- Microsoft Store centraliza la descarga, actualización y seguridad de aplicaciones y juegos en Windows 10 y 11.
- Es posible obtener paquetes APPX directamente de los servidores de Microsoft, aunque conlleva limitaciones y riesgos.
- Instalar Google Play Store en Windows 11 amplía el catálogo con apps Android mediante un subsistema modificado.

La tienda de aplicaciones en Windows se ha convertido en el centro neurálgico desde el que instalar programas, juegos y herramientas de forma segura en tu PC. Tanto si vienes de Windows 7 u 8.1 como si ya usas Windows 10 u 11, entender cómo funciona Microsoft Store y qué alternativas tienes te puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza.
A lo largo de esta guía vas a ver cómo usar Microsoft Store, qué ventajas ofrece, qué riesgos tiene saltársela y también métodos avanzados para descargar apps UWP fuera de la tienda e incluso instalar Google Play Store en Windows 11. Es un recorrido largo y detallado, pero si trabajas a menudo con software en Windows te vendrá de lujo tener todo esto claro.
Qué es la tienda de aplicaciones de Windows y cómo funciona
Microsoft Store es la tienda de aplicaciones oficial para Windows, presente de forma nativa en Windows 10 y Windows 11, y que ya se introdujo en Windows 8. Desde aquí puedes descargar aplicaciones gratuitas y de pago, juegos, herramientas de productividad e incluso algunas apps clásicas Win32 empaquetadas para distribuirse a través de la tienda.
La principal idea de Microsoft con esta plataforma es ofrecer un entorno similar a la App Store de Apple o Google Play: un sitio único donde buscar, comprar, descargar y actualizar software sin tener que ir saltando de web en web, con un mínimo de control de calidad y seguridad por parte de la propia compañía.
Cuando descargas una aplicación desde Microsoft Store, esta queda vinculada a tu cuenta de Microsoft. Eso implica que podrás volver a instalarla en otros dispositivos compatibles en los que inicies sesión con la misma cuenta, y que además se actualizará de forma automática sin que tengas que estar pendiente de nuevas versiones.
Otro punto clave es que las apps de la tienda, en especial las UWP (Universal Windows Platform), han sido analizadas y firmadas por Microsoft, lo que reduce de forma muy importante el riesgo de malware, troyanos o instaladores llenos de basura. No es infalible, pero la seguridad suele ser notablemente más alta que bajando programas al azar desde Internet.
Cómo usar Microsoft Store en Windows 10 y Windows 11
En versiones modernas del sistema, Microsoft Store viene instalada de serie y es bastante fácil de localizar. Aun así, conviene repasar cómo acceder, buscar contenido y gestionar tus apps tanto en Windows 10 como en Windows 11, porque la interfaz tiene pequeñas diferencias entre versiones.
Lo primero es abrir la tienda. En ambos sistemas puedes escribir “Microsoft Store” en la barra de búsqueda de la barra de tareas y hacer clic en “Abrir”. También suele aparecer anclada al menú Inicio y, en algunos equipos, en la barra de tareas por defecto.
Una vez dentro, verás que la tienda organiza el contenido en distintas secciones: destacados, mejores aplicaciones gratuitas, juegos populares y categorías específicas accesibles desde una columna lateral (Windows 11) o desde la parte superior (Windows 10). Las opciones son muy parecidas en ambos sistemas, aunque el diseño en Windows 11 es más moderno y limpio.
Si quieres afinar un poco más, puedes usar la barra de búsqueda interna de Microsoft Store para localizar directamente la app o el juego que necesitas. Es suficiente con escribir el nombre, aunque también puedes buscar por tipo de programa (por ejemplo, “editor de fotos”, “ofimática”, etc.).
En las páginas principales verás bloques como “Mejores aplicaciones gratuitas” o “Top juegos”. Para ver todas las apps de una categoría concreta, basta con pulsar en “Mostrar todo” o “Ver todas” al final de la fila correspondiente. Desde ahí tendrás acceso a más filtros por tipo de dispositivo, precio, valoración, etc.
Instalar aplicaciones y juegos desde Microsoft Store
Una vez has encontrado lo que te interesa, el proceso de instalación es bastante sencillo. Cada ficha de aplicación muestra descripción, capturas de pantalla, valoración media, requisitos del sistema y reseñas de otros usuarios, lo que ayuda bastante a decidir si merece la pena instalarla.
