- El GDID es un identificador único y persistente asignado a cada instalación de Windows para el seguimiento de telemetría.
- Se genera mediante la interacción de servicios internos y cuentas de Microsoft, vinculando el hardware con la identidad del usuario.
- Aunque no se puede desactivar sin afectar al sistema, existen métodos para limitar el rastreo y la recolección de datos.
Seguro que habéis oído hablar de la telemetría de Microsoft, pero hay un detalle técnico que suele pasar desapercibido para la mayoría de los usuarios y que resulta bastante inquietante. Estamos hablando del GDID o Global Device Identifier, un código que actúa como una especie de matrícula digital para vuestro equipo y que Windows utiliza para saber exactamente quién es quién en su vasto ecosistema de datos.
Lo más curioso es que este elemento ha estado operando en la sombra desde que aterrizó Windows 10 allá por 2015. Durante años, Microsoft se mantuvo en silencio, sin soltar ni una sola especificación técnica sobre cómo se crea o cuánto dura, dejando que los investigadores independientes y la ingeniería inversa fueran los encargados de desenterrar la verdad sobre este identificador.
¿Qué es exactamente el GDID y para qué sirve?

Para que nos entendamos, el GDID es un identificador global que permite a Microsoft distinguir una instalación concreta de Windows de todas las demás. No importa si estás usando un portátil, un ordenador de sobremesa o incluso una máquina virtual; si tienes Windows, probablemente tengas un GDID asociado. Su función principal es servir de hilo conductor para relacionar eventos de diagnóstico y telemetría a lo largo del tiempo.
Aunque la compañía no ha querido dar muchos detalles públicos, se sabe que este código es fundamental para agrupar informes de errores y detectar fallos que se repiten en muchos equipos. Gracias a esto, Microsoft puede saber cuántas instalaciones reales se ven afectadas por un bug concreto y así decidir qué actualizaciones de seguridad tienen prioridad absoluta.
Sin embargo, el problema viene cuando este identificador se usa para correlacionar actividad de diferentes IPs o conexiones VPN. Básicamente, permite que Microsoft sepa que un usuario que ha cambiado de red sigue siendo la misma persona utilizando la misma instalación del sistema operativo, lo que supone un rastreo extremadamente preciso de la actividad del dispositivo.
El proceso de generación y el papel de la cuenta Microsoft
El nacimiento de este código no es aleatorio. El proceso comienza cuando configuramos Windows vinculándolo a una cuenta de Microsoft. En este momento, se pone en marcha una cadena de servicios internos donde el proceso wlidsvc solicita un PUID (Pairwise Unique Identifier) a los servidores de login.live.com, que luego queda registrado en el Servicio de Directorio de Dispositivos de la empresa.
Es importante destacar que el GDID se almacena directamente en el registro del sistema y suele presentarse como una letra g minúscula seguida de un número decimal. Aunque se mantiene intacto tras las actualizaciones habituales del sistema, el código cambia cuando reinstalamos Windows desde cero, aunque al volver a iniciar sesión con la misma cuenta, Microsoft puede vincular el nuevo GDID con el historial anterior.
Para los más técnicos, se ha descubierto que el servidor de Microsoft genera este código basándose en una recopilación de datos de hardware. El sistema envía una solicitud que incluye información del BIOS, el modelo del sistema, la serie de la placa base, los datos del almacenamiento y, muy especialmente, metadatos relacionados con el módulo TPM (Trusted Platform Module), asegurando que la identidad del dispositivo sea prácticamente irrepetible.
Privacidad y el polémico caso de Scattered Spider

El GDID pasó de ser un secreto técnico a una noticia pública debido a un caso judicial relacionado con el grupo de ciberdelincuentes Scattered Spider. Según los documentos del FBI, Microsoft proporcionó registros asociados al GDID de una instalación específica, lo que permitió conectar direcciones IP y accesos a VPN con el sospechoso Peter Stokes, demostrando la capacidad de este identificador para desanonimizar a un usuario.
Esto ha encendido todas las alarmas sobre la privacidad digital. Muchos expertos critican que no exista una pantalla de consentimiento clara al asignar este código y que el usuario no tenga una forma sencilla de decir «no quiero que me rastreen así». El hecho de que sea un identificador persistente facilita enormemente la creación de perfiles detallados sobre el comportamiento de quien usa el ordenador.
Lo más frustrante para quienes valoran su intimidad es que el GDID no se puede desactivar manualmente sin provocar problemas graves. Intentar borrarlo o bloquearlo a la fuerza podría dejar el sistema sin activación o hacer que las aplicaciones de la Microsoft Store dejaran de funcionar, dejando al usuario en una situación donde tiene que elegir entre funcionalidad o privacidad.
Cómo mitigar el rastreo y proteger tu equipo
Si no te hace mucha gracia que Microsoft tenga este control sobre tu equipo, hay algunas cosas que puedes hacer para reducir la cantidad de datos que se envían. La opción más efectiva, aunque cada vez más difícil de implementar, es configurar la privacidad en Windows 11 utilizando una cuenta local en lugar de una cuenta de Microsoft al configurar el sistema, evitando así la vinculación directa del PUID.
También puedes entrar en la configuración de privacidad y seguridad para desactivar los datos de diagnóstico opcionales y apagar los anuncios personalizados. Aunque esto no elimina el GDID, sí recorta la cantidad de información que el sistema adjunta a ese identificador cuando se comunica con los servidores externos.
Para los administradores de sistemas o usuarios avanzados, existen scripts que permiten forzar una nueva registración del dispositivo eliminando los tokens de sesión locales. Esto obliga a los servidores de Microsoft a emitir un nuevo GDID, aunque se recomienda cambiar algunos identificadores de hardware antes de hacer este proceso para que el sistema no reconozca la máquina y asigne el mismo código de nuevo.
En definitiva, el GDID es una herramienta de control interno extremadamente potente que permite a Microsoft mantener un inventario preciso de cada instalación de Windows en el planeta. A pesar de que ayuda a mejorar la estabilidad del software y a solucionar errores críticos, su naturaleza persistente y la falta de transparencia sobre su gestión lo convierten en un punto crítico para cualquier persona preocupada por su huella digital y el anonimato en la red.