Colina Bliss de Windows XP: historia, origen y cómo es hoy

Última actualización: 22 de febrero de 2026
  • La fotografía Bliss de Windows XP muestra una colina real en Sonoma (California) tomada por Charles O’Rear en 1998 con película analógica sin retoques digitales.
  • Microsoft adquirió todos los derechos a través de Corbis por una suma de seis cifras y la convirtió en el icónico fondo predeterminado del sistema Windows XP.
  • El paisaje real ha cambiado varias veces, alternando entre pradera verde y viñedos, mientras la imagen original se mantiene como símbolo nostálgico de la era XP.
  • Bliss es considerada una de las fotos más vistas de la historia y está profundamente ligada tanto a la biografía de O’Rear y Daphne Larkin como a la memoria tecnológica de una generación.

colina Bliss Windows XP

Para millones de personas, la primera imagen que veían al encender el ordenador a principios de los 2000 era siempre la misma: una loma de un verde intenso, cielo azul limpio, unas nubes de algodón flotando tranquilamente y nada más que silencio visual. Esa estampa tan simple y a la vez tan poderosa terminó convirtiéndose en uno de los iconos más reconocibles de la era digital.

Hoy conocemos esa fotografía como “Bliss”, el mítico fondo de pantalla de Windows XP. Detrás de esa colina aparentemente perfecta hay una historia llena de casualidades, decisiones de negocio millonarias, malentendidos sobre su origen, nostalgia tecnológica y hasta una historia de amor. Y lo más curioso: la colina sigue ahí, cambiando de aspecto con el paso del tiempo, mientras que la imagen permanece congelada en la memoria colectiva.

De una carretera en California al escritorio de todo el planeta

origen colina Bliss Windows XP

La famosa escena muestra una colina cubierta de hierba verde brillante con finos cirros en un cielo azul, y unas montañas difuminadas al fondo. No es un paisaje inventado ni una ilustración digital: es un rincón real del norte de California, entre los condados de Sonoma y Napa, en la zona vinícola más famosa del estado.

El autor de la fotografía es Charles “Chuck” O’Rear, veterano fotógrafo de National Geographic y vecino de St. Helena (Valle de Napa). A finales de los 90, O’Rear recorría con frecuencia la autopista Sonoma, en la intersección de las rutas estatales 121 y 12, para ir a ver a su novia de entonces, la periodista Daphne Larkin, en el condado de Marin. Uno de esos viajes rutinarios acabaría cambiando su vida.

En enero de 1998 —no 1996, como se repite a menudo por error—, acababa de pasar una tormenta invernal y las lluvias habían dejado las lomas de la zona de un verde casi eléctrico. O’Rear conducía cuando, de repente, ese paisaje le saltó a la vista: una colina recién despejada, sin viñas visibles, con el césped en su punto perfecto y un cielo despejado con unas pocas nubes delicadas.

El fotógrafo recuerda que, al verlo, pensó algo así como: “El césped está perfecto, está verde, ha salido el sol, hay nubes… ¡es ahora o nunca!”. Aparcó al borde de la carretera, colocó el trípode y tomó cuatro disparos rápidos antes de volver a la camioneta para seguir su camino. Lo que para él fue una parada más de fotógrafo atento, acabaría siendo la imagen más famosa de su carrera.

La colina tenía, además, una peculiaridad: unos años antes había sido viñedo, pero una plaga de filoxera obligó a arrancar las cepas. Durante un tiempo, el terreno quedó libre, cubierto solo de hierba. O’Rear lo pilló justo en ese pequeño intervalo de la historia del lugar, cuando las vides todavía no habían regresado y la pendiente lucía como una alfombra verde perfecta.

Cómo se tomó la foto: cámara, película y cero Photoshop

fotografia original Bliss Windows XP

Parte del magnetismo de Bliss viene de que, aun pareciendo casi irreal, es una fotografía analógica sin retoques digitales. O’Rear utilizó una cámara de medio formato Mamiya RZ67 montada en trípode, combinada con película en color Fujifilm Velvia, muy popular entre fotógrafos de paisaje por su capacidad para saturar los verdes y azules.

El propio autor ha explicado en varias ocasiones que la combinación de cámara de formato medio y película Velvia fue clave para ese aspecto tan limpio. Asegura que, de haber usado película de 35 mm, el resultado no habría tenido esa nitidez ni esa intensidad cromática. Antes había probado a fotografiar las colinas del Valle de Napa con película Kodachrome 64 y no le convencía, precisamente por unos verdes demasiado apagados.

