Cómo configurar un repetidor WiFi en casa paso a paso

Última actualización: 31 de enero de 2026
  • Un repetidor WiFi amplía la cobertura del router y soluciona zonas sin señal en casa si se coloca en un punto intermedio adecuado.
  • Elegir un modelo con buena velocidad, compatibilidad WPS y seguridad WPA2/WPA3 marca la diferencia en rendimiento y protección.
  • La sincronización puede hacerse por WPS o asistente web, y es clave probar después la cobertura y ajustar la ubicación.
  • Actualizar el firmware y cambiar contraseñas por defecto ayuda a mantener la red ampliada estable y segura a largo plazo.

Configurar repetidor WiFi en casa

Si tienes una casa grande o con muchas paredes, es muy probable que haya rincones donde la señal del router simplemente desaparece. De repente, en el salón todo va fino y al entrar al dormitorio la conexión se cae o los vídeos se quedan cargando sin parar. En estas situaciones, configurar un repetidor WiFi es la forma más cómoda de ampliar la cobertura sin liarte a pasar cables de red por media vivienda.

Un repetidor WiFi (o amplificador WiFi) actúa como un “altavoz” de la señal inalámbrica: recibe la red del router y la vuelve a emitir para que llegue más lejos. Aunque al principio pueda dar respeto, configurar un repetidor WiFi es un proceso bastante sencillo si sabes qué botones tocar, dónde colocar el dispositivo y qué parámetros revisar para no perder seguridad ni velocidad.

Qué es un repetidor WiFi y en qué se diferencia de otros dispositivos

Un repetidor WiFi es un equipo pequeño que se enchufa directamente a la corriente y cuya misión es captar la señal inalámbrica de tu router y replicarla para extender el alcance a zonas donde antes apenas llegaba. Es ideal cuando hay “zonas muertas” en casa, causadas por la estructura del edificio, paredes gruesas, columnas, muebles voluminosos o interferencias de otros aparatos electrónicos.

A diferencia de un PLC o de un sistema WiFi Mesh, el repetidor no utiliza el cableado eléctrico ni crea una red mallada compleja, sino que se limita a repetir la red existente. Es una solución más sencilla y normalmente mucho más barata, perfecta para pisos o casas donde solo faltan unos metros para cubrir habitaciones concretas.

En el mercado hay una enorme variedad de modelos, con distintas velocidades, bandas de frecuencia (2,4 GHz, 5 GHz, incluso WiFi 6 y WiFi 7) y funciones extra. Muchos usuarios optan por repetidores WiFi de marcas como TP-Link, porque suelen ser económicos, fáciles de configurar y muy extendidos, con modelos que rondan o incluso bajan de los 20 euros. Consulta nuestra guía de análisis de routers y puntos de acceso si quieres comparar modelos.

Antes de lanzarte a comprar el primero que veas, conviene tener presente que no todos los repetidores ofrecen el mismo rendimiento ni las mismas opciones de configuración. Elegir bien desde el principio te ahorrará muchos quebraderos de cabeza cuando llegue el momento de instalarlo.

Dispositivo repetidor WiFi

Cómo elegir un buen repetidor WiFi para tu casa

Para que el invento funcione de verdad, es clave acertar con el modelo de repetidor WiFi que mejor encaje con tu router y con tu vivienda. No se trata solo de fijarse en el precio, sino de valorar algunas características técnicas que marcan la diferencia en el día a día.

Uno de los puntos clave es la velocidad máxima que soporta. Aunque las cifras de los fabricantes son teóricas, conviene que el repetidor soporte al menos la misma velocidad WiFi que tu router o, si es posible, algo más alta para no crear un cuello de botella. Si tienes fibra de 300 Mb o más, es buena idea mirar repetidores AC (WiFi 5) o AX (WiFi 6) o modelos compatibles con WiFi 6 o WiFi 7.

También es muy interesante que el repetidor tenga compatibilidad con WPS (Wi-Fi Protected Setup). Esta función, presente en la mayoría de routers modernos, permite emparejar router y repetidor pulsando un simple botón, sin tener que teclear la contraseña WiFi. No es imprescindible, pero ayuda mucho a que la instalación sea rápida y apta para cualquier usuario, incluso si no se lleva especialmente bien con la tecnología.

Otra característica a tener en cuenta es que el repetidor disponga de puertos Ethernet RJ45 para conectar por cable dispositivos fijos como televisores, consolas o un ordenador de sobremesa. De este modo, aunque la señal llegue al repetidor por WiFi, estos equipos pueden disfrutar de una conexión más estable.

Por último, es buena idea fijarse en detalles como las luces LED de intensidad de señal, la compatibilidad con WPA2 o WPA3, o incluso la existencia de una app de gestión. Todo esto facilita colocar el repetidor en el lugar óptimo y mantener la red segura y actualizada durante más tiempo, y, además, puedes ver más consejos de configuración de routers que ayudan en esa tarea.