Para descargar una app gratuita, simplemente haces clic en el botón “Obtener” o “Instalar”. En el caso de las apps de pago, verás el precio y el botón de compra. Si no has iniciado sesión, la tienda te pedirá que lo hagas con tu cuenta de Microsoft para completar el proceso.
En Windows 11, cuando pulsas en “Obtener” es posible que la tienda te pregunte si quieres asociar esa app a tu cuenta de Microsoft para poder usarla en otros dispositivos. Si confirmas, quedará vinculada a esa cuenta y aparecerá en tu biblioteca. En Windows 10 ocurre algo similar, aunque si no quieres iniciar sesión en ese momento, puedes elegir opciones como “No, gracias” y descargar algunas apps solo para el equipo actual.
Mientras la app se descarga, Microsoft Store muestra el progreso y, una vez finalizada la instalación, podrás abrirla directamente desde la propia tienda o desde el menú Inicio. Todo el proceso es automático y transparente: no verás asistentes de instalación ni tendrás que ir pulsando “Siguiente” diez veces, como pasa con tantos programas clásicos.
Si en algún momento recibes errores al tratar de instalar o actualizar apps desde Microsoft Store (por ejemplo, que la tienda no se abre, que se queda colgada o que no descarga nada), Microsoft ofrece páginas específicas de solución de problemas para estos casos: guías sobre qué hacer si no se pueden instalar apps, si la Store no arranca, etc.
Gestión de actualizaciones y biblioteca de aplicaciones
Una de las ventajas de utilizar la tienda oficial es que no tienes que ir persiguiendo actualizaciones por tu cuenta. Microsoft Store incluye una opción para actualizar apps automáticamente, que conviene revisar por si en algún momento la has desactivado sin querer.
En Windows 11, para modificar este ajuste tienes que pulsar en el icono de tu avatar o foto de perfil en la esquina superior derecha de la tienda y entrar en “Configuración de la aplicación”. Dentro verás, entre otras opciones, el interruptor para activar o desactivar las “Actualizaciones de aplicaciones automáticamente”. Si te gusta tenerlo todo al día sin preocuparte, déjalo activado.
En Windows 10 este ajuste se encuentra normalmente en el menú de tres puntos “Ver más”. Desde ahí accedes a “Configuración” y encontrarás la misma opción para que la Store descargue las actualizaciones de forma automática cuando estén disponibles.
Además de las actualizaciones, la tienda incluye una sección de “Biblioteca” o “Mi biblioteca” que es fundamental para recuperar apps que tenías instaladas en otros dispositivos o que has desinstalado en el pasado. Aquí se listan todas las aplicaciones asociadas a tu cuenta: las que están actualmente instaladas, las que tienes listas para instalar y el resto de títulos que has obtenido anteriormente.
Desde esta biblioteca puedes reinstalar software con un solo clic, algo útil si cambias de PC, formateas Windows o simplemente quieres recordar qué apps probaste en su momento. Es una especie de historial de tus descargas dentro del ecosistema de Microsoft Store.
Ventajas y desventajas de la tienda oficial de Windows
La Microsoft Store ha ido mejorando poco a poco desde su aparición en Windows 8. Con Windows 10 ganó bastante peso, y en Windows 11 ha dado un salto importante en cuanto a diseño, catálogo y rendimiento. Pese a ello, muchos usuarios siguen prefiriendo descargar programas directamente desde las webs oficiales o desde repositorios de terceros.
Entre las principales ventajas, destaca la seguridad de las apps UWP y de los paquetes revisados por Microsoft. Antes de publicarse en la tienda, las aplicaciones pasan por controles que reducen el riesgo de virus, spyware, adware y demás fauna. Esto no significa que todo sea perfecto, pero sí que el ambiente es bastante más controlado que el de descargar ejecutables al azar desde Google.
También es un punto positivo la compatibilidad garantizada con tu versión de Windows. Si una app no es compatible con tu sistema (por ejemplo, porque requiere una versión más moderna o una arquitectura diferente), la tienda no te dejará instalarla, evitando problemas de errores, bloqueos o instalaciones fallidas que sí son frecuentes intentando meter software antiguo o mal adaptado.
