Cómo migrar de Mac a Windows sin perder archivos ni configuraciones

Última actualización: 13 de mayo de 2026
  • Localiza primero dónde están tus datos (iCloud, NAS, discos, nubes) y usa formatos compatibles como exFAT para moverlos entre sistemas.
  • Apuesta por nubes multiplataforma (Google Drive, OneDrive, Dropbox) y exporta documentos de Pages, Numbers y Keynote a formatos estándar.
  • Migra marcadores y contraseñas del navegador, así como fotos, correo y contactos desde iCloud hacia servicios accesibles también en Windows.
  • Haz copia de seguridad completa antes del cambio y aprovecha para unificar tu flujo de trabajo en apps y servicios válidos en Mac y Windows.

cambiar de mac a windows sin perder archivos

Cambiar de un Mac a un PC con Windows hoy en día es mucho menos dramático de lo que era hace unos años, pero si no planificas bien puedes dejarte por el camino fotos, proyectos, contraseñas o configuraciones importantes. La clave para migrar de Mac a Windows sin perder archivos es saber dónde está cada cosa, qué servicios usas (iCloud, Google, OneDrive, NAS, discos externos…) y cómo sacar esa información de forma segura.

En esta guía vamos a ver, con muchísimo detalle, todos los escenarios típicos al pasar de macOS a Windows: archivos en iCloud Drive, nubes multiplataforma, NAS, discos externos, fotos, correo, contactos, recordatorios, navegador, contraseñas, proyectos de trabajo (como sesiones de producción musical) y hasta diferencias prácticas entre sistemas para que el cambio no te vuelva loco. La idea es que termines con tu vida digital funcionando igual —o mejor— en tu nuevo PC.

1. Antes de migrar de Mac a Windows: localiza y ordena tus archivos

El primer paso, aunque suene obvio, es tener claro en qué sitio están realmente tus archivos. No es lo mismo que todo esté en iCloud Drive, en un NAS, en un disco duro externo o repartido entre varias nubes como Google Drive u OneDrive. Cada caso se gestiona de forma ligeramente distinta y conviene identificarlos antes de tocar nada.

En muchos Mac recientes, sobre todo si has seguido las recomendaciones de Apple, gran parte de tus documentos estarán en iCloud Drive: Escritorio, Documentos y algunas carpetas de aplicaciones. Pero también es muy frecuente tener datos en un disco USB, en un servidor doméstico (NAS) o sincronizados con Google Drive, Dropbox o similares.

Dedica unos minutos a revisar el Finder: carpetas Escritorio, Documentos, Descargas, Películas, Música e Imágenes, además de las carpetas de trabajo específicas (por ejemplo, de producción musical o diseño). Anota dónde está cada bloque de información importante, porque así sabrás qué estrategia vas a seguir en cada caso.

2. Migrar archivos desde iCloud Drive a Windows

Si lo tenías todo volcado en el ecosistema de Apple, es muy probable que gran parte de tus datos estén en iCloud Drive. Desde Windows puedes seguir usando iCloud, pero la experiencia no es tan pulida como en el Mac, y en muchos casos compensa mover o duplicar esos archivos a otra nube más amigable con todos los sistemas, como Google Drive, OneDrive o Dropbox.

Dispones básicamente de tres estrategias para sacar tus archivos de iCloud Drive y llevarlos a Windows sin perder nada por el camino:

2.1 Copiar todo a un disco duro externo compatible

La opción más directa es copiar tus datos de iCloud Drive a un disco duro externo desde el propio Mac y luego llevarte ese disco a tu PC con Windows. Es fundamental que el disco esté formateado en un sistema de archivos compatible con ambos sistemas, como exFAT, para que no haya problemas de lectura o escritura.

En tu Mac, asegúrate antes de que todos los archivos de iCloud Drive estén descargados en local (sin el icono de nube vacía). Después, abre una ventana del Finder, entra en iCloud Drive y arrastra todas las carpetas y archivos al disco externo. Según la cantidad de datos, el proceso tardará más o menos, pero solo hay que hacerlo una vez.

