- El sistema IMAX destaca por el uso de película de 70mm y pantallas gigantes curvadas que ofrecen una resolución y calidad visual muy superior al cine estándar.
- Existen diversas variantes de proyección, desde el formato fotoquímico clásico hasta la tecnología láser 4K y las salas Domo.
- Cineastas como Christopher Nolan han impulsado el formato impulsando la creación de cámaras más manejables y rodajes íntegros en este sistema.
Cuando las luces se apagan y nos plantamos frente a esa pantalla colosal, sabemos que no estamos ante una función cualquiera. El cine, ese séptimo arte que siempre ha ido de la mano de la evolución técnica, ha encontrado en el sistema IMAX una herramienta capaz de absorbernos por completo, haciendo que la barrera entre el espectador y la historia desaparezca gracias a una nitidez impecable y un sonido que te vibra en el pecho.
Pero para entender por qué nos flipa tanto, hay que mirar más allá de la pantalla. IMAX no es solo un cine más grande, sino un ecosistema completo que abarca desde la fabricación de cámaras especiales y el diseño de proyectores potentes hasta la arquitectura de salas diseñadas para engañar a nuestro cerebro y darnos una sensación de profundidad y amplitud sin precedentes.
El origen y la esencia de Image Maximum
Todo empezó en Montreal, Canadá, allá por 1967. Un grupo de cineastas y técnicos, hartos de los proyectores múltiples y engorrosos, se plantearon crear un sistema con un único proyector capaz de alimentar una pantalla gigante. Así nació la IMAX Corporation, cuyo nombre es un acrónimo de Image Maximum. Su debut oficial llegó en 1970 durante la Expo de Osaka, en Japón, dejando a todo el mundo boquiabierto con la calidad de sus imágenes.
La verdadera magia reside en el soporte. Mientras que el cine convencional usa 35mm, el IMAX clásico emplea una película de 70mm con 15 perforaciones. Esto significa que el tamaño de un solo fotograma es casi diez veces superior al estándar. Para evitar que la cinta se rompa o se desgaste por el peso y la velocidad, inventaron la técnica del Bucle Rodante (Rolling Loop), donde la película se desplaza horizontalmente en lugar de verticalmente, logrando una estabilidad de foco que deja al cine tradicional en pañales.
Variedades de proyección: No todos los IMAX son iguales
A veces vamos al cine y vemos que pone IMAX, pero no sentimos que sea tan especial. Esto pasa porque existen diferentes niveles de tecnología. El IMAX 70mm es la joya de la corona, con una resolución teórica cercana a los 18K y una relación de aspecto de 1.43:1 que llena todo nuestro campo visual. Es el formato preferido por los puristas y los directores más exigentes.
Para expandirse más rápido, crearon el Digital Xenón. Este sistema usa dos proyectores 2K sincronizados y, aunque es mejor que un cine normal, tiene una proporción de 1.90:1. De hecho, algunos cinéfilos llaman a estas salas «LieMAX» o falso IMAX, porque no ofrecen la magnitud visual del celuloide original. Sin embargo, la evolución no se detuvo y llegó el Digital Láser en 2015. Este es el tope de gama digital: ofrece negros profundos, colores mucho más vivos y un contraste dinámico que recuerda al HDR de los televisores modernos, operando generalmente en resolución 4K.
También existen las salas Dome u Omnimax, donde la pantalla es una cúpula hemisférica de 180 grados. Estas se usan sobre todo en museos y planetarios para crear una inmersión espacial total. Y, por supuesto, está el IMAX 3D, que utiliza dos lentes separadas unos 64mm (la distancia media entre los ojos humanos) para grabar dos imágenes independientes y generar esa profundidad tan realista sin las distorsiones habituales del 3D barato.
El desafío de rodar con cámaras IMAX
Grabar con estas máquinas no es precisamente un paseo. Las cámaras IMAX son enormes, pesadísimas y ruidosas. De hecho, pesan hasta seis veces más que una de 35mm, rondando los 45 kilos. Además, el tiempo de grabación es bajísimo: un rollo de película de 70mm solo dura entre dos minutos y medio y tres minutos. Esto obliga a que los actores se queden quietos mientras el equipo cambia el rollo, un proceso que puede tardar varios minutos.
Para solucionar el problema del ruido, que es ensordecedor, se han tenido que diseñar carcasas silenciadoras de fibra de carbono. Aun así, la recompensa es brutal: una calidad de imagen que el digital aún no puede replicar totalmente, con una saturación de color y un detalle que hacen que cada plano parezca una pintura.
Christopher Nolan: El guardián del formato analógico
Si hay alguien que ha peleado por este formato es Christopher Nolan. Este director inglés quedó hipnotizado por el IMAX a los 16 años y desde entonces ha intentado llevarlo al límite. Empezó usando el formato solo para algunas escenas de acción en El Caballero Oscuro, ya que las cámaras eran demasiado ruidosas para los diálogos. Pero no se rindió y presionó a la corporación para crear equipos más manejables.
Con el tiempo, Nolan fue integrando el IMAX en películas como Interstellar, Dunkirk y Tenet. El gran hito llegó con Oppenheimer y su próxima cinta, La Odisea (2026), donde ha logrado rodar la película íntegramente en cámaras IMAX, convirtiéndose en el primer director en hacer tal hazaña. Para él, este formato es la clave para salvar las salas de cine frente al consumo en móviles o streaming, devolviendo al cine su carácter artesanal.
Sonido y experiencia sensorial
La imagen es increíble, pero el sonido es lo que termina de cerrar el círculo. En IMAX, el audio no va en la película, sino que se reproduce desde discos duros en un formato no comprimido. El sistema es tres veces más potente que el Dolby Surround, llegando a generar más de 12.000 vatios de potencia a través de 44 altavoces distribuidos estratégicamente. Esto garantiza que el sonido sea tridimensional y que cada efecto se perciba con una claridad absoluta, sin importar dónde estés sentado.
Incluso han creado el sistema IMAX Enhanced para llevar una parte de esta calidad a los televisores y servicios de streaming como Disney+, optimizando la imagen y el sonido para el hogar, aunque obviamente nunca podrá sustituir la potencia bruta de una sala real.
Desde los primeros documentales en Canadá hasta la competencia con monumentos como La Esfera de Las Vegas, el sistema IMAX ha demostrado que el cine es mucho más que proyectar imágenes. La combinación de pantallas curvas gigantes, el uso de película de 70mm y la ingeniería sonora de alta potencia crean un estándar que redefine la calidad visual, convirtiendo cada estreno en un evento donde la resolución y la inmersión son las verdaderas protagonistas.