Cómo pasar archivos entre PCs: todas las opciones explicadas

Última actualización: 15 de diciembre de 2025
  • Existen múltiples métodos para pasar archivos entre PCs: proximidad por WiFi, carpetas y unidades de red, nube, cables y discos externos.
  • Para entornos mixtos o avanzados destacan los servidores HTTP/FTP y los NAS, que centralizan el almacenamiento y el acceso desde cualquier dispositivo.
  • Los programas de terceros permiten migrar también aplicaciones y cuentas, mientras que la nube y el móvil facilitan el trabajo entre varios dispositivos.
  • Elegir bien el método y aplicar buenas prácticas de permisos, red privada y copias de seguridad es clave para mantener los datos seguros.

Pasar archivos entre PCs

Si te has comprado un ordenador nuevo o trabajas con varios equipos en casa y en la oficina, tarde o temprano te tocará pasar archivos entre PCs sin perder nada por el camino: documentos, fotos, vídeos, proyectos, configuraciones… y, a ser posible, sin estar toda la tarde peleándote con cables.

La buena noticia es que hoy en día hay un montón de formas distintas de hacerlo, desde métodos ultra sencillos como un pendrive hasta soluciones más avanzadas con servidores NAS, FTP o carpetas de red. Cada opción tiene sus ventajas, limitaciones y nivel de “complicación”, así que lo ideal es conocerlas todas y elegir la que mejor encaja en cada situación.

1. Compartir archivos por WiFi entre PCs cercanos (uso compartido en proximidad)

Compartir archivos entre ordenadores

Windows 10 y Windows 11 incluyen una función muy cómoda para mandar archivos entre ordenadores que están cerca sin cables, tirando de WiFi y Bluetooth: el uso compartido en proximidad (antes llamado “Compartir entre dispositivos”). Es ideal para pasar unas cuantas fotos, un PDF o un ZIP sin tener que abrir carpetas de red ni tocar permisos.

Para que funcione, ambos PCs deben estar conectados a la misma red y tener activada la opción. Es un detalle que se olvida mucho y luego no aparecen los equipos al compartir.

En Windows 10/11 tienes que ir a Configuración > Sistema > Uso compartido en proximidad (o Experiencias compartidas en algunas versiones) y activar el interruptor. Lo más práctico es elegir que se pueda compartir con “Cualquier persona cercana”, así no dependes de que usen tu misma cuenta de Microsoft.

Una vez habilitado, el proceso es muy simple: haces clic derecho en el archivo que quieras enviar, eliges Compartir y, en la ventana que se abre, seleccionas el PC receptor en el apartado de uso compartido en proximidad. El otro usuario verá una notificación en la esquina inferior derecha para aceptar o rechazar el envío.

Los archivos se guardan por defecto en la carpeta de Descargas del usuario (C:/Usuarios/TuUsuario/Descargas), aunque en la misma página de configuración puedes cambiar la ruta si prefieres otra carpeta.

Problemas típicos con el uso compartido en proximidad

A veces te volverás loco porque el otro PC no aparece en la lista. Lo primero es comprobar en ese equipo que el uso compartido está activado y que permite recibir desde “Cualquier persona cercana”. También hay que verificar que ambos estén en la misma red WiFi y dentro del alcance del Bluetooth.

Otro fallo frecuente es que no encuentres los archivos recibidos. En ese caso revisa la carpeta configurada como destino en Uso compartido en proximidad y asegúrate de que tienes permisos sobre esa ruta.

Por último, si nada responde, puede que haya un problema de conexión entre dispositivos. Cerrar la app de Enlace Móvil / Enlace a Windows en el PC y en el móvil, o reiniciar ambos equipos, suele solucionar la mayoría de bloqueos raros relacionados con compartir contenido entre teléfono y PC.

2. Compartir archivos por WiFi en Windows usando carpetas compartidas y unidades de red

Cuando ya no hablamos de un par de archivos sueltos, sino de trabajar a diario entre varios equipos en casa, en una oficina o en un aula, lo que interesa es montar una estructura de carpetas compartidas en la red local. Así cualquier PC autorizado puede leer o escribir en esas carpetas como si fueran locales.

El sistema clásico en Windows son las carpetas compartidas mediante SMB. Básicamente eliges una carpeta del disco, la compartes en la red y el resto de PCs pueden acceder con los permisos que tú definas (solo lectura, lectura y escritura, etc.).

Para compartir una carpeta, haces clic derecho sobre ella, entras en Propiedades > Compartir > Uso compartido avanzado, marcas la casilla “Compartir esta carpeta”, asignas un nombre de recurso y pulsas en Permisos para añadir usuarios o el grupo “Todos” y ajustar qué puede hacer cada uno.

Desde los otros equipos, esa carpeta se verá en el apartado Red del Explorador de archivos o introduciendo directamente la ruta UNC del estilo \\NombrePC\NombreCarpetaCompartida. Desde ahí puedes copiar, pegar, mover y borrar archivos según los permisos otorgados.

Montar unidades de red como si fueran discos locales

Para mayor comodidad, muchas personas prefieren convertir esas rutas en unidades de red con letra propia, por ejemplo, Z:. Así aparece en “Este equipo” como si fuera otro disco duro, y las aplicaciones pueden trabajar con esa letra sin preocuparse por la ruta completa.

Para hacerlo, en el Explorador de archivos, clic derecho en “Este equipo” y selecciona Conectar a una unidad de red. Elige una letra disponible, escribe la ruta de la carpeta compartida (por ejemplo, \\192.168.1.20\Datos) y marca la opción de volver a conectarse al iniciar sesión si quieres que se monte siempre de forma automática.

Windows también permite mapear como unidad un servidor FTP. En ese caso, en el mismo asistente tendrás que ir al enlace de “Conectarse a un sitio web para usarlo como almacén de documentos e imágenes” e indicar la dirección ftp:// correspondiente. Es menos habitual en entornos domésticos, pero muy socorrido en empresas y para acceso remoto.

  Diferencia entre modo incógnito y VPN: guía completa

Riesgos y buenas prácticas con carpetas compartidas

Compartir carpetas “para Todos” es cómodo, pero también puede ser un problema de seguridad. Si alguien se conecta a tu WiFi (un invitado, un vecino con tu clave, etc.), podría ver y modificar esos contenidos. Lo más sensato es crear usuarios específicos o limitar accesos a equipos concretos, sobre todo si manejas información sensible.

Además, conviene evitar a toda costa compartir archivos en redes públicas (cafeterías, bibliotecas, hoteles). Ahí es fácil que haya gente esnifando tráfico o intentando acceder a recursos compartidos. La transferencia local por WiFi o LAN debe hacerse siempre en redes privadas y protegidas con WPA2 o WPA3.

3. Servidores HTTP, FTP y NAS para compartir archivos en red

Cuando necesitas algo más potente y flexible que unas simples carpetas compartidas, merece la pena plantearse levantar un pequeño servicio de archivos en la red: un servidor HTTP, un servidor FTP o un NAS dedicado. Esto es especialmente útil cuando conviven Windows, Linux y macOS, o cuando quieres acceso desde fuera de casa.

Servidor HTTP ligero con Miniweb HTTP Server

Si solo quieres compartir rápidamente una carpeta con otros dispositivos de la red (PCs, móviles, tablets, Smart TV) sin liarte con configuraciones complicadas, una opción curiosa es usar Miniweb HTTP Server. Este programa crea un mini servidor web local que apunta a un directorio concreto.

El funcionamiento es muy simple: descargas el ZIP, lo descomprimes y en la carpeta verás el ejecutable miniweb.exe y un directorio llamado htdocs. Renombras el archivo index.html si no te interesa y copias dentro de htdocs todos los ficheros que quieras compartir.

Al ejecutar miniweb.exe se abre una ventana de símbolo del sistema con la IP de tu PC y el puerto 8000. Desde cualquier otro dispositivo en la misma red basta con abrir el navegador y escribir algo como http://IPdelPC:8000 para ver y descargar los archivos almacenados en htdocs.

Es una solución muy útil cuando otras opciones (carpetas compartidas, uso compartido en proximidad) fallan o no están disponibles, y no necesitas control de usuarios ni permisos avanzados.

Servidor FTP con FileZilla

Si quieres algo más profesional y multiplataforma, montar un servidor FTP sigue siendo una apuesta sólida. Permite definir usuarios, asignarles carpetas concretas, limitar accesos y trabajar tanto desde Windows como desde Linux o macOS sin problemas.

Una de las herramientas más conocidas es FileZilla Server, gratuita y relativamente fácil de configurar. Defines cuentas de usuario, estableces qué directorios puede ver cada una y qué permisos tiene (listar, subir, borrar, etc.).

Para conectarte desde cualquier equipo bastan un cliente FTP, el más habitual es FileZilla Client, la IP del servidor, el puerto y las credenciales. Desde ahí arrastras y sueltas archivos como si fuera un explorador más, pero con el plus de poder acceder tanto en LAN como desde Internet (si rediriges puertos y configuras bien el cortafuegos).

Servidores NAS: la “nube” en tu casa

Un NAS (Network Attached Storage) es un dispositivo que combina almacenamiento y servicios de red. Es como tener tu propio Dropbox en casa, con discos duros de varios teras, usuarios, permisos y aplicaciones para móvil y PC.

Marcas como Synology, QNAP o similares ofrecen sistemas muy completos: puedes crear carpetas compartidas SMB, servidores FTP, servidores multimedia, sincronización con la nube e incluso copias de seguridad automáticas para todos tus equipos.

Es cierto que invertir en un NAS más un par de discos puede parecer caro al principio, pero si pagas por almacenamiento en la nube durante años, la balanza se iguala rápido. Por ejemplo, alguien que lleve 3 años pagando 100 GB en Google Drive a 1,99 €/mes ya se ha dejado una buena cantidad y apenas tiene espacio, mientras que un NAS con 4 TB multiplica la capacidad y no conlleva cuotas mensuales.

Además, los NAS actuales tienen apps para Android, iOS, Windows, macOS, Linux y muchas Smart TV, así que acceder a tus archivos desde cualquier sitio es tan fácil como abrir una app.

4. Programas de terceros para pasar archivos entre PCs

Más allá de las funciones integradas en los sistemas operativos, existen programas específicos para migrar datos, aplicaciones y cuentas entre ordenadores. Algunos se centran en la red local, otros utilizan WiFi, otros sincronizan por Internet… y los hay pensados incluso para escenarios muy concretos como Steam Deck.

Any Send

Any Send es una pequeña utilidad disponible para Windows, macOS, Android e iOS que sirve para enviar archivos y carpetas entre dispositivos conectados a la misma red WiFi. Su punto fuerte es que prácticamente no requiere configuración.

Tras instalarlo, solo tienes que arrastrar los archivos a la ventana del programa y elegir a qué dispositivo de la lista quieres enviarlos. La transferencia se realiza por la red local, por lo que la velocidad dependerá de la calidad de tu WiFi o de tu LAN, pero resulta muy cómoda para un uso ocasional multiplaforma.

EaseUS Todo PCTrans

Cuando lo que buscas es mover no solo datos, sino también programas instalados, cuentas de usuario y configuraciones, entran en juego soluciones como EaseUS Todo PCTrans. Está pensada para migrar de un PC antiguo a uno nuevo con Windows, incluso cuando cambias de disco duro o a Windows 11.

  Varnish Cache: Qué es, cómo funciona y por qué optimiza tu web

La versión de pago permite transferir aplicaciones complejas como Microsoft Office, Adobe y otros programas, manteniendo licencias y configuraciones siempre que sea posible. Ofrece varias modalidades de licencia: suscripción mensual, anual o pago único con actualizaciones de por vida para dos equipos.

También existe EaseUS Todo PCTrans Free, una edición gratuita limitada a 2 GB de datos y cinco programas, suficiente para hacer pruebas o para pequeñas migraciones puntuales sin coste.

Winpinator / Warpinator

Winpinator (para Windows) y Warpinator (para Linux) son herramientas de código abierto pensadas para enviar archivos de forma muy sencilla entre equipos conectados a la misma red. Detectan automáticamente los dispositivos que ejecutan la app y permiten enviar y recibir sin tener que introducir IPs a mano.

Su popularidad se disparó con Steam Deck, ya que facilitan el pase de juegos, mods o archivos entre la consola (Linux) y el PC (Windows). Basta con instalar Warpinator en la Deck, Winpinator en el ordenador, poner el mismo código de grupo y la detección es prácticamente inmediata.

La interfaz es muy visual y minimalista, por lo que cualquier usuario con un mínimo de soltura puede hacerse con ella en pocos minutos, sin entrar en líos de puertos, permisos ni servicios del sistema.

Otras soluciones web y en la nube

Si prefieres no instalar nada, también hay servicios web tipo PlusTransfer, FilePizza o soluciones basadas en WebRTC que permiten subir un archivo y compartir un enlace de descarga directa.

Algunos funcionan en modo “equipo a equipo”: mientras en un PC se sube el archivo, el otro lo va recibiendo al vuelo sin necesidad de almacenarlo durante horas en un servidor intermedio, lo que reduce el tiempo de espera y mejora la privacidad.

5. Cloud: usar la nube para pasar datos entre ordenadores

Los servicios de almacenamiento en la nube se han convertido casi en la forma por defecto de mover archivos entre PCs, sobre todo cuando esos ordenadores no están físicamente juntos. Subes el archivo desde uno y lo descargas en el otro, o simplemente dejas que el cliente de sincronización haga su magia.

Lo habitual es crear una o varias carpetas compartidas entre usuarios y vincularlas a todos los PCs implicados. Todo lo que metas en esas carpetas se replica automáticamente en cada dispositivo autorizado. Además, casi todas las plataformas avisan cuando alguien añade, modifica o borra archivos.

Otra ventaja grande es que también puedes acceder a esos contenidos desde el móvil o la tablet, lo que da un plus de flexibilidad si vas saltando de un dispositivo a otro durante el día.

Servicios de nube más utilizados

  • Google Drive: viene “de serie” con cualquier cuenta de Gmail, lo que lo hace muy accesible. Integra bien con Google Docs, Sheets, etc., y es perfecto si ya te mueves en el ecosistema de Google.
  • Microsoft OneDrive: integrado en Windows y en la suite Office, ideal para usuarios que trabajan mucho con Word, Excel, PowerPoint o Outlook. Su cliente para Windows es especialmente estable.
  • Dropbox: uno de los pioneros y muy valorado por su fiabilidad y velocidad de sincronización. Los planes de pago suelen ser algo más caros que la competencia, pero la experiencia de uso es excelente.
  • Box: muy orientado a empresa, con buena gestión de permisos y flujos de trabajo. La interfaz es sencilla, pero potente.
  • Amazon Drive: opción interesante para usuarios de Amazon Prime, aunque su enfoque ha ido cambiando con el tiempo.
  • iCloud: la opción natural si usas Mac, iPhone o iPad. También cuenta con cliente oficial para Windows, lo que permite sincronizar entre plataformas.

Además de estos gigantes, hay alternativas centradas en la seguridad y el cifrado como Tresorit o soluciones que puedes alojar tú mismo tipo OwnCloud o FileCloud, pensadas para empresas que quieren control total sobre dónde se guardan sus datos.

El gran talón de Aquiles de la nube es que, cuando se trata de mover decenas o cientos de gigas, los planes gratuitos se quedan cortos enseguida y la velocidad de subida (upload) de tu conexión puede convertir la operación en algo eterno. Para grandes migraciones locales suele ser mejor utilizar LAN, discos externos o cables directos.

6. Cables y almacenamiento externo: el método “de toda la vida”

Si prefieres algo tangible y rápido, nada más sencillo que un cable o un dispositivo de almacenamiento externo. Es probablemente la forma más universal de pasar archivos entre PCs sin depender de la red.

Cables directos entre ordenadores

La opción más clásica es utilizar un cable puente USB específico para transferir datos entre PCs. Estos cables suelen venir con un pequeño software que, una vez conectado en ambos equipos, te permite navegar por los discos de cada uno como si fueran carpetas locales y arrastrar archivos de un lado a otro.

Otra posibilidad, algo más técnica, es usar un cable de red cruzado (Ethernet) para conectar directamente dos ordenadores sin necesidad de router. Windows, macOS y Linux son capaces de negociar una IP automática y permitir el uso de carpetas compartidas sobre esa conexión punto a punto.

Pendrives, discos duros y SSD externos

El método estrella, sobre todo para usuarios menos técnicos, sigue siendo el de copiar a un pendrive o disco externo en un PC y pegar en el otro. No tiene misterio y funciona incluso cuando los ordenadores no comparten red.

