Configurar la privacidad en Windows 11 paso a paso

Última actualización: 10 de abril de 2026
  • Windows 11 viene con muchas funciones activas que recopilan datos, muestran anuncios personalizados y sincronizan información con la nube.
  • Desde la configuración de Privacidad y seguridad puedes limitar diagnósticos, historial, anuncios, permisos de apps y localización.
  • Pasar a cuenta local, ajustar OneDrive, portapapeles y copia de seguridad reduce notablemente el envío de datos a Microsoft.
  • Un buen navegador, buscador privado, VPN, DNS seguros y hábitos prudentes completan la protección de tu privacidad en Windows 11.

Privacidad en Windows 11

Si te acaban de regalar un PC con Windows 11 y lo primero que piensas es que Microsoft sabe demasiadas cosas sobre ti, no vas desencaminado. De fábrica, el sistema viene cargado de opciones que envían datos, muestran anuncios personalizados y sincronizan todo tipo de información con la nube.

La parte buena es que, con un rato de configuración, puedes recortar muchísimo lo que Windows 11 comparte sobre tu actividad y reducir la huella que dejas tanto en tu propio equipo como en Internet, como explica nuestra guía práctica para blindar tus datos. No vas a desaparecer del mapa, pero sí puedes dejar de ir con un cartel luminoso encima de la cabeza.

Por qué Windows 11 es tan agresivo con tu privacidad

Las últimas versiones del sistema, sobre todo Windows 10 y Windows 11, han sido muy criticadas por sus ajustes de privacidad por defecto. El sistema recopila datos de diagnóstico, historial de actividad, datos de uso de apps, ubicación, voz, escritura… y buena parte de ello viene activado nada más instalar.

Windows 11 está pensado para integrarse con la nube, con tu cuenta de Microsoft, con OneDrive y con todos los servicios de la compañía, lo que se traduce en un flujo constante de información entre tu equipo y los servidores de Microsoft. A eso se suman los permisos generosos que reciben muchas aplicaciones, que pueden acceder a la cámara, el micrófono, la ubicación o tus archivos si no revisas nada; en nuestra guía sobre gestionar permisos de aplicaciones verás cómo limitarlos.

Además, hay funciones que, sin ser maliciosas, tienen implicaciones delicadas. Por ejemplo, el buscador de Windows indexa todo el contenido de tu disco para que las búsquedas sean más rápidas. En teoría, este índice se queda en local, pero Microsoft reconoce que otras aplicaciones podrían consultarlo y ver qué tienes guardado.

Todo esto no significa que tu PC sea un coladero sin remedio, pero sí que, si quieres una experiencia más privada, tienes que tocar muchos más ajustes de los que parece a simple vista, y también puedes consultar nuestros consejos sobre privacidad online y configuraciones clave. Vamos a ir pantalla por pantalla para dejar el sistema bastante más «calladito».

Controla lo que le mandas a Microsoft: diagnósticos y comentarios

Configuración de privacidad en Windows 11

El primer bloque importante es todo lo que tiene que ver con datos de diagnóstico y comentarios. Microsoft los usa para saber cómo funciona Windows, detectar errores y mejorar productos, pero gran parte de esa información la puedes recortar.

Entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Comentarios y diagnósticos. Allí verás varias opciones clave que merece la pena revisar con calma:

  • Datos de diagnóstico opcionales: los básicos son obligatorios, pero puedes desactivar el envío de datos opcionales. Estos incluyen información más detallada sobre errores, las aplicaciones que utilizas y las páginas web que visitas dentro del ecosistema de Microsoft. Si te preocupa tu privacidad, deja solo lo mínimo requerido.
  • Mejorar la entrada manuscrita y la escritura: si usas lápiz digital o escribes mucho, Windows puede enviar ejemplos de lo que escribes para «mejorar» el reconocimiento. A nivel de privacidad supone que tus trazos y parte de tu texto acaban en los servidores de Microsoft, así que lo más prudente es desactivarlo.
  • Experiencias personalizadas de Windows: esta opción utiliza tus datos de diagnóstico para mostrarte recomendaciones, anuncios y sugerencias a medida. Es otra vía para que el sistema te perfilé como usuario en función de tus hábitos, por lo que conviene apagarla si quieres menos seguimiento; puedes consultar cómo desactivar al máximo la IA en Windows 11.
  • Ver datos de diagnóstico: te permite guardar a nivel local los datos que se envían a Microsoft y consultarlos con un visor propio. Es útil si quieres ver con tus propios ojos qué información sale realmente de tu equipo, aunque el visor no es especialmente amigable y hay que armarse de paciencia.
  • Eliminar datos de diagnóstico: sirve para pedir a Microsoft que borre de sus servidores los datos de diagnóstico recopilados de tu dispositivo. Lo ideal para ganar privacidad es usar esta opción cada cierto tiempo, sobre todo si haces muchos cambios de configuración.

