- Una fuente de 750W de calidad aporta potencia real estable en el raíl de +12 V y protege el resto del hardware con múltiples sistemas de seguridad.
- El formato (ATX, SFX, TFX), el tipo de cableado y el número de conectores son claves para garantizar compatibilidad con la caja y todos los componentes.
- La certificación 80 PLUS, el tipo de ventilador y la garantía del fabricante marcan la eficiencia, el ruido y la fiabilidad a largo plazo.
- Para un PC gamer o de alto rendimiento, una fuente de 750W bien dimensionada asegura estabilidad, menor riesgo de fallos y margen para futuras actualizaciones.
Elegir bien una fuente de alimentación de 750W para PC es mucho más importante de lo que parece. No solo se trata de que el ordenador encienda, sino de que todos los componentes reciban la energía adecuada, de forma estable y segura, para evitar fallos raros, reinicios y hasta averías graves en la gráfica o la placa base.
¿Qué es exactamente una fuente de alimentación para PC?

La fuente de alimentación, también llamada PSU (Power Supply Unit), es el componente encargado de transformar la electricidad que llega desde el enchufe (corriente alterna) en corriente continua, que es la que necesitan los distintos elementos del ordenador para funcionar correctamente.
En un PC moderno, cada pieza consume una cantidad de energía diferente y pide la potencia que necesita a la fuente. La PSU no empuja una potencia fija, sino que entrega en todo momento lo que le demandan la placa base, la tarjeta gráfica, los discos, el procesador y el resto de componentes conectados.
Las fuentes traducen la corriente de casa, que llega a voltajes altos y alternos, a varios raíles de corriente continua con diferentes voltajes, siendo el más importante el de +12 V, acompañado de otros como +5 V, +3,3 V, -12 V y +5 VSB (stand-by). Toda esta información suele aparecer bien detallada en una etiqueta lateral de la propia fuente.
Cuando pulsas el botón de encendido del PC o le das a apagar desde el sistema operativo, se envía una señal a la fuente de alimentación indicándole que debe activar o cortar el suministro eléctrico. De esta forma, el control de encendido y apagado del ordenador y el de la fuente van totalmente sincronizados.
Además, la PSU mantiene un circuito en stand-by que proporciona energía mínima cuando el PC está apagado o en suspensión, lo justo para que sea capaz de arrancar, despertar de la suspensión o encenderse por señal remota si la placa lo permite.
En la mayoría de cajas actuales, la fuente se coloca en la parte trasera del chasis, normalmente abajo, aunque en cajas antiguas estaba arriba. Si sigues el cable de alimentación desde el enchufe hasta la torre, verás donde se conecta a la parte posterior de la fuente. Cerca de esa zona suele haber una rejilla grande correspondiente al ventilador, que se ocupa de refrigerar el interior de la PSU.
Gracias a los sistemas de conversión y filtrado internos, las fuentes actuales logran reducir las variaciones de tensión y el ruido eléctrico, evitando picos, interferencias y oscilaciones que podrían dañar los componentes más sensibles del equipo.
Tipos de fuentes de alimentación según el formato
Más allá de la potencia, las fuentes se diferencian por su formato físico y sistema de anclaje a la caja. Este formato define medidas, posición de los tornillos, orientación del ventilador y, en general, con qué tipo de chasis son compatibles.
Elegir un formato inadecuado puede suponer que la fuente directamente no quepa en la torre o no coincidan los puntos de fijación, así que es un aspecto clave a revisar antes de comprar.
Fuentes ATX: el estándar más común
Las fuentes de alimentación ATX son las más habituales en ordenadores de sobremesa. Su tamaño suele rondar los 150 mm de ancho por 86 mm de alto, con una profundidad que varía según el modelo. Este formato se utiliza en la gran mayoría de cajas mid-tower y full-tower.
En las fuentes ATX el circuito interno se mantiene siempre parcialmente activo, de forma que existe una pequeña tensión permanente que permite funciones como encendido desde el botón frontal, modos de suspensión y otras características avanzadas de gestión de energía.
Otro detalle importante es que las fuentes ATX llegan a niveles de potencia muy altos, superando con facilidad los 750W e incluso llegando a modelos de más de 1000W o 2000W para equipos extremos o estaciones de trabajo con varias gráficas.
