- Photoshop no tiene versión nativa para Linux, pero puede ejecutarse con Wine, PlayOnLinux, CrossOver o máquinas virtuales.
- Wine permite instalar ediciones compatibles de Photoshop, como CC 2015, con un rendimiento aceptable para uso diario.
- GIMP, Inkscape y Darktable son alternativas libres muy potentes que cubren edición ráster, vectorial y flujo fotográfico.
- El ecosistema de software libre en Linux ofrece un entorno de trabajo profesional sin costes de licencia.
En los últimos años el ecosistema de software libre y de código abierto ha pegado un subidón importante. No solo los usuarios avanzados miran hacia Linux: cada vez más gente corriente se anima a instalar distribuciones como Ubuntu, ya sea en un segundo equipo, en dual boot con Windows o incluso como sistema principal.
Esta popularidad viene acompañada de un catálogo de aplicaciones enorme, variado y en su mayoría gratuito. Sin embargo, cuando uno aterriza en Linux desde Windows se topa con una realidad incómoda: hay programas muy famosos que siguen sin versión nativa para GNU/Linux. Y si hablamos de edición de imágenes, el caso más sonado es el de Adobe Photoshop, que continúa sin ofrecer instalador oficial para estas plataformas.
Contexto: Linux como alternativa a Windows y el problema de Photoshop
El crecimiento de distros como Ubuntu, Linux Mint, Fedora o Debian ha cambiado el panorama. Hace unos años se veía Linux como algo reservado a gente experta, admins de sistemas o programadores. Ahora la situación es muy distinta: instaladores sencillos, escritorios pulidos y tiendas de software facilitan mucho la vida a cualquier usuario medio.
Una de las grandes bazas de Linux es que puedes montarte un entorno de trabajo muy completo sin pagar licencias. Tienes suites ofimáticas, navegadores, editores de vídeo, reproductores multimedia y herramientas de diseño brutalmente potentes sin pasar por caja. La mayoría son de código abierto, con comunidades muy activas que corrigen errores, añaden funciones nuevas y cuidan la seguridad.
Ahora bien, por muy amplio que sea el repertorio, no vas a encontrar todas las aplicaciones comerciales más famosas de Windows. Y en el terreno de la fotografía y el diseño, el gran ausente es Photoshop. Adobe no distribuye versión nativa para Linux y, a día de hoy, no hay señales claras de que eso vaya a cambiar a corto plazo.
Esto no significa que estés condenado a olvidarte de él. Existen varios métodos para ejecutar Photoshop en Linux como si estuvieras en Windows, con un rendimiento bastante decente y la mayoría de funciones importantes disponibles, aunque con ciertas limitaciones que conviene tener claras.
Usar Adobe Photoshop en Linux con Wine
La vía más conocida para ejecutar programas de Windows en Linux es Wine, una capa de compatibilidad que permite lanzar aplicaciones pensadas para el sistema de Microsoft sin necesidad de máquinas virtuales completas. No es un emulador clásico, sino una implementación de las APIs de Windows dentro de Linux.
Gracias a Wine podemos instalar y utilizar programas como Word, Excel, muchos juegos y, por supuesto, varias versiones de Adobe Photoshop. No todas funcionan igual de bien, pero una de las ediciones que suele dar mejores resultados es Photoshop CC 2015, que mantiene prácticamente todas las herramientas que un usuario medio y avanzado necesita.
Antes de liarte a instalar nada, conviene tener claro que el funcionamiento de Photoshop bajo Wine no es oficial ni está garantizado por Adobe. Depende en gran medida de la versión de Wine, de la distribución que uses y del hardware de tu equipo. Aun así, para muchos fotógrafos y diseñadores es una solución perfectamente válida para el día a día.
Preparar Ubuntu y otras distros basadas en Debian para Wine
En sistemas como Ubuntu de 64 bits, lo primero que suele recomendarse es habilitar la arquitectura de 32 bits, ya que muchas bibliotecas y componentes que usan aplicaciones antiguas (o algunos instaladores) siguen dependiendo de ella. Esto se hace desde la terminal con:
sudo dpkg --add-architecture i386
sudo apt update
Una vez activado el soporte multiarquitectura, el siguiente paso es añadir los repositorios oficiales de WineHQ para disponer de las últimas versiones estables, en desarrollo o staging, en función de lo que te interese. Para ello, primero se importa la clave GPG que firma los paquetes:
wget -nc https://dl.winehq.org/wine-builds/winehq.key
sudo apt-key add winehq.key
Con la clave ya instalada, toca añadir el repositorio correspondiente a tu versión de Ubuntu. En el ejemplo de las guías que encontramos se usaba la rama «groovy», pero en la práctica deberás ajustar el nombre al de tu versión (focal, jammy, etc.):
sudo add-apt-repository 'deb https://dl.winehq.org/wine-builds/ubuntu/ groovy main'
Después de actualizar la lista de paquetes, ya puedes instalar Wine en su edición estable con todas las recomendaciones necesarias para que funcione correctamente:
sudo apt install --install-recommends winehq-stable
En otras instrucciones también se ve la instalación en Debian/Ubuntu a través de:
sudo apt update
sudo apt install winehq-stable winetricks wine64
El paquete winetricks te ayudará más adelante a manejar componentes adicionales (fuentes, librerías, etc.), algo bastante útil con programas complejos como Photoshop.
Configurar Wine y lanzar el instalador de Photoshop
Una vez esté instalado todo, es recomendable ejecutar la herramienta de configuración de Wine con el comando:
winecfg
Este paso crea el directorio de Wine en tu carpeta de usuario (normalmente ~/.wine) y te permitirá ajustar aspectos como la versión de Windows que se emula o la integración con el escritorio. Cuando esto esté listo, ya puedes centrarte en instalar Photoshop como lo harías en un PC con Windows.
Necesitarás un DVD o una imagen de instalación de una versión compatible de Photoshop, o bien el instalador descargado mediante tu suscripción a Creative Cloud. Navega hasta la carpeta donde tengas el archivo de instalación (por ejemplo, setup.exe) y ejecútalo a través de Wine:
wine setup.exe
Si todo está correctamente configurado, el asistente de instalación de Adobe debería aparecer en pantalla como en Windows. A partir de aquí el proceso es prácticamente idéntico: aceptar licencias, iniciar sesión si hace falta y seleccionar ruta de instalación.
Una vez finalice, encontrarás Photoshop en el menú de aplicaciones bajo la sección de Wine. Dependiendo de tu entorno de escritorio, podrás abrirlo desde algo como: Wine → Programas → Adobe Photoshop CC 2015. Si lo prefieres, puedes crear un acceso directo en el escritorio o en el dock.
Es importante asumir que pueden aparecer pequeños fallos gráficos, problemas con algunos plugins o errores puntuales. A pesar de ello, para tareas de retoque fotográfico, edición de capas, trabajo con texto y la mayoría de herramientas habituales, el rendimiento suele ser suficientemente bueno en máquinas modernas.
PlayOnLinux y CrossOver: asistentes para gestionar Photoshop con Wine
Configurar Wine a mano puede resultar un poco pesado, sobre todo si quieres tener varias versiones de Photoshop o de otros programas funcionando con distintas configuraciones. Para simplificar esta faena existen herramientas como PlayOnLinux y CrossOver, que funcionan como una capa de gestión por encima de Wine.
PlayOnLinux es una aplicación gratuita que automatiza gran parte del proceso de creación de «botellas» de Wine (entornos aislados con versiones y parámetros diferentes), algo especialmente útil cuando tocas mucho software de Windows en Linux. Aunque el nombre parezca orientado a juegos, incluye también perfiles para programas de productividad y diseño.
CrossOver, por su parte, es un producto comercial inspirado en la misma idea, pero más pulido y con soporte profesional. Ofrece un asistente más amigable, una base de datos de compatibilidad muy nutrida y configuraciones listas para usar con una infinidad de aplicaciones, entre ellas muchas de Adobe.
Instalar Photoshop con PlayOnLinux
Si te decantas por PlayOnLinux, en Ubuntu y derivados puedes instalarlo desde los repositorios con:
sudo apt update
sudo apt install playonlinux
Después, en el menú de aplicaciones, abre PlayOnLinux y espera a que cargue su biblioteca. Desde su interfaz gráfica podrás buscar «Photoshop» entre los programas disponibles. Elige la versión que te interese (teniendo en cuenta que no todas las ediciones recientes están listadas y que, en general, las más antiguas son las que suelen tener mejor compatibilidad).
Al seleccionar una versión, PlayOnLinux descargará o te pedirá el instalador, creará un entorno Wine específico y aplicará las configuraciones recomendadas para que funcione lo mejor posible. El objetivo es que no tengas que pelearte con dependencias, bibliotecas o parámetros raros.
Aunque la lista de versiones soportadas es más limitada que lo que se puede conseguir trasteando con Wine puro, para muchos usuarios es la forma más cómoda de tener Photoshop funcionando en Linux sin complicarse demasiado. Si la versión que necesitas aparece en su catálogo, merece la pena probar por aquí primero.
CrossOver: Wine con esteroides (pero de pago)
CrossOver es otra opción para correr Photoshop en Linux, pero en este caso se trata de un software de pago desarrollado por CodeWeavers. La idea es similar a PlayOnLinux: se basa en Wine y añade una capa extra de automatización y soporte. A cambio, ofrece una experiencia muy pulida, pensada para quienes quieren resultados rápidos sin ponerse técnicos.
