- Define primero el uso principal del ratón (oficina, gaming, diseño, portátil) para priorizar ergonomía, precisión o botones extra.
- Escoge el tipo de conexión (cable, inalámbrico USB o Bluetooth) en función del equilibrio que busques entre latencia, autonomía y comodidad.
- Ajusta ergonomía, tamaño, peso y tipo de agarre para evitar fatiga y ganar control, apoyándote en sensores ópticos fiables y DPI configurables.
- Aprovecha botones programables, perfiles y software dedicado para personalizar el ratón a cada juego o programa y multiplicar tu productividad.
Elegir un ratón para PC puede convertirse en una pequeña odisea: entre modelos con luces, cifras mareantes de DPI y nombres raros, es fácil volverse loco. La clave no está en comprar el ratón más caro, sino en encontrar el que encaja con tu mano, tu forma de agarrarlo y el uso real que le vas a dar, ya sea para jugar, trabajar o editar contenido.
Si te fías solo del marketing, acabarás pagando por cosas que no necesitas. Con una serie de criterios claros (tipo de uso, ergonomía, sensor, conexión, botones y software) podrás acertar a la primera y notar una mejora brutal en comodidad, precisión y productividad, tanto si pasas el día en hojas de cálculo como si vives en los FPS.
¿Para qué vas a usar el ratón del PC?

Antes de mirar marcas o colores, lo primero es tener claro el uso principal. No tiene nada que ver un ratón pensado para ofimática con uno gaming o uno orientado a diseño gráfico y edición profesional, y comprar sin pensar en esto es el error más habitual.
En función de lo que hagas cada día con el ordenador, te convendrá priorizar comodidad, precisión, cantidad de botones programables o ligereza, y eso determinará el tipo de ratón que mejor te va a funcionar a medio y largo plazo.
Ratones para tareas de oficina y productividad
Si te pasas la jornada entre correos, documentos, hojas de cálculo y navegador, lo esencial es que el ratón sea cómodo, fiable y sin florituras innecesarias. En este escenario interesa un ratón con buena ergonomía, tamaño adecuado a tu mano y un sensor preciso pero sin necesidad de ser “gaming”.
Muchos modelos de oficina incluyen botones adicionales para avanzar y retroceder en el navegador o accesos rápidos a funciones como copiar, pegar o cambiar de ventana, lo que agiliza la rutina diaria. Además, los modelos inalámbricos suelen ser muy prácticos en escritorios limpios o si te mueves entre salas de reuniones, ya que evitas el lío de cables.
Ratones gaming: cuando los milisegundos importan
Cuando el objetivo es jugar, especialmente a shooters o títulos competitivos, el listón sube bastante. Un ratón gaming incorpora sensores mucho más precisos, tasas de refresco elevadas, ajustes de DPI al vuelo y, en muchos casos, más botones programables para ganar rapidez y control en partida y, si buscas exprimir rendimiento, optimizar Windows 11 para juegos.
Según el género al que más juegues, cambia mucho el tipo de ratón ideal: no necesitas lo mismo para un MMO lleno de habilidades que para un FPS donde prima girar y apuntar a toda velocidad. Por eso es buena idea ajustar la compra a tu biblioteca de juegos principal.
Ratones para MMORPG y juegos tipo MOBA
En MMOs y MOBAs, donde gestionas habilidades, objetos y atajos constantemente, los ratones específicos para este género se distinguen enseguida. Suelen incluir una botonera lateral con entre 6 y 12 botones programables que puedes mapear a hechizos, macros o accesos rápidos, todo al alcance del pulgar.
Estos modelos tienden a ser más voluminosos y pesados, y requieren un periodo de adaptación hasta que memorizas la posición de cada botón. A cambio, puedes reaccionar más rápido sin soltar las teclas de movimiento ni navegar por menús, algo muy valioso en raids y partidas competitivas.
Ratones para FPS y shooters competitivos
En los shooters en primera persona se busca otra cosa: apuntar fino y moverse rápido sin errores del sensor. Los ratones para FPS priorizan la precisión del seguimiento, una tasa de sondeo alta y un peso reducido para facilitar los “flicks” y cambios de dirección bruscos.
En estos modelos es común encontrar pocos botones extra, pero muy bien colocados, y diseños limpios sin exceso de adornos. Algunos ratones ultraligeros pueden sacrificar algo de confort en sesiones larguísimas, pero a cambio permiten movimientos más rápidos y controlados, algo clave en juegos como Valorant o Call of Duty.
Ratones para diseño gráfico, edición de foto y vídeo
Si trabajas con Photoshop, Illustrator, AutoCAD, Blender o editores de vídeo, necesitas otra clase de precisión. En diseño y edición es fundamental que el sensor responda de forma estable a movimientos muy pequeños y que la sensibilidad esté afinada para ajustar detalles minúsculos sin que el cursor “salte”.
En estos casos resultan muy útiles ratones con alta sensibilidad (DPI) bien calibrada, buena calidad constructiva y, a ser posible, botones extra mapeables a herramientas o atajos de teclado. Además, la ergonomía es clave, porque pasar muchas horas retocando con un ratón incómodo acaba en molestias en muñeca, mano o antebrazo.
Tipos de ratones según conexión y formato

Más allá del uso, hay varias “familias” de ratones que se diferencian por cómo se conectan y por la forma general. Conocer estas categorías te ayuda a filtrar rápido lo que te interesa y lo que no.
Ratones con cable (alámbricos)
El ratón de toda la vida se conecta por USB y listo. Los ratones con cable tienen dos ventajas claras: no necesitan batería y ofrecen una conexión constante sin riesgo de interferencias ni latencia, lo que los hace muy atractivos para gaming y para entornos en los que quieres olvidarte de recargas.
La parte menos agradable es el cable: puede estorbar en escritorios pequeños, generar algo de desorden o generar rozamiento con la alfombrilla si no está bien colocado. Aun así, si priorizas fiabilidad absoluta y respuesta inmediata, el cable sigue siendo una apuesta segura.
Ratones inalámbricos: receptor USB y Bluetooth
Los modelos sin cable han evolucionado muchísimo. Un ratón inalámbrico moderno ofrece una sensación prácticamente idéntica a uno con cable, con la ventaja de tener el escritorio despejado y libertad total de movimiento.
La conexión puede ser mediante receptor USB de 2,4 GHz (dongle) o a través de Bluetooth. El dongle suele proporcionar menor latencia y una conexión más estable para jugar o trabajar con precisión, mientras que Bluetooth es ideal para portátiles, tablets y para cambiar entre varios dispositivos sin ocupar un puerto USB.
El punto a vigilar aquí es la autonomía. Algunos ratones usan pilas desechables y otros incorporan baterías recargables con varios días o semanas de uso. Los modelos más avanzados incluyen modo de ahorro de energía y carga rápida por USB, de modo que una sesión corta de carga te da horas de uso.
Ratones ergonómicos y verticales
Si te duele la muñeca o notas tensión después de muchas horas, los ratones ergonómicos se vuelven casi obligatorios. Están diseñados para respetar la postura natural de la mano y el antebrazo, reduciendo torsiones y presiones innecesarias.
Dentro de esta familia, destacan los ratones verticales, que colocan la mano en una posición más parecida a dar la mano a alguien. Esta postura suele aliviar molestias asociadas al síndrome del túnel carpiano o a lesiones por movimientos repetitivos, especialmente en usos intensivos de oficina o edición.
Ratones trackball y ratones “touch”
Hay usuarios y entornos específicos donde mover físicamente el ratón no es lo más cómodo. Los ratones con trackball incorporan una bola que se controla con los dedos, permitiendo desplazar el cursor sin mover el ratón por la mesa, algo ideal en espacios reducidos.
También existen ratones tipo “touch”, similares a un trackpad integrado en un cuerpo de ratón. Se basan en gestos táctiles sobre una superficie lisa, y aunque no son los más habituales, pueden encajar muy bien en entornos creativos o usuarios muy acostumbrados al touchpad de portátil.
Ergonomía, agarre y tamaño: que el ratón “desaparezca” en tu mano

Una de las cosas que más se pasan por alto al comprar un ratón es cómo lo sujetas y qué tamaño de mano tienes. La ergonomía es crucial: un ratón incómodo acaba en dolores y en pérdida de precisión, por muy bueno que sea el sensor.
Tipos de agarre principales
Cada persona tiende a sujetar el ratón de una manera, incluso sin darse cuenta. Conocer tu tipo de agarre te ayuda a elegir la forma y las dimensiones más adecuadas para ti.
Agarre de palma (palm grip)
En este agarre, la palma descansa casi por completo sobre el ratón y los dedos se apoyan relajados sobre los botones. Es el más natural y el más extendido entre usuarios de oficina y jugadores que buscan comodidad por encima de todo.
Para este estilo, convienen ratones de tamaño medio o grande, con una curva posterior marcada que sostenga bien la mano. Distribuyen mejor la presión y reducen la fatiga, aunque no son tan rápidos para microajustes bruscos como otros tipos de agarre.
Agarre de garra (claw grip)
Aquí la parte trasera de la palma toca el ratón, pero los dedos se arquean como una garra. Este agarre permite clics muy rápidos y cambios de dirección ágiles, mezclando estabilidad y reactividad, algo muy popular en jugadores competitivos.
