Amplificador de señal WiFi: guía completa para mejorar tu cobertura

Última actualización: 12 de enero de 2026
  • Un amplificador WiFi extiende la cobertura de tu red inalámbrica aprovechando la señal del router existente.
  • La ubicación y la correcta configuración del repetidor son decisivas para obtener una mejora real de velocidad y estabilidad.
  • Factores como estándar WiFi, doble banda, velocidad máxima y seguridad WPA2/WPA3 son clave al elegir el modelo adecuado.
  • En hogares grandes, con muchas paredes o dispositivos IoT, un buen amplificador puede transformar la experiencia de conexión diaria.

amplificador de señal wifi

Si en tu casa hay habitaciones donde la conexión se cae, el vídeo se pausa o las descargas van a paso de tortuga, probablemente tu problema no sea la fibra contratada, sino la cobertura inalámbrica. Un amplificador de señal WiFi puede ser la pieza que falta para que el WiFi llegue bien al salón, al despacho o al garaje sin tener que andar moviendo el router ni tirando cables.

En las siguientes líneas vas a encontrar una guía muy completa y en castellano de España sobre qué es un amplificador o repetidor WiFi, cómo funciona, cuándo conviene usarlo, qué tipos hay y qué aspectos mirar antes de comprar. También verás explicados, con palabras sencillas, conceptos como WiFi 6, redes Mesh, doble banda, seguridad WPA2/WPA3 y mucho más, para que puedas decidir con cabeza qué dispositivo encaja mejor en tu casa u oficina.

Qué es un amplificador o repetidor de señal WiFi

Un amplificador o repetidor WiFi es un pequeño aparato que se conecta a la corriente y que toma la señal inalámbrica que emite tu router y la vuelve a emitir con mayor alcance. No crea una línea nueva de Internet, sino que «copia» la red que ya tienes en casa y la extiende para llegar a las zonas donde antes el WiFi apenas asomaba.

En la práctica, estos dispositivos son especialmente útiles en viviendas grandes, pisos con varias plantas, casas con paredes gruesas de hormigón o ladrillo y oficinas amplias, donde la cobertura del router principal se queda corta. Si tu router está en el salón y en el dormitorio del fondo el móvil apenas tiene rayas de WiFi, un repetidor bien colocado puede marcar la diferencia.

Imagina que tu casa son diez estancias dispuestas en fila, de la 1 a la 10. El router está en la habitación 1 y la señal llega con fuerza hasta la 6, pero a partir de ahí se desploma. Colocando un amplificador en la habitación 6, este recibe lo que le llega del router y lo vuelve a emitir para cubrir desde esa zona hacia el resto, pudiendo alcanzar sin problemas hasta la 10 si el modelo y la ubicación son adecuados.

Es importante entender que el nombre «amplificador» puede llevar a confusión: el aparato no inventa potencia de la nada. Solo puede mejorar y replicar la señal que realmente recibe. Si donde lo enchufas apenas le llega WiFi, lo que va a extender será una señal floja y de mala calidad; si lo colocas en un punto con cobertura decente, entonces sí puede conseguir un resultado muy bueno.

En muchos catálogos y tiendas verás que se habla indistintamente de repetidor WiFi, amplificador WiFi o extensor WiFi. En el día a día nos referimos a lo mismo: un dispositivo diseñado para aumentar la zona donde tu red inalámbrica está disponible, reduciendo los temidos «puntos muertos» de la casa.

Para qué sirve realmente un amplificador de WiFi

La función más evidente de un amplificador es mejorar la cobertura inalámbrica y reducir las zonas sin señal. Es ese equipo que colocas en el pasillo o en un enchufe estratégico y, de repente, en el cuarto donde antes no cargaba ni una simple web ahora puedes ver una serie en streaming sin cortes.

