Cómo configurar la frecuencia de actualización del monitor en Windows 11

Última actualización: 25 de octubre de 2026
  • La tasa de refresco (Hz) determina la fluidez del movimiento en pantalla, siendo crucial para el gaming y la reducción de la fatiga visual.
  • La configuración se realiza principalmente desde el menú de Pantalla Avanzada de Windows 11 o a través de software especializado como el Panel de Control de NVIDIA.
  • El uso de cables compatibles (especialmente DisplayPort) es determinante para que el sistema reconozca y permita activar las frecuencias más altas del monitor.
  • La tecnología de Actualización Dinámica (DRR) optimiza el equilibrio entre el rendimiento visual y el ahorro de batería en dispositivos portátiles.

Setup de gaming moderno con monitor curvo, teclado RGB e iluminación ambiental vibrante.

¿Sientes que tu ordenador no va tan fluido como debería o acabas de hacerte con un monitor gaming potente y no sabes si lo estás aprovechando al máximo? Es muy probable que estés desaprovechando la tasa de refresco de tu pantalla, ya que Windows 11 a veces no configura los hercios más altos de forma automática al conectar el equipo.

Ajustar los Hz es fundamental para cualquiera que busque una experiencia visual impecable, ya sea para darle caña a los videojuegos competitivos o simplemente para que el desplazamiento por las webs y documentos sea como la seda. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber para dejar tu configuración a punto y evitar esos molestos tirones de imagen.

¿Qué demonios son los Hz y por qué importan?

Jugador concentrado frente a un setup de doble monitor, representando la ventaja competitiva de los hercios altos.

Cuando hablamos de hercios (Hz) en el mundo de las pantallas, nos referimos a la tasa de refresco. Básicamente, es la cantidad de veces que el monitor es capaz de actualizar la imagen que ves en pantalla cada segundo. Por ejemplo, si tienes un monitor estándar de 60 Hz, la imagen se refresca 60 veces por segundo; pero si tienes uno de 144 Hz, ocurre más del doble de veces, lo que se traduce en un movimiento mucho más natural y fluido.

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La diferencia es abismal, sobre todo en juegos de ritmo rápido como los shooters. Una tasa alta reduce el desenfoque de movimiento y evita el temido ‘tearing’ o desgarro de pantalla, dándote una ventaja competitiva al mejorar la precisión del apuntado y reducir el retraso de entrada. Además, para quienes usan lápices digitales o hacen mucho scroll en páginas web, una frecuencia elevada minimiza la fatiga visual y hace que la entrada manuscrita sea mucho más orgánica.

Cómo cambiar la frecuencia de actualización en Windows 11

Estación de trabajo con doble monitor y PC de alta gama, ideal para ilustrar la configuración de múltiples pantallas.

Hay varias rutas para llegar al menú de configuración, así que elige la que te resulte más cómoda. La forma más rápida es escribir «Pantalla avanzada» en el buscador del Menú Inicio y acceder directamente a la opción de información de pantalla avanzada. Si prefieres el camino tradicional, puedes ir a Configuración, entrar en Sistema, luego en Pantalla y, finalmente, buscar el apartado de Configuración de pantalla avanzada.

También existe un atajo mediante el escritorio: haz clic derecho en un espacio vacío, selecciona «Mostrar más opciones», luego «Configuración de pantalla» y baja hasta encontrar el enlace de pantalla avanzada. Una vez estés dentro, si tienes varios monitores, asegúrate de elegir el correcto en el menú desplegable. Solo tienes que buscar la opción «Elegir una frecuencia de actualización» y seleccionar la más alta que admita tu hardware. No olvides pulsar en «Conservar cambios» para que la configuración quede grabada.

Alternativas avanzadas: El Panel de Control de NVIDIA y NVIDIA App

Usuario disfrutando de la fluidez visual de un monitor de alta gama en un entorno inmersivo.

Si quieres evitar dar tantos clics en los menús de Windows, lo ideal es gestionar todo desde el software de tu tarjeta gráfica. Si tienes una NVIDIA, puedes usar el clásico Panel de Control de NVIDIA. Solo tienes que ir a la sección de Pantalla, hacer clic en «Cambiar la resolución» y, en el desplegable de frecuencia de actualización, marcar la tasa deseada y darle a Aplicar.

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Para los que prefieren algo más moderno, la NVIDIA App (lanzada a finales de 2024) integra todas las funciones en una interfaz mucho más limpia. Solo debes entrar en la pestaña de Sistema, ir a «Pantallas» y, en el apartado de Propiedades de pantalla, modificar los Hz desde el menú desplegable. Este método es muy eficaz porque gestiona el periférico directamente, evitando conflictos con el sistema operativo.

La Frecuencia de Actualización Dinámica (DRR)

Espacio de trabajo moderno y ergonómico que destaca la importancia de la tasa de refresco para reducir la fatiga visual.

Windows 11 ha introducido una joya llamada Frecuencia de Actualización Dinámica (DRR). Esta función es inteligente y ajusta los Hz automáticamente según lo que estés haciendo. Si estás jugando, subirá la tasa para darte fluidez; pero si solo estás leyendo un texto, la bajará para estirar la duración de la batería, algo vital en portátiles y tablets para ahorrar energía sin que notes una pérdida de calidad cuando no es necesaria.

Solución de problemas comunes y limitaciones

A veces ocurre que, aunque tu monitor sea de 144 Hz, Windows solo te deja elegir 60 Hz o 120 Hz. En el 99% de los casos, el culpable es el cable de conexión. No todos los cables HDMI soportan la misma cantidad de datos; por ejemplo, el HDMI 1.4b llega hasta 1440p a 144 Hz, mientras que el HDMI 2.0 soporta 4K a 120 Hz. Si quieres evitar líos, prioriza siempre el uso de DisplayPort, que suele ser mucho más flexible con las altas tasas de refresco.

Otro problema frecuente es notar que la imagen se vuelve borrosa al subir los Hz. Esto suele pasar solo en monitores muy antiguos que fuerzan la tasa (overclocking manual). En monitores modernos, puedes subir los Hz al máximo sin miedo, ya que están diseñados para soportarlo sin afectar a la vida útil del panel. Si experimentas que al subir los Hz baja la resolución (por ejemplo, de 1080p a 1680×1050), revisa que tus drivers de video estén actualizados y que la resolución activa coincida con el modo de escritorio.

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Configurar correctamente los hercios de tu monitor es la clave para dejar de desperdiciar la potencia de tu hardware y disfrutar de una imagen fluida, ya sea optimizando el consumo energético mediante la tasa dinámica o exprimiendo cada frame en tus partidas competitivas mediante el uso de cables DisplayPort y la configuración avanzada de Windows o el panel de NVIDIA.