Ubicación ideal del repetidor WiFi dentro de la vivienda

Elegir bien el dispositivo es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es acertar con el enchufe donde lo vas a colocar. Una ubicación mala puede hacer que el repetidor prácticamente no sirva de nada, por muy bueno que sea el modelo.

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La regla general es sencilla: el repetidor debe ir a medio camino entre el router y la zona donde la señal es débil. No debe colocarse ni pegado al router (porque no ganarías cobertura hacia las zonas lejanas) ni en un punto donde la señal ya llega demasiado débil (porque solo repetirías una señal pobre).

Siempre que se pueda, evita enchufarlo junto a paredes muy gruesas, pilares de hormigón, grandes muebles metálicos o cerca de electrodomésticos como microondas, frigoríficos o bases de teléfonos inalámbricos. Todo ello puede causar interferencias que reducen mucho la calidad de la señal WiFi que recibe y emite el repetidor.

Si tu repetidor incorpora indicadores LED de intensidad de señal, aprovéchalos: desplaza el repetidor unos metros arriba o abajo del pasillo o de la habitación hasta que las luces indiquen una intensidad adecuada. Es mejor un punto intermedio donde reciba una señal decente del router para poder replicarla con buena calidad, que colocarlo en la zona más alejada donde apenas “ve” la red original.

Otro consejo práctico es evitar regletas o alargadores siempre que sea posible. Muchos fabricantes recomiendan conectar el repetidor directamente a un enchufe de pared, ya que algunas regletas pueden introducir ruido eléctrico o pequeños problemas que afectan al rendimiento.

Ubicación ideal de repetidor WiFi

Configurar un repetidor WiFi con router que tiene botón WPS

Si tu router es relativamente moderno, lo más probable es que incluya un botón WPS en la parte frontal o trasera. En muchos modelos está identificado con las siglas “WPS” o con un icono de dos flechas circulares. Gracias a este botón, vincular el repetidor es muy rápido y no necesitas entrar en menús complicados.

Antes de nada, enchufa el repetidor en un punto de corriente cercano al router, aunque luego vayas a moverlo a otra zona de la vivienda. Es importante que, durante el proceso de emparejamiento, ambos dispositivos tengan muy buena señal entre sí para evitar errores de configuración o cortes.

Una vez conectado, espera unos segundos hasta que las luces del repetidor empiecen a parpadear o indiquen que está listo para ser configurado. Cada modelo tiene sus propios patrones de LED, pero en general verás que una luz específica parpadea para indicar que el repetidor está en modo de espera y listo para la conexión WPS.

El siguiente paso consiste en pulsar el botón WPS del router de tu operadora durante unos segundos. En la mayoría de casos, tienes un margen de unos dos minutos para pulsar también el botón WPS del repetidor, manteniéndolo presionado el tiempo que indique el manual (a menudo unos 5-10 segundos). Durante este tiempo, ambos equipos intercambian la información necesaria de forma automática.

Tras unos instantes, las luces de router y repetidor deberían cambiar de estado para señalar que la vinculación se ha completado. Es normal que el proceso pueda tardar de dos a tres minutos en estabilizarse. En cuanto la luz correspondiente quede fija o parpadee de la forma indicada por el fabricante, ya tendrás el repetidor conectado a la red WiFi del router con la contraseña actual.

En ese momento ya puedes desenchufar el repetidor con cuidado y llevarlo al enchufe donde realmente quieras usarlo, preferiblemente en ese punto intermedio de la casa con buena señal. Si al colocarlo ves que las luces se vuelven rojas o indican baja potencia, prueba a acercarlo un poco de nuevo al router hasta encontrar la ubicación de equilibrio entre cobertura y velocidad.

Configurar un repetidor WiFi cuando el router no tiene botón WPS

Si tu router es más antiguo o está muy limitado por el operador, es posible que no tenga botón WPS disponible. No pasa nada: la configuración del repetidor sigue siendo bastante sencilla, solo que en lugar de un botón automático tendrás que seguir un pequeño asistente desde el navegador.

El primer paso es el mismo: enchufa el repetidor a una toma de corriente próxima al router, porque durante la configuración interesa que la señal sea fuerte y estable. Espera a que las luces indiquen que el dispositivo está encendido y operativo.

A continuación, desde tu móvil, tablet u ordenador, abre el listado de redes WiFi disponibles. Verás aparecer una nueva red emitida por el repetidor, normalmente con un nombre relacionado con la marca o el modelo. Conéctate a esa red temporal del repetidor; en algunos casos no tendrá contraseña y en otros vendrá indicada en la pegatina del propio aparato.

Una vez conectado a la red del repetidor, abre tu navegador habitual (Chrome, Firefox, Edge, etc.) e intenta acceder a cualquier página. Lo más habitual es que, en lugar de entrar en la web, se abra automáticamente el asistente de configuración del repetidor (captive portal). Si no se abre solo, puedes introducir en la barra de direcciones la IP de tu router que indica el manual del dispositivo, algo del estilo 192.168.0.254 o similar.

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Cuando aparezca el asistente, simplemente tendrás que ir siguiendo los pasos que el propio repetidor te vaya indicando en pantalla. El proceso suele consistir en escanear las redes WiFi cercanas, seleccionar la de tu router principal e introducir la contraseña actual de tu WiFi. Es fundamental tener esta clave a mano, porque el repetidor la necesitará para conectarse a la red original.

En uno de los últimos pasos, el sistema te preguntará si quieres crear un nombre (SSID) y una contraseña nuevos para la red extendida o si prefieres repetir el mismo nombre y la misma contraseña que tu router. La opción más cómoda para la mayoría de usuarios es mantener el mismo nombre y clave, de manera que los dispositivos se conecten indistintamente al router o al repetidor sin que tú tengas que cambiar nada.

Tras guardar los cambios, el repetidor se reiniciará y empezará a emitir la nueva red ampliada. Cuando las luces indiquen estado normal, puedes desconectarlo del enchufe inicial y llevarlo al lugar definitivo de la casa, siempre asegurándote de que en ese punto todavía reciba una señal WiFi razonablemente fuerte desde el router.

Configuración de repetidor WiFi paso a paso

Sincronizar el repetidor: WPS frente a configuración manual

En la práctica, tienes dos grandes formas de sincronizar el repetidor con tu red WiFi existente: usar el botón WPS (cuando tu router lo incluye) o realizar una configuración manual a través de un navegador web. Ambos métodos llegan al mismo resultado, pero cada uno tiene sus ventajas.

El método WPS es el más rápido y sencillo: basta con pulsar el botón WPS del router, y dentro del tiempo indicado, pulsar el del repetidor. Si los dos dispositivos son compatibles y están cerca, la conexión se establece sin necesidad de que introduzcas la contraseña WiFi. Es perfecto para usuarios que no quieren complicarse con direcciones IP ni menús técnicos.

La configuración manual, en cambio, te permite más control. Algunos repetidores permiten, en esta modalidad, conectarlos por cable Ethernet RJ45 al router o al módem durante la primera configuración. De este modo, la primera vez accedes a su panel de administración con el navegador, entras con un usuario y contraseña por defecto, y desde ahí seleccionas la red WiFi que quieres repetir, decides el nombre de la red extendida y ajustas parámetros de seguridad.

Este proceso manual suele incluir pasos muy guiados: elegir idioma, establecer una clave de administrador para el propio repetidor, buscar redes disponibles, introducir la contraseña de tu WiFi principal y confirmar si deseas que la red ampliada tenga otro nombre o el mismo que la original. Aunque lleve un par de minutos más que el WPS, sigue siendo un procedimiento al alcance de cualquiera.

Independientemente del método, es buena práctica anotar en un lugar seguro las credenciales de acceso al panel del repetidor, así como el nombre exacto de la red o redes que crea. De esta forma, si en el futuro quieres cambiar la contraseña, actualizar el firmware o modificar la ubicación, podrás entrar en la configuración sin perder tiempo.

Comprobar la cobertura, ajustar la posición y optimizar el rendimiento

Una vez que el repetidor está vinculado al router y emite la red ampliada, el siguiente paso es probar en la práctica si la cobertura ha mejorado donde lo necesitabas. No basta con que el repetidor se encienda: hay que asegurarse de que el rendimiento sea suficiente para navegar, ver streaming o trabajar sin cortes.

Para ello, muévete por las habitaciones donde antes tenías mala señal y realiza pruebas sencillas con tu móvil, portátil o tablet. Puedes abrir algunas páginas web, reproducir vídeos en streaming o incluso usar aplicaciones específicas de análisis WiFi. Si notas que la señal sigue floja o que la velocidad cae mucho, intenta cambiar ligeramente el repetidor de enchufe.

Muchos modelos disponen de LEDs que cambian de color según la calidad de la señal recibida desde el router. Si el LED se vuelve rojo o indica señal débil, significa que el repetidor está demasiado lejos del router o tiene demasiados obstáculos entre medias. En ese caso, acércalo un poco hacia el router hasta que los indicadores muestren una señal aceptable, aunque esto suponga sacrificar algo de alcance hacia la zona más alejada.

En paralelo, conviene revisar que los dispositivos de la casa se conectan al punto más conveniente. A veces, un móvil puede quedarse “enganchado” al router aunque ya esté más cerca del repetidor. Si notas que algo va lento justo al lado del repetidor, desactiva y vuelve a activar el WiFi del dispositivo para que se conecte de nuevo, esta vez a la red emitida más cerca.