Fuentes SFX y SFX-L: para cajas compactas
Las fuentes de tipo SFX están diseñadas para equipos de tamaño reducido, como PCs mini-ITX o cajas compactas. Son más pequeñas que las ATX (aprox. 125 x 63,5 x 100 mm), lo que permite montarlas en chasis muy estrechos donde una fuente estándar no entraría.
Al ser más pequeñas, suelen montar un ventilador de menor diámetro, lo que en muchos casos implica un giro más rápido para lograr buena refrigeración y, en consecuencia, algo más de ruido respecto a una ATX con ventilador grande.
También tienen ciertas limitaciones de potencia máxima. Mientras que en ATX vemos sin problema modelos de 850W, 1000W o más, en SFX es más habitual encontrar fuentes de hasta unos 600W. Para equipos muy potentes quizá se queden cortas, aunque hay variantes avanzadas.
Precisamente por eso aparece el formato SFX-L, que mantiene el ancho y alto del SFX tradicional, pero es algo más largo (unos 125 x 63,5 x 130 mm) y permite alcanzar potencias mayores, incluso en el rango de los 700-800W, ideal para PCs pequeños pero con hardware de gama alta.
Si tienes una caja ATX pero quieres aprovechar una fuente SFX o SFX-L, es posible usar un adaptador de montaje que rellena el hueco y adapta los tornillos para que encaje sin problemas.
Fuentes TFX: muy alargadas para equipos delgados
El formato TFX está pensado para cajas muy estrechas y alargadas, como algunos PCs de oficina o equipos tipo HTPC muy finos. Sus medidas habituales son 85 x 65 x 175 mm, bastante más largas que una ATX estándar.
Al igual que ocurre con SFX, estas fuentes suelen estar limitadas en potencia y orientadas a equipos de bajo consumo, sin tarjetas gráficas potentes ni demasiados discos duros.
Si tu torre es especial o de marca (preensamblada), es importante revisar si el formato que usa es ATX, SFX, TFX u otro propietario para evitar incompatibilidades al reemplazar la fuente.
Qué tener en cuenta al comprar una fuente de alimentación de 750W
Una vez claro qué es una fuente y qué formatos existen, toca fijarse en las características clave que marcan la diferencia entre una fuente cualquiera y una buena fuente de 750W que merezca la pena.
Hay cuatro grandes bloques que no deberías pasar por alto: potencia y amperaje, eficiencia energética, tipo de cableado, y refrigeración y ruido. A todo ello se le suma un factor decisivo: los años de garantía que ofrece el fabricante.
Potencia, amperaje y equilibrio del equipo
La potencia de la fuente se mide en vatios (W) y es uno de los datos que más se miran al comprar, pero no es el único. Una fuente de 750W debe ofrecer una potencia real y estable en el raíl de +12 V, que es el que alimenta principalmente la tarjeta gráfica y el procesador.
Además de la potencia, hay que mirar el amperaje que entrega en +12 V. Por ejemplo, una fuente que proporciona 600W en el raíl de +12 V con una corriente máxima de 50 A está mucho mejor dimensionada para una gráfica exigente que otra con menos amperios, aunque ambas se etiqueten como 750W.
Si montas una fuente que no encaja con las necesidades de tu PC, puedes tener síntomas muy molestos: tirones de rendimiento, ruidos extraños (coil whine, ventilador siempre a tope), reinicios aleatorios, apagones repentinos o bajadas de FPS en juegos que el equipo debería mover sin despeinarse.
Es importante buscar un equilibrio: una fuente demasiado justa trabajará siempre al límite, con el ventilador a altas revoluciones, mientras que una fuente de 750W con margen suficiente funcionará más desahogada y, en muchos casos, será más silenciosa y duradera.
Eficiencia energética y certificación 80 PLUS
La eficiencia de una fuente indica qué porcentaje de la energía que toma de la pared llega realmente a los componentes, y cuánta se pierde en forma de calor. Cuanto mayor es la eficiencia, menos consumo eléctrico y menos calor disipado.
Para medir y estandarizar esa eficiencia existe la certificación 80 PLUS, que clasifica las fuentes según su rendimiento con diferentes cargas (normalmente al 20%, 50% y 100% de su capacidad). Las categorías más habituales son:
- 80 PLUS (estándar, ~80% de eficiencia)
- 80 PLUS Bronze
- 80 PLUS Silver
- 80 PLUS Gold
- 80 PLUS Platinum
- 80 PLUS Titanium (la más exigente, rondando o superando el 90% de eficiencia en muchos escenarios)
En una fuente de 750W con certificación 80 PLUS Bronze y una eficiencia del 85%, por ejemplo, la potencia real útil se ve ligeramente reducida por las pérdidas internas. Aunque la etiqueta ponga 750W, parte de esa energía se disipará como calor en el proceso de conversión.
