Explorador de archivos de Windows 11 lento: causas y soluciones

Última actualización: 30 de noviembre de 2025
  • El Explorador de Windows 11 puede volverse muy lento por bugs, servicios de búsqueda, cachés dañadas, antivirus y falta de recursos.
  • Reiniciar el explorador, limpiar historial y miniaturas, revisar actualizaciones y ejecutar SFC y chkdsk suele mejorar claramente el rendimiento.
  • Controlar memoria, espacio en disco, temperatura de la CPU y procesos en segundo plano es clave para que el sistema y el explorador vayan fluidos.
  • Si nada funciona, existen exploradores de terceros ligeros y potentes que pueden sustituir sin problemas al explorador oficial de Windows.

Explorador de archivos Windows 11 lento

Si has dado el salto a Windows 11 y notas que el Explorador de archivos tarda una eternidad en abrirse, no estás solo. Cada vez más usuarios comentan que, al hacer clic en el icono del explorador en la barra de tareas, la ventana se queda pensando uno o dos segundos, o incluso más, antes de mostrar el contenido de las carpetas. Y lo peor: muchas veces ocurre en equipos muy potentes, con SSD y montones de RAM, mientras que un PC antiguo con Windows 10 va mucho más suelto.

Esta sensación de que el explorador «va a pedales» en Windows 11 tiene varias causas posibles: desde bugs reconocidos por Microsoft, hasta problemas de configuración, servicios de búsqueda, miniaturas corruptas, actualizaciones conflictivas, falta de recursos, disco a tope o incluso una CPU que va al límite por temperatura. La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes revisar antes de tirar el ordenador por la ventana.

Por qué el Explorador de archivos en Windows 11 puede ir tan lento

Uno de los puntos clave es que, con Windows 11, Microsoft ha ido añadiendo nuevas funciones y cambios internos en el Explorador (pestañas, integración con la nube, rediseño visual, etc.), y eso ha traído de la mano algunos errores de rendimiento. De hecho, la propia compañía ha reconocido que ciertas actualizaciones han provocado cierres lentos del explorador e interacciones torpes con los botones de la barra de título.

En concreto, se ha señalado que una actualización concreta, la KB5052078 para Windows 11 (build 22635.4950, en el canal beta), podía hacer que el Explorador se cerrara muy despacio al pulsar la X, y que ese problema también afectara a otros elementos de la barra de título. Al mismo tiempo, numerosos usuarios han reportado que el explorador tarda mucho en iniciarse, en responder y en cargar el contenido de las carpetas, incluso en equipos con SSD rápidos, lo que evidencia que no es solo un tema de discos mecánicos lentos.

Hay testimonios de personas que, en un PC con Windows 10, 4 GB de RAM y hardware muy justito, ven el explorador abrirse casi al instante, mientras que en un ordenador moderno con 32 GB de RAM y Windows 11 el mismo gesto tarda dos segundos en mostrar la ventana y otro medio segundo o más en cargar el contenido. Y eso, incluso con instalaciones limpias de Windows y el sistema aparentemente en perfecto estado.

Según algunos usuarios, el Explorador de Windows 11 puede tardar hasta diez segundos en cargarse por completo en determinados equipos, algo especialmente frustrante cuando trabajas con muchas carpetas a diario. Esta lentitud choca con la expectativa de que una versión nueva del sistema debería sentirse más ágil que la anterior, y ha llevado a muchos a quejarse de que el explorador de esta versión es «el más lento» que han usado en décadas.

Primeras comprobaciones: cambios recientes y estado del sistema

Antes de meterse en soluciones más técnicas, compensa revisar si el problema ha aparecido después de algún cambio concreto en el PC. Por ejemplo, instalar una actualización grande de Windows, un nuevo antivirus, una herramienta de personalización de la interfaz, drivers, o incluso haber cambiado hardware como el disco (por ejemplo, instalar un SSD en un PC nuevo) o la RAM.

También es importante tener claro qué edición y compilación de Windows 11 tienes instalada. Para comprobarlo, puedes pulsar la tecla Windows + R, escribir winver y pulsar Intro. En la ventana que se abre verás la versión exacta del sistema; esta información es útil para saber si coincide con alguna compilación que haya dado problemas conocidos con el explorador.

