- Usar un segundo router permite ampliar cobertura WiFi y sumar puertos LAN manteniendo una única red bien estructurada.
- La configuración ideal pasa por conexión LAN a LAN, desactivar el DHCP del router secundario y evitar la doble NAT.
- Es clave elegir buen cable Ethernet (mínimo CAT5E), ubicar bien los equipos y mantener routers y firmwares actualizados.
- Si se analiza bien la necesidad y se planifica el cableado, dos routers ofrecen una red más estable, segura y flexible.

Si en casa o en la oficina te quedas sin cobertura WiFi en ciertas habitaciones, o ya no tienes puertos de red libres, seguramente te hayas planteado cómo conectar dos routers en la misma red sin liarla. La buena noticia es que se puede hacer, es bastante flexible y, con un poco de planificación, puede dejar tu red mucho más estable que antes.
A lo largo de esta guía vamos a ver de forma muy detallada todas las formas de aprovechar uno o varios routers en una misma conexión: qué necesitas, qué limitaciones hay, cómo configurarlos paso a paso, qué tener en cuenta si el equipo es antiguo, cómo evitar problemas de rendimiento (doble NAT, IP duplicadas, interferencias WiFi…) y qué alternativas más sencillas existen si no quieres meterte tanto en el barro.
¿Tiene sentido usar dos routers en la misma red?
Antes de ponerte a tirar cable como si no hubiera un mañana, conviene preguntarse si realmente necesitas dos routers conectados a la vez. En muchas viviendas normales, un solo router bien situado o un repetidor WiFi de calidad pueden ser suficientes. Pero hay varios escenarios en los que añadir un segundo equipo es muy buena idea.
Por ejemplo, cuando la señal WiFi no llega a ciertas zonas y aparecen “zonas muertas”, donde la cobertura es mínima o inexistente. También si el router principal ya tiene ocupados todos sus puertos LAN y quieres sumar nuevos dispositivos por cable (PCs de sobremesa, Smart TV, consolas, NAS, etc.). O si necesitas segmentar la red para invitados, IoT o trabajo, sin mezclarlo con tu red personal.
Además, hay situaciones en las que el resto de opciones (repetidores baratos, PLC de mala calidad, algún sistema mesh flojito) no dan la estabilidad que buscas y no te queda otra que recurrir a un segundo router bien configurado por cable. Aunque tu operador solo te permite un router conectado a la ONT o a la roseta de fibra, sí puedes colgar más routers detrás del principal.
Eso sí, hay que tener claro que no puedes enchufar dos routers directamente a la misma línea de fibra o al mismo ONT como si nada. El proveedor de Internet espera un solo router “cara a Internet”. El resto tendrán que conectarse al primero por Ethernet (LAN a LAN o LAN a WAN) o, en algunos casos, por WiFi si soportan WDS o modo repetidor.
Dispositivos que puedes usar para ampliar la red
Para mejorar la cobertura y sumar puertos, no estás obligado a comprar un router nuevo y caro. Muchas veces puedes reaprovechar hardware que ya tienes en casa o combinarlo con otros dispositivos de red.
En primer lugar, puedes utilizar un router ADSL antiguo como router secundario. La mayoría se pueden configurar como punto de acceso o, al menos, como un “switch + WiFi” si desactivas su DHCP y lo conectas al principal por LAN. La desventaja es que muchos de estos modelos se quedan en Fast Ethernet, es decir, 100 Mbps como máximo en la LAN, lo que limitará toda la red que cuelgue de él.
Otra opción típica es usar un router de fibra moderno como segundo equipo. Estos suelen incorporar puertos Gigabit Ethernet, con lo que podrás aprovechar conexiones de hasta 1 Gbps entre tus dispositivos y hacia Internet, siempre que tu tarifa lo permita. Es la mejor opción si vas a mover mucho tráfico (streaming 4K, juegos online, copias de seguridad, NAS…).
También puedes tirar de adaptadores PLC si no quieres o no puedes pasar un cable Ethernet largo entre routers. En vez de un cable de red directo, conectas un PLC al router principal y otro al secundario, y los datos viajan por el cableado eléctrico de tu casa. Aquí es clave que los PLC soporten una velocidad acorde a tu conexión para no crear cuellos de botella.
Qué router te conviene como secundario
No hace falta que el segundo router sea un modelo especial ni de gama altísima; casi cualquier router convencional puede servir como secundario si ofrece las opciones de configuración adecuadas. Eso sí, hay matices importantes.
Muchos routers traen un modo específico de Punto de acceso (Access Point) o Puente (Bridge). En estos modos, el router desactiva funciones como NAT y el servidor DHCP y se comporta más como un switch con WiFi: simplemente pasa el tráfico al router principal. Siempre que puedas, es la opción más limpia y sencilla.
Si tu router viejo no tiene modo AP, normalmente podrás simular ese comportamiento desactivando su DHCP y conectando un puerto LAN al LAN del router principal. En ese caso, la IP interna la gestionará todo el tiempo el primer router y el secundario solo ampliará puertos y WiFi.
Eso sí, si el router secundario es muy antiguo, pueden faltarle funciones de seguridad modernas (cifrado WPA2/WPA3, firewall decente, actualizaciones de firmware recientes). Además, muchos equipos viejos no pasan de 100 Mbps o se quedan cortos de potencia para gestionar muchas conexiones simultáneas, streaming en alta calidad o juegos online exigentes.
En el mercado hay routers bastante económicos que ya vienen preparados para soportar las velocidades estándar de fibra, con WiFi de doble banda, MU-MIMO, WiFi 5 o WiFi 6, etc. Suele merecer la pena invertir un poco en hardware de calidad para evitar cuelgues continuos, pérdida de rendimiento o vida útil corta.
Aspectos clave de rendimiento al usar dos routers
Cuando decides montar más de un router en la misma red, no basta con enchufarlos y listo; hay varios puntos técnicos que afectan directamente al rendimiento, la estabilidad y la latencia de la conexión.
El primero es la famosa doble NAT. Esto ocurre cuando cada router hace su propia traducción de direcciones (NAT) y su propio reparto DHCP, de manera que tu red queda en “capas”: una red detrás de otra. Esto puede provocar problemas con juegos online, servicios P2P, servidores caseros o reenvío de puertos. Lo ideal es evitarlo configurando el segundo router en modo puente o punto de acceso, o con un esquema LAN a LAN con DHCP desactivado en el secundario.
Otro tema importante es cómo configuras las redes WiFi (SSID) y los canales. Si pones el mismo nombre de red y misma clave en ambos routers, los dispositivos podrán ir saltando de uno a otro “transparente” conforme te muevas por la casa. Pero es crítico que los canales no se solapen en la misma banda, o que dejes a los routers elegir automáticamente el canal menos saturado, para reducir interferencias.
La ubicación física de cada router también cuenta muchísimo. Si los pones demasiado cerca, sus señales WiFi se solaparán y se molestarán entre sí. Si los alejas bien y los colocas en zonas despejadas, conseguirás cobertura más homogénea y menos interferencias. Intenta no meterlos en muebles cerrados ni pegados a paredes gruesas o metal.
Por último, cada router debe estar correctamente configurado y actualizado: firmware al día, reglas de firewall razonables, ancho de banda y QoS bien ajustados si los usas, desactivando funciones que no necesites para no sobrecargar el equipo.
Precauciones si vas a usar un router antiguo
Reutilizar ese router que tenías olvidado en un cajón es tentador, pero antes de ponerlo en la red conviene hacer una pequeña revisión para no meter un eslabón débil que baje el nivel de seguridad o de rendimiento.
En primer lugar, revisa si el fabricante aún ofrece actualizaciones de firmware para ese modelo o si es compatible con firmwares alternativos como OpenWrt o DD-WRT. Un firmware moderno puede solucionar fallos de seguridad, mejorar estabilidad y añadir funciones como VPN, redes de invitados o mejor gestión de ancho de banda.
