- DDR5 ofrece más ancho de banda, mayor capacidad por módulo y mejor eficiencia energética que DDR4, aunque con latencias algo superiores en las primeras generaciones.
- En juegos y aplicaciones reales, las mejoras de DDR5 frente a DDR4 suelen moverse entre un 3 % y un 10 %, más visibles en escenarios exigentes y resoluciones bajas.
- La compatibilidad entre DDR4 y DDR5 no existe a nivel de placa base, por lo que para actualizar es necesario cambiar también CPU y motherboard.
- Para equipos nuevos y entornos profesionales o gaming de alto nivel, DDR5 es ya la opción más recomendable, mientras que DDR4 sigue siendo válida para equipos existentes y usos moderados.

Si estás pensando en montar o renovar tu PC, tarde o temprano aparece la duda: ¿me quedo con DDR4 o doy el salto a DDR5? Todo el mundo quiere un equipo fluido, rápido y preparado para varios años, pero cuando miras especificaciones, frecuencias y voltajes, es fácil hacerse un lío. Además, hay de todo en Internet: quien dice que DDR5 es imprescindible y quien asegura que no lo vas a notar.
La realidad es algo más matizada: DDR5 es claramente superior a DDR4 sobre el papel, pero el impacto real depende mucho de qué hagas con el ordenador: ofimática, gaming competitivo, edición de vídeo, servidores, virtualización… En esta guía vamos a repasar de forma detallada y con ejemplos prácticos qué cambia entre DDR4 y DDR5, cómo rinden en juegos y aplicaciones, qué pasa con los precios, la compatibilidad y en qué casos compensa de verdad actualizar.
Qué es la memoria DDR y cómo hemos llegado a DDR4 y DDR5
La RAM DDR puede sonar a palabro de ingeniero, pero en el fondo es bastante simple: es la memoria de trabajo donde el PC guarda temporalmente los datos de los programas en ejecución para poder acceder a ellos mucho más rápido que si estuvieran en el disco. DDR significa Double Data Rate SDRAM, es decir, memoria capaz de transferir datos dos veces por cada ciclo de reloj.
Antes de las DDR actuales hubo toda una evolución: SRAM, distintas DRAM y SDRAM de primera generación. Cada salto buscaba lo mismo: más velocidad, menos consumo y mayor capacidad. Con la llegada del nuevo milenio se consolidó DDR SDRAM, y desde entonces hemos ido subiendo de escalón con DDR2, DDR3, DDR4 y ahora DDR5.
En cada generación se han mejorado tres pilares: frecuencia efectiva (MT/s), voltaje y densidad por módulo. Por ejemplo, DDR2 bajó el voltaje respecto a DDR original hasta 1,8 V y aumentó pines y frecuencia; DDR3 dio otro salto de velocidad (alrededor de 800 MHz efectivos) reduciendo el consumo a 1,5 V; y DDR4 volvió a duplicar frecuencias hasta los 1600 MHz de base con solo 1,2 V y 288 pines.
La quinta generación, DDR5, recoge todo ese avance y lo lleva un paso más lejos: más ancho de banda, más capacidad por módulo, consumo algo más bajo y una arquitectura interna distinta que habilita cosas como dos subcanales por cada DIMM. Todo esto la hace especialmente interesante para gaming de nueva hornada, estaciones de trabajo pesadas y servidores modernos.
Conviene no confundir DDR tradicional con GDDR, que es la memoria usada en tarjetas gráficas. Las GDDR5, GDDR6, etc., son memorias específicas para GPU, con otra arquitectura y objetivos distintos (altísimo ancho de banda para texturas, búferes, etc.). No se pueden intercambiar ni comparar directamente con la RAM del sistema, aunque compartan parte del nombre.
Diferencias técnicas clave entre DDR4 y DDR5

Aunque por fuera puedan parecer similares, DDR4 y DDR5 son bastante diferentes por dentro. Ambos usan módulos DIMM de 288 pines, pero la posición de la muesca y el estándar eléctrico no coinciden, lo que impide mezclarlas en la misma placa base.
En cuanto a velocidad bruta, DDR4 suele moverse en rangos de 1600 a 3600 MT/s de forma estándar (siendo muy habitual 2666-3200 MT/s en equipos de consumo y 3600 MT/s en configuraciones gaming bien ajustadas). DDR5 arranca bastante más arriba: los kits base empiezan sobre 4800 MT/s y la especificación JEDEC contempla frecuencias que pueden llegar y superar los 8400 MT/s con módulos de alto rendimiento.
