DNS de Google vs Digi: velocidad, seguridad y mejores alternativas

Última actualización: 8 de enero de 2026
  • Los DNS determinan en gran medida la velocidad, seguridad y fiabilidad de tu conexión.
  • Google DNS y Cloudflare lideran en rendimiento global, pero los DNS del operador, como los de Digi, pueden ser más rápidos en ciertas ubicaciones.
  • Existen DNS especializados en privacidad, control parental o protección frente a malware que pueden sustituir a los de tu operadora.
  • Cambiar los DNS en router o dispositivos es sencillo y permite adaptar la conexión a tus necesidades de velocidad y seguridad.

Comparativa DNS de Google y Digi

A muchos usuarios les va lenta la conexión o ciertas webs tardan en cargar y, sin embargo, el problema no está ni en el WiFi ni en la fibra, ni en la configuración de tu operadora, sino en algo mucho más invisible: los servidores DNS. Cambiar de DNS puede marcar la diferencia entre una navegación torpe y una experiencia rápida, segura y sin cortes.

Cuando buscamos DNS de Google vs Digi lo que queremos saber es qué resolutor nos da mejor ping, más estabilidad y un plus de privacidad o seguridad. La respuesta no es tan simple como elegir siempre Google: en pruebas reales desde Madrid, por ejemplo, los DNS de Digi han quedado por delante en tiempos de respuesta cacheados, mientras que a nivel mundial Google y Cloudflare suelen dominar los rankings de velocidad.

Qué son los DNS y por qué influyen tanto en tu conexión

Funcionamiento básico de DNS

Los DNS (Domain Name System) son el sistema que convierte nombres de dominio fáciles de recordar (como ejemplo.com) en direcciones IP numéricas que los equipos utilizan realmente para conectarse. Sin ellos, tendrías que memorizar largas secuencias de números cada vez que quisieras entrar a una web.

Técnicamente, DNS es una enorme base de datos distribuida y jerárquica repartida por todo el mundo. Guarda información asociada a nombres de dominio: direcciones IP de servidores web, ubicación de servidores de correo, registros para servicios específicos, etc. Cuando tu navegador pregunta por un dominio, el resolutor DNS inicia una búsqueda recursiva hasta encontrar la IP correcta.

Su función principal es “traducir” nombre a IP, pero esa traducción no es neutra: el lugar donde esté el servidor DNS, cómo cachea la información, su carga o las medidas de seguridad que aplique afectan directamente a la latencia y a la fiabilidad de tu navegación.

Además, cada dispositivo y router mantiene una pequeña caché con las últimas respuestas DNS. Si la dirección que pides está ahí, la resolución es casi instantánea. Si no, se consulta al servidor configurado (el de tu compañía o uno público como Google), y ahí es donde entra en juego elegir bien qué DNS utilizar.

En el día a día apenas somos conscientes de todo esto, pero cada página que visitas puede implicar decenas de peticiones DNS (scripts, imágenes, anuncios, CDNs…). Si el DNS va justo, lo notas en webs que «se quedan pensando», juegos online con más lag o cortes al acceder a ciertos servicios.

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Ventajas y riesgos de usar distintos servidores DNS

Ventajas y riesgos de cambiar DNS

El primer beneficio de cambiar de DNS suele ser la velocidad. Un resolutor bien situado geográficamente y con buena infraestructura responde antes, especialmente en consultas no cacheadas. Además, si soporta tecnologías como Anycast o EDNS Client Subnet, te deriva al servidor de contenido más cercano, algo clave para streaming y gaming.

Otro punto muy interesante es la estabilidad. Algunos DNS de operadoras se saturan en horas punta o sufren caídas puntuales que se traducen en webs que no resuelven, incluso aunque la conexión física vaya perfecta. Los DNS de grandes proveedores (Google, Cloudflare, OpenDNS, Quad9…) suelen tener más redundancia, más centros de datos y mejor tiempo de actividad.

