Diferencias entre DisplayPort 1.4 y 2.0: guía completa

Última actualización: 2 de febrero de 2026
  • DisplayPort 2.0 multiplica el ancho de banda de 1.4, permitiendo 4K a 240 Hz, 8K a 120 Hz y hasta 16K con DSC.
  • Ambas versiones soportan HDR y DSC 1.2, pero DP 2.0 mantiene mejor color 4:4:4 y más monitores simultáneos.
  • Para 1080p/1440p y 4K a 60–120 Hz, DP 1.4 es más que suficiente; DP 2.x se orienta a setups 4K/8K de gama alta.
  • La elección del cable y la versión más baja entre monitor, gráfica y enlace marcan los límites reales de la conexión.

Comparativa DisplayPort 1.4 vs DisplayPort 2.0

Si estás pensando en renovar monitor, gráfica o montarte un nuevo PC para jugar o trabajar con vídeo, tarde o temprano te vas a topar con la duda de si te basta con DisplayPort 1.4 o merece la pena ir a por DisplayPort 2.0 (o 2.1). A simple vista puede parecer un cambio de numerito, pero las diferencias en ancho de banda, resolución y frecuencia son enormes y condicionan mucho qué tipo de monitor podrás exprimir.

A lo largo de este artículo vamos a desgranar con calma las diferencias reales entre DisplayPort 1.4 y 2.0, cómo afectan al gaming, al trabajo profesional, al uso multipantalla y qué deberías tener en cuenta a la hora de elegir puertos y cables. También verás un repaso rápido de la evolución del estándar DisplayPort, su relación con HDMI y algunos consejos muy prácticos para escoger bien tu próximo cable o monitor.

Diferencias técnicas entre DisplayPort 1.4 y 2.0

La clave de todo está en el ancho de banda disponible, porque es lo que marca cuánta información de imagen y sonido puede viajar por el cable en cada instante. DisplayPort 1.4 alcanza un máximo de 32,4 Gbit/s brutos, mientras que DisplayPort 2.0 se dispara hasta los 77,37-80 Gbit/s, más del doble de capacidad de datos.

Esa diferencia se traduce en que con DP 1.4 puedes mover cómodamente 4K a 120 Hz o 8K a 60 Hz usando compresión DSC 1.2, mientras que con DP 2.0 se abre la puerta a 4K a 240 Hz, 8K a 120 Hz e incluso un hipotético 16K a 60 Hz, además de configuraciones muy bestias de varios monitores.

Ambas versiones soportan HDR moderno (HDR10, Dolby Vision y metadatos dinámicos), pero DP 2.0 lo hace con mucha más holgura, permitiendo color 4:4:4 a 10 bits en resoluciones y frecuencias donde DP 1.4 suele necesitar apretar la compresión o recurrir a submuestreo de croma.

Otro punto importante es que tanto DP 1.4 como DP 2.0 emplean Display Stream Compression (DSC) 1.2, una compresión visualmente sin pérdida para vídeo que permite alcanzar esas resoluciones salvajes. En DP 2.0 esta tecnología se aprovecha mejor gracias al enorme incremento de ancho de banda base.

Qué es exactamente DisplayPort y cómo ha evolucionado

DisplayPort es una interfaz digital de vídeo y audio creada por la VESA (Video Electronics Standards Association) para sustituir a DVI y plantar cara a HDMI en el mundo del PC. A diferencia de los conectores analógicos clásicos, DP transmite la señal en forma de pequeños paquetes de datos, algo parecido a cómo funciona una red, lo que permite grandes resoluciones con pocos pines y muchas funciones extra.

Desde su nacimiento, el estándar ha ido encadenando varias revisiones: DP 1.0 / 1.1 pusieron la base con 10,8 Gbit/s y resoluciones de hasta 2560 × 1600 a 60 Hz; DP 1.2 dio el salto al 4K a 60 Hz y estrenó el famoso MST (Multi-Stream Transport) para encadenar varios monitores en cadena (daisy-chain).

Más tarde llegaron DP 1.3 y 1.4, que subieron el ancho de banda hasta 32,4 Gbit/s e introdujeron mejoras clave como compatibilidad con 8K, la compresión DSC 1.2, soporte para HDR10 y corrección avanzada de errores. La revisión 1.4a refinó el soporte de DSC para que funcionara mejor en escenarios extremos.

