Cómo elegir batería externa o power bank sin equivocarte

Última actualización: 23 de febrero de 2026
  • El factor clave al elegir una batería externa es ajustar bien la capacidad en mAh al uso que le vas a dar y a los dispositivos que quieres cargar.
  • Es fundamental revisar la potencia de carga rápida, los puertos disponibles y la compatibilidad con móviles, tablets y portátiles.
  • El diseño, el peso, la marca y los extras (pantalla, linterna, carga inalámbrica, funda…) marcan la diferencia en el día a día.
  • Si vas a viajar en avión o a países como China, debes comprobar límites de Wh y certificaciones como el marcado CCC para evitar problemas en el control de seguridad.

bateria externa power bank

Hoy vivimos pegados al móvil, a la tablet, al portátil y hasta a los auriculares, pero las baterías integradas se siguen quedando cortas cuando pasamos el día fuera o viajamos varios días sin enchufe a mano. Ahí es donde una buena batería externa deja de ser un capricho para convertirse en algo casi imprescindible.

El problema es que entras en cualquier tienda online y aparece un mar de modelos con miles de mAh, tecnologías raras, puertos por todas partes y precios de todos los colores. Para que no compres la primera que ves y luego te arrepientas, en esta guía vas a ver en qué fijarte al elegir una power bank, qué significan realmente sus especificaciones, qué tipos de uso cubre cada capacidad, qué requisitos hay si vas a volar (especialmente a China) y qué extras pueden merecer la pena según tu perfil.

Por qué merece la pena llevar siempre una batería externa

Aunque los fabricantes de móviles prometen mejoras de autonomía en cada generación, la realidad es que seguimos con teléfonos que, con suerte, llegan al día y poco más, sobre todo si usamos apps de mapas, cámara, redes sociales y juegos de forma intensiva. Nada que ver con aquellos móviles antiguos que aguantaban una semana encendidos sin despeinarse.

Las baterías siguen siendo el cuello de botella de los dispositivos actuales, y como no parece que vayamos a ver cambios radicales a corto plazo, la solución práctica es llevar energía extra en el bolsillo. Una power bank hace justamente eso: almacena carga para luego transferirla al móvil, tablet, eReader, cámara, consola portátil o incluso a ciertos portátiles mediante USB-C.

Además, una batería externa no solo sirve para el día a día. Es una pieza muy interesante en kits de emergencia, viajes largos, escapadas de montaña o simplemente para tener en el coche o en casa por si se va la luz. Si eliges bien, puedes cubrir desde la recarga diaria del móvil hasta mantener operativo un portátil varias horas lejos de un enchufe.

Capacidad real: cuántas cargas te da de verdad una power bank

La primera cifra que salta a la vista al mirar una batería externa es su capacidad en mAh (miliamperios-hora). Lo lógico sería pensar que si tu móvil tiene 3.000 mAh y compras una batería de 6.000 mAh, podrás cargarlo exactamente dos veces. Pero, por desgracia, las cosas no son tan sencillas.

Los mAh que ves impresos en la carcasa son una capacidad teórica medida en unas condiciones muy concretas. En la práctica, hay pérdidas por calor, por el propio circuito de la batería, por convertidores de tensión y por el estado de las celdas. Por eso, la capacidad útil suele estar entre un 60% y un 70% de la capacidad anunciada. Una buena regla rápida es multiplicar por 0,65 para hacerte una idea aproximada.

Por ejemplo, una power bank de 10.000 mAh con un rendimiento típico alrededor del 65% entregará como capacidad nominal efectiva unos 6.500 mAh aprovechables. Eso te permitirá cargar un móvil de 3.000 mAh algo más de dos veces, dependiendo también de si usas el móvil mientras cargas o lo dejas tranquilo.

En modelos de gran capacidad esto se nota aún más. Una batería de 25.000 mAh, como las más potentes del mercado, puede quedarse en torno a 14.000-17.000 mAh útiles en condiciones reales. Aun así, es más que suficiente para varios ciclos de un smartphone, una tablet y hasta aportar energía extra a un portátil compatible.

