- Windows agrupa la accesibilidad en tres grandes bloques: visión, audición e interacción, con herramientas integradas y cada vez más completas.
- Funciones como Narrador, Lupa, filtros de color, subtítulos en directo y control por voz permiten adaptar el sistema a distintas discapacidades.
- Las opciones de teclado, ratón y control ocular ofrecen alternativas a la interacción tradicional, mejorando la autonomía de usuarios con movilidad reducida.
- La accesibilidad de Windows resulta útil también para usuarios sin discapacidad, al mejorar comodidad, productividad y personalización del entorno.
La accesibilidad en Windows ha pasado de ser un extra casi desconocido a convertirse en una pieza clave del sistema. Hoy en día, tanto Windows 10 como Windows 11 incluyen un buen puñado de herramientas pensadas para que personas con discapacidad visual, auditiva o motora puedan usar el ordenador con mucha más autonomía.
Estas funciones no solo interesan a usuarios con necesidades específicas: muchas son muy útiles para mejorar la comodidad, la productividad y la experiencia de uso de cualquier persona. Si te molesta el tamaño de las letras, te cuesta seguir algunas animaciones o prefieres controlar el PC con la voz, las opciones de accesibilidad te van a venir de perlas.
Qué es la accesibilidad en Windows y cómo ha evolucionado
Cuando hablamos de accesibilidad en Windows nos referimos a todas esas funciones integradas que permiten adaptar el sistema operativo a diferentes formas de ver, oír y manejar el ordenador. El objetivo es que alguien que no ve la pantalla, que oye peor por un oído o que no puede usar bien el ratón, pueda seguir utilizando el equipo sin quedar excluido.
Durante años, Windows iba bastante por detrás de Apple en este terreno. En versiones antiguas como Windows 7, las herramientas como Narrador o la Lupa eran muy básicas y, en muchos casos, no cubrían más que necesidades muy puntuales. El salto real llegó con Windows 10 y se ha consolidado en Windows 11, donde la accesibilidad ya está presente desde la instalación.
Hoy podemos decir que Windows ofrece un ecosistema bastante completo: lector de pantalla avanzado, ampliador, filtros de color, temas de alto contraste, subtítulos, reconocimiento de voz, control del ratón por teclado, seguimiento ocular y más. Todo ello agrupado por tipos de necesidades para que sea más fácil de configurar.

Cómo acceder a las opciones de accesibilidad en Windows 10 y Windows 11
En las versiones modernas del sistema, Microsoft ha colocado todas las funciones de accesibilidad en un lugar bastante visible. En Windows 10 el menú se llama Facilidad de acceso, mientras que en Windows 11 simplemente se llama Accesibilidad, pero la filosofía es la misma.
En Windows 11, lo más rápido es abrir la aplicación Configuración con la combinación Windows + I. En la columna de la izquierda verás el apartado Accesibilidad. Dentro encontrarás todo organizado en tres grandes bloques: Visión, Audición e Interacción. Cada categoría agrupa ajustes relacionados, como filtros de color, subtítulos o control por voz.
Otra forma muy práctica de llegar a una herramienta concreta es usar la búsqueda integrada de Windows. Basta con abrir el cuadro de búsqueda y escribir «accesibilidad» o el nombre de la función (por ejemplo, «Narrador», «Lupa» o «subtítulos»). Lo habitual es que el sistema te lleve directamente a la página de configuración específica de esa herramienta.
En Windows 10 el camino es muy parecido: desde el menú Inicio accedes a Configuración y, una vez dentro, eliges Facilidad de acceso. Ahí verás las mismas ideas: opciones separadas para visión, audición e interacción, aunque con una interfaz algo diferente a la de Windows 11.

Opciones de accesibilidad relacionadas con la visión
El bloque de Visión es posiblemente el más completo. Está pensado para personas ciegas, con baja visión, con resto visual o con dificultades para distinguir ciertos colores, pero sus ajustes sirven también para cualquiera que quiera personalizar mejor lo que ve en pantalla.
Ajustes de pantalla, tamaño del texto y escala
Uno de los primeros ajustes que vas a encontrar es el tamaño del texto. Windows 11 permite aumentar de forma bastante generosa el tamaño de la fuente que se usa tanto en el sistema como en muchas aplicaciones. Para quienes tienen presbicia o simplemente trabajan lejos del monitor, es un cambio que marca la diferencia.