Además de llegar más lejos, un buen repetidor también ayuda a que la velocidad sea más estable en las áreas donde antes el WiFi era muy débil. Cuando la señal llega con poca fuerza, cualquier actividad que consuma algo de ancho de banda (videollamadas, juegos online, streaming en HD o 4K) se vuelve un sufrimiento. Al reforzar la señal, el amplificador permite aprovechar mejor la velocidad contratada.

Otra utilidad clara es que permite llevar Internet a espacios exteriores o dependencias alejadas, como terrazas, patios, jardines, trasteros, garajes o casitas dentro de la misma parcela. Si estás en un chalet o en una vivienda unifamiliar y quieres usar el portátil en el porche o tener WiFi en el sótano, un amplificador bien ubicado suele ser la forma más rápida y barata de conseguirlo.

También es una solución muy práctica para el teletrabajo y los despachos domésticos alejados del router. Si tu oficina en casa está en una habitación opuesta al punto donde entra la fibra, es habitual sufrir microcortes o lentitud en videollamadas y herramientas en la nube. Con un repetidor colocado a medio camino puedes disfrutar de una conexión mucho más estable y profesional.

Por último, en hogares llenos de dispositivos conectados (móviles, portátiles, tablets, televisores, consolas, aspiradoras robot, enchufes inteligentes, cámaras WiFi para exteriores, etc.), un amplificador puede ayudar a repartir mejor la carga entre el router principal y la red extendida. De este modo se reduce la congestión en un único punto y la experiencia global para todos los usuarios suele mejorar.

  Cómo configurar la altura ergonómica del monitor paso a paso

Cómo funciona un amplificador de señal WiFi paso a paso

Para entender cómo funciona un amplificador WiFi, primero conviene recordar que el router emite datos mediante ondas de radio que se atenúan con la distancia y los obstáculos. Cada pared, techo, puerta metálica o mueble macizo va robando algo de fuerza a esa señal, hasta que, simplemente, deja de ser utilizable.

En este escenario, el repetidor actúa en tres fases muy claras. En la primera, capta la señal inalámbrica que emite el router o un punto de acceso cercano. No genera una red nueva de la nada: se «engancha» a la tuya y la recibe igual que lo haría un móvil o un portátil, por lo que es crucial que el lugar en el que se instala tenga todavía cobertura aprovechable.

En la segunda fase, el dispositivo procesa lo que recibe y refuerza la señal para compensar las pérdidas por distancia y obstáculos. Es como darle un empujón a la onda de radio para que pueda seguir viajando más lejos sin degradarse tanto en el camino. Aquí entran en juego la calidad de sus antenas, el estándar WiFi que soporta (WiFi 4, 5, 6, etc.) y su electrónica interna.

En la tercera fase, el amplificador vuelve a emitir esa señal ya tratada y mejorada, creando una zona de cobertura adicional que se suma a la del router principal. En esa nueva área podrás conectar tus dispositivos como si estuvieras cerca del router, aprovechando una intensidad de señal mucho más alta de la que habría sin el repetidor.

Algo importante que no hay que perder de vista es que un amplificador no puede superar la velocidad máxima contratada con tu operador. Si tienes, por ejemplo, una fibra de 300 Mbps, ningún repetidor hará que por arte de magia tengas 600 Mbps. Lo que sí puede hacer es acercar esos 300 Mbps a las habitaciones donde antes apenas alcanzabas unos pocos megas.

En muchos modelos, este funcionamiento se acompaña de sistemas inteligentes de selección de ruta y gestión de bandas, especialmente en los equipos compatibles con redes Mesh o WiFi en malla. En estos casos, los diferentes puntos (router y extensores) se comunican entre sí para decidir por dónde pasa cada dato en cada momento, buscando siempre el camino con más calidad.

Tipos de repetidores WiFi y tecnologías habituales

En el mercado vas a encontrar una buena variedad de amplificadores, desde modelos muy básicos y baratos hasta opciones avanzadas con WiFi 6 y funciones de malla. Conocer las diferencias entre ellos te ayudará a no comprar algo que se te quede corto ni a pagar de más por funciones que no vas a usar.

