Cómo desinstalar programas y limpiar el PC de residuos en profundidad

Última actualización: 18 de febrero de 2026
  • Desinstalar desde Windows no elimina todos los archivos, carpetas y claves de registro asociados a un programa.
  • Revisar AppData, Archivos de programa, temporales y registro es clave para borrar los restos más persistentes.
  • Desinstaladores avanzados y limpiadores complementan las herramientas de Windows para limpiezas profundas.
  • Controlar el arranque, el almacenamiento y la seguridad ayuda a mantener el PC rápido, estable y sin rastro de software viejo.

Desinstalar programas y limpiar PC de residuos

Si llevas años instalando y borrando programas en Windows, es casi seguro que tu ordenador está lleno de restos ocultos de aplicaciones, archivos temporales y entradas de registro que ya no sirven para nada. A simple vista parece que al pulsar en “Desinstalar” desaparece todo, pero en realidad el sistema se va llenando poco a poco de basura digital que afecta al rendimiento, al espacio en disco e incluso a la estabilidad.

Para dejar tu PC realmente limpio no basta con quitar el icono del escritorio ni usar solo el desinstalador básico. Hace falta ir un poco más allá y combinar las herramientas propias de Windows con carpetas clave, el registro, utilidades de limpieza y desinstaladores avanzados. En esta guía encontrarás un método completo, explicado paso a paso y con alternativas automáticas para que puedas elegir el nivel de “frikismo” que quieres alcanzar con la limpieza.

Por qué desinstalar un programa no borra todo su rastro

Restos de programas en Windows

Cada vez que instalas una aplicación en Windows, además de los archivos principales en la típica carpeta de “Archivos de programa”, se crean directorios auxiliares, ficheros temporales, configuraciones y entradas en el registro. Muchos de estos elementos se guardan en zonas del sistema pensadas para datos de usuario, logs, cachés o ajustes personalizados.

Cuando desinstalas un software desde el panel de control o desde la configuración de Windows, lo normal es que se elimine únicamente la carpeta principal de instalación y el acceso directo. Sin embargo, gran parte de la información que ese programa ha ido generando se queda por ahí “tirada”: carpetas vacías, ficheros de configuración, DLL sin uso, tareas programadas o claves de registro huérfanas.

Ese goteo continuo de restos no parece grave si hablamos de una sola aplicación, pero con el paso del tiempo y tras instalar y quitar docenas o cientos de programas, el disco duro acaba lleno de datos inservibles que ocupan gigas y pueden generar conflictos con nuevas instalaciones, especialmente cuando hablamos de antivirus, herramientas de seguridad o utilidades muy profundas del sistema.

Además, muchos programas dejan a propósito ciertos ficheros con configuración de usuario para que, si vuelves a instalarlos, recuperen tus preferencias, historiales o licencias anteriores. Eso puede ser cómodo, pero también un problema si lo que quieres es borrar cualquier rastro de su existencia, ya sea por privacidad o por seguridad.

Métodos básicos para desinstalar programas en Windows 10 y Windows 11

Antes de meternos con la limpieza a fondo conviene dominar las formas correctas de desinstalar aplicaciones usando las herramientas que trae Windows. Estos métodos son el primer paso y muchas veces son suficientes para la mayoría de usuarios.

Desde Configuración: aplicaciones y características

En Windows 10 y Windows 11, el método más cómodo pasa por la app de Configuración. Aquí podrás ver todas las apps instaladas, filtrarlas y eliminarlas con un par de clics sin complicarte demasiado:

  • Abre Configuración (icono del engranaje en el menú Inicio o con la combinación Win + I).
  • En Windows 10, entra en Aplicaciones > Aplicaciones y características.
  • En Windows 11, puedes buscar directamente “Agregar o quitar programas” en el buscador del menú Inicio, o ir a Aplicaciones > Aplicaciones instaladas.
  • Localiza el programa en la lista, usando el buscador o filtrando por tamaño, nombre o fecha.
  • Pulsa en el programa y elige la opción “Desinstalar”.