Qué capacidad elegir según el uso que le vayas a dar

Antes de volverte loco con números, plantéate para qué la quieres exactamente. No tiene sentido cargar con un ladrillo enorme si solo la necesitas como seguro para un par de días de oficina, igual que se te quedará corta una mini batería si vas a hacer rutas de varios días sin enchufes. De forma orientativa, puedes guiarte por estos rangos de capacidad en baterías externas:

  • Entre 5.000 y 10.000 mAh: modelos compactos y ligeros, fáciles de llevar en el bolsillo o en un bolso pequeño. Ideales si quieres una o dos cargas de móvil y alguna recarga rápida de auriculares o reloj. Perfectas para uso diario, conciertos, eventos o escapadas cortas.
  • Entre 10.000 y 20.000 mAh: el punto medio interesante. Suelen ofrecer entre 3 y 5 cargas de un smartphone medio y permiten cargar tablets o varios dispositivos a la vez. Son muy recomendables para viajes de fin de semana, teletrabajo en movimiento o como batería principal para vacaciones.
  • Más de 20.000 mAh: auténticos bloques de energía. Pueden alimentar móviles, tablets grandes y algunos ordenadores portátiles mediante USB-C Power Delivery. Son ideales para viajes largos, acampadas de varios días, camper, kits de emergencia o profesionales que van con varios equipos encima.

Ten en cuenta que a medida que aumenta la capacidad también crecen el tamaño, el peso y el precio. Lo ideal es encontrar un equilibrio razonable entre autonomía y comodidad de transporte, sobre todo si pretendes llevar la batería encima todo el día.

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Potencia y velocidad de carga: por qué los vatios y amperios importan

No basta con saber cuánta energía almacena una power bank; también hay que fijarse en con qué rapidez puede entregar esa energía. Aquí entran en juego la potencia en vatios (W) y la intensidad en amperios (A), que determinan la velocidad a la que se cargan tus dispositivos.

La potencia se calcula multiplicando voltaje por intensidad (W = V x A). Si una salida USB entrega 5 V y 2 A, hablamos de 10 W de potencia. Para la mayoría de móviles, hasta 15 W ya ofrecen una experiencia razonablemente rápida, pero los modelos que presumen de carga rápida suelen subir a 18 W, 22,5 W, 25 W o más.

Muchos móviles actuales admiten tecnologías de carga rápida (Power Delivery, Quick Charge u otras propietarias). Si tu teléfono lo soporta, te interesa buscar una power bank que trabaje a esos mismos perfiles de carga para no perder esa ventaja. Es especialmente útil si necesitas una recarga rápida en un trayecto corto de tren, bus o coche antes de seguir usando el móvil intensivamente.

Eso sí, conviene no obsesionarse con cargar siempre a la máxima potencia posible. Una carga muy agresiva prolongada puede castigar más la batería del dispositivo a largo plazo. Para uso diario, un punto intermedio entre velocidad y cuidado a la batería suele ser lo más sensato.

Puertos, tipos de conexiones y carga simultánea

Otra parte clave al elegir batería externa es revisar bien qué puertos trae y qué puede hacer cada uno. Hoy en día lo más habitual es encontrar una combinación de USB-C y USB-A. Además, conviene informarse sobre qué dispositivos USB no deberías conectar.

  • USB-C: se usa tanto para cargar la propia batería como para cargar otros dispositivos. Es el conector moderno, reversible, resistente y ya casi estándar en móviles Android, tablets y portátiles recientes.
  • USB-A: es el clásico conector rectangular de siempre. Se mantiene para compatibilidad con cables antiguos o accesorios que todavía lo utilizan en el extremo de carga.
  • Micro-USB: cada vez menos presente, pero aún aparece en modelos básicos o antiguos para cargar la power bank. Es menos robusto y menos cómodo, así que es mejor priorizar modelos con USB-C.

Además del tipo, hay que fijarse en cuántos puertos de salida tiene. Si vas a viajar con más gente o sueles llevar varios gadgets encima (móvil, reloj, auriculares…), te viene muy bien que tenga dos o tres salidas para cargar varios aparatos a la vez.