Cuando hayas terminado, conecta ese disco en tu PC con Windows. Desde ahí puedes copiar lo que necesites al disco interno del PC y, si quieres tener sincronización en la nube, subirlo a Google Drive, OneDrive o el servicio que prefieras. Esta solución es ideal si te gusta controlar de forma manual qué pasa con cada fichero.

2.2 Instalar iCloud para Windows

Apple ofrece una aplicación oficial de iCloud en Windows que te permite sincronizar iCloud Drive, Fotos, contraseñas y marcadores con tu PC. Es una forma cómoda de no tocar nada en el Mac y simplemente añadir acceso en tu ordenador nuevo.

El funcionamiento es sencillo: descargas iCloud para Windows desde la Microsoft Store o la web de Apple, inicias sesión con tu ID de Apple y eliges qué quieres sincronizar. A partir de ahí, tendrás una carpeta de iCloud Drive en el Explorador de archivos y podrás trabajar con tus documentos como si fueran locales.

Ahora bien, la experiencia no es tan fluida como en macOS y, en la práctica, muchos usuarios prefieren usar una nube más estándar en Windows (OneDrive viene integrado, por ejemplo). Esta opción de iCloud en Windows tiene sentido sobre todo si piensas seguir usando iPhone o iPad y quieres mantener el ecosistema de Apple vivo en paralelo.

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2.3 Volcar tus datos de iCloud a otra nube multiplataforma

Si tu idea es simplificar tu vida digital, probablemente lo mejor sea migrar tus archivos de iCloud Drive a una nube multiplataforma como Google Drive, OneDrive o Dropbox, que funcionan igual de bien en macOS, Windows, Android e iOS.

En tu Mac, instala el cliente de escritorio de la nube que elijas. Arrastra todo lo que tengas en iCloud Drive a la carpeta de esa nube para que comience la sincronización. Según sean tus gigas de datos y tu conexión, la subida llevará un buen rato. No cierres el Mac ni lo pongas en reposo hasta que termine.

Cuando todo esté en la nube, en Windows solo tienes que instalar el mismo servicio y usar la misma cuenta. Tu nuevo PC descargará y sincronizará los archivos, y ya los tendrás disponibles en cualquier ordenador o móvil que uses en el futuro, no solo en Mac.

2.4 Ojo con Pages, Numbers y Keynote

Una trampa típica al pasar de Mac a Windows es olvidarse de que Pages, Numbers y Keynote usan formatos propios que no abren directamente en Windows. Si tienes documentos de trabajo importantes en estas apps, conviene convertirlos antes de abandonar el Mac.

Abre cada archivo en la aplicación correspondiente y usa la opción de Exportar a un formato estándar. Por ejemplo, en Pages expórtalo a DOCX (Word), en Numbers a XLSX (Excel) y en Keynote a PPTX (PowerPoint). Es un rato de trabajo, pero evitarás sustos cuando los intentes abrir en tu nuevo PC.

3. Datos en NAS o disco duro externo: cómo llevarlos a tu PC

Si eres de los que cuida la gestión de archivos, puede que tengas tus documentos en un NAS (servidor doméstico en red) o en uno o varios discos duros externos. En ese caso, la migración es más sencilla, porque la mayor parte del trabajo ya está hecha.

Para un NAS, normalmente basta con conectar tu nuevo PC a la misma red y montar las carpetas compartidas mediante SMB. La mayoría de NAS de marcas como Synology, QNAP o similares tienen guías específicas para Windows y macOS, pero el procedimiento es muy parecido: localizar el servidor, introducir usuario y contraseña y acceder como si fuera otra unidad de red.

En el caso de discos USB, lo único realmente delicado es el formato del sistema de archivos. Si el disco está en APFS o HFS+, Windows no podrá leerlo nativamente. En ese escenario, desde el Mac tendrás que copiar los datos a otro disco (o al NAS), formatear el disco problemático en exFAT o NTFS y luego volver a copiar la información para usarlo ya sin complicaciones en tu nuevo PC.

