- El protocolo IPP estandariza la comunicación entre el PC y la impresora, eliminando la dependencia de drivers propietarios.
- Windows 11 prioriza el uso del Microsoft IPP Class Driver para mejorar la seguridad y reducir fallos del sistema.
- La certificación Mopria es el requisito fundamental para garantizar que una impresora sea totalmente compatible con este estándar.
Seguramente te hayas fijado en que, al instalar una impresora hoy en día, ya no tienes que pelearte tanto con discos de instalación o buscar drivers rebuscados en la web del fabricante. Esto se debe a que Windows 11 ha dado un giro radical hacia el Internet Printing Protocol (IPP), un estándar que busca que imprimir sea tan sencillo como navegar por una web, sin complicaciones técnicas.
Básicamente, estamos pasando de un modelo donde el PC debía «aprender» qué sabía hacer la impresora mediante un software externo, a un sistema donde la propia impresora se presenta y le dice al ordenador exactamente cuáles son sus capacidades. Es un cambio de paradigma que promete dejarnos atrás los famosos cuelgues del spooler y las incompatibilidades tras cada actualización del sistema.
¿Qué es exactamente el protocolo IPP y cómo opera?

El IPP es un lenguaje estandarizado, gestionado por la IETF, que utiliza el protocolo HTTP para mover los documentos desde el cliente hasta la máquina de impresión. Lo que lo hace especial es que permite que el equipo consulte el estado del dispositivo, gestione colas de impresión y cancele trabajos de forma eficiente. A diferencia de los métodos antiguos, el IPP integra desde el principio el cifrado TLS y la autenticación, evitando que tus documentos confidenciales viajen «al desnudo» por la red.
En el esquema tradicional, necesitábamos un controlador (driver) que actuara como traductor. Con el Microsoft IPP Class Driver, ese traductor ya viene integrado en Windows. Cuando conectas una impresora, el sistema le pregunta: «¿Qué sabes hacer?», y la impresora responde si tiene dúplex, qué tamaños de papel soporta o si imprime en color. Así, Windows crea la cola de impresión basándose en datos reales y actualizados del hardware, no en un archivo de software que puede estar obsoletos.
Ventajas de adoptar la impresión basada en IPP
Pasarse a este modelo no es un capricho de Microsoft, sino una medida para limpiar el sistema. En primer lugar, la seguridad se dispara al eliminar controladores de terceros que a menudo son la puerta de entrada a vulnerabilidades. Además, se acaba el drama de los bloqueos y fugas de memoria que solían provocar los drivers propietarios mal optimizados.
Para los administradores de sistemas, esto es un alivio porque simplifica la gestión; ya no hace falta buscar la versión exacta del driver para cada arquitectura de procesador o versión de Windows. Es, sencillamente, una solución preparada para el futuro, ya que Microsoft tiene previsto dejar de dar soporte a los controladores clásicos v3 y v4 en los canales de actualización habituales.
Requisitos y pasos para la instalación manual

Para que todo esto funcione como la seda, no basta con conectar el cable. Es imprescindible que la impresora cuente con la certificación Mopria y que el protocolo IPP esté habilitado en su configuración interna. Asimismo, se recomienda encarecidamente asignar una dirección IP estática al dispositivo para evitar que la conexión se pierda al reiniciar el router.
Si quieres añadir una impresora manualmente en Windows 11, los pasos son bastante directos: ve a Configuración, entra en Bluetooth y dispositivos, y luego en Impresoras y escáneres. Al elegir «Agregar dispositivo» y optar por la instalación manual mediante IP, debes seleccionar específicamente el «Dispositivo IPP». Una vez introducida la IP, el sistema hará el resto. Si notas que aparece una interfaz del fabricante en lugar de la de Windows, es posible que haya una aplicación de soporte (PSA) interfiriendo, la cual deberías desinstalar para usar el driver puro de Microsoft.
El camino hacia el modo de Impresión Protegida
Microsoft ha trazado un calendario ambicioso. A partir de julio de 2026, el sistema priorizará el controlador IPP integrado sobre cualquier otro. Más adelante, en 2027, las actualizaciones de drivers tradicionales a través de Windows Update se limitarán solo a parches de seguridad. El objetivo final es el Windows Protected Print Mode, un entorno donde se bloquean totalmente los drivers externos por razones de seguridad.
Aquí es donde pueden surgir problemas con las impresoras USB antiguas. Si un equipo no soporta IPP sobre USB ni tiene certificación Mopria, podría quedar inutilizable si se activa el modo protegido. Es vital revisar la ficha técnica del hardware para confirmar que es compatible con Mopria y así evitar sorpresas desagradables en el futuro cercano.
Posibles problemas y soluciones comunes

No todo es perfecto. Algunos usuarios han reportado que, al usar el driver de clase IPP en equipos con procesadores ARM (como la Surface Pro 11), la impresión puede salir reducida o rotada si el fabricante no ha optimizado la comunicación. En estos casos, la solución suele pasar por intentar reinstalar la impresora o, en casos extremos, compartir la impresora desde un PC con Windows 10 que sí tenga el driver original instalado y funcionando.
Si la instalación falla, comprueba que puedes hacer ping a la dirección IP de la máquina. A veces, la impresora no usa la ruta predeterminada y necesitas introducir la URL completa, siguiendo el formato ipp://[dirección IP]:631/ipp/print. Recuerda que si faltan opciones como el grapado o bandejas especiales, es porque esas funciones avanzadas a veces solo están disponibles en los controladores OEM.
Comparativa con protocolos antiguos

Para entender el salto, hay que mirar atrás. Antes usábamos LPR (Line Printer Remote) o la impresión RAW por el puerto 9100. Estos métodos eran extremadamente rudimentarios; básicamente enviaban datos al puerto y esperaban que la impresora supiera qué hacer con ellos, sin autenticación ni cifrado. IPP hereda toda la potencia de HTTP, permitiendo que una impresión viaje mediante HTTPS, asegurando que nadie intercepte la información en la red local.
Mientras que el modelo antiguo dependía de que el fabricante escribiera el código perfecto para cada versión de Windows, el modelo IPP traslada la inteligencia al dispositivo. Esto significa que el conocimiento reside en la impresora, que es donde siempre ha sido más exacto, eliminando la necesidad de actualizaciones constantes de software en el PC.
La transición hacia el estándar IPP y la certificación Mopria marca el fin de una era de controladores pesados y problemáticos, apostando por una infraestructura más ligera, segura y universal que simplifica la vida del usuario final mientras refuerza la seguridad del sistema operativo.