- Revisar y desactivar funciones de telemetría, cookies de terceros y almacenamiento de métodos de pago en Edge mejora notablemente la privacidad.
- Mantener activo el bloqueador de elementos emergentes y controlar extensiones y procesos en segundo plano reduce riesgos de seguridad y consumo de recursos.
- Desactivar mejoras de vídeo y funciones opcionales que no se usan ayuda a que Edge sea más ligero y eficiente, especialmente en equipos modestos.
- En entornos profesionales, el uso de políticas y el seguimiento de errores conocidos de Edge permite ajustar compatibilidad y seguridad de forma más granular.

Si usas Microsoft Edge a diario, seguramente te habrás dado cuenta de que el navegador ha ido añadiendo cada vez más opciones, asistentes y módulos “inteligentes”. Muchas de estas funciones de Microsoft Edge vienen activadas por defecto y, aunque en teoría están pensadas para ayudarte, en la práctica pueden comprometer tu privacidad, consumir más recursos de la cuenta o generar comportamientos raros, como que Edge siga ejecutándose en segundo plano aunque lo hayas cerrado.
La buena noticia es que la mayoría de estas características se pueden ajustar o desactivar desde la propia configuración. Entender qué hace cada una, cómo afecta a tu seguridad y a tu equipo, y qué opciones conviene desactivar en Edge es clave para disfrutar de un navegador más rápido, menos intrusivo y sin sustos con tus datos personales o bancarios.
Privacidad en Microsoft Edge: qué conviene desactivar sí o sí
Uno de los grandes puntos débiles de cualquier navegador moderno es todo lo que recoge sobre ti en segundo plano: historiales de navegación, patrones de uso, identificadores, telemetría… En el caso de Edge, hay varias funciones que es recomendable revisar para recuperar parte de tu privacidad sin perder comodidad básica en el día a día.
En primer lugar, es fundamental echar un vistazo a la sección de Privacidad, búsqueda y servicios dentro de la configuración. Desde ahí se gestionan tanto la recopilación de datos de diagnóstico como el tratamiento de cookies, seguimiento entre sitios y otras opciones relacionadas con la protección frente a rastreadores y anuncios.
Muchas de estas funciones están planteadas para “mejorar el producto” o “ofrecer una experiencia personalizada”, pero en lenguaje llano suelen implicar que el navegador envía información a los servidores de Microsoft sobre cómo usas Edge, a qué webs accedes y qué tipo de contenido consumes. Si prefieres que tu navegación sea lo menos rastreable posible, conviene ajustar varios interruptores.
Además de la telemetría, también es importante revisar cómo gestiona Edge los formularios, los inicios de sesión y la sincronización con tu cuenta de Microsoft. Aunque sincronizar marcadores y contraseñas puede ser útil, hay otros datos, como los métodos de pago o cierta información sensible, que es mejor mantener fuera del navegador o, al menos, no dejar guardados permanentemente.
Envío de datos de diagnóstico y telemetría a Microsoft
Edge activa por defecto una opción que permite enviar a Microsoft datos de diagnóstico y de uso con la excusa de ir mejorando el navegador. Esta característica recopila información sobre cómo interactúas con las pestañas, qué fallos se producen, qué configuraciones utilizas y, en algunos casos, datos asociados al hardware y al sistema operativo.
Para el usuario medio, el beneficio real de mantener esto activado es prácticamente nulo, mientras que a nivel de privacidad supone dar permiso para que se genere un perfil bastante detallado sobre la forma en que navegas. Es perfectamente posible usar Edge de manera normal y estable sin enviar continuamente estos datos a Microsoft, por lo que lo recomendable es desactivar la opción de datos de diagnóstico opcionales.
La ruta típica para desactivarlo es entrar en Configuración > Privacidad, búsqueda y servicios, y buscar el apartado dedicado a los datos de diagnóstico. Desde ahí se pueden limitar los datos enviados al mínimo necesario o cortar, en lo posible, la telemetría adicional que no es imprescindible para que el navegador funcione.
En entornos profesionales o empresariales, esta desactivación suele ser aún más aconsejable, ya que se manejan datos corporativos sensibles y cualquier reducción del flujo de información hacia servicios externos ayuda a reducir la superficie de exposición.
Cookies de terceros y seguimiento entre sitios web
Las cookies de terceros son uno de los principales mecanismos que utilizan las empresas publicitarias y multitud de servicios para seguirte por la red. A diferencia de las cookies propias, que sirven para mantener tu sesión iniciada o recordar preferencias en una web concreta, las de terceros pueden rastrear tu actividad en múltiples dominios para perfilarte con fines comerciales.
Edge incluye desde hace tiempo la posibilidad de bloquear estas cookies de terceros. Desde el punto de vista de la privacidad, lo más aconsejable es activar este bloqueo, ya que reduce drásticamente el nivel de seguimiento al que estás expuesto y limita la aparición de anuncios supersegmentados basados en todo lo que haces online. En muchos casos, la navegación seguirá funcionando con normalidad, salvo en algunos servicios muy específicos que dependan de terceros para iniciar sesión o mostrar contenido incrustado.
Para ajustar esto, tienes que ir otra vez a Configuración > Privacidad, búsqueda y servicios > Cookies, y seleccionar la opción de “Bloquear cookies de terceros”. Si detectas que alguna página importante para ti deja de funcionar bien, siempre puedes añadir excepciones concretas para ese dominio, en lugar de renunciar al bloqueo global.
La propia Microsoft recomienda, como medida para reducir elementos emergentes maliciosos y comportamientos sospechosos, combinar el bloqueo de cookies de terceros con otras funciones de seguridad, como los filtros de seguimiento o el uso de un buen bloqueador de contenido mediante extensiones.
Gestión de pagos y datos bancarios en Edge
Otro campo especialmente delicado es la información de pago. Edge, igual que otros navegadores, puede recordar tus tarjetas de crédito o débito para rellenar los datos automáticamente cuando compras en tiendas online. Esto incluye el número de tarjeta, la fecha de caducidad y, en algunos casos, incluso el código de seguridad (CVV). Aunque a primera vista parezca cómodo, guardar estos datos en el navegador implica un riesgo evidente.
Si compartes el ordenador con otras personas, usas una cuenta sin contraseña de usuario o simplemente dejas la sesión de Windows abierta, cualquiera que acceda al navegador podría aprovechar esa información para realizar compras sin tu permiso. Incluso si proteges bien tu equipo, un malware o una vulnerabilidad podrían exponer esos datos almacenados en Edge. Por eso es recomendable que desactives el autorrellenado de métodos de pago y borres cualquier tarjeta que el navegador tenga guardada.
Para revisar este punto, accede al apartado de Contraseñas y autorrelleno o similar dentro de la configuración de Edge. Ahí podrás ver los medios de pago guardados y decidir si quieres eliminar todos, mantener solo alguno puntual o desactivar por completo la función que ofrece recordar nuevas tarjetas cuando realizas una compra.
De la misma manera, muchos usuarios ignoran que Edge puede intentar almacenar también los códigos de seguridad de las tarjetas. Esta práctica, desde el punto de vista de la seguridad, es todavía más arriesgada, ya que el CVV es el dato que suele utilizarse como último filtro para autorizar compras online sin necesidad de presencia física de la tarjeta.
La recomendación general pasa por no permitir en ningún caso que el navegador guarde estos códigos. Si alguna vez has aceptado esta opción, conviene que revises cuidadosamente los datos de pago almacenados en Edge y te asegures de que no haya información tan crítica guardada sin que seas plenamente consciente.
Bloqueo de ventanas emergentes y redireccionamientos
Edge integra un bloqueador de elementos emergentes pensado para impedir que las páginas creen ventanas o pestañas nuevas sin tu permiso. Este sistema está activado por defecto y es bastante efectivo frente a pop-ups típicos de anuncios agresivos, falsas alertas de virus, supuestos premios o descargas “milagrosas”.
Los elementos emergentes no son todos maliciosos: algunos bancos muestran estados de cuenta en una ventana separada o ciertas aplicaciones web usan pop-ups para flujos de autenticación. Pero el problema es que muchas webs abusan de este recurso para desplegar publicidad invasiva o intentar engañar al usuario con tácticas de phishing. Dejar el bloqueador activado suele ser una buena idea, ya que filtra la mayoría de pop-ups indeseados sin impedir que puedas abrir manualmente nuevas pestañas o ventanas cuando lo necesitas.
Si quieres comprobar su estado o ajustarlo, ve a Configuración > Privacidad, búsqueda y servicios > Permisos del sitio > Todos los permisos > Elementos emergentes y redireccionamientos. Ahí deberías ver la opción de “Bloqueado (recomendado)” activada. Solo si una página de máxima confianza deja de funcionar por culpa del bloqueador sería razonable añadirla a la lista de excepciones.
Es importante entender que el bloqueador de Edge no puede bloquear todo. Si ciertas webs muestran banners o anuncios incrustados en el propio contenido que simulan ser ventanas emergentes, el sistema no los detectará porque, técnicamente, no son un pop-up separado. Tampoco puede impedir que se abra una ventana si tú mismo haces clic en un botón o enlace que dispara el pop-up, ya que, en ese caso, Edge asume que se trata de una acción intencional del usuario.
Si, pese a tener la función activada, sigues viendo ventanas emergentes molestas, conviene que revises el estado del navegador: asegúrate de que Edge está actualizado, analiza el equipo con una herramienta antimalware fiable y, si es necesario, prueba a deshabilitar temporalmente las extensiones para detectar si alguna está forzando redirecciones o abriendo ventanas sin tu permiso.
Funciones de mejora de vídeo y consumo de recursos
Entre las características más llamativas de Edge se encuentra una opción para mejorar la calidad de los vídeos en streaming, corrigiendo la imagen o aumentando la claridad de determinados contenidos. Esta función puede ser interesante para quien consume mucho contenido multimedia, pero no sale gratis: usa recursos adicionales de CPU y GPU, y puede hacer que el navegador se sienta más pesado, sobre todo en equipos modestos.
Si no dedicas buena parte de tu tiempo a ver series, películas o vídeos en alta resolución en el navegador, es probable que esta mejora automática no compense la carga extra que supone. Desactivarla puede ayudar a que Edge funcione con mayor fluidez, se caliente menos el equipo y la batería dure más en portátiles.
Normalmente, esta función se administra desde Sistema y rendimiento dentro de la configuración de Edge, donde puedes encontrar una opción asociada a la mejora de vídeo o a optimizaciones multimedia. Desmarcarla no afecta a la capacidad del navegador para reproducir contenido, simplemente evita que aplique procesado adicional en segundo plano.
En entornos donde el rendimiento es crítico, como portátiles de trabajo o equipos antiguos, es buena idea combinar esta desactivación con otras medidas, como reducir el uso de animaciones, limitar las pestañas en segundo plano o aprovechar las opciones de pestañas en suspensión que ofrece Edge para congelar aquellas que llevan tiempo inactivas.
Edge ejecutándose en segundo plano y opciones de inicio
Uno de los comportamientos que más desconciertan a muchos usuarios es comprobar que, tras cerrar todas las ventanas, Microsoft Edge sigue apareciendo en el Administrador de tareas consumiendo CPU o memoria. Esto puede deberse a varios factores: extensiones y aplicaciones que se mantienen activas, funciones de inicio rápido (Startup boost) o servicios del propio navegador que continúan en segundo plano.
Edge incluye una configuración llamada “Continuar ejecutando extensiones y aplicaciones en segundo plano cuando Microsoft Edge esté cerrado”. Si esta opción está habilitada, determinadas extensiones, servicios web o aplicaciones vinculadas pueden seguir funcionando para responder a notificaciones, sincronizaciones o tareas programadas. Desactivarla suele ser el primer paso para asegurarte de que el navegador se cierra del todo cuando sales de él.
Otra característica relacionada es el Startup boost, que precarga ciertas partes del navegador al iniciar Windows para que Edge se abra más rápido la primera vez. Aunque en teoría mejora la sensación de velocidad al abrirlo, implica que haya procesos permanentes de Edge activos en el sistema, incluso si no has abierto ninguna ventana. Si prefieres ahorrar recursos y que el arranque de Windows sea más limpio, también es recomendable desactivar esta función.
Si, pese a tener desactivadas ambas opciones, Edge sigue apareciendo en segundo plano, puede haber alguna extensión que se comporta de manera extraña, o incluso una integración con otros servicios (como clientes de correo o herramientas corporativas) que fuerza al navegador a permanecer activo. En ese caso, conviene revisar las extensiones instaladas, deshabilitarlas todas y volver a activarlas una a una hasta encontrar la culpable.
En última instancia, también conviene verificar que no has configurado Edge para que se inicie automáticamente con Windows desde el propio sistema operativo o desde la lista de tareas de inicio. Combinando todas estas revisiones deberías poder lograr que, al cerrar las ventanas de Edge, el navegador deje realmente de ejecutarse.
Funciones opcionales y “extras” que Microsoft permitirá desactivar
En los últimos meses, Edge ha recibido una gran cantidad de novedades: barra lateral con accesos rápidos, integraciones con Teams y Outlook, mejoras relacionadas con Copilot, servicios adicionales, experimentos de interfaz, etc. Todo esto hace que el navegador sea cada vez más complejo, y muchos usuarios prefieren un Edge más ligero y centrado en lo básico que un entorno recargado de extras que apenas utilizan.
Ante esta situación, Microsoft está probando en la versión Canary una nueva opción que permitirá desactivar en bloque determinadas “funciones adicionales” u opcionales. La idea es que puedas deshabilitar varios módulos que no necesitas para tu trabajo diario, de modo que Edge libere recursos y reduzca el número de procesos y servicios activos.
Lo interesante de este enfoque es que esas funciones no desaparecen para siempre: seguirán disponibles, pero si en algún momento quieres volver a usarlas, será necesario que se descargue de nuevo el componente correspondiente. Esto permite que el usuario tenga un navegador más eficiente y, al mismo tiempo, conserve la opción de recuperar herramientas avanzadas en caso de necesitarlas en el futuro.
Por ahora no se ha detallado de forma oficial qué características concretas entrarán en ese grupo de funciones opcionales. Es lógico pensar que estarán claramente identificadas en la configuración para que el usuario sepa de qué prescinde al desactivarlas y qué impacto puede tener en la experiencia de uso o en la integración con otros productos de Microsoft.
Esta dinámica todavía no ha llegado a la versión estable de Edge, pero todo apunta a que, cuando se implemente, supondrá un paso importante hacia un navegador más modular, donde cada cual pueda decidir hasta qué punto quiere tener un Edge cargado de servicios o un Edge mucho más limpio y minimalista.
Control avanzado, errores conocidos y políticas en entornos profesionales
Más allá de las opciones visibles en la configuración, Edge incluye un amplio sistema de políticas pensado especialmente para empresas y administradores de TI. A través de estas políticas se puede forzar el comportamiento del navegador en ámbitos como seguridad TLS, acceso a red local, compatibilidad con determinados cifrados, uso de extensiones o apertura en modo Internet Explorer.
Por ejemplo, en las últimas versiones se han introducido cambios importantes en el manejo de TLS 1.3 y funciones como la compatibilidad con Kyber híbrido, lo que ha provocado errores del tipo ERR_CONNECTION_ABORTED o ERR_SSL_PROTOCOL_ERROR en algunos sitios HTTPS concretos. Para tratar temporalmente estos problemas se han proporcionado directivas como PostQuantumKeyAgreementEnabled, que permiten desactivar la característica a costa de reducir la seguridad criptográfica.
También se han dado casos en los que la aplicación estricta de extensiones de uso de clave X.509 ha derivado en errores como ERR_SSL_KEY_USAGE_INCOMPATIBLE, solucionables a través de la directiva RSAKeyUsageForLocalAnchorsEnabled en determinadas versiones. Sin embargo, muchas de estas soluciones son temporales y dejan de ser efectivas a partir de versiones posteriores, obligando a los administradores a estar muy atentos a las notas de cada actualización.
Otro punto relevante en entornos corporativos es el acceso a la red local desde páginas web con iframes de distintos orígenes, especialmente cuando se combinan con soluciones VPN o proxies como Zscaler. Cambios introducidos en la versión 143, que habilitaron por defecto el acceso a red local, han obligado a ajustar aplicaciones web y a usar directivas como LocalNetworkAccessAllowedForUrls para mitigar comportamientos inesperados.
La integración de Edge con servicios como OneDrive y SharePoint también ha requerido ajustes específicos. El cliente de sincronización de OneDrive, por ejemplo, ha pasado a configurar automáticamente ciertos permisos para garantizar un acceso rápido y sin conexión desde el navegador, añadiendo entradas en la sección de permisos de acceso a red local. En función de si el cliente se instala por máquina o por usuario, el comportamiento y las notificaciones para habilitar esos permisos pueden variar.
Además, cambios en la interfaz, como la retirada de los puntos de entrada para recargar sitios en modo Internet Explorer para dispositivos de consumo, o la apertura automática del panel lateral con contexto para enlaces de Teams y Outlook, han generado confusión en algunos usuarios. Estas funciones pueden desactivarse mediante directivas como HubsSidebarEnabled o controles específicos dentro de las opciones de Copilot y barra lateral, lo que demuestra hasta qué punto Edge se ha convertido en un navegador altamente configurable, pero también más complejo de gestionar.
En general, Microsoft documenta estos problemas conocidos, sus soluciones temporales y las versiones en las que se corrigen de manera definitiva. Para organizaciones que dependen de Edge, es importante seguir estas notas de versión, ya que, en ocasiones, la única salida inmediata pasa por volver a una versión previa, ajustar políticas de grupo o cambiar flags internos hasta que llegue la corrección estable.
Con todo lo anterior, queda claro que Microsoft Edge es un navegador muy potente, pero también repleto de funciones que no siempre aportan valor a todos los usuarios. Revisar la telemetría, bloquear cookies de terceros, no guardar métodos de pago y códigos de seguridad, mantener activo el bloqueador de ventanas emergentes, desactivar mejoras de vídeo que saturan el equipo y controlar qué se ejecuta en segundo plano son pasos sencillos que permiten transformar Edge en una herramienta más ligera, segura y adaptada a tu forma real de navegar.
Tabla de Contenidos
- Privacidad en Microsoft Edge: qué conviene desactivar sí o sí
- Envío de datos de diagnóstico y telemetría a Microsoft
- Cookies de terceros y seguimiento entre sitios web
- Gestión de pagos y datos bancarios en Edge
- Bloqueo de ventanas emergentes y redireccionamientos
- Funciones de mejora de vídeo y consumo de recursos
- Edge ejecutándose en segundo plano y opciones de inicio
- Funciones opcionales y “extras” que Microsoft permitirá desactivar
- Control avanzado, errores conocidos y políticas en entornos profesionales