Recuerda que, por defecto, Windows escribe sin problema en NTFS y exFAT, mientras que macOS se lleva mejor con APFS, HFS+ y exFAT. Si vas a seguir usando los discos en ambos sistemas, exFAT suele ser la opción más práctica, siempre y cuando no necesites funciones avanzadas de NTFS.

4. Migrar usando nubes multiplataforma (Google Drive, OneDrive, Dropbox…)

Si ya venías usando una nube «para todos los públicos», como OneDrive, Google Drive o Dropbox, estás de enhorabuena. En ese caso, la migración de archivos es casi trivial y el principal esfuerzo será iniciar sesión con tu cuenta en el nuevo PC.

En el Mac, asegúrate de que los clientes de estas nubes están al día y que los archivos que quieras conservar están sincronizados. Puedes forzar que ciertas carpetas estén «siempre disponibles sin conexión» para que se descarguen completas antes de dejar de usar el Mac.

En Windows, instala nuevamente el cliente de la plataforma que uses, inicia sesión y espera a que el PC descargue o marque como disponibles tus carpetas. En algunos casos, como OneDrive, puedes elegir qué se mantiene solo en la nube y qué se guarda en local, algo muy útil si el disco interno del portátil es más pequeño que el del Mac antiguo.

Este enfoque es además ideal si utilizas varios dispositivos: tus datos se vuelven realmente independientes de la máquina. Si mañana cambias a otro equipo, solo tendrás que iniciar sesión en la nube y listo.

5. Navegador y contraseñas: cómo no perder tu vida digital

El navegador web se ha convertido en la pieza central de nuestro día a día: marcadores, historial, extensiones y, sobre todo, contraseñas. Por suerte, si utilizas Chrome, Edge, Firefox, Brave o cualquier navegador basado en cuentas, el traspaso a Windows es bastante sencillo.

Si ya usas Chrome o Edge en tu Mac, asegúrate de tener iniciada sesión con tu cuenta de Google o Microsoft y de tener activa la sincronización de marcadores, historial, contraseñas y demás datos. En Windows, instalas el mismo navegador, entras con la misma cuenta y en cuestión de minutos tendrás el mismo entorno.

El único caso realmente conflictivo es Safari, porque ya no existe versión moderna para Windows. En ese escenario, lo mejor es elegir a qué navegador vas a mudarte y exportar tu información de Safari para importarla después en Chrome, Edge o Firefox.

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5.1 Pasar de Safari a Firefox

Si optas por Firefox como navegador principal en tu nuevo PC, instálalo primero en tu Mac. Desde allí puedes ir a Configuración > General > Importar datos y elegir Safari como fuente. Firefox se encargará de traerse marcadores, historial y otros datos compatibles.

Después, en Windows, instala Firefox, inicia sesión con tu cuenta de Firefox Sync y deja que se sincronicen los datos entre dispositivos. Tendrás tus marcadores y, en muchos casos, también tus credenciales listas para usar.

5.2 Pasar de Safari a Chrome (y otros navegadores Chromium)

Para Chrome y navegadores basados en Chromium (Brave, Vivaldi, Edge con matices) el procedimiento implica un pequeño paso manual. Desde el propio Safari en macOS, ve a Archivo > Exportar y haz una exportación de los datos de navegación.

Se generará un archivo ZIP que, al descomprimirlo, incluirá al menos dos ficheros clave: Marcadores.html y Contraseñas.csv. El primero lo importarás en Chrome desde Configuración > Importar marcadores y configuración > Archivo HTML de marcadores. El segundo podrás usarlo para importar tus contraseñas a Chrome o a un gestor de contraseñas externo.

Ten en cuenta que algunos navegadores tienen ubicaciones distintas para el menú de importación, pero la lógica es idéntica: seleccionar el archivo HTML para marcadores y el CSV para las contraseñas. Una vez hecho, tu experiencia de navegación en Windows será muy parecida a la que tenías en macOS.

