Switches Red vs Blue vs Brown: guía completa para acertar

Última actualización: 6 de enero de 2026
  • Los colores Red, Blue y Brown indican sensación, sonido y fuerza de actuación del interruptor mecánico.
  • Los Blue son clicky y táctiles, los Red lineales y rápidos, y los Brown táctiles sin clic audible.
  • Existen muchas variantes (perfil bajo, silenciosos, a prueba de polvo, Ice, GAOTE, crema, milk) para ajustar aún más la experiencia.
  • Los teclados hot-swap y los testers de switches permiten probar y combinar interruptores sin soldar para encontrar tu punto ideal.

Comparativa switches Red Blue Brown

Si te pasas horas jugando, escribiendo o streameando, tarde o temprano acabas haciéndote la misma pregunta: ¿qué interruptores mecánicos me convienen más, Red, Blue o Brown? A simple vista solo cambian de color, pero detrás de cada uno hay una sensación distinta, un sonido diferente y un rendimiento muy particular según el uso que les vayas a dar.

Además, el asunto tiene más miga de lo que parece, porque no solo influyen los colores, sino también el tipo de interruptor (lineal, táctil, clicky, silencioso, de bajo perfil, a prueba de polvo, etc.) y el fabricante (Cherry MX, Outemu, Kailh, Razer, Logitech, SteelSeries, entre otros). Elegir bien los switches puede marcar la diferencia entre un teclado cómodo y preciso y uno que te frustre a la mínima, sobre todo si compites online o escribes a diario durante horas.

Qué son exactamente los interruptores de un teclado mecánico

Cuando pulsas una tecla en tu teclado mecánico, no estás solo hundiendo un trozo de plástico: debajo hay un interruptor que determina cuánta fuerza necesitas, cuándo se registra la pulsación y cómo vuelve la tecla a su posición inicial. Todo ese “feeling” que notas al teclear depende de ese pequeño mecanismo.

En los teclados modernos predominan dos grandes familias: teclados de membrana e interruptores mecánicos. Los de membrana son los típicos baratos y silenciosos, con una sensación más esponjosa y menos precisa. Los mecánicos, en cambio, usan un interruptor físico individual por cada tecla, lo que permite una personalización enorme en sonido, tacto y rendimiento.

Un switch mecánico clásico está formado por un vástago (stem), un resorte, contactos metálicos, un deslizador interno y una carcasa. Cuando presionas la tecla, el vástago baja, comprime el muelle y las hojas metálicas se tocan, registrando la pulsación. Al soltar, el resorte empuja hacia arriba y la tecla vuelve a su posición original.

Dentro de este mundo hay varios fabricantes muy conocidos (fabricantes de periféricos): Cherry MX, Outemu, Gateron y Kailh son los estándares más populares y compatibles entre sí en gran parte de los teclados mecánicos. A la vez, otras marcas como Razer, Logitech o SteelSeries apuestan por interruptores propios (a menudo inspirados en Cherry) que suelen ser específicos de sus teclados y, en muchos casos, no intercambiables.

Cherry MX se lleva tradicionalmente la fama por calidad y consistencia, pero fabricantes como Outemu han ganado terreno por su relación calidad-precio y la enorme variedad de modelos y colores que ofrecen. Esa variedad incluye no solo los clásicos Blue, Red y Brown, sino un catálogo muy amplio de variantes con diferentes fuerzas de actuación, recorridos y sensaciones.

Por qué los switches vienen en distintos colores

Tipos de interruptores mecánicos por color

Cuando ves un teclado mecánico anunciado con switches azules, rojos o marrones, no es un simple toque estético: el color es la forma rápida de identificar la sensación y el comportamiento del interruptor. Es una especie de código universal que muchos fabricantes respetan, sobre todo cuando imitan al estándar Cherry MX.

Cada color suele indicar aspectos como el tipo de sensación (lineal, táctil o clicky), el sonido (silencioso o ruidoso), la fuerza de actuación necesaria para registrar la pulsación, la distancia de activación y el recorrido total de la tecla. Cambios relativamente pequeños en esos parámetros generan experiencias muy distintas al escribir o jugar.