Junto al tamaño del texto tienes la escala general de la interfaz, que encontrarás en el apartado de Pantalla de la Configuración. Ahí puedes hacer que todo (ventanas, menús, iconos) se vea más grande o más pequeño. Combinando escala y tamaño de texto, es fácil encontrar el equilibrio ideal para tu monitor y tu vista.
Desde estos ajustes también se controla el brillo, el modo nocturno y el fondo de escritorio. Hay personas con baja visión que prefieren no tener imagen de fondo para distinguir mejor los iconos en el escritorio, así que Windows permite dejar un fondo liso y más neutro.
Cursor, puntero del ratón y cursor de texto
Otro apartado importante es el de cursor y puntero. Aquí puedes cambiar el tamaño y el color del puntero del ratón para que se vea mejor sobre cualquier fondo. Para usuarios con resto visual o que pierden de vista el ratón con facilidad, poder agrandarlo y darle un color llamativo es casi imprescindible.
También es posible modificar el grosor del cursor de texto, es decir, esa barrita vertical que parpadea cuando escribes. Si la haces más gruesa, resulta mucho más sencillo localizar dónde estás escribiendo, algo muy útil cuando la visión es reducida o hay mucho texto en pantalla.
Windows permite, además, controlar la apariencia de los indicadores táctiles en equipos con pantalla táctil. Puedes ajustar cómo se muestran los círculos o marcas que aparecen al tocar la pantalla, así como acceder desde aquí a la configuración avanzada del ratón y del panel táctil.
Lupa: ampliación flexible de la pantalla
La herramienta de Lupa es un clásico de la accesibilidad de Windows, pero en las últimas versiones ha mejorado mucho. Su función es ampliar una parte de la pantalla para que los contenidos se vean más grandes sin necesidad de acercar físicamente la vista al monitor.
Puedes activar la Lupa desde Configuración o directamente con el atajo Windows + tecla de más (+). Una vez en marcha, es posible elegir el nivel de zoom, definir de cuánto en cuánto aumenta, y decidir si quieres que se inicie automáticamente con Windows o no. Incluso puedes hacer que también aparezca en la pantalla de inicio de sesión si la necesitas desde el primer momento.
La vista de la Lupa es bastante flexible: se puede usar a pantalla completa, como una lente flotante en forma de ventana o fija en una zona concreta. Además, puedes configurar qué debe seguir: el ratón, el foco del teclado, la posición donde escribes texto o incluso el cursor del Narrador si usas lector de pantalla. También hay opciones como el suavizado de bordes para que las letras ampliadas se vean mejor, o la inversión de colores para aumentar el contraste.
Filtros de color, alto contraste y temas de contraste
Para quienes tienen daltonismo u otras dificultades para distinguir colores, Windows incluye filtros de color específicos. Puedes activarlos desde el menú de Accesibilidad y, en muchos casos, asignarles un atajo de teclado para conmutarlos rápidamente según lo que estés haciendo.
Junto a estos filtros está la opción de alto contraste en Windows 10 y los temas de contraste en Windows 11. No se limitan a invertir colores; se trata de temas completos que ajustan inteligentemente fondos, textos y elementos de la interfaz para que la diferencia entre ellos sea más evidente. Están pensados para baja visión o sensibilidad a la luz, pero muchas personas los usan simplemente porque les resultan más cómodos.
Narrador: el lector de pantalla integrado
El Narrador es el lector de pantalla nativo de Windows, es decir, la herramienta que convierte en voz todo lo que aparece en pantalla. Con él se puede leer documentos, navegar por páginas web, recorrer menús y, en general, controlar el equipo sin necesidad de ver la pantalla.
Se puede activar desde el menú de Accesibilidad o con el atajo Windows + Ctrl + Intro (Enter). La primera vez que se enciende aparece una pantalla de bienvenida con explicaciones y enlaces a una guía rápida de uso. Desde esa misma página se puede decidir si el Narrador debe iniciarse antes o después de iniciar sesión y si debe mostrarse minimizado.
La configuración del Narrador es bastante extensa. Entre otras cosas, permite cambiar la voz utilizada, añadir nuevas voces y ajustar la velocidad, el tono y el volumen. También se puede controlar la atenuación del audio de otras aplicaciones cuando el Narrador habla, así como el dispositivo de salida de sonido.