Eso sí, cuando conectas más de un dispositivo, la batería reparte la potencia total entre ellos. Normalmente hay uno o dos puertos más rápidos y otros más lentos. Muchos fabricantes marcan el puerto rápido con un color (naranja, azul…) o con iconos específicos. Fíjate también en las especificaciones: algunos modelos gestionan de forma inteligente la distribución de energía, priorizando el dispositivo que más necesita o equilibrando la carga de forma automática.

No olvides revisar el tema de los cables. La mayoría de power banks incluyen un cable corto para cargar la propia batería externa, pero no siempre traen cables para el móvil, y casi nunca incluyen cables específicos para iPhone (Lightning) si no son modelos dedicados a Apple. Cada vez es más habitual encontrar baterías con cable integrado, lo cual es muy práctico para no olvidarlo en casa, aunque a cambio te limitan en cuanto al tipo de conector disponible.

Diseño, tamaño y peso: el eterno equilibrio entre comodidad y capacidad

En la práctica, una batería externa solo te sirve si estás dispuesto a llevarla encima. Si pesa demasiado o es un ladrillo enorme, al final se queda en casa o en el fondo de la mochila. Por eso, al elegir, es fundamental valorar su tamaño, grosor y peso, no solo su ficha técnica.

Las baterías de gran capacidad suelen ser más voluminosas y pesadas. Una power bank de unos 25.000 mAh puede rondar fácilmente los 600 gramos o más. Es perfecta si vas a estar varios días sin enchufe o si la quieres como batería «central» para portátil, móvil y tablet, pero no es la opción más cómoda para llevar a diario en un bolsillo.

Para uso urbano o del día a día, muchos usuarios prefieren modelos delgados de 10.000 o 20.000 mAh que caben sin problema en un bolso o incluso en un bolsillo amplio de chaqueta. Hay diseños especialmente estilizados que sacrifican un poco de capacidad a cambio de ganar en comodidad de transporte.

En cuanto a materiales, lo habitual es encontrar carcasas de plástico duro o aluminio. Lo importante es que el acabado no sea excesivamente resbaladizo y que el conjunto resista golpes, rozaduras y viajes en mochila sin deshacerse a la primera caída. Algunas marcas incluyen carcasas con textura, bordes redondeados y diseños más cuidados, a medio camino entre gadget funcional y accesorio estético.

También hay baterías con carcasas robustas y certificaciones de resistencia al agua y al polvo (IP), pensadas para actividades al aire libre, excursiones, camping o situaciones de emergencia. Si vas a usarla en ese contexto, merece la pena buscar modelos que aguanten salpicaduras, barro y golpes sin que tengas que tratarlos con excesivo cuidado.

Carga rápida, inalámbrica y otros extras interesantes

Una vez que tienes clara la capacidad, la potencia y el diseño, llega el momento de ver qué extras pueden marcar la diferencia en tu caso. No son imprescindibles para todo el mundo, pero pueden hacer la experiencia mucho más cómoda o versátil según el tipo de usuario que seas.

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La carga rápida es, probablemente, el extra más importante hoy en día. Si sueles tirar mucho de Google Maps, redes sociales, fotos o pagos con el móvil, te viene de lujo poder conectarlo a la batería durante un rato corto y recuperar un porcentaje decente. Revisa qué perfiles soporta (Power Delivery, Quick Charge, etc.) y qué potencia máxima puede dar por puerto y de forma combinada.

Por otro lado, la carga inalámbrica se ha vuelto muy popular, sobre todo con móviles compatibles con estándares como Qi o tecnologías como MagSafe en el ecosistema Apple. Una power bank con carga inalámbrica te permite apoyar el teléfono en la parte trasera y olvidarte de cables, lo cual es muy cómodo en cafeterías, trenes o incluso mientras sigues usando el móvil en la mano si el diseño se ajusta bien.

El lado menos positivo de la carga inalámbrica es que suele ser algo más lenta y menos eficiente que la carga por cable, así que consume más rápido la batería externa. Aun así, como complemento, es una opción muy práctica para recargas rápidas sin pelear con cables, siempre que tu móvil sea compatible.

