Fallo de Windows Update: causas, errores y soluciones completas

Última actualización: 29 de abril de 2026
  • Windows Update puede fallar por servicios detenidos, archivos corruptos, caché dañada, falta de espacio, antivirus o drivers incompatibles.
  • Las herramientas clave para reparar son el solucionador de problemas, SFC, DISM, limpieza de SoftwareDistribution/catroot2 y la restauración del sistema.
  • Windows 11 24H2 ha introducido errores específicos (ratón, Bluetooth, Explorador, pantallas azules) que a menudo se resuelven desinstalando parches o restaurando.
  • Si Windows Update sigue sin funcionar, la instalación manual de parches, la herramienta de creación de medios o una reinstalación limpia son las últimas alternativas.

Error de Windows Update

Cuando aparece un fallo de Windows Update en Windows 10 u 11, lo normal es que empiecen los dolores de cabeza: errores extraños, códigos incomprensibles, pantallas azules, actualizaciones que no se instalan jamás… y mientras tanto, tu equipo se queda sin parches de seguridad y sin mejoras importantes. La buena noticia es que, en la mayoría de casos, el problema se puede localizar y corregir siguiendo una serie de pasos ordenados.

En esta guía encontrarás una explicación detallada y paso a paso de las causas más frecuentes por las que Windows Update deja de funcionar, todas las herramientas que ofrece Microsoft (y algunas de terceros) para arreglarlo, soluciones específicas para Windows 11 24H2 y su larga lista de fallos, además de un repaso por los códigos de error más habituales y cómo atacarlos. La idea es que tengas un único artículo de referencia para ir probando soluciones desde las más sencillas hasta las más avanzadas.

Por qué es tan importante solucionar un fallo de Windows Update

Windows Update no es solo un incordio que se abre cuando menos te apetece; es la vía por la que llegan parches de seguridad críticos, correcciones de errores, mejoras de rendimiento y compatibilidad con nuevo hardware y software. Si las actualizaciones no se instalan, tu PC puede quedar expuesto a vulnerabilidades recientes y problemas de estabilidad que Microsoft ya ha resuelto.

En Windows 10 y Windows 11 conviene distinguir entre actualizaciones acumulativas (las que se publican de forma periódica, normalmente cada mes, para corregir fallos, agujeros de seguridad y optimizar el sistema) y las actualizaciones de características, que son las grandes versiones del sistema (21H2, 22H2, 23H2, 24H2, etc.) con cambios profundos y nuevas funciones. Ambos tipos viajan a través de Windows Update y ambos pueden romperse por motivos muy distintos.

Además, hay un contexto clave: Windows 10 tiene fecha de caducidad. El soporte gratuito de actualizaciones de seguridad termina en octubre de 2025. A partir de ahí, Windows 11 será el estándar y dependerás aún más de que Windows Update funcione bien para mantener el equipo seguro. Por eso, solucionar hoy los errores de actualización no es solo un capricho técnico, es una cuestión de seguridad y de futuro del equipo.

Principales causas por las que Windows Update falla

Causas de fallo Windows Update

Cuando Windows Update deja de funcionar, casi siempre hay una o varias causas técnicas concretas detrás. Conocerlas te ayuda a priorizar qué revisar primero sin perder horas probando cosas al azar.

Una fuente de problemas muy frecuente son las claves de registro dañadas o modificadas relacionadas con Windows Update. Un ajuste mal aplicado, un “tuneador” de Windows, un script o incluso un malware pueden haber alterado valores que controla el servicio de actualización y dejarlo bloqueado sin que lo notes.

Otra causa habitual es que el servicio de Windows Update o servicios asociados (BITS, servicios de criptografía, etc.) estén detenidos, configurados en modo deshabilitado o en un estado inconsistente. Si estos servicios no arrancan correctamente, el sistema es consciente de que existe una actualización, pero no puede descargarla, procesarla o instalarla.

También hay muchos fallos que vienen de archivos temporales y cachés corruptas. Windows Update guarda información y paquetes en carpetas internas (como SoftwareDistribution o catroot2). Si un archivo se queda bloqueado a medias o se corrompe, puede impedir futuras descargas e instalaciones, provocando errores recurrentes una y otra vez.

No hay que olvidar los clásicos archivos de sistema dañados. Si alguno de los componentes críticos de Windows, bibliotecas internas o el almacén de componentes están corruptos, el sistema no es capaz de validar las actualizaciones ni aplicar los cambios, lo que dispara varios códigos de error muy típicos.

Por último, los antivirus y programas de terceros (firewalls, “optimizadores”, software de seguridad, drivers antiguos, etc.) dan mucha guerra. A menudo interfieren con el tráfico de Windows Update, bloquean servicios, filtran conexiones o instalan controladores incompatibles que impiden completar la actualización.

Primera línea de defensa: reinicios, conexión y espacio en disco

Aunque parezca de perogrullo, un reinicio completo del equipo es uno de los primeros pasos recomendables. En Windows 10 y 11, el apagado normal con “arranque rápido” no siempre descarga el sistema por completo; sin embargo, al elegir la opción de reiniciar, Windows vuelve a cargar el núcleo y todos los servicios desde cero, y eso a menudo resuelve bloqueos de procesos relacionados con Windows Update.

La segunda comprobación básica es la conexión a Internet. Entra en Inicio > Configuración > Red e Internet y revisa si estás correctamente conectado por Wi‑Fi o Ethernet. Una línea inestable, una conexión medida o un corte puntual pueden provocar errores de descarga (y códigos de error misteriosos) cuando en realidad el problema es simplemente la red.