En esta sección también puedes decidir con qué frecuencia quieres que Windows te pida comentarios. Si no te apetece que el sistema te interrumpa ni genere más tráfico por este motivo, ajusta la opción de comentarios a «Nunca» y te quitas un ruido de encima.

Ajustes generales de privacidad: anuncios, búsquedas y más

Opciones de privacidad general en Windows 11

Dentro de Configuración > Privacidad y seguridad tienes un apartado llamado Permisos de Windows. Ahí hay varias secciones que conviene revisar, empezando por General, donde se concentran varios interruptores muy influyentes.

En la sección General encontrarás opciones como estas, que puedes ir desactivando si priorizas tu privacidad:

  • Permitir que las aplicaciones muestren anuncios personalizados mediante mi ID de publicidad: Windows crea un identificador único asociado a tu usuario que las apps pueden usar para mostrarte anuncios adaptados a tus gustos. Si lo apagas, seguirás viendo publicidad, pero dejará de estar tan vinculada a tu perfil personal.
  • Permitir que los sitios web muestren contenido relevante localmente accediendo a mi lista de idiomas: esto deja que las webs sepan qué idiomas tienes configurados en Windows. Pueden usarlo para servirte contenido más acorde, pero también es un dato más que se suma a tu huella de tracking. Se puede desactivar sin gran pérdida.
  • Permitir que Windows mejore el inicio y los resultados de búsqueda mediante el seguimiento de los inicios de las aplicaciones: aquí le estás diciendo a Microsoft qué programas abres y con qué frecuencia, a cambio de que te los enseñe antes en las búsquedas del menú Inicio. Desactivarlo es una de las mejores formas de evitar que el sistema registre tus aplicaciones más usadas.
  • Mostrarme contenido sugerido en la aplicación Configuración: son recomendaciones y mensajes dentro de la app de Ajustes. No es tanto un problema de privacidad como de ruido, pero puedes desmarcarlo para tener un entorno más limpio.
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Además de esto, Windows ofrece una función de ID de publicidad a nivel del sistema. Si la deshabilitas en General, las aplicaciones de la Microsoft Store dejarán de recibir ese identificador, de modo que disminuye el seguimiento cruzado entre apps. No eliminará anuncios, pero sí la personalización basada en ese ID.

Voz, escritura y teclado: apaga lo que no quieras que se analice

Más abajo, en el mismo panel de Privacidad y seguridad, verás las secciones de Voz y Personalización de entrada manuscrita y escritura. Ambas tienen impacto directo sobre qué hace Microsoft con lo que dices y con lo que escribes.

En Voz, el ajuste más importante es el Reconocimiento de voz en línea. Si está activado, las aplicaciones que usen la tecnología de Microsoft pueden enviar clips de voz para su procesamiento en la nube. Esto permite comandos más precisos, pero supone que parte de tus órdenes de voz se suben a los servidores de la compañía. Si no lo necesitas, apágalo sin miedo.

En la sección de entrada manuscrita y escritura, Windows crea una especie de diccionario personalizado con las palabras que utilizas. Según Microsoft, esos datos se almacenan en local y, como mucho, se sincronizan con tu OneDrive, pero si no quieres arriesgarte, puedes desactivar tanto la lista de palabras como la personalización de escritura.

Para ello, ve a Configuración > Privacidad y seguridad > Personalización de entrada manuscrita y escritura y desmarca la opción de usar tu diccionario personal. De esta forma, dejas de alimentar al sistema con ejemplos de lo que tecleas, a cambio de perder algo de precisión en las sugerencias.