El gran salto lo da DisplayPort 2.0, presentado en 2019, que prácticamente triplica el rendimiento de 1.4 y habilita resoluciones de hasta 16K, tasas de refresco muy altas en 4K/8K y configuraciones con varias pantallas de altísima resolución usando un solo cable. Sobre esa base, DP 2.1 mantiene el ancho de banda pero mejora la integración con USB4 y USB‑C, introduce categorías de cable DP40 y DP80 y pule temas de eficiencia y compatibilidad.

DisplayPort 1.4 en detalle: puntos fuertes y limitaciones

DisplayPort 1.4 (y 1.4a) es hoy, de facto, el estándar dominante en monitores gaming y en la mayoría de tarjetas gráficas modernas. Lleva en el mercado desde 2016 y eso hace que sea una opción madura, relativamente económica y muy bien soportada por casi todo el hardware actual.

A nivel de capacidad, DP 1.4 ofrece 32,4 Gbit/s de ancho de banda bruto (25,92 Gbit/s útiles) en modo HBR3. Con eso puede manejar 4K a 120 Hz con 10 bits de color usando DSC, 8K a 60 Hz con HDR y varias combinaciones 5K muy cómodas para creativos. Además, mantiene compatibilidad con VRR, G-SYNC y FreeSync, audio multicanal de alta calidad y formatos 3D.

Su gran baza es la relación prestaciones/precio: monitores 1080p o 1440p de alta frecuencia (144-240 Hz) e incluso muchos 4K 144 Hz actuales funcionan perfectamente con DP 1.4 sin que notes cuellos de botella en el día a día. Por eso, para un gamer medio o para un profesional que trabaja en 4K, DP 1.4 sigue siendo más que suficiente.

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La parte menos bonita es que, comparado con DP 2.0, el ancho de banda se queda un poco corto para configuraciones de varios monitores 4K de alta tasa o para algunos escenarios 8K exigentes. También puede obligar a recurrir a cierto submuestreo de croma (4:2:2 o 4:2:0) en situaciones extremas, lo que no es ideal si trabajas con texto muy pequeño o necesitas fidelidad de color milimétrica.

DisplayPort 2.0 y 2.1: el salto a la ultra alta resolución

DisplayPort 2.0 da un salto brutal y se posiciona como la interfaz de vídeo con más ancho de banda del mercado de PC. Hablamos de unos 77,37 Gbit/s (hasta 80 Gbit/s en 2.1), lo bastante como para alimentar pantallas 16K a 60 Hz con DSC o varias pantallas 4K/8K simultáneas sin despeinarse.

Sin compresión, DP 2.0 puede llegar a 10K (10240 × 4320) a 60 Hz y a 4K a 240 Hz. Con DSC activado, las cifras se disparan: es posible mover 16K a 60 Hz o configuraciones como dos monitores 8K a 120 Hz, tres monitores 4K a 90 Hz con HDR o incluso tres monitores 10K a 60 Hz con color de 30 bits.

Además de la fuerza bruta, DP 2.0 integra funciones como Panel Replay, pensada sobre todo para portátiles y AIO, que permite actualizar solo las partes de la pantalla que cambian, reduciendo consumo y calor. Esto también ayuda a que los dispositivos conectados por el mismo cable USB‑C se carguen de forma más eficiente.

La versión DisplayPort 2.1 se centra en garantizar una integración sólida con USB4 y el modo alternativo DisplayPort sobre USB‑C, además de endurecer los requisitos de cable (DP40 para enlaces de hasta 40 Gbit/s y DP80 para los de hasta 80 Gbit/s) y mejorar la gestión del ancho de banda en escenarios complejos.

El gran pero ahora mismo es la adopción en el mercado: todavía hay relativamente pocos monitores y tarjetas gráficas con puertos DP 2.0/2.1 en comparación con 1.4, y suelen ser caros. Eso sí, si te compras hoy algo con DP 2.1, tienes estándar para rato.

Color, HDR y submuestreo de croma: por qué el ancho de banda importa

Cuando se habla de HDR, 10 bits y altas resoluciones, el cuello de botella ya no es solo la resolución, sino también el formato de color y la profundidad de bits. DP 1.4 y 2.0 soportan color 4:4:4, 4:2:2 y 4:2:0, pero cuanto más alto es el formato, más ancho de banda exige.

