- Health Connect actúa como una base de datos local en el dispositivo, sustituyendo el antiguo sistema basado en la nube de Google Fit.
- La configuración requiere activar los permisos de lectura y escritura tanto en la app de origen (como Samsung Health o Fitbit) como en la de destino.
- Google retirará las API de Fit en 2026, obligando a todas las aplicaciones de salud a migrar hacia el estándar de Health Connect.
Si te mueves por el ecosistema de Android y te gusta llevar un control estricto de tu actividad física, habrás notado que el panorama de las aplicaciones de salud ha dado un giro radical. Durante mucho tiempo, Google Fit fue el jefe absoluto, el sitio donde todo aterrizaba, pero ahora ha llegado Health Connect (Salud conectada) para cambiar las reglas del juego y hacer que tus datos no estén dispersos por diez apps distintas.
La verdad es que, al principio, esto puede parecer un lío monumental. ¿Para qué quiero una herramienta nueva si ya tengo Fit? ¿Tengo que instalar cosas adicionales o es algo que viene de serie? Básicamente, estamos pasando de un sistema basado en la nube a uno mucho más privado y local, donde tú decides exactamente qué dato puede leer cada aplicación, evitando que tu información ande volando por servidores ajenos sin control.
¿Qué es exactamente Health Connect y en qué se diferencia de Google Fit?

Para entenderlo rápido: Google Fit es una aplicación con una interfaz donde ves tus pasos y calorías, mientras que Health Connect es más bien una infraestructura o base de datos local que reside en tu móvil. Mientras que Fit enviaba todo a la nube de Google, Health Connect guarda la información en el dispositivo, lo que supone un salto enorme en privacidad y seguridad.
Además, Health Connect no te obliga a tener una cuenta de Google activa para funcionar, algo que ya es un alivio. La diferencia clave es que Health Connect actúa como un puente o traductor: permite que Samsung Health, Fitbit o Garmin escriban sus datos en un lugar común para que luego otra app (como el propio Google Fit) pueda leerlos y mostrártelos en un panel unificado.
Cómo poner en marcha la sincronización paso a paso

Si quieres que tus datos fluyan correctamente, el proceso es bastante sencillo, aunque depende de tu versión de Android. En las versiones 14 en adelante, ya viene integrado en el sistema, pero si tienes Android 12 o 13, tendrás que echarle un ojo a la Play Store y descargar la app de Health Connect manualmente.
- Configuración inicial: Una vez instalada, abre Google Fit, ve a tu Perfil, entra en Configuración y busca el apartado de Health Connect para activar la sincronización.
- Gestión desde el sistema: Si prefieres hacerlo desde los ajustes del teléfono, ve a Configuración > Apps > Health Connect y pulsa en Abrir.
- Control de acceso: Dentro de la app de Fit, en el menú de Health Connect, tienes la opción de Administrar datos y acceso para decidir qué aplicaciones conectadas tienen permiso para leer o escribir información.
Si en algún momento te cansas o quieres limpiar el sistema, puedes desactivar la sincronización desde el mismo menú de Fit. Ten en cuenta que si decides borrar los datos históricos que Fit escribió en Health Connect, otras aplicaciones ya no podrán leerlos, aunque es posible que algunas ya hayan guardado una copia propia anteriormente.
La integración con Samsung Health y otros wearables

Uno de los grandes dolores de cabeza era la pelea entre Samsung y Google. Afortunadamente, esto ya es historia. Ahora puedes conectar tu Galaxy Watch con Google Fit gracias a Salud conectada. El proceso consiste en ir a los ajustes de Samsung Health, buscar la sección de Health Connect y dar permiso para compartir todos los datos.
Una vez que Samsung Health envía la información a la base de datos local, solo te queda ir a Google Fit y activar la opción de lectura. De esta forma, los pasos y el sueño de tu reloj Samsung aparecerán mágicamente en el panel de Fit. Lo mismo ocurre con otras marcas como Fitbit, Polar o Garmin, aunque cada una tiene sus propias reglas de permisos.
El futuro de los datos: El adiós a las API de Google Fit

Hay algo muy importante que debes saber: Google ha anunciado que las API REST de Google Fit desaparecerán para el año 2026. Esto significa que las apps que dependían de la nube de Fit dejarán de funcionar si sus desarrolladores no migran a Health Connect. Es un cambio de paradigma total hacia lo local.
Para quienes usan múltiples dispositivos (un anillo inteligente, un reloj y una báscula), surge el problema del doble conteo. Si dos apps registran pasos a la misma hora, podrías acabar con cifras infladas. Aquí es donde entran en juego apps de agregación como FitMesh Sync, que ayudan a deduplicar los datos y te indican exactamente de qué dispositivo proviene cada lectura, evitando que tus estadísticas sean una fantasía.
Alternativas y herramientas de sincronización avanzada
Si tienes dispositivos que no se llevan bien nativamente, existen soluciones como Health Sync. Esta herramienta permite mover datos entre Coros, Garmin, Withings u Oura hacia Google Fit o Samsung Health. Incluso permite exportar tus métricas a Google Drive en formatos como CSV o GPX para tener un respaldo físico de tu salud.
En cuanto al mundo iOS, la cosa es distinta. Mientras Android migra a Health Connect, en iPhone el rey sigue siendo Apple Health (HealthKit). Algunas apps multiplataforma ya permiten leer datos de ambos ecosistemas, pero la arquitectura de Google es exclusiva para Android.
Tener una gestión centralizada de la salud requiere ahora un pequeño esfuerzo de configuración manual, asegurándonos de que cada app tenga los permisos de lectura y escritura correctos en la base de datos local del móvil. Al migrar la información desde la nube hacia el dispositivo, ganamos en privacidad y velocidad, aunque perdemos la sincronización automática universal de antaño, obligándonos a usar herramientas de gestión o apps de agregación para evitar datos duplicados y mantener un historial limpio y veraz.