En cuanto a cómo «habla» el sistema, puedes definir el nivel de detalle de la información que anuncia (por ejemplo, si lees solo el texto o también el formato), el énfasis que pone en mayúsculas u otros estilos, si debe proporcionar la fonética de las letras, cómo respeta las pausas de la puntuación y qué tipo de ayudas contextuales da sobre los elementos de la interfaz.
Hay apartados específicos para la respuesta al escribir: puedes indicar si quieres que el Narrador lea cada carácter, cada palabra, ambos o ninguno, así como si debe avisarte al pulsar teclas de función o navegación. También existe una advertencia sonora cuando se activan las mayúsculas, muy útil para no escribir bloques de texto con Bloq Mayús sin darte cuenta.
En el plano del teclado, se puede elegir qué tecla actuará como modificadora del Narrador (para atajos especiales), si esa tecla estará bloqueada o habrá que mantenerla pulsada, y si quieres crear accesos directos personalizados. Además, hay opciones específicas para cuando usas teclado táctil.
El Narrador también puede trabajar con braille mediante una línea braille o pantalla braille compatible. Por último, ofrece la posibilidad de sincronizar toda su configuración con tu cuenta de Microsoft para que tus ajustes se apliquen en todos tus dispositivos, además de incluir una opción para enviar informes de errores a Microsoft.
Opciones de accesibilidad relacionadas con la audición
Las herramientas para usuarios con problemas auditivos se centran sobre todo en cómo se gestiona el sonido y en ofrecer alternativas visuales cuando hay alertas o contenido hablado. Aunque son menos numerosas que las de visión, han mejorado bastante con Windows 11.
Configuración de audio y sonido mono
Desde el menú de Accesibilidad, tanto en Windows 10 como en Windows 11, puedes controlar el volumen general del sistema y el de dispositivos o aplicaciones concretas. Esto es útil, por ejemplo, para subir una videollamada y bajar el volumen de un juego sin tener que ir aplicación por aplicación.
Una opción muy interesante es el audio mono. Si una persona oye mejor por un oído que por otro, o solo puede usar un auricular, activar audio mono hace que se mezclen los canales izquierdo y derecho para que no se pierda ninguna parte del sonido. De este modo, no dependes de la separación estéreo para enterarte bien de lo que suena.
Subtítulos opcionales y subtítulos en directo
En la parte de subtítulos, Windows permite ajustar el color, la transparencia, el estilo y el tamaño del texto, además de efectos como el borde o el fondo. Son los subtítulos opcionales clásicos para vídeos y contenidos que ya los traen incorporados, pero adaptados a las necesidades visuales del usuario.
Windows 11 va un paso más allá con los subtítulos en directo. Esta función es capaz de escuchar cualquier audio que salga por los altavoces del equipo y transcribirlo en tiempo real en forma de texto en pantalla. Puedes mover la caja de subtítulos donde quieras para que no estorbe, e incluso en algunos equipos con capacidades de inteligencia artificial es posible traducir el contenido al vuelo.
Esta característica resulta clave para usuarios sordos o con pérdida auditiva, pero también es muy útil si necesitas ver un vídeo en silencio, seguir una presentación sin molestar o entender mejor un audio en otro idioma apoyándote en el texto.
Además, en Accesibilidad hay ajustes que permiten mostrar avisos visuales cuando suenan alertas del sistema, de forma que, si no puedes oír un sonido, veas algún tipo de notificación en pantalla o parpadeo.
Opciones de accesibilidad para la interacción y movilidad
La sección de Interacción agrupa las alternativas al uso tradicional de teclado y ratón. Está orientada a personas con problemas de movilidad en manos y brazos, pero también puede ser interesante si quieres explorar otras formas de controlar el PC.
Control por voz y reconocimiento de voz
En este bloque se encuentran las opciones de voz. Windows integra reconocimiento de voz para dictar texto y para controlar algunas funciones del sistema hablando. En Windows 11 hay un apartado específico llamado Voz, desde el que se puede configurar escritura por voz y comandos de control, así como la integración con asistentes como Cortana donde siga estando disponible.
El dictado permite transformar lo que dices al micrófono en texto en campos de escritura, documentos o mensajes. Es una opción muy práctica si te cuesta teclear, si te cansas rápido escribiendo o si simplemente eres más rápido hablando que pulsando teclas.
