Kernel Liquorix en Linux: núcleo optimizado para escritorio y juegos

Última actualización: 23 de enero de 2026
  • Liquorix es un kernel alternativo para GNU/Linux centrado en baja latencia y máxima respuesta en escritorios, juegos y multimedia.
  • Integra tecnologías como afinación Zen, schedulers PDS/BMQ o MuQSS, BFQ, BBR2 y LRU multigeneracional para mejorar CPU, disco, red y memoria.
  • Ofrece compilaciones listas para Debian, Ubuntu y Arch, instalables vía script oficial, repositorios dedicados o PPA, sin compilar manualmente.
  • Permite mantener el kernel estándar como respaldo, facilitando probar y desinstalar Liquorix si no encaja, sin comprometer la estabilidad del sistema.

Kernel Liquorix en Linux

Si usas GNU/Linux a diario y te interesa exprimir al máximo el rendimiento de tu equipo en el escritorio, jugando o editando vídeo y audio, tarde o temprano te toparás con Liquorix. Este núcleo alternativo se ha ido ganando un hueco entre los usuarios que quieren un sistema más ágil, con menor latencia y sin tener que compilar kernels a mano ni pelearse con configuraciones oscuras.

En las siguientes líneas vamos a ver en detalle qué es exactamente el kernel Liquorix en Linux, qué lo hace diferente del núcleo estándar de tu distro, qué tecnologías incorpora, para quién tiene sentido instalarlo y cómo puedes ponerlo a funcionar paso a paso en distribuciones como Debian, Ubuntu, Linux Mint, MX Linux, Deepin o Arch Linux. La idea es que tengas una visión clara, sin rodeos y con un lenguaje lo más cercano posible, de forma que puedas decidir con criterio si te compensa dar el salto.

Qué es el kernel Liquorix y en qué se diferencia del kernel estándar

Liquorix es, simplificando mucho, un reemplazo directo del kernel de tu distribución pensado para escritorios modernos, juegos y cargas multimedia exigentes. No es un parche aislado ni un experimento raro, sino un conjunto de fuentes y configuraciones seleccionadas para mejorar la respuesta del sistema cuando hay mucha carga de trabajo interactiva.

Mientras que el kernel genérico que traen la mayoría de distros intenta ser lo más neutro y compatible posible con todo tipo de hardware y escenarios (servidores, portátiles viejos, máquinas virtuales, etc.), Liquorix se centra sin complejos en el uso de escritorio: mover ventanas con soltura, reducir tirones en juegos, minimizar la latencia en producción A/V y conseguir que todo responda con más inmediatez incluso con varias aplicaciones pesadas abiertas.

Este enfoque se traduce en que el kernel Liquorix incluye parámetros de compilación y ajustes de planificación diferentes a los del núcleo estándar, además de integrar tecnologías específicas orientadas a baja latencia, una gestión avanzada de la memoria y un comportamiento del disco más suave cuando hay muchas operaciones pequeñas y aleatorias, algo muy típico en escritorio.

Otra diferencia importante es que Liquorix se distribuye ya precompilado para varias distros populares, así que no necesitas compilar nada: simplemente lo instalas desde repositorios dedicados, un PPA en el caso de Ubuntu o un script oficial que automatiza todo el proceso para Debian, Ubuntu y Arch Linux.

Características técnicas clave de Liquorix orientadas a baja latencia

El corazón de Liquorix está en su colección de parches y opciones de configuración pensadas para mejorar capacidad de respuesta, latencia y estabilidad en escenarios exigentes. Aunque muchos conceptos son bastante técnicos, se pueden resumir en una serie de bloques que ayudan a entender qué aporta en el día a día.

Por un lado, Liquorix aplica lo que se conoce como afinación interactiva Zen. Esta filosofía de configuración prioriza que el escritorio responda velozmente al ratón y al teclado, aunque eso suponga, en algunos casos, consumir algo más de energía o sacrificar un par de puntos de rendimiento bruto en tareas puramente de cálculo que no son interactivas. Para un PC de uso diario, este intercambio suele compensar mucho.

Otro elemento fundamental es el planificador de procesos. Dependiendo de la versión concreta de Liquorix, se emplean schedulers como PDS, BMQ o MuQSS, todos ellos pensados para ofrecer una distribución más justa del tiempo de CPU entre procesos, con especial atención a juegos, multimedia y cargas en tiempo real ligero. Esto ayuda a que no haya procesos que se queden “congelados” mientras otros acaparan la CPU.