Otro beneficio importante es que evitas el caos de publicidad abusiva, banners engañosos y botones falsos de descarga tan habituales en muchas webs de descargas. En la Store, pinchas y listo: ni pop-ups, ni instaladores con barras de herramientas, ni antivirus “de regalo” camuflados en el proceso.
Aun con todo, la tienda tiene sus desventajas. Por un lado, depende totalmente de la infraestructura de Microsoft, así que si hay problemas de conexión con sus servidores, errores temporales o bugs en la propia app de la Store, puedes encontrarte con que no se abre, que no descarga o que da fallos al actualizar, mientras que un .exe descargado desde la web del desarrollador probablemente seguiría funcionando.
Por otro lado, tradicionalmente el catálogo de Microsoft Store no ha sido tan amplio ni tan actualizado como el de otros ecosistemas, sobre todo en lo referente a herramientas profesionales o algunos juegos. Aunque esto está cambiando, todavía hay casos en los que la versión descargable desde la web del desarrollador ofrece más funciones que la edición de la tienda, como ocurre con VLC, cuya versión UWP está más pensada para uso táctil y deja fuera opciones avanzadas como conversión de vídeos o descarga desde YouTube.
Descargar apps UWP desde Microsoft Store sin usar la tienda
Aunque el planteamiento de Microsoft es que todo pase por su tienda oficial, existen alternativas para descargar directamente los paquetes UWP (.Appx, .AppxBundle, .EAppxBundle) desde los servidores de la compañía sin pasar por la interfaz de Microsoft Store. Una de las más conocidas es la plataforma de los desarrolladores de Adguard.
Adguard es popular por ofrecer herramientas que permiten obtener ISOs oficiales de Windows y Office directamente desde los servidores de Microsoft, evitando webs dudosas. Sobre esa misma idea han extendido su servicio para generar enlaces de descarga directos de apps de la tienda, actuando como una especie de “proxy” que se coloca en medio entre el usuario y la Store.
La mecánica es sencilla: primero tienes que conseguir la URL de la aplicación en la web de la Microsoft Store. Por ejemplo, si buscas WhatsApp Desktop en la versión web de la tienda, verás una dirección del estilo: https://www.microsoft.com/es-es/p/whatsapp-desktop/9nksqgp7f2nh. Lo que te interesa es la parte limpia de la URL, sin parámetros extra.
Tras copiar esa dirección, accedes a la web generadora de enlaces de Adguard. Allí encontrarás un cuadro de texto donde pegar la URL de la app, el identificador de producto, el nombre del paquete o similares. Además, hay un menú para elegir el canal de la versión: Retail (estable), versiones Insider (Release Preview, Fast, Slow), etc.
Lo habitual es seleccionar “Retail” como versión estable y pulsar el botón para generar los enlaces. El sistema hace una consulta a los servidores de Microsoft y te muestra un listado con todos los archivos relacionados con la aplicación: paquetes AppxBundle, EAppxBundle, dependencias, firmas digitales, librerías, etc., cada uno con su tamaño y un hash SHA1 para verificar la integridad.
Los ficheros que te interesan normalmente son los paquetes .AppxBundle y .EAppxBundle, que contienen la aplicación en sí. Haciendo clic en el archivo adecuado (conviene fijarse en la última versión y en la arquitectura, por ejemplo, x64 para equipos modernos), comienza la descarga directa desde los propios servidores de Microsoft, sin pasar por la Store gráfica.
Instalar paquetes .Appx y .AppxBundle en Windows
Para poder instalar estos paquetes que has obtenido fuera de la Store, necesitas activar el modo programador de Windows. Este modo permite, entre otras cosas, instalar aplicaciones UWP que no están firmadas para la tienda o que proceden de fuentes externas, lo que en este contexto es imprescindible.
La activación se hace desde la app de Configuración de Windows, entrando en el apartado de “Actualización y seguridad” y luego en “Para programadores” (en Windows 10), o la sección equivalente en Windows 11. Ahí verás una opción llamada “Modo de programador” que debes habilitar. El sistema te mostrará un aviso de que esta función permite instalar apps de fuentes no verificadas; acepta y deja que Windows aplique los cambios.
Con el modo programador activado, basta con hacer doble clic sobre el archivo .Appx o .AppxBundle que has descargado. Windows abrirá el instalador de paquetes UWP, donde verás información sobre el origen del archivo (Microsoft Store), el editor que lo firma, la versión del programa, los permisos solicitados y otras dependencias que puedan ser necesarias.