Otro extra cada vez más habitual es la pantalla digital. Frente a los típicos cuatro LEDs que solo indican un nivel aproximado, una pantalla puede mostrar porcentaje de batería restante, potencia de entrada y salida, tiempo estimado de carga, temperatura o incluso datos sobre cada puerto. Para quienes usan la batería de forma intensiva o para varios dispositivos, disponer de esa información en tiempo real es muy útil.

Algunos fabricantes incluyen también fundas protectoras para evitar arañazos en la carcasa cuando llevas la power bank en la mochila con llaves, monedas u otros objetos. Y en el terreno más práctico para emergencias, hay modelos con linterna LED integrada, muy útiles si se va la luz, estás de acampada o simplemente quieres tener una fuente de luz siempre disponible junto a tu reserva de energía.

Power banks solares y uso en emergencias

Si tu idea es ser lo más autosuficiente posible, te puede interesar combinar una batería externa con paneles solares portátiles. Un panel solar convierte la luz del sol en electricidad que puedes usar para cargar directamente la power bank o, en algunos casos, dispositivos compatibles.

Este tipo de solución encaja muy bien en kits de emergencia domésticos, furgonetas camper, rutas largas de montaña o situaciones en las que no sabes cuándo tendrás acceso al siguiente enchufe. No vas a conseguir cargas tan rápidas como con la red eléctrica, pero te aportan autonomía prácticamente ilimitada mientras haya sol y un poco de paciencia.

Dentro de este nicho, hay marcas especializadas en productos robustos para exteriores, que combinan baterías y carga solar con otros accesorios. Algunas integran incluso linternas profesionales o soluciones híbridas, como hornillos que generan electricidad mientras cocinas para alimentar una batería integrada. No son opciones para todo el mundo, pero si te mueves mucho fuera de la red eléctrica, tienen todo el sentido.

Compatibilidad con móviles, tablets y portátiles (incluidos Apple)

La gran mayoría de power banks son universales siempre que tengas el cable adecuado para cada dispositivo. Aun así, conviene revisar algunos puntos clave para asegurarte de que la batería que compres encaja bien con tu ecosistema de gadgets, especialmente si tienes productos Apple.

En el caso del iPhone, cualquier batería con salida USB o USB-C te servirá si usas el cable apropiado (Lightning a USB-A o USB-C). Si tu iPhone admite carga inalámbrica, puedes optar por una batería con base Qi o compatibilidad con sistemas magnéticos tipo MagSafe para pegarla a la trasera del móvil y ganar comodidad.

Para iPad, la recomendación es ir mínimo a capacidades medias (10.000-20.000 mAh) y buscar modelos con potencias razonables para alimentar baterías de mayor tamaño. Con estas cifras podrás obtener una o varias cargas completas según el modelo de iPad que tengas y si lo usas mientras se carga.

Si hablamos de MacBook y otros portátiles con USB-C, la clave es que la power bank soporte USB-C Power Delivery con una potencia de salida suficiente, normalmente a partir de 30 W y mejor si llega a 60 W o 100 W para portátiles más exigentes. En estos casos, ya estás en la liga de baterías de alta capacidad, pensadas para usuarios que realmente necesitan trabajar lejísimos de un enchufe.

Seguridad, marcas y calidad: no te la juegues con lo barato

Aunque cueste verlo, una batería externa es un dispositivo que gestiona bastante energía en un espacio reducido. Por eso es importante no ir solo al precio y tener en cuenta la calidad de fabricación, el prestigio de la marca y las protecciones internas.

En el mercado hay infinidad de power banks de marcas desconocidas, algunas decentes y otras que inflan la capacidad en la etiqueta o recortan en componentes de seguridad. Si el precio es sospechosamente bajo para la capacidad anunciada, desconfía. En estos casos, conviene revisar opiniones reales de usuarios y, si tienes dudas, inclinarte por marcas con trayectoria en baterías y accesorios.

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Entre las protecciones que deben incorporar se incluyen sistemas contra sobrecarga, sobrecalentamiento, cortocircuitos y sobretensiones. Estas medidas no solo protegen la propia power bank, sino también la batería de tu móvil, tablet o portátil. Un fallo grave puede acabar dañando el dispositivo que conectes, así que lo que ahorras en una batería muy barata lo puedes perder en un teléfono estropeado.