Entre sus puntos fuertes está el amplio listado de aplicaciones soportadas con perfiles de configuración preparados, lo que aumenta las probabilidades de que un programa funcione a la primera y con menos errores. Además, al ser un producto comercial, dispones de soporte técnico dedicado, algo que puede ser decisivo en entornos profesionales.
En el caso concreto de Photoshop, CrossOver facilita el proceso de instalación, gestión de prefijos de Wine y configuración de dependencias. No hace magia —sigues dependiendo de las mismas limitaciones de compatibilidad—, pero sí reduce mucho el tiempo que tienes que invertir en pruebas.
Máquinas virtuales: ejecutar Photoshop en un Windows completo dentro de Linux
Cuando la compatibilidad con Wine no es suficiente o necesitas garantizar que todas las funciones de Photoshop se comportan exactamente igual que en un Windows nativo, una alternativa robusta es recurrir a una máquina virtual. Básicamente, ejecutas un Windows completo «dentro» de tu sistema Linux.
En este escenario, Photoshop no se entera de que está corriendo sobre Linux: piensa que está en un PC normal con Windows, por lo que la compatibilidad con plugins, extensiones y herramientas externas suele ser total. El peaje a pagar es un mayor consumo de recursos y, dependiendo del hardware, algo menos de rendimiento gráfico.
Usar VirtualBox para montar un Windows virtual
Una solución muy usada es VirtualBox, un programa de virtualización gratuito que puedes instalar en la mayoría de distribuciones desde los propios repositorios. En Ubuntu, por ejemplo, bastaría con:
sudo apt install virtualbox
Una vez instalado, abres VirtualBox y creas una nueva máquina virtual para Windows: eliges versión (Windows 10, 11, etc.), asignas memoria RAM, espacio en disco y configuras la gráfica virtual. Necesitarás también una ISO oficial de Windows y una licencia válida si quieres cumplir con las condiciones de uso de Microsoft.
Tras completar el asistente e instalar Windows dentro de la máquina virtual, lo siguiente es instalar Photoshop exactamente igual que lo harías en un PC real: descargas Creative Cloud, inicias sesión y procedes con la instalación. Desde ese momento podrás abrir Photoshop dentro de la ventana de VirtualBox y trabajar con tus proyectos con total normalidad.
En cuanto al manejo de archivos, puedes usar carpetas compartidas entre la máquina virtual y tu sistema Linux, o tirar de servicios en la nube (Dropbox, Google Drive, etc.) para intercambiar documentos. VirtualBox también permite arrastrar y soltar archivos en determinadas configuraciones, lo que facilita la integración.
Esta solución es especialmente interesante si tienes un equipo con buena cantidad de RAM y un procesador decente. En portátiles muy justos puede volverse algo pesado, pero en sobremesas con hardware sobrado se comporta bastante bien, sobre todo si habilitas la aceleración 3D de la máquina virtual.
Alternativas gratuitas a Photoshop para Linux
Aunque es posible lanzar distintas versiones de Photoshop en Linux con los métodos anteriores, nunca está de más considerar alternativas nativas y gratuitas. En muchos casos, estas aplicaciones cubren sobradamente las necesidades del día a día sin depender de una suscripción de Adobe ni de capas de compatibilidad.
Hay que ser realistas: ningún programa clona al 100% todas las funciones de Photoshop, su integración con otros productos de Adobe o la cantidad de plugins disponibles. Sin embargo, en flujo fotográfico, retoque, ilustración y diseño, existen herramientas libres muy potentes que pueden sustituirlo sin demasiados traumas.
GIMP: el veterano editor de imágenes de software libre
GIMP (GNU Image Manipulation Program) es, probablemente, la alternativa más conocida a Photoshop en el mundo del software libre. Está disponible para Linux, Windows y macOS, lleva muchísimos años en desarrollo y cuenta con una comunidad enorme detrás, lo que garantiza mejoras y actualizaciones constantes.
Este editor trabaja con imágenes ráster, capas, máscaras, filtros, pinceles personalizados y un largo etcétera de herramientas muy próximas a lo que ofrece Photoshop en el uso cotidiano. Algunas funciones avanzadas o flujos de trabajo específicos pueden diferir, pero para la mayoría de tareas de edición fotográfica, diseño web o creación de banners es más que suficiente.
Una de las grandes ventajas de GIMP es que incluye soporte para scripts y extensiones, lo que permite automatizar procesos repetitivos, añadir filtros nuevos o integrar funciones especiales. Esto abre la puerta a personalizarlo bastante para adaptarlo al estilo de trabajo de cada persona.