La seguridad también entra en juego. Hay resolutores que, además de traducir dominios, comprueban listas negras de malware, phishing, botnets o dominios sospechosos. Bloquean la resolución de esas direcciones y te evitan aterrizar en webs que intentan robar credenciales o colarte software malicioso.

En el lado menos amable tenemos la privacidad. Quien te da servicio DNS ve todas las peticiones que haces, aunque el contenido vaya cifrado por HTTPS. Algunos proveedores prometen no registrar IPs o borrar los logs a las 24 o 48 horas; otros los usan para analíticas internas o incluso podrías acabar en manos de un DNS malicioso que te redirija a páginas falsas.

Por último, cambiar los DNS te puede permitir saltar bloqueos. Si tu operadora ha bloqueado un dominio a nivel de DNS (típico en webs de descargas, apuestas, etc.), con un resolutor de terceros que no aplique ese filtrado volverás a tener acceso. A la inversa, también puedes usar DNS con control parental para restringir contenido adulto o categorías concretas.

DNS de operadora vs DNS públicos: el caso de Google frente a Digi

Cuando hablamos de DNS de Google vs Digi en realidad estamos comparando dos enfoques: los DNS “universales” de un gigante global frente a los resolutores específicos de un operador que probablemente tiene los servidores muy cerca de tu casa.

En pruebas reales desde Madrid se han visto resultados curiosos: en benchmarks personalizados, los DNS de Digi (que aparecen como “dueño desconocido” en algunas herramientas) han ofrecido tiempos muy bajos, sobre todo en consultas cacheadas, que son las más frecuentes al navegar. Esa cercanía de infraestructura juega a su favor.

Los DNS de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4), por su parte, suelen colocarse entre los más rápidos a nivel mundial. Google tiene centros de datos repartidos por todo el planeta y una red Anycast muy optimizada, de ahí sus buenos tiempos de respuesta, su fiabilidad y la ventaja de ser muy fáciles de recordar.

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A nivel de privacidad, Google Public DNS elimina la IP de origen a las 48 horas y afirma que no vincula las peticiones a tu cuenta de Google, pero sí realiza recopilación de ciertos metadatos para análisis. Digi, como la mayoría de operadoras, utiliza sus DNS principalmente para prestar servicio y aplicar políticas internas (bloqueos legales, DNS seguro, etc.), con políticas de registro menos transparentes de cara al usuario final.

En la práctica, para un usuario de fibra Digi en España lo más sensato es medir. Es posible que los DNS de la propia operadora den mejor ping desde su red gracias a la cercanía, mientras que si cambias a Google, Cloudflare o Quad9 ganarás en funciones de seguridad o privacidad. Por eso basta lanzar un benchmark tipo DNS Benchmark, DNS Perf o NameBench y comparar en tu caso concreto.

Cómo funcionan los sistemas de “DNS seguro” de las operadoras

Muchos routers de operadora traen activado algo llamado “DNS seguro” o un sistema similar. En modelos de Vodafone (como el H500) y en algunos HGU de Movistar/O2, esta función intercepta todas las peticiones DNS que pasan por el router, independientemente de los DNS que hayas configurado en el equipo.

El objetivo principal es parar un tipo concreto de malware que se hizo muy popular hace años: el que cambiaba tus DNS locales o secuestraba las consultas para redirigirte, de forma silenciosa, a versiones falsas de webs bancarias, portales de login, etc. Mientras tanto, las demás webs se resolvían bien para que no sospecharas.

Con el “DNS seguro”, el router ignora esos cambios maliciosos y fuerza que todas las traducciones de nombres pasen por los resolutores de la operadora. De esta forma, aunque el malware intente apuntar a un servidor DNS suyo, la petición se queda en el router y no llega a destino.

El usuario avanzado puede desactivar normalmente esta función desde la configuración avanzada del router, asumiendo el riesgo y recuperando el control total sobre qué servidores DNS usar. Al usuario puramente doméstico, en cambio, suele darle igual este detalle y el sistema le aporta una capa de protección extra sin que tenga que tocar nada.

Hoy en día un malware moderno probablemente usaría DoH (DNS over HTTPS) para saltarse estas medidas, pero el concepto detrás del “DNS seguro” sigue siendo el mismo: evitar que alguien manipule las traducciones de nombres a tus espaldas.

Servidores DNS alternativos: públicos, privados, gratuitos y de pago

Más allá de los DNS de la operadora y de Google hay un ecosistema enorme de resolutores públicos y privados que compiten en velocidad, seguridad, privacidad o funciones extra. Podemos agruparlos, a grandes rasgos, en tres ejes: alternativos vs operadora, gratuitos vs de pago, y públicos vs privados.

Los DNS alternativos de terceros (Google, Cloudflare, OpenDNS, Quad9…) suelen destacar por mayor fiabilidad, menor tiempo de caída, mejor latencia y funciones de seguridad avanzadas (DNSSEC, filtrado de contenido, protección frente a phishing, etc.). También permiten saltar restricciones que aplique tu ISP en determinados dominios.

En cuanto a gratuitos vs de pago, la mayoría de usuarios domésticos tira de opciones gratuitas, que normalmente cubren de sobra las necesidades básicas. Los de pago, habituales en empresas, añaden soporte prioritario, paneles de gestión, políticas granulares, registros avanzados, SLA estrictos y más capacidad de personalización.

La distinción entre DNS públicos y privados también es importante: los públicos son accesibles por cualquiera y suelen ser ofrecidos por ISPs o proveedores especializados; los privados se usan, sobre todo, dentro de organizaciones para resolver nombres internos y dar acceso seguro a redes corporativas.

En cualquier caso, antes de lanzarte a un DNS “raro” conviene revisar su reputación. Resolver DNS es un punto crítico de la cadena: si confías en un servidor malicioso, puede redirigirte a donde quiera sin que lo notes, replicando webs reales para robar credenciales o inyectar malware.

Ranking de los mejores DNS y top de servidores recomendados

Si miramos comparativas serias como DNSPerf, vemos que año tras año se repite el mismo patrón: Cloudflare DNS (1.1.1.1) y Google Public DNS (8.8.8.8 / 8.8.4.4) se alternan el primer y segundo puesto a nivel global, seguidos de servicios como ClouDNS, Quad9 u OpenDNS.

Cloudflare (1.1.1.1 y 1.0.0.1) lleva tiempo destacando por latencias bajísimas gracias a su red masiva de servidores y su infraestructura Anycast. Además, promete no vender tus datos y borrar los registros en 24 horas, con un enfoque fuerte en privacidad.

Google Public DNS se apoya en la enorme red de centros de datos de Google, con tiempos de respuesta muy competitivos, alta estabilidad y facilidad de memoria. Sus logs de IP se eliminan a las 48 horas y los datos se emplean para análisis internos, sin asociarlos a tu cuenta.

ClouDNS, aunque menos conocida para el gran público, aparece muy bien posicionada en pruebas de rendimiento, con un crecimiento notable en los últimos años y un enfoque muy orientado a proyectos profesionales y empresariales.

Además de estos gigantes, hay una larga lista de DNS recomendados para 2025 que puedes probar según lo que priorices: velocidad pura, filtrado, control parental o anonimato. Algunas de las opciones más populares son:

  • Verisign – 64.6.64.6 / 64.6.65.6. Velocidad buena, gran énfasis en estabilidad, privacidad y sin adblock integrado.
  • FreeDNS – 37.235.1.174 / 37.235.1.177 (y otros nodos). Sin registros de actividad, sin necesidad de cuenta, aunque sin filtrado de webs maliciosas.
  • NextDNS – IPv4 primario 45.90.28.0, IPv6 primario 2a07:a8c0::. Muy configurable, perfecto para bloqueo de trackers, malware y control parental granular.
  • AdGuard DNS – 94.140.14.14 / 94.140.15.15. Pensado para bloquear publicidad y rastreadores a nivel DNS, ideal si la privacidad es tu obsesión.
  • SafeServe (Namecheap) – 198.54.117.10 / 198.54.117.11. Orientado a seguridad, protección MITM y alta disponibilidad, con nodos en Europa y EEUU.
  • IBM Quad9 – 9.9.9.9 (y 149.112.112.112). Potente filtrado de webs peligrosas usando IA de IBM X-Force y otras bases de datos; no guarda logs de peticiones.
  • Cloudflare DNS – 1.1.1.1 / 1.0.0.1. Enfocado a velocidad y privacidad, especialmente recomendado para juegos online y streaming.
  • Comodo Secure DNS – 8.26.56.26 / 8.20.247.20. Orientado a empresas, con inteligencia de amenazas y filtrado de más de 80 categorías en su versión gratuita.
  • CyberGhost DNS – 38.132.106.139 / 194.187.251.67. Buena opción si ya usas su VPN y quieres reforzar privacidad y acceso a contenidos.
  • UncensoredDNS – 91.239.100.100 / 89.233.43.71. Proyecto danés orientado a ofrecer un DNS sin censura y con soporte de protocolos modernos (DNS-over-TLS, DoH).
  • CleanBrowsing – 185.228.168.168 / 185.228.168.169. Pensado como control parental a nivel DNS, gratuito y fácil de configurar en router o dispositivos.
  • OpenDNS Home – 208.67.222.222 / 208.67.220.220. Propiedad de Cisco, con filtrado por categorías, protección frente a dominios sospechosos y opciones de pago más avanzadas.
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Si quieres aún más variedad, también hay resolutores como Level3, WATCH, GreenTeamDNS, SafeDNS, OpenNIC, SmartViper, Dyn, Alternate DNS, DNS.Watch, Hurricane Electric, puntCAT, Neustar, UltraDNS o UltraDNS Family. La clave es testarlos desde tu conexión, porque lo que es fulgurante en una ciudad puede no serlo tanto en otra.

Estudios de velocidad: quién gana realmente en milisegundos

Las mediciones independientes ayudan a poner cifras a todas estas promesas. En un estudio con pruebas desde 18 localizaciones repartidas por Norteamérica, Europa, Asia y Sudamérica, casi todos los proveedores salvo Yandex dieron menos de 15 ms en América del Norte y Europa, pero pincharon más en Asia y Latinoamérica.

Cloudflare (1.1.1.1) fue el rey absoluto en ese análisis, con el mejor tiempo medio global (unos 4,98 ms) y siendo el más rápido en el 72 % de las ubicaciones testadas. Por detrás se situaron Google y Quad9, con Quad9 superando a Google en Norteamérica y Europa, pero flojeando en Asia y Sudamérica.

En cuanto a DNS con filtrado de contenido adulto, CleanBrowsing se coronó como la mejor opción en tiempos de respuesta, lo que lo convierte en un candidato muy sólido para familias y centros educativos que quieran control parental sin sacrificar velocidad.

Si miramos solo Europa, el podio quedó así: Cloudflare alrededor de 3 ms, seguido de cerca por Quad9 y CleanBrowsing. Google, OpenDNS, Norton y Comodo completaban la tabla con cifras igualmente muy bajas para uso real.

Conclusión práctica: no hay un ganador universal. Cloudflare y Google dominan, sí, pero tu latencia real depende de dónde vivas, con qué operador navegues y cómo enrute su tráfico la red. Por eso, si te tomas en serio el rendimiento, merece la pena ejecutar DNS Benchmark, DNS Jumper o NameBench desde tu propia conexión.

Seguridad, privacidad y ataques contra DNS

Más allá de la velocidad, los DNS son un punto caliente de seguridad. Un ataque DNS bien montado puede redirigirte a webs falsas sin que notes nada, romper tu correo o incluso tumbar servicios críticos si se ataca al proveedor correcto.

Dos ataques clásicos son el envenenamiento de caché y el DNS spoofing. En el primero, el atacante introduce respuestas falsificadas en la caché de un servidor DNS, de modo que cuando un usuario pida un dominio legítimo, el servidor responde con una IP maliciosa. En el segundo, se engaña al cliente directamente para que crea estar hablando con un DNS legítimo cuando en realidad responde un servidor controlado por el atacante.

Para mitigar estos riesgos existen extensiones como DNSSEC, que añaden firmas criptográficas a los registros DNS para asegurar que las respuestas vienen de la fuente que dicen ser y que no se han modificado por el camino. El problema es que DNSSEC no está desplegado de forma universal y su implementación puede ser compleja.

Otro enfoque es cifrar las consultas DNS mediante protocolos como DNSCrypt, DNS-over-HTTPS (DoH) o DNS-over-TLS (DoT). DNSCrypt, en concreto, autentica la comunicación entre cliente y resolutor con criptografía fuerte y evita suplantaciones de respuestas, aunque no sustituye a una VPN ni cifra el resto del tráfico.

Los clientes de DNSCrypt y herramientas similares (dnscrypt-proxy, Simple DNSCrypt, etc.) suelen añadir extras muy útiles: monitorización de tráfico DNS en tiempo real, bloqueo local de anuncios y rastreadores mediante listas, evitar filtraciones de consultas de zonas locales o reducción de latencia con cachés inteligentes y políticas para IPv4/IPv6.

Cómo elegir el mejor DNS para tu caso con herramientas especializadas

Con tanta oferta, lo sensato es apoyarse en utilidades de medición que ya llevan años probadas: DNS Jumper, DNS Benchmark, NameBench o DNSPerf son ejemplos claros. Te miden el tiempo de respuesta de decenas de servidores y te sugieren el más rápido para tu ubicación.

Al valorar estas herramientas no solo mires la velocidad, también puntos como: compatibilidad con tu sistema operativo, sencillez de uso (dos clics vs configuraciones complejas), consumo de recursos, si quieres versión web o instalable y, por supuesto, si el software es gratuito o de pago.

DNS Jumper, por ejemplo, es portátil y muy fácil de manejar. Puedes seleccionar tu adaptador de red, elegir un DNS de su lista o introducirlo manualmente, buscar automáticamente el servidor más rápido y aplicar cambios sin tocar menús del sistema. Todo en castellano y sin instalar.

En Android tienes alternativas como DNS Changer o Nebulo, que te permiten cambiar DNS sin root, probar velocidades, usar listas preconfiguradas o configurar resolutores personalizados IPv4/IPv6 con soporte DoH/DoT.

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Si lo que quieres es algo más integral, apps como Blokada combinan cambio de DNS con bloqueo de anuncios, malware y rastreadores usando un túnel tipo VPN (WireGuard), protegiendo hasta varios dispositivos sin límites de ancho de banda.

Cambiar DNS en ordenadores, móviles, consolas y router

La buena noticia es que cambiar de DNS es mucho menos dramático de lo que parece: en la mayoría de sistemas son cuatro clics. Puedes hacerlo a nivel de dispositivo o a nivel de router para que afecte a todos los equipos de la red.

En Windows basta con entrar en Configuración > Red e Internet, ir a “Cambiar opciones del adaptador”, abrir las propiedades de tu conexión y editar Protocolo de Internet versión 4 (y versión 6 si la usas). Activas “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS” e introduces, por ejemplo, 1.1.1.1 y 1.0.0.1, o 8.8.8.8 y 8.8.4.4, y aceptas.

En macOS entras en Preferencias del Sistema > Red, eliges tu interfaz, pulsas en Avanzado y vas a la pestaña DNS. Desde ahí puedes añadir los resolutores que quieras con el botón + y aplicar cambios.

En Linux el proceso varía según entorno, pero en general pasarás por Sistema > Preferencias > Conexiones de red, seleccionar tu conexión, editarla con el engranaje y cambiar manualmente las direcciones DNS en la sección IPv4 (y IPv6 si procede).

