- Bluetooth 4.0 introduce Low Energy y sienta las bases del IoT, pero 5.0 duplica la velocidad, multiplica el alcance y mejora mucho la eficiencia.
- Bluetooth 5.1 y 5.2 añaden localización precisa y LE Audio con el códec LC3, optimizando calidad de sonido y consumo en dispositivos modernos.
- Bluetooth 5.3 no aumenta velocidad ni alcance, pero refina seguridad, gestión de canales y ahorro energético para conexiones más estables.
- Cada versión es retrocompatible: apostar por Bluetooth 5.0 o superior garantiza mejores prestaciones presentes y más margen para funciones futuras.

La tecnología Bluetooth se ha vuelto imprescindible en nuestro día a día: conecta el móvil con los auriculares, el portátil con el ratón inalámbrico, la tele con la barra de sonido y un largo etcétera. Lo usamos casi sin pensar, pero detrás de esa conexión “mágica” hay un protocolo que no ha parado de evolucionar desde finales de los 90.
Cuando hablamos de diferencias entre Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3 no nos referimos a simples cambios de nombre, sino a saltos importantes en alcance, velocidad, consumo energético, precisión de localización y calidad de audio. Si estás pensando en comprar móvil, auriculares, smartwatch o dispositivos de domótica, entender estas versiones te ayuda a elegir mejor y a “blindar” tu compra para los próximos años.
Evolución general de Bluetooth: de 1.0 a 5.4 y 6.0
Para entender por qué Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3 son tan relevantes, viene bien repasar rápidamente cómo ha ido creciendo este estándar desde sus primeras versiones comerciales.
Las versiones Bluetooth 1.x (1.0, 1.1 y 1.2), lanzadas entre 1999 y 2003, fueron el primer intento serio de llevar la comunicación inalámbrica de corto alcance al mercado masivo, con velocidades en torno a 1 Mbps y un alcance típico de 10 metros, pero con muchos problemas de interoperabilidad, estabilidad y seguridad entre fabricantes.
Con Bluetooth 2.0 y 2.1 (desde 2004), entra en juego EDR (Enhanced Data Rate), que eleva la velocidad teórica a unos 3 Mbps y mejora la gestión de energía. Además, se introduce el emparejamiento sencillo y seguro (SSP), reduciendo los dolores de cabeza al conectar dispositivos y reforzando el cifrado.
El salto a Bluetooth 3.0 en 2009 trae el apellido HS (High Speed), permitiendo usar un enlace Wi‑Fi (IEEE 802.11) como “atajo” para llegar hasta 24 Mbps en transferencias puntuales de alto volumen de datos, a costa de un consumo energético mucho más elevado, algo poco compatible con dispositivos pequeños o alimentados por pila.
Versiones clásicas: Bluetooth 1.0, 2.0 y 3.0

Aunque hoy prácticamente todo gira en torno a Bluetooth Low Energy, las primeras versiones sentaron las bases de lo que usamos ahora y ayudan a entender cómo hemos llegado hasta aquí.
Bluetooth 1.0 (1999) fue la primera especificación comercial. Permitía conexiones inalámbricas básicas en la banda de 2,4 GHz con un máximo de 1 Mbps y unos 10 metros de alcance, pero sufría serios problemas de compatibilidad y estabilidad, y los procesos de emparejamiento eran engorrosos y poco fiables.
Con Bluetooth 1.1 (2001) se corrigen muchos de esos fallos iniciales, se estandarizan los 79 canales de frecuencia en 2,4 GHz y se mejora el manejo de la información del enlace, dando lugar a una versión más madura y comercialmente utilizable, aunque aún limitada en prestaciones.
Bluetooth 1.2 (2003) incorpora salto de frecuencia adaptativo (AFH) para reducir interferencias con otras redes como Wi‑Fi 802.11b, añade conexiones sincrónicas mejoradas (ESCO) para voz y mejora los tiempos de establecimiento de enlace, manteniendo la compatibilidad con 1.1.
El gran salto de la segunda generación llega con Bluetooth 2.0 + EDR (2004), que eleva la velocidad efectiva a unos 2,1-3 Mbps, mejora la eficiencia energética al terminar antes las transferencias y permite un uso más cómodo en manos libres, envío de archivos y periféricos inalámbricos.
En Bluetooth 2.1 (2007) aparece el Emparejamiento Simple y Seguro (SSP) y el modo Sniff Subrating, que baja el consumo energético prolongando los intervalos entre comprobaciones de conexión, haciendo viables auriculares y accesorios que aguantan más sin recarga.
La llegada de Bluetooth 3.0 + HS (2009) marca la máxima velocidad de la rama “clásica” (hasta 24 Mbps usando un canal 802.11 adicional), incorpora la MAC/PHY Alternativa (AMP) para elegir la radio óptima según el tipo de tráfico y mejora la gestión de energía con control de potencia avanzado, aunque el consumo sigue siendo demasiado alto para el IoT que estaba a punto de explotar.