Teclado: en pantalla, teclas especiales y accesos
Dentro del apartado Teclado, las funciones principales buscan reducir la necesidad de pulsaciones complicadas. Una de las más conocidas es el teclado en pantalla, que muestra un teclado virtual en el monitor para que puedas escribir con el ratón, un trackpad, un puntero bucal u otros dispositivos apuntadores.
También se pueden activar las llamadas teclas especiales, que permiten presionar atajos como Ctrl + Alt + Supr o Windows + otra tecla sin tener que mantenerlas todas a la vez. Esto es muy útil si no puedes o te cuesta mantener varias teclas pulsadas simultáneamente. Windows puede, además, emitir un sonido cuando se pulsa Bloq Mayús, Bloq Num o Bloq Despl para que sepas en todo momento si están activadas.
Hay ajustes específicos para configurar la velocidad con la que se repiten las teclas al mantenerlas pulsadas, el retardo inicial antes de la repetición y otras opciones que ayudan a evitar pulsaciones accidentales. También puedes hacer que al pulsar Imprimir pantalla se abra directamente la herramienta Recortes, lo que facilita mucho las capturas de pantalla a las personas que no dominan bien varios atajos.
Ratón y control del puntero desde el teclado
En el apartado Mouse, la función de accesibilidad más destacada es la posibilidad de controlar el puntero mediante el teclado numérico. Activando las teclas del mouse, el bloque numérico del teclado sirve para mover el cursor, hacer clics y arrastrar, de modo que una persona que no puede manejar un ratón físico tenga otra forma de apuntar.
Desde aquí también se accede a la configuración habitual del ratón, donde se puede cambiar la velocidad del puntero, intercambiar botones para zurdos o modificar la apariencia. Combinado con los ajustes de tamaño y color del puntero, es posible crear una experiencia adaptada a cada usuario.
Control ocular y tecnologías de seguimiento
En las últimas versiones de Windows ha aparecido un apartado para el control ocular. Se trata de una tecnología aún considerada de vista previa o beta en muchos casos, pensada para usarse con dispositivos externos que siguen el movimiento de los ojos. La idea es que el usuario pueda mover el puntero y realizar acciones simplemente mirando a determinados puntos de la pantalla.
Junto con esto se habla también de opciones de rastreador ocular y de texto a voz, que pueden integrarse con dispositivos de partners externos. Son soluciones especialmente relevantes para personas con movilidad muy reducida, que no pueden utilizar ni teclado ni ratón de forma convencional. Aunque todavía no están tan extendidas como otras funciones, su presencia en el menú de Accesibilidad indica que Microsoft apuesta claramente por esta línea.
Accesibilidad en el entorno educativo y profesional
Windows sigue siendo el sistema operativo más extendido en centros educativos y empresas, y su menú de Accesibilidad tiene un papel importante a la hora de garantizar igualdad de oportunidades. Desde Inicio > Configuración > Accesibilidad, tanto docentes como administradores pueden ajustar rápidamente el equipo a las necesidades de cada alumno o trabajador.
En educación, el bloque de Visión se utiliza con frecuencia para aumentar tamaño de texto, aplicar temas de alto contraste o configurar el Narrador para estudiantes ciegos o con baja visión. El bloque de Audición sirve para ajustar canales de audio, activar subtítulos y combinar esto con materiales accesibles en el aula.
En Interacción, funciones como el teclado en pantalla, el control del ratón por teclado o el acceso por voz resultan claves para alumnado con problemas de motricidad. También en contextos laborales permiten que personas con discapacidad física puedan desempeñar su trabajo usando el mismo entorno digital que el resto, con adaptaciones muy concretas pero integradas en el propio sistema.
En conjunto, todas estas herramientas muestran que Microsoft ha entendido que no todos utilizamos el ordenador igual y que la accesibilidad no es un extra, sino una condición necesaria para que cualquiera pueda participar en el mundo digital, ya sea estudiando, trabajando o simplemente disfrutando de su equipo en casa.
Tabla de Contenidos
- Qué es la accesibilidad en Windows y cómo ha evolucionado
- Cómo acceder a las opciones de accesibilidad en Windows 10 y Windows 11
- Opciones de accesibilidad relacionadas con la visión
- Opciones de accesibilidad relacionadas con la audición
- Opciones de accesibilidad para la interacción y movilidad
- Accesibilidad en el entorno educativo y profesional