Por un lado, están los clásicos repetidores WiFi que se enchufan directamente a una toma de corriente y que, normalmente, crean una red inalámbrica distinta con su propio nombre (SSID) y contraseña. Al moverte por la casa, tus dispositivos pueden ir saltando entre la red del router y la del repetidor, según cuál les llegue con más fuerza.

Otro grupo son los extensores que integran funcionalidad Mesh (red WiFi en malla). En lugar de ver varias redes independientes, la casa entera se comporta como una única red unificada. El móvil, la tele o el portátil cambian de punto de acceso de manera automática y transparente, sin que tú notes cortes ni tengas que elegir manualmente a qué red conectarte.

También hay amplificadores con toma de enchufe integrada en el propio dispositivo. Estos modelos son muy útiles cuando no quieres perder una salida de corriente: enchufas el repetidor a la pared y, a su vez, puedes conectar una lámpara o cualquier otro aparato en el frontal del mismo dispositivo, como si fuera una especie de «ladrón» con WiFi.

Por último, muchos repetidores actuales ofrecen doble banda simultánea (2,4 GHz y 5 GHz). Esto permite compatibilidad con equipos más antiguos que solo utilizan la banda de 2,4 GHz, a la vez que se aprovecha la mayor velocidad de la banda de 5 GHz para dispositivos modernos. En modelos sencillos solo se usa 2,4 GHz, mientras que en los más avanzados ya se habla incluso de WiFi 6 y velocidades combinadas de varios cientos o miles de megabits por segundo.

Cómo instalar un amplificador WiFi de forma sencilla

Aunque pueda dar respeto, la instalación de un repetidor WiFi está pensada para que la haga cualquiera sin conocimientos técnicos. La mayoría de modelos se configuran en cuestión de minutos siguiendo unos pasos bastante lógicos y bien explicados en el manual del fabricante.

Lo primero, antes incluso de enchufarlo, es escoger bien dónde lo vas a colocar. La regla general es buscar un punto intermedio entre el router y la zona donde tienes mala cobertura. Si lo pones muy cerca del router, apenas ganarás alcance; si lo pones demasiado lejos, la señal que reciba será tan débil que poco podrá hacer para mejorarla. Lo ideal es una ubicación donde tu móvil aún marque una señal razonable de WiFi.

  Diferencias entre cables TS, TRS y TRRS y cómo usarlos bien

Una vez elegido el sitio, solo tienes que enchufar el amplificador a la toma de corriente y esperar a que se enciendan los indicadores LED. En ese momento, llega la hora de emparejarlo con tu router. Aquí entran en juego dos posibilidades: que el router tenga botón WPS o que no lo tenga.

Si tu router y tu amplificador disponen de botón WPS (Wi-Fi Protected Setup), el proceso es muy cómodo. Pulsas primero el botón WPS del router y, en pocos segundos, el del repetidor. Ambos dispositivos se detectarán automáticamente, acordarán una conexión segura y el amplificador comenzará a replicar la red principal sin que tengas que escribir claves ni entrar en menús complicados.

Cuando no hay WPS o prefieres no usarlo, la configuración se hace por navegador o por aplicación móvil. Normalmente tendrás que conectarte a la red WiFi que crea el repetidor la primera vez (algo tipo “REPETIDOR_XXXX”), abrir un navegador y entrar en una dirección local (192.168.0.1 o similar) indicada en el manual. Ahí eliges tu red principal de la lista de redes disponibles, introduces la contraseña y decides el nombre y la clave que tendrá la red extendida.

Tras estos pasos, es buena idea recorrer tu casa con el móvil para comprobar que la señal y la velocidad han mejorado en las habitaciones conflictivas. Si ves que el cambio es menor de lo esperado, prueba a mover el repetidor uno o dos enchufes más cerca o más lejos del router: a menudo, un pequeño ajuste de ubicación supone una enorme diferencia en el rendimiento final.

