LibreOffice Online: guía completa del proyecto en la nube

Última actualización: 28 de febrero de 2026
  • LibreOffice Online es una tecnología de servidor basada en LibreOffice que permite edición colaborativa en navegador, pero requiere integración con otras piezas para funcionar en producción.
  • The Document Foundation ofrece el código y compilaciones para uso personal y de desarrollo, sin soporte empresarial, dejando los despliegues serios a proveedores y grandes organizaciones.
  • El proyecto se congeló en 2022 por dudas estratégicas y tensiones con Collabora, pero ha sido reactivado con un enfoque comunitario y sin intención de operar un servicio en la nube propio.
  • Como alternativa a Google Drive, su potencial está en la privacidad, el autoalojamiento, la integración con LibreOffice de escritorio y el apoyo de un ecosistema de empresas y desarrolladores.

LibreOffice Online en la nube

LibreOffice Online se ha convertido en uno de los proyectos más comentados dentro del software libre porque promete llevar la clásica suite ofimática de escritorio al navegador, con todo lo que eso implica para el trabajo colaborativo y el autoalojamiento. En los últimos años ha vivido una historia llena de idas y venidas, decisiones internas, debates con empresas del ecosistema como Collabora y, sobre todo, muchas expectativas por parte de usuarios, empresas y administraciones públicas.

Si te interesa montar tu propia alternativa a Google Docs o Microsoft 365, o simplemente quieres entender qué es exactamente LibreOffice Online, qué puede hacer hoy, qué papel juega The Document Foundation (TDF) y en qué se diferencia de Collabora Online, aquí vas a encontrar una guía muy completa. Vamos a repasar su tecnología, el estado del proyecto, las vías de soporte, sus limitaciones actuales y todo lo que se espera de la futura versión online impulsada por la comunidad.

¿Qué es exactamente LibreOffice Online?

LibreOffice Online no es un programa que instalas en tu PC como la suite clásica, sino un servicio que se ejecuta en un servidor y que permite abrir y editar documentos desde un navegador web. Está construido a partir del mismo código base de LibreOffice de escritorio, pero adaptado para ofrecer visualización y edición colaborativa de documentos ofimáticos directamente en la nube.

Su objetivo principal es ofrecer edición visual simultánea de distintos tipos de archivos (texto, hojas de cálculo, presentaciones, etc.) a varios usuarios a la vez, sin necesidad de tener nada instalado localmente más allá del navegador. La interfaz que se muestra al usuario se integra en una solución web más amplia, como una plataforma de compartición de archivos o un sistema de trabajo en grupo.

Un detalle importante es que LibreOffice Online no incorpora su propio sistema de archivos. No gestiona por sí mismo dónde se guardan los documentos ni cómo se autentican los usuarios. Todo eso debe proporcionarlo una “pila” de software adicional sobre la que se integra: un servidor de ficheros, un servicio de autenticación, un frontal web, sistemas de almacenamiento, etc.

Cuando se despliega para algo más que un uso muy básico o doméstico, entran en juego cuestiones técnicas serias como el balanceo de carga, la escalabilidad, la alta disponibilidad y la seguridad. Por eso, más que una suite online empaquetada y lista para usar, se considera una tecnología habilitadora para nubes públicas (por ejemplo, de un proveedor de servicios de Internet) o nubes privadas de empresas y grandes organizaciones.

Interfaz de LibreOffice Online

Por qué The Document Foundation no ofrece un servicio alojado

Una de las preguntas más repetidas es por qué The Document Foundation no lanza un LibreOffice Online “tipo Google Docs” ya listo en la nube, al que simplemente entres con una cuenta y te olvides de todo lo demás. La respuesta oficial es clara: no entra en la misión ni en el alcance de la fundación gestionar un servicio masivo en la nube.

Para ofrecer algo equiparable a Google Workspace o Microsoft 365 habría que seleccionar, integrar y mantener un montón de tecnologías adicionales: sistemas de compartición de archivos, autenticación de usuarios, balanceadores de carga, almacenamiento distribuido, monitorización, facturación (si fuera de pago), etc. En el escritorio, todo eso lo pone el propio sistema operativo y la infraestructura del usuario; en la nube, TDF tendría que hacerse cargo.

