Cómo recuperar una cuenta de Google hackeada paso a paso

Última actualización: 8 de febrero de 2026
  • Usa siempre la página oficial de recuperación de cuenta de Google aportando la máxima información posible para demostrar que eres el propietario legítimo.
  • Tras recuperar el acceso, revisa a fondo la actividad reciente, los dispositivos conectados y los cambios de seguridad en todos los servicios vinculados.
  • Refuerza tu seguridad activando la verificación en dos pasos, usando contraseñas robustas y eliminando software malicioso de tus dispositivos.
  • Si no logras recuperar la cuenta, crea una nueva bien protegida y toma medidas para minimizar el impacto y evitar futuros ataques.

Recuperar cuenta de Google hackeada

Estás intentando entrar a Gmail, Google Fotos o cualquier otro servicio de Google y, de repente, tu acceso se bloquea sin previo aviso. La pantalla de inicio de sesión te rechaza, tus contraseñas ya no funcionan y empiezas a sospechar que alguien ha entrado en tu cuenta sin permiso. Es una situación muy angustiosa, sobre todo si ahí guardas correos de trabajo, documentos importantes, fotos personales o incluso datos bancarios.

Lo primero es respirar hondo. Aunque parezca que lo has perdido todo, Google dispone de varios mecanismos para recuperar una cuenta hackeada o con problemas de inicio de sesión. El proceso puede ser algo pesado y requerir varios intentos, pero si sigues los pasos adecuados y aportas la mayor cantidad de datos posibles, tus opciones de recuperar el control de la cuenta aumentan mucho.

Por qué es tan grave perder una cuenta de Google

Más allá de no poder leer tus correos, una cuenta de Google comprometida afecta a un montón de servicios clave: Gmail, Google Drive, Google Fotos, Calendar, YouTube, Google Pay, Chrome, Blogger, Google Ads y muchos más. Perder el acceso puede dejarte sin documentos laborales, archivos compartidos con otros, copias de seguridad del móvil, fotos familiares y hasta información relacionada con tus finanzas.

Además, cuando un atacante entra en tu cuenta, no solo puede borrar o robar datos, también puede hacerse pasar por ti. Puede enviar correos fraudulentos usando tu nombre, subir vídeos a tu canal de YouTube, manipular campañas en Google Ads, acceder a formularios con datos sensibles o incluso usar la información guardada para suplantar tu identidad en otras plataformas.

Si a eso le sumas que mucha gente guarda contraseñas en el navegador o en el gestor de Google, un hackeo puede abrir la puerta al resto de tus cuentas online. Por eso es tan importante actuar rápido, intentar recuperar la cuenta cuanto antes y reforzar las medidas de seguridad para evitar nuevos accesos no autorizados.

Primer paso: intentar iniciar sesión y usar la recuperación de cuenta

Cuando notes que algo va mal con tu cuenta, lo primero que debes hacer es probar a iniciar sesión de la forma habitual en cualquier servicio de Google (por ejemplo, Gmail). Si ves que tu contraseña ya no funciona o Google te indica que la cuenta no existe o se ha eliminado, tendrás que ir directamente a la herramienta oficial de recuperación.

Google ofrece una página específica llamada Recuperación de la cuenta, útil para recuperar una cuenta de correo hackeada. Desde ahí, el sistema te irá planteando una serie de preguntas para comprobar que tú eres la persona legítima. Es fundamental que contestes con la máxima precisión posible: últimas contraseñas que recuerdes, datos de recuperación, fecha aproximada de creación de la cuenta, etc.

Esta página de recuperación debes usarla tanto si no recuerdas la contraseña, si crees que alguien la ha cambiado, si han modificado tu número de teléfono o correo alternativo, si han borrado tu perfil o si simplemente no sabes por qué ya no puedes entrar. Es la puerta de entrada oficial para cualquier problema serio con el acceso.

Si ni siquiera estás seguro del correo exacto, Google también te permite intentar recuperar el nombre de usuario indicando tu teléfono o email de recuperación, junto con tu nombre y apellidos tal y como los escribiste al registrarte. Si hay coincidencias, verás una lista de cuentas asociadas a esos datos, algo muy útil si tenías varias direcciones y no recuerdas cuál usaste para un servicio concreto.