La frecuencia de los ticks del kernel también se incrementa hasta los 1000 Hz. Esto significa que el núcleo “se despierta” para gestionar tareas mil veces por segundo, lo que reduce la latencia con la que se planifican y ejecutan operaciones. En la práctica, notarás una sensación de mayor fluidez, especialmente en juegos y aplicaciones sensibles a los microcortes.

En cuanto al subsistema RCU (Read-Copy-Update), Liquorix recurre a una implementación jerárquica basada en árboles optimizada para escenarios de tiempo casi real. Esta técnica mejora la capacidad del kernel para leer y actualizar estructuras de datos compartidas sin bloquear el sistema, algo crítico cuando hay muchas hebras de ejecución activas.

La preempción del kernel se lleva al extremo con un modo de preemptivo duro. Antes de llegar a lo que sería un kernel de tiempo real (RT), este nivel de preempción hace que el núcleo pueda interrumpir secciones de código en más puntos para atender tareas urgentes, evitando que el sistema se vuelva torpe bajo cargas mixtas intensas, por ejemplo, cuando estás compilando algo grande y a la vez jugando o editando vídeo.

Liquorix también incluye ajustes en la planificación de E/S de disco con tecnologías como Budget Fair Queue (BFQ) y mq-deadline. Estos planificadores están diseñados para entornos de escritorio y ayudan a que abrir aplicaciones, navegar por directorios o cargar niveles de juegos sea más estable y suave, incluso en discos mecánicos o SSD saturados.

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La capa de red tampoco se queda atrás: el kernel activa el algoritmo de control de congestión TCP BBR2, sucesor de BBR original y alternativa a Cubic. Esto puede traducirse en mejores velocidades sostenidas y una recuperación más rápida ante congestión de red, algo útil si subes o bajas mucho contenido o haces streaming.

Gestión avanzada de memoria, swap comprimido y soporte de hardware

Otro de los puntos fuertes de Liquorix es la forma en la que trata la memoria RAM y el intercambio en disco. De serie se integran mecanismos de gestión avanzada de memoria que van más allá de la configuración típica de una distro genérica.

Entre estas mejoras se encuentra la recuperación de páginas enormes en segundo plano y la compactación proactiva de memoria. Ambas técnicas intentan mantener bloques de memoria contiguos y libres, facilitando que aplicaciones pesadas (juegos, navegadores con muchas pestañas, editores de vídeo) puedan solicitar grandes zonas de RAM sin provocar fragmentación excesiva ni pausas largas.

Además, Liquorix activa un algoritmo LRU multigeneracional para decidir qué páginas de memoria se mantienen en RAM y cuáles se expulsan al swap. A diferencia de los algoritmos LRU clásicos, esta variante tiene en cuenta distintos “niveles” de antigüedad y uso, lo que mejora el rendimiento cuando el sistema se acerca a su límite de memoria disponible, reduciendo los tirones bruscos.

La gestión del intercambio se refuerza con swap comprimido mediante zswap y el uso del códec LZ4, que es muy rápido. En la práctica significa que, antes de escribir datos de memoria al disco de intercambio, el kernel los comprime en RAM, de forma que se usa menos almacenamiento físico y se reducen los tiempos de acceso posteriores. En situaciones de presión de memoria intensa, esto puede marcar la diferencia entre un sistema que se arrastra y otro que se mantiene usable.

En cuanto a la compatibilidad, Liquorix está concebido como un “drop-in replacement” del kernel estándar. Esto implica que se mantiene un soporte amplio de hardware, incluyendo mejoras y optimizaciones para entornos de virtualización. Si tienes problemas con algún componente, como una tarjeta WiFi que sólo funciona bien con kernels recientes, el uso de una versión moderna de Liquorix puede ayudarte a disponer de esos drivers actualizados sin tener que esperar a que tu distro actualice su núcleo.

El proyecto también presta atención a minimizar el impacto de las opciones de depuración. A diferencia de algunos kernels de desarrollo que activan muchos flags de debug, Liquorix habilita sólo lo mínimo imprescindible para obtener trazas útiles, dejando el resto desactivado para no penalizar el rendimiento final.

Distribuciones soportadas, repositorios y compilaciones disponibles

Una de las razones por las que Liquorix se ha popularizado es que ofrece compilaciones listas para usar en varias distribuciones importantes, evitando que el usuario tenga que compilar el kernel desde cero o andar aplicando parches manualmente.