Si sueles viajar mucho, moverte con la batería en mochilas ajetreadas o usarla en exteriores, es mejor apostar por modelos bien ensamblados, con carcasas sólidas y, a ser posible, con algún nivel de resistencia frente al agua y el polvo. A largo plazo, este punto se nota tanto en la durabilidad como en la seguridad.

Viajar con baterías externas: aviones, límites de Wh y marcado CCC en China

Otro aspecto que cada vez pesa más al elegir batería externa es la normativa de seguridad en aviones. Las aerolíneas y organismos como la IATA y la EASA establecen límites sobre cuánta capacidad puedes llevar y de qué forma, especialmente en vuelos comerciales.

En general, se permite llevar baterías externas en el equipaje de mano (nunca en la bodega) con una capacidad máxima de 100 Wh por unidad sin trámites especiales. Traducido a mAh, esto ronda los 27.000 mAh, dependiendo del voltaje nominal de la batería. Para saber los Wh de tu batería puedes usar la fórmula: Wh = V x Ah, donde Ah son los amperios-hora (mAh divididos entre 1000) y V el voltaje indicado por el fabricante.

El tema se complica si vas a moverte dentro de China y otros destinos con normativas propias. La Administración de Aviación Civil de China (CAAC) ha endurecido las reglas y exige que las baterías externas que se suben a bordo lleven el símbolo CCC, una certificación de seguridad equivalente a nuestro marcado CE.

Eso significa que, si vas a volar en trayectos domésticos dentro de China, o incluso hacer conexiones allí, te arriesgas a que te retiren la batería en el control de seguridad si no tiene ese marcado CCC visible en la carcasa y en el embalaje. Es algo a tener muy en cuenta si tu plan de viaje incluye vuelos internos.

Para estos casos empiezan a llegar al mercado europeo power banks específicamente pensadas para cumplir con estas normas, con potencias que pueden llegar hasta 100 W de salida para portátiles, buen número de puertos, pantalla y, por supuesto, el certificado CCC necesario. De momento la oferta es limitada, pero es de esperar que más marcas vayan ampliando su catálogo con productos certificados.

Cómo usar una power bank de forma segura y alargar su vida útil

Elegir bien la batería es importante, pero también lo es cuidarla para que dure lo máximo posible. Las baterías de litio tienen un número limitado de ciclos de carga y descarga, y su capacidad se va reduciendo poco a poco con el tiempo, igual que pasa con la del móvil.

A nivel de seguridad, prácticamente todas las power banks modernas permiten dejarse cargando toda la noche sin problema, ya que cuentan con sistemas que cortan la entrada de energía cuando se llenan. Aun así, si quieres mimarla, lo ideal es desconectarla cuando llegue al 100% y evitar exponerla a temperaturas extremas mientras carga.

Mientras usas la batería para cargar un móvil o una tablet, puedes utilizar el dispositivo sin miedo. El único efecto será que la carga tardará algo más si estás haciendo un uso muy intenso (juegos exigentes, cámara durante largos periodos, apps pesadas), y que el conjunto puede calentarse algo más. Si notas una temperatura excesiva, conviene dar un respiro tanto a la power bank como al dispositivo para evitar estresar la batería interna.

Por último, procura no dejar la power bank guardada durante meses totalmente descargada ni siempre al 100%. Lo ideal es moverla en torno a rangos intermedios de carga cuando está almacenada (por ejemplo, entre el 40% y el 80%) y darle uso de vez en cuando para que las celdas no se degraden prematuramente.

Al final, elegir una batería externa adecuada consiste en cuadrar varios factores: capacidad real acorde a tus rutinas, potencia de carga suficiente para tus dispositivos, puertos bien pensados, peso razonable, extras que aporten valor y, muy importante, seguridad y compatibilidad con la forma en la que te mueves y viajas. Con esos puntos claros y evitando las gangas de dudosa procedencia, tendrás un aliado fiable que te sacará de apuros tanto en el día a día como en viajes, escapadas o situaciones de emergencia.

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