En esa ventana puedes marcar si quieres que la app se ejecute automáticamente al finalizar la instalación y, cuando todo esté correcto, pulsar en el botón de “Instalar” para que el sistema se encargue del resto. Si faltan librerías o frameworks suplementarios, Windows tratará de descargarlos de forma automática.
Si prefieres un enfoque más técnico, también puedes instalar estos paquetes usando PowerShell. En ese caso, abres una consola de PowerShell con permisos de administrador y utilizas un comando similar a: Add-AppxPackage -Path «C:/Ruta/Programa.Appx» (adaptando la ruta y el nombre de archivo a tu caso). Para paquetes sin empaquetar, se puede recurrir al manifest XML con Add-AppxPackage -Path C:/Ruta/AppxManifest.xml -Register.
Riesgos y limitaciones de instalar apps fuera de Microsoft Store
Aunque técnicamente es posible descargar e instalar archivos APPX y APPXBUNDLE sin pasar por la tienda, conviene valorar qué sentido tiene hacerlo y qué riesgos conlleva, sobre todo cuando se trata de aplicaciones de pago o de juegos pesados.
En primer lugar, la Microsoft Store utiliza DRM y validaciones online para las apps de pago. Que puedas descargar un paquete .Appx de una aplicación que cuesta dinero no significa que vayas a poder usarla gratis. Cuando intentes abrirla, el sistema verificará los permisos y requerirá que la cuenta con la que inicias sesión tenga realmente esa licencia. Si no es así, no podrás ejecutarla.
Esto hace que el supuesto “truco” de bajar apps de pago gratis por esta vía no compense en absoluto. Te puedes tirar un rato descargando decenas de gigas de un juego, llenar tu disco duro de datos inútiles y luego descubrir que no pasa del arranque porque falta la validación de licencia ligada a tu cuenta de Microsoft.
Además, al instalar manualmente paquetes APPX corres el riesgo de perder el seguimiento de actualizaciones. La Store no sabrá que tienes esa app gestionada por su sistema, con lo que no recibirás nuevas versiones a menos que las vuelvas a descargar de forma manual, con el consiguiente desgaste de tiempo y posibles problemas de compatibilidad.
El modo programador, necesario para estos experimentos, también abre la puerta a instalar software menos controlado, lo que, si no tienes cuidado, puede derivar en la ejecución de paquetes maliciosos o mal diseñados. Por eso, aunque descargar los paquetes directamente desde los servidores oficiales de Microsoft reduce bastante el riesgo, cualquier atajo adicional (fuentes dudosas, repositorios no oficiales) se convierte en un potencial problema de seguridad.
Igualmente, cuando descargas programas desde webs ajenas a la Store, es fácil acabar con ejecutables inflados que incluyen otros programas adjuntos (barras de navegador, antivirus promocionales, utilidades que no has pedido, etc.), lo que hace que los instaladores ocupen mucho más que la app original y dejen tu sistema lleno de basura que ni necesitas ni quieres.
También está el factor de la compatibilidad. Al descargar manualmente aplicaciones desde Internet, no hay nadie garantizando que esa versión funcione bien en tu edición de Windows. Puedes instalar sin darte cuenta una build pensada para otra rama del sistema o para otra arquitectura, con el riesgo de errores, cierres inesperados y conflictos con otras apps.
Por qué sigue compensando usar Microsoft Store
Pese a todas las alternativas y métodos avanzados para descargarte apps de mil maneras, en el día a día lo más lógico para la mayoría de usuarios es seguir usando la Microsoft Store como fuente principal de software, apoyándote en las webs oficiales de los desarrolladores solo cuando realmente haga falta.
La tienda ha crecido mucho en catálogo en los últimos años, y cada vez más desarrolladores están publicando versiones adaptadas para Windows 10 y, sobre todo, para Windows 11. Muchos programas clásicos que antes solo podías conseguir desde su web ya tienen presencia en la Store, y la tendencia va claramente a más.
El hecho de que la instalación sea limpia, sin asistentes pesados ni extras ocultos, que puedas centralizar actualizaciones, licencias y reinstalaciones, y que además haya un control de seguridad previo por parte de Microsoft, hace que la Store sea, para la mayoría de la gente, la opción menos problemática.