Este incremento se traduce directamente en mayor ancho de banda. Con un módulo típico DDR4‑3200 hablamos de unos 25,6-28,8 GB/s, mientras que un módulo DDR5‑4800 ya se sitúa alrededor de 38,4 GB/s, y las variantes más rápidas doblan con holgura el techo práctico de DDR4, alcanzando cifras en la liga de los 67 GB/s y más.
El consumo también mejora, aunque aquí el cambio es más discreto: DDR4 opera normalmente a 1,2 V, mientras que DDR5 baja a 1,1 V. La gracia no está tanto en una décima menos, sino en cómo se gestiona ese voltaje: DDR5 integra el controlador de energía (PMIC) en el propio módulo, en lugar de delegarlo por completo a la placa base, lo que permite una regulación más precisa y eficiente.
Otro cambio gordo es arquitectónico: DDR4 usa un único canal de 64 bits por módulo, mientras que DDR5 divide cada DIMM en dos subcanales de 32 bits. Esto facilita un acceso más paralelo a los datos, mejora la utilización del bus y ayuda a mantener el ancho de banda incluso con muchas operaciones pequeñas repartidas.
En capacidad también hay salto importante. DDR4 se ha movido con comodidad hasta los 32 GB por módulo en consumo (más en entornos especializados), mientras que DDR5 está diseñada para escalar a 64 y 128 GB por módulo en el futuro cercano. Para servidores y estaciones de trabajo esto es oro puro, porque permite máquinas con cientos de gigas o incluso superar el medio terabyte en una sola placa.
DDR4: el estándar consolidado durante una década

DDR4 se lanzó en 2014 y se convirtió en la memoria de referencia durante casi diez años. Llegó con mejoras claras frente a DDR3: más frecuencia, menor voltaje y mayores capacidades por módulo, lo que hizo que se estandarizara rapidísimo en PCs domésticos, portátiles y servidores.
Incluso cuando DDR5 apareció oficialmente en 2020, DDR4 siguió siendo la elección lógica para la mayoría durante un buen tiempo. ¿Motivos? Los de siempre: precios más bajos, abundancia de placas base y kits, y un rendimiento que, para el usuario medio, ya era más que suficiente en juegos, ofimática y tareas profesionales moderadas.
En la práctica, una configuración típica con DDR4‑3200 o DDR4‑3600, bien ajustada, ofrece un equilibrio estupendo entre coste y rendimiento. Las latencias son relativamente bajas, la madurez del estándar es total (perfiles XMP estables, compatibilidad pulida) y el hardware que la soporta está muy depurado.
A día de hoy, si tienes un equipo con DDR4 en buen estado, no hay ninguna urgencia real por cambiar solo por la RAM. Para la mayoría de usos generales, crear documentos, navegar con muchas pestañas abiertas, reproducir multimedia o jugar a títulos no demasiado recientes, DDR4 sigue dando la talla sin despeinarse.
Ventajas específicas de DDR5 frente a DDR4
Sobre el papel, DDR5 gana por goleada: más frecuencia, más ancho de banda, más capacidad y menor consumo. Pero más allá de la ficha técnica, hay varios detalles que marcan la diferencia cuando se dan las condiciones adecuadas.
Lo primero es el ancho de banda de memoria: en pruebas sintéticas comparando, por ejemplo, DDR4‑3200 frente a DDR5‑6400, los valores de lectura y escritura casi se duplican a favor de DDR5. No es raro ver cifras cercanas a los 80 GB/s en lectura y escritura con kits DDR5 rápidos, mientras que configuraciones DDR4 se quedan en torno a los 50-55 GB/s.
Eso sí, no todo es perfecto. Las primeras generaciones de DDR5 llegaron con latencias en nanosegundos algo más altas que las de DDR4 equivalente. Si miras solo los tiempos CAS (CL) parecen números mucho mayores, pero como la frecuencia también sube, la diferencia real en tiempo puede quedar en apenas unos pocos nanosegundos. En usos reales, fuera de los benchmarks, resulta muy difícil notar ese pequeño incremento de latencia.
Otra mejora interesante es el propio diseño del módulo. Gracias al PMIC integrado, DDR5 administra el voltaje de manera más eficiente, lo que no solo mejora el consumo, sino que también ayuda a la estabilidad cuando se hace overclock. Además, los nuevos perfiles XMP 3.0 permiten perfiles de memoria más flexibles e incluso editables, algo muy jugoso para entusiastas.