En el caso de Outemu, por ejemplo, los tres grandes colores se suelen asociar a estos perfiles: azul (clicky y táctil), rojo (lineal y suave) y marrón (táctil sin clic audible). Sobre esa base luego aparecen variaciones con distintos gramos de fuerza, recorridos más cortos o diseños especiales.

Además, muchas marcas añaden otros colores como negro, verde, morado, plata, naranja, dorado, rosa dorado, “sky” o “ocean”. Cada tono representa una combinación concreta de fuerza, sonido y recorrido, y en algunos casos también indica características adicionales, como ser silencioso, a prueba de polvo o de perfil bajo.

En definitiva, el color se ha convertido en una guía rápida para que el usuario se haga una idea del comportamiento del switch sin tener que mirar una ficha técnica completa, aunque siempre conviene revisar los datos si buscas sensaciones muy específicas.

Interruptores Blue: sensación clicky y feedback máximo

Los interruptores azules (Blue), ya sean Cherry MX Blue, Outemu Blue u otros equivalentes, son los favoritos de mucha gente que disfruta del “clac” clásico al teclear. Son interruptores táctiles y clicky, es decir, ofrecen un pequeño “bache” en el recorrido y un sonido marcado cuando se registra la pulsación.

En el caso de los Outemu Blue regulares, los datos típicos son bastante claros: fuerza de actuación de unos 46 g, fuerza al fondo de unos 60 g, punto de activación en torno a 2,2 mm y recorrido total de 4 mm. Eso se traduce en una pulsación relativamente ligera pero con feedback muy evidente, que evita tener que apretar la tecla hasta el fondo para estar seguro de que se ha registrado.

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Por eso, este tipo de switch se recomienda mucho a entusiastas de la escritura y jugadores casuales que valoran más la sensación y la precisión que la velocidad extrema. El clic audible y el tacto ayudan a no “repetir” teclas por inseguridad y a mantener un ritmo de escritura muy cómodo en sesiones largas.

Muchas personas que escriben a diario prefieren estos switches porque la tecla no siempre llega a hacer tope contra la base, ya que el feedback táctil y sonoro les indica que no hace falta seguir apretando. Eso puede reducir la fatiga y hacer que el tecleo sea más agradable, aunque el ruido puede ser un problema en oficinas, entornos compartidos o en casa si no quieres molestar a nadie.

Dentro del mundo Blue de Outemu, hay varias variantes pensadas para diferentes necesidades, manteniendo siempre el carácter clicky:

  • Outemu Blue regular: clicky estándar, 46 g de actuación, 2,2 mm hasta el punto de activación y 4 mm de recorrido total.
  • Outemu Blue de perfil bajo: también clicky, pero con un recorrido más corto (alrededor de 1,2 mm hasta el punto de activación y 3 mm totales) y una fuerza de actuación mayor, en torno a 60 g, ideal para teclados finos y portátiles.
  • Outemu Blue a prueba de polvo: mismo feeling clicky que el Blue normal, con 46 g de fuerza de actuación y 2,2 mm de activación, pero con una construcción que evita que el polvo y las partículas finas entren en el mecanismo.
  • Outemu Ice Blue: una gama “premium” transparente, con unos 62 g de fuerza de actuación y activación cercana a los 2 mm. Están pensados para ofrecer mayor precisión de fabricación y una sensación clicky muy marcada.
  • Outemu GAOTE Blue: también clicky, con unos 60 g de fuerza de actuación y 2 mm de recorrido hasta el punto de activación. El término GAOTE indica una producción de mayor calidad y tolerancias más ajustadas por parte del fabricante Dongguan Gaote Electronics.
  • Outemu Cream Blue: clicky, con unos 50 g de fuerza de actuación, 60 g al fondo, 1,8 mm de activación y 4 mm totales, combinando algo menos de fuerza inicial con un recorrido muy controlado.
  • Outemu Milk Blue: también clicky, en torno a 50 g de actuación, 65 g al fondo, 1,6 mm hasta el punto de activación y 4 mm de recorrido total, pensados para ofrecer una pulsación fluida y lubricada de fábrica.