¿Significa eso que nunca debas instalar nada desde fuera de la tienda? Para nada. Hay aplicaciones profesionales, herramientas avanzadas o versiones concretas (como el VLC completo de escritorio) que solo están, o solo tienen sentido, descargándolas desde la web oficial. Pero usar métodos como descargar APPX por tu cuenta o activar el modo programador sin una razón de peso suele traer más pegas que ventajas.
En casos muy concretos, sí tiene utilidad guardar un paquete APPX de una aplicación que temes que pueda desaparecer de la Store en el futuro, por ejemplo alguna herramienta curiosa de fondos de pantalla de Windows Spotlight o similares. Si ya la has adquirido con tu cuenta, conservar el instalador puede servirte como copia de seguridad adicional, siempre que recuerdes que su ejecución seguirá estando condicionada a la validación con tu cuenta de Microsoft.
Instalar Google Play Store en Windows 11: la otra tienda de apps
Con Windows 11, Microsoft ha dado un paso más integrando aplicaciones de Android en el sistema a través del Subsistema de Windows para Android (WSA). De serie, este subsistema se conecta a la Amazon Appstore, pero es posible ir más allá y añadir la propia Google Play Store para instalar apps Android directamente desde la tienda oficial de Google.
El proceso para conseguir esto no es precisamente trivial, ya que implica usar una versión modificada del subsistema de Android con soporte para los servicios de Google (GApps) y, en muchos casos, capacidades de root. La herramienta más popular para lograrlo es un proyecto de código abierto llamado Magisk on WSA, disponible en GitHub.
Antes de empezar, si ya tienes instalado el Subsistema de Windows para Android estándar, conviene desinstalarlo completamente. Lo puedes hacer desde el menú Inicio, buscando “Subsistema de Windows para Android” y usando la opción de desinstalar como si fuera una app más del sistema.
Después necesitarás activar y configurar el Subsistema de Windows para Linux (WSL). Para ello, normalmente basta con instalarlo desde la propia Microsoft Store y, a continuación, descargar una distribución como Ubuntu desde la misma tienda. Así tendrás listo el entorno Linux necesario para ejecutar los scripts de Magisk on WSA.
Una vez instalado Ubuntu, debes ir a “Activar o desactivar las características de Windows” desde el panel de búsqueda y asegurarte de que están habilitadas las opciones de “Plataforma de máquina virtual” y “Subsistema de Windows para Linux”. Windows aplicará los cambios y te pedirá reiniciar el equipo.
Tras el reinicio, abre Ubuntu desde el menú Inicio, preferiblemente con la opción de “Ejecutar como administrador”. La primera vez que lo arrancas, el sistema terminará de instalar la distribución y te pedirá que crees un usuario y una contraseña propios de Ubuntu, independientes de los de Windows.
Con Ubuntu en marcha, es el momento de clonar el repositorio de Magisk on WSA. En la terminal de Linux, ejecutas el comando git clone https://github.com/LSPosed/MagiskOnWSALocal.git para descargar el código en tu entorno local. Cuando acabe, entras en la carpeta del proyecto usando cd MagiskOnWSALocal y luego cd scripts para acceder al directorio de scripts.
Dentro de esa ruta, lanzas el script principal con ./run.sh. El sistema te pedirá tu contraseña de usuario de Ubuntu y empezará a descargar y preparar todos los componentes necesarios. Tómatelo con calma, porque puede tardar un buen rato dependiendo de tu conexión y de la potencia de tu equipo.
Una vez iniciado el asistente, tendrás que ir respondiendo a varias preguntas: primero, la arquitectura del subsistema (x64 para PCs con procesadores Intel o AMD, ARM64 para equipos con chips ARM), después el canal que quieres usar (estable, beta, dev, etc.), siendo recomendable elegir el estable salvo que necesites algo específico.
Más adelante, el asistente te preguntará si quieres que el Android que vas a instalar tenga acceso root. Esto no es estrictamente necesario si solo quieres usar la Play Store, pero muchos usuarios aprovechan ya para habilitarlo y poder toquetear más adelante. Si eliges que sí, deberás escoger el tipo de root a aplicar.
El punto clave del proceso llega cuando se te pregunte si deseas instalar las GApps (Google Apps). Aquí tienes que responder afirmativamente, porque es precisamente este conjunto de aplicaciones y servicios de Google el que incluye la Play Store y los componentes que necesita para funcionar correctamente.
Opcionalmente, el asistente puede preguntarte si quieres conservar la Amazon Appstore que viene con el WSA original. Mantenerla no afecta negativamente, así que, si sueles usarla, puedes indicar que sí para tener ambas tiendas conviviendo en el mismo subsistema de Android.
Por último, te ofrecerá la posibilidad de comprimir o no la imagen generada del subsistema. Esto solo tiene sentido si piensas compartir esa imagen con otros equipos o guardarla como copia de seguridad compacta, así que si solo vas a usarla en tu PC puedes prescindir de la compresión para ahorrar tiempo.
Cuando el asistente termine de generar la imagen, encontrarás la carpeta de salida en la ruta habitual de WSL: dentro de Linux > Ubuntu > Home > tu usuario > MagiskOnWSALocal > Output. Allí verás un directorio con nombre que empieza por WSA y contiene todos los archivos del subsistema modificado.
El siguiente paso es copiar el contenido de esa carpeta a una ubicación cómoda en tu disco de Windows, por ejemplo C:\WSA. No hace falta mantener el mismo nombre de carpeta; lo importante es tener todos los archivos juntos en una ruta fácil de escribir desde la terminal de Windows.
Después, abre el “Terminal” de Windows o una ventana de PowerShell como administrador y muévete hasta la ruta en cuestión usando comandos como cd\ seguido de cd C:\WSA (ajustando el camino a tu caso). Una vez dentro, ejecuta el script de instalación con un comando del tipo PowerShell.exe -ExecutionPolicy Bypass -File .\Install.ps1.
Este script se encargará de registrar e instalar el Subsistema de Windows para Android modificado en tu sistema. Durante el proceso pueden aparecer ventanas pidiendo permisos, así como una pantalla solicitando si quieres enviar datos de diagnóstico a Microsoft; puedes continuar sin marcar nada si lo prefieres.
Cuando finalice la instalación, se abrirá la interfaz del subsistema, mostrando que se está iniciando Android. También aquí tendrás que esperar unos minutos para que todo termine de configurarse. Al completarse, verás la configuración inicial de Android y de la Google Play Store.
En esa primera ejecución podrás elegir si quieres permitir notificaciones, y después se te invitirá a iniciar sesión en la Play Store con tu cuenta de Google. Introduces tu correo, tu contraseña, aceptas las condiciones de servicio y, tras unos instantes de carga, la tienda estará lista.
Desde ese momento tendrás acceso a la Play Store como si estuvieras en un móvil Android, con la particularidad de que las apps que instales quedarán integradas en Windows como si fueran aplicaciones nativas. Podrás lanzarlas desde el menú Inicio, anclarlas a la barra de tareas y usarlas en ventanas redimensionables.
Siempre que quieras volver a la Play Store, solo tienes que buscar “Play Store” en el menú Inicio de Windows 11 y abrir la app. La primera carga tras cada arranque del subsistema puede tardar un pelín, pero luego el funcionamiento se normaliza y podrás ir instalando casi cualquier aplicación Android compatible con este entorno.
Con todo lo anterior, el panorama de la tienda de aplicaciones en Windows queda bastante claro: por un lado tienes Microsoft Store como eje principal y más seguro; por otro, métodos avanzados para descargar e instalar APPX desde fuera de la tienda, con sus limitaciones y riesgos; y, además, la opción de integrar Google Play Store en Windows 11 para ampliar el catálogo con apps Android. Elegir el camino más adecuado en cada caso dependerá de lo que necesites, tu nivel técnico y las ganas que tengas de complicarte la vida, pero contar con todas estas herramientas sobre la mesa te permite exprimir mucho mejor tu PC con Windows.
Tabla de Contenidos
- Qué es la tienda de aplicaciones de Windows y cómo funciona
- Cómo usar Microsoft Store en Windows 10 y Windows 11
- Instalar aplicaciones y juegos desde Microsoft Store
- Gestión de actualizaciones y biblioteca de aplicaciones
- Ventajas y desventajas de la tienda oficial de Windows
- Descargar apps UWP desde Microsoft Store sin usar la tienda
- Instalar paquetes .Appx y .AppxBundle en Windows
- Riesgos y limitaciones de instalar apps fuera de Microsoft Store
- Por qué sigue compensando usar Microsoft Store
- Instalar Google Play Store en Windows 11: la otra tienda de apps