No hay que olvidar tampoco que DDR5 incluye mecanismos de corrección de errores a nivel interno del chip (on-die ECC), pensados para mantener la integridad de los datos dentro del propio módulo, algo que antes estaba prácticamente reservado a módulos ECC para servidores. No es exactamente lo mismo que el ECC completo de plataforma, pero suma estabilidad, sobre todo en cargas pesadas.
Rendimiento real: benchmarks, multitarea y software profesional
Los benchmarks sintéticos nos dan una idea del potencial, pero la pregunta que se hace cualquiera es: ¿se nota en el día a día cambiar de DDR4 a DDR5? La respuesta depende mucho del tipo de programa y del resto de componentes.
En tests de ancho de banda puros, como los de AIDA64 u otros medidores similares, DDR5 arrasa con lecturas y escrituras claramente por encima. Sin embargo, cuando miramos pruebas de productividad o creación de contenido, la diferencia se vuelve más modesta. Por ejemplo, en suites como Cinebench R23, al comparar el mismo procesador con DDR4 y DDR5, la puntuación puede subir unos pocos cientos de puntos, lo que se traduce en mejoras de apenas un 1-3 %.
En aplicaciones reales como Adobe Premiere, hay escenarios donde DDR5 ofrece un pequeño plus, rondando ese mismo 3 % de ventaja en tiempos de render o exportación. Sin embargo, en otros casos como Photoshop u otras herramientas de edición, las diferencias se diluyen e incluso alguna prueba concreta puede favorecer a DDR4, probablemente por la combinación de latencia y optimizaciones del software.
En multitarea intensiva, con muchas aplicaciones abiertas, máquinas virtuales o contenedores, DDR5 sí empieza a mostrar más músculo. La combinación de mayor ancho de banda y mayor capacidad potencial por módulo ayuda a sostener mejor esos escenarios con mucha carga simultánea, aunque de nuevo, si hablamos de trabajo de oficina normal, la experiencia con DDR4 ya es suficientemente fluida.
Para cargas más especializadas, como bases de datos grandes, virtualización masiva o cálculo científico, la historia cambia. En entornos de servidor y alojamiento web multi‑cliente, donde muchos sitios o servicios comparten el mismo hardware, el ancho de banda extra y la eficiencia energética de DDR5 permiten consolidar más cargas en menos máquinas, reduciendo consumo y mejorando tiempos de respuesta.
DDR4 vs DDR5 en juegos: FPS y experiencia para gamers
Si te interesa montar un PC gaming, la comparación entre DDR4 y DDR5 cobra un matiz especial: no se trata solo de benchmarks, sino de FPS y estabilidad. Aquí los resultados son algo mezclados, pero con una tendencia clara.
En pruebas prácticas con procesadores modernos (como Intel Alder Lake con un Core i9‑12900K) y gráficas potentes tipo Radeon RX 6900 XT, se han comparado equipos prácticamente idénticos salvo por la memoria: 32 GB DDR4‑3600 CL17 frente a 32 GB DDR5‑5600 CL36 en placas base equivalentes (una DDR4 y otra DDR5).
En juegos donde la CPU tiene un peso grande (estrategia, simuladores complejos, mundos abiertos cargados de física), DDR5 suele salir ganando. Por ejemplo, en títulos como Star Wars Jedi: Survivor, Shadow of the Tomb Raider o The Last of Us Parte I, se han visto incrementos medios de alrededor del 4 % en 1080p, y hasta un 10 % en los valores de 1 % lows (los mínimos de FPS que marcan la fluidez real).
Cuando subimos la resolución a 1440p o 4K, la carga pasa a estar más en la GPU, así que la diferencia entre DDR4 y DDR5 se reduce, aunque DDR5 sigue manteniendo una ligera ventaja global. En estos escenarios, ganar unos pocos FPS extra puede venir bien, pero raramente justifica por sí solo una actualización de plataforma.
En shooters competitivos muy optimizados como Valorant, CS:GO o The Division 2, la cosa cambia: la diferencia entre DDR4 y DDR5 es mínima y, en algunas mediciones, DDR4 incluso consigue resultados ligeramente mejores. Estos juegos están tan pulidos y son tan ligeros para la CPU que el impacto de la RAM queda casi enterrado por otros factores.
También se han hecho pruebas focalizadas en títulos como The Riftbreaker, Flight Simulator 2020 y Battlefield 2042 a resoluciones 1080p, 2K y 4K. En general, DDR5 siempre ofreció algún punto de mejora en FPS respecto a DDR4, más notable en 1080p y más discreto en 4K. En Riftbreaker, por ejemplo, se han visto saltos de 164 a 180 FPS en 1080p y mejoras más contenidas a medida que sube la resolución.