En muchas apps modernas (UWP) instaladas desde la Microsoft Store, el proceso será automático y el propio sistema se encargará de retirar archivos de datos asociados. En las aplicaciones clásicas (.exe), normalmente se abrirá el asistente de desinstalación del desarrollador.

Desde el Panel de control clásico

El viejo Panel de control sigue siendo una referencia para desinstalar software clásico de escritorio, especialmente aquellos programas que no aparecen o dan problemas en la interfaz moderna:

  • Escribe “Panel de control” en el buscador de la barra de tareas y ábrelo.
  • Ve a Programas > Programas y características.
  • En la lista, selecciona el programa deseado.
  • Haz clic en “Desinstalar” o “Desinstalar/Cambiar” y sigue las instrucciones.

Este método es muy útil para suites grandes (ofimática, programas de edición, drivers antiguos, etc.), aunque tampoco garantiza que no queden archivos residuales ni claves de registro al terminar.

Desde el menú Inicio

Para algunas apps, sobre todo las obtenidas de la Microsoft Store, el propio menú Inicio ofrece una vía rápida para quitarlas sin tener que abrir menús adicionales, ideal si quieres hacer una limpieza rápida de aplicaciones que ya no usas:

  • Abre el menú Inicio.
  • Busca la app en la lista de aplicaciones.
  • Haz clic derecho sobre ella.
  • Selecciona “Desinstalar”.

Si se trata de una app UWP se eliminará al instante. En cambio, si es un programa clásico, Windows abrirá el apartado correspondiente en Configuración o en Panel de control para completar la desinstalación de forma tradicional.

Usando los desinstaladores propios (.exe o .msi)

Algunos programas incluyen en su propia carpeta de instalación un archivo específico para desinstalar, o utilizan instaladores basados en la extensión .msi de Windows Installer. Son otra vía útil cuando algo falla en los métodos anteriores:

  • Ve a la carpeta del programa, normalmente en C:\Archivos de programa o C:\Archivos de programa (x86).
  • Busca un archivo llamado algo como uninstall.exe, unins000.exe o similar.
  • Ejecuta ese archivo y sigue el asistente para completar la eliminación.

En el caso de instaladores .msi, puedes:

  • Localizar el archivo .msi original, hacer clic derecho y pulsar en “Desinstalar”.
  • O abrir el Símbolo del sistema como administrador y usar el comando msiexec /x nombreArchivo.msi.

Estos métodos utilizan el motor de instalación de Windows, pero aun así es habitual que, tras finalizar, queden restos en AppData, en el registro o en carpetas de usuario que conviene revisar.

Dónde se esconden los restos de programas en el disco

Incluso después de una desinstalación correcta, lo habitual es que queden archivos esparcidos por varias ubicaciones. Conocer estas rutas es clave para localizar manualmente carpetas y datos sobrantes y recuperar espacio de manera efectiva.

Carpeta AppData del usuario

La primera parada obligada es la carpeta AppData de tu usuario, donde la mayoría de aplicaciones guardan configuraciones, cachés, registros y datos temporales que rara vez se limpian solos. Es una zona que Windows oculta por defecto para evitar que los usuarios menos avanzados la toquen.

Para acceder de forma rápida puedes usar el Explorador de archivos y escribir %appdata% en la barra de direcciones. Esto te lleva directamente a C:\Users\TU_USUARIO\AppData\Roaming, pero también debes revisar:

  • C:\Users\TU_USUARIO\AppData\Local
  • C:\Users\TU_USUARIO\AppData\LocalLow (en algunos casos)
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Dentro de estas carpetas verás directorios con el nombre del programa o del fabricante (Adobe, Google, Mozilla, etc.). Cuando ya has desinstalado una aplicación y estás seguro de que no la necesitas en ningún otro usuario del sistema, puedes borrar sus carpetas asociadas para eliminar configuraciones, registros y cachés antiguas.