También es imprescindible revisar el espacio libre en disco. Windows 10 y 11 necesitan varios gigas libres para descargar, descomprimir y aplicar las actualizaciones. Microsoft indica como referencia al menos 16 GB en sistemas de 32 bits y 20 GB en 64 bits, pero en la práctica es recomendable tener bastante más (20‑30 GB libres) para evitar sorpresas. Si tienes una unidad pequeña, quizá Windows te pida usar una memoria USB como apoyo.

Si el equipo está siempre al límite de capacidad, conviene usar las herramientas del propio sistema para liberar espacio (Liberador de espacio en disco, borrado de archivos temporales, limpieza de versiones anteriores de Windows, etc.) antes de seguir peleándote con Windows Update.

Usar el solucionador de problemas de Windows Update

Windows incluye una herramienta específica para diagnosticar y reparar automáticamente fallos comunes de Windows Update tanto en Windows 10 como en Windows 11. Es una de las primeras opciones “serias” que conviene probar porque revisa servicios, reinicios pendientes, cachés y configuraciones básicas.

  Buscarv en Excel: Errores comunes y cómo solucionarlos

En Windows 11, el solucionador suele ejecutarse de forma cómoda desde la aplicación Obtener ayuda, que lanza un asistente automatizado para problemas de actualizaciones. Si esta opción no soluciona el fallo, o usas otra versión de Windows, puedes lanzarlo desde el panel de configuración del sistema.

En ambos sistemas puedes ir a Inicio > Configuración > Sistema > Solucionar problemas > Otros solucionadores de problemas (en Windows 10 lo encontrarás dentro de Configuración > Actualización y seguridad > Solucionar problemas > Solucionadores de problemas adicionales). Ahí verás Windows Update en la sección más frecuente o “Ponerse en marcha” y podrás pulsar en Ejecutar.

El asistente revisará que no haya reinicios pendientes, comprobará los servicios implicados (incluido BITS), verificará la conexión a Internet básica, limpiará ciertos elementos de la base de datos de actualizaciones y aplicará correcciones típicas. Al final mostrará un resumen de problemas encontrados y cambios aplicados; después tendrás que reiniciar y volver a probar la búsqueda de actualizaciones.

Herramientas avanzadas de Microsoft para reparar Windows Update

Si el solucionador integrado se queda corto, Microsoft ofrece un solucionador avanzado de Windows Update que se descarga como programa independiente. Esta utilidad es portátil (no requiere instalación) y está pensada para resolver errores persistentes que el asistente básico no logra corregir.

Tras descargarla y ejecutarla, podrás indicar que el problema está en Windows Update y entrar en las opciones avanzadas para marcar que las reparaciones se apliquen automáticamente. La herramienta se encarga de revisar componentes internos, servicios, permisos y elementos más profundos de la caché de actualizaciones.

En muchos casos, esta utilidad consigue resolver códigos de error recurrentes de Windows Update pasados unos minutos. Es una buena opción para usuarios que sufren fallos habituales de descarga o instalación y quieren tener a mano un recurso adicional sin tener que tocar manualmente el registro o servicios delicados.

Comprobar y reparar la integridad del sistema (SFC, DISM y CHKDSK)

Si sospechas que el problema está en que Windows tiene archivos dañados, es el momento de recurrir a las herramientas de línea de comandos que ofrece el sistema para analizar y restaurar componentes críticos.

El primer paso suele ser el comando SFC (System File Checker). Abre una ventana de Símbolo del sistema con permisos de administrador y ejecuta sfc /scannow. Este comando comprueba la integridad de los archivos del sistema y, si detecta versiones corruptas o modificadas, intenta sustituirlas por copias correctas que tiene almacenadas.

A continuación resulta muy útil usar DISM (Deployment Image Servicing and Management) con varias opciones: /CheckHealth, /ScanHealth y especialmente /RestoreHealth. Estos comandos revisan el estado de la imagen de Windows y del almacén de componentes (WinSxS), corrigiendo inconsistencias que pueden bloquear las actualizaciones.

En paralelo, conviene revisar la salud del disco con CHKDSK. Al lanzar chkdsk C: /F /R (sustituyendo C por la unidad correspondiente), Windows escaneará sectores defectuosos y los aislará, intentando recuperar los datos en la medida de lo posible. Un disco con muchos sectores dañados no solo puede tirar errores de Windows Update, también puede obligarte a pensar en sustituir la unidad y reinstalar todo desde cero.

Carpetas SoftwareDistribution y catroot2: limpiar la caché de Windows Update

Una de las tácticas más efectivas cuando todo se atasca es borrar el contenido de las carpetas donde Windows Update guarda descargas temporales y metadatos: SoftwareDistribution y catroot2. No es recomendable eliminar las carpetas completas, pero sí vaciar lo que hay dentro para forzar a Windows a regenerar la caché.

Estas rutas se encuentran normalmente en C:\Windows\SoftwareDistribution y C:\Windows\System32\catroot2. Lo ideal es detener previamente los servicios de Windows Update para que no haya archivos en uso, vaciar ambas carpetas y luego volver a iniciar los servicios. Después, al pulsar en Buscar actualizaciones, el sistema reconstruirá esa información desde cero.

Cuando algún archivo descargado se ha quedado bloqueado, incompleto o inconