- HDMI 2.0 ofrece hasta 18 Gbps, 4K a 60 Hz y HDR estático, suficiente para la mayoría de usos domésticos actuales.
- HDMI 2.1 sube a 48 Gbps, permite 4K 120 Hz, 8K y HDR dinámico, además de eARC para audio avanzado.
- Funciones como VRR, ALLM, QFT y QMS hacen que HDMI 2.1 sea especialmente interesante para juegos.
- La elección entre HDMI 2.0 y 2.1 depende de si priorizas compatibilidad y precio o máximo rendimiento y futuro.

El humilde cable HDMI es ese componente al que casi nadie hace caso pero del que depende que tu tele, tu consola o tu PC se vean y suenen como toca. Desde que aparecieron HDMI 2.0 y HDMI 2.1, elegir el cable adecuado se ha vuelto un pelín más lioso, sobre todo si juegas, ves contenido 4K o estás pensando en dar el salto a 8K.
Si estás dudando entre quedarte con HDMI 2.0 o dar el salto a HDMI 2.1, aquí vas a encontrar una explicación completa y sin rodeos. Vamos a repasar de dónde viene HDMI, qué aporta cada versión, en qué casos se nota la diferencia y cuándo, sinceramente, no merece la pena gastarse más dinero.
Un repaso rápido: de las primeras salidas de vídeo a HDMI
Para entender por qué existen tantas versiones de HDMI viene bien mirar un poco atrás. Las primeras generaciones de ordenadores personales usaban salidas analógicas muy básicas, como la salida de vídeo compuesto que veíamos en máquinas míticas como el Apple // o el Radio Shack TRS-80 a finales de los 70.
Aquellos equipos sacaban la imagen por un único canal analógico, mezclando toda la información de vídeo. Resoluciones como 40×24 caracteres o 280×192 píxeles y modos monocromo eran lo normal, muy lejos de lo que tenemos hoy en día. Incluso otras máquinas pioneras como el Altair 8080 o el SOL-20 tiraban de vídeo compuesto monocromo con resoluciones muy limitadas.
Con la llegada de ordenadores como el Commodore 64 la cosa empezó a mejorar. Este clásico de los 80 ofrecía vídeo compuesto en color, salida por RCA, modulador RF y S-Video a través de un conector DIN, lo que permitía sacar algo más de calidad de imagen para la época.
Cuando IBM lanzó el PC, el vídeo se puso serio. Fueron apareciendo estándares como MDA, CGA, EGA, VGA, XGA y SVGA, que iban aumentando resolución y profundidad de color para aplicaciones profesionales y juegos, pero seguían siendo interfaces analógicas.
El salto clave hacia lo digital llegó en 1999 con DVI (Digital Visual Interface). DVI apareció en tres variantes: DVI-D (digital), DVI-A (analógico) y DVI-I (mixto), y ya permitía conectar ordenadores a monitores LCD con mucha más nitidez. Eso sí, DVI solo llevaba vídeo; para el audio hacía falta otro cable aparte.
Con el aumento de las resoluciones, el auge del vídeo en alta definición y los televisores con altavoces integrados, DVI se quedó corto. Hacía falta un conector que combinara vídeo digital de alta resolución y audio multicanal por un único cable, y así es como en 2002 nació HDMI.
Qué es HDMI y cómo ha ido evolucionando
HDMI (High Definition Multimedia Interface) se diseñó para sustituir a DVI y simplificar las conexiones: un solo cable capaz de llevar vídeo digital en alta resolución y audio de alta calidad. Desde entonces, ha ido recibiendo varias actualizaciones importantes.
La primera versión, HDMI 1.0, permitía ya vídeo 1080p a 60 Hz y un ancho de banda de 4,95 Gbps. En audio soportaba hasta 8 canales sin comprimir a 192 kHz y 24 bits, más que suficiente para los equipos de la época.
En 2009 llegó HDMI 1.4, que fue el primer paso serio hacia el 4K. Esta versión soportaba vídeo 4K hasta 4096 × 2160 píxeles a 30 Hz e introdujo una función clave: ARC (Audio Return Channel), que permite que el televisor devuelva el audio por el mismo cable HDMI al receptor AV o barra de sonido, sin cables adicionales.
Otra novedad de HDMI 1.4 es que la interfaz dejó de ser totalmente unidireccional. Gracias a ARC, el HDMI entre tele y equipo de sonido se convierte en un enlace bidireccional, algo básico hoy en los sistemas de cine en casa.
El siguiente salto gordo fue HDMI 2.0, presentado en 2013. Esta versión elevó el ancho de banda hasta 18 Gbps y habilitó el 4K a 60 Hz, además de introducir mejoras importantes en la calidad de imagen.
Con HDMI 2.0 llegó el Alto Rango Dinámico (HDR) estático, que permite mostrar más niveles de brillo, mejor contraste y una gama de colores mucho más amplia. También se añadió la posibilidad de transmitir dos flujos de vídeo al mismo tiempo, útil para funciones como el modo imagen en imagen o experiencias multitarea avanzadas.
En 2017 se dio otra vuelta de tuerca con HDMI 2.1. Esta versión disparó el ancho de banda hasta 48 Gbps y amplió el soporte hasta resoluciones de 8K a 60 Hz y 10K a 120 Hz en escenarios muy específicos, abriendo la puerta a la nueva generación de televisores y monitores.
Junto a la subida masiva de ancho de banda, HDMI 2.1 mejoró el HDR (pasando a HDR dinámico) y evolucionó ARC a eARC (Enhanced Audio Return Channel). El HDR dinámico ajusta brillo y color escena a escena o incluso fotograma a fotograma, y eARC permite el paso de formatos de audio avanzados como Dolby Atmos o DTS:X sin comprimir.
Diferencias clave entre HDMI 2.0 y HDMI 2.1
La gran pregunta: ¿en qué se diferencian realmente HDMI 2.0 y HDMI 2.1? La base de todo está en el ancho de banda y en las funciones extra orientadas sobre todo a juegos y contenido de muy alta resolución.
HDMI 2.0 ofrece hasta 18 Gbps, suficientes para 4K a 60 Hz con HDR estático y una calidad de imagen excelente para la mayoría de usuarios. Es el estándar presente en la inmensa mayoría de televisores 4K que se han vendido en los últimos años.
HDMI 2.1, en cambio, sube el listón hasta 48 Gbps, casi el triple. Este aumento de capacidad permite resoluciones de 4K a 120 Hz, 8K a 60 Hz e incluso combinaciones extremas como 10K en escenarios profesionales, además de habilitar funciones avanzadas muy pensadas para gaming.
En el apartado de vídeo, HDMI 2.1 soporta no solo más resolución, sino también velocidades de fotogramas más altas (High Frame Rate, HFR). Esto se traduce en movimiento mucho más fluido, menos desenfoque de movimiento y una sensación de inmediatez al jugar o al moverse por la interfaz.
Otro cambio importante está en el HDR. HDMI 2.0 se queda en HDR estático, donde los parámetros se fijan para todo el contenido, mientras que HDMI 2.1 permite HDR dinámico, ajustando el mapeo de tonos escena a escena o fotograma a fotograma, como ocurre en formatos como Dolby Vision o HDR10+.
En audio, HDMI 2.0 ya ofrecía ARC, suficiente para enviar audio estéreo sin comprimir o 5.1 comprimido desde la tele a una barra de sonido o receptor AV. Con HDMI 2.1 y eARC, el ancho de banda de retorno de audio se dispara hasta unos 37 Mbps, permitiendo 5.1 sin comprimir, 7.1 comprimido de alta calidad y formatos inmersivos tipo Atmos con total tranquilidad.
Más allá de cifras, HDMI 2.1 incorpora un paquete de funciones pensadas especialmente para jugadores y para reducir cualquier tipo de tirón, retardo o parpadeo en pantalla. Aquí entran en juego tecnologías como VRR, ALLM, QFT y QMS, que veremos con detalle un poco más adelante.
En resumen: si te mueves en 4K a 60 Hz y no eres especialmente exigente con el gaming, HDMI 2.0 sigue siendo muy válido. Si quieres 4K a 120 Hz, 8K o exprimir al máximo tu consola o PC de nueva generación, HDMI 2.1 marca la diferencia.
Funciones avanzadas de HDMI 2.1: VRR, ALLM, QFT y QMS
Una de las grandes ventajas prácticas de HDMI 2.1 para jugadores es el conjunto de tecnologías que reduce defectos visuales y latencia. Estas funciones permiten que la comunicación entre la consola/PC y la pantalla sea más inteligente y flexible.
VRR (Variable Refresh Rate) sincroniza la frecuencia de refresco del televisor o monitor con la tasa de fotogramas que genera la tarjeta gráfica. Antes, las pantallas solo aceptaban frecuencias fijas (30, 60 Hz, etc.). Si la GPU mandaba 34 fps, la tele forzaba 30 o 60, duplicando o descartando fotogramas, lo que producía tearing (desgarros) y tirones.
Con VRR, la frecuencia del panel se ajusta al vuelo para seguir el ritmo de la GPU. La pantalla ya no tiene que descartar ni repetir fotogramas, así que la sensación de fluidez aumenta muchísimo y los artefactos visuales se reducen al mínimo. Es un concepto parecido a lo que hacen tecnologías como G-Sync o FreeSync en PC.
ALLM (Auto Low-Latency Mode) es otra función clave. Cuando conectas una consola compatible o un dispositivo de streaming de juegos, el televisor detecta la señal y cambia automáticamente al modo de baja latencia (modo juego), desactivando procesados de imagen que añaden retraso pero no aportan nada en videojuegos.
De esta forma no tienes que andar entrando en menús cada vez que juegas. El propio HDMI 2.1 avisa a la tele cuando debe priorizar la rapidez frente a los filtros de imagen, ideal si alternas entre ver pelis y jugar y no quieres ir cambiando ajustes.
QFT (Quick Frame Transport) se centra en reducir el tiempo que tarda cada fotograma en llegar a la pantalla. Optimiza la transmisión para mandar solo los datos activos del vídeo y minimizar la latencia, algo especialmente útil en juegos competitivos o experiencias de realidad virtual.
Por último, QMS (Quick Media Switching) aprovecha VRR para evitar las típicas pantallas negras o parpadeos cuando cambias de una fuente de vídeo a otra con distinta frecuencia de fotogramas. Al saltar, por ejemplo, de un contenido a 24 fps a otro a 60 fps, la tele ajusta la frecuencia sin hacer el típico “apagón” de un par de segundos.
En conjunto, estas tecnologías hacen que HDMI 2.1 sea especialmente apetecible si juegas mucho y quieres la experiencia más fluida y con menos retardo posible. Si solo ves películas y series, son mejoras menos críticas, aunque QMS y eARC también suman.
Consolas de nueva generación y HDMI: PS5, Xbox Series X|S y compañía
Hasta finales de 2020, ninguna consola necesitaba realmente HDMI 2.1 para exprimir todas sus funciones. Con la llegada de PS5 y Xbox Series X|S, la cosa cambió porque ambas se diseñaron pensando en 4K a 120 Hz y en funciones avanzadas como VRR.
Estas consolas funcionan sin problema con HDMI 2.0, pero con limitaciones. Con un puerto 2.0 podrás jugar en 4K a 30 o 60 Hz de forma estable, que es lo que ofrecen la mayoría de juegos actuales, pero te quedarás sin opciones como 4K 120 Hz reales en los títulos que lo soportan.
Hay juegos que ya aprovechan modos 120 Hz (aunque a veces con resolución interna reducida o técnicas de reescalado) como, por ejemplo, títulos de acción rápida tipo shooters competitivos en los que la fluidez visual marca diferencias. En estos casos, tener un televisor o monitor HDMI 2.1 con un cable de ultra alta velocidad marca la diferencia.
Con las consolas Xbox modernas ocurre algo curioso: pueden usar VRR incluso sobre HDMI 2.0 en algunos televisores compatibles, mientras que PS5 exige HDMI 2.1 para activar VRR. Esto significa que, si eres de Xbox, puedes rascar algo más de suavidad con una tele 2.0 adecuada, pero para ir sobre seguro, lo ideal sigue siendo HDMI 2.1.
Mirando hacia adelante, cabe esperar revisiones tipo PS5 Pro u otras versiones de Xbox que expriman aún más altas tasas de refresco y resoluciones mayores. Si estás pensando en renovar tele o monitor y quieres que te aguante muchas generaciones de consolas, HDMI 2.1 es la apuesta sensata.
En cualquier caso, si ahora mismo tu pantalla solo admite HDMI 2.0, no te agobies. La mayoría de juegos de PS5 y Xbox Series funcionan a 4K 30/60 Hz y se ven de maravilla. Simplemente, ten en cuenta que para aprovechar todo lo que prometen estas máquinas, en algún momento te interesará un panel con puertos HDMI 2.1 completos.
HDMI 2.0 y 2.1: compatibilidad, cables y cómo distinguirlos
Una duda muy habitual es cómo saber si tu cable es HDMI 2.0 o 2.1, ya que físicamente se parecen muchísimo. No hay una diferencia visual clara en el conector, así que hay que fijarse en el propio cable o en su embalaje.
Los fabricantes serios suelen marcar sus cables como “High Speed HDMI” (alta velocidad) para 2.0, y “Ultra High Speed HDMI” o directamente “HDMI 2.1” para los que soportan 48 Gbps. Si el cable no indica nada y lleva años rodando por casa, lo más seguro es que sea 1.4 o 2.0.
En cuanto a compatibilidad, HDMI es retrocompatible. Un cable HDMI 2.1 funcionará en un puerto 2.0 y viceversa, pero solo obtendrás las funciones del estándar más bajo de la cadena (fuente, cable, pantalla). Es decir, de nada sirve un cable 2.1 si tu tele solo tiene HDMI 2.0.
También es importante entender que no todas las funciones nuevas dependen solo del cable. Para tener 4K a 120 Hz, VRR o eARC necesitas que el dispositivo fuente, el receptor AV (si lo usas) y la tele o monitor soporten esas características. El cable es solo el “tubo” por el que pasan los datos.
HDMI 2.0 tiene una ventaja clara hoy en día: goza de una compatibilidad casi universal con televisores, consolas, reproductores Blu-ray, portátiles y dispositivos de streaming. Es conectar y listo, sin historias. HDMI 2.1 todavía requiere comprobar bien qué puertos concretos de la tele lo soportan y qué funciones están activas vía firmware.
Por tanto, si tu uso principal es ver contenido en 4K a 60 Hz y no tienes pensado dar el salto a 120 Hz o al 8K en el corto plazo, un buen cable HDMI 2.0 de alta velocidad sigue siendo una opción muy sólida y económica. De hecho, actualizar solo el cable a 2.1 sin que tu hardware lo necesite no va a “milagrear” mejoras de imagen.
Longitud del cable HDMI y cuándo recurrir a cables ópticos
Además de la versión, la longitud del cable es otro factor que afecta a la calidad de la señal. En los cables HDMI de cobre clásicos, cuanto más corto sea el cable, mejor se conserva la integridad de los datos.
Para instalaciones domésticas normales, se suele recomendar que no superes los 15 metros si vas a trabajar en 4K. A partir de ahí, la probabilidad de pérdidas de señal, artefactos de imagen o cortes de audio aumenta, sobre todo si el cable es barato o de mala calidad.
Si te mueves en resoluciones más exigentes, como 8K, el límite se reduce aún más. En 8K se aconseja que el cable HDMI de cobre no pase de unos 5 metros para mantener una transmisión estable sin errores.
Cuando necesitas distancias mayores (instalar un proyector lejos de la fuente, pasar cableado por paredes o techos, etc.), los cables HDMI de cobre empiezan a flaquear. En esos casos, la solución suele pasar por cables HDMI ópticos, que usan fibra para transportar la señal y aguantan tiradas largas con menos degradación.
Estos cables suelen ser algo más caros, pero si quieres llevar 4K o 8K a largas distancias sin dolores de cabeza, un cable HDMI óptico de buena marca es la apuesta más segura. Eso sí, asegúrate de que esté certificado para la versión de HDMI y el ancho de banda que necesitas.
HDR estático vs HDR dinámico y eARC: mejoras de imagen y sonido
Otra diferencia importante entre HDMI 2.0 y HDMI 2.1 está en cómo manejan el rango dinámico (HDR) y el canal de retorno de audio. HDMI 2.0 introdujo soporte para HDR estático, mientras que HDMI 2.1 da el salto al HDR dinámico y al audio mejorado con eARC.
En HDR estático, los metadatos que indican cómo debe mostrarse el brillo, el contraste y el color se fijan para todo el contenido de forma global. Es una mejora enorme frente al SDR, pero no siempre se aprovecha al máximo en escenas muy cambiantes.