Cómo funciona el formulario de recuperación de Google

Una vez entres en la página de recuperación, Google te hará una batería de preguntas pensadas para verificar tu identidad. No se trata de un simple formulario, sino de un sistema que analiza todo lo que respondes y lo compara con la información histórica de la cuenta (ubicaciones, dispositivos habituales, métodos de pago, etc.).

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Entre las cuestiones más habituales, te pedirán que introduzcas la última contraseña que recuerdes haber usado. Aunque ya no funcione, es una señal para Google de que, al menos en algún momento, tuviste control legítimo de esa cuenta. También pueden pedirte que confirmes un número de teléfono o correo alternativo de recuperación que tengas asociado.

En algunos casos, Google enviará un código de verificación a tu número de teléfono o email de recuperación. Si sigues teniendo acceso a alguno de esos canales, podrás introducir ese código y avanzar bastante en el proceso. El problema aparece cuando el atacante ha cambiado también estos datos y los códigos ya no te llegan a ti, sino a él.

Si la cuenta ha sido eliminada recientemente, Google permite intentar restaurarla a través del mismo sistema de recuperación. Si no ha pasado demasiado tiempo, es posible que se recupere con casi todo su contenido intacto (correos, archivos, fotos…), aunque no hay garantía absoluta y depende de muchos factores internos.

Cuando el problema no está relacionado con la contraseña, el usuario o un intento de hackeo, sino con errores técnicos al iniciar sesión, bloqueos extraños o fallos de autenticación, siempre puedes consultar el apartado de ayuda de inicio de sesión de Google, donde recopilan soluciones para otro tipo de incidencias menos habituales.

Qué hacer si tu cuenta de Google ha sido hackeada

Si tienes claro que alguien ha entrado en tu cuenta sin permiso o sospechas seriamente que ha ocurrido, Google dispone de un itinerario específico para cuentas comprometidas. Desde la misma página de recuperación, puedes indicar que tu cuenta ha sido interceptada, y eso abre un flujo de seguridad algo distinto al de un simple olvido de contraseña.

Lo primero que intenta hacer Google en esos casos es restablecer la contraseña y cerrar todas las sesiones activas. Eso significa que, si consigues completar el proceso, la persona que te ha hackeado será expulsada de inmediato de la cuenta en todos los dispositivos donde esté conectada.

Después de recuperar el acceso, es crucial que entres a tu cuenta de Google y revises la sección de seguridad. Comprueba tus dispositivos, la actividad reciente y los cambios en la configuración; cualquier cosa que no reconozcas puede ser una pista de lo que ha pasado y de si todavía hay algo extraño en tu perfil.

Google te recomienda activar la verificación en dos pasos (también llamada autenticación de doble factor) para que, la próxima vez que alguien intente entrar con tu contraseña, además necesite un código adicional que se envía a tu móvil, una llave de seguridad o un código físico que solo tú tengas. De este modo, aunque te roben la contraseña, la cuenta seguirá bastante más protegida. También es recomendable valorar el uso de contraseña y passkey como métodos alternativos de autenticación.

En situaciones más graves, donde el hackeo pueda implicar datos financieros o documentos muy sensibles, es buena idea ponerte en contacto con tu banco o con las autoridades. Si en tu cuenta de Google Pay, en Chrome o en tus correos tienes tarjetas guardadas, información fiscal, fotos de documentos oficiales o datos de pasaporte, puede haber riesgo de fraude económico o suplantación de identidad.

Cómo revisar la actividad sospechosa en tu cuenta

Una vez consigas entrar (o si aún puedes hacerlo aunque sospeches de un hackeo), es fundamental que revises la actividad y los movimientos recientes en tu cuenta. Desde tu cuenta de Google, en el apartado de Seguridad encontrarás un panel con la “Actividad reciente relacionada con la seguridad”.

Desde ese panel puedes ver inicios de sesión recientes, cambios de contraseña, adición de nuevos métodos de recuperación y otras acciones relevantes. Si ves algo raro, como conexiones desde ubicaciones que no reconoces, dispositivos desconocidos o ajustes que no recuerdas haber cambiado, deberías marcarlos como “No, no he sido yo” y seguir los pasos que te indique Google para asegurar la cuenta.

