Parches de Linux para soporte RAS en plataformas Qualcomm

Última actualización: 18 de enero de 2026
  • Qualcomm impulsa el soporte de sus SoC ARM en Linux con numerosos parches que ya han entrado en kernels como 6.8, 6.9 y 6.3.
  • Persisten problemas estructurales de firmware, BIOS y virtualización en Snapdragon X1E que afectan a fabricantes como TUXEDO.
  • Linux 6.3 introduce grandes cambios en drivers, seguridad, redes y arquitecturas ARM64, incluyendo varias plataformas Qualcomm.
  • La variante Linux-libre 6.3-gnu refuerza la eliminación de blobs, tensando el equilibrio entre rendimiento, soporte y software 100% libre.

Parches de Linux para soporte en Qualcomm

El ecosistema del hardware ARM de Qualcomm y el kernel Linux está viviendo un momento clave para la administración de sistemas Linux. Por un lado, la compañía empuja fuerte para que sus SoC de nueva generación, como Snapdragon X Elite y otros chips ARM64, tengan soporte de primera en el kernel principal. Por otro, la comunidad Linux y algunos fabricantes se están chocando con límites muy claros en temas de firmware, BIOS, virtualización y soporte de larga duración.

En este contexto, los parches de Linux para soporte RAS y demás funciones en plataformas Qualcomm se han convertido en pieza estratégica: no solo habilitan cosas tan básicas como almacenamiento NVMe o audio, sino que también sientan las bases de características críticas como fiabilidad, seguridad, virtualización o soporte a largo plazo para portátiles y otros dispositivos basados en ARM.

Qualcomm, ARM y la carrera por conquistar el escritorio con Linux

El dominio clásico de AMD e Intel en el mundo del PC se ve cada vez más cuestionado por la ofensiva ARM. Qualcomm y Apple han demostrado que se pueden diseñar SoC tremendamente potentes y eficientes para portátiles y sobremesa, y el siguiente frente lógico es asegurar que estos chips funcionen igual de bien en Linux que en Windows.

En el caso concreto de Qualcomm, la compañía ha comenzado a enviar un volumen importante de parches al kernel Linux para dar vida a su nueva generación de procesadores, en especial a la familia Snapdragon X Elite (identificados en muchos commits como X1E80100). Estos parches no son cosméticos: habilitan desde el almacenamiento NVMe sobre PCIe hasta el audio, pasando por energía, pines, buses y la propia caché del sistema.

La apuesta de Qualcomm por Linux se traduce en que muchas de estas mejoras ya forman parte de las versiones Linux 6.8 y Linux 6.9. Esto demuestra que la compañía no se queda en el marketing de “compatible con Linux”, sino que está empujando soporte real en el árbol principal del kernel, algo imprescindible para que las distribuciones puedan ofrecer imágenes funcionales sin recurrir a parches externos eternos.

Al mismo tiempo, el panorama es contradictorio: mientras el soporte del kernel madura, algunos fabricantes como TUXEDO han decidido pausar sus proyectos de portátiles con Snapdragon X1E orientados a Linux por problemas de firmware, BIOS y otros puntos estructurales. Es decir, el kernel avanza, pero la plataforma completa aún no está a la altura de lo que exige un proveedor de equipos Linux “de fábrica”.

Parches clave de Qualcomm ya integrados en el kernel Linux

Qualcomm ha ido mandando al kernel principal una serie de parches muy concretos para Snapdragon X Elite y otras plataformas ARM64, sin los cuales el sistema simplemente no sería usable. Entre los bloques de soporte más relevantes que ya están integrados en Linux 6.8 y 6.9 destacan:

En primer lugar, el soporte para NVMe sobre PCIe, fundamental para que los SSD de alto rendimiento conectados al bus PCI Express funcionen correctamente en estos equipos. Sin estos controladores específicos para la plataforma, el rendimiento de almacenamiento o incluso la detección de las unidades podría ser deficiente o inexistente.

También se incluye un conjunto de controladores para el sistema de sonido de las referencias Snapdragon, con soporte para el codec de audio y los distintos caminos de entrada y salida. Esto es clave para algo tan básico como que funcionen altavoces, micrófono y el conector de auriculares en portátiles.

Otra pieza importante es el soporte para el PMIC PMC8380, el chip de gestión de energía de algunas plataformas Qualcomm. Este componente se encarga de la regulación de voltajes, la carga de la batería y otros aspectos esenciales de la alimentación del sistema, por lo que tener un driver sólido y upstream es una condición necesaria para que los portátiles sean realmente utilizables con Linux en el día a día.

Además, Qualcomm ha trabajado en el subsistema de Pinctrl (TLMM), que gestiona la configuración de los pines del SoC, así como en los bloques Phy destinados a PCIe, eDP y USB. Estos parches permiten que los distintos puertos físicos (USB, salidas de vídeo, enlaces PCI Express) estén correctamente inicializados y configurados para su uso por el resto de controladores del sistema.

Por último, se han añadido descriptores y soporte para las placas de referencia CRD y QCP, así como para la caché del sistema. Estos “boards” sirven de base para que tanto Qualcomm como los fabricantes puedan probar y validar Linux antes incluso de que existan portátiles comerciales, y que el kernel principal entienda estas placas es fundamental para la maduración temprana del soporte.

Funciones en camino para futuros kernels: batería, GPU, cámaras y más

Más allá de lo ya incluido en Linux 6.8 y 6.9, Qualcomm tiene en cola una nueva oleada de parches previstos para los kernels 6.10 y 6.11. Estos cambios apuntan a cubrir huecos especialmente sensibles en un entorno de escritorio o portátil moderno.

Entre las áreas en las que se está trabajando destaca el soporte completo de batería y gestión de energía. No basta con que el sistema detecte una batería; es imprescindible que los indicadores sean precisos, que la carga y descarga estén optimizadas y que se habiliten estados de bajo consumo, suspensión y reanudación fiables.

Otro frente importante es el soporte del host USB, tanto para puertos USB tradicionales como para variantes de alta velocidad e incluso USB4, donde muchos usuarios y fabricantes han detectado todavía limitaciones en velocidad efectiva y estabilidad en equipos con Snapdragon X1E.

En el ámbito gráfico, Qualcomm está impulsando el soporte de su GPU Adreno integrada, incluyendo tanto el renderizado 3D como la salida de vídeo externa vía DisplayPort (DP). La GPU de Snapdragon X Elite es capaz de alcanzar 4.6 TFLOPS, por lo que un buen soporte en Linux abre la puerta a juegos, aplicaciones 3D y cargas de trabajo de aceleración gráfica de alto nivel.

No se queda ahí la cosa: también hay trabajo en áreas como vídeo, cámara y audio avanzado (altavoces, micrófonos, auriculares y combinaciones de estos). Esto incluye el uso de motores de codificación y decodificación multimedia por hardware, clave para ahorrar batería y reducir la carga de la CPU cuando se reproducen o editan vídeos de alta resolución.

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Por último, está muy presente el foco en suspensión y reanudación. En portátiles ARM, un mal comportamiento del modo reposo puede arruinar la experiencia, provocando consumos desbocados o fallos al despertar el sistema. Los parches que Qualcomm está enviando buscan que el ciclo suspensión/reanudación sea tan fiable como en un portátil x86 bien soportado.

Snapdragon X Elite: potencia bruta y capacidades de IA

El corazón de estos esfuerzos es el Snapdragon X Elite, una CPU ARM pensada para desafiar directamente a los procesadores de gama alta de AMD, Intel y, en entornos ARM, a los Apple Silicon. Este chip cuenta con 12 núcleos capaces de alcanzar frecuencias de hasta 4,3 GHz, un número que lo sitúa claramente en la liga de los procesadores de escritorio y portátiles de alto rendimiento.

El diseño del Snapdragon X Elite es un SoC (System on Chip) que integra una GPU Adreno con potencia de hasta 4.6 TFLOPS. Esto lo convierte en una opción perfectamente viable tanto para juegos como para tareas intensivas en GPU como renderizado, efectos visuales o motores 3D complejos, siempre que el stack de controladores en Linux esté a la altura.

Un punto especialmente relevante es la capacidad de IA integrada en el chip. Qualcomm anuncia hasta 45 TOPS (tera operaciones por segundo) dedicadas a cargas de trabajo de inteligencia artificial. En el contexto de Linux, esto puede aprovecharse en frameworks de inferencia optimizados, aplicaciones de reconocimiento de voz, visión por ordenador o cualquier tarea que haga uso intensivo de modelos de machine learning.

Todo esto se suma a un fuerte énfasis en la eficiencia energética. Un SoC con esta densidad de potencia y funciones debe mantener consumos contenidos para resultar atractivo en portátiles ultrafinos y dispositivos siempre conectados. Los parches y optimizaciones de energía en Linux serán claves para que la experiencia sea comparable a la de Windows o macOS en autonomía y rendimiento sostenido.

