AtlasOS vs ReviOS: diferencias reales, riesgos y qué elegir

Última actualización: 1 de enero de 2026
  • AtlasOS y ReviOS son ediciones de Windows 10/11 muy recortadas centradas en rendimiento y privacidad, no sistemas operativos nuevos.
  • AtlasOS es más agresivo eliminando servicios y bloatware para gaming competitivo, mientras que ReviOS prioriza un equilibrio con estabilidad y compatibilidad.
  • Ambos mejoran FPS y latencia, pero pueden causar problemas con funciones de Windows, juegos con anti-cheat, drivers y seguridad si no se gestionan bien.
  • Para un portátil modesto y uso mixto, ReviOS o un Windows bien optimizado son opciones más seguras, reservando AtlasOS para equipos casi dedicados al juego.

Comparativa AtlasOS vs ReviOS para optimizar Windows

Si tu PC con Windows 10 u 11 va justo de recursos, notas tirones, stuttering o el ratón raro en juegos y estás pensando en “exprimirlo” al máximo, es normal que te hayan salido dos nombres por todas partes: AtlasOS y ReviOS. Son las modificaciones de Windows más populares dentro de la escena de la optimización extrema y se venden como la solución mágica para ganar FPS y recortar procesos inútiles.

En este artículo voy a ponerte AtlasOS y ReviOS cara a cara, explicando qué son, cómo se instalan, en qué se diferencian y qué problemas pueden darte a nivel de compatibilidad, seguridad y estabilidad. Veremos también qué opción encaja mejor según el tipo de uso que le das al PC, con un caso muy concreto: jugar a Minecraft en un portátil modesto, sin morir en el intento por culpa de una ISO demasiado recortada.

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Qué son AtlasOS y ReviOS (y qué no son)

Qué son AtlasOS y ReviOS

Aunque a veces se hable de ellos como si fueran “otros sistemas operativos”, AtlasOS y ReviOS no sustituyen a Windows, sino que son versiones muy recortadas basadas en Windows 10 y Windows 11. En la práctica, lo que haces es partir de una instalación oficial de Microsoft y aplicarle una serie de scripts que eliminan servicios, aplicaciones y telemetría para dejar el sistema en los huesos y orientado al rendimiento.

Su objetivo principal es atacar los problemas típicos del Windows moderno: exceso de procesos en segundo plano, consumo desproporcionado de RAM y CPU, publicidad integrada y recopilación masiva de datos. La idea es que el hardware se dedique a mover tus juegos y programas, y no a alimentar la maquinaria de métricas, anuncios y app inútiles de serie.

Tanto AtlasOS como ReviOS comparten esa filosofía, pero cada proyecto tira hacia un lado. AtlasOS se plantea como una edición pensada por y para entusiastas del rendimiento y jugadores competitivos, donde se prioriza la latencia mínima y la eliminación de todo lo que no aporte FPS. ReviOS, en cambio, intenta conservar una experiencia de escritorio más completa para poder estudiar, trabajar o usar software variado sin tantas sorpresas.

Un detalle que da bastante tranquilidad es que ambos proyectos son de código abierto. Sus listas de servicios desactivados, scripts y cambios de configuración se pueden auditar públicamente, algo clave cuando hablamos de tocar a fondo un sistema que va a gestionar tus datos personales, tu conexión a internet y tus sesiones de juego.

Cómo se instalan AtlasOS y ReviOS y cómo funcionan por dentro

Ni AtlasOS ni ReviOS se instalan como una distribución de Linux independiente. La base siempre es una ISO oficial de Windows 10 u 11, sobre la que después aplicas el “adelgazamiento” usando las herramientas que proporciona cada proyecto.

En el caso de AtlasOS, el método recomendado pasa por AME Wizard, una utilidad que automatiza el proceso de recortar Windows. Esta herramienta elimina bloatware, desactiva servicios, ajusta configuraciones de rendimiento y privacidad y deja el sistema en un estado mínimo, siguiendo el perfil definido por el equipo de Atlas. Todo ello se hace sobre una instalación limpia, lo que reduce bastante la probabilidad de conflictos con restos de configuraciones anteriores.