También tienes una sección llamada “Tus dispositivos” dentro de la cuenta de Google. Ahí se muestra una lista de móviles, tablets, ordenadores y otros dispositivos donde se ha iniciado sesión con tu cuenta. Si ves alguno que no te suene, puedes pulsar sobre él y usar la opción de que no reconoces ese dispositivo para forzar el cierre de sesión y revisar de nuevo la seguridad.

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Incluso si reconoces todos los dispositivos, conviene comprobar las notificaciones de actividad inusual que Google te haya podido enviar. Pueden aparecer como avisos de “nuevo dispositivo”, cambios en la contraseña, actualización de métodos de pago o modificaciones en las opciones más sensibles. Si recibes un correo o SMS informando de un cambio que no has hecho tú, actúa de inmediato.

Cuando Google detecta algo especialmente sospechoso, puede mostrar una barra roja en la parte superior de la pantalla con mensajes tipo “Hemos detectado actividad sospechosa en tu cuenta”. También puede enviarte avisos a tu teléfono o al correo de recuperación registrados para asegurarse de que te enteras a tiempo de lo que está ocurriendo; por ejemplo, recibirás una alerta de inicio de sesión sospechoso.

Señales de que tu cuenta de Google puede estar comprometida

Hay una serie de indicios que ayudan a identificar si alguien está usando tu cuenta sin tu permiso. Uno de los más claros es encontrar cambios inesperados en los ajustes de seguridad más importantes: contraseña modificada sin que tú lo hayas hecho, métodos de verificación eliminados o añadidos, número de teléfono de recuperación distinto o correo alternativo cambiado.

Otra señal crítica es detectar actividad financiera no autorizada. Si tienes tarjetas vinculadas a Google Pay, compras en la Play Store, servicios de suscripción o campañas de Google Ads, revisa los movimientos con cuidado. Anuncios que no recuerdas haber creado, aumentos de gasto, cambios de propietarios o administradores en Google Ads son síntomas de que algo va mal.

En Gmail, YouTube, Google Drive, Fotos, Blogger o Google Ads hay también pistas muy claras. Por ejemplo, en YouTube, vídeos que no has subido, comentarios extraños o cambios en el nombre del canal o la foto de perfil. En Blogger, entradas que nunca escribiste o un correo del blog que ha cambiado mágicamente sin que lo toques tú.

En Google Drive y Google Fotos, aunque a veces puede pasar desapercibido, conviene revisar si aparecen archivos nuevos o se han borrado documentos y fotos sin tu intervención. No hace falta que revises uno a uno todos tus ficheros, pero sí las carpetas más sensibles o compartidas con otros.

También debes tener en cuenta que, si Google sospecha de algo, te avisará mediante diferentes canales: notificaciones en el móvil, correos a tu email de recuperación o avisos al iniciar sesión. Ignorar esos mensajes o darlos por “error” puede hacer que el problema vaya a más sin que te des cuenta.

Medidas extra: antivirus, navegador seguro y protección de contraseña

Cuando una cuenta ha sido hackeada, no basta con cambiar la contraseña. Muchas veces la causa es que tu dispositivo tenía software malicioso (malware) o algún tipo de virus que ha robado tus credenciales. Si no limpias el origen del problema, corres el riesgo de que vuelvan a entrar.

Es muy recomendable que instales y ejecutes un antivirus de confianza en tu ordenador y en tu móvil. Haz un análisis completo del sistema, elimina cualquier amenaza que detecte y mantén las bases de datos del antivirus actualizadas. En casos extremos, puedes plantearte restaurar el dispositivo a valores de fábrica y reinstalar el sistema operativo desde cero.

También conviene usar un navegador moderno y seguro, ya que algunos navegadores antiguos o poco mantenidos tienen agujeros de seguridad por los que se pueden colar extensiones maliciosas o webs fraudulentas. Google sugiere usar Chrome, pero, en cualquier caso, lo importante es que el navegador reciba actualizaciones con frecuencia.

Otra capa interesante es instalar herramientas para detectar intentos de robo de contraseña (phishing). Por ejemplo, la extensión “Alerta de Protección de Contraseña” de Google Chrome avisa si introduces tu contraseña de Google en una página que no es de Google, lo que te ayuda a detectar páginas falsas que imitan el aspecto de inicio de sesión oficial.

Además de proteger la cuenta principal, recuerda que tienes que revisar qué apps y dispositivos tienen acceso a los servicios de Google. Desde tu cuenta, en el apartado de seguridad, puedes ver las aplicaciones de terceros con permisos y revocar aquellas que no reconozcas o que ya no uses.

Cuando no puedes usar el teléfono ni el correo de recuperación

Uno de los casos más complicados es cuando los atacantes logran cambiar tanto la contraseña como los métodos de recuperación (número de teléfono y correo alternativo). En esa situación, los códigos de verificación que Google envía para confirmar tu identidad ya no te llegan a ti, sino a ellos.

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Si esto te ocurre, la herramienta de recuperación seguirá siendo tu única vía, pero tendrás que aprovechar al máximo cualquier detalle que aún puedas recordar: últimas contraseñas usadas, fechas aproximadas en las que creaste la cuenta, servicios de Google donde sueles entrar, ciudades desde las que inicias sesión normalmente, etc.

El problema es que, cuando el atacante ha cambiado todos los datos de contacto, las posibilidades de recuperar la cuenta disminuyen bastante. En muchos casos, Google no ofrece soporte individualizado por chat o por teléfono para usuarios estándar, y no hay un correo electrónico mágico donde escribir para que alguien te la devuelva “a mano”.

Ante esa situación tan extrema, lo más pragmático puede ser dar por perdida la cuenta y centrarte en minimizar daños: cambiar contraseñas de otros servicios donde usases el mismo correo, avisar a tus contactos de que no hagan caso a mensajes raros que lleguen desde esa dirección y, si hay riesgo financiero o de suplantación de identidad, hablar con tu banco y, si procede, con las autoridades. También conviene actualizar servicios críticos como tu cuenta de Outlook o Microsoft si estaba vinculada.

Llegados a este punto, conviene plantearse crear una nueva cuenta de Google con mucha más protección desde el principio: número de recuperación, correo alternativo, verificación en dos pasos, revisiones periódicas de seguridad y políticas estrictas a la hora de compartir datos o instalar apps de dudosa procedencia.

Cuándo crear una nueva cuenta de Google y cómo protegerla

Si, tras varios intentos de recuperación, ves que no hay forma de recuperar el control, lo más sensato es asumir que esa cuenta está fuera de tu alcance y montar tu nuevo “centro de mando” digital en otra cuenta. Es una faena, pero mejor construir algo nuevo y seguro que seguir atrapado en una cuenta secuestrada.

Al crear un nuevo perfil, no te limites a poner un correo y una contraseña cualquiera. Es imprescindible registrar un número de teléfono de recuperación y una dirección de correo alternativa. Son tus salvavidas en caso de que vuelvas a olvidar la contraseña o alguien intente entrar sin permiso.

Activa desde el primer día la verificación en dos pasos. Puedes configurarla para recibir códigos por SMS, usar una app de autenticación, recibir avisos en tu móvil o utilizar llaves de seguridad físicas. Combinar algo que sabes (tu contraseña) con algo que tienes (tu móvil, tu llave) complica muchísimo el trabajo a los atacantes.

Es igualmente importante que uses contraseñas largas, únicas y difíciles de adivinar, mezclando letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos. Nada de fechas de cumpleaños, nombres de mascotas o combinaciones obvias. Puedes apoyarte en un gestor de contraseñas de confianza para no volverte loco recordándolas todas.

Por último, desconfía por sistema de cualquiera que te ofrezca recuperar tu cuenta de Google a cambio de dinero o datos sensibles. Google avisa claramente de que no trabaja con empresas externas para estos casos. Si alguien te pide tu contraseña, tus códigos de verificación o acceso remoto a tu ordenador para “ayudarte”, lo más probable es que se trate de una estafa más.

Recuperar una cuenta de Google hackeada puede ser un proceso largo, frustrante y con final incierto, pero seguir los pasos oficiales, revisar a fondo la actividad, eliminar software malicioso y reforzar la seguridad marca la diferencia entre perder el control para siempre o volver a tener las riendas. Aunque no siempre se pueda salvar la cuenta original, sí está en tu mano aprender de la experiencia, blindar tus nuevos accesos y reducir al mínimo las posibilidades de que un susto así vuelva a repetirse.

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