- Existen simuladores web que permiten acceder al escritorio de Windows 98 de forma instantánea sin instalar nada.
- Las máquinas virtuales son ideales para software de oficina, mientras que los emuladores de bajo nivel son la mejor opción para videojuegos retro con soporte 3D.
- El uso de herramientas como DOSBox es la solución más eficiente para ejecutar aplicaciones que dependan estrictamente de MS-DOS.
Si te ha dado por la nostalgia o simplemente quieres curiosear cómo era la informática de hace un par de décadas, te habrás dado cuenta de que arrancar sistemas operativos antiguos en un ordenador moderno es un auténtico quebradero de cabeza. Windows ha avanzado tanto que el soporte para aplicaciones de 16 bits ha quedado en el olvido, haciendo que Windows 11, por ejemplo, sea básicamente incapaz de ejecutar software muy viejo de forma nativa debido a su arquitectura de 64 bits.
La buena noticia es que no hace falta que compres un PC amarillento en una tienda de segunda mano para experimentar esa sensación. Hoy en día tenemos opciones que van desde el navegador hasta emuladores potentes que recrean el hardware pieza por pieza, permitiéndonos jugar a joyas del gaming retro o probar webs antiguas tal y como se veían en su día sin riesgo alguno para nuestro equipo actual.

Para aquellos que no quieren complicarse la vida instalando programas ni configurando BIOS virtuales, existe una alternativa maravillosa. Gracias a proyectos como copy.sh/v86, es posible cargar una imagen del sistema operativo directamente en la pestaña del navegador. Es la opción ideal para matar el gusanillo o enseñarle a alguien cómo funcionaba el menú de inicio hace años sin tener que descargar un solo archivo.
En este entorno web no solo encontramos Windows 98, sino también versiones como Windows 95, 2000, Me y hasta FreeDOS. Aunque es increíblemente práctico, tiene sus límites: la velocidad de ejecución es inferior a la de un programa instalado y no debemos esperar que el soporte 3D funcione, ya que es una emulación simplificada. Aun así, viene con algunos clásicos preinstalados como el Solitario o el Age of Empires para pasar el rato.
Máquinas Virtuales: El equilibrio para el software de oficina

Si necesitas algo más estable que un navegador pero no quieres entrar en configuraciones técnicas profundas, VirtualBox es la herramienta estándar. Este software de virtualización gratuita de Oracle permite crear un ordenador ficticio dentro de tu Windows 10 u 11. Solo necesitas descargar la aplicación y conseguir una imagen ISO de Windows 98, que generalmente se puede hallar en repositorios como Internet Archive.
El proceso es bastante intuitivo: creas una nueva máquina, asignas una cantidad modesta de RAM (entre 64 MB y 256 MB) y un disco duro virtual de unos 2 GB, que para la época era espacio más que suficiente. Un punto crítico es la resolución, ya que por defecto Windows 98 solo reconoce 640×480. Para solucionar esto, es necesario buscar drivers de video específicos creados por la comunidad y cargarlos mediante una imagen ISO adicional en el almacenamiento de la máquina virtual.
Para pasar archivos desde tu PC real a la máquina virtual, olvídate de las «Guest Additions» ya que no son compatibles con versiones tan viejas. Lo más efectivo es crear una carpeta compartida en red dentro del Panel de Control de Windows 98, permitiendo así que el equipo anfitrión pueda depositar los instaladores de los programas que quieras probar.
Emulación de bajo nivel: La salvación para los videojuegos

Aquí es donde muchos se confunden. Una máquina virtual como VMware o VirtualBox simula un hardware genérico y moderno, lo que provoca que los juegos antiguos, que buscan una tarjeta Voodoo o una Sound Blaster concreta, simplemente no arranquen o no tengan sonido. Para solucionar esto necesitamos un emulador de bajo nivel como 86Box y su interfaz WinBox.
A diferencia de las máquinas virtuales, 86Box recrea la placa base, el procesador y los chips de sonido ciclo por ciclo. Esto permite configurar exactamente el hardware de 1997, incluyendo tarjetas gráficas 3dfx para disfrutar de la aceleración 3D. Eso sí, ten en cuenta que este proceso es mucho más exigente para tu CPU actual, ya que está haciendo un trabajo titánico para imitar un procesador Pentium o un 486.
La instalación en 86Box es más manual y requiere paciencia. Es necesario utilizar un disquete de arranque para formatear el disco duro mediante el comando fdisk y luego ejecutar el setup desde la unidad de CD. Es un proceso que puede parecer engorroso, pero es la única forma de garantizar que el sonido y los gráficos funcionen exactamente como lo hacían en la máquina original.
Soluciones ligeras para MS-DOS y aplicaciones de 16 bits
No siempre hace falta montar un sistema operativo completo. Si el programa que quieres ejecutar es de línea de comandos, lo más sensato es utilizar DOSBox o DOSBox-X. Estas herramientas emulan el entorno de MS-DOS de forma eficiente y son compatibles con casi cualquier sistema operativo moderno, evitando así la pesada carga de instalar Windows 98.
Por otro lado, para aquellos programas de 16 bits que no requieren una interfaz gráfica compleja, existe OTVDM. Esta aplicación permite ejecutar software antiguo en Windows de 64 bits sin necesidad de virtualizar todo el sistema, funcionando como una especie de traductor de instrucciones en tiempo real, lo que ahorra muchísimos recursos del sistema.
Dependiendo de lo que busques, puedes optar por el navegador para una prueba rápida, VirtualBox para aplicaciones sencillas, 86Box para una experiencia gaming auténtica o DOSBox para el software de consola. Cada herramienta tiene su razón de ser y, combinándolas, puedes convertir tu ordenador actual en una auténtica enciclopedia de la informática retro sin riesgo de romper nada.