Estas capacidades sitúan al Snapdragon X Elite en una posición muy competitiva dentro del mercado de PCs. El gran reto es que todo este potencial llegue de manera fluida a los usuarios de Linux, sin necesidad de hacks, extracción de firmware desde Windows ni malabarismos con kernels personalizados.

Hoja de ruta: firmware abierto, navegadores y distribuciones

Qualcomm ha compartido una hoja de ruta aproximada de seis meses de trabajo orientada específicamente a mejorar la experiencia en Linux. Uno de los ejes centrales de esta planificación es la decodificación de vídeo de extremo a extremo en navegadores como Firefox y Chrome, explotando los motores de vídeo del SoC en lugar de tirar solo de CPU.

Además, se contemplan optimizaciones de CPU y GPU específicas para Linux, de modo que tanto el planificador del kernel como las bibliotecas de espacio de usuario saquen todo el jugo al hardware ARM de Qualcomm. Estas mejoras deben traducirse en tiempos de respuesta más ágiles, menor consumo y un uso más inteligente de la GPU Adreno para acelerar interfaces y aplicaciones.

Otro aspecto clave de la hoja de ruta es el objetivo de publicar el firmware de forma abierta a través del repositorio linux-firmware. Que el firmware esté disponible en esa ubicación estándar permite que las distribuciones empaqueten todo lo necesario sin obligar al usuario a extraerlo desde una instalación de Windows o a descargarlo de fuentes opacas.

Qualcomm también ha mencionado la intención de ofrecer instaladores sencillos para Ubuntu y Debian, lo que implica imágenes de sistema y procesos de instalación pensados específicamente para sus plataformas ARM, con todos los parches de kernel, módulos y firmware necesarios para que el sistema arranque y funcione sin dolores de cabeza.

Para fomentar la colaboración, la compañía ha publicado una imagen de disco experimental para un instalador de Debian y anima a la comunidad a seguir los avances y parches en la LKML (Linux Kernel Mailing List) buscando la cadena “X1E80100”. Con este enfoque, pretenden recibir feedback temprano sobre qué falta, qué falla y qué debería priorizarse en los siguientes ciclos de desarrollo.

La otra cara de la moneda: firmware cerrado y frustración de la comunidad

Pese a estos movimientos positivos, una parte importante de la comunidad Linux que ha probado Snapdragon X1E en la práctica muestra bastante frustración. Un foco de conflicto muy claro es la disponibilidad real del firmware necesario para que todas las piezas del hardware funcionen correctamente en Linux.

Muchos usuarios se preguntan por qué no existe una vía oficial, clara y redistribuible para instalar el firmware que necesitan componentes críticos de los sistemas X1E. Hoy por hoy, en demasiados casos la única opción es “levantar” una instalación de Windows, extraer de ahí los blobs de firmware y trasladarlos manualmente a Linux, con todos los problemas legales y prácticos que eso implica.

Para colmo, en varios casos la redistribución del firmware no está permitida a través de canales estándar como el propio repositorio linux-firmware. Esto genera un ecosistema frágil, en el que cada usuario tiene que apañarse como pueda, y donde los distribuidores de Linux no pueden simplemente empaquetar todo lo necesario y dar soporte oficial a la plataforma.

Esta situación se percibe como un problema estructural más que como un simple bache técnico. Sin firmware redistribuible, drivers completamente upstream y una base de hardware estable, resulta muy complicado que los fabricantes de portátiles orientados a Linux se animen a lanzar productos comerciales con Snapdragon X1E y ofrecer varios años de actualizaciones.

Como consecuencia, los usuarios avanzados y desarrolladores han formulado preguntas muy directas a Qualcomm: qué bloquea realmente ese modelo de distribución de firmware apto para Linux, si hay un plan público para hacer sostenibles estos sistemas a largo plazo y qué tendría que cambiar para poder abandonar la dependencia de workflows basados en instalaciones de Windows.

El caso TUXEDO: proyecto pausado por falta de madurez

Uno de los golpes de realidad más visibles ha sido la decisión de TUXEDO Computers, un conocido fabricante de portátiles con Linux preinstalado, de pausar o incluso discontinuar su iniciativa de lanzar un notebook con Snapdragon X1E como plataforma estrella para Linux.

El 21 de noviembre de 2025, TUXEDO publicó un comunicado en el que explicaba que la plataforma resultaba menos adecuada para Linux de lo que esperaban. Aunque llegaron a tener prototipos funcionales que algunas personas pudieron ver en persona, los problemas acumulados hicieron inviable seguir adelante tal y como estaba la situación.

