- ATX ofrece mayor expansión, mejor refrigeración y montaje más cómodo, ideal para gaming exigente y uso profesional.
- Mini-ITX prioriza el tamaño reducido y el consumo contenido, pero limita ranuras PCIe, RAM y almacenamiento.
- Micro-ATX es el equilibrio: torres compactas, más baratas que ITX y con capacidad suficiente para la mayoría de usuarios.
- La elección de caja y formato de placa debe basarse en espacio, uso real, presupuesto y previsión de futuras ampliaciones.

Montar un PC hoy en día ya no es solo cuestión de elegir una buena gráfica y un procesador potente: la decisión entre una caja Mini-ITX o ATX (y formatos intermedios como Micro-ATX) condiciona el tamaño del equipo, la refrigeración, el ruido, las futuras ampliaciones e incluso el presupuesto. Y sí, muchas veces el gran dilema es precisamente ese: ¿montar un PC compacto y resultón o ir a lo seguro con una torre más grande y cómoda de trabajar?
A lo largo de esta guía vamos a desgranar con calma las diferencias reales entre cajas y placas Mini-ITX, Micro-ATX y ATX, qué implican en espacio, rendimiento, expansión, precios y facilidad de montaje. Además, verás casos prácticos y ejemplos de cajas muy compactas para ATX y Micro-ATX que demuestran que no siempre hay que irse a ITX para tener un PC pequeño.
Factores de forma: ATX, Micro-ATX y Mini-ITX desde cero
Antes de hablar de cajas, hay que entender que ATX, Micro-ATX y Mini-ITX son estándares de placa base, y que las cajas simplemente se adaptan a ellos. El tamaño de la placa define cuántas ranuras de expansión, zócalos de RAM y conectores de almacenamiento podrás tener.
ATX (Advanced Technology eXtended) es el formato clásico de sobremesa. Fue propuesto por Intel en los 90 y sigue siendo el estándar de facto para PCs de alto rendimiento. Sus dimensiones habituales son 305 x 244 mm, lo que da bastante superficie para distribuir componentes y pistas.
En el lado opuesto está Mini-ITX, un formato creado por VIA Technologies a principios de los 2000 con la idea de montar equipos súper compactos y de bajo consumo. Su tamaño es de solo 170 x 170 mm, casi la mitad de un ATX, lo que obliga a recortar conexiones y ranuras, pero abre la puerta a PCs minúsculos.
Entre medias se sitúa Micro-ATX (mATX), con unas medidas de 244 x 244 mm. Es una especie de punto intermedio pensado para ofrecer un equilibrio entre tamaño contenido y buena capacidad de expansión, sin llegar a los extremos ni del Mini-ITX ni del ATX completo.
Tamaños de placa y repercusión directa en la caja
La primera consecuencia del factor de forma es obvia: el tamaño total de la torre o caja está fuertemente condicionado por la placa base. No significa que todas las cajas ATX sean enormes ni que todas las Mini-ITX sean minúsculas, pero sí marca unos límites físicos claros.
Para que lo veas de un vistazo, estas son las dimensiones más habituales de cada formato:
| Factor de forma | Dimensiones estándar de la placa |
| ATX | 305 x 244 mm |
| Micro-ATX | 244 x 244 mm |
| Mini-ITX | 170 x 170 mm |
En función de estas medidas, la compatibilidad de las cajas con las placas base sigue una jerarquía bastante lógica. Una torre ATX suele admitir desde el tamaño más grande hasta los pequeños, mientras que las cajas Mini-ITX solo aceptan ese formato.
Resumiendo la relación entre placas y chasis:
- Caja ATX: admite placas ATX, Micro-ATX y Mini-ITX.
- Caja Micro-ATX: compatible con Micro-ATX y Mini-ITX.
- Caja Mini-ITX: solo para placas Mini-ITX.
Esto significa que una caja ATX es la más versátil para futuras actualizaciones, mientras que irse a Mini-ITX es apostar directamente por un ecosistema muy compacto y con menos margen de maniobra a largo plazo.
Capacidad de expansión: ranuras PCIe, RAM y almacenamiento
Donde más se nota el cambio de formato es en el número de ranuras PCIe, zócalos de RAM y conectores de almacenamiento. Es aquí donde ATX suele arrasar, Micro-ATX aguanta muy bien el tipo y Mini-ITX se queda en lo justo.
En placas ATX, lo habitual es disponer de hasta 7 ranuras PCIe, permitiendo configuraciones con varias tarjetas gráficas, tarjetas de sonido dedicadas, capturadoras o tarjetas de red avanzadas. Además, muchas placas ATX ofrecen hasta 4 bancos de memoria RAM, y un número muy generoso de puertos SATA y M.2 para unidades SSD y discos duros.
El formato Micro-ATX suele recortar algo en expansión, pero sin quedarse corto para la mayoría: normalmente ofrece hasta 4 ranuras PCIe y mantiene hasta 4 slots de RAM, lo que permite configuraciones de memoria elevadas y varias tarjetas de expansión sin problemas.
En el caso de las Mini-ITX, las limitaciones son mucho más claras: suelen contar con una única ranura PCIe x16 para la tarjeta gráfica y solo 2 zócalos de RAM. También suelen ofrecer menos puertos SATA y M.2, aunque las placas modernas Mini-ITX de gama media y alta empiezan a exprimir al máximo el espacio para meter al menos dos M.2 y varios SATA.
Para que tengas un esquema general de la diferencia de expansión entre formatos, podemos resumirlo así:
| Formato | Ranuras PCIe | Slots de RAM | Almacenamiento |
| ATX | Hasta 7 | Hasta 4 | Alta capacidad con muchos SATA y M.2 |
| Micro-ATX | Hasta 4 | Hasta 4 | Equilibrio entre tamaño y expansión |
| Mini-ITX | 1 | 2 | Capacidad más limitada |
En la práctica, esto se traduce en que ATX es la mejor opción para configuraciones con múltiples GPUs, muchas tarjetas PCIe o grandes granjas de discos. Micro-ATX es perfecto si quieres un buen margen para crecer sin que la caja se dispare en tamaño. Mini-ITX, por el contrario, tiene sentido cuando sabes de antemano que no necesitarás demasiadas ampliaciones.
Refrigeración, flujo de aire y gestión térmica
Otro punto crítico en el debate entre cajas Mini-ITX vs ATX es la refrigeración y el flujo de aire dentro del chasis. El tamaño del volumen interno y la distribución de los componentes marcan aquí grandes diferencias.
En una caja ATX, al tener más espacio, se pueden montar muchos más ventiladores, radiadores de refrigeración líquida de gran tamaño y disipadores de CPU muy altos. Todo esto se traduce en temperaturas más contenidas, menor necesidad de que los ventiladores vayan al máximo y, en general, menos ruido, siempre que la caja esté bien diseñada.
Las cajas Micro-ATX sacrifican algo de volumen, pero muchas siguen permitiendo una muy buena configuración de ventilación, con varios ventiladores frontales, traseros y superiores, e incluso radiadores de 240 mm o 280 mm en muchas de ellas.
En el caso de las cajas Mini-ITX, el reto es mayor: el espacio es tan reducido que los componentes quedan muy cerca entre sí, y cualquier gráfica o CPU potente calienta rápidamente el interior. Hace falta un diseño de chasis muy cuidado para conseguir un flujo de aire decente y, aun así, es frecuente tener temperaturas más altas y ventiladores que tienen que girar más rápido.
Por eso, si tu prioridad es un equipo silencioso, fresco y fácil de mantener, normalmente una caja ATX o Micro-ATX parte con clara ventaja. Las Mini-ITX pueden funcionar muy bien, pero requieren más planificación, componentes con buen rendimiento térmico y, a menudo, algo más de paciencia en el montaje y la gestión del cableado.
Cuándo elegir Mini-ITX: ventajas reales de ir a lo compacto
Con tanto énfasis en las ventajas de ATX, puede parecer que Mini-ITX no tiene sentido, pero lo cierto es que las placas y cajas Mini-ITX tienen un nicho muy claro y cada vez más popular. Su punto fuerte es obvio: tamaño.
Una configuración Mini-ITX te permite montar un PC diminuto que cabe en casi cualquier rincón, incluso en el salón junto al televisor, en escritorios muy pequeños o como equipo que puedas transportar con relativa facilidad. Son la base perfecta para HTPC (Home Theater PC), mini PCs gaming relativamente potentes o equipos de oficina muy discretos.