En un mundo ideal utilizarías siempre 4:4:4, donde cada píxel tiene información completa de color y luminancia. Es lo que necesitas para texto nítido en escritorio y trabajos de color serios. DP 2.0 permite mantener este formato incluso a resoluciones y tasas de refresco donde DP 1.4, por pura matemática, se ve forzado a recortar.

Con 4:2:2 y 4:2:0 se va eliminando información de color para ahorrar ancho de banda. En contenidos de cine y televisión (especialmente 4:2:0) suele ser aceptable e incluso estándar, pero en monitores de PC se pueden notar bordes de texto menos definidos y ciertos artefactos, sobre todo en resoluciones muy altas.

DP 2.0 también mejora la capacidad para combinar HDR avanzado con altas tasas de refresco sin sacrificar tanto el color. Eso se traduce en una experiencia mucho más limpia si quieres jugar o trabajar en 4K 144-240 Hz con HDR a tope, algo que DP 1.4 solo puede hacer con más compromisos.

Por tanto, aunque sobre el papel tanto DP 1.4 como 2.0 admitan HDR y 8K, la diferencia está en cómo de «puros» son los modos que puedes usar: menos compresión, menos recortes de croma y más margen para varios monitores al mismo tiempo.

Display Stream Compression y soporte hasta 16K

Display Stream Compression (DSC) es una tecnología clave en DP 1.4 y 2.0. Se trata de una compresión casi sin pérdida diseñada específicamente para vídeo en tiempo real. Sin DSC sería imposible mover resoluciones como 8K a 60 Hz con HDR por un único cable sin disparar aún más el ancho de banda.

Con DP 1.4, DSC permite alcanzar 8K a 60 Hz y exprimir mejor el ancho de banda disponible en combinaciones 4K de alta frecuencia. Eso sí, en cuanto empiezas a apilar monitores 4K o a subir de 120 Hz con HDR, vas llegando a límites.

En DP 2.0, el mismo estándar DSC 1.2 se aprovecha de un caudal mucho mayor de datos, lo que posibilita resoluciones de hasta 16K (15360 × 8640) a 60 Hz y escenarios como dos 8K a 120 Hz o tres 10K a 60 Hz, manteniendo HDR y 10 bits sin despeinarse.

La gran ventaja de DSC es que, bien implementado, no introduce artefactos visibles en uso normal, porque está pensado justo para no estropear el contenido. Esto da bastante tranquilidad a la hora de exprimir al máximo tanto DP 1.4 como DP 2.0.

Altas tasas de refresco y configuraciones multipantalla

El aumento brutal de velocidad en DP 2.0 se nota mucho en dos frentes: monitores de alta frecuencia de refresco y configuraciones con varios monitores de alta resolución. Aquí es donde realmente se ve la diferencia con DP 1.4.

Con DP 1.4, un monitor 4K 144 Hz es factible utilizando DSC y alguna concesión en parámetros de color. Para muchos jugadores es perfecto, pero si quieres combinar dos pantallas 4K 144 Hz con HDR en paralelo, ya empiezan los problemas: tienes que recurrir a varios puertos y, aun así, no siempre hay suficiente margen.

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Con DP 2.0, en cambio, es viable alimentar dos monitores 4K 144 Hz 4:4:4 con HDR sin comprimir desde un único enlace, e incluso llegar a dual 8K 120 Hz con DSC. Esto es oro puro para quien quiera montarse una estación de trabajo brutal o una setup gaming de ensueño con varias pantallas.

En cuanto al modo MST, ambas versiones lo soportan, pero DP 2.0 tiene tanta capacidad bruta que puede mantener altas resoluciones y buenos Hz incluso encadenando varios paneles. Para productividad con muchas ventanas, trading, CAD o centros de control, este margen extra se agradece mucho.

Si tu escenario es un único monitor 1080p o 1440p a 144-240 Hz, toda esta capacidad extra de DP 2.0 es, siendo sinceros, totalmente innecesaria a corto plazo. De ahí que para la mayoría de setups actuales DP 1.4 siga cumpliendo de sobra.

DisplayPort frente a HDMI: en qué se diferencian

Aunque aquí nos centramos en DP 1.4 vs 2.0, es imposible no compararlos con HDMI 2.1, que es el estándar dominante en televisores y consolas. HDMI 2.1 ofrece hasta 48 Gbit/s y soporta 4K a 120 Hz y 8K a 60 Hz con HDR, por lo que en tele y salón va sobrado.