Ese salto en complejidad supondría una expansión enorme del proyecto, que dejaría de centrarse en desarrollar una suite ofimática libre para pasar también a gestionar una plataforma de servicios en la nube a escala global. Sería un cambio de modelo que chocaría con la misión original de TDF, basada en el desarrollo de software libre y la creación de una comunidad, no en operar servicios comerciales o cuasi-comerciales.

Por todo ello, la fundación ha optado por limitarse a ofrecer el código y la tecnología necesaria para que sean otros actores quienes construyan y mantengan los servicios en producción: grandes desplegadores, proveedores de servicios de Internet, empresas del ecosistema de software libre y administraciones que quieran montar su propia nube ofimática autoalojada.

TDF incluso ha expresado que vería con buenos ojos que otra organización sin ánimo de lucro ofreciera públicamente LibreOffice Online como servicio, siempre que asumiera el coste, la responsabilidad y el soporte que eso implica. La idea es clara: la fundación desarrolla la tecnología; otros se encargan de los despliegues masivos.

Por qué LibreOffice Online se considera “no soportado” por TDF

The Document Foundation no proporciona soporte de usuario final para ninguno de los proyectos que aloja, y eso incluye a LibreOffice Online. En lugar de un soporte comercial directo, lo que ofrece es un espacio de autoayuda colaborativa, por ejemplo a través de la comunidad en ask.libreoffice.org, donde los usuarios se ayudan entre sí.

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En el caso específico de LibreOffice Online, la falta de soporte es aún más marcada porque el despliegue real depende de muchas otras piezas de software: servidores web, sistemas de autenticación, soluciones de almacenamiento, contenedores, orquestadores, etc. Mantener binarios “oficiales” para uso empresarial crearía expectativas de estabilidad, asistencia y respuesta que la fundación, sustentada principalmente en voluntariado, no puede garantizar.

Aun así, TDF pone a disposición compilaciones del código más reciente orientadas a usuarios domésticos, a entornos de prueba y a quienes deseen contribuir al desarrollo. Son versiones válidas para experimentar, aprender y colaborar, pero no pensadas para ser desplegadas a gran escala en entornos corporativos críticos.

Para evitar malentendidos, cuando LibreOffice Online detecta un uso que podría considerarse empresarial —por ejemplo, más de 10 documentos abiertos de forma simultánea o más de 20 conexiones activas— muestra un aviso destacado de “no soportado” junto con un enlace a la información detallada. El servicio sigue funcionando, pero deja muy claro que no se trata de una instalación respaldada oficialmente.

Este mismo patrón se recomienda a cualquier tercero que publique binarios derivados de LibreOffice sin soporte oficial: informar con claridad al usuario de que está utilizando una versión sin garantía ni asistencia por parte de TDF, especialmente cuando se supera cierto nivel de carga o concurrencia.

Cómo conseguir soporte y financiar el desarrollo

Si planeas un despliegue a gran escala de LibreOffice o LibreOffice Online, la propia TDF recomienda recurrir a desarrolladores certificados, ya sea contratándolos directamente o a través de empresas comerciales del ecosistema que los tengan en plantilla. De este modo, el proyecto se beneficia de financiación y tú dispones de soporte profesional.

En el caso de LibreOffice Online esto es todavía más importante, porque se trata de un componente crítico de una infraestructura en la nube, con requisitos de rendimiento, seguridad, mantenimiento y actualización constantes. Sin conocimientos técnicos avanzados y sin apoyo profesional, montar un servicio robusto se vuelve muy complicado.

La fundación desaconseja expresamente que se intente un despliegue público o empresarial de LibreOffice Online sin acompañamiento experto. No está diseñado para que lo instale y mantenga sin más una organización sin experiencia en servidores, contenedores y nubes privadas, y mucho menos para convertirse de la noche a la mañana en un servicio abierto al público general.

Quienes quieran contribuir económicamente al desarrollo tienen varias formas de hacerlo: contratar servicios de empresas del ecosistema, apoyar a desarrolladores certificados, participar en proyectos derivados o colaborar directamente con TDF. De esta forma, además de recibir ayuda técnica, se impulsa la evolución futura de la suite online y de la versión de escritorio.