También es vital que cambies inmediatamente las contraseñas por defecto, tanto de acceso al panel del router como de las redes WiFi que emita. Aunque sea un equipo secundario, si alguien entra por ahí puede comprometer toda tu red.
Si no necesitas acceder al router desde fuera de casa, desactiva el acceso remoto a la interfaz de administración. Muchos modelos antiguos tienen servicios inseguros expuestos a Internet y son un caramelo para ataques automatizados.
Dentro de lo que permita su firmware, asegúrate de que tienes las opciones de seguridad más fuertes activadas: WPA2 o WPA3 en WiFi, firewall en condiciones, desactivar servicios que no uses (WPS, UPnP si no lo necesitas, servidores innecesarios, etc.).
Y como norma de prudencia, si vas a hacer operaciones sensibles como pagos online o gestión de datos delicados, mejor hacerlo conectado a un router principal actual y bien mantenido, no a un aparato viejo y sin soporte que pueda tener vulnerabilidades sin parchear.
Analizar tus necesidades antes de tocar nada
Antes de lanzarte a comprar routers, PLC o metros de cable, merece la pena pararse un momento a entender por qué tu red actual no funciona como debería. A veces el problema es de ubicación, otras de saturación WiFi y otras, simplemente, de que el router del operador es muy limitado.
Piensa si lo que te falla es sobre todo la cobertura inalámbrica (zonas donde la señal casi no llega), si es más bien la velocidad real (no aprovechas los Mbps de tu fibra), si te faltan puertos LAN o si quieres separar redes (trabajo, invitados, domótica). Es como preguntarse si necesitas una lámpara nueva o solo cambiar la bombilla.
En muchos casos, con mover el router principal a una posición más centrada o subirlo de altura, o usar un amplificador de señal WiFi, ya se ganan varios metros de buena cobertura WiFi. En otros, un sistema WiFi Mesh moderno puede resolver el problema con menos complicación que pelearte con varios routers tradicionales.
También ten en cuenta que si acabas montando dos o más routers en cascada sin una buena configuración, podrías empeorar la experiencia: cortes, doble NAT, equipos que no se ven entre sí, WiFi inestable… De ahí la importancia de analizar bien el punto de partida y elegir la solución que mejor encaje en tu caso concreto.
Planificar la instalación y el cableado
Una vez decidido que vas a sumar un segundo router, toca planificar cómo lo vas a conectar físicamente. Lo más estable, rápido y recomendable es enlazar ambos routers con un cable Ethernet, aunque implique pasar metros de cable por la casa.
Si tu vivienda tiene canalizaciones internas para cable, lo ideal es aprovecharlas. Deberás calcular el recorrido que seguirá el cable para comprar la longitud adecuada y hacerte con conectores RJ45 y una crimpadora para terminar los cables correctamente. Una guía pasacables viene de lujo para meter el cable por los tubos sin sufrir.
Si no tienes tubos disponibles, puedes grapear el cable a la pared o usar canaletas. En este caso también conviene medir bien la distancia entre el router principal y el secundario, siempre dejando unos centímetros de margen en cada extremo para poder mover algo el equipo sin que el cable quede tirante.
Un truco básico: es mejor que sobre algo de cable a que falte. Si lo dejas demasiado justo, luego cualquier cambio de ubicación o simple manipulación puede forzar los conectores RJ45 y acortar la vida de la instalación.
Velocidad, compatibilidad y tarjeta de red
Otro factor clave es la velocidad máxima que soportan tanto tus routers como los dispositivos que se van a conectar. Un router ADSL viejo con puertos Fast Ethernet se quedará en 100 Mbps en la LAN; si tu fibra es de 300, 600 o 1.000 Mbps, esa parte de la red quedará capada.
En cambio, los routers de fibra modernos suelen ofrecer puertos Gigabit Ethernet. Si tu tarifa es de hasta 1 Gbps y conectas el secundario con puertos gigabit y buen cable, podrás aprovechar toda la velocidad disponible, tanto para Internet como para tráfico interno entre equipos.