Carpetas de programa en “Archivos de programa”

Aunque el desinstalador suele limpiar bastante bien la carpeta principal, no es raro que queden directorios vacíos o archivos sueltos en:

  • C:\Archivos de programa
  • C:\Archivos de programa (x86)

Conviene repasar estas rutas y eliminar manualmente cualquier carpeta del programa que ya no exista en el sistema. Ojo, no te lleves nada cuyo origen no tengas claro, sobre todo si pertenece a drivers, Microsoft, fabricantes de hardware o componentes compartidos.

Carpetas temporales del sistema y del usuario

La carpeta temporal es otro clásico donde se acumulan instaladores, residuos de actualizaciones y ficheros que ya no tienen ninguna función. Puedes revisarla fácilmente con dos comandos muy sencillos:

  • Pulsa Win + R, escribe %temp% y presiona Enter.
  • Vuelve a pulsar Win + R, escribe temp y presiona Enter.

En ambas ubicaciones podrás seleccionar todo y borrar, exceptuando aquellos archivos que Windows te diga que están en uso. Con esto estarás limpiando restos de instalaciones, de actualizaciones, de navegadores y de uso diario que a menudo ocupan varios gigas.

Otros directorios y perfiles de usuario

Si en tu PC hay varias cuentas, cada usuario tiene su propia carpeta AppData y sus propios datos de aplicación. Para hacer una limpieza profunda tendrás que repetir la revisión de AppData y temporales en cada perfil, o iniciar sesión con cada usuario y ejecutar ahí las herramientas de limpieza.

Además, algunas aplicaciones pueden guardar datos directamente en carpetas personales, como Documentos, Imágenes o una biblioteca propia (por ejemplo, gestores de libros, gestores de fotos o clientes de backup). Antes de borrarlas, revisa su contenido, porque puede que sean tus propios documentos y no simples residuos.

Cómo limpiar el registro de Windows sin romper nada

El registro de Windows es una base de datos gigante donde se almacenan configuraciones del sistema, de los programas y de los usuarios. Casi cualquier software que instalas deja alguna clave ahí dentro. Al desinstalarlo, muchas de ellas se quedan para vestir el santo, sin función alguna.

Tocar el registro a mano es delicado: un borrado masivo y a lo loco puede provocar que otras aplicaciones dejen de funcionar o, en el peor caso, que Windows se vuelva inestable. Por eso lo primero, antes de borrar nada, es crear una copia de seguridad.

Acceder al registro y hacer copia de seguridad

Para abrir el Editor del Registro:

  • Pulsa Win + R, escribe regedit y pulsa Enter.
  • Si aparece el aviso de Control de cuentas de usuario, acepta.

Una vez abierto, ve a Archivo > Exportar… y guarda un archivo .reg con el estado actual. De este modo, si borras algo que no debías, podrás restaurar la configuración previa importando ese archivo.

Rutas más habituales con restos de programas

Las ubicaciones más frecuentes donde quedan claves de programas desinstalados son:

  • HKEY_CURRENT_USER\Software
  • HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE
  • HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Wow6432Node (para apps de 32 bits en sistemas de 64 bits)

En esas ramas verás subcarpetas con nombres de desarrolladores o aplicaciones. Puedes buscar a mano o usar el propio buscador del editor: en el menú superior, entra en Edición > Buscar, escribe el nombre del programa (o del fabricante) y ve saltando de resultado en resultado con “Buscar siguiente”.

Cuando identifiques una clave que sabes con certeza que corresponde a un software ya desinstalado, puedes eliminarla con clic derecho > Eliminar. Ten cuidado si el nombre coincide con otros programas que sí utilizas; por ejemplo, si buscas “Adobe” corres el riesgo de cargarte claves compartidas por Photoshop, Acrobat, Premiere, etc.

¿Es mejor usar limpiadores de registro?

Para usuarios no avanzados, meterse en regedit puede ser excesivo. En estos casos es más sensato usar herramientas especializadas que analizan el registro, muestran las entradas potencialmente sobrantes y crean puntos de restauración antes de modificar nada.