Bluetooth 4.0, 4.1 y 4.2: la era del Low Energy
Con Bluetooth 4.0 (2010) llega la revolución de verdad: se integra Bluetooth clásico, modo de alta velocidad y, sobre todo, Bluetooth Low Energy (BLE), diseñado para dispositivos que necesitan consumir lo mínimo posible.
BLE permite conexiones muy rápidas y de corta duración, con latencias en torno a 3 ms, alcances de decenas de metros y consumos que pueden ser hasta un 90 % inferiores a los de la rama clásica, lo que hace que un pequeño sensor o pulsera de actividad funcione durante meses o años con una pila de botón (nivel de batería de dispositivos Bluetooth en entornos como Windows).
En esta etapa empiezan a popularizarse los dispositivos de modo dual, capaces de manejar Bluetooth clásico y BLE en el mismo chip, manteniendo la compatibilidad con auriculares y manos libres clásicos mientras se abre la puerta a wearables, balizas y sensores IoT.
Bluetooth 4.1 (2013) pule el estándar con mejor convivencia con redes 4G/LTE, una gestión de canales más eficiente y más flexibilidad en el rol de los dispositivos, pensando ya claramente en escenarios de Internet de las Cosas con comunicación directa entre sensores, móviles y la nube.
Con Bluetooth 4.2 (2014) se da un paso clave hacia el IoT conectado a Internet: se añade soporte para IPv6 y 6LoWPAN, lo que permite conectar dispositivos Bluetooth directamente a la red a través de un gateway, se multiplica por diez la capacidad de los paquetes publicitarios y se mejora la privacidad para dificultar el rastreo no autorizado de dispositivos.
Bluetooth 5.0: el gran salto en alcance y velocidad
La versión Bluetooth 5.0 (2016) es el último “gran salto” del estándar y la base de toda la familia 5.x. Su foco está en tres frentes: velocidad, alcance y capacidad de datos en modo bajo consumo.
Por un lado, duplica la velocidad de BLE pasando de 1 Mbps a 2 Mbps, lo que permite reducir la latencia y acortar el tiempo de transmisión, algo clave para mejorar la sincronización de audio y la respuesta de dispositivos interactivos.
Por otro, introduce modos de “alcance ampliado” que pueden llegar teóricamente hasta unos 240 metros en espacios abiertos, cuadruplicando el rango de Bluetooth 4.2, a costa de sacrificar algo de velocidad o usar técnicas de codificación más robustas.
Además, el tamaño de los paquetes publicitarios en BLE pasa de 27 bytes a hasta 255 bytes, abriendo la puerta a aplicaciones de balizas, posicionamiento y envío de información sin necesidad de establecer una conexión clásica, algo muy útil en comercios, museos o sistemas de guiado.
Bluetooth 5.0 también refuerza la idea de un estándar pensado para dispositivos IoT, audio inalámbrico y domótica, con mejor eficiencia energética global y capacidad de manejar conexiones múltiples y flujos de datos más complejos.
Bluetooth 5.1 y 5.2: localización precisa y LE Audio
Sobre la base de 5.0, Bluetooth 5.1 (2019) se centra en mejorar la localización. Añade funciones como el Ángulo de Llegada (AoA) y Ángulo de Salida (AoD), que permiten calcular la dirección de procedencia de la señal, logrando precisiones de nivel centimétrico en interiores con la infraestructura adecuada.
Estas mejoras hacen posible desarrollar sistemas de posicionamiento en interiores y seguimiento de activos mucho más precisos, útiles en almacenes, hospitales, centros comerciales o edificios inteligentes, donde el GPS no funciona bien.
También introduce mejoras en el almacenamiento en caché GATT y en la gestión de la publicidad periódica, lo que ayuda a reducir consumo energético y redundancias en entornos con muchos dispositivos emitiendo datos.
Por su parte, Bluetooth 5.2 (2020) está muy orientado al audio. Es la versión que pone sobre la mesa LE Audio y el códec LC3 (Low Complexity Communication Codec), un sistema de compresión más eficiente que el clásico SBC.
Gracias a LC3, se puede obtener mejor calidad de sonido con tasas de bits más bajas, lo que supone menos consumo de batería en auriculares y móviles, y la posibilidad de mantener buena calidad incluso con enlaces de radio menos favorables.
Bluetooth 5.2 también introduce canales isócronos LE, que permiten sincronizar transmisiones de audio en tiempo real a varios dispositivos a la vez, abriendo la puerta a funciones como compartir audio con varias personas desde un mismo móvil o televisor.