Asegúrate también de que los estándares WiFi de ambos routers son compatibles
En los ordenadores y portátiles, revisa qué tarjeta de red Ethernet llevan. Desde hace años lo habitual es Gigabit Ethernet, pero nunca está de más comprobarlo en el administrador de dispositivos o en las propiedades del adaptador. Si tu tarjeta solo negocia a 100 Mbps, de nada sirve que el router y el cable sean gigabit. Siempre puedes montar un adaptador de red por USB si tu equipo es más viejo o carece de puerto RJ45 físico.
Qué cable de red usar entre los routers
El cable que uses para unir los routers o para conectar PCs, PLC y otros equipos influye directamente en la calidad de la conexión. Cada categoría indica la velocidad máxima y la frecuencia que puede manejar.
Para equipos antiguos o redes que no vayan a superar los 100 Mbps, un cable CAT5 básico puede funcionar. Pero si quieres aprovechar un router de fibra y ordenadores modernos, lo recomendable es ir mínimo a CAT5E o CAT6, que permiten llegar a 1 Gbps sin problema.
Un cable inferior a CAT5E limita la velocidad a 100 Mbps como máximo. A partir de CAT5E ya puedes alcanzar 1 Gbps y, con categorías más altas (CAT6A, CAT7), incluso 10 Gbps a distancias moderadas, además de mejor resistencia al ruido y a las interferencias.
La gran ventaja de conectar dos routers por cable Ethernet frente a hacerlo por WiFi es que podrás aprovechar prácticamente todo el ancho de banda de tu conexión, con mucha menos latencia y sin las pérdidas típicas del medio inalámbrico.
Coste, presupuesto y alternativas sencillas
Antes de lanzarte a la tienda a por un router tope de gama, valora bien tu presupuesto y lo que realmente necesitas. No tiene sentido comprar un router sobredimensionado si no vas a exprimir sus funciones avanzadas ni su potencia.
Compara modelos de distintas marcas, revisa si cuentan con modo punto de acceso, puertos gigabit, WiFi de doble banda y buen soporte de firmware, y ajusta la compra a tus necesidades reales. A veces con un modelo de gama media-baja bien elegido es más que suficiente.
Si solo buscas ampliar un poco la cobertura WiFi sin tocar demasiado la red, tal vez te salga más a cuenta un repetidor WiFi decente o un par de PLC con WiFi integrado. Cada caso es único; si no lo ves claro, pedir asesoramiento a alguien con experiencia puede ahorrarte dinero y dolores de cabeza.
También existe la opción de actualizar el firmware de un router antiguo para mejorar su rendimiento y seguridad. Firmwares de terceros como OpenWrt o DD-WRT aportan funciones extra (VPN, QoS avanzado, redes de invitados, mejor control de tablas de rutas, etc.), pero hay que tener en cuenta que pueden anular la garantía y requieren más conocimientos para configurarlos correctamente.
Esquema típico de conexión: router principal y router secundario
En la mayoría de instalaciones domésticas, vas a tener un router principal conectado a la fibra o ADSL (directamente a la ONT o integrado) y uno o varios routers secundarios colgados por cable para ampliar puertos y cobertura.
Al router principal le asignaremos una IP interna como 192.168.1.1 y dejaremos activado su servidor DHCP para repartir direcciones a todos los dispositivos, por ejemplo desde 192.168.1.3 en adelante. Es el que se encarga de salir a Internet, gestionar NAT, firewall y todo lo demás.
El router secundario tendrá una IP fija en la misma red, por ejemplo 192.168.1.2, pero fuera del rango DHCP que reparte el principal. En este segundo router desactivaremos el servidor DHCP para evitar conflictos, y todos los equipos conectados a él recibirán IP y configuración de red directamente del principal.
Un posible esquema sería: router principal 192.168.1.1, router secundario 192.168.1.2, PC1 con IP 192.168.1.3 colgado del primero y PC2 con IP 192.168.1.4 colgado del segundo. Así, todos quedan en la misma subred y se ven entre sí sin problema.