Con ReviOS tienes dos caminos principales: usar también AME Wizard sobre una instalación estándar o recurrir al llamado ISO Injection. Esta segunda opción modifica la propia imagen de Windows antes de instalar, de forma que ya se te instala “de fábrica” con las optimizaciones y recortes aplicados, sin tener que ejecutar tantos cambios después del primer arranque.

En cualquiera de los dos proyectos, se recomienda de forma clara una instalación limpia partiendo de cero. Intentar convertir un Windows viejo, lleno de drivers antiguos, restos de programas y errores de registro, en AtlasOS o ReviOS suele acabar en fallos difíciles de depurar, cuelgues aleatorios o comportamientos raros que no tienen nada que ver con la ISO personalizada en sí.

Una vez instalado el sistema, la gestión del día a día es distinta en cada caso. AtlasOS deja la mayoría de cambios en manos del usuario, a través de scripts y una carpeta de herramientas propia en el escritorio. En ReviOS, en cambio, buena parte del ajuste posterior se canaliza a través de una utilidad centralizada que facilita activar o desactivar funciones con un par de clics, sin necesidad de recurrir tanto a consola o al registro.

Diferencias clave entre AtlasOS y ReviOS

Sobre el papel, los dos proyectos prometen más o menos lo mismo: Windows más ligero, menos telemetría, menos procesos en segundo plano y mejor rendimiento. Sin embargo, cuando te pones a usarlos para el día a día, aparecen diferencias importantes que conviene tener claras antes de lanzarse a formatear.

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Podemos resumir su planteamiento así: misma base (Windows 10/11), prioridades distintas. AtlasOS apuesta por recortar todo lo posible para ganar FPS y reducir la latencia, mientras que ReviOS mantiene más componentes y busca un equilibrio para quien quiere jugar, pero también imprimir, usar Office, software académico o herramientas específicas sin demasiados dolores de cabeza.

Los dos siguen una filosofía de transparencia mediante código abierto, algo que los diferencia de otras ISOs tuneadas de origen dudoso donde nunca sabes realmente qué se ha tocado. La gran brecha entre ellos está en el “nivel de agresividad” a la hora de eliminar componentes del sistema, y en la forma de tratar temas como actualizaciones, seguridad integrada y compatibilidad con funciones avanzadas de Windows.

También cambia la experiencia a la hora de ajustar el sistema una vez instalado. AtlasOS propone un enfoque más manual y granular: tú decides qué scripts aplicar y cuándo, a cambio de tener un control casi quirúrgico sobre lo que se queda y lo que se va. ReviOS se apoya en herramientas propias para que el usuario de perfil medio pueda tocar cosas importantes sin necesidad de ser un experto.

Rendimiento en juegos y sensaciones de uso

Cuando hablamos de estas ISOs, la gran pregunta suele ser siempre la misma: ¿se notan realmente los FPS y el input lag? La respuesta, según los propios desarrolladores y la comunidad, es que sí se aprecia una mejora respecto a un Windows estándar cargado de procesos, aunque con matices entre AtlasOS y ReviOS.

AtlasOS presume en su documentación de ser extremadamente agresivo liberando recursos. Aseguran que pueden ganar del orden de 1,5 GB de RAM libre en el arranque y prácticamente dejar el uso de CPU en segundo plano en cero cuando el equipo está en reposo. En equipos con poca memoria y procesadores modestos, ese margen extra se nota sobre todo en juegos competitivos, donde las subidas y bajadas de FPS o los picos de uso de CPU provocan stuttering.

La comunidad suele coincidir en que, en shooters tipo Valorant, CS2 o similares, AtlasOS ofrece una respuesta muy inmediata y una reducción apreciable de la latencia. Ahora bien, ese “recorte a cuchillo” puede traer efectos secundarios: hay usuarios que notan cambios en la sensación del ratón, comportamientos raros en algunos periféricos concretos o problemas con hardware muy específico si no se afinan bien ciertos parámetros de temporización y energía.

ReviOS, por su lado, también ofrece una mejora clara respecto a un Windows de fábrica en términos de FPS e input lag, pero evita cortar tantos componentes esenciales del sistema. El resultado es que muchos lo perciben como un entorno más estable y suave para el día a día, algo menos extremo. Algunos jugadores muy sensibles a la respuesta del ratón comentan que notan cierta “flotabilidad” o sensación de suavizado, a menudo ligada a ajustes de temporizadores (HPET y similares) que aplica ReviOS por defecto.