Incluso hay variantes “sky silent” y “ocean silent” asociadas al color azul que, aunque cambian el comportamiento (táctil silencioso y lineal silencioso, respectivamente), mantienen la idea de cubrir distintos perfiles de uso sin salir de una misma familia de colores. El cielo silencioso, por ejemplo, suele ser táctil con fuerza de actuación de 62-68 g y 2 mm de activación, mientras que el océano silencioso es lineal, en torno a 50 g y con 1,6 mm de activación y 4 mm de recorrido total.

Todo este abanico hace que el “azul” no sea solo un único switch, sino una gama completa de interruptores clicky (y relacionados) para quienes quieren pulsaciones súper definidas, aunque con el peaje inevitable del ruido.

Interruptores Red: lineales, rápidos y silenciosos

Si tu prioridad absoluta es la velocidad y te pasas el día en shooters competitivos o MOBAs, lo habitual es que acabes mirando hacia los switches rojos. Los Red son lineales, es decir, no tienen bache táctil ni clic sonoro: la tecla baja de forma uniforme desde el inicio hasta el final.

Un ejemplo claro son los interruptores rojos de Outemu, con cifras muy orientadas al rendimiento: sensación lineal, alrededor de 47 g de fuerza de actuación, 60 g al fondo, activación en 2 mm y recorrido total de 4 mm. Al no haber resistencia intermedia, la pulsación es continua y suave, ideal para reacciones rápidas, dobles pulsaciones o spam de teclas en juegos muy intensos.

Además del rendimiento puro, los switches rojos tienen una ventaja clara frente a los azules: generan mucho menos ruido porque no incluyen mecanismo clicky. Siguen sonando (un teclado mecánico nunca es completamente silencioso), pero el sonido es más apagado y menos metálico. Son una buena opción para jugar de noche o en oficinas donde no puedas montar un concierto de clics.

Eso sí, esa suavidad también tiene su parte negativa: es más fácil registrar pulsaciones por error si apoyas los dedos con demasiada fuerza, justamente porque no hay bache táctil que avise antes de accionar la tecla. Para quien viene de Blue o Brown puede costar un poco acostumbrarse a no “pasarse” presionando.

En teclados pensados para competitivo, muchas marcas apuestan por variantes “speed” de interruptores lineales (muy extendidas en modelos como el Corsair K70 con switches de velocidad propios). Estos speed suelen recortar aún más la distancia de activación respecto a un Red estándar, buscando un punto de accionamiento más alto para ganar milisegundos en la respuesta.

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Si intentamos compararlos con la gama Cherry, un speed lineal se asemeja a un Red en cuanto a ausencia de tactilidad y sonido, pero con un recorrido de activación más corto. Para quien está acostumbrado a Cherry MX Blue, estos speed se notan mucho más parecidos a Red o, como mucho, a Brown en suavidad (por la falta de clic), pero siempre sin el carácter ruidoso y táctil que tanto gusta en los Blue.

Por todo esto, los interruptores rojos suelen posicionarse como la elección ideal para jugadores competitivos y para quienes necesitan un teclado más silencioso sin sacrificar rapidez de respuesta, aunque quizá no sean tan agradables para quienes priorizan la sensación al escribir textos largos.

Interruptores Brown: el equilibrio entre juego y escritura

Entre el clic escandaloso de los Blue y la suavidad silenciosa de los Red, aparecen los Brown como término medio. Los switches marrones son táctiles pero no clicky: sientes un pequeño bache al accionar la tecla, pero sin el chasquido audible de los azules.

En la práctica, esto significa que proporcionan feedback al dedo sin inundar la habitación de ruido. Notas claramente cuándo se ha registrado la pulsación, lo cual ayuda a no presionar de más, pero el sonido que producen es mucho más discreto y soportable en oficinas, ambientes compartidos o setups donde también haya otras personas cerca.