Historial de actividad y búsquedas: menos rastro de lo que haces

Otro punto delicado es el llamado Historial de actividad. Windows 11 registra las aplicaciones que abres, algunos documentos, páginas visitadas y acciones para poder sincronizar esa «línea de tiempo» entre varios dispositivos y permitir que continúes tu trabajo donde lo dejaste.

Si esa idea te parece demasiado intrusiva, puedes ir a Configuración > Privacidad y seguridad > Historial de actividad y desactivar la casilla de Almacenar mi historial de actividades en este dispositivo. Además, tienes un botón para limpiar el historial ya guardado, con lo que eliminas los datos que se habían ido acumulando.

Muy cerca de ahí encontrarás la sección de Permisos de búsqueda. Cuando usas la barra de búsqueda de Windows, el sistema no solo mira en tu equipo: también puede lanzar consultas a Internet y a servicios en la nube para completarte resultados.

Desde Permisos de búsqueda puedes:

  • Desactivar las búsquedas en línea para que el buscador se limite a tu contenido local.
  • Configurar filtros de contenido adulto, por si comparte PC más gente o menores.
  • Deshabilitar la búsqueda de contenido en la nube (OneDrive, SharePoint, etc.), evitando que el cuadro de búsqueda «revuelva» también en tu información online.

En la sección Buscando en Windows puedes ajustar cómo se indexan tus archivos locales. Hay dos aspectos importantes: el modo de indexación (clásico o completo) y la lista de carpetas excluidas. Puedes añadir a la exclusión aquellas rutas donde guardes documentos sensibles para que no aparezcan en las búsquedas y no se indexen.

Encontrar mi dispositivo: útil, pero con coste de privacidad

Entre las opciones de Privacidad y seguridad verás también Encontrar mi dispositivo. Esta función envía periódicamente la ubicación aproximada de tu equipo a tu cuenta de Microsoft, de manera que si lo pierdes o te lo roban puedas ver dónde estuvo por última vez.

Si usas un portátil y viaja contigo, puede ser una red de seguridad interesante. Pero si tienes un PC de sobremesa que no se va a mover de casa, lo habitual es que no tenga demasiado sentido mantenerlo activo. Mientras esté encendido, el sistema irá registrando su ubicación y asociándola a tu cuenta.

Para desactivarlo, vuelve a Configuración > Privacidad y seguridad > Encontrar mi dispositivo y apaga el interruptor. El equipo dejará de enviar su posición y esa capa de seguimiento desaparece por completo.

Permisos de las aplicaciones: cámara, micrófono, ubicación y más

Una de las claves para no ir regalando información es controlar qué permisos tienen las aplicaciones instaladas. Igual que en un móvil, en Windows 11 puedes decidir qué apps acceden a la cámara, a la ubicación, al micrófono, a tus contactos, al calendario o a tus archivos.

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Entra en Configuración > Privacidad y seguridad > Permisos de la aplicación. Verás una lista larga de categorías de permisos. Cada categoría funciona igual: arriba hay un interruptor que decide si Windows, como sistema, puede usar ese recurso; debajo, otro para permitir que las aplicaciones lo utilicen; y, más abajo, un listado de apps que puedes activar o desactivar una a una.

Entre los permisos más sensibles destacan:

  • Ubicación: da a las aplicaciones acceso a tu posición aproximada (por Wi-Fi, GPS o redes móviles). Solo algunas herramientas la necesitan realmente; para el resto, es mejor negar acceso.
  • Cámara: controla qué programas pueden usar tu webcam. Conviene revisar aquí que solo videollamadas y apps de confianza tengan casilla activa.
  • Micrófono: similar a la cámara, pero con el audio. Desactiva cualquier programa que no debería estar «escuchando» en segundo plano.
  • Activación por voz: permite que ciertas apps permanezcan atentas a una palabra clave. Si prefieres que nada esté a la escucha constantemente, desactiva la activación por voz o limítala a un par de apps esenciales.
  • Notificaciones, información de cuenta, contactos, calendario, correo, tareas, mensajes: son datos personales que muchas apps no necesitan. Puedes recortar el acceso agresivamente sin romper casi nada.
  • Documentos, carpeta Descargas, Música, Imágenes, Vídeos y sistema de archivos: estas opciones controlan quién puede ver tus archivos. Especial atención a «Sistema de archivos», porque da acceso total a todo tu almacenamiento, incluido OneDrive.
  • Diagnósticos de la aplicación: permite que algunas apps consulten los datos de diagnóstico de otras. Si no tienes una necesidad muy concreta, es mejor desactivarlo para que unos programas no curioseen en otros.
  • Capturas de pantalla y bordes de captura: deciden si las apps pueden tomar capturas de pantalla o gestionar ajustes relacionados. Útil revisar por si acaso.