Además, al contar con menos ranuras y menos componentes, muchas placas Mini-ITX tienden a tener consumos más moderados, lo que ayuda a reducir la temperatura generada y, por extensión, el ruido y el gasto energético. No es una regla fija, pero suele cumplirse en muchos montajes de gama media.
Eso sí, hay que tener presente que las limitaciones de expansión no desaparecen: solo una ranura PCIe, 2 módulos de RAM y menos opciones de almacenamiento pueden quedarse cortos para según qué usos. Para un PC dedicado a ofimática, navegación, streaming, multimedia o gaming moderado con una sola GPU, Mini-ITX encaja de maravilla; para un equipo de trabajo profesional muy cargado de componentes, ya empieza a flojear.
También conviene recordar que las placas Mini-ITX y muchas cajas de este formato suelen ser más caras que sus equivalentes Micro-ATX, porque el diseño compacto y la optimización del espacio encarecen el producto. Es algo a tener en cuenta si el presupuesto es ajustado.
Por qué ATX sigue siendo el rey para gaming y uso profesional
Si lo que quieres es un PC de gama alta para jugar al máximo, editar vídeo en 4K, hacer render 3D o trabajar con tareas muy pesadas, el formato ATX sigue siendo la apuesta más segura. No tanto por rendimiento puro de la placa, sino por todo lo que permite colgarle alrededor.
Las placas ATX, al disponer de más ranuras PCIe y más slots de RAM, son ideales para configuraciones con varias GPUs, tarjetas de sonido y captura profesionales, tarjetas de red específicas o almacenamiento masivo. Además, ofrecen más espacio físico para fases de alimentación más robustas, algo que se agradece si piensas hacer overclocking serio.
En el terreno del gaming, una torre ATX bien ventilada deja espacio de sobra para gráficas muy largas, disipadores voluminosos, radiadores de refrigeración líquida de 360 mm y un puñado de unidades SSD y HDD. Esto facilita mantener buenas temperaturas incluso con componentes muy exigentes.
Otro detalle que muchos usuarios valoran, aunque no siempre se mencione, es la comodidad a la hora de montar, desmontar o hacer diagnósticos. En una caja ATX suele haber espacio suficiente para meter las manos, cambiar un disco, acceder a los conectores o sacar la gráfica sin necesidad de desmontar medio PC. Quien haya tenido que sacar una GPU grande de una caja ITX con cables muy ajustados sabe lo que es sufrir.
Por eso, si prevés que vas a estar trasteando con el PC a menudo, probando piezas, ayudando a amigos o cambiando hardware cada poco, una configuración ATX facilita mucho la vida. Aunque no hagas reparaciones a diario, es un plus de tranquilidad saber que el equipo te deja margen para maniobrar.
Micro-ATX: el punto medio que muchos pasan por alto
Curiosamente, el formato Micro-ATX es uno de los más infravalorados, cuando en la práctica ofrece una mezcla muy interesante de ventajas: precio ajustado, tamaño moderado y buena capacidad de expansión.
Las placas Micro-ATX mantienen hasta 4 bancos de RAM y varias ranuras PCIe, más que suficientes para una GPU potente, alguna tarjeta adicional y varias unidades de almacenamiento. Para la mayoría de usuarios que quieren un PC para jugar, trabajar y tener margen de actualización, esto es más que suficiente.
Además, suele haber más oferta de placas Micro-ATX a buen precio que Mini-ITX, y también hay muchas cajas Micro-ATX compactas pero bien ventiladas. Es un formato que encaja muy bien si buscas un PC relativamente pequeño sin entrar en las complicaciones y sobrecostes de ITX.
De hecho, en los últimos años hay un movimiento claro por parte de los fabricantes para lanzar chasis muy compactos compatibles con Micro-ATX e incluso ATX, precisamente porque hay muchos más usuarios con placas de estos formatos que con Mini-ITX, y porque los componentes asociados son más económicos.
Si tu idea es montar una máquina versátil, con buena relación calidad-precio y sin que la torre ocupe medio escritorio, Micro-ATX merece que le prestes mucha más atención de la que normalmente se le da.
Ejemplos de cajas compactas para ATX y Micro-ATX
Una creencia bastante extendida es que para tener un PC realmente pequeño hay que ir sí o sí a Mini-ITX, pero lo cierto es que existen cajas muy compactas para placas Micro-ATX e incluso ATX que ofrecen un tamaño contenido sin renunciar a la compatibilidad con fuentes ATX normales ni a más ranuras de expansión.
Jonsbo C6: cubo microATX diminuto
La Jonsbo C6 es una caja tipo cubo con un volumen aproximado de 15,8 litros, compatible con placas Micro-ATX y Mini-ITX. Sus medidas rondan los 26,6 cm de fondo, 20,2 cm de ancho y 29,5 cm de alto, por lo que se trata de una torre extremadamente compacta.
A pesar de su tamaño, permite montar una fuente ATX de hasta unos 185 mm, algo que no es tan habitual en cajas tan pequeñas, y admite tarjetas gráficas de hasta 255 mm y disipadores de CPU de unos 75 mm de altura. En ventilación, puede alojar hasta tres ventiladores de 120 mm o dos de 140 mm, lo que no está nada mal para su volumen.
En cuanto al almacenamiento, la C6 ofrece dos bahías para unidades de 2,5 pulgadas y una para discos de 3,5″, suficiente para un par de SSD y un HDD de gran capacidad. En el frontal incluye varios puertos, entre ellos hasta 2 USB-C, un USB adicional y un conector de audio, lo que añade bastante comodidad de uso.
Es una opción muy interesante si quieres un PC realmente pequeño pero con placa Micro-ATX, aprovechando la mejor relación precio/oferta frente a Mini-ITX, y manteniendo compatibilidad con fuentes ATX estándar.
Fractal Core 1000: torre microATX sencilla y funcional
Fractal es una marca muy respetada en el mundo de las cajas, y la Fractal Core 1000 es una de sus propuestas compactas para placas Micro-ATX, Mini-ITX y mini-DTX, con un volumen en torno a 26,1 litros.
Sus dimensiones aproximadas son 41,9 x 17,4 x 35,4 cm, lo que la sitúa en una especie de mini torre estrecha. Puede alojar tarjetas gráficas de hasta 350 mm de largo y disipadores de CPU de unos 148 mm de altura, de modo que no limita tanto como otras cajas pequeñas.
De serie incluye un ventilador Silent Series R2 de 120 mm, y ofrece espacio para montar otro ventilador de 120 mm adicional y uno superior de 92 mm. No es un monstruo de la ventilación, pero para una configuración de gama media resulta más que suficiente.
El sistema de bahías es bastante flexible: permite varias combinaciones entre discos de 3,5″ y 2,5″, de forma que puedes optar por 2 x 3,5″ + 3 x 2,5″, o bien configuraciones mixtas con menos discos grandes y más SSD.
Como detalle práctico, la caja integra un filtro antipolvo en el frontal y un par de puertos USB (uno 3.0 y otro 2.0), ofreciendo un equilibrio muy bueno entre tamaño, precio y funcionalidad.
Zalman T6: semitorre muy ligera y económica
La Zalman T6 es una semitorre sorprendentemente ligera (en torno a 2,85 kg) con un volumen aproximado de 32,4 litros, compatible con ATX, Micro-ATX y Mini-ITX. Es una caja pensada para presupuestos ajustados que quieren algo funcional.
Las dimensiones están en la línea de una semitorre compacta: alrededor de 37,7 x 20 x 43 cm. De serie incluye un ventilador trasero de 120 mm ya instalado y tiene el montaje de la fuente en la parte superior, un diseño más clásico pero aún muy válido.
Gracias a su frontal de rejilla o malla, el flujo de aire es razonablemente bueno, y es compatible con tarjetas gráficas de hasta 280 mm y disipadores de CPU de unos 160 mm de altura. Además, cuenta con 7 ranuras traseras PCI, que aprovechan muy bien la compatibilidad ATX.
En bahías internas, se pueden montar dos unidades de 3,5″ o dos de 2,5″, además de una unidad óptica de 5,25″ si aún la necesitas. El panel frontal ofrece USB 3.0, USB 2.0 y dos jacks de audio, por lo que, para su precio, es una opción muy sólida.