Invertir un poco más en una fuente con mejor certificación, como Gold o superior, suele compensar a medio y largo plazo, ya que reduce el consumo eléctrico, genera menos calor y, en general, se asocia con componentes internos de mayor calidad.
Tipo de cableado: normal, semimodular y modular
El cableado de la fuente influye en la comodidad de montaje y en la gestión del aire dentro de la torre. Podemos encontrarnos tres enfoques principales:
Las fuentes con cableado normal (o no modular) traen todos los cables soldados directamente al interior de la PSU. No podemos desconectar los que no usemos, y esto puede complicar el orden interno si la caja es pequeña o tenemos pocos componentes.
Las fuentes semimodulares incluyen conectados de fábrica los cables básicos (24 pines ATX para la placa, 8+8 pines para CPU y al menos un PCIe 6+2 pines para la gráfica), pero el resto se conecta solo si lo necesitamos. Esto ayuda bastante a reducir el cableado sobrante.
Por último, las fuentes modulares son las más flexibles: ningún cable viene soldado directamente a la carcasa, y todos se enchufan de forma independiente. Así solo usas los cables que realmente necesitas, simplificando el montaje y mejorando el flujo de aire interno.
Ventilador, ruido y tecnologías avanzadas
Históricamente, la fuente de alimentación ha sido uno de los componentes más ruidosos del PC, ya que integra un ventilador dedicado para refrigerar sus componentes internos. En la mayoría de modelos, ese ventilador tiene un diámetro de entre 8 y 14 cm.
Cuanto más grande es el ventilador, a menos RPM necesita girar para mover la misma cantidad de aire, lo que se traduce en un funcionamiento sensiblemente más silencioso. Por eso las fuentes ATX con ventilador de 12 o 14 cm suelen ser bastante más agradables acústicamente que las compactas.
Otro aspecto importante es el tipo de rodamiento del ventilador. Los ventiladores con rodamiento por levitación magnética (magnetic levitation bearing) son de los más silenciosos y duraderos del mercado, por encima de los típicos rodamientos de bolas o casquillo.
Muchas fuentes modernas incluyen también tecnología ZeroDB o modos semi-pasivos: el ventilador permanece apagado hasta que la fuente alcanza cierta temperatura o carga. Mientras el PC está en reposo o con poca carga, la fuente puede funcionar sin que su ventilador se mueva, lo que se traduce en cero ruido.
Además, factores como la temperatura ambiente y la ventilación de la caja influyen en el comportamiento de la fuente. Si el PC está en una zona muy calurosa, o la torre queda encajada contra una pared sin espacio para que circule el aire, la eficiencia real baja y el ventilador trabajará más, aumentando el ruido y el desgaste.
Garantía y fiabilidad
La fuente es uno de los componentes que más sufre con el uso intensivo, sobre todo en PCs gaming donde hay picos de consumo continuos. Por eso, la garantía que ofrezca el fabricante es un buen indicativo de confianza.
Las marcas más reconocidas del sector suelen ofrecer al menos 5 años de garantía en sus modelos de gama media y alta, y en algunas líneas premium se llega incluso a 7 o 10 años. Si ves una fuente de 750W con buena certificación y 5 años de garantía, es una señal bastante positiva.
Además, muchas fuentes modernas indican un tiempo medio entre fallos (MTBF) de decenas de miles de horas; por ejemplo, 60.000 h o más, lo que da una referencia de su durabilidad teórica bajo condiciones normales de uso.
Especificaciones típicas de una buena fuente de 750W
Para entender mejor qué ofrecen las fuentes de alimentación de 750W actuales, merece la pena fijarse en algunas especificaciones técnicas que suelen aparecer en la ficha de producto y en la etiqueta lateral de la PSU.
En el apartado de control de energía, es habitual encontrar indicados la corriente de entrada (por ejemplo, 6 A), la frecuencia de entrada de la corriente alterna (47-63 Hz) y el rango de voltaje admitido (por ejemplo, de 207 a 253 V). También se suele indicar el factor de potencia, que en modelos con PFC activo ronda valores como 0,9.