Uso gratuito y condiciones de la versión disponible

LibreOffice Online es software libre y de código abierto, de modo que puedes descargarlo, usarlo, analizarlo, modificarlo y compartirlo sin pagar licencias. Es el mismo modelo de libertad que ha convertido a LibreOffice de escritorio en una referencia dentro del mundo del open source.

Eso sí, la versión que se publica desde TDF está pensada para uso personal, de pruebas o de desarrollo. Técnicamente nada te impide montarla en un servidor y abrirla a más gente, pero en cuanto se superan los umbrales de uso que apuntan a un escenario empresarial (más de 10 documentos simultáneos o más de 20 conexiones) aparece una notificación de que se trata de una edición sin soporte.

Esta limitación no bloquea el uso, pero sirve de aviso para no confundir estas compilaciones con un producto listo para producción. Si necesitas una solución ofimática online estable, con acuerdos de nivel de servicio (SLA) y un responsable claro al que acudir cuando algo falla, lo más sensato es contratar a un proveedor especializado en esta tecnología.

Compilar una versión sin el aviso de “no soportado”

La licencia de LibreOffice permite modificar el código fuente a tu gusto, incluyendo la eliminación de advertencias y mensajes de soporte. Cada compilación de LibreOffice Online dispone de una página “Ayuda / Acerca de” en la que se indica el hash de Git desde el que se ha generado junto con un enlace para clonar ese repositorio.

Si decides crear tu propia variante sin la advertencia de uso no soportado, hay dos aspectos clave que debes tener en cuenta. El primero es que, en muchas circunstancias, tendrás que cambiar el nombre del proyecto y su marca, especialmente si tu intención es ponerlo a disposición de terceros fuera de tu organización.

Esto está ligado a las directrices de marca registrada de LibreOffice, que buscan evitar confusiones entre una versión mantenida por TDF y otra distribuida por una empresa u organización diferente. Si tú quitas el aviso, tú te haces responsable del soporte y de la calidad de esa edición, y no tendría sentido que se presentara igual que el producto oficial.

El segundo aspecto es más práctico: en cuanto elimines esos mensajes, te conviertes de facto en proveedor de una solución ofimática. Asumes que vas a dar soporte a tus usuarios, gestionar actualizaciones de seguridad, atender incidencias y garantizar que el servicio se mantiene operativo, algo que no es trivial en un entorno de nube.

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Cómo obtener LibreOffice Online: código y binarios

De forma directa, The Document Foundation solo publica versiones de LibreOffice Online en formato de código fuente. Desde ese código puedes compilar tu propia instancia adaptada a tu infraestructura, a tu distribución GNU/Linux preferida y a tus necesidades de integración.

Sin embargo, existen distintos proyectos y empresas que ofrecen binarios empaquetados y listos para instalar para quienes no quieren o no pueden compilar desde cero. Estas opciones facilitan mucho la tarea de probar la suite online sin pelearse con todo el proceso de construcción.

Una de las ofertas más conocidas es Collabora Online Development Edition (CODE), desarrollada principalmente por Collabora, la empresa que más ha contribuido históricamente al código de LibreOffice Online. CODE dispone de paquetes para Debian, Ubuntu, CentOS, openSUSE, máquinas virtuales para plataformas como Univention y también imágenes de Docker que puedes descargar y desplegar relativamente rápido.

Otra alternativa son los paquetes mantenidos por Kopano, orientados sobre todo a integrarse con su propia solución de groupware. Estos binarios están disponibles para distribuciones como Debian y Ubuntu, y permiten montar una infraestructura ofimática colaborativa basada en tecnologías libres.

También hay imágenes Docker específicas de LibreOffice Online publicadas por Collabora en hub.docker.com, pensadas tanto para pruebas como para entornos más serios. Con ellas puedes levantar un contenedor y empezar a experimentar con la edición de documentos en el navegador sin tener que montar todo desde cero.

La “muerte” y resurrección del proyecto LibreOffice Online

Durante años, LibreOffice Online fue un proyecto en crecimiento, pero en 2022 TDF decidió congelarlo y archivarlo. La razón oficial fue una mezcla de dudas estratégicas sobre el papel de la fundación en la nube y tensiones alrededor de Collabora Online, la solución comercial desarrollada por Collabora sobre la misma base tecnológica.