ENDORFY Ventum 200 Air: ATX compacta con gran flujo de aire
La ENDORFY Ventum 200 Air es una caja ATX muy compacta, con un volumen aproximado de 35 litros y unas dimensiones cercanas a 37,3 x 21,6 x 44 cm. Está orientada a quien quiere un chasis pequeño pero muy bien ventilado para configuración ATX.
Uno de sus puntos fuertes es que viene con cuatro ventiladores de 120 mm preinstalados, aunque admite hasta siete en total. También permite montar tarjetas gráficas de hasta 315 mm, disipadores de CPU de unos 161 mm de altura y fuentes ATX de hasta unos 180 mm.
En almacenamiento es algo más minimalista: soporta hasta dos SSD de 2,5″ y un único disco duro de 3,5″, lo justo para un sistema con un par de SSD y un HDD grande. Eso sí, a nivel de refrigeración líquida ofrece soporte para radiadores de 240 mm en la parte superior.
La caja incluye panel lateral de cristal templado y un panel frontal con dos puertos USB-A y conectores de audio. Por precio y características, se ha convertido en una opción muy popular para montar PC gaming compactos con placa ATX.
Lian-Li A3-mATX: microATX extremadamente versátil
La Lian-Li A3-mATX es otra caja muy compacta para placas Micro-ATX y Mini-ITX, con un volumen de alrededor de 26,3 litros y unas dimensiones aproximadas de 44,3 x 19,4 x 30,6 cm. Se caracteriza por su formato alargado y por priorizar la ventilación.
Cuenta con paneles laterales en malla metálica que permiten una entrada y salida de aire muy generosas, y admite tarjetas gráficas de hasta 415 mm gracias a su forma rectangular. También es compatible con disipadores de CPU de hasta unos 165 mm.
En cuanto a ventilación, es una auténtica bestia para lo que ocupa: se pueden instalar hasta 10 ventiladores de 120 mm y radiadores de refrigeración líquida de hasta 360 mm, lo que abre posibilidades muy serias para montar sistemas de alto rendimiento en poco espacio.
Para la fuente de alimentación, ofrece compatibilidad tanto con formatos ATX como SFX, dando bastante flexibilidad. Eso sí, el apartado de bahías es algo más justo: permite un disco de 2,5″ o 3,5″ en bahía y otros dos SSD de 2,5″ montados sin bahía dedicada.
En conectividad frontal incorpora 3 puertos USB, entre ellos uno tipo C, y filtros de polvo en varias zonas (superior, inferior, frontal y posterior). Es una caja ideal si quieres máxima ventilación en formato Micro-ATX, sin renunciar a una estética muy cuidada.
Jonsbo D31 MESH Screen: microATX con pantalla integrada
La Jonsbo D31 MESH Screen es una caja muy llamativa por integrar una pantalla frontal de 8 pulgadas con resolución en torno a 1280 x 800 y un brillo máximo de unos 300 nits. Es compatible con placas Micro-ATX y Mini-ITX, con un volumen aproximado de 31,3 litros y medidas de 44 x 20,5 x 34,7 cm.
Esa pantalla puede utilizarse para monitorizar temperaturas, uso de componentes o mostrar información variada, convirtiéndose en un elemento diferencial para setups muy personalizados.
En cuanto a compatibilidad interna, la D31 Mesh permite tarjetas gráficas de hasta 400 mm y disipadores de CPU de hasta 168 mm de altura, además de fuentes de alimentación ATX estándar. En refrigeración, admite hasta 8 ventiladores y radiadores de hasta 360 mm, por lo que también está pensada para configuraciones de alto rendimiento.
En bahías de almacenamiento, ofrece 2 posiciones para SSD de 2,5″ y una para disco duro de 3,5″, lo necesario para un sistema moderno con varias unidades rápidas. Pese a todo lo que incluye, su precio suele ser bastante competitivo para lo que ofrece.
Razones prácticas para preferir cajas pequeñas ATX/mATX en lugar de Mini-ITX
Viendo todos estos ejemplos, se entiende mejor por qué muchos usuarios optan por cajas compactas compatibles con ATX o Micro-ATX en lugar de irse a Mini-ITX. El primer motivo habitual es el precio: las placas Micro-ATX y ATX suelen ser más baratas que las Mini-ITX a igualdad de prestaciones.