Programas como CCleaner, Wise Disk Cleaner o soluciones integradas en desinstaladores tipo Revo Uninstaller o IObit Uninstaller incorporan módulos de limpieza de registro. Aunque son bastante seguros si se usan con cabeza, sigue siendo recomendable:

  • Crear un punto de restauración del sistema previo.
  • Revisar los elementos detectados antes de borrarlos.
  • Evitar limpiezas extremas si el sistema está funcionando bien.

Desinstaladores avanzados: cuando lo estándar no basta

Hay programas especialmente “pegajosos”: antivirus, barras de herramientas, bundleware que viene con otros instaladores, malware camuflado, etc. En estos casos, los desinstaladores estándar se quedan cortos y necesitas utilidades más agresivas que vigilan el proceso de instalación y luego desmantelan el programa pieza a pieza.

Revo Uninstaller

Revo Uninstaller es uno de los desinstaladores de terceros más veteranos y populares. Su filosofía es sencilla: primero lanza el desinstalador original del programa y, cuando termina, analiza el sistema en busca de archivos, carpetas y entradas de registro sobrantes relacionadas con esa aplicación.

Entre sus características más útiles destacan:

  • Modos de escaneo (seguro, moderado e intenso) para ajustar el nivel de profundidad.
  • Eliminación de aplicaciones rebeldes o que no aparecen en la lista de programas.
  • Gestión de apps de Windows, extensiones de navegador y resto de componentes.
  • Versión gratuita con funciones suficientes para la mayoría de usuarios, y versión de pago más completa.

Ashampoo UnInstaller

La propuesta de Ashampoo ofrece una interfaz muy moderna y organizada en categorías, pensada para que incluso usuarios novatos puedan mantener el sistema libre de bloatware, complementos innecesarios y restos de desinstalaciones. Su punto fuerte es que monitoriza las instalaciones desde el principio: registra qué archivos y qué claves de registro se crean.

Gracias a ese control desde el minuto uno, cuando decides eliminar un programa puede revertir todos los cambios asociados a esa instalación con mucha precisión. Es una solución de pago, pero la firma suele mantenerla muy actualizada y con soporte para software reciente.

IObit Uninstaller

IObit Uninstaller es otra opción popular, disponible en versión gratuita y de pago. Su funcionamiento combina una lista muy clara de programas y componentes con un módulo que, tras la desinstalación, busca archivos basura, entradas de registro, accesos directos rotos y otros residuos.

Además de gestionar programas tradicionales, permite:

  • Quitar aplicaciones preinstaladas de Windows que normalmente no se dejan borrar.
  • Eliminar toolbars y plugins del navegador que dan problemas.
  • Crear automáticamente un punto de restauración antes de desinstalar.

Su interfaz es bastante intuitiva y moderna, aunque para disfrutar de todas las funciones avanzadas es necesario pasar por la versión Pro.

Bulk Crap Uninstaller

Si buscas algo gratuito y muy potente, Bulk Crap Uninstaller es una joya de código abierto. Destaca por su capacidad para funcionar casi en piloto automático: puede desinstalar por lotes un montón de programas y limpiar después todos los restos sin que tengas que intervenir demasiado.

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Es ideal para equipos muy cargados o para limpiezas masivas en ordenadores de trabajo o familiares donde se han ido acumulando años de software que ya no se usa. Eso sí, conviene revisar la lista antes de darle vía libre para evitar sorpresas.

Otros limpiadores y optimizadores complementarios

Además de los desinstaladores puros, hay herramientas pensadas sobre todo para limpiar archivos basura, temporales, historiales y datos residuales del sistema. No sustituyen a un buen desinstalador, pero sí ayudan a rematar la limpieza:

  • CCleaner: limpia temporales de Windows y del navegador, cookies, historiales, listas de documentos recientes y dispone de módulo de registro. Gratuito con funciones básicas, aunque ha estado envuelto en polémicas por temas de privacidad.
  • BleachBit: pensado para una limpieza profunda de discos, temporales, historiales y restos de apps. Muy detallado y sin adornos, se centra en borrar a fondo todo tipo de rastros.
  • Wise Disk Cleaner: además de limpiar basura de sistema, puede desfragmentar discos duros mecánicos y optimizar el arranque. Muy útil para mejorar rendimiento y eliminar residuos de registro y sistema.
  • Clean Master: orientado a usuarios que quieren algo automático; permite programar limpiezas periódicas de archivos residuales y mantener el equipo fluido sin tener que acordarse de ejecutar nada.
  • Absolute Uninstaller: alternativa ligera que mejora la función de “Agregar o quitar programas” con desinstalaciones por lotes y limpieza rápida de archivos basura.
  • AVG TuneUp: además de eliminar software y archivos que no usas, incluye funciones de optimización de rendimiento y modo de suspensión de apps para reducir consumo de recursos.

Limpiar Windows 11 (y 10) a fondo: espacio, arranque y organización

Más allá de quitar programas y sus restos, merece la pena hacer un repaso general al sistema para ganar espacio en disco, acelerar el inicio y dejar todo algo más ordenado. Windows 10 y 11 ofrecen bastantes herramientas para ello sin necesidad de terceros.

Desinstala las apps que más ocupan y que no usas

En la configuración de Windows, dentro del apartado de Sistema > Almacenamiento, puedes ver de un vistazo cuánto ocupan tus aplicaciones. Ahí suele aparecer una sección de “Aplicaciones y características” donde se listan ordenadas por tamaño.

Es una buena forma de detectar juegos, suites o herramientas que llevas meses sin tocar y que quizá te estén robando decenas de gigas. Desde ese mismo listado puedes desinstalarlas tal y como hemos explicado antes, priorizando siempre lo que más espacio consuma.

Controla las aplicaciones que se ejecutan al inicio

Cuanto más software se arranca junto con Windows, más perezoso se vuelve el sistema. Muchas aplicaciones activan esta opción sin que te enteres. Para revisarlo:

  • Abre el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc o Ctrl + Alt + Supr y eligiendo la opción correspondiente.
  • Si ves la versión reducida, pulsa en “Más detalles”.
  • Ve a la pestaña “Inicio”.
  • Fíjate en las columnas de Estado (habilitado/deshabilitado) e Impacto de inicio.

Desde ahí puedes deshabilitar con clic derecho > “Deshabilitar” aquellas apps que no necesitas al arrancar, sobre todo las de impacto alto. Notarás el cambio en el tiempo que tarda el PC en estar operativo tras encenderlo; si no mejoras, consulta nuestro diagnóstico de un PC lento.

Limpia y organiza el escritorio

Acumular iconos y archivos en el escritorio no solo es un caos visual, también puede hacer que el inicio de sesión se vuelva más lento porque Windows tiene que dibujar y gestionar todos esos elementos cada vez que arranca.

Es recomendable dejar ahí solo lo imprescindible y mover el resto a carpetas dentro de tu usuario (Documentos, Descargas, etc.). Si hay varios accesos directos que quieres tener “a mano”, puedes crear una única carpeta en el escritorio y meterlos dentro para que todo quede más recogido.

Usa Acceso rápido y ordena tus carpetas

Mientras revisas y limpias directorios, aprovecha para dejar bien organizadas las carpetas que sí vas a seguir utilizando. El panel de Acceso rápido del Explorador de archivos te permite anclar las ubicaciones que más usas:

  • Haz clic derecho sobre una carpeta frecuente.
  • Selecciona “Anclar al Acceso rápido”.

No conviene anclar veinte carpetas porque perderá sentido; el truco está en elegir tres o cuatro rutas clave (por ejemplo, Descargas, Imágenes, una carpeta de trabajo y otra de proyectos) para llegar siempre a ellas en uno o dos clics.

Detecta carpetas y archivos gigantes

En el mismo apartado de Almacenamiento de la Configuración de Windows verás un desglose con las categorías que más espacio ocupan (apps, documentos, imágenes, etc.). Muchas veces hay una sección llamada “Otros” donde se agrupan carpetas varias.

Al entrar en ese listado puedes ver, ordenadas por tamaño, las carpetas más pesadas del disco. De este modo detectarás de un vistazo si tienes un directorio con copias antiguas, vídeos olvidados o instalaciones duplicadas. Desde ahí podrás abrir la carpeta en el Explorador y borrar solo lo que sepas que no necesitas.

Busca y borra fotos duplicadas

Las imágenes duplicadas son un mal clásico, sobre todo si haces muchas copias, ediciones o tienes sincronización con el móvil. Herramientas como Find.Same.Images.OK permiten seleccionar una o varias carpetas (o incluso todo un disco) y localizar fotos idénticas o muy similares para que elijas cuáles conservar.

La lógica suele ser mantener la imagen original o la de mayor calidad y eliminar las copias dispersas. Revisando con calma, puedes recuperar fácilmente varios gigas sin perder ni una sola foto importante.

Herramientas de limpieza integradas en Windows

Antes de fiarte de cualquier “limpiador mágico” de Internet, conviene exprimir las opciones que ofrece el propio sistema. Windows 10 y 11 incluyen varias funciones pensadas para liberar espacio, automatizar limpiezas y eliminar temporales sin complicaciones.

Liberador de espacio en disco (cleanmgr)

El clásico Liberador de espacio en disco sigue vivo en Windows 11, aunque algo escondido. Sirve para deshacerse de archivos temporales del sistema, restos de actualizaciones, papelera de reciclaje, logs, etc. Para ejecutarlo:

  • Abre el menú Inicio y escribe cleanmgr.
  • Haz clic derecho y elige “Ejecutar como administrador”.
  • Selecciona la unidad que quieres limpiar (normalmente C:).
  • Espera a que analice qué se puede borrar.

A continuación verás una lista de tipos de archivo con el espacio que ocupa cada uno. Marca los que quieras eliminar y pulsa en “Aceptar”. Es una forma bastante segura de recuperar espacio sin tocar archivos personales si no marcas opciones raras.

Recomendaciones de limpieza y archivos temporales

En Sistema > Almacenamiento encontrarás una sección llamada algo como “Recomendaciones de limpieza”. Aquí Windows te propone eliminar:

  • Archivos temporales del sistema.
  • Archivos grandes que llevas tiempo sin abrir.
  • Contenido sincronizado con la nube (OneDrive) que podrías dejar solo online.
  • Aplicaciones que no utilizas desde hace meses.
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Es un buen punto de partida si quieres hacer una limpieza guiada sin pensar demasiado. Dentro de “Archivos temporales”, además, puedes marcar qué tipos exactos quieres borrar (caché de Windows Update, miniaturas, archivos temporales de error, etc.) y pulsar en “Quitar archivos” para liberar espacio.

Sensor de almacenamiento

El Sensor de almacenamiento es una función automatizada que se encarga de ir limpiando periódicamente archivos temporales y vaciando la papelera según la configuración que definas. Para activarlo:

  • Ve a Configuración > Sistema > Almacenamiento.
  • Entra en “Sensor de almacenamiento”.
  • Actívalo y ajusta la frecuencia (cada día, semana, mes o cuando el espacio sea bajo).

También puedes indicar si quieres que borre automáticamente los archivos de la carpeta Descargas tras cierto tiempo, algo útil si sueles acumular instaladores y ficheros que solo necesitas una vez. Eso sí, revisa bien estos ajustes para no llevarte algo importante por delante.

Seguridad y malware: limpiar sin dejar puertas abiertas

Cuando hablamos de desinstalar y limpiar restos, es imposible no mencionar la seguridad. Hay programas, sobre todo adware, barras de búsqueda o malware tipo “secuestrador del navegador”, que son expertos en dejar rastros por todo el sistema y resistirse a su eliminación.