6. Fotos, correo, contactos, calendario y recordatorios

Además de documentos, solemos tener un buen caos de fotos personales, correo electrónico, agendas y tareas repartidos entre distintas cuentas y servicios. Estos datos también pueden migrarse de forma bastante limpia si eliges bien tus herramientas.

6.1 Fotos: de iCloud a tu PC (o a otra nube)

Si utilizas Fotos de Apple con iCloud, todas tus imágenes estarán en la nube de Apple. Desde Windows, puedes instalar iCloud para Windows y activar la sincronización de Fotos, de forma que se descarguen en una carpeta local del PC.

Otra estrategia es usar tu iPhone como puente: instalas Google Photos u OneDrive en el móvil, activas la copia automática de la fototeca y dejas que suba todo. Después, desde el PC, instalas la misma aplicación y tendrás tus imágenes disponibles sin tocar el Mac.

Si planeas seguir usando iPhone y no te preocupa depender de iCloud, puedes simplemente acceder a iCloud.com desde el navegador en Windows, donde verás tus fotos sin necesidad de moverlas físicamente. Es una solución cómoda si quieres minimizar cambios.

6.2 Correo, contactos y calendario

Este apartado puede ser extremadamente fácil o un poco más técnico, según dónde tengas tus datos. Si usas Gmail, Google Calendar y contactos en Google, el cambio de Mac a Windows es transparente: inicias sesión en el navegador o en Outlook y todo aparece solo.

Si, en cambio, utilizas iCloud Mail, contactos y calendarios, tienes varias opciones. Una es configurar tu cuenta de iCloud directamente en un cliente como Outlook o Thunderbird en Windows, que se encargarán de sincronizarlo todo vía IMAP y CalDAV/CardDAV cuando esté disponible.

Otra opción más «limpia» a largo plazo es migrar tus datos desde iCloud hacia Google u otro servicio. Desde Mail y Calendario en macOS puedes tener conectadas ambas cuentas y arrastrar mensajes y eventos de una a otra. Es algo más pesado, pero te deja con un sistema más estándar en el futuro.

6.3 Recordatorios y listas de tareas

Los recordatorios de Apple no tienen una vía de exportación masiva y cómoda hacia Windows, más allá de integraciones parciales. Si tienes muchas listas, lo más práctico suele ser ir reconstruyéndolas poco a poco en una app multiplataforma.

Servicios como Todoist, Microsoft To Do o Notion funcionan igual en Mac, Windows, iOS y Android. Puedes mantener durante un tiempo ambos sistemas de recordatorios en paralelo y, según vayas cumpliendo tareas o creando nuevas, introducirlas ya en la nueva plataforma.

7. Migración de proyectos y archivos profesionales (música, desarrollo, diseño…)

Pasar simples documentos de texto es sencillo, pero cuando hablamos de proyectos complejos —producción musical, programación, diseño— entra en juego otro factor: el software y sus versiones entre plataformas.

Por ejemplo, si produces música con FL Studio en Windows, puedes instalar la versión para macOS y abrir tus proyectos en el Mac sin grandes problemas, siempre que los plugins y librerías estén también disponibles. A la inversa, si estabas produciendo en Mac y ahora saltas a Windows, el enfoque es el mismo: instala la misma versión de FL Studio y comprueba compatibilidades de plugins.

En general, los archivos de proyectos de software multiplataforma (FL Studio, Ableton, Visual Studio Code, proyectos web, etc.) son compatibles entre sistemas siempre que respetes versiones y dependencias. Lo que cambia es la forma en que accedes a ellos: por disco externo, NAS o nube.

Si tenías tus sesiones, samples o recursos en un disco duro externo, asegúrate de que está en exFAT para poder usarlo tanto en Mac como en Windows. Copiar esos activos a una nube como OneDrive o Google Drive también te dará la libertad de abrirlos en cualquier máquina, aunque tendrás que vigilar el espacio disponible.