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Entre los motivos citados por TUXEDO estaban la ausencia de una vía viable de actualización de BIOS, la falta de control adecuado de ventiladores, un comportamiento impredecible en la virtualización KVM y la imposibilidad de alcanzar velocidades altas y estables en USB4. Todo ello son elementos que, para un proveedor de portátiles Linux, son críticos de cara a la experiencia de usuario y al soporte técnico posterior.

También mencionaron que, aunque era posible la decodificación de vídeo por hardware, el soporte en las aplicaciones reales era pobre, lo que reducía el valor práctico de esa funcionalidad para los clientes finales. No basta con que el hardware pueda hacerlo: hace falta que los navegadores, reproductores y demás software lo usen de forma fiable.

Aun así, TUXEDO dejó la puerta abierta a reevaluar futuras generaciones de Snapdragon y contribuir a upstream con parte del trabajo que realizaron, por ejemplo en los árboles de dispositivos (Device Tree) específicos para sus prototipos. El mensaje es claro: hay interés, pero falta madurez de plataforma para un soporte Linux serio “out of the box”.

El salto del kernel Linux 6.3: limpieza ARM, drivers y seguridad

Mientras todo esto ocurre en el frente Qualcomm, el kernel Linux sigue evolucionando a muy buen ritmo. Una muestra es Linux 6.3, lanzado por Linus Torvalds tras dos meses de trabajo, que incorporó 15.637 cambios enviados por 2.055 desarrolladores, con un parche de 76 MB que afectó a casi 14.300 archivos y añadió más de un millón de líneas de código.

A nivel de estadísticas, alrededor del 39% de las modificaciones de Linux 6.3 se centraron en drivers, un 15% en código específico de arquitecturas, un 10% en la pila de red, un 5% en sistemas de archivos y un 3% en subsistemas internos del kernel. Estas cifras reflejan el peso que tienen los controladores y el soporte de nuevas plataformas (incluidas muchas ARM y ARM64) en el desarrollo actual del kernel.

Entre las novedades más destacadas está la gran limpieza de plataformas ARM antiguas y en desuso. Más de 40 plataformas se eliminaron del árbol de código, lo que supuso un recorte de unas 150.000 líneas. Esta poda ayuda a mantener el kernel manejable y a reducir la carga de mantenimiento en hardware que ya no tiene relevancia práctica.

Linux 6.3 también dio pasos significativos en la integración del lenguaje Rust dentro del kernel. Aunque el soporte aún no está habilitado por defecto ni convierte a Rust en una dependencia obligatoria, se añadieron tipos como Arc, ScopeGuard y ForeignOwnable, y se retiró el módulo “borrow” del paquete alloc. El estado de esta integración ya se considera cercano al punto en que el kernel acepte los primeros módulos escritos en Rust de forma nativa.

Otra utilidad interesante introducida es hwnoise, una herramienta para rastrear retrasos causados por el hardware, midiendo el jitter en la ejecución de operaciones incluso con interrupciones deshabilitadas. Junto a ella, se añadió un módulo de kernel con una implementación de referencia del benchmark Dhrystone, útil para evaluar el rendimiento de nuevas CPU y SoC durante las primeras fases de portabilidad.

Servicios de memoria, optimizaciones BPF y soporte para nuevas arquitecturas

Dentro del área de memoria y servicios de sistema, Linux 6.3 introdujo la opción de deshabilitar la contabilidad de memoria para programas BPF mediante el parámetro de línea de comandos «cgroup.memory=nobpf». Esto puede ser útil en sistemas muy cargados de contenedores, donde la sobrecarga de contabilidad de BPF suponga un coste innecesario.

También se añadió para BPF una implementación de estructuras de árbol rojo-negro usando kfunc + kptr (bpf_rbtree_add, bpf_rbtree_remove, bpf_rbtree_first), evitando la necesidad de introducir un nuevo tipo de mapa específico. Esto sienta las bases para programas BPF más complejos y eficientes en escenarios de red y observabilidad.

En el mecanismo de secuencias reiniciables (rseq) se incorporó la posibilidad de pasar identificadores de concurrencia asociados al número de CPU, herramienta importante para realizar operaciones atómicas de forma rápida y fiable en entornos multihilo, reiniciando la operación cuando es interrumpida por otro hilo.