Desde entonces se generó la sensación de que la única vía realista para tener una suite tipo LibreOffice en el navegador pasaba por utilizar Collabora Online o servicios basados en ella. Sin embargo, la demanda de una versión web libre, controlada por la comunidad y orientada al autoalojamiento siguió creciendo, sobre todo a medida que aumentaba el interés por la soberanía digital y la independencia respecto a los grandes proveedores.

A principios de 2024 la junta directiva actual de The Document Foundation votó revocar la decisión de 2022 y reactivar LibreOffice Online. La presidenta, Eliane Domingos, lo resumió como el inicio del proceso para volver a liberar la suite online “por y para la comunidad”, marcando un cambio de rumbo frente a la etapa en la que el proyecto estaba en pausa.

Esto implica reabrir el repositorio de código para recibir contribuciones, pero con avisos claros sobre su estado inicial de desarrollo y estabilidad. En otras palabras, el proyecto vuelve a la vida, pero todavía no está en el punto de ofrecer una versión lista para producción sin un trabajo intenso de pulido, pruebas e integración.

La fundación ha lanzado además una llamada abierta a desarrolladores, expertos en tecnologías web, especialistas en control de calidad y personas de marketing para impulsar todas las áreas necesarias: base tecnológica, pruebas automatizadas, documentación, difusión, etc. La idea es reconstruir alrededor de LibreOffice Online una comunidad activa e independiente.

Collabora Online, acuerdos y desacuerdos con TDF

Collabora tuvo un papel crucial en el desarrollo de la primera etapa de LibreOffice Online, aportando buena parte del código que hizo posible la edición colaborativa en el navegador. Cuando TDF congeló el proyecto en 2022, Collabora continuó por su cuenta con una solución comercial llamada Collabora Online, basada en ese mismo trabajo.

Desde entonces, Collabora Online se ha presentado como una suite ofimática online libre y gratuita en su variante comunitaria, pero con opciones comerciales, soporte profesional y funcionalidades adicionales en versiones de pago. Para muchas organizaciones ha sido, de facto, la continuidad de la experiencia “LibreOffice en la nube”.

El anuncio de la reactivación de LibreOffice Online por parte de TDF no ha estado exento de polémica. Michael Meeks, figura destacada de Collabora y antiguo miembro del consejo de TDF, ha expresado su desacuerdo con la idea de resucitar un repositorio que considera obsoleto mientras ya existe una comunidad viva en torno a Collabora Online abierta a contribuciones.

Además, desde Collabora se cuestiona que TDF haya financiado “de forma sustancial” el desarrollo original del proyecto en la nube, señalando que la empresa asumió buena parte del esfuerzo económico. Detrás de estas diferencias hay un debate más amplio sobre quién lidera la estrategia en la nube, cómo se reparten los méritos y de qué manera se equilibra la parte comunitaria con las necesidades comerciales.

En cualquier caso, la postura actual de TDF es que LibreOffice Online no pretende competir como servicio en la nube comercial, sino ofrecer una base tecnológica libre para que terceros construyan sus propias soluciones. Collabora Online, por su parte, sigue evolucionando como producto con identidad propia, con su comunidad y su modelo de negocio.

Qué debería ofrecer LibreOffice Online para plantar cara a Google Drive

Si pensamos en LibreOffice Online como alternativa a Google Drive y Google Docs, la vara de medir es alta. Los usuarios esperan una experiencia fluida, colaboración en tiempo real, integración con almacenamiento online, buena gestión de permisos y soporte razonable, todo sin renunciar a la privacidad.

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Uno de los puntos donde el proyecto tiene más margen para destacar es en la privacidad real. Las plataformas de Google no son precisamente un ejemplo de tratamiento mínimamente invasivo de los datos. LibreOffice Online, al ser autoalojable y de código abierto, puede convertirse en una opción mucho más respetuosa con la información de los usuarios, siempre que la infraestructura se configure adecuadamente. Puedes reforzar esa protección, por ejemplo, con herramientas de cifrado específicas para la nube como Cryptomator.