El HDR dinámico, compatible con HDMI 2.1, permite ajustar esos parámetros escena a escena o incluso fotograma a fotograma. Así, una escena oscura y una muy luminosa dentro de la misma película pueden gestionarse de forma óptima, logrando una imagen más cercana a la intención del creador.
En cuanto al audio, ARC (presente en HDMI 2.0 y anteriores) ya supuso una revolución al eliminar cables extra. Sin embargo, su ancho de banda es limitado y obliga a comprimir bastante el audio multicanal, sobre todo en configuraciones 5.1 y superiores.
Esto significa que, si tienes una buena barra de sonido o un receptor AV moderno, un enlace HDMI 2.1 con eARC puede marcar un salto notable en la claridad, la pegada y la sensación envolvente del sonido. No es solo marketing: hay diferencia real, sobre todo en equipos de cierto nivel.
Actualizar o no actualizar: cuándo te compensa HDMI 2.1
Una duda lógica es si merece la pena actualizar de HDMI 1.4 o 2.0 a 2.1. El salto desde 1.4 a 2.0 suele ser casi obligatorio si quieres disfrutar bien de contenido 4K, HDR y audio multicanal moderno, siempre que tu equipo lo soporte.
En ese caso, lo normal es que tengas que cambiar el cable y asegurarte de que tanto la fuente (PC, consola, reproductor) como la tele o monitor soportan HDMI 2.0. Los cables certificados para 1.4 pueden funcionar físicamente con 2.0, pero no ofrecerán necesariamente las capacidades máximas de ancho de banda ni todas las funciones nuevas.
Al actualizar, es probable que también tengas que trastear un poco con los menús: ajustar resolución, profundidad de color, activar HDR y configurar el audio correctamente. Nada dramático, pero conviene revisarlo para exprimir la conexión.
El paso de 2.0 a 2.1 ya es más matizable. Si tu tele o monitor no soporta HDMI 2.1 y no tienes previsto cambiarlo a corto plazo, no ganas nada comprando un cable 2.1 salvo quizá calidad de construcción. El límite lo seguirá marcando la pantalla.
En cambio, si tienes (o vas a comprar) una tele con puertos HDMI 2.1 completos y una consola o PC preparado para 4K 120 Hz, sí tiene sentido dar el salto para aprovechar VRR, ALLM, eARC y las tasas de refresco altas. En juegos de acción y shooters competitivos se nota muchísimo.
También es importante valorar las capacidades de tu tarjeta gráfica o de la GPU integrada en tu dispositivo. Una PC de hace unos años puede no ser capaz de aprovechar HDMI 2.1, aunque cambies el cable. En esos casos, la única opción es montar una gráfica nueva con salida HDMI 2.1 real.
Resumiendo esta parte: si priorizas compatibilidad y presupuesto ajustado, HDMI 2.0 sigue cumpliendo de sobra. Si buscas rendimiento máximo, juegos a altas tasas de fotogramas y quieres ir un paso por delante de lo que viene, HDMI 2.1 es la apuesta lógica.
Al final, todo este lío de versiones, anchos de banda y siglas se traduce en algo sencillo: elegir bien el cable y el estándar HDMI es clave para que tu equipo de cine en casa o de gaming rinda al nivel que esperas. Con lo visto, ya sabes qué aporta cada versión, qué necesitas para tu caso y en qué escenarios merece la pena dar el salto a HDMI 2.1 para olvidarte de cuellos de botella durante muchos años.
Tabla de Contenidos
- Un repaso rápido: de las primeras salidas de vídeo a HDMI
- Qué es HDMI y cómo ha ido evolucionando
- Diferencias clave entre HDMI 2.0 y HDMI 2.1
- Funciones avanzadas de HDMI 2.1: VRR, ALLM, QFT y QMS
- Consolas de nueva generación y HDMI: PS5, Xbox Series X|S y compañía
- HDMI 2.0 y 2.1: compatibilidad, cables y cómo distinguirlos
- Longitud del cable HDMI y cuándo recurrir a cables ópticos
- HDR estático vs HDR dinámico y eARC: mejoras de imagen y sonido
- Actualizar o no actualizar: cuándo te compensa HDMI 2.1