En prácticamente cualquier distro moderna puedes instalarlo usando formatos universales como Snap o Flatpak. Por ejemplo, en sistemas con soporte Snap, bastarían estos comandos:
sudo snap install gimp
Si prefieres tirar de Flatpak, puedes instalar la versión de Flathub con:
flatpak install flathub org.gimp.GIMP
Ambos métodos hacen que tengas siempre una versión relativamente reciente y fácil de actualizar, independientemente de la distribución que uses. Además, al ser un proyecto activo, cada nueva release suele traer mejoras de rendimiento, UI y compatibilidad con formatos modernos.
Inkscape: especialista en gráficos vectoriales
Aunque Photoshop es sobre todo un editor de mapas de bits, mucha gente lo usa también para crear logotipos, iconos, ilustraciones y material gráfico escalable. En Linux, la herramienta reina para ese tipo de trabajo es Inkscape, un editor vectorial muy potente y totalmente gratuito.
Inkscape está pensado para manipular gráficos SVG y otros formatos vectoriales, con soporte para formas complejas, nodos, rutas, texto avanzado, gradientes, patrones, grupos, clones, transformaciones, mezclas de canales alfa y un sinfín de operaciones con trazados.
Otra de sus virtudes es el soporte para metadatos (como Creative Commons), capas, texto en trayectos y edición directa de XML. Esto lo hace ideal no solo para diseñadores gráficos, sino también para quienes preparan material para la web, interfaces o trabajos que deben respetar estándares como SVG, XML y CSS.
En cuanto a formatos, puede importar PostScript, JPEG, PNG, TIFF y muchos otros, y exportar a PNG y diversos formatos vectoriales. Aunque no pretende ser un clon de Photoshop, cubre la parte de ilustración y logotipos de forma más especializada y limpia que un editor de ráster tradicional.
Al igual que GIMP, es muy sencillo instalar Inkscape en cualquier distribución moderna gracias a Snap y Flatpak. Por ejemplo, mediante Snap podrías hacerlo con:
sudo snap install Inkscape
Y si prefieres Flatpak, tienes el paquete oficial de Flathub disponible con:
flatpak install flathub org.inkscape.Inkscape
Con estas opciones te aseguras tener siempre una versión mantenida, con compatibilidad actualizada y mejoras continuas, sin depender de los repositorios concretos de tu distribución.
Darktable: flujo de trabajo fotográfico y edición avanzada
Para quienes trabajan con fotografía de forma intensiva —sobre todo en formato RAW—, una pieza clave del puzzle en Linux es Darktable. Se trata de una aplicación de revelado digital y gestión de flujo fotográfico no destructiva, con muchísimas similitudes conceptuales con programas como Adobe Lightroom.
Darktable permite organizar grandes colecciones de fotos, aplicar ajustes de color, exposición, curvas, enfoque, reducción de ruido y un montón de módulos más. Todo ello sin modificar los archivos originales: los cambios se guardan como metadatos y se aplican al vuelo, permitiéndote volver atrás en cualquier momento.
Entre sus puntos fuertes destaca el procesamiento acelerado por GPU cuando dispone de soporte OpenCL, lo que hace que muchas operaciones sobre imágenes de alta resolución sean muy ágiles, siempre que tu tarjeta gráfica lo permita.
A nivel de formatos, Darktable puede importar JPEG, RAW de muchísimas cámaras (CR2, NEF, RAF, etc.) y otros formatos de alto rango dinámico como HDR o PFM. Usa tanto archivos XMP sidecar como una base de datos interna para guardar ajustes y metadatos, gestionados a través de la librería libexiv2 para la lectura y escritura de datos Exif.
Su instalación, de nuevo, es sencilla si tu sistema ya tiene soporte para Snap o Flatpak. Con Snap, por ejemplo, podrías instalarlo ejecutando:
sudo snap install darktable
Mientras que desde Flathub con Flatpak lo tendrías disponible mediante:
flatpak install flathub org.darktable.Darktable
Combinando Darktable para el flujo RAW, GIMP para el retoque detallado de píxeles y, si procede, Inkscape para gráficos vectoriales, puedes montar en Linux un entorno fotográfico y de diseño de primer nivel sin coste de licencias.
Al final, el panorama de «Photoshop en Linux» queda bastante completo: si necesitas sí o sí el programa de Adobe, tienes opciones como Wine, PlayOnLinux, CrossOver o máquinas virtuales para hacerlo funcionar con mayor o menor esfuerzo; si te abres a probar alternativas, GIMP, Inkscape y Darktable, junto a otras muchas herramientas libres, ofrecen un arsenal de funciones capaz de cubrir desde el retoque rápido hasta trabajos profesionales exigentes.
Tabla de Contenidos