Bluetooth 5.3: el refinamiento de la familia 5.x
El estándar Bluetooth 5.3 se anunció en 2021 y empezó a llegar a dispositivos comerciales a partir de 2022. No cambia la velocidad máxima ni el alcance respecto a 5.0-5.2, pero introduce una serie de mejoras internas orientadas a pulir eficiencia, seguridad y fiabilidad de las conexiones.
Una de las novedades clave es la mejora en el filtrado de publicidad periódica. El controlador puede descartar datos redundantes en las actualizaciones de anuncios, evitando retransmitir información idéntica y logrando un ahorro de energía tanto en el emisor como en el receptor.
Otra mejora importante está en la clasificación y selección de canales. Los periféricos pueden indicar qué canales prefieren usar, de forma que el dispositivo central (por ejemplo, el móvil) tenga en cuenta esa información y se elijan conjuntamente las frecuencias menos saturadas, reduciendo interferencias y cortes.
En el terreno de la seguridad, Bluetooth 5.3 permite que el controlador defina un tamaño mínimo para las claves de cifrado. Si un dispositivo remoto intenta negociar una clave demasiado corta (poco segura), la conexión puede bloquearse directamente, evitando enlaces débiles que podrían ser vulnerables.
Además, se introducen mecanismos para que los dispositivos cambien de forma ágil entre modos con distinto ancho de banda según la necesidad. Por ejemplo, si pasas de escuchar música a realizar una llamada, el sistema puede ajustar con rapidez la configuración del enlace para minimizar la latencia en tiempo real.
En muchos chips que implementan 5.3 (y el firmware del chip) también se empieza a hablar de funciones como “Intelligent Dual Bluetooth”, que permiten conexiones simultáneas en modo clásico y BLE, o incluso conectar dos móviles a un mismo altavoz si todos los dispositivos comparten este estándar, acercando escenarios más flexibles de audio compartido.
Diferencias prácticas entre Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3
Si bajamos todo esto a tierra, la gran diferencia entre Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3 está en cómo se comportan en el uso real: alcance, estabilidad, consumo y posibilidades de futuro.
Con Bluetooth 4.0/4.2 ya se consigue una conectividad inalámbrica correcta para auriculares, altavoces y wearables, pero el alcance es más limitado y la velocidad de BLE se queda en 1 Mbps, lo que puede traducirse en mayor latencia y algo más de consumo para ciertas aplicaciones de audio y IoT.
Al dar el salto a Bluetooth 5.0, la cosa cambia bastante: se duplica la velocidad en BLE, se multiplica por cuatro el alcance teórico y aumenta mucho la capacidad de los mensajes publicitarios, mejorando la experiencia tanto en audio inalámbrico como en dispositivos inteligentes para el hogar.
La diferencia entre Bluetooth 5.0 y 5.3 no es tan radical, pero sí apreciable en escenarios con muchos dispositivos conectados. 5.3 gestiona mejor el salto de canales, evita frecuencias saturadas y recorta algunos milisegundos en la gestión de energía y la entrada/salida de estados de reposo, algo que se nota en baterías que duran un poco más y conexiones algo más estables.
Si comparas un móvil con 5.0 y otro con 5.3, ambos conectados a auriculares modernos, la calidad de sonido va a depender mucho más del códec y del diseño de los auriculares que de la versión de Bluetooth, pero con 5.3 tendrás mejor margen de maniobra para futuras funciones LE Audio y entornos saturados.
Bluetooth 5.3 frente a 5.1 y 5.2
Dentro de la propia familia 5.x, cada versión afina un aspecto distinto, por lo que es interesante ver cómo Bluetooth 5.3 se relaciona con 5.1 y 5.2.
Respecto a Bluetooth 5.1, 5.3 mantiene todas las funciones de localización avanzada (AoA, AoD, mejor cacheo GATT, etc.) y las complementa con una gestión de canales e intervalos de conexión más eficiente, lo que ayuda a ahorrar energía y a reducir pequeños cortes en la señal.
Frente a Bluetooth 5.2, que es la versión clave para LE Audio y el códec LC3, 5.3 no añade un nuevo códec, pero sí optimiza la forma en la que se establecen y mantienen las conexiones, de manera que las transmisiones de audio compartido y los canales isócronos LE funcionen con menos interferencias y un pelín menos de latencia.
En resumen práctico: si utilizas auriculares o barras de sonido con LE Audio, la diferencia entre 5.2 y 5.3 la notarás sobre todo en robustez de la conexión y consumo, más que en un salto de calidad de sonido en sí mismo.
Compatibilidad entre versiones y elección de dispositivos
Un punto clave que no conviene olvidar es que Bluetooth es retrocompatible. Cuando conectas dos dispositivos con versiones distintas, el enlace se establece usando la versión más baja soportada por ambos.