Colocación del cableado y puertos correctos
La parte física es más simple de lo que parece, pero hay que conectar cada cosa en su sitio. El router principal se conecta a la roseta de teléfono o a la ONT de fibra: puede ser mediante cable RJ11 (ADSL) o RJ45 (fibra a puerto WAN o LAN configurado como WAN).
A partir de ahí, para enlazar dos routers en la misma red estable, lo normal es optar por una conexión LAN a LAN. Es decir, sacas un cable Ethernet desde un puerto LAN del router principal a uno de los puertos LAN del router secundario, sin usar la entrada WAN de este segundo equipo.
Después, conectas tus PCs y demás equipos de la forma que más te convenga: PC1 al router principal por LAN, PC2 al router secundario, Smart TV a cualquiera de los dos, etc. Mientras todos estén en el mismo rango de IP y el DHCP del principal esté activo, funcionará como una única red.
Ten en cuenta que, si tu router de fibra utiliza un puerto LAN específico como WAN (por ejemplo, LAN1), tendrás que respetar ese puerto para conectar la ONT. El resto de puertos LAN quedan libres para cables hacia el router secundario o hacia tus dispositivos.
Configuración del router principal y del secundario
Desde un PC conectado al router principal, lo primero es averiguar su IP de puerta de enlace. En Windows puedes abrir CMD y ejecutar ipconfig /all para ver qué dirección aparece como puerta de enlace predeterminada (normalmente 192.168.1.1 o 192.168.0.1).
En el router principal, que ya estará funcionando si navegas por Internet, reforzarás su papel como router neutro en multipuesto: servidor DHCP activado, NAT y firewall funcionando, y, si quieres, definirás el rango de IPs que repartirá para que deje libres algunas direcciones fijas para routers y equipos especiales.
En el router secundario, los pasos básicos son siempre los mismos: borrar reglas antiguas de redirección de puertos que pudieran dar problemas, cambiar su IP LAN a una fija en el mismo rango que el principal (por ejemplo, 192.168.1.2) y desactivar el servidor DHCP para que no compita con el del router principal.
A partir de ese momento, cuando quieras entrar en el panel del router secundario tendrás que hacerlo usando su IP nueva (por ejemplo, 192.168.1.2). Desde ahí podrás gestionar su WiFi, cambiar contraseñas, actualizar firmware, etc., pero la red interna seguirá controlada por el router que da salida a Internet.
Respecto al WiFi, una buena práctica es poner el mismo nombre de red y la misma contraseña en ambos routers, de forma que tus dispositivos cambiarán automáticamente al punto de acceso con mejor señal según te muevas. Si lo haces así, procura que los canales de cada uno no se machaquen entre sí para minimizar interferencias.
Configuración de los PCs y reenvío de puertos
En muchos casos no tendrás que tocar nada en los ordenadores: con que tengan la obtención de IP en automático, recibirán su configuración del DHCP del router principal y listo. No obstante, si necesitas abrir puertos para un PC concreto, a menudo conviene asignarle una IP fija.
En Windows 10 u 11 puedes ir a las propiedades del adaptador de red, entrar en Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4) y fijar una dirección IP, máscara (normalmente 255.255.255.0), puerta de enlace (IP del router principal) y DNS (pueden ser los del operador o de servicios públicos como Google, Cloudflare o Quad9).
Cuando hay dos o más routers encadenados haciendo NAT, el reenvío de puertos se complica, porque tienes que abrir el puerto en el router principal hacia el secundario y del secundario hacia el PC, o bien activar UPnP en toda la cadena, lo cual no siempre funciona bien ni es recomendable por seguridad.
Por eso, para que los servicios que necesitan puertos abiertos (servidores, juegos, acceso remoto, etc.) funcionen correctamente, lo mejor es evitar la doble NAT y configurar el segundo router como AP, o usar estrictamente esquema LAN a LAN sin usar su puerto WAN. Así, solo hay un punto donde gestionar redirecciones: el router principal.