En esos casos, además de los pasos que hemos visto, conviene:

  • Pasar un análisis con el antivirus integrado de Windows (Seguridad de Windows / Windows Defender).
  • Plantearse usar herramientas específicas de limpieza de adware o malware, si el caso es grave.
  • Evitar descargarse supuestos “limpiadores milagrosos” de páginas dudosas, muchas veces son ellos mismos la amenaza.

Para un chequeo rápido con el antivirus de Windows:

  • Abre el icono de Seguridad de Windows desde la bandeja del sistema (o búscalo en Inicio).
  • Entra en “Protección antivirus y contra amenazas”.
  • Pulsa en “Examen rápido” o entra en “Opciones de examen” para lanzar un análisis completo.

Un escaneo profundo puede tardar más de una hora, pero es la mejor manera de asegurarte de que no ha quedado ningún componente malicioso residiendo en tu PC después de haber quitado programas raros o sospechosos. Además, algunos comandos de Windows Terminal pueden ayudarte a diagnosticar y reparar problemas que el antivirus no solucione.

Los antivirus y otros programas especialmente conflictivos

Los antivirus de terceros, suites de seguridad y algunos drivers son, con diferencia, de los programas más problemáticos a la hora de eliminar completamente sus restos. Instalan servicios, controladores, filtros de red, módulos del navegador… y no siempre se van del todo cuando pulsas “Desinstalar”.

Es importante tener en cuenta que no deberías usar más de un antivirus residente a la vez. Si vas probando varios, el riesgo es que cada uno deje servicios y controladores activos que choquen entre sí o con el propio Windows Defender. Lo ideal es informarse bien antes de elegir uno y, si quieres hacer pruebas, hacerlo en una máquina virtual para no “ensuciar” tu sistema principal.

Muchos fabricantes de antivirus ofrecen herramientas oficiales de desinstalación (cleanup tools) para borrar por completo su producto. Si has tenido problemas para quitar uno, merece la pena buscar en la web del fabricante un desinstalador específico y ejecutarlo, porque suele limpiar servicios y controladores que un desinstalador genérico no toca.

En cualquier caso, si tu objetivo es dejar el PC como nuevo a nivel de seguridad, a veces sale más a cuenta formatear o restablecer Windows que pelearte durante horas con restos de varios antivirus y programas de dudosa reputación.

Restablecer aplicaciones y, si hace falta, todo el sistema

Hay situaciones en las que no quieres borrar una app, pero sí necesitas dejarla “de fábrica” porque se comporta mal o arrastra muchos datos inútiles. En las aplicaciones modernas instaladas desde la Microsoft Store puedes:

  • Ir a Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones instaladas.
  • Pulsar en los tres puntos de la app y entrar en “Opciones avanzadas”.
  • Elegir entre “Reparar” (mantiene datos) o “Restablecer” (borra datos y deja la app como recién instalada).

Esta opción es muy cómoda para programas como Microsoft Edge, aplicaciones oficiales de servicios, apps de correo o de redes sociales donde los datos se sincronizan en la nube y no te importa que el cliente local empiece de cero.

Si pese a todo el sistema sigue inestable, lento o lleno de cosas raras, siempre queda la carta fuerte: restablecer Windows. Desde Configuración > Sistema > Recuperación puedes usar la opción “Restablecer este equipo” y elegir si quieres:

  • Conservar tus archivos personales pero eliminar aplicaciones y ajustes.
  • Quitar todo y dejar Windows como recién instalado, borrando completamente el contenido de la unidad.

Es la forma más radical, pero también la más efectiva para asegurarte de que no queda ni un solo rastro de programas anteriores. Antes de hacerlo, eso sí, conviene tener una copia de seguridad de tus documentos en otra unidad o en la nube.

Si combinas una desinstalación cuidadosa con el repaso de carpetas como AppData y Archivos de programa, una limpieza prudente del registro, el uso de desinstaladores avanzados para los casos complicados y las herramientas de mantenimiento que incluye Windows, tu ordenador puede recuperar gran parte de la agilidad perdida y, de paso, se reduce el riesgo de conflictos, fallos extraños y problemas de privacidad derivados de restos de software que nunca terminaban de irse del todo.

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