Otra parte importante de la optimización es actualizar el software. Los fabricantes de repetidores lanzan nuevas versiones de firmware que corrigen problemas, mejoran la estabilidad o añaden compatibilidad con funciones nuevas. Conviene visitar periódicamente la página de soporte del modelo concreto, comprobar que has seleccionado la versión de hardware correcta (V1, V2, V3, etc.) y leer la guía de manuales y fichas técnicas de routers para ver las últimas mejoras disponibles.

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Seguridad de la red ampliada y buenas prácticas

Al extender tu WiFi con un repetidor, no solo se amplifica la señal: también se amplía el área en la que tu red puede ser visible. Por eso es fundamental no descuidar la seguridad y tomarse un momento para revisar algunos ajustes básicos tras la instalación.

En primer lugar, cambia siempre la contraseña por defecto de acceso a la interfaz del repetidor. Muchos modelos vienen con claves genéricas del tipo “admin / admin”, que cualquiera puede encontrar en Internet. En el primer acceso, crea una contraseña de administrador robusta para evitar que alguien modifique la configuración desde tu propia red.

Respecto a la red WiFi que emite el repetidor, asegúrate de que utiliza los protocolos de seguridad más recientes compatibles con tu router y tus dispositivos, preferiblemente WPA2 o WPA3 si están disponibles. Evita a toda costa dejar la red sin contraseña o con sistemas obsoletos como WEP, ya que son muy fáciles de vulnerar.

Si decides que el repetidor cree una red con nombre distinto, puedes aprovechar para elegir un SSID que no revele datos personales (como tu nombre y apellidos o el piso en el que vives). Si por comodidad usas el mismo nombre y contraseña que el router, revisa igualmente que esa combinación sea segura, con una clave larga y difícil de adivinar.

Por último, ten presente que al ampliar la cobertura también se amplía el posible alcance al exterior, sobre todo si vives en un bloque de pisos. Si crees que hay demasiados vecinos detectando tu red, puedes reducir ligeramente la potencia de emisión del repetidor en sus ajustes avanzados, siempre que el modelo lo permita, para centrar la señal en el interior de tu vivienda.

Modelos de repetidores y disponibilidad según la región

En el catálogo de fabricantes como TP-Link existen decenas de modelos de repetidores WiFi con distintas prestaciones: desde opciones muy básicas orientadas a ampliar ligeramente la señal, hasta dispositivos WiFi 6 o WiFi 7 pensados para soportar muchos equipos conectados y altas velocidades.

Entre los modelos habituales en gamas de consumo se encuentran referencias como RE200, RE220, RE300, RE305, RE365, RE450, RE650, RE715X o RE765X, además de otros modelos de nueva generación como RE603X, RE605X, RE705X, RE780X, RE653BE o RE403BE, por citar algunos ejemplos. Cada uno se diferencia en el estándar WiFi que soporta, el número de antenas, la velocidad combinada, el soporte de bandas duales o tribanda y el número de puertos de red disponibles.

También hay modelos específicos para ciertas regiones o versiones de hardware distintas (V1, V2, V3, V4…), lo que hace importante consultar la ficha de tu dispositivo concreto antes de descargar firmware o manuales. Actualizaciones recientes pueden ampliar funciones como el modo punto de acceso, mejoras en WPS, compatibilidad con WiFi Mesh del propio fabricante o ajustes de seguridad adicionales.

Es importante tener en cuenta que no todos los modelos están disponibles en todos los países. El catálogo varía según la región y el canal de venta, ya sea tienda física, comercio online o distribuidores oficiales. Por eso, siempre conviene revisar la web oficial del fabricante, seleccionar el país o región adecuados y buscar el modelo exacto para asegurarte de que las características y las actualizaciones que ves se corresponden con el dispositivo que tienes en casa.

En cualquier caso, tanto si optas por un modelo muy sencillo como por uno avanzado, lo esencial es que la configuración del repetidor se adapte a la red que ya tienes y a la distribución de tu hogar, aplicando todas las recomendaciones de ubicación, sincronización, seguridad y pruebas de rendimiento comentadas a lo largo de esta guía.

Con todo lo visto, queda claro que instalar y configurar un repetidor WiFi es un proceso asequible para prácticamente cualquier usuario: basta con elegir un modelo adecuado, colocarlo en un punto intermedio con buena señal, vincularlo al router mediante WPS o asistente web y dedicar unos minutos a comprobar cobertura, seguridad y posición. Con un poco de paciencia, se acabaron las zonas sin Internet en casa y podrás trabajar, ver series o jugar online desde cualquier habitación con una conexión mucho más estable.

Wifi Test
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