A nivel de arquitecturas, se añadió soporte para instrucciones SME 2 (Scalable Matrix Extension) en procesadores ARM, se implementó el “trampolín BPF” en s390x y RISC-V RV64 para minimizar la sobrecarga de llamadas entre kernel y BPF, y se habilitó el uso de instrucciones ZBB en RISC-V para acelerar operaciones con cadenas.

La relativamente nueva arquitectura LoongArch también salió ganando con Linux 6.3, añadiendo soporte para KASLR, reubicación del kernel, puntos de parada de hardware y mecanismos kprobe. Además, la librería mínima Nolibc amplió su cobertura a s390 y Arm Thumb1, sumándose a ARM, AArch64, i386, x86_64, RISC-V y MIPS.

Mejoras en sistemas de archivos, E/S y almacenamiento

En el terreno del almacenamiento, Linux 6.3 incorporó mejoras notables en Btrfs, ext4, f2fs, EROFS y en el planificador de E/S BFQ. Estas modificaciones tienen impacto directo en el rendimiento y la fiabilidad de sistemas tanto de escritorio como de servidor.

En Btrfs, para reducir la fragmentación, se optó por dividir las extensiones por tamaño al asignar bloques: pequeños (hasta 128 KB), medianos (hasta 8 MB) y grandes. También se refactorizó la implementación de raid56, se rediseñó el código de verificación de checksums y se aceleraron operaciones de envío (send) hasta 10 veces mediante caching de utime para directorios y ejecución diferida de comandos.

Ext4 mejoró su rendimiento al permitir que múltiples procesos realicen E/S directa en bloques preasignados usando bloqueos compartidos de inodo, en lugar de bloqueos exclusivos que bloqueaban el paralelismo. En f2fs se abordaron problemas serios de escritura atómica y de la nueva caché de extensiones, a la vez que se mejoró la legibilidad del código.

EROFS, pensado para particiones de solo lectura, añadió la capacidad de ligar la descompresión de archivos comprimidos a la CPU para reducir la latencia al acceder a los datos. En paralelo, el planificador BFQ introdujo soporte para unidades de disco giratorias avanzadas con múltiples actuadores controlados por separado (Multi Actuator).

En el terreno de red, se añadió soporte de cifrado AES-SHA2 en NFS, tanto en el cliente como en el servidor, y el subsistema FUSE introdujo la extensión de consulta que permite adjuntar información adicional (como grupos) a las peticiones, algo útil para aplicar correctamente los permisos al crear objetos en sistemas de archivos basados en FUSE.

Virtualización, seguridad y red: BIG TCP, Spectre e Hyper-V

Linux 6.3 vino cargado de mejoras en virtualización y seguridad. En el hipervisor KVM para x86 se añadió soporte para hiperllamadas extendidas de Hyper-V y el reenvío de estas a controladores en el host de espacio de usuario, lo que hizo posible ejecutar Hyper-V de forma anidada.

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También se facilitó la restricción del acceso de invitados a eventos de la PMU, evitando que máquinas virtuales lean contadores de rendimiento que podrían filtrar información sensible. En paralelo, el mecanismo memfd ganó la capacidad de crear áreas de memoria no ejecutables de forma irrevocable (memfd no ejecutable), reforzando técnicas de endurecimiento.

Se introdujo la operación PR_SET_MDWE en prctl, que bloquea intentos de asignar permisos de memoria que permitan escritura y ejecución simultáneas, reforzando las defensas frente a exploits. Además, se activó por defecto una nueva protección frente a ataques tipo Spectre, basada en el modo automático IBRS de los AMD Zen 4, que ajusta la especulación de instrucciones durante interrupciones, syscalls y cambios de contexto con menos sobrecarga que Retpoline.

Se corrigió también una vulnerabilidad relacionada con Spectre v2 en presencia de SMT/Hyper-Threading, provocada por la desactivación del mecanismo STIBP al usar IBRS. En cuanto a arquitecturas, ARM64 recibió un nuevo objetivo de compilación «virtconfig» que activa solo los componentes necesarios para arrancar en entornos de virtualización, y m68k pasó a disponer de filtrado de syscalls con seccomp.

En la pila de red, se añadió una interfaz netlink para configurar PLCA (IEEE 802.3cg-2019), se documentó con más detalle la API netlink y se implementó la herramienta ynl-gen-c para generar código C a partir de especificaciones YAML. También se incorporó la opción IP_LOCAL_PORT_RANGE a los sockets para facilitar configuraciones con NAT compartido sin recurrir a SNAT complejo.