Conectar dos routers por WiFi (modo repetidor / WDS)
También es posible enlazar routers de forma inalámbrica, sin cable Ethernet, usando sistemas como WDS (Wireless Distribution System) o el modo repetidor que traen algunos modelos. Sin embargo, esta solución suele tener peor rendimiento, más interferencias y más latencia que un enlace por cable.
Antes de nada hay que comprobar si tu router secundario soporta modo repetidor inalámbrico, WDS o similar. No todos los equipos lo incluyen, y muchos de los routers ADSL más antiguos no son compatibles entre marcas diferentes.
Si lo soporta, tendrás que recopilar información del router principal: SSID (nombre de red), tipo de cifrado y contraseña. Conviene también resetear el secundario a valores de fábrica para no arrastrar configuraciones viejas que puedan dar problemas.
Una vez dentro de su interfaz web (por WiFi o por Ethernet), buscarás la opción de modo repetidor o WDS, harás un escaneo de redes, seleccionarás la del router principal, introducirás la clave y guardarás la configuración. Opcionalmente puedes dejar el mismo SSID o poner otro distinto, como “NombreRed_EXT”.
La ubicación es crucial: el router repetidor debe situarse en un punto donde aún reciba buena señal del principal, pero más cerca de la zona con mala cobertura. Si lo metes justo en la zona “muerta”, no tendrá señal suficiente que repetir.
Pese a todo, incluso bien ajustado, un repetidor WiFi suele ofrecer la mitad de ancho de banda efectivo y más variaciones de velocidad que una conexión por cable. Por eso, si puedes permitirte tirar un Ethernet, o usar PLC de calidad, la experiencia suele ser mucho mejor.
Ventajas de conectar dos routers bien configurados
Cuando se hace todo con cabeza, conectar dos routers en la misma red ofrece beneficios claros tanto en cobertura como en flexibilidad. El más evidente es poder cubrir con WiFi estancias donde antes no llegaba la señal, eliminando zonas muertas y mejorando la estabilidad.
También te permite segmentar la red: puedes destinar un router o una subred a invitados, otra a dispositivos IoT (bombillas, enchufes, cámaras, etc.) y mantener tu red principal más limpia y segura. Esto facilita aplicar reglas de firewall específicas y limitar qué ve cada grupo de dispositivos.
Si eliges bien el equipo y la configuración, podrás optimizar el reparto de ancho de banda, priorizando tráfico crítico (teletrabajo, videoconferencias, juegos) frente a descargas secundarias. Muchos routers modernos ofrecen QoS avanzado para esto.
Además, ganas en flexibilidad física: el router secundario puede actuar como switch de varios puertos LAN en otra habitación y, de paso, aportar un nuevo punto de acceso WiFi potente en esa zona. Para casas grandes o con varias plantas, marca la diferencia.
Todo este montaje requiere algo de tiempo, pero una vez configurado y probado, puedes disfrutar de una red más estable, rápida y bien organizada, incluso en viviendas con distribución complicada o con muchos dispositivos conectados.
Al final, si eliges bien el router secundario (o reutilizas uno antiguo con cabeza), planificas mínimamente el cableado y evitas errores típicos como la doble NAT o los conflictos de IP, conectar dos routers en la misma red se convierte en una solución muy potente para mejorar tu Internet en casa sin tener que cambiar por completo la instalación del operador.
Tabla de Contenidos
- ¿Tiene sentido usar dos routers en la misma red?
- Dispositivos que puedes usar para ampliar la red
- Qué router te conviene como secundario
- Aspectos clave de rendimiento al usar dos routers
- Precauciones si vas a usar un router antiguo
- Analizar tus necesidades antes de tocar nada
- Planificar la instalación y el cableado
- Velocidad, compatibilidad y tarjeta de red
- Qué cable de red usar entre los routers
- Coste, presupuesto y alternativas sencillas
- Esquema típico de conexión: router principal y router secundario
- Colocación del cableado y puertos correctos
- Configuración del router principal y del secundario
- Configuración de los PCs y reenvío de puertos
- Conectar dos routers por WiFi (modo repetidor / WDS)
- Ventajas de conectar dos routers bien configurados