La lectura clara es que, a día de hoy, DDR5 es la mejor opción para un PC gaming de gama alta y orientado al futuro, especialmente si te interesan juegos nuevos exigentes o competiciones donde cada FPS cuenta. Pero si ya tienes un buen equipo con DDR4 rápida y bien configurada, el salto a DDR5 solo por ganar unos pocos FPS (y cambiar placa y quizá CPU) no siempre compensa.
Precios, disponibilidad y momento de mercado
Cuando DDR5 aterrizó en el mercado de consumo, la situación no era precisamente bonita: precios disparados, poca disponibilidad y muy pocas placas compatibles. Durante los primeros meses, era una opción casi de nicho, reservada a entusiastas dispuestos a pagar el sobreprecio por probar lo último.
Con el tiempo, el panorama ha cambiado bastante. La adopción de DDR5 por parte de Intel y AMD en sus plataformas recientes ha hecho que la fabricación en masa se dispare y que las memorias bajen de precio de forma sostenida. Hoy en día, un pack de 32 GB DDR5‑6000 puede encontrarse solo un poco por encima del precio de un kit DDR4‑3200 de la misma capacidad, e incluso en algunos casos DDR5 ya es más barata que DDR4 dentro de la misma gama.
Además, los grandes fabricantes de chips de memoria han ido reduciendo la producción de DDR4 para centrarse en DDR5, lo que ha derivado en subidas puntuales de precio y escasez de ciertos modelos DDR4. Esto convierte a DDR5 no solo en la opción más moderna, sino en la más lógica a medio plazo para equipos nuevos.
En el entorno profesional y de servidor, la cosa está aún más clara. La mayor densidad, el menor consumo por bit y el ancho de banda de DDR5 facilitan la consolidación de servidores y la reducción de costes energéticos. Un mismo rack puede alojar menos máquinas físicas y servir a más usuarios o sitios web, lo que, a la larga, compensa la inversión inicial más elevada.
En resumen: si vas a montar un PC desde cero hoy, apostar por DDR5 suele ser una inversión más sensata de cara a los próximos años, sobre todo teniendo en cuenta que DDR6 no se espera para el gran público hasta, como mínimo, dentro de varias generaciones de plataformas.
Compatibilidad entre DDR4 y DDR5: placas base y limitaciones
Un punto que genera bastantes malentendidos es la compatibilidad física. Aunque DDR4 y DDR5 tengan ambos 288 pines en sus módulos DIMM, no son intercambiables. Cada tipo de memoria se asocia a un estándar distinto y las muescas del conector están en posiciones diferentes.
Eso significa que no puedes instalar un módulo DDR5 en una placa base diseñada para DDR4, ni al revés. Ni siquiera a la fuerza: físicamente no encaja, y aunque encajara, el controlador de memoria del procesador y el circuito eléctrico de la placa no están preparados para ese tipo de señal.
Además, la forma en que cada generación gestiona el voltaje y los canales también es distinta. DDR4 se apoya más en la regulación de la placa base y ofrece un único canal de 64 bits por módulo, mientras que DDR5 separa la gestión de energía en el propio DIMM e introduce dos subcanales de 32 bits. Combinar ambos tipos de RAM en el mismo equipo no es posible ni tiene sentido.
Para actualizar de DDR4 a DDR5 hace falta, por tanto, cambiar como mínimo placa base y procesador a una plataforma compatible con DDR5. Muchos chips modernos de Intel y AMD han pasado a soportar solo DDR5, mientras que las primeras generaciones híbridas (como Alder Lake) ofrecían versiones de placas con soporte para una u otra memoria, pero nunca para ambas a la vez.
Si estás valorando una actualización, conviene revisar bien el socket de la CPU, el chipset y las especificaciones oficiales del fabricante de la placa. No basta con mirar el número de pines del módulo; hay que asegurarse de que todo el ecosistema está preparado para la generación de RAM elegida.
DDR3, DDR4 y DDR5 en servidores y alojamiento web
En el mundo del hosting y los servidores de producción, la memoria no se mira solo por velocidad, sino también por estabilidad, escalabilidad y eficiencia energética. Aquí la comparación se amplía a DDR3, DDR4 y DDR5, porque todavía hay muchos sistemas heredados en marcha.
DDR3, que apareció hacia 2007, ofrecía frecuencias entre 800 y 2133 MHz y consumía 1,5 V, siendo durante años la base de montones de servidores económicos. DDR4 mejoró esas cifras con creces, subiendo el ancho de banda, bajando el voltaje a 1,2 V y permitiendo módulos de hasta 64 GB en muchos entornos.