La regla general es sencilla: solo concede a cada aplicación lo mínimo imprescindible para que funcione. Y si dudas, prueba a desactivarle un permiso; si algo se rompe, siempre puedes volver a encenderlo.

Cuenta de Microsoft, OneDrive y sincronización en la nube

Otro frente importante es todo lo relacionado con la cuenta de Microsoft y la sincronización en la nube. Es cómodo tener ajustes, archivos y preferencias replicados en todos tus dispositivos, pero también implica que gran parte de tu información viaja y se almacena en servidores de terceros.

Si al configurar tu PC iniciaste sesión con una cuenta Microsoft pero ahora quieres reducir esa dependencia, puedes pasar a una cuenta local; consulta nuestra guía sobre cuentas de usuario en Windows para tipos, permisos y seguridad. Para ello, abre Configuración > Cuentas > Tu información y busca la opción «Iniciar sesión con una cuenta local en su lugar». El asistente te guiará para crear un usuario local y dejar de vincular el inicio de sesión al correo de Microsoft.

Antes de hacer el cambio, si tienes el disco cifrado con BitLocker, asegúrate de guardar bien tu clave de recuperación, ya que suele estar asociada a tu cuenta de Microsoft y podrías necesitarla si hay problemas.

En cuanto a OneDrive, el servicio suele arrancar con el sistema y empezar a sincronizar automáticamente carpetas como Escritorio, Documentos o Imágenes. Eso significa que muchos de tus archivos acaban subidos a la nube sin que te des mucha cuenta. Si no vas a usar OneDrive, lo más sensato es desconectarlo.

Pulsa sobre el icono de OneDrive en el área de notificación, entra en Configuración > Cuenta y elige Desvincular este equipo. Con eso dejas de sincronizar y, si quieres, puedes también desinstalar la app después. Tus archivos locales se quedarán en el PC, pero dejarán de copiarse al cloud de Microsoft.

Además, Windows 11 trae una función de copia de seguridad en la nube que guarda tus preferencias, aplicaciones y otros datos para facilitar restauraciones e instalaciones limpias. Si no quieres ese nivel de seguimiento, ve a Configuración > Cuentas > Copia de seguridad de Windows y apaga «Recordar mis preferencias» y «Recordar mis aplicaciones».

Portapapeles, sincronización y otros detalles que filtran más de lo que parece

El portapapeles de Windows 11 es más potente de lo que parece. No solo guarda el último elemento copiado, sino que puede mantener un historial (Win + V) e incluso sincronizarlo entre dispositivos a través de tu cuenta de Microsoft. Comodísimo, pero también un riesgo si copias contraseñas, textos sensibles o datos privados.

Si quieres evitar que todo eso pueda acabar en la nube, entra en Configuración > Sistema > Portapapeles y desactiva la sincronización del portapapeles. Puedes también limpiar el historial con un botón y, si lo prefieres, desactivar por completo el historial para que solo haya un elemento a la vez.

Otra característica que conviene revisar es la sincronización en la nube de ajustes y datos de apps. Además de la copia de seguridad de Windows, muchas aplicaciones UWP almacenan su configuración en tu cuenta de Microsoft. Si quieres reducir esa huella, limita el uso de este tipo de aplicaciones y prioriza, cuando sea posible, software tradicional de escritorio que no dependa tanto de la cuenta.

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Optimización de entrega y actualizaciones: comparte menos con otros equipos

Windows 11 incluye una función llamada Optimización de distribución (Delivery Optimization) que permite descargar actualizaciones y aplicaciones no solo desde los servidores de Microsoft, sino también desde otros ordenadores cercanos o en Internet, usando un modelo peer-to-peer.

La idea es agilizar descargas y aliviar los servidores, pero implica que parte de tus datos de actualización pueden circular entre dispositivos de terceros. No es que se envíe tu información personal, pero sí es un canal de comunicación adicional que quizá prefieras cerrar.

Para hacerlo, ve a Configuración > Windows Update > Opciones avanzadas > Optimización de entrega y desmarca Permitir descargas desde otros equipos. A partir de ahí, sólo te descargarás actualizaciones directamente desde Microsoft.

Navegador, buscador y herramientas extra para mejorar aún más tu privacidad

Aunque ajustes Windows 11 al máximo, gran parte de tu exposición depende de cómo navegas por Internet. El navegador y el motor de búsqueda que uses tienen mucho que decir en cuánto rastro dejas.

Por defecto, Edge y Bing son la pareja oficial. Ambos funcionan bien, pero su filosofía no es precisamente minimalista en cuanto a datos. Si quieres algo más respetuoso con tu privacidad, puedes cambiar de navegador y buscador sin problema.

Entre las opciones de navegador, Firefox y Brave son dos alternativas muy enfocadas en el control del seguimiento, bloqueo de rastreadores y gestión clara de permisos. En cuanto a buscadores, servicios como DuckDuckGo o Startpage intentan ofrecer resultados útiles reduciendo al mínimo el trazado de tu perfil.

En paralelo, hay dos herramientas de red que también te ayudan a correr un velo sobre tu actividad:

  • VPN: cifra el tráfico entre tu equipo y el servidor VPN y oculta tu IP real frente a las webs que visitas. Además, te permite simular que navegas desde otro país. Windows 11 trae un cliente de VPN integrado en Configuración > Red e Internet > VPN, donde puedes añadir tu servicio favorito.
  • Proxy: actúa como intermediario entre tu equipo e Internet, ocultando detalles de tu conexión directa. Puedes configurar proxies automáticos o manuales desde Configuración > Red e Internet > Proxy, incluso usando scripts específicos.

Otro extra relevante son los servidores DNS que uses. Los de tu operadora suelen registrar todo lo que resuelves, mientras que algunos proveedores alternativos ofrecen más privacidad, más seguridad frente a ataques y menos censura; además, para mejorar la privacidad de tus consultas DNS aprende a activar DNS sobre HTTPS (DoH) en Windows 11. Para cambiarlos, abre el panel de Conexiones de red, entra en las propiedades de tu adaptador, edita el Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4) y especifica los servidores DNS que prefieras.

Actualizaciones, antivirus y sentido común: seguridad y privacidad van de la mano

La privacidad no es solo cuestión de desactivar interruptores, también tiene mucho que ver con la seguridad general de tu sistema. Un equipo desactualizado o infectado por malware puede filtrar muchísima más información que un Windows 11 bien parcheado.

Para mantener el sistema al día, revisa Configuración > Windows Update con frecuencia y asegúrate de instalar las últimas actualizaciones. Muchas corrigen fallos de seguridad que los atacantes podrían usar para robar datos, espiar actividad o colarte spyware.

Un buen antivirus (incluido el propio Microsoft Defender) ayuda a frenar troyanos, keyloggers y otro malware que intenta robar credenciales o secuestrar tu información. Eso sí, el antivirus no puede impedir que entregues tus datos voluntariamente, por ejemplo, escribiendo tu contraseña en una web de phishing o subiendo un documento confidencial a un servicio dudoso.

En la parte de cuentas online, protege tus perfiles con contraseñas robustas y únicas para cada servicio, preferiblemente gestionadas con un gestor de contraseñas. Activa siempre que puedas la verificación en dos pasos (2FA) para que robar tu contraseña no sea suficiente para entrar en tus cuentas.

También es vital cuidar lo básico: no conectarte a redes Wi‑Fi abiertas sin protección, no abrir adjuntos o enlaces sospechosos y no exponer media vida en redes sociales. De poco sirve ajustar la privacidad de Windows 11 si luego publicas en abierto tu dirección, tu DNI o tus rutinas diarias.

Con todos estos ajustes y costumbres, tu Windows 11 pasa de ser un sistema bastante curioso con tu vida a una herramienta algo más discreta y controlada. No vas a conseguir invisibilidad total —ni falta que hace—, pero sí una configuración mucho más razonable donde decides tú, y no el sistema, qué se comparte, con quién y para qué.

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