Las fuentes de calidad incorporan PFC activo (Power Factor Correction), que reduce las pérdidas de energía y mejora la estabilidad de la red, así como diferentes protecciones electrónicas: sobretensión (OVP), subtensión (UVP), exceso de corriente (OCP), sobrecarga de potencia (OPP) y protección frente a cortocircuitos (SCP), entre otras.
En cuanto a la potencia combinada por raíles, una buena fuente de 750W puede ofrecer datos como 600W disponibles en +12 V, y hasta 200W combinados entre +3,3 V y +5 V. También se detallan las corrientes máximas de salida por cada raíl, por ejemplo 25 A en +3,3 V, 25 A en +5 V, 50 A en +12 V, 0,5 A en -12 V y 2,5 A en +5 VSB.
Otros parámetros interesantes son el tiempo de espera o hold-up time (por ejemplo, 16 ms), que indica cuánto tiempo puede mantener la carga sin apagarse ante una breve caída de tensión, y el margen de retardo de la señal Power Good (por ejemplo 100-500 ms), que señala cuándo la fuente considera que la tensión está dentro de lo correcto para arrancar el sistema.
Conectores y longitud de cables en una fuente de 750W
Además de la potencia, es vital asegurarse de que la fuente ofrece todos los conectores necesarios para tu configuración: placa base, CPU, GPU, discos, ventiladores, etc. De poco sirve tener 750W si luego te faltan conectores PCIe para la gráfica.
En una fuente ATX moderna de 750W es habitual encontrar: un conector principal de 20+4 pines ATX para la placa base, un conector de alimentación de CPU de 4+4 pines (a veces doble 4+4 para placas exigentes), varios conectores de alimentación SATA (por ejemplo, 6 unidades) para SSDs y discos HDD, y algunos conectores Molex de 4 pines para periféricos más antiguos.
Las longitudes de los cables también importan, sobre todo si la torre es grande o la gestión del cableado va por detrás de la placa. Es habitual ver, por ejemplo, 55 cm para el cable de placa base, 65 cm para CPU, alrededor de 55 cm para los PCIe y tramos de 400-700 mm en las tiras de conectores SATA y Molex, lo que da margen para llegar a todas las bahías.
Diseño, refrigeración y dimensiones físicas
En el apartado de diseño, las fuentes de 750W suelen venir en color negro, con un ventilador único de 12 cm en la parte superior o inferior según la orientación de montaje. Este ventilador, controlado por temperatura, puede moverse en un rango de revoluciones típico de 690-1760 RPM.
La refrigeración suele ser del tipo activo, lo que significa que la fuente cuenta con ventilador y sistemas de control de temperatura dinámicos. Hay modelos pasivos sin ventilador, pero son menos frecuentes en 750W y más caros, orientados a equipos totalmente silenciosos.
En cuanto a las dimensiones, una fuente ATX estándar de 750W acostumbra a tener 150 mm de ancho, 86 mm de alto y unos 140 mm de profundidad, con un peso en torno a 1,2-1,3 kg. Estas medidas encajan sin problema en la mayoría de cajas ATX y microATX del mercado.
También suele incorporar un interruptor físico de encendido/apagado en la parte trasera, útil para cortar la alimentación por completo sin tener que desenchufar el cable, por ejemplo antes de manipular el hardware.
Protecciones electrónicas y calidad de fabricación
Las buenas fuentes modernas se diseñan pensando no solo en suministrar potencia, sino en proteger el resto del equipo frente a cualquier incidente eléctrico. Por eso, además de las certificaciones, es clave revisar las protecciones que incorpora.
Modelos de gama alta emplean tecnología de fabricación SMD de alta precisión sobre placas de circuito impreso (PCB) de doble capa en fibra de vidrio, lo que proporciona gran estabilidad y fiabilidad frente a vibraciones, temperatura y cargas elevadas.
Entre las protecciones habituales encontramos: OVP (protección por exceso de voltaje), UVP (protección por defecto de voltaje), OCP (protección por exceso de corriente), OPP (protección por sobrecarga de potencia) y SCP (protección total contra cortocircuitos internos y externos). En algunas fichas técnicas incluso se habla de SCP EXTENDED, indicando una cobertura más amplia ante posibles cortos.
