Cómo aprovechar un router viejo como switch o repetidor WiFi

Última actualización: 23 de agosto de 2026
  • La transformación de un router antiguo en switch permite ampliar los puertos Ethernet sin coste.
  • El uso como repetidor WiFi es ideal para eliminar zonas muertas de cobertura en el hogar.
  • Configuraciones avanzadas como servidores NAS o VPN otorgan una segunda vida al hardware obsoleto.
  • Es fundamental ajustar la IP y desactivar el DHCP para evitar conflictos de red.

Router inalámbrico blanco moderno con cuatro antenas verticales sobre fondo blanco con luces ambientales azul y rosa

Seguro que tienes por ahí, en algún cajón o en el trastero, un router antiguo que ya no utilizas porque has cambiado de compañía o te has comprado uno más moderno. Tirar estos aparatos al punto limpio es lo más común, pero la verdad es que son auténticas joyas tecnológicas que pueden sacarnos de un apuro cuando necesitamos conectar más cacharros por cable o cuando el WiFi no llega hasta el último rincón de la casa.

Aprovechar este hardware es una forma genial de ahorrarte unos euros y, de paso, darle una segunda vida al equipo cuidando el medio ambiente. Aunque no sea tan sencillo como conectar y listo, con un par de retoques en la configuración podemos convertir ese trasto en un switch, un punto de acceso o incluso en un servidor de archivos, dependiendo de lo que necesitemos en nuestro día a día.

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Convertir el router antiguo en un switch Ethernet

Switch de red Gigabit con cables Ethernet conectados, ilustrando la expansión de puertos de red

Cuando tenemos muchos dispositivos que requieren una conexión estable, como la consola, la Smart TV o el TV Box en el salón, los cuatro puertos del router principal se quedan cortos enseguida. Si no quieres gastar dinero en un switch nuevo, puedes usar el router viejo para ganar más bocas de red. Básicamente, lo que hacemos es anular sus funciones de enrutamiento para que se comporte como un simple repartidor de señal.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no es la opción más eficiente. Un switch real es más pequeño, no gasta tanta luz y es plug and play, es decir, que no requiere configurar nada. Además, los routers viejos pueden sufrir de saturación de buffer si les exigimos demasiado, lo que podría provocar microcortes si hay mucho tráfico de datos simultáneo.

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Pasos para la configuración como switch

Para que esto funcione sin que la red se vuelva loca, primero debemos entrar en el panel de administración del dispositivo. Generalmente, esto se hace escribiendo la IP de la puerta de enlace (como 192.168.1.1) en el navegador y metiendo las claves de administrador. Es vital realizar estos cambios antes de conectar el router viejo al nuevo.

  • Ajustar la IP de la LAN: Si ambos routers tienen la misma IP (por ejemplo, 192.168.1.1), habrá un conflicto. Debemos ponerle al viejo una IP que esté dentro de la misma subred pero que no choque con el rango DHCP del principal. Por ejemplo, si el principal reparte IPs desde la .100 a la .253, podemos asignar la 192.168.1.2 al viejo.
  • Apagar el servidor DHCP: Este es el paso más crítico. Solo puede haber un jefe asignando direcciones en la red. Debemos desactivar el DHCP del router antiguo para que el principal se encargue de todo y no haya colisiones de IP.
  • Gestionar el WiFi: Si el router es muy viejo y tiene un estándar antiguo (como WiFi 4), lo mejor es desactivar la señal inalámbrica para evitar interferencias. Si es moderno, puedes ponerle el mismo nombre de red (SSID) y contraseña que el principal para intentar crear una especie de roaming casero.
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Una vez configurado, simplemente conectamos un cable Ethernet desde cualquier puerto LAN del router nuevo a cualquier puerto LAN del router viejo. Olvídate del puerto WAN; en este modo, solo usaremos las salidas LAN.

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Usarlo como repetidor o punto de acceso WiFi

Primer plano de puertos Ethernet y cables de red conectados en un dispositivo de red

Si tienes habitaciones donde el WiFi llega fatal, el router viejo puede servir para ampliar la cobertura inalámbrica. La mejor forma de hacerlo es mediante un cable Ethernet que vaya desde el principal hasta el repetidor, lo que garantiza que no haya pérdida de velocidad. Si no tienes cableado en casa, puedes usar PLCs o incluso un cable largo tirado por el suelo, aunque sea menos estético.

En la configuración, algunos modelos traen un modo «Repetidor» ya integrado que facilita todo. Si no es así, habrá que hacer el proceso manual: cambiar la IP, desactivar el DHCP y configurar el WiFi. Así, el router viejo recibe la señal y la redistribuye, permitiéndonos además aprovechar sus puertos Ethernet para conectar equipos en esa zona de la casa.

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Otros usos creativos para hardware antiguo

Más allá de ampliar la red, hay proyectos más avanzados para estos equipos. Si el router tiene puerto USB, podemos conectar un disco duro y montar un NAS básico para compartir películas o hacer copias de seguridad en la red local. También es posible configurarlo como un servidor de impresión si tenemos una impresora antigua sin red.

Para los más curiosos, instalar firmwares de código abierto como OpenWRT, DD-WRT o Asuswrt Merlin abre un mundo de posibilidades. Con estos sistemas podemos montar un servidor VPN para acceder a nuestra casa de forma segura desde fuera o incluso crear una red aislada para invitados, evitando que personas ajenas tengan acceso a nuestros archivos privados.

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Opciones para gamers y experimentadores

Si te gustan los videojuegos, puedes montar una LAN party con tus colegas. Solo necesitas el router viejo y cables para cada PC, asignas IPs estáticas a cada uno y ya tienes una red local para jugar sin necesidad de internet. Además, es el dispositivo perfecto para practicar configuraciones de red o flashear firmware sin miedo a dejar sin conexión a toda la familia.

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Riesgos y desventajas a tener en cuenta

Router doméstico ubicado en un mueble del salón junto a un televisor

No todo es color de rosa. Usar un equipo obsoleto puede traer problemas de seguridad, ya que los protocolos de cifrado antiguos como WEP o WPA son muy fáciles de hackear hoy en día. Si el router no soporta WPA2 o WPA3, es un riesgo dejar el WiFi activo.

También está el tema del rendimiento. Si el router tiene puertos Fast Ethernet, estarás limitado a 100 Mbps, lo cual es un cuello de botella si tienes una fibra de 600 Mbps o 1 Gbps. Además, el consumo eléctrico es mayor que el de un switch moderno y existe la posibilidad de que los condensadores internos fallen con el paso del tiempo, causando reinicios aleatorios o caídas de conexión bajo carga.

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Si al final decides que no te sirve para nada, no lo tires a la basura normal. Lo correcto es reciclar dispositivos electrónicos de forma responsable o intentar venderlo en plataformas como Wallapop. Eso sí, recuerda siempre acceder al menú de sistema y borrar el historial del router para que nadie pueda acceder a tus datos personales.

Reciclar un router viejo permite optimizar la conectividad del hogar mediante la creación de switches caseros, la extensión de la señal WiFi o la implementación de servicios como NAS y VPN, siempre que se gestione correctamente la IP y el DHCP para evitar conflictos, asumiendo que existen limitaciones de seguridad y velocidad comparadas con el equipamiento actual.

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