Suele ir mejor con ratones algo más cortos o con una “joroba” trasera pronunciada. Eso sí, no es el agarre más relajado para largas sesiones, porque los dedos permanecen en tensión, aunque muchos gamers lo encuentran perfecto para su estilo.
Agarre de dedos (fingertip grip)
En el fingertip apenas apoyas la palma: solo las yemas de los dedos controlan el ratón, tanto para moverlo como para hacer clic. Esto proporciona un nivel de control milimétrico y una respuesta muy inmediata.
Este tipo de agarre se lleva bien con ratones pequeños y muy ligeros (en torno a 60-90 gramos), porque se desplazan casi sin esfuerzo. A cambio, la carga recae completamente en los dedos, lo que puede resultar cansado si pasas muchas horas seguidas y no es tan intuitivo al principio.
Importancia del tamaño y el peso
La combinación de tamaño de mano, agarre y peso define por completo la sensación que tendrás al usar el ratón. Si tu mano es grande y usas un ratón minúsculo, irás encogido; si tus manos son pequeñas y el ratón es enorme, te costará llegar bien a todos los botones.
El peso también marca diferencias: ratones ligeros favorecen movimientos rápidos y reducen la inercia, mientras que los pesados dan una sensación de más control y estabilidad, que a muchos usuarios les resulta cómoda para tareas de precisión o para no “pasarse” de largo con el puntero.
Algunos modelos avanzados incluyen un sistema de pesas intercambiables que te permite ajustar el peso total del ratón. Es una solución muy interesante si no tienes claro qué te va mejor o si alternas usos distintos (por ejemplo, gaming rápido y trabajo de oficina).
Sensores, DPI, Polling Rate e IPS: qué significan de verdad
La parte “técnica” de un ratón suele intimidar, pero no es tan complicada. Entender qué hace el sensor, qué son los DPI y el polling rate te ayuda a distinguir marketing de características realmente útiles.
Sensor óptico vs sensor láser
El sensor es el corazón del ratón: se encarga de leer el movimiento sobre la superficie y traducirlo en desplazamientos del cursor en pantalla. Hoy en día, los más usados son los ópticos y los láser.
El sensor óptico utiliza un LED que ilumina la superficie y una cámara que captura imágenes para detectar el movimiento. Funciona de maravilla en superficies mates como alfombrillas, madera o plástico, aunque suele fallar en cristal o superficies muy brillantes. Es fiable, preciso y suele ser la opción con mejor relación calidad/precio para la mayoría de usuarios.
El sensor láser usa un haz infrarrojo, con capacidad para detectar muchos más detalles de la superficie. Esto se traduce en DPI muy altos y en la posibilidad de funcionar en casi cualquier material, incluido el cristal. Su punto débil es que, al captar tanta información, puede ser algo más sensible a imperfecciones o suciedad, provocando pequeños saltos del cursor si la superficie no es perfecta.
DPI y sensibilidad real
Los DPI (dots per inch o puntos por pulgada) indican cuántos píxeles recorre el cursor en pantalla por cada pulgada que mueves el ratón. A mayor DPI, más se desplazará el cursor con menos movimiento de mano.
En la práctica, no necesitas 20.000 DPI para trabajar ni para jugar bien. Lo importante es que el ratón permita ajustar la sensibilidad a tu gusto, ya sea desde un botón dedicado o mediante software, y que la respuesta sea estable en los rangos que utilices.
En pantallas de alta resolución (monitores 4K o ultrawide), un DPI demasiado bajo puede obligarte a desplazar mucho el ratón para ir de un extremo al otro. En esos casos, usar valores intermedios (por ejemplo 1.600-3.200 DPI) suele mejorar mucho la comodidad, siempre que no pierdas precisión.
Tasa de refresco o Polling Rate
El polling rate mide cuántas veces por segundo el ratón envía su posición al ordenador, y se expresa en hercios (Hz). Un valor de 1.000 Hz significa que el ratón actualiza su posición 1.000 veces por segundo.
En la mayoría de ratones gaming actuales, 1.000 Hz se ha convertido en el estándar y ofrece una respuesta más que suficiente incluso en juegos competitivos. Existen modelos que suben por encima (2.000 Hz, 4.000 Hz o más), pero en la práctica la diferencia suele ser muy difícil de notar para la mayoría de usuarios, así que no conviene obsesionarse con esa cifra y ten en cuenta los monitores de 144 Hz.
IPS o velocidad de rastreo
El dato de IPS (inches per second) indica la velocidad máxima a la que puedes mover físicamente el ratón antes de que el sensor pierda el seguimiento y empiece a cometer errores.