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En entornos de desarrollo, Windows ofrece varias alternativas a Xcode, como Visual Studio y Visual Studio Code. VS Code en particular funciona casi idéntico en ambos sistemas, y si sincronizas tus configuraciones (settings JSON, extensiones) tendrás tu editor con el mismo aspecto y atajos tanto en macOS como en Windows.

8. Diferencias prácticas entre Mac y Windows al trabajar día a día

Más allá de mover archivos de un sitio a otro, hay varios cambios de hábitos que notarás al pasar de Mac a Windows. Conocerlos de antemano te ahorrará bastante frustración la primera semana.

El primero es cómo se gestionan las apps: en macOS, cerrar la ventana (botón rojo) no siempre cierra la aplicación, que suele seguir activa hasta que pulsas Cmd+Q. En Windows, al dar a la X normalmente cierras el programa completo. Es un detalle tonto, pero causa confusión.

El segundo gran cambio está en el gestor de archivos. Finder y el Explorador de Windows comparten filosofía, pero difieren en cosas como la barra de direcciones, el manejo de rutas o el movimiento de archivos. En Mac no existe propiamente «Cortar» archivos; copias y luego haces «pegar moviendo». En Windows, el corte y pegado son más directos con Ctrl+X y Ctrl+V.

También cambian muchos atajos de teclado: donde usabas Cmd, ahora usarás Ctrl. Copiar es Ctrl+C, pegar Ctrl+V, cerrar ventana Ctrl+W… y así con casi todo. La tecla Windows abre el menú Inicio y sirve como base de atajos muy útiles (Windows+D para mostrar el escritorio, Windows+E para el Explorador, Windows+L para bloquear la sesión).

En cuanto a instalación de programas, en macOS estás acostumbrado a arrastrar apps a la carpeta Aplicaciones o usar la App Store. En Windows, lo normal es descargar un .exe o .msi desde la web oficial y seguir el asistente. Hay también una tienda oficial (Microsoft Store) y un gestor de paquetes más avanzado (WinGet), pero la mayoría de usuarios siguen bajando el instalador de la página del desarrollador.

9. Herramientas de migración y copias de seguridad

Aunque aquí nos centramos en ir «a mano» desde Mac a Windows, no está de más conocer las herramientas oficiales que existen para migrar entre Macs y desde Windows a Mac, por si en algún momento recorres el camino inverso o usas un PC como puente.

Apple incluye en macOS el Asistente de Migración, pensado sobre todo para pasar datos de un Mac a otro (o desde copias de Time Machine) y también para traer información desde un PC con Windows hacia un Mac. No sirve para ir de Mac a Windows, pero sí te da pistas del tipo de datos que hay que cuidar: cuentas de usuario, documentos, música, fotos, correo, ajustes…

Si en el futuro haces el salto de vuelta a macOS, podrás usar este Asistente de Migración conectando ambos equipos por Wi-Fi o, mejor aún, por cable Ethernet o Thunderbolt. El sistema se encarga de colocar cada cosa en su sitio, aunque las apps tendrás que reinstalarlas.

En cualquier caso, cuando vayas a hacer un cambio tan grande de sistema, es muy recomendable hacer una copia de seguridad completa de tu Mac, por ejemplo con Time Machine a un disco externo. Aunque te parezca que todo ha salido perfecto, saber que puedes recuperar cualquier fichero que se te haya escapado da mucha tranquilidad.

Algo similar puedes hacer en Windows una vez termines tu migración: configura Historial de archivos, copias en OneDrive o una imagen de sistema para no empezar desde cero si algo falla en el futuro.

Al final, cambiar de Mac a Windows implica más organizar cuentas y servicios que mover gigas de un lado a otro. Si colocas tus archivos en una nube multiplataforma, exportas correctamente tus documentos de Apple, migras tus marcadores y contraseñas y revisas fotos, correo y contactos, el resto es adaptarte a nuevos atajos, menús y formas de instalar programas; algo que en unos días tendrás por la mano y que te permitirá trabajar cómodo en tu nuevo PC sin echar en falta tus archivos del antiguo Mac.

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