Gracias a estos sistemas, si algo va mal (un componente falla, hay un corto, se supera la potencia máxima, etc.), la fuente se apaga de forma controlada para evitar daños mayores en el hardware. Es preferible que la fuente se proteja y corte el suministro antes que dejar pasar un pico que termine quemando la gráfica o la placa.
Algunos modelos de 750W de gama media-alta llegan a ofrecer 5 años de garantía oficial apoyados por este tipo de construcción robusta y segura, desarrollada bajo estándares europeos exigentes, algo que siempre suma puntos a la hora de elegir.
Fuentes de alimentación de 750W para PC gamer
En el terreno gaming, la fuente de alimentación es uno de los componentes más infravalorados, y sin embargo, es esencial para que el resto del hardware trabaje al rendimiento esperado sin sobresaltos. Un PC gamer puede pasar horas al máximo de carga entre juegos, streaming y multitarea.
Tarjetas gráficas potentes, procesadores de varios núcleos, memorias rápidas y varios discos exigen una entrega de energía constante y estable. Si la fuente es insuficiente o de mala calidad, se pueden dar cuelgues aleatorios, caídas de rendimiento inexplicables y, en el peor de los casos, daños físicos en los componentes.
Por eso, para un PC orientado a juegos, una fuente de alimentación gaming de al menos 600W suele ser lo mínimo recomendable, pero lo más habitual en configuraciones equilibradas y con margen es optar por 650-750W, especialmente si se monta una GPU de gama alta.
Las fuentes adecuadas no solo garantizan que la gráfica y el procesador reciban la potencia que necesitan, sino que ayudan a mejorar la estabilidad general del sistema, reduciendo la probabilidad de reinicios en mitad de una partida o de microcortes de rendimiento.
Además, una buena PSU contribuye a mantener unas temperaturas más controladas en el interior del chasis, al trabajar con más eficiencia y disipar menos calor. Todo esto se traduce en un equipo más silencioso, fresco y duradero, justo lo que se busca en un PC gamer exigente.
Marcas, tamaños de caja y potencia necesaria
En el mercado puedes encontrar fuentes de alimentación de marcas muy conocidas en el sector del hardware: ASUS, Cougar, Coolbox, L-Link, Corsair, Thermaltake y muchas otras. Más que buscar “la mejor marca absoluta”, lo importante es localizar el modelo que encaje con tu equipo y tu presupuesto.
Lo primero que conviene saber es el tamaño exacto de tu caja y el formato de fuente que admite: ATX, SFX, TFX, etc. En la mayoría de PCs gaming se usan cajas ATX con fuentes ATX, pero en equipos compactos habrá que ir a SFX o formatos más pequeños.
Después hay que calcular la potencia que realmente necesita el equipo. Para un PC de uso básico (ofimática, navegación, multimedia) es fácil arreglarse con 300-450W, pero si hablamos de un PC gamer o de trabajo gráfico, la cosa cambia y esos 600-750W empiezan a tener mucho más sentido.
Lo ideal es revisar los componentes concretos (procesador, gráfica, número de discos, etc.) y usar una calculadora de potencia o las recomendaciones del fabricante de la GPU para saber cuántos vatios hacen falta de verdad. Así te aseguras de elegir una fuente de 750W con un margen razonable y sin desperdiciar dinero.
Por último, conviene comprobar que la fuente cuenta con suficientes conectores PCIe para la gráfica o gráficas que vayas a usar, y que los cables tienen la longitud necesaria para tu chasis. No todas las 750W están pensadas para la misma clase de configuración.
Una fuente de alimentación de 750W bien escogida, con buena eficiencia 80 PLUS, protecciones completas, cableado adecuado y una refrigeración silenciosa, se convierte en la base sobre la que se apoya todo tu PC, permitiendo que el hardware funcione a su máximo potencial con estabilidad, seguridad y margen de crecimiento para futuras ampliaciones.
Tabla de Contenidos
- ¿Qué es exactamente una fuente de alimentación para PC?
- Tipos de fuentes de alimentación según el formato
- Qué tener en cuenta al comprar una fuente de alimentación de 750W
- Especificaciones típicas de una buena fuente de 750W
- Conectores y longitud de cables en una fuente de 750W
- Diseño, refrigeración y dimensiones físicas
- Protecciones electrónicas y calidad de fabricación
- Fuentes de alimentación de 750W para PC gamer
- Marcas, tamaños de caja y potencia necesaria