En smartphones también es sencillo. En iOS vas a Ajustes > Wi‑Fi, tocas la “i” de tu red, entras en Configurar DNS, cambias de Automático a Manual, añades los servidores nuevos y guardas. En Android, desde Ajustes > Redes e Internet > Wi‑Fi, mantienes pulsada tu red, eliges Modificar red, activas opciones avanzadas, cambias ajustes de IP a estático (según versión) y modificas DNS 1 y DNS 2.

A nivel de router la cosa cambia un poco, pero sigue siendo asequible. Accedes a la interfaz web (típicamente 192.168.0.1, 192.168.1.1 o 192.168.2.1), inicias sesión, buscas la sección de configuración de Internet o DNS y sustituyes los servidores que pone tu operadora por los que quieras usar. Guarda, reinicia si hace falta y toda la red pasará por esos DNS.

Caso especial: DNS en consolas y rendimiento en juegos

Si eres gamer, el tema DNS te afecta especialmente. Un resolutor lento o mal situado puede sumar milisegundos a cada conexión, aumentar la latencia en emparejamientos o causar errores esporádicos al conectar con servicios online.

En PlayStation 5 puedes cambiar los DNS entrando en Ajustes > Red > Ajustes > Configurar conexión a Internet, pasando a opciones avanzadas y marcando las DNS como Manual para introducir primaria y secundaria a tu gusto.

En Nintendo Switch se hace desde Ajustes de sistema > Internet > Ajustes de Internet, seleccionas tu red, cambias ajustes y pones los DNS en modo Manual para editar primario y secundario.

En Xbox entras con el botón Xbox, vas a Perfil y sistema > Ajustes > General > Configuración de red > Opciones avanzadas y ajustas las DNS de Automático a Manual para escribir tus direcciones favoritas.

Eso sí, conviene probar bien antes de dejar un DNS fijo en la consola. Comprueba ping en partidas, estabilidad de emparejamientos y acceso a servicios como PSN, Xbox Live o Nintendo eShop, porque a veces un DNS que te va de lujo en PC no es el óptimo para las rutas que utilizan las consolas.

Qué hacer después de cambiar de DNS

Una vez cambias de DNS no te quedes solo con el “parece que va mejor”. Es útil hacer algunas comprobaciones: repetir tests de velocidad, medir latencia en juegos, probar streaming en alta resolución y vigilar que no haya webs que se queden colgadas sin resolver.

Si buscas seguridad extra, plantéate añadir DNSCrypt o DoH/DoT en los dispositivos que más te preocupen (portátil, sobremesa, móvil principal). Eso te blindará frente a suplantaciones de respuestas y curiosos en redes WiFi públicas.

También puedes aprovechar para reforzar el bloqueo de publicidad y rastreadores usando resolutores como AdGuard, NextDNS, CleanBrowsing o combinando listas de bloqueo a nivel local en clientes como dnscrypt-proxy. El ahorro en datos y la mejora en sensación de fluidez suelen ser notables.

Por último, monitoriza durante unos días. Si notas cualquier comportamiento raro (redirecciones sospechosas, lentitud general, errores de certificados), vuelve a DNS conocidos o a los de tu operadora y revisa qué resolutor habías elegido. Con algo tan crítico como el DNS, más vale pecar de desconfiado.

La batalla entre DNS de Google y Digi —o entre cualquier operadora y los grandes resolutores públicos— se gana caso por caso: medir desde tu conexión, valorar cuánto te importa la privacidad, si necesitas filtrado o control parental, y decidir si prefieres exprimir al máximo los equipos propios de tu ISP o apoyarte en infraestructuras globales como Google, Cloudflare, Quad9 u OpenDNS; invertir diez minutos en probar y ajustar los DNS suele traducirse en una navegación más rápida, más segura y mejor adaptada a lo que tú realmente necesitas.