Con el paso de los años, mucha gente ha dado por hecho que la imagen estaba retocada con Photoshop o generada por ordenador. Incluso dentro de la propia Microsoft, años después del lanzamiento de Windows XP, algunos desarrolladores cuestionaron si era una toma real. O’Rear se ha mantenido firme: no añadió ni quitó nada en la posproducción. Tan solo se aplicaron ajustes mínimos durante la digitalización en Corbis (la agencia que gestionó los derechos), pero no hay manipulación creativa ni montaje.

Tras revelar el carrete, O’Rear archivó la imagen como fotografía de stock y la subió al catálogo de Westlight, la agencia de fotografía que había cofundado. En aquel momento se titulaba “Bucolic Green Hills”, algo así como “Colinas verdes bucólicas”. Apenas era una foto más en un archivo que, en los años 90, ya estaba entre los más importantes de Estados Unidos.

En mayo de 1998, Corbis, la empresa de imágenes de Bill Gates con sede en Seattle, compró Westlight y se quedó con sus fondos. Muchas de las fotografías más vendidas se digitalizaron para su nuevo catálogo online, entre ellas la famosa colina. Incluso existía una versión en formato vertical de la escena, que también estuvo disponible como fotografía de archivo.

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El fichaje de Microsoft: de “Bucolic Green Hills” a “Bliss”

fondo escritorio Windows XP Bliss

A finales de los 90, Microsoft trabajaba en el desarrollo de Windows XP, un sistema operativo basado en arquitectura NT que pretendía dejar atrás la inestabilidad de Windows 95, 98 y ME. El objetivo era ofrecer un entorno más robusto, con mejor compatibilidad y una apariencia visual mucho más amable y moderna.

Para subrayar esa nueva filosofía, el equipo de diseño apostó por una interfaz gráfica completamente renovada llamada Luna, repleta de colores vivos, esquinas redondeadas y botones más amables. Y había un elemento clave: el fondo de escritorio por defecto, la primera imagen que verían los usuarios al arrancar el sistema.

Microsoft contactó con O’Rear a través de Corbis hacia el año 2000. El propio fotógrafo sospecha que, al ser Corbis propiedad de Bill Gates, la compañía prefirió trabajar con ella en lugar de con Getty Images, su gran competidor y también con sede en Seattle. Lo curioso es que ni siquiera O’Rear sabe exactamente cómo encontraron su foto dentro del catálogo.

La empresa buscaba una imagen que simbolizara libertad, calma, calidez, posibilidades y una tecnología cercana. En su discurso oficial, Microsoft explicó que Bliss representaba esos valores y encajaba a la perfección con lo que querían transmitir con XP. Hubo otras candidatas: por ejemplo, otra foto de O’Rear conocida como “Red Moon Desert” llegó a considerarse para fondo predeterminado, pero se descartó porque algunos probadores la comparaban, con bastante sorna, con unos glúteos.

La decisión final fue clara: la colina verde y el cielo azul serían la carta de presentación de Windows XP. Microsoft no solo quería la licencia para usarla como fondo de escritorio; pretendía adquirir todos los derechos de la imagen. Y ahí es donde entra en juego uno de los acuerdos económicos más llamativos de la historia de la fotografía de stock.

Un contrato millonario y un negativo que nadie quiso transportar

Al negociar con O’Rear, Microsoft le ofreció una cantidad de dinero que el propio fotógrafo describe como “el segundo pago más alto jamás pagado por una sola foto”. La cifra exacta sigue siendo un misterio porque firmó un acuerdo de confidencialidad, aunque diversas fuentes apuntan a que estaría en las “seis cifras bajas” en dólares.

El trato incluía que O’Rear entregase el negativo original de la fotografía y completase toda la documentación de cesión de derechos. Aquí surgió un problema curioso: cuando las empresas de mensajería se enteraron del valor asegurado del envío, se negaron a transportarlo porque superaba con creces la cobertura habitual de sus pólizas.

La solución fue tan simple como surrealista: Microsoft compró un billete de avión para que O’Rear volara personalmente a Seattle con el negativo en la mano. El fotógrafo se plantó en las oficinas de la compañía, entregó el material y cerró un acuerdo que, sin saberlo entonces, marcaría el resto de su carrera.

Una vez que la empresa tuvo todos los derechos, rebautizó la imagen con un nombre mucho más redondo: “Bliss” (Felicidad). Con ese nuevo título, la fotografía pasó a convertirse en el fondo de pantalla predeterminado de la interfaz Luna en Windows XP.

Microsoft apostó fuerte por la imagen en su estrategia de marketing. Bliss se utilizó hasta la saciedad en la campaña promocional de Windows XP, que contó con un presupuesto de alrededor de 200 millones de dólares. Carteles, anuncios en televisión, stands de ferias tecnológicas… la misma colina verde aparecía por todas partes, reforzando esa idea de un sistema operativo amigable, brillante y optimista.

El misterio del lugar: rumores, países inventados y dudas internas

Durante años, el origen real del paisaje fue un auténtico quebradero de cabeza para los curiosos. Como Microsoft no dio demasiados detalles al principio, empezaron a circular todo tipo de teorías sobre dónde estaba esa colina idílica. Muchos daban por hecho que se trataba de un montaje o de un paisaje generado digitalmente.

Las especulaciones apuntaban a lugares de lo más variopinto: algunos dijeron que la imagen estaba tomada en Francia, otros en Irlanda, Suiza, Nueva Zelanda, Alemania o incluso en el sureste del estado de Washington. En los Países Bajos, la confusión se multiplicó porque en la versión neerlandesa de Windows XP el fondo aparecía etiquetado directamente como “Irlanda”.

La realidad, sin embargo, era mucho más sencilla: la colina se encuentra en el condado de Sonoma, cerca del límite con Napa, en California. Con el tiempo, entrevistas y reportajes fueron aclarando el origen exacto, y el propio O’Rear se encargó de contar en detalle la historia de la foto.

Lo irónico es que hasta dentro de Microsoft surgieron dudas sobre su autenticidad. Años después del lanzamiento, algunos ingenieros confesaron al fotógrafo que la mayoría del equipo estaba convencida de que había “algo de Photoshop” en esa colina. O’Rear, fiel a su relato, insiste en que la magia está en la luz, el momento y la película Velvia, no en el pincel digital.

En el terreno de la crítica fotográfica, Bliss también generó opiniones encontradas. Algunos puristas la consideraban una imagen demasiado “plana” o insulsa, sin un sujeto fuerte. Otros, como el editor David Clark de la revista Amateur Photographer, defendían que precisamente su sencillez y su evocación de un día perfecto eran su verdadero tema, y que ahí residía su encanto.

Recepción, impacto cultural y la foto “más vista de la historia”

Con el éxito arrollador de Windows XP, que vendió más de 400 millones de copias en sus primeros cinco años y superó con creces esa cifra a lo largo de su vida útil, Bliss se convirtió en algo más que una imagen bonita: era la puerta de entrada al mundo digital para hogares, colegios, oficinas y cibers de todo el mundo.

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Periodistas y analistas empezaron a afirmar que podríamos estar ante la fotografía más vista de la historia. Microsoft se sumó a esa idea y el propio O’Rear calculó, de manera aproximada, que la imagen habría aparecido en el escritorio de unos mil millones de ordenadores. Él mismo reconocía que se trataba de una “estimación razonable”, no de una cifra exacta, pero refleja el nivel de exposición global que alcanzó.

Medios especializados como PC Gamer describieron Bliss como “el fondo de pantalla que define todos los fondos de Windows”. Otros autores la calificaron como “una de las fotografías de paisaje contemporáneo más reconocibles del planeta”. Artículos en revistas como Digital Camera World resaltaron su capacidad para convertirse en metáfora de paz, nostalgia y belleza sencilla.

No faltaron tampoco las comparaciones con clásicos de la fotografía de paisaje. Wayne Freedman, de ABC7, llegó a definir Bliss como la versión contemporánea de “Monolith” de Ansel Adams, una exageración deliberada que subraya el peso simbólico que adquirió la colina verde en la cultura visual de principios de siglo.

Con el anuncio del fin del soporte de Windows XP en abril de 2014, la historia de la imagen volvió a ganar protagonismo. Reportajes, entrevistas y documentales rescataron la figura de O’Rear y repasaron la trayectoria de Bliss, justo cuando muchos usuarios se resistían a abandonar un sistema operativo que sentían como “de casa”.

Bliss y la evolución de Windows: de XP a Windows 11

Windows XP se lanzó en 2001 y supuso un auténtico salto respecto a Windows 95, 98 y ME, tanto en estabilidad como en conectividad y compatibilidad con hardware y software. Su interfaz Luna, con el mítico botón verde de Inicio y la barra de tareas renovada, dejó huella y todavía hoy hay quien la echa de menos.

Además de la estética, XP trajo mejoras clave en redes, soporte para estándares modernos y herramientas integradas que facilitaron la vida al usuario medio. El nuevo menú Inicio bifurcado en dos columnas y la posibilidad de aplicar temas visuales personalizables reforzaron la sensación de sistema “cercano” y adaptable.

Tras XP llegaron Windows Vista, 7, 8, 10 y 11, cada uno con sus propios fondos de pantalla y estilos visuales. Ninguno, sin embargo, ha logrado el mismo nivel de consenso y cariño masivo que el que muchos usuarios guardan hacia XP. En comparación, los fondos actuales tienden a ser más abstractos, saturados o incluso generados digitalmente, lo que hace que la sencillez natural de Bliss despierte todavía más nostalgia.

Microsoft no se ha olvidado del todo de la colina. En diciembre de 2001 lanzó un salvapantallas basado en Bliss, y en julio de 2021 incorporó una versión modificada de la imagen como fondo virtual en Microsoft Teams, con sombras desplazadas, nubes suavizadas y algunos dientes de león añadidos. En junio de 2023 llegó una recreación en resolución 4K en la web de Microsoft Design, adaptando el icono al estándar visual moderno.

Incluso el ecosistema Xbox se apuntó a la nostalgia: en 2023 se puso a la venta un jersey navideño de edición limitada con el motivo de Bliss en la tienda Xbox Gear Shop. Los beneficios se destinaron a The Nature Conservancy para proyectos contra el calentamiento global, mezclando así cultura pop, caridad y memoria colectiva.

La colina hoy: viñedos, sequía, lluvias y recreaciones

Mientras la imagen se quedaba congelada en su versión idealizada, el paisaje real ha seguido cambiando con el tiempo. Antes incluso de que Microsoft comprara la fotografía, el terreno volvió a su uso original: se replantaron viñas y la colina recuperó su papel en la industria del vino californiano.

Eso ha provocado que, durante años, visitar el lugar no tuviera nada que ver con asomarse al escritorio de Windows XP. Las lomas aparecían surcadas por hileras de vides, el verde uniforme daba paso a tonos más ocres y el conjunto resultaba bastante distinto de la pradera homogénea que recordábamos de la pantalla.

Varios creadores de contenido y fotógrafos han intentado recrear la famosa toma. El influencer Andrew Levitt, por ejemplo, viajó hasta la zona y grabó un vídeo mostrando la enorme diferencia: el color predominante tendía a marrón, el relieve estaba lleno de viñedos y confesó que, sin la ayuda de servicios de mapas como Google Maps, ni siquiera habría encontrado el punto aproximado.

Levitt llegó a decir que no se reconocía la foto de XP en el paisaje actual y que no usaría esa vista como fondo de escritorio. Ante ese choque entre memoria y realidad, se marchó a Washington para intentar recrear el espíritu de Bliss en otro escenario distinto.

Otros fotógrafos han adoptado un enfoque más artístico. El dúo Goldin+Senneby visitó el lugar en 2006 y produjo una obra titulada “After Microsoft”, volviendo a fotografiar la colina ya llena de vides. Su proyecto dialogaba con la desaparición progresiva de XP y la llegada del tema Aero en Windows Vista, planteando qué queda del icono cuando el fondo de pantalla deja de ser el estándar.

En los últimos años, sin embargo, el clima ha jugado a favor de la nostalgia. Algunas fuertes lluvias en California han permitido que, en ciertos momentos del año, la colina vuelva a lucir un verde intenso sorprendentemente parecido al original. Usuarios en redes como Reddit han compartido fotografías recientes en las que apenas se aprecian viñas y el paisaje recupera gran parte de su encanto primigenio.

Nostalgia, amor y la vida de O’Rear tras Bliss

Más allá de lo visual y lo tecnológico, la historia de Bliss está atravesada por una historia de amor y de segundas oportunidades. Chuck O’Rear y Daphne Larkin se conocieron en 1994 en un almuerzo en el Valle de Napa, organizado por amigos que pensaban que, como periodistas, encajarían bien. Y acertaron: para Daphne fue amor a primera vista.