DisplayPort, por su parte, nació pensando en el entorno de PC y profesional: mayor foco en monitores, estaciones de trabajo y GPUs de escritorio. De ahí que ofrezca mejor soporte multipantalla (MST), se integre con USB‑C mediante DP Alt Mode y apueste por un ancho de banda enorme en las versiones 2.x (hasta 77,4-80 Gbit/s).

En la práctica, si usas sobre todo un televisor, consola o reproductor doméstico, lo lógico es tirar de HDMI. Si te mueves en el mundo del PC, con requisitos de alta frecuencia y varias pantallas, DisplayPort suele ser la elección clara, sobre todo en gráficas de NVIDIA y AMD donde DP es el puerto principal para G‑SYNC y FreeSync.

También hay diferencias físicas: el conector DisplayPort tiene una forma asimétrica con pestaña de seguridad (en muchos cables) para evitar desconexiones accidentales, mientras que HDMI no incorpora este anclaje mecánico por defecto. En portátiles y equipos compactos, DP suele ir integrado a través de USB‑C con Alt Mode.

En cualquier caso, todas las versiones de DisplayPort mantienen retrocompatibilidad: puedes conectar un monitor nuevo a una gráfica antigua (o al revés) usando cables o adaptadores adecuados; eso sí, el enlace funcionará siempre al nivel de la versión más baja de las dos.

Evolución de todas las versiones de DisplayPort

Para situar mejor dónde encajan DP 1.4 y 2.0, conviene ver de un vistazo la evolución del estándar. Desde 1.0 hasta 2.1, cada salto ha traído más ancho de banda y nuevas funciones.

DisplayPort 1.0 / 1.1 (2006-2007) arrancó con 10,8 Gbit/s y soporte para resoluciones de hasta 2560 × 1600 a 60 Hz. La revisión 1.1 añadió soporte para enlaces alternativos como la fibra óptica, permitiendo cables más largos sin degradación.

DisplayPort 1.2 / 1.2a (2010) subió el ancho de banda hasta 17,28 Gbit/s en modo HBR2 y por fin introdujo 4K a 60 Hz, además del modo MST para encadenar monitores. También mejoró el audio HD y el soporte para vídeo 3D.

DisplayPort 1.3 (2014) y 1.4 (2016) llevaron el ancho de banda a 32,4 Gbit/s e introdujeron HBR3, DSC 1.2, HDR10 y mejoras en corrección de errores. DP 1.4 permite 8K a 60 Hz con DSC o 4K a 120 Hz con profundidades de color elevadas y HDR.

DisplayPort 2.0 (2019) es el gran salto generacional con 77,37 Gbit/s, soporte oficial para 16K, mejores configuraciones multipantalla y optimización para realidad virtual y aumentada. DP 2.1 (2022) se apoya en esa base mejorando especialmente el ecosistema de cables certificados y la integración con USB4 y USB‑C.

En paralelo, el estándar ha ido afinando funciones de protección de contenido (HDCP, DPCP), mejorando el canal auxiliar de datos, el soporte de audio (hasta 8 canales sin comprimir a 192 kHz) y la interoperabilidad con otros protocolos como HDMI a través de adaptadores.

Cómo elegir entre DisplayPort 1.4 y 2.0 según tu caso

Con todo esto sobre la mesa, la pregunta del millón es: ¿necesitas realmente DP 2.0/2.1 o te basta con 1.4? La respuesta depende totalmente de tu monitor actual o del que tengas pensado comprar y de tu flujo de trabajo o uso.

Si usas un monitor 1080p o 1440p incluso a 144-240 Hz, o un 4K a 60-120 Hz sin locuras de HDR ni configuraciones múltiples, DisplayPort 1.4 va sobrado. En la práctica no vas a notar diferencia por tener un puerto 2.0 en lugar de 1.4 en este rango.

Si estás pensando en un monitor 4K 144 Hz o superior con HDR «a tope», o quieres montar dos o más monitores 4K de alta frecuencia con la mínima compresión y máxima fidelidad de color, entonces sí tiene sentido mirar a DP 2.0 o 2.1 y asegurarte de que tanto la gráfica como el monitor lo soportan.

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Para escenarios extremos como 8K gaming, edición a 8K profesional, estaciones de trabajo con varios paneles 5K/6K o proyectos de realidad virtual muy exigentes, DP 2.0/2.1 es prácticamente obligatorio si no quieres andar lidiando con limitaciones constantes.