Otro aspecto clave son las limitaciones de almacenamiento. Google Drive ofrece una cierta cantidad de espacio gratuito y luego obliga a pagar por más. Con una suite basada en LibreOffice Online, el límite viene determinado por el servidor y el sistema de archivos que el usuario o la organización decidan montar, lo que da más flexibilidad para crecer sin atarse a un proveedor concreto.

La gestión de permisos y el trabajo en grupo es otro campo determinante. Cualquier solución basada en LibreOffice Online tendrá que ofrecer controles finos sobre quién puede ver, editar, comentar o compartir cada documento, algo fundamental en entornos corporativos y educativos. Imponer un modelo claro, fácil de administrar y seguro será uno de los retos a medio plazo.

El soporte y la resolución de problemas es una de las grandes diferencias con gigantes como Google. Mientras Google ofrece ayuda centralizada y una infraestructura global, LibreOffice Online se apoya en la comunidad y en empresas del ecosistema. Para que de verdad seduzca a organizaciones exigentes, es importante que existan proveedores capaces de ofrecer asistencia 24/7 y que la comunidad mantenga una buena documentación y canales de ayuda activos.

También hay un espacio interesante en la sincronización offline. Una integración fluida entre la suite online y la versión de escritorio de LibreOffice permitiría editar documentos sin conexión y sincronizar luego los cambios con el servidor, algo que muchos usuarios echan de menos cuando dependen en exclusiva de plataformas 100 % web.

Por último, muchas organizaciones valoran la posibilidad de crear un entorno cerrado y realmente seguro, en el que los documentos nunca se hagan públicos por configuración incorrecta, como puede pasar con enlaces compartidos en la nube de Google. Un LibreOffice Online bien desplegado en una nube privada puede garantizar que todo el contenido se mantenga dentro de la red de la empresa o de la institución, reduciendo riesgos de exposición involuntaria.

Relación con LibreOffice para móvil, SDK y código fuente

Además de la versión de escritorio y del proyecto LibreOffice Online, el ecosistema cuenta con aplicaciones móviles. The Document Foundation ofrece una app para Android e iOS centrada en la visualización de documentos basados en LibreOffice, útil para consultar archivos sobre la marcha sin necesidad de convertir formatos.

Para la edición de documentos en móviles y tabletas existe un producto basado en LibreOffice disponible en las tiendas de aplicaciones, desarrollado y mantenido por Collabora como parte de su oferta Collabora Office. De esta forma se cubre el hueco de edición avanzada en dispositivos móviles, manteniendo la compatibilidad con los formatos habituales de la suite.

En paralelo, la fundación publica el SDK (kit de desarrollo de software) y el código fuente completo de LibreOffice, que permiten a desarrolladores integrar funcionalidades ofimáticas en sus propias aplicaciones, automatizar procesos o crear extensiones. El SDK está disponible para distintas plataformas, incluyendo paquetes MSI para Windows.

Las versiones estables y de prelanzamiento de LibreOffice se distribuyen para múltiples sistemas operativos y arquitecturas, junto con un archivo histórico de ediciones antiguas (sin garantías de soporte). La web oficial ofrece también descargas en una amplia variedad de idiomas, desde español e inglés hasta ruso, árabe, chino, japonés o coreano, entre muchos otros.

En conjunto, todo este ecosistema —escritorio, online, móvil, SDK y código fuente— refuerza la idea de que LibreOffice no es solo una suite ofimática, sino una plataforma completa sobre la que construir soluciones de productividad a medida, tanto en entornos individuales como en organizaciones grandes.

LibreOffice Online se encuentra ahora en un punto interesante de su trayectoria: ha pasado de ser un experimento prometedor, a un proyecto congelado, para renacer con una orientación claramente comunitaria y con la vista puesta en la soberanía digital, el autoalojamiento y la colaboración entre organizaciones y empresas del ecosistema. Todo apunta a que, a medida que madure su base tecnológica y se consoliden las alianzas con proveedores profesionales, se convertirá en una alternativa cada vez más sólida para quienes quieren escapar de la dependencia de los gigantes de la nube sin renunciar a trabajar cómodamente desde el navegador.

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