Los Outemu Brown regulares se sitúan, en números, muy cerca de los Blue estándar: fuerza de actuación alrededor de 46 g, fuerza al fondo en torno a 60 g, punto de activación sobre 2,2 mm y recorrido total de 4 mm. La diferencia clave está en el mecanismo interno: en lugar del clic metálico, solo hay ese bache táctil.

Ese carácter intermedio los convierte en una excelente opción para quienes necesitan escribir mucho pero también juegan con cierta frecuencia. Tienen más feedback que un Red, lo que muchos agradecen al redactar textos largos, pero son mucho más comedidos en ruido que un Blue.

De hecho, en muchos entornos de oficina y sectores con entrada de datos intensiva se recomiendan switches marrones porque producen menos fatiga que un lineal puro y, al mismo tiempo, no molestan tanto al resto de compañeros. El sonido sigue siendo claramente mecánico, pero sin el componente “máquina de escribir” de los clics azules.

Otros tipos de switches y variantes especiales

Además de los clásicos azules, rojos y marrones, fabricantes como Outemu ofrecen familias completas de interruptores con características muy concretas, pensadas para teclados de viaje, entornos industriales, equipos de gama alta o usuarios que buscan sensaciones muy específicas.

Una de las categorías más extendidas son los interruptores mecánicos “regulares”, que son los que imitan más de cerca el diseño y tamaño estándar de Cherry MX. Estos switches suelen ser compatibles con una gran cantidad de teclados y keycaps, lo que facilita muchísimo encontrar recambios y personalizar el teclado. Muchos modelos, como algunos teclados mecánicos con hot-swap, montan exactamente este tipo de interruptores para poder cambiarlos con facilidad.

Otra variante interesante son los interruptores de perfil bajo, diseñados para teclados finos y portátiles. Conservan la idea de ofrecer versiones táctiles, lineales y clicky, pero reducen la altura y acortan el recorrido de las teclas. En el caso de Outemu, son algo más altos que algunos switches de bajo perfil de Cherry MX, pero igualmente ofrecen esa sensación más “cercana” a un portátil, con respuesta muy rápida y un aspecto más estilizado.

En entornos donde el polvo es un problema real (talleres, fábricas, espacios abiertos), entran en juego los interruptores a prueba de polvo. Estos switches incorporan carcasas y diseños internos que minimizan la entrada de partículas finas en el mecanismo, prolongando la vida útil del teclado y evitando fallos de registro de teclas por suciedad acumulada.

Para los setups de gama alta y teclados premium, Outemu dispone de sus interruptores Ice. Se trata de switches transparentes con un mayor nivel de precisión en la fabricación, que suelen aparecer en variantes táctiles como Ice Light Purple, Ice Dark Purple, Ice Grey o Ice Clear. Están orientados a usuarios que quieren tanto una sensación refinada como una iluminación RGB muy limpia gracias a la carcasa translúcida.

No falta tampoco la categoría de interruptores silenciosos, que todas las marcas serias manejan. En el caso de Outemu, son opciones relativamente económicas y fáciles de encontrar en el mercado de recambios. Pueden sentirse un poco más “gomosos”, recordando a un teclado de membrana, pero un simple lubricado bien hecho suele mejorar de forma notable la suavidad y la sensación de calidad.

Bajo la denominación GAOTE se agrupa una línea de switches Outemu que destacan por un control de calidad superior y mayor precisión de fabricación. El nombre hace referencia al propio fabricante (Dongguan Gaote Electronics) y suele asociarse con versiones más “finas” de los interruptores regulares, manteniendo compatibilidad y sensaciones similares pero con tolerancias más ajustadas.

También resultan curiosos los interruptores “crema”, pensados para quienes buscan un tecleo especialmente fluido incluso en situaciones de uso intenso. Combinan protección frente al polvo con un movimiento muy suave de la tecla, además de venir prelubricados y sellados de fábrica para proteger mejor el mecanismo interno.

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Por último, los interruptores “milk” (leche) persiguen una experiencia de escritura muy cómoda a un precio contenido, también lubricados de serie y compatibles con la mayoría de PCBs hot-swap habituales. Suelen ofrecer varias fuerzas de actuación y colores distintos, enfocados a quienes quieren algo suave sin tener que complicarse con mods caseros.