En el ecosistema Debian, Liquorix publica binarios para las ramas Stable, Testing e Unstable. Esto permite que tanto quienes usan la edición estable como quienes prefieren versiones más recientes del sistema tengan acceso a un kernel optimizado, sin salirse del entorno habitual de paquetes .deb y sin romper la filosofía de la distro.

Para Ubuntu y derivadas como Linux Mint, KDE neon o derivadas similares, existe un PPA oficial mantenido por el desarrollador de Liquorix. Gracias a este repositorio, se pueden recibir actualizaciones del kernel sincronizadas, en la medida de lo posible, con los lanzamientos para Debian, normalmente con pocas horas o días de diferencia.

En el caso de Arch Linux y distros basadas en ella, se proporciona un script oficial que automatiza la descarga e instalación del kernel, siguiendo la filosofía rolling release pero con las particularidades de Liquorix. Esto encaja especialmente bien con quienes ya están acostumbrados a paquetes muy recientes y quieren una capa extra de optimización para escritorio y juegos.

Además de estos métodos centrales, muchos usuarios de distros compatibles con Debian (como MX Linux o Deepin) optan por instalar Liquorix desde los repositorios oficiales del proyecto o mediante el script genérico que detecta la versión de la distribución y configura las fuentes adecuadas, siempre que los paquetes base de la distro lo permitan.

Versión basada en Linux 6.16 y novedades recientes

En versiones recientes, el proyecto ha anunciado núcleos Liquorix basados en la serie 6.16 del kernel de Linux, integrando además revisiones como la 6.16.2. Esto da lugar a versiones etiquetadas como 6.16.2-1, que incluyen tanto las mejoras propias de upstream como los parches específicos del proyecto Liquorix.

Contar con un kernel tan reciente significa tener acceso a drivers y mejoras de rendimiento actualizadas, parches de seguridad al día y optimizaciones que todavía no han llegado a los núcleos que empaquetan muchas distribuciones en sus ramas estables. Para juegos, hardware moderno o dispositivos recién lanzados al mercado, esto puede marcar una diferencia clara.

La integración de BBR2, la presencia de planificadores de disco ajustados (mq-deadline y BFQ), la gestión avanzada de memoria con LRU multigeneracional y la preempción agresiva se mantienen como señas de identidad en estas ramas nuevas. El objetivo sigue siendo priorizar la estabilidad y la interacción fluida, por encima de perfiles pensados para servidor donde se busca otro tipo de comportamiento.

Todo esto convierte a Liquorix 6.16 en una opción muy atractiva para quienes quieren más rendimiento y menos latencia en su escritorio Linux, sin volverse locos con configuraciones manuales y sin renunciar a la seguridad que dan las actualizaciones regulares del kernel principal de Linux.

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Ventajas prácticas de Liquorix para juegos, multimedia y uso de escritorio

Más allá de la teoría, lo interesante es qué se nota al usar Liquorix en el día a día. La principal ventaja es una sensación de mayor agilidad del sistema, especialmente cuando abres y cierras aplicaciones con frecuencia, tienes muchas ventanas abiertas o ejecutas programas pesados de forma simultánea.

En el terreno del gaming, el uso de planificadores como PDS/BMQ o MuQSS, junto con la frecuencia de 1000 Hz y el kernel preemptivo, contribuye a reducir las desviaciones en los tiempos de frame. Esto, traducido, implica menos microtirones y una experiencia de juego más estable, incluso si el número medio de FPS no cambia de forma drástica respecto al kernel estándar.

Para producción multimedia (edición de vídeo, audio, streaming) la menor latencia y la mejor gestión de memoria ayudan a evitar cortes de audio o saltos bruscos cuando hay muchas pistas y efectos en tiempo real. Herramientas como JACK o PipeWire se benefician de un núcleo que responde con mayor rapidez a las interrupciones y a los cambios de carga.

En ofimática y uso general intensivo (navegadores con muchas pestañas, varias máquinas virtuales, IDEs pesados) Liquorix puede mejorar la experiencia al mitigar los parones repentinos que a veces se notan cuando el sistema entra en swap, gracias al intercambio comprimido y a la gestión de memoria más inteligente.

Hay también casos reales reportados por usuarios que destacan un ligero descenso en el consumo de RAM en reposo y una carga más rápida del entorno de escritorio y aplicaciones, especialmente en distros como MX Linux o Deepin cuando se sustituye el kernel genérico por Liquorix manteniendo el resto del sistema intacto.