En términos prácticos, si tu prioridad absoluta es el rendimiento competitivo y estás dispuesto a sacrificar comodidad y parte de la compatibilidad, AtlasOS tiende a destacar por su enfoque más radical en la latencia y la limpieza de procesos. Si prefieres que el sistema siga siendo relativamente amigable para ofimática, estudios o trabajo remoto, ReviOS se postula como una opción más equilibrada y menos delicada.

Gestión y facilidad de uso tras la instalación

Otro punto donde los dos proyectos se separan bastante es en lo sencillo (o no) que resulta gestionar el sistema después de instalarlo. Aquí ReviOS suele llevar ventaja si no te apetece pelearte con scripts, mientras que AtlasOS premia a quien quiere controlarlo absolutamente todo.

ReviOS incluye una utilidad propia llamada Revision Tool. Esta herramienta funciona como un panel de control avanzado que te permite activar o desactivar elementos clave de Windows con un clic: Windows Defender, actualizaciones automáticas, servicios de telemetría, características opcionales, etc. Para un usuario que no domina el registro o el editor de directivas, es una forma muy cómoda de afinar el sistema sin meterse en líos.

AtlasOS, en contraste, se apoya más en scripts y documentación detallada. Durante la instalación puedes elegir bastante bien qué quieres aplicar, pero si después decides revertir algún cambio, reactivar servicios o modificar configuraciones profundas, probablemente tengas que recurrir a guías, foros o a los propios scripts proporcionados por el proyecto. No es imposible, ni mucho menos, pero sí exige una cierta predisposición a trastear.

Esto hace que, para alguien que simplemente busca un Windows más limpio, más rápido y con menos “mierdecilla” sin complicarse, ReviOS resulte bastante más amigable. En el otro extremo, si te gusta tener la última palabra sobre cada servicio que corre en tu PC y quieres saber exactamente qué se ha tocado, AtlasOS se adapta mejor a ese perfil más técnico.

Seguridad, actualizaciones y privacidad

En materia de seguridad, actualizaciones y privacidad, las diferencias entre AtlasOS y ReviOS no son menores, y conviene valorarlas con calma antes de elegir uno u otro (o directamente quedarse en Windows estándar bien optimizado).

AtlasOS suele apostar por una postura bastante agresiva: Windows Defender puede quedar desactivado o muy recortado, y el sistema de actualizaciones automáticas se limita para evitar procesos en segundo plano y cambios inesperados. El razonamiento es claro: menos servicios, menos impacto en el rendimiento y menos posibilidades de que un parche toque algo en mitad de una partida.

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El precio de esa filosofía es que la responsabilidad de mantener el equipo mínimamente protegido pasa a ser casi totalmente tuya. Te toca decidir si usas otro antivirus ligero, si tiras de puro sentido común y copias de seguridad, o si de vez en cuando aplicas manualmente algunos parches críticos. Reducir la superficie de ataque está bien, pero también aumenta el riesgo de quedarte sin correcciones de seguridad importantes.

ReviOS adopta una posición un poco más «flexible». Recorta telemetría y procesos innecesarios, pero intenta conservar mejor la compatibilidad con el sistema de actualizaciones y herramientas de seguridad. A través de Revision Tool puedes escoger hasta dónde quieres llegar: puedes desactivar cosas muy intrusivas, pero seguir recibiendo parches esenciales o mantener Defender parcialmente operativo si lo consideras necesario.

En lo que respecta a privacidad, los dos proyectos se mueven en la misma dirección: minimizar la recopilación de datos que hace Windows por defecto. Se apagan servicios de diagnóstico ampliado, anuncios en menú Inicio, recomendaciones personalizadas y mecanismos de seguimiento variados. Aun así, mientras uses Windows, siempre habrá cierto grado de dependencia de la infraestructura de Microsoft, por muy recortada que esté.

Eliminación de bloatware y compatibilidad de funciones

Una de las cosas que más se nota nada más arrancar estas ediciones es el nivel de limpieza respecto a un Windows estándar. Desaparecen aplicaciones preinstaladas que no usas, juegos basura, integraciones forzadas con servicios en la nube y buena parte de la interfaz recargada. El sistema se siente más “vacío” pero también más ligero.

En este terreno, AtlasOS es especialmente agresivo reduciendo bloatware y componentes anexos. Quita prácticamente todo aquello que el equipo considera que no es imprescindible para un entorno centrado en juegos: muchas apps UWP, parte de la Microsoft Store, integraciones con OneDrive y otros servicios cloud, herramientas accesorias y características que para jugar no hacen falta, pero que a veces sí necesitas para otros usos.

ReviOS sigue una línea similar, pero con algo más de prudencia. También se carga mucha paja, pero intenta mantener un Windows razonablemente completo para tareas de productividad, estudios o trabajo. Esto significa menos sorpresas a la hora de usar impresoras, software de ofimática, aplicaciones de empresa o programas especializados que dependen de componentes concretos del sistema.

El reverso de esta limpieza tan profunda son los posibles problemas de compatibilidad. En ambos casos, pero sobre todo en AtlasOS, es relativamente habitual topar con funciones que dejan de ir o quedan limitadas: la Microsoft Store puede fallar o quedar muy capada, algunos juegos con anti-cheat agresivo pueden negarse a arrancar, y determinado software bancario o corporativo puede no funcionar al faltar servicios de seguridad o integraciones de la plataforma.

Además, pueden aparecer complicaciones con impresoras de red, escáneres, herramientas de gestión empresarial o programas que dependen de servicios concretos de Windows que aquí se han deshabilitado o eliminado. Si el ordenador lo usas solo para jugar y navegar, probablemente no eches de menos nada. Pero en cuanto le pidas algo más “serio”, es posible que tengas que dedicar tiempo a investigar qué falta o cómo reactivarlo.

Inconvenientes y riesgos reales de usar AtlasOS o ReviOS

Más allá del marketing y de las promesas de ganar FPS gratis, es importante tener bien presentes los inconvenientes y riesgos asociados a instalar una ISO personalizada tan agresiva. No es un cambio cosmético, sino una modificación profunda del sistema operativo.

El primer gran problema es obvio: todo lo que se elimina o inhabilita puede romper compatibilidades presentes o futuras. Juegos con sistemas anti-cheat delicados, como algunos FPS online, pueden detectar cambios en servicios clave de Windows y decidir que tu entorno no es seguro, bloqueando el juego directamente. Lo mismo pasa con software que requiera componentes de seguridad específicos, integraciones con la Store o módulos de autenticación que aquí ya no existen.

El segundo punto delicado es la dependencia que pasas a tener del propio proyecto y de su comunidad. Si en algún momento el equipo de AtlasOS o ReviOS se frena, cambia de rumbo o abandona parte del mantenimiento, te puedes quedar con un sistema que funciona hoy, pero que se va quedando congelado frente a las nuevas versiones de juegos, drivers y actualizaciones críticas de seguridad.

A esto hay que sumarle que, al tocar cosas tan profundas como servicios de sistema, políticas de seguridad, temporizadores, drivers genéricos y permisos internos, pueden aparecer efectos secundarios raros que no son fáciles de diagnosticar. Desde bajones extraños de FPS en un juego concreto hasta pantallazos azules esporádicos, pasando por problemas con el audio, el ratón o el Wi‑Fi que solo se dan en ciertas combinaciones de hardware.

Por último, está el tema de la seguridad práctica en el día a día. Al desactivar o recortar mecanismos como Defender, SmartScreen, actualizaciones automáticas o filtros de reputación, cada decisión que tomes al descargar programas, abrir archivos adjuntos o instalar software crackeado tiene más peso. No es que de repente quedes al descubierto, pero sí necesitas tener mucho más cuidado y aplicar buenas prácticas de forma constante.

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AtlasOS vs ReviOS para jugar a Minecraft en un portátil modesto

Uno de los escenarios más comentados es el del usuario con portátil justito de hardware que quiere jugar a Minecraft a la mayor tasa de FPS posible. Pongamos un equipo muy típico: procesador Intel Core i5‑7200U (2 núcleos / 4 hilos, 2,5‑3,1 GHz), 8 GB de RAM DDR4, SSD SATA de 256 GB, gráfica integrada Intel HD 620, pantalla de 15,6″ a 1366×768 y Windows 10 20H2 preinstalado.

En una máquina así, cualquier cosa que reduzca procesos residiendo en memoria se nota. El margen de potencia es pequeño y Minecraft puede volverse bastante pesado con shaders, texturas de alta resolución o muchos mods. Si el sistema operativo ya se come una buena parte de la RAM y de la CPU con servicios innecesarios, la experiencia pasa de fluida a cargada de tirones en cuestión de minutos.

Dar el salto a una edición muy optimizada como AtlasOS o ReviOS puede ayudarte a liberar entre 1 y 1,5 GB de RAM en el arranque y reducir el uso de CPU en segundo plano, lo que se traduce en menos stuttering cuando el sistema decide hacer cosas a escondidas. En un i5‑7200U con 8 GB, ese aire extra puede marcar la diferencia entre un Minecraft inestable y uno razonablemente jugable, sobre todo si además optimizas bien los ajustes gráficos.

Dicho esto, hay que recordar que el principal cuello de botella de Minecraft suele ser la CPU, Java y el propio motor del juego. Optimizar la versión de Java, usar mods como Sodium, Lithium, Starlight o similares, y ajustar distancia de renderizado, sombras y efectos es crucial. En muchos casos, solo con esos cambios sobre un Windows estándar ya puedes ganar una mejora muy notable sin tocar la ISO del sistema.

Si el portátil lo usas prácticamente solo para jugar a Minecraft, navegar y poco más, AtlasOS puede resultar atractivo por su enfoque ultra agresivo en la latencia y la limpieza de servicios. Vas a maximizar los recursos libres para el juego y tendrás menos interrupciones de procesos en segundo plano. Pero si también necesitas ese mismo portátil para estudiar, imprimir apuntes, usar herramientas universitarias, ofimática o plataformas académicas, ReviOS ofrece un balance bastante más sensato, manteniendo más compatibilidad con impresoras, drivers y aplicaciones convencionales.

¿Y si el problema no es Windows “gordo” sino Windows en sí?

Llega un punto en el que conviene hacer una reflexión más a fondo: si tu mayor queja es el bloatware, la telemetría y el consumo excesivo de recursos, quizá el problema de fondo sea el propio modelo de Windows moderno. Adelgazarlo con AtlasOS o ReviOS ayuda, pero no cambia la naturaleza del sistema.

Hoy en día existen distribuciones de Linux como Linux Mint, Pop!_OS o Zorin OS que ofrecen una experiencia muy amigable para quien viene de Windows, con escritorios cómodos, consumo de recursos contenido y una política de privacidad mucho menos intrusiva. Gracias a Steam Proton y otras capas de compatibilidad, la mayoría de juegos de Steam funcionan igual de bien o incluso mejor que en Windows en hardware modesto, siempre que no entremos en títulos con anti-cheat muy cerrado.

Si tu prioridad es sacarle el máximo partido a un PC viejo o limitado, minimizar procesos absurdos y recuperar la sensación de control, una buena distro Linux ligera puede darte más satisfacción a largo plazo que seguir parcheando Windows. Eso sí, la compatibilidad con algunos juegos concretos fuera de Steam o con protecciones muy restrictivas sigue siendo una piedra en el zapato y hay títulos que, directamente, no podrás jugar ahí.

En el caso concreto de Minecraft, la versión Java suele funcionar realmente bien en Linux, y hay launchers multiplataforma que hacen muy cómodo gestionar versiones, mods y perfiles. Si además no dependes de programas muy específicos de Windows para estudiar o trabajar, dar el salto a Linux puede ser una solución más limpia, sin scripts de terceros ni proyectos de los que depender para mantener el sistema al día.

AtlasOS y ReviOS son herramientas muy potentes para quienes quieren un Windows extremadamente optimizado, con menos basura y más recursos disponibles para jugar, pero arrastran riesgos en compatibilidad, seguridad y mantenimiento que no conviene subestimar; para un portátil modesto donde se busca mejorar la experiencia en juegos como Minecraft sin perder del todo la versatilidad del sistema, ReviOS o incluso un Windows estándar bien afinado a mano suelen ser apuestas más equilibradas, mientras que AtlasOS y opciones más radicales tienen sentido sobre todo si el PC se va a dedicar casi en exclusiva al gaming y aceptas convivir con los posibles efectos secundarios y limitaciones que ello implica.