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Ambos llegaban con un importante equipaje emocional. Tanto Chuck como Daphne habían pasado por divorcios y por la experiencia de criar hijos con discapacidades. El hijo de O’Rear, hoy adulto, nunca ha podido caminar y requiere cuidados constantes. El hijo de Daphne, Lucien, falleció a los 10 años tras complicaciones derivadas de una operación de corazón fallida, después de años conectado a oxígeno y con traqueotomía.

Esas vivencias compartidas hicieron que se entendieran a un nivel muy profundo. Daphne, que había trabajado como periodista en Naciones Unidas y después como alta directiva de comunicación en un gran banco, se convirtió además en una voz pionera escribiendo sobre la crianza de niños con discapacidad en la revista Parenting, cuando casi nadie abordaba ese tema.

Durante un tiempo, mantuvieron una relación prudente. Fueron amigos un año entero antes de lanzarse al romance. Chuck, que viajaba hasta once meses al año para encargos de National Geographic, le propuso a Daphne unirse a él en una asignación para fotografiar vendimias alrededor del mundo. Ella prometió encontrarse con él en París y ese viaje fue el arranque definitivo de su vida en común.

A la vuelta, O’Rear empezó a hacer esos trayectos semanales en coche para visitarla, que son precisamente los que le llevaron a pasar por delante de la colina de Bliss. Daphne suele bromear con que si no hubieran tardado seis años en casarse, esa foto nunca se habría hecho. Fue en uno de esos fines de semana de noviazgo extendido donde se produjo el disparo que les cambiaría la vida.

Lo más curioso es que Daphne no supo de la existencia de la foto hasta cinco años después. Un día antes de su boda, en 2001, el agente de O’Rear llamó para contarles que Microsoft había comprado la imagen por una cantidad de seis cifras. Bliss, en cierto modo, se coló en su matrimonio desde el principio.

Con el tiempo, la pareja combinó la fotografía y la escritura en varios libros sobre regiones vinícolas de Estados Unidos, mezclando la mirada visual de Chuck con la pluma de Daphne. También se divierten reconociendo la imagen en lugares inesperados: ferris en Grecia, aeropuertos internacionales, hoteles, oficinas en India… la colina verde les perseguía allá donde iban.

Lo que queda de Bliss en la memoria colectiva

Hoy, Chuck y Daphne viven en las montañas Blue Ridge, en Carolina del Norte, rodeados de bosques y un lago en una reserva llamada Sherwood Forest. Llevan una vida tranquila: paseos largos por la mañana, baños en el lago en verano y una comunidad cercana que les permite disfrutar de un retiro sereno tras décadas de viajes y encargos.

O’Rear ya no carga con cámaras de formato medio ni carretes de Velvia. Fotografía con el móvil y disfruta de su relativa jubilación, mientras que Daphne enseña escritura de memorias y colabora con un periódico local con columnas donde, a menudo, aparecen anécdotas sobre su vida juntos.

Ella ha escrito un texto largo sobre su relación que sueña con convertir en guion cinematográfico. En ese relato, Bliss ocupa un lugar central como símbolo de lo que una simple parada en el arcén puede desencadenar. A pesar de su extensa carrera en National Geographic, Chuck reconoce que será recordado sobre todo por esa colina, y lo asume con humor.

En alguna ocasión ha admitido que lamenta no haber negociado un contrato a porcentaje por cada vez que se mostrara la imagen. Imagina lo que habría supuesto cobrar una fracción de céntimo por cada escritorio de XP encendido en el mundo. Pero, más allá del dinero, ha dicho también que ha disfrutado cada minuto de la fama asociada a la foto.

Para muchos usuarios, Bliss se ha convertido en un espejo donde se proyectan recuerdos personales. Al ver la imagen, uno piensa en dónde estaba en aquellos años: en la universidad, en su primer trabajo, en el cibercafé del barrio, aprendiendo a navegar por internet, jugando en el PC familiar o incluso pasando noches enteras frente a la pantalla.

Esa mezcla de sencillez visual, historia tecnológica y biografía íntima ha hecho que la colina de Bliss siga latiendo en la memoria digital de toda una generación. Aunque hoy el paisaje real esté lleno de viñedos o amarillee en verano, en nuestras cabezas continúa existiendo ese instante perfecto en el que el césped era de un verde imposible, el cielo estaba limpio y parecía que el futuro de la tecnología iba a ser tan amable como aquella loma tranquila.

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