  DNS checker propagation: funciones y secretos

El proceso es: conectar el dispositivo al PC antiguo, copiar los datos que quieras, expulsar de forma segura la unidad, conectarla al PC nuevo y mover los archivos a su ubicación definitiva. Con discos externos de gran capacidad puedes trasladar cientos de gigas de una sola vez.

Si además utilizas una carcasa USB para un disco duro o SSD que has retirado de un equipo viejo, no solo podrás rescatar los datos de ese PC, sino que tendrás un excelente disco de copia de seguridad para el futuro.

Conectar directamente HDD/SSD de otro PC

Cuando un ordenador deja de usarse pero sus unidades siguen sanas, también puedes montar su disco duro o SSD en el nuevo PC. Bien instalándolo físicamente dentro de la torre si hay hueco, bien usando:

  • Un cable o adaptador SATA a USB, muy barato y perfecto para conectar puntualmente un disco “desnudo”.
  • Un dock de sobremesa, con una o varias bahías donde “pinchar” discos y conectarlos por USB.
  • Una carcasa externa en la que montar el disco de forma permanente, convirtiéndolo en un HDD/SSD externo normal.

En todos los casos, Windows detectará el disco y podrás copiar los datos que te interesen y, si quieres, formatearlo después para reutilizarlo como almacenamiento adicional.

7. Transferir entre PC y móvil: copiar y pegar, Enlace Móvil y compañía

Aunque la búsqueda se centre en pasar archivos entre PCs, cada vez es más habitual trabajar con un PC y un móvil o tablet a la vez. Microsoft apuesta fuerte por esto con Enlace Móvil / Enlace a Windows, que permite ver notificaciones, mensajes, fotos e incluso reflejar la pantalla del teléfono en el escritorio.

Entre las opciones integradas está la de copiar y pegar entre el teléfono y el PC. Para usarla debes abrir Enlace Móvil en el ordenador, ir a Configuración > Copiar y pegar entre dispositivos y activar “Permitir que esta aplicación tenga acceso y transfiera contenido que yo copie y pegue entre el teléfono y el PC”.

Si intentas copiar un bloque de texto enorme y al pegar no aparece en el otro dispositivo, probablemente estés excediendo el tamaño máximo que la función soporta. En ese caso, lo más efectivo es copiar y pegar en trozos más pequeños o recurrir directamente al envío de archivos.

Si la función está activada pero no responde, suele tratarse de un problema de conexión entre el móvil Android y el PC: cerrar ambas apps, volver a abrirlas y, si hace falta, reiniciar el ordenador suele devolver la sincronización a la normalidad.

8. Errores habituales y consejos de seguridad al compartir archivos

Aunque la mayoría de métodos son sencillos, hay ciertos fallos que se repiten una y otra vez cuando intentamos compartir archivos por WiFi o LAN.

  • El otro PC no aparece: casi siempre es porque no está en la misma red, tiene el uso compartido en proximidad desactivado o el firewall está bloqueando el descubrimiento de dispositivos.
  • No puedo escribir en la carpeta compartida: revisa los permisos del recurso compartido y asegúrate de que la cuenta con la que accedes tiene permisos de escritura, no solo de lectura.
  • Las transferencias son lentas: si tu WiFi va justo o hay mucha congestión, valorar el uso de un cable Ethernet o un disco externo puede ahorrarte horas de espera.
  • Archivos “desaparecidos”: confirma siempre la carpeta de destino (en proximidad, en descargas, en la nube…) y, cuando trabajes con muchos datos, lleva un listado de lo que ya has movido.

Y, por encima de todo, hay que tener presente la seguridad: comparte solo con personas y equipos de confianza, mantén los PCs libres de malware, no abras recursos en redes públicas y protege tu WiFi con una contraseña robusta y cifrado WPA2/WPA3. De poco sirve un método de transferencia perfecto si cualquiera puede colarse en tu red y curiosear tus documentos.

Con todas estas opciones sobre la mesa —desde el uso compartido en proximidad hasta los NAS, pasando por la nube, los cables directos, discos externos o programas especializados— es posible adaptar la forma de pasar archivos entre PCs a cada escenario, ya sea un par de fotos entre portátiles en casa, la migración completa a un equipo nuevo o el intercambio constante de proyectos en una oficina. Elegir bien la herramienta te ahorrará tiempo, quebraderos de cabeza y, sobre todo, te permitirá tener tus datos siempre donde los necesitas.