Drivers de hardware: GPUs antiguas fuera, soporte Qualcomm Adreno reforzado

El subsistema de dispositivos en Linux 6.3 vio una limpieza masiva de drivers gráficos antiguos y la entrada de nuevos controladores para plataformas modernas, entre ellas varias basadas en Qualcomm y ARM64.

Se eliminaron todos los controladores basados en DRI1 (i810, mga, r128, savage, sis, tdfx y via), considerados obsoletos desde 2016 y sin soporte en Mesa desde 2012. También se retiraron drivers fbdev vetustos como omap1, s3c2410, tmiofb y w100fb, reduciendo así la carga de mantenimiento de código que ya no se usa en hardware actual.

Entre las incorporaciones, destaca un controlador DRM para la VPU de Intel Meteor Lake, integrado en el subsistema “accel” para aceleradores de cómputo. El controlador i915 amplió soporte para GPU discretas Intel Arc, añadió compatibilidad preliminar con GPU Meteor Lake y soporte para Intel Xe HP 4tile.

En el lado de AMD, el controlador amdgpu introdujo soporte para AdaptiveSync, Secure Display con múltiples pantallas y mejoras en DCN 3.2, SR-IOV RAS, VCN RAS, SMU 13.x y DP 2.1. Mientras tanto, el controlador Nouveau retiró llamadas ioctl antiguas y el controlador etnaviv añadió soporte experimental para la NPU VeriSilicon.

El controlador pata_parport para unidades IDE sobre puerto paralelo hizo posible eliminar el antiguo subsistema PARIDE del kernel, con la limitación de no poder conectar simultáneamente impresora y disco por el mismo puerto. En el terreno inalámbrico, se añadió ath12k, que da soporte a tarjetas Wi‑Fi 7 basadas en chips Qualcomm, y soporte para dispositivos con chipset Realtek RTL8188EU.

Plataformas ARM64 nuevas y kernel Linux-libre 6.3-gnu

Linux 6.3 también sumó soporte para 46 nuevas placas ARM64, incluyendo dispositivos tan variados como Samsung Galaxy Tab A (2015), Galaxy S5, BananaPi R3, Debix Model A, varias placas EmbedFire LubanCat, Facebook Greatlakes, Orange Pi R1 Plus, la plataforma Tesla FSD y numerosos dispositivos basados en SoC Rockchip (RK3128, RK3588, RK3568, RK3566, RK3328) o TI K3.

Dentro de esta lista aparecen nuevas referencias basadas en SoC Qualcomm, como MSM8953 (Snapdragon 610), SM8550 (Snapdragon 8 Gen 2), SDM450 y SDM632. Su inclusión en el árbol principal del kernel pone de manifiesto la atención constante que reciben las plataformas Qualcomm dentro del ecosistema ARM64 de Linux.

En paralelo, la Fundación Latinoamericana de Software Libre publicó Linux-libre 6.3-gnu, una variante totalmente libre del kernel 6.3, sin blobs de firmware ni secciones de código no libre ligadas a restricciones del fabricante. En esta versión se purgaron blobs en nuevos controladores como ath12k, aw88395 y peb2466, así como en los archivos de Device Tree para dispositivos qcom basados en AArch64.

El código de limpieza de blobs se actualizó en controladores y subsistemas como amdgpu, xhci-rcar, qcom-q6v5-pas, sp8870 y av7110, además de en drivers para tarjetas DVB con decodificación por software y en BPF precompilado. Se dejó de purgar a mano drivers como mga, r128, tm6000, cpia2 y r8188eu tras ser eliminados del kernel principal, y se reforzó la limpieza de blobs en el controlador i915.

Todo este contexto muestra que, mientras Qualcomm y otros fabricantes empujan para integrar mejor sus SoC en Linux, una parte de la comunidad sigue apostando por kernels 100% libres y sin firmware propietario, lo que añade otra capa de complejidad al debate sobre soporte, rendimiento y libertad de los usuarios.

Con todos estos movimientos, la foto general es la de un ecosistema en plena ebullición: Qualcomm acelera el envío de parches para soporte RAS y funcionalidades críticas en sus plataformas ARM, el kernel Linux introduce cambios profundos en drivers, seguridad y arquitecturas, y a la vez la comunidad y los fabricantes de hardware presionan para que el modelo de firmware y BIOS sea realmente sostenible para Linux, sin depender de Windows ni de soluciones a medio cocer; la clave en los próximos años será ver si estos esfuerzos convergen lo suficiente como para que los portátiles y equipos de escritorio con Snapdragon y otros SoC ARM compitan de tú a tú con x86 también en el terreno del software libre.

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