Si la lentitud apareció justo después de una actualización concreta de Windows, hay bastantes probabilidades de que el origen esté ahí. Cada parche de seguridad o actualización acumulativa no solo corrige errores y fallos de seguridad, también introduce cambios internos que, a veces, pueden sentar mal a ciertas configuraciones de equipos.

En estos casos, merece la pena anotar el código de la última actualización instalada y valorar su desinstalación temporal, sobre todo si coincide en tiempo con el inicio de los problemas. Más adelante veremos cómo hacerlo paso a paso desde la sección de Windows Update en la Configuración del sistema.

Reiniciar el Explorador de Windows y hacer un inicio limpio

Uno de los pasos más sencillos, y que más veces funciona, es reiniciar el proceso del Explorador de Windows. A veces, se queda «enganchado» o con procesos huérfanos en segundo plano que no se cierran correctamente, y eso provoca que la siguiente apertura vaya lenta o se bloquee.

Para reiniciarlo, puedes pulsar CTRL + ALT + SUPR y abrir el Administrador de tareas. En la pestaña Procesos, busca «Explorador de Windows», haz clic con el botón derecho sobre él y elige la opción Reiniciar. Esto cerrará y volverá a lanzar el explorador, refrescando todos los procesos asociados. Si no aparece en la lista, puedes ir a Archivo > Ejecutar nueva tarea, escribir explorer.exe, marcar la casilla de crear la tarea con privilegios de administrador y aceptar.

Si aun así notas que todo el sistema parece ir pesado, otra medida muy útil es hacer un inicio limpio de Windows. Esta técnica consiste en arrancar el equipo solo con los servicios y procesos básicos del sistema, deshabilitando temporalmente aplicaciones de terceros que se cargan al inicio y podrían estar interfiriendo con el explorador.

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El inicio en limpio se configura desde la herramienta de configuración del sistema (msconfig) y el Administrador de tareas, desactivando servicios y programas de arranque no esenciales. De esta forma, puedes comprobar si la ralentización desaparece cuando no se están ejecutando antivirus de terceros, utilidades de personalización, herramientas de sincronización en la nube o similares.

Si al arrancar en limpio ves que el Explorador de archivos vuelve a ir fluido, está claro que algún software en segundo plano está causando el problema. A partir de ahí, lo ideal es ir reactivando servicios y programas por bloques hasta localizar al culpable.

Lentitud al abrir carpetas: memoria, programas en segundo plano y espacio en disco

Otra causa muy habitual de que el explorador vaya lento es que el sistema tenga poca memoria RAM libre disponible. A diferencia de lo que ocurre en algunos sistemas móviles, Windows no cierra automáticamente las aplicaciones en segundo plano cuando falta memoria, sino que mantiene muchos procesos activos y se las apaña con lo que tiene.

Si sueles tener abiertas muchas ventanas de navegador, programas pesados, juegos, herramientas de edición o máquinas virtuales, es bastante probable que al intentar abrir el Explorador de archivos este tenga que pelearse por un poco de memoria, lo que provoca retrasos tanto al iniciar como al navegar por las carpetas.

En este escenario, es recomendable cerrar todas las aplicaciones que no estés usando, ya sea desde sus propias ventanas o directamente desde el Administrador de tareas. Liberar memoria no solo beneficia al explorador, también mejora la fluidez general del sistema.

El espacio disponible en disco también influye mucho en el rendimiento. Si la unidad donde está instalado Windows (normalmente C:) está casi llena, el sistema debe trabajar con menos margen para archivos temporales, memoria virtual y operaciones internas. Esto se traduce en accesos más lentos a los datos y, por tanto, una peor experiencia al usar el explorador.

Para ganar algo de aire, puedes hacer una limpieza de archivos innecesarios desde las propiedades de la unidad. Al pulsar con el botón derecho sobre C: y elegir Propiedades, verás un botón llamado «Liberar espacio». Desde ahí, podrás eliminar elementos como archivos temporales, miniaturas, cachés y otros componentes que Windows marca como prescindibles, lo que puede recuperar varios gigas y agilizar el funcionamiento general.

Historial del Explorador, miniaturas y opciones de carpeta

Windows 11 mantiene un historial del Explorador de archivos bastante completo, con accesos rápidos, archivos recientes y carpetas usadas con frecuencia. Con el paso del tiempo, esa lista puede crecer y volverse pesada, afectando a la rapidez con la que se abre el explorador y muestra contenido.

Desde el propio Explorador, puedes acceder a las opciones de carpeta (en la pestaña de Vista u opciones similares) y, en la pestaña General, ir al apartado de Privacidad. Ahí encontrarás un botón para borrar el historial del Explorador. Al pulsarlo, se vacían los registros usados para accesos recientes, lo que en muchos casos ayuda a que la carga inicial de la ventana sea más rápida.

Ten en cuenta que el historial se irá generando de nuevo a medida que vuelvas a abrir archivos y carpetas, pero al menos habrás eliminado posibles datos corruptos o una acumulación excesiva que afecte al rendimiento.

Otro foco de problemas frecuente son las miniaturas de archivos, sobre todo cuando manejas carpetas con muchísimas fotos, vídeos o documentos con previsualización. Si la caché de miniaturas está dañada o saturada, el explorador puede tardar mucho en mostrar los iconos y vistas previas, dando la sensación de que todo va muy pesado.

Para reconstruirla, puedes ir al Explorador, hacer clic derecho sobre la unidad C:, abrir Propiedades y pulsar en «Liberar espacio». En la lista que aparece, asegúrate de marcar la casilla de Miniaturas y acepta. Windows eliminará la caché actual y la regenerará desde cero la próxima vez que entres en las carpetas, lo que suele mejorar bastante el comportamiento del explorador.

También puedes optar por restablecer las opciones de carpeta si has ido tocando muchas configuraciones de vistas y personalizaciones. Desde la ventana de opciones de carpeta, en la pestaña «Ver», encontrarás un botón para «Restablecer carpetas». Esto devuelve los diseños y vistas al estado predeterminado, algo que en ciertos casos ayuda a que el explorador responda de forma más ágil.

Optimización de carpetas y acceso a unidades externas o de red

Windows permite «optimizar» cada carpeta para un tipo de contenido (documentos, imágenes, vídeos, música, elementos generales, etc.), y esa optimización conlleva ciertas operaciones internas sobre los archivos y metadatos. Cuando tienes carpetas muy grandes mal optimizadas, esta función puede convertirse en un lastre.

Por ejemplo, si una carpeta gigantesca llena de archivos variados está optimizada para «Imágenes», el sistema intentará analizar y preparar vistas y datos específicos que quizá no hagan falta, ralentizando la carga. Para aliviar esto, puedes hacer clic derecho sobre la carpeta, entrar en Propiedades y luego en la pestaña «Personalizar».

Dentro verás el apartado «Optimizar esta carpeta para…»; ahí puedes seleccionar «Elementos generales» y marcar la casilla de aplicar también esta plantilla a las subcarpetas. De este modo, Windows deja de hacer un tratamiento tan pesado del contenido y, en muchos casos, el acceso a la carpeta se vuelve sensiblemente más rápido.

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Tampoco hay que olvidar que, cuando trabajas con carpetas de red o discos externos conectados por USB, el origen de los datos puede necesitar unos segundos para «despertar». Muchos NAS, routers con USB y discos duros externos entran en modo reposo cuando no se usan para ahorrar energía. Al intentar acceder a ellos, el dispositivo debe arrancar de nuevo, girar el disco y empezar a responder, lo que introduce una espera inevitable.

En situaciones así, no es tanto que el Explorador de Windows 11 sea lento, sino que la propia unidad tarda en enviar la información del directorio. Si ese comportamiento te molesta mucho, puedes revisar las opciones de ahorro de energía del NAS, del disco externo o del propio Windows para intentar reducir los tiempos de reposo o ajustar la forma en la que se comportan estos dispositivos.

Actualizaciones problemáticas, SFC y comprobación del disco

Como ya se ha comentado, algunas actualizaciones acumulativas de Windows 11 pueden introducir errores que afectan directamente al Explorador de archivos. Si después de probar los ajustes anteriores sigues notando una lentitud exagerada y coincide en el tiempo con un parche reciente, quizá sea buena idea desinstalar esa actualización y esperar a que Microsoft publique una revisión corregida.

Para hacerlo, puedes ir a Configuración (Windows + I), entrar en el apartado de Windows Update y acceder a Actualizaciones instaladas. Allí verás la lista con su fecha; identifica la última que se haya instalado, anota el código y, desde la opción de desinstalar actualizaciones, haz doble clic en ella para eliminarla. Tras el proceso, es recomendable reiniciar el equipo para que todos los cambios se apliquen como es debido.

Otra herramienta muy útil para descartar problemas profundos del sistema es el comprobador de archivos SFC (System File Checker). Este comando analiza los archivos básicos de Windows en busca de daños o corrupciones y, si encuentra errores, intenta repararlos automáticamente.

Para ejecutarlo, abre el Símbolo del sistema como administrador y escribe sfc /scannow. El análisis puede tardar unos minutos y, al finalizar, te mostrará un informe con los problemas detectados y si se han podido solucionar. Si había archivos del sistema dañados, es probable que al repararlos el Explorador de archivos y otras partes del sistema recuperen parte de su agilidad.

No hay que olvidar tampoco la herramienta Check Disk integrada en Windows, que comprueba el estado de las unidades de almacenamiento y puede corregir ciertos errores lógicos. Desde la consola de comandos, puedes lanzar chkdsk /f para que analice y repare fallos en el sistema de archivos de la unidad. Un disco con errores puede provocar accesos más lentos y comportamientos erráticos del explorador, por lo que merece la pena pasar esta revisión si sospechas de la salud del disco.

Servicios de búsqueda, indización y solucionadores de problemas

En Windows 11, el servicio de búsqueda e indización es una pieza importante para localizar archivos rápidamente y ofrecer resultados al instante en el menú Inicio y en la barra de búsqueda del explorador. Sin embargo, cuando este servicio tiene fallos, está mal configurado o se atasca con muchos datos, puede afectar negativamente a la rapidez del Explorador de archivos.

Si notas que al usar la barra de búsqueda del explorador todo se vuelve muy torpe, o que el equipo parece trabajar sin parar en segundo plano, puede que la indización esté teniendo problemas. En estos casos es útil acudir al Panel de control, cambiar la vista a iconos pequeños y entrar en Opciones de indización. Desde ahí, puedes revisar qué ubicaciones se están indexando, pausar el proceso o incluso reconstruir el índice.

Windows también ofrece un asistente específico para detectar errores con la búsqueda. Dentro de las opciones de indización, puedes abrir el apartado de Solución de problemas de búsqueda e indización, que lanza un asistente para marcar los síntomas que aprecias, como «la búsqueda o la indización son lentas», y que intenta aplicar correcciones automáticas en función de lo que detecte.

Además de esto, el sistema incluye otros solucionadores de problemas accesibles desde Configuración, en el apartado de «Actualización y seguridad» y luego «Solucionar problemas». Ejecutar el solucionador de «Búsqueda e indización» puede ser un buen complemento si detectas que el problema de lentitud del explorador se centra sobre todo en las búsquedas internas.

Antivirus, procesos del Explorador y CPU sobrecargada

Un culpable menos obvio pero bastante frecuente de la lentitud del explorador es el antivirus. Si tienes muchas carpetas con archivos que el antivirus considera sospechosos o que requieren análisis constante (por ejemplo, instaladores, ejecutables, archivos comprimidos o descargas frecuentes), cada vez que abres esas carpetas el explorador se ve obligado a esperar a que el motor de seguridad termine de revisar el contenido.

Para descartar esta causa, puedes desactivar temporalmente la protección en tiempo real de tu antivirus (ya sea Windows Defender o uno de terceros) y probar a abrir de nuevo las carpetas que solían ir lentas. Si notas que todo se vuelve más rápido, es bastante probable que el escáner sea el origen de la ralentización.

En ese caso, lo más sensato es añadir a las exclusiones del antivirus las rutas concretas donde guardas esos archivos que sabes que son fiables, de modo que no los esté analizando continuamente. Eso sí, conviene hacerlo con cuidado y responsabilidad: si el antivirus se queja de un archivo, algo de razón suele tener, así que no está de más comprobarlo bien antes de excluirlo.

También es recomendable revisar si hay procesos del Explorador de archivos que se han quedado abiertos aunque hayas cerrado todas las ventanas. Desde el Administrador de tareas, con el explorador aparente cerrado, puedes buscar procesos relacionados con explorer.exe y finalizarlos manualmente. A veces hay instancias huérfanas que se quedan en memoria y afectan al comportamiento de las nuevas ventanas.

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Por último, la CPU del equipo puede ser otra pieza clave en todo este puzzle. Si el procesador está trabajando al límite, ya sea por exceso de tareas o por temperatura elevada, el sistema puede aplicar mecanismos de protección como el «thermal throttling», que reduce intencionadamente su rendimiento para evitar daños físicos.