Cómo configurar y nombrar correctamente la red extendida

Uno de los detalles que más dudas genera es cómo llamar a la red que crea el amplificador y qué contraseña ponerle. Por lo general, los dispositivos te permiten escoger entre usar el mismo nombre y clave que el router o crear un SSID distinto con otra contraseña.

Si eliges que la red extendida tenga exactamente el mismo nombre y contraseña que la red principal, tus dispositivos cambiarán de un punto a otro sin que tú hagas nada. Es cómodo porque no tienes que andar eligiendo redes, pero también puede ocurrir que algún aparato se quede «enganchado» al router aunque ya esté mucho más cerca del repetidor, o al revés, según cómo gestione la señal cada dispositivo.

Si decides dar a la red del repetidor un nombre diferente (por ejemplo, “MiCasa_WIFI_EXT”), podrás elegir manualmente a qué red conectarte en cada momento. Esto te permite controlar mejor cuándo usas el router y cuándo usas el amplificador, aunque a cambio tienes que ir cambiando de red si te mueves por la casa.

Sea cual sea tu elección, lo importante es verificar después que en los puntos problemáticos has ganado, al menos, un salto apreciable de cobertura y velocidad. Puedes orientar la estimación con aplicaciones de test de velocidad o simplemente comprobando si las páginas cargan más rápido y los vídeos dejan de pararse.

Si tras varias pruebas sigues sin ver una mejora clara, conviene revisar algunos puntos básicos: posible saturación de canales WiFi, interferencias con redes vecinas, estándar soportado por tus dispositivos y límites de velocidad de tu propia tarifa. A veces el cuello de botella no es el repetidor sino el propio acceso a Internet o un router muy antiguo.

Otra cuestión relevante es la seguridad. Durante la configuración, asegúrate de que el repetidor usa un método de cifrado moderno (idealmente WPA2 con AES o, mejor aún, WPA3 si está disponible). Evita por completo redes abiertas, WEP y combinaciones antiguas de WPA con TKIP, porque dejan la puerta de tu WiFi mucho más expuesta.

Cuándo es recomendable usar un repetidor WiFi

No en todas las situaciones la mejor solución es colocar un amplificador. Aun así, hay escenarios muy claros donde un repetidor es una idea excelente y resuelve el problema sin obras ni cambios drásticos en la instalación.

Uno de los casos típicos son los hogares grandes o distribuidos en varias plantas. Un solo router en una esquina de la vivienda raramente ofrece cobertura decente en la punta opuesta, sobre todo si hay dos o tres alturas de por medio. En estos contextos, añadir uno o varios repetidores estratégicos ayuda a tejer una cobertura homogénea.

Otro escenario frecuente son las construcciones con muchos obstáculos o materiales muy «enemigos» del WiFi, como muros de carga muy gruesos, vigas de hormigón armado, tabiques con estructura metálica o cristales con aislamiento especial. Cada una de estas barreras reduce drásticamente el alcance de la señal, y ahí un amplificador situado antes de ese muro crítico puede salvar la papeleta.

También tiene mucho sentido colocar un repetidor cuando quieres llevar la conexión más allá de las paredes de la casa: un jardín donde trabajas con el portátil, una terraza donde disfrutas de series, un garaje donde tienes cámaras IP o un pequeño taller conectado. En todos esos casos, extender la red inalámbrica es muchísimo más cómodo que tirar cable desde el router.

  Discos Duros SSD: Compactos, Rápidos y Confiables

Las oficinas abiertas, espacios de coworking o pequeños negocios con un único router en recepción se benefician igualmente de este tipo de equipos. Añadiendo uno o varios extensores repartidos por el local, se puede garantizar una cobertura aceptable en cualquier mesa o zona de trabajo sin necesidad de montar una infraestructura empresarial compleja.

Por último, si tienes una casa con muchos dispositivos del llamado Internet de las Cosas (IoT) repartidos por todas partes —bombillas, sensores, enchufes inteligentes, altavoces, cámaras—, un repetidor ayuda a que todos estos aparatos mantengan una conexión estable y no pierdan contacto cada dos por tres con el router central.