En juegos donde haces giros rápidos de muñeca, un sensor con buena cifra de IPS garantiza que el movimiento se registre correctamente incluso en desplazamientos muy bruscos. En cualquier caso, la mayoría de ratones gaming modernos superan sin problemas los 400 IPS, un valor que está muy por encima de lo que alcanzamos normalmente al mover la mano.
Botones extra, software y funciones avanzadas
Más allá de sensor y ergonomía, hay otro apartado que marca diferencia: la personalización. Los botones adicionales, el software y las opciones inteligentes pueden duplicar tu productividad y rendimiento una vez los configuras a tu gusto.
Botones programables y macros
Muchos ratones incluyen ya de serie dos botones laterales configurados como avanzar y retroceder en el navegador, pero los modelos orientados a productividad o gaming multiplican ese número.
Al conectar el ratón a su software oficial, puedes reasignar esos botones a casi cualquier acción: atajos de teclado, macros completas, apertura de programas o funciones específicas de un juego o aplicación. En un MMO puedes lanzar habilidades desde el pulgar, y en ofimática puedes copiar, pegar o cambiar de aplicación con una pulsación.
Perfiles, DPI al vuelo e iluminación RGB
El software también permite crear perfiles diferentes para cada juego o programa, con su propia asignación de botones, niveles de DPI y efectos de iluminación. Así puedes tener un perfil para un shooter, otro para un MMO y otro para edición de vídeo, y cambiar entre ellos con un clic.
El control de DPI al vuelo es otra función muy práctica. Un botón dedicado te deja cambiar instantáneamente entre varios niveles de sensibilidad: por ejemplo, un valor alto para moverte rápido por el mapa y otro bajo para apuntar con máxima precisión.
La iluminación RGB, por su parte, aporta sobre todo estética, pero también puede servir para identificar en qué perfil estás o qué configuración tienes activa. Aunque no afecta al rendimiento, muchos usuarios la valoran para integrar el ratón con el resto del setup.
Funciones inteligentes y multitarea
Algunos ratones modernos incluyen extras pensados para el día a día. Opciones como clics silenciosos para trabajar sin molestar, conexión multidispositivo para saltar entre PC, portátil y tablet, o modos de ahorro de energía para alargar la batería son cada vez más habituales.
En marcas con ecosistemas completos, el software centralizado permite gestionar varios periféricos a la vez (teclado, auriculares, alfombrilla RGB…), sincronizando iluminación, perfiles y actualizaciones de firmware desde un mismo programa.
Ratones para portátil: por qué merece la pena usarlos
Si trabajas con un portátil, quizá llevas tiempo tirando solo de trackpad. Pasarse a un ratón, incluso uno sencillo, suele marcar un antes y un después en precisión, comodidad y rapidez, especialmente si te pasas muchas horas editando texto, moviendo ventanas o manejando aplicaciones exigentes.
Con un ratón ganas mayor control al seleccionar texto, arrastrar elementos, trabajar en hojas de cálculo o editar imágenes, además de poder apoyar la mano en una postura más relajada que al usar únicamente el touchpad. También te ofrece más flexibilidad para trabajar en distintas superficies y posiciones, algo muy útil si te mueves entre casa, oficina y cafeterías.
En portátiles, lo habitual es recurrir a ratones compactos y ligeros, muchas veces inalámbricos, con conexión Bluetooth o receptor USB. Elige en función de si necesitas prioridad en la latencia (mejor receptor 2,4 GHz) o en la comodidad de conexión múltiple (mejor Bluetooth).
Al final, el mejor ratón para tu portátil será el que combine un tamaño acorde a tu mano, el tipo de conexión que más te convenga y una ergonomía adecuada a las horas que pasas con él, aunque no sea un modelo “tope de gama”.
Con todo este panorama, queda claro que un ratón es mucho más que un simple accesorio barato que conectas y olvidas: elegir bien el ratón de PC influye directamente en tu comodidad, tu salud postural, tu productividad y tu rendimiento en juegos. Teniendo en cuenta el uso principal, el tipo de conexión, la ergonomía, el sensor y las opciones de personalización, es fácil encontrar un modelo que se adapte a tu mano y a tu forma de trabajar o jugar y que, en el día a día, se convierta en una extensión natural de tus movimientos.
Tabla de Contenidos
- ¿Para qué vas a usar el ratón del PC?
- Tipos de ratones según conexión y formato
- Ergonomía, agarre y tamaño: que el ratón “desaparezca” en tu mano
- Sensores, DPI, Polling Rate e IPS: qué significan de verdad
- Botones extra, software y funciones avanzadas
- Ratones para portátil: por qué merece la pena usarlos