Cuando esto ocurre, cualquier acción, desde abrir una ventana del explorador hasta cargar iconos o vistas previas, se vuelve más lenta de lo normal. Es importante controlar la temperatura de la CPU con herramientas como el Administrador de tareas o programas específicos. Si ves valores por encima de 85-90 °C con cargas ligeras, puede que tengas un problema de refrigeración.

En estas situaciones, limpiar bien el interior del PC, quitar el polvo de ventiladores y disipadores, revisar la pasta térmica o incluso apoyar el equipo con un ventilador externo (en el caso de mini PC o portátiles que se calientan mucho) puede marcar una diferencia grande en la fluidez del explorador y del sistema en general.

Cuando todo falla: exploradores de archivos alternativos

Si después de ajustar opciones, limpiar cachés, revisar servicios, desinstalar actualizaciones conflictivas y controlar la temperatura sigues notando que el Explorador de Windows 11 se comporta fatal en tu equipo, siempre puedes plantearte usar una herramienta alternativa de terceros para gestionar tus archivos.

Hay varias propuestas interesantes, algunas muy ligeras y otras pensadas para usuarios avanzados que trabajan todo el día moviendo, copiando y organizando datos entre carpetas. Una de las más sencillas es My Commander, un explorador muy liviano que consume pocos recursos y que, aun así, trae funciones como motor de búsqueda integrado, filtros, renombrado masivo de archivos, vistas avanzadas de directorios y otras utilidades pensadas para quien quiere ir un paso más allá del explorador clásico.

My Commander destaca por su bajo consumo de recursos y por su rapidez, pero no ofrece tantas funciones avanzadas como otros competidores; está algo más limitado si buscas características muy específicas. Aun así, para muchos usuarios supone un soplo de aire fresco frente al comportamiento perezoso del explorador oficial de Windows 11.

Otra opción popular es Explorer++, un explorador ligero, portable y bastante rápido que permite trabajar con varias pestañas, distintas vistas y un buscador propio. Gracias a su enfoque minimalista pero funcional, resulta ideal para quienes quieren algo más ágil que el explorador integrado sin renunciar a una interfaz relativamente familiar y fácil de usar.

Si lo que buscas es un enfoque más moderno y bien integrado en el ecosistema de Windows, la aplicación Files es una alternativa muy interesante. Se trata de un explorador en formato UWP disponible en la Microsoft Store, con soporte para pestañas, etiquetas en archivos, vistas de doble panel, integración con servicios en la nube, menús contextuales mejorados, vista previa de archivos y un sistema de temas para personalizar la apariencia.

Files tiene la ventaja de que se integra de forma muy limpia con Windows, se instala desde la tienda oficial y está optimizado para consumir pocos recursos. Eso sí, su interfaz y su forma de funcionar, al ser una app UWP, no convencen a todo el mundo, especialmente a quienes prefieren la estética más clásica del explorador tradicional.

Para quienes necesitan copiar y mover archivos a todas horas, existen soluciones como Double Commander, un explorador de doble panel que facilita muchísimo trabajar con varios directorios al mismo tiempo. Es un proyecto de código abierto disponible para Windows, Linux y BSD, y permite arrastrar y soltar archivos entre paneles sin necesidad de abrir dos ventanas distintas, evitando pérdidas de contexto y mejorando la productividad.

Double Commander ofrece multitud de funciones avanzadas y un alto grado de personalización, pero a cambio puede llegar a consumir más recursos de los que uno esperaría cuando se realizan muchas operaciones simultáneas. Aun así, para usuarios que gestionan grandes volúmenes de archivos, compensa con creces frente al explorador clásico cuando este se vuelve un cuello de botella.

El Explorador de archivos de Windows 11 combina novedades útiles con algunos problemas de rendimiento que, según muchos usuarios, todavía están lejos de resolverse del todo. Entre bugs reconocidos por Microsoft, servicios de búsqueda e indización que se atascan, miniaturas y cachés corruptas, actualizaciones problemáticas, antivirus demasiado celosos, discos a punto de llenarse y CPUs al límite, no es raro que la experiencia se resienta. Ajustando la configuración, limpiando el sistema, revisando el hardware y, si hace falta, probando exploradores alternativos, es posible recuperar gran parte de la agilidad perdida y conseguir que moverse por tus archivos vuelva a ser algo rápido y cómodo, como debería haber sido desde el principio.

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