Además, en estos formatos mayores puedes disponer de más ranuras M.2 para SSD NVMe y de más puertos SATA, sin tener que recurrir a placas muy premium. Del mismo modo, tener cuatro zócalos de RAM en lugar de dos permite ampliar memoria con módulos más pequeños y económicos, sin tener que dar el salto a kits de muy alta capacidad y precio.
Otra ventaja importante son las ranuras PCIe adicionales. En Mini-ITX solo tendrás una, mientras que en Micro-ATX y ATX puedes llegar a tres o más ranuras utilizables, lo que abre la puerta a añadir capturadoras, tarjetas de sonido dedicadas, tarjetas de red avanzadas o incluso más de una GPU en ciertas configuraciones.
Tampoco hay que olvidar la enorme oferta de placas base ATX y Micro-ATX en el mercado frente a Mini-ITX. Eso se traduce en más modelos, más gamas, más precios y más disponibilidad para encontrar justo la combinación que necesitas sin pagar un sobreprecio por la compactación del formato.
Finalmente, en cajas pequeñas ATX o Micro-ATX podrás montar fuentes de alimentación ATX estándar, mientras que en muchas cajas Mini-ITX te verás limitado a fuentes SFX más compactas y sensiblemente más caras, sobre todo si buscas potencias por encima de los 500 W.
Cómo influye el uso que le vas a dar al PC en la elección de caja
Al final, la clave de todo este debate es qué vas a hacer realmente con el PC y qué esperas de él dentro de unos años. No es lo mismo un equipo pensado solo para ofimática y streaming que una estación de trabajo con múltiples tarjetas de expansión.
De forma general, las recomendaciones suelen ir en esta línea:
| Tipo de uso | Formato recomendado |
| Gaming de alto nivel, overclock, varias GPUs | ATX |
| Trabajo profesional con muchas tarjetas o discos | ATX |
| PC para uso general y gaming moderado | Micro-ATX |
| Equipo muy compacto para oficina o multimedia | Mini-ITX |
Si quieres un PC potente con margen para ampliaciones futuras (más RAM, más SSD, otra tarjeta, mejor refrigeración, etc.), lo más lógico es apostar por una caja ATX o Micro-ATX. Si, por el contrario, tu prioridad absoluta es el tamaño y sabes que no vas a cambiar apenas componentes, el formato Mini-ITX puede convertirse en tu mejor aliado.
También entran en juego factores personales como el espacio disponible en el escritorio, la estética que te guste, la facilidad para transportar el PC o incluso lo cómodo que te sientas montando y desmontando hardware en una caja más apretada.
Muchos usuarios se sienten más tranquilos con una torre algo mayor porque la gestión de cables es más sencilla, el acceso a los conectores es más cómodo y el diagnóstico de problemas de hardware se hace con menos estrés. Otros, en cambio, prefieren sacrificar esa comodidad a cambio de un equipo muy compacto que puedan mover o colocar en cualquier lado.
Con todo esto sobre la mesa, la elección entre cajas Mini-ITX y ATX (con el Micro-ATX como gran punto medio) pasa por valorar tanto las especificaciones técnicas como tu día a día real: si priorizas expansión, facilidad de montaje, mejor refrigeración y precios más ajustados, las cajas ATX o Micro-ATX compactas son una apuesta muy lógica; si lo que quieres por encima de todo es tamaño mínimo y un PC discreto que casi pase desapercibido, entonces jugar con Mini-ITX y una buena caja bien ventilada puede darte justo el tipo de máquina que estás buscando.
Tabla de Contenidos
- Factores de forma: ATX, Micro-ATX y Mini-ITX desde cero
- Tamaños de placa y repercusión directa en la caja
- Capacidad de expansión: ranuras PCIe, RAM y almacenamiento
- Refrigeración, flujo de aire y gestión térmica
- Cuándo elegir Mini-ITX: ventajas reales de ir a lo compacto
- Por qué ATX sigue siendo el rey para gaming y uso profesional
- Micro-ATX: el punto medio que muchos pasan por alto
- Ejemplos de cajas compactas para ATX y Micro-ATX
- Razones prácticas para preferir cajas pequeñas ATX/mATX en lugar de Mini-ITX
- Cómo influye el uso que le vas a dar al PC en la elección de caja