Esto significa que si tienes un móvil con Bluetooth 5.3 y unos auriculares con Bluetooth 5.0, la comunicación se regirá por las capacidades de 5.0, aunque internamente el chip del móvil pueda hacer optimizaciones adicionales en la gestión de energía y canales.
También implica que no tienes que elegir entre “las ventajas de 5.0” o “las de 5.3”: cada nueva versión incluye las mejoras de las anteriores. Un dispositivo con Bluetooth 5.3 trae todo lo que ofrecían 5.0, 5.1 y 5.2, más sus propias novedades.
A la hora de comprar, la recomendación razonable es que, siempre que el presupuesto lo permita, optes por la versión de Bluetooth más moderna disponible, sobre todo si buscas que el dispositivo te dure varios años y quieres aprovechar funciones que aún están desplegándose, como LE Audio avanzado o localización precisa.
No obstante, entre un equipo con buen sonido y Bluetooth 5.0 y otro mediocre con Bluetooth 5.3, es preferible dar prioridad a la calidad del producto y sus códecs (SBC, AAC, aptX, LDAC, LC3) antes que fijarte solo en el numerito de la versión.
Bluetooth clásico vs Bluetooth Low Energy
Desde Bluetooth 4.0, la especificación se divide en dos grandes ramas: Bluetooth clásico (BR/EDR) y Bluetooth Low Energy (BLE), que conviven en muchos chips de modo dual.
Bluetooth clásico es el que históricamente se ha usado para audio de alta calidad, manos libres, sistemas de coche y periféricos con más ancho de banda. Opera con 79 canales de 1 MHz en 2,4 GHz, ofrece velocidades de 1 a 3 Mbps y está optimizado para flujos de datos continuos, como música o llamadas.
BLE, en cambio, utiliza 40 canales de 2 MHz y está pensado para transmisiones cortas y poco frecuentes, sacrificando algo de velocidad (1-2 Mbps) a cambio de una reducción brutal del consumo y tiempos muy rápidos de conexión/desconexión.
Con la llegada de LE Audio en Bluetooth 5.2 y posteriores, BLE empieza también a encargarse del audio inalámbrico de nueva generación, lo que empuja al clásico BR/EDR a un papel más secundario en el futuro, aunque seguirá funcionando durante muchos años por la enorme base instalada.
Para el usuario de a pie, lo importante es saber que un dispositivo moderno con Bluetooth 5.x suele ser de modo dual, por lo que puede hablar tanto en clásico como en BLE según convenga, y que cada salto de versión suele traer optimizaciones para ambos mundos.
Mirando hacia delante: Bluetooth 5.4 y 6.0
Aunque la pregunta del millón hoy gira en torno a Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3, ya hay versiones aún más recientes que apuntan hacia dónde va el estándar.
Bluetooth 5.4 introduce, entre otras cosas, la Publicidad Periódica con Respuestas (PAwR) y los Datos Publicitarios Cifrados (EAD), pensados para redes masivas de sensores IoT de bajo consumo, donde miles de dispositivos se comunican con un punto central de forma muy eficiente y segura.
Por su parte, Bluetooth 6.0, presentado en 2024, pone el foco en la medición de distancia de alta precisión mediante el Sondeo de Canal Bluetooth, además de mejorar el escaneo, la latencia y varias capas internas del protocolo, pensando en aplicaciones de rastreo, navegación interior y sincronización de datos sensibles al tiempo.
Estas versiones tardarán aún un poco en verse de forma masiva en móviles de gama media y dispositivos de consumo, pero confirman la tendencia: Bluetooth seguirá perfeccionando el bajo consumo, la precisión de localización y la seguridad, mientras mantiene la compatibilidad con todo lo anterior.
En el fondo, todo este recorrido desde las primeras versiones hasta Bluetooth 5.3 y más allá tiene un objetivo claro: lograr conexiones inalámbricas más estables, con mejor sonido, menos consumo y más funciones inteligentes, de forma que podamos olvidarnos de los cables sin preocuparnos por cortes, baterías que se agotan en un suspiro o problemas de emparejamiento.
Tabla de Contenidos
- Evolución general de Bluetooth: de 1.0 a 5.4 y 6.0
- Versiones clásicas: Bluetooth 1.0, 2.0 y 3.0
- Bluetooth 4.0, 4.1 y 4.2: la era del Low Energy
- Bluetooth 5.0: el gran salto en alcance y velocidad
- Bluetooth 5.1 y 5.2: localización precisa y LE Audio
- Bluetooth 5.3: el refinamiento de la familia 5.x
- Diferencias prácticas entre Bluetooth 4.0, 5.0 y 5.3
- Bluetooth 5.3 frente a 5.1 y 5.2
- Compatibilidad entre versiones y elección de dispositivos
- Bluetooth clásico vs Bluetooth Low Energy
- Mirando hacia delante: Bluetooth 5.4 y 6.0