También entra en juego el presupuesto: hoy por hoy, equipos con DP 2.1 (tanto monitores como GPUs) siguen teniendo un sobreprecio importante. Si no vas a explotar sus ventajas durante varios años, quizá te compense invertir ese dinero en una mejor tarjeta gráfica, más RAM o un panel de más calidad manteniendo DP 1.4.

Qué tener en cuenta al elegir un cable DisplayPort

A la hora de comprar un cable, no basta con que ponga «DisplayPort» en la caja. Un cable mediocre puede arruinarte una conexión 4K 144 Hz perfectamente soportada por tu GPU y tu monitor. Lo primero es revisar que el cable indique claramente el estándar para el que está certificado (DP 1.4, DP 2.0, DP 2.1, DP40, DP80, etc.).

La versión más baja entre cable, monitor y gráfica será la que marque el límite. De nada sirve un cable DP 2.1 si tu monitor solo admite DP 1.4, más allá de estar algo más preparado para el futuro. Si tu dispositivo es DP 1.4, compra al menos un cable 1.4; si es DP 2.1, merece la pena irse como mínimo a un cable certificado tipo DP80 si vas a exprimirlo.

La longitud también importa: los cables de cobre estándar de varios metros pierden calidad con facilidad a altas resoluciones y frecuencias. Para más de 2 metros conviene plantearse cables activos o de fibra óptica, sobre todo si necesitas llevar 4K a 144 Hz o más lejos.

Fíjate igualmente en la calidad del material: cables con conductores de cobre de buena sección, blindajes múltiples contra interferencias y recubrimientos de PVC/TPE o trenzado de nailon suelen aguantar mejor el trote diario. Los conectores chapados en oro ayudan a evitar corrosión y falsos contactos, aunque no hacen milagros por sí solos.

Por último, piensa en el tipo de conector: algunos dispositivos usan mini DisplayPort o USB‑C con DP Alt Mode, así que quizá necesites un cable USB‑C ↔ DP o un adaptador en lugar del clásico DP ↔ DP de tamaño completo.

Escenarios de uso ideales para cada estándar DP

Cada versión de DisplayPort encaja mejor en ciertos perfiles de usuario. Conocer tu escenario típico te ayuda a no gastar de más ni quedarte corto a medio plazo.

Los usuarios con presupuesto ajustado o que trabajan con pantallas antiguas (1080p, 1440p, incluso 4K a 60 Hz) pueden seguir usando sin problema DP 1.2 o 1.4, que además son los estándares más baratos y extendidos. Para gaming «normal» a 1080p/1440p 144 Hz y productividad ofimática, no necesitas más.

Los jugadores entusiastas con monitores 4K de alta frecuencia o que quieran sí o sí lo último en HDR y VRR, empiezan a ser candidatos claros a DP 1.4 de buena calidad o, si buscan configuraciones muy avanzadas, a dar el salto a DP 2.0/2.1 en la próxima renovación de gráfica y monitor.

Los creadores de contenido, fotógrafos, editores de vídeo y diseñadores valoran muchísimo la fidelidad del color y el espacio de trabajo. Para ellos, la posibilidad de tener varias pantallas 4K o 5K con HDR, 10 bits y 4:4:4 a buena frecuencia hace que DP 2.x sea muy atractivo, aunque DP 1.4 sigue cubriendo un amplio rango de flujos de trabajo.

Por último, configuraciones de varios monitores para trading, ingeniería, salas de control o análisis de datos se benefician sobre todo del enorme ancho de banda y la flexibilidad de MST en DP 2.x, que permite alimentar varias pantallas de alta resolución con un solo enlace sin ir tan al límite.

Después de ver cómo ha evolucionado DisplayPort y en qué se distinguen exactamente DP 1.4 y DP 2.0 en ancho de banda, HDR, color, frecuencia de refresco y uso multipantalla, se entiende mejor por qué para la mayoría de equipos actuales DP 1.4 sigue siendo un estándar muy capaz, mientras que DP 2.0/2.1 se reserva para setups punteros que exprimen resoluciones 4K/8K a tasas altísimas o varias pantallas profesionales a la vez; la clave a la hora de elegir está en ser honesto con el tipo de monitor que tienes (o vas a comprar), con tu presupuesto y con el horizonte temporal en el que planeas actualizar tu hardware, porque es ahí donde se decide si te compensa apostar ya por DP 2.x o seguir sacando todo el partido a un bien avenido DisplayPort 1.4.

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