Riesgos, advertencias y cuándo no merece la pena cambiar de kernel

Instalar un kernel alternativo, por muy pulido que esté, siempre conlleva cierto nivel de riesgo y responsabilidad. Aunque Liquorix se distribuye desde hace años y tiene buena reputación, no se puede garantizar al 100 % que funcione perfecto en todos los equipos.

Antes de lanzarte, conviene tener claro que nadie se hace responsable de lo que pase en tu máquina salvo tú mismo. Si algo sale mal (incompatibilidad de drivers, comportamiento extraño, problemas de arranque), deberás arrancar con otro kernel y desinstalar Liquorix, o al menos saber cómo volver atrás usando el GRUB y las herramientas de tu distro.

Si no tienes ningún problema con tu sistema actual y el rendimiento te resulta más que suficiente, quizá no tenga sentido cambiar el núcleo sólo por curiosidad. El kernel estándar de muchas distros está muy bien probado y, para un uso ligero o medio, la diferencia puede ser poco apreciable.

Liquorix está especialmente recomendado para quienes juegan con frecuencia, trabajan con multimedia intensiva o tienen hardware relativamente moderno que se beneficia de las mejoras de versiones recientes del kernel. Si tu caso no encaja en estos perfiles, la ganancia puede ser menor que el esfuerzo de cambiar.

En cualquier caso, es buena idea contar con al menos dos kernels instalados en el sistema (el original de la distro y Liquorix). Así, si algo no funciona como esperabas, puedes seleccionar el núcleo anterior desde el menú avanzado de GRUB y seguir trabajando con normalidad mientras decides si mantienes o eliminas Liquorix.

Instalación de Liquorix con script oficial en Debian, Ubuntu y Arch

El método más directo y automatizado para instalar Liquorix en Debian, Ubuntu o Arch Linux es usar el script oficial del proyecto. Este script se encarga de detectar la distro, añadir las fuentes adecuadas e instalar la imagen de kernel y los headers necesarios.

Para ejecutarlo, basta con abrir una terminal y lanzar un comando con curl que descarga y ejecuta el script con permisos de administrador. El patrón típico es algo como:

curl -s 'https://liquorix.net/install-liquorix.sh' | sudo bash

Este procedimiento se encarga de configurar los repositorios de Liquorix, instalar la versión apropiada del kernel para tu arquitectura y registrar las nuevas entradas en el gestor de arranque GRUB. Una vez que termina, sólo tendrás que reiniciar el equipo para poder seleccionar el nuevo núcleo.

Después de la instalación, es habitual que Liquorix aparezca como una de las entradas del menú “Opciones avanzadas” de GRUB. Dependiendo de la configuración de tu distro, puede que se convierta en el kernel por defecto o que tengas que elegirlo manualmente la primera vez para comprobar que todo funciona correctamente.

Instalación mediante repositorios en Debian y derivadas

Si prefieres tener un control más granular o no quieres depender del script, en Debian y distros derivadas es posible configurar los repositorios de Liquorix a mano e instalar el kernel con apt.

En Debian, un enfoque frecuente consiste en detectar el nombre en clave de la versión que estás usando (stable, testing, unstable, o nombres concretos como bookworm, bullseye, etc.) mediante un pequeño comando, añadir la línea correspondiente al archivo sources.list.d/liquorix.list, importar la clave GPG del proyecto y actualizar los índices de paquetes.

Una vez añadido el repositorio, puedes instalar el kernel para arquitecturas de 64 bits con un comando del estilo:

sudo apt-get install linux-image-liquorix-amd64 linux-headers-liquorix-amd64

En el caso de sistemas de 32 bits, existen variantes de los paquetes como linux-image-liquorix-686 y linux-image-liquorix-686-pae, acompañadas de sus headers correspondientes. Tras la instalación, es recomendable ejecutar sudo update-grub para asegurarse de que el gestor de arranque detecta todas las nuevas entradas.

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Uso del PPA de Liquorix en Ubuntu, Linux Mint y KDE neon

En Ubuntu y muchas de sus derivadas, la forma más cómoda de acceder a Liquorix es añadir el PPA oficial mantenido en Launchpad. Este método simplifica mucho la gestión de actualizaciones y es el recomendado si estás acostumbrado a trabajar con PPAs.

Para configurarlo desde la terminal, puedes usar una orden similar a:

sudo add-apt-repository ppa:damentz/liquorix && sudo apt-get update

Tras añadir el PPA y actualizar los índices, sólo tienes que instalar la imagen y las cabeceras del kernel adaptadas a tu arquitectura, por ejemplo:

sudo apt-get install linux-image-liquorix-amd64 linux-headers-liquorix-amd64

Si prefieres usar herramientas gráficas, puedes abrir la utilidad de “Software y actualizaciones”, ir a la pestaña de “Otro software” y añadir la línea APT del PPA manualmente, indicando el componente “main”, para después instalar los paquetes desde Synaptic buscando la palabra liquorix.

Una vez completada la instalación y actualizado el GRUB, sólo queda reiniciar y seleccionar Liquorix en el menú de arranque o dejar que el sistema lo use por defecto, según cómo tengas configurado el gestor de arranque.

Cómo cambiar de kernel y gestionar GRUB al usar Liquorix

Cuando instalas Liquorix, el kernel original de tu distro no desaparece, sino que permanece disponible como opción alternativa en el menú de GRUB. Esto es fundamental para poder volver atrás si algo no se comporta como esperabas.

Si quieres facilitar el cambio entre kernels al arrancar, una opción habitual es instalar y usar GRUB Customizer, una herramienta gráfica que permite editar la configuración del gestor de arranque de forma más amigable que editando ficheros a mano.

Dentro de GRUB Customizer puedes modificar parámetros como GRUB_TIMEOUT_STYLE y GRUB_TIMEOUT. Por ejemplo, cambiar el estilo de “hidden” a mostrar siempre el menú, y establecer un tiempo de espera razonable (por ejemplo, 5 segundos) para poder seleccionar el kernel antes de que el sistema arranque de forma automática.

También puedes reordenar las entradas para que Liquorix aparezca en primer lugar o para que el gestor de arranque recuerde el último kernel usado. De este modo, si pruebas el nuevo núcleo varias veces y todo va bien, puedes dejarlo como favorito sin renunciar a tener el kernel estándar disponible por si hiciera falta.

En ausencia de herramientas gráficas, siempre puedes editar el archivo /etc/default/grub a mano, ajustar los parámetros necesarios y luego ejecutar sudo update-grub para que se apliquen los cambios, aunque esto requiere algo más de cuidado.

Cómo desinstalar Liquorix y volver al kernel de la distro

Si después de probarlo decides que Liquorix no es para ti o te da algún problema concreto, el proceso de desinstalación es relativamente sencillo, siempre que arranques el sistema usando otro kernel.

Lo primero es iniciar el equipo desde el menú de GRUB seleccionando el kernel estándar de la distribución (por ejemplo, el que venía instalado de serie). Una vez dentro de ese núcleo, es seguro retirar los paquetes de Liquorix sin miedo a quedarte sin kernel funcional.

En distros basadas en Debian y Ubuntu, puedes usar el gestor de paquetes Synaptic para buscar los paquetes que contengan la palabra “liquorix” (imagen y headers), marcarlos para eliminar y aplicar los cambios. Esto borrará el kernel alternativo y sus cabeceras asociadas.

Tras la eliminación de los paquetes, conviene ejecutar sudo update-grub de nuevo para que el gestor de arranque actualice su lista de entradas y deje de mostrar los kernels de Liquorix en el menú. A partir de ahí, el sistema volverá a funcionar únicamente con el núcleo original.

Si configuraste repositorios específicos o un PPA para Liquorix, también es recomendable retirarlos de tu configuración de APT para evitar que se ofrezcan nuevas actualizaciones o se reinstale el kernel por error en el futuro.

En otros gestores de paquetes, como los de Arch Linux, el proceso es similar: desinstalar los paquetes de imagen y headers asociados a Liquorix y regenerar la configuración de GRUB o el gestor de arranque que uses (por ejemplo, con grub-mkconfig).

Liquorix se ha consolidado como uno de los kernels alternativos más interesantes para GNU/Linux cuando buscas un escritorio muy reactivo, orientado a juegos y multimedia, con baja latencia y sin tener que compilar nada a mano; conocer sus ventajas, su comportamiento en memoria, disco y red, así como sus métodos de instalación y retirada en Debian, Ubuntu, Arch y derivadas, te permite valorar con propiedad si merece la pena probarlo en tu equipo y, en caso de que no encaje, volver sin dramas al núcleo estándar de tu distribución.