Hot-swap: cambiar de switches sin soldar

Uno de los grandes avances de los últimos años en teclados mecánicos es la popularización de los PCBs hot-swap, es decir, placas que permiten cambiar los interruptores sin necesidad de soldar ni desoldar nada. Simplemente extraes el switch con una herramienta adecuada y colocas otro compatible.

Este sistema permite montarte combos muy personalizados: usar switches ligeros y rápidos en las teclas de movimiento o habilidades de juego, y switches más táctiles o clicky en el bloque de escritura. También es una forma barata de experimentar con distintas sensaciones antes de decidirte por un tipo concreto para todo el teclado.

Si no tienes claro qué interruptor te va a gustar más, hay una opción muy práctica: los “testers” o probadores de switches. Son pequeñas placas con unos cuantos interruptores diferentes montados (por ejemplo, varios colores de Outemu, Cherry o Gateron) para que puedas probar fuerza, sonido y tacto sin tener que comprar un teclado entero cada vez.

Una vez que hayas probado varias opciones y sepas qué tipo de sensación te convence (blue clicky, red lineal, brown táctil, silencioso, etc.), es mucho más fácil comprar un set completo de switches o buscar directamente un teclado que venga de serie con el tipo de interruptor que te ha gustado.

Cómo elegir entre Red, Blue y Brown según tu uso

Después de ver todo lo que hay detrás de los distintos colores, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿cuál es el mejor switch para mí? La respuesta, siendo sinceros, siempre va a depender de tus gustos personales, pero el contenido de todos estos ejemplos permite trazar algunas guías bastante claras.

Si lo tuyo es el sonido clásico y el feedback muy marcado, los Blue son para ti. El clic audible y el bache táctil dan una sensación muy satisfactoria al escribir y ayudan a evitar pulsaciones incompletas o inseguras. Son ideales para mecanógrafos, escritores y usuarios que disfrutan del “ruido” mecánico y no comparten espacio con gente a la que pueda molestarles.

Si en cambio priorizas la velocidad y la suavidad en juegos competitivos, lo más lógico es irte a switches lineales tipo Red o incluso variantes “speed”. El movimiento uniforme, la activación en 2 mm o menos y la ausencia de clic facilitan reacciones rápidas, dobles pulsaciones y acciones repetidas con poca fatiga. Además, hacen bastante menos ruido que los Blue, lo que se agradece mucho en casa o en la oficina.

Para quienes quieren algo que sirva un poco para todo, los Brown se sitúan como un equilibrio muy sensato: tienen un bache táctil que da feedback al dedo, pero sin el clic escandaloso de los azules, y mantienen un buen rendimiento tanto en juego como en escritura. En entornos de oficina, suelen ser una elección redonda porque son cómodos en largas sesiones y no resultan excesivamente ruidosos.

Conviene tener presente también que la mejor forma de saber qué te gusta de verdad es probar. Un usuario que adora los Cherry MX Blue puede encontrar que ciertos switches “speed” se sienten demasiado ligeros o nerviosos, más parecidos a Red o Brown que a su querido Blue clicky. Por suerte, con los teclados hot-swap y los testers de interruptores es bastante fácil comparar sensaciones sin dejarte un dineral en cada intento.

Al final, con toda la variedad que ofrecen fabricantes como Outemu, Cherry MX o Kailh (y las variantes personalizadas de marcas como Corsair, Razer, Logitech o SteelSeries), es prácticamente imposible que no exista un interruptor que encaje con lo que buscas. Solo hace falta algo de paciencia, un poco de experimentación y, si se puede, un teclado que te permita cambiar de switch sin soldadura.

Conociendo ya las diferencias entre Blue, Red y Brown, junto con las variantes especiales (perfil bajo, silenciosos, a prueba de polvo, Ice, GAOTE, crema, milk, etc.) y aprovechando las posibilidades del hot-swap y los probadores de switches, tienes todos los elementos para escoger el interruptor que mejor encaje con tu forma de jugar y escribir, equilibrando ruido, velocidad, tacto y comodidad en tu próximo teclado mecánico.

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