Con DDR5 damos otro salto: ancho de banda a partir de 4800 MHz con margen para crecer mucho más, consumo de 1,1 V y módulos de hasta 128 GB en escenarios empresariales. Esto no solo significa más velocidad, sino más densidad por servidor, lo que permite concentrar mucha más memoria en menos máquinas físicas.
Para proveedores de alojamiento, esto se traduce en varias ventajas claras: mejor rendimiento en alojamiento compartido y VPS, donde muchos clientes comparten recursos; posibilidad de manejar más consultas a bases de datos, cachés y aplicaciones web simultáneas; y reducción de la factura energética gracias a una mejor relación rendimiento/vatio.
La fiabilidad también mejora, gracias a las funciones de corrección de errores integradas en DDR5, que reducen la posibilidad de fallos sutiles de memoria. En servicios donde el tiempo de actividad es crítico, como tiendas online, SaaS o grandes plataformas de contenido, tener una memoria más robusta supone menos caídas y un servicio más estable.
En este contexto, la recomendación suele ser: DDR4 sigue siendo válida para hosting básico y VPS estándar, pero para servidores dedicados de alto rendimiento, nubes privadas y despliegues muy exigentes, DDR5 empieza a ser claramente preferible, sobre todo si se está planificando a varios años vista.
Qué elegir hoy: perfiles de usuario y escenarios recomendados
La gran pregunta es: ¿quién debería apostar ya por DDR5 y quién puede seguir con DDR4 sin miedo? No hay una única respuesta válida, pero sí perfiles bastante claros.
Si ya tienes un PC con DDR4 en buen estado, un procesador reciente y lo usas para navegar, trabajar con ofimática, algo de edición ligera y juegos no demasiado extremos, no necesitas cambiar a DDR5 de forma inmediata. La mejora de rendimiento probablemente no justificará el coste de cambiar CPU, placa base y memoria.
En cambio, si estás montando un nuevo equipo de cero y tu presupuesto lo permite, lo razonable hoy es mirar directamente a DDR5. Los kits son cada vez más asequibles, la plataforma está madura y te aseguras de que tu máquina estará alineada con los requisitos de los próximos años, tanto en juegos como en software profesional.
Para gamers exigentes, especialmente en títulos nuevos que cargan mucho la CPU o compiten en e‑sports con altas tasas de refresco, DDR5 ofrece ese pequeño extra de FPS y estabilidad en los mínimos que, aunque no sea una revolución, puede marcar diferencias en escenarios competitivos. Aquí sí tiene sentido priorizar la nueva generación, sobre todo si ya vas a invertir en una gráfica y CPU de gama alta.
Si trabajas con edición de vídeo 4K, modelado 3D, renders pesados, IA, big data o cargas profesionales tipo virtualización con muchas máquinas, DDR5 empieza a ser prácticamente una apuesta estratégica. Las capacidades por módulo y el ancho de banda adicional te permiten crecer sin tener que renovar la plataforma tan a menudo, y el ahorro energético no es despreciable cuando el equipo está muchas horas al 100 %.
También es importante tener en cuenta la disponibilidad futura. A medida que DDR5 se asienta como estándar de la industria, encontrar módulos DDR4 nuevos de ciertas capacidades y gamas será cada vez más complicado y caro. Si vas a comprar hoy una placa, elegir un modelo preparado para DDR5 te facilitará las ampliaciones dentro de unos años.
Mirando todo el panorama, la balanza empieza a inclinarse claramente hacia DDR5 para equipos nuevos, mientras que DDR4 sigue siendo una opción más que respetable para quienes ya disponen de una plataforma sólida y no necesitan exprimir el último porcentaje de rendimiento en juegos avanzados o cargas profesionales extremas.
Tabla de Contenidos
- Qué es la memoria DDR y cómo hemos llegado a DDR4 y DDR5
- Diferencias técnicas clave entre DDR4 y DDR5
- DDR4: el estándar consolidado durante una década
- Ventajas específicas de DDR5 frente a DDR4
- Rendimiento real: benchmarks, multitarea y software profesional
- DDR4 vs DDR5 en juegos: FPS y experiencia para gamers
- Precios, disponibilidad y momento de mercado
- Compatibilidad entre DDR4 y DDR5: placas base y limitaciones
- DDR3, DDR4 y DDR5 en servidores y alojamiento web
- Qué elegir hoy: perfiles de usuario y escenarios recomendados