Qué debes tener en cuenta antes de comprar un amplificador WiFi

A la hora de elegir un repetidor no basta con ir a por el más barato o el primero que aparece. Conviene fijarse en varias características técnicas y prácticas para que encaje bien con tu router, con tu velocidad contratada y con el uso que vas a darle.

Lo primero es comprobar la compatibilidad con los estándares WiFi que soporta tu router: 802.11n (WiFi 4), 802.11ac (WiFi 5) o 802.11ax (WiFi 6). Si tu router ya es WiFi 6, por ejemplo, tiene sentido buscar un amplificador que también lo sea para no perder prestaciones; si tu router es más veterano, quizá te baste con un buen modelo WiFi 5 que ofrezca un equilibrio entre precio y rendimiento. Si tienes dudas, consulta las diferencias entre WiFi 5 y WiFi 6.

Otro factor clave es la velocidad máxima que anuncia el repetidor. Si tu conexión de fibra es de 1 Gbps y compras un amplificador que solo gestiona hasta 300 Mbps, estarás limitando la velocidad disponible cuando te conectes a través de él. Siempre es recomendable que el equipo sea capaz de manejar, al menos, la velocidad de tu tarifa, e incluso algo por encima para ir sobrado.

La frecuencia de operación también importa. Muchos routers domésticos emiten al mismo tiempo en 2,4 GHz y 5 GHz. La banda de 2,4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor las paredes, pero es más lenta y está más saturada; la de 5 GHz es más rápida y menos congestionada, pero cubre menos distancia. Un repetidor de doble banda que trabaje con ambas frecuencias ofrece mucha más flexibilidad que uno limitado a 2,4 GHz.

Los puertos Ethernet integrados son un plus a valorar. Si el amplificador incluye uno o varios conectores de red, puedes enchufar directamente una Smart TV, una consola o un ordenador de sobremesa con una antena WiFi para PC por cable, logrando mayor estabilidad y, a menudo, mejor velocidad que usando solo la WiFi.

Tampoco conviene pasar por alto la facilidad de instalación y de uso diario. Funciones como el botón WPS, asistentes de configuración paso a paso vía app, indicadores LED que te orientan sobre la fuerza de la señal o interfaces web sencillas hacen que todo sea mucho más amigable y evitan quebraderos de cabeza.

En cuanto al diseño, aunque parezca secundario, puede influir si lo vas a colocar en una zona visible. Tamaño, forma, presencia de antenas externas y colores pueden hacer que el repetidor pase más desapercibido o, por el contrario, que se convierta en un «cacharrito» más en medio del salón. Algunos modelos compactos tipo enchufe resultan muy discretos.

Por último, e igual de importante, revisa la parte de seguridad y cifrado. A día de hoy, lo deseable es que el repetidor sea compatible, como mínimo, con WPA2 + AES, y mejor aún si añade soporte WPA3. Evita modelos que se queden anclados en WEP o configuraciones antiguas con TKIP, porque su nivel de protección es muy bajo frente a herramientas actuales de ataque.

Si valoras también funciones extra como controles parentales, programación horaria del WiFi, modo de ahorro de energía o integración fácil en sistemas Mesh, revisa las especificaciones detalladas de cada modelo. Estas características no son imprescindibles, pero pueden resultar muy prácticas según tus necesidades.

Con todo lo anterior claro, elegir un amplificador WiFi deja de ser una lotería. Sabiendo qué es, cómo funciona, qué tipos hay y qué parámetros mirar, te resultará mucho más sencillo acertar con un modelo que mejore de verdad la cobertura de tu red inalámbrica en casa u oficina, sacándole partido a la conexión que ya estás pagando sin tener que cambiar de tarifa ni meterte en obras.

Wifi Test
Artículo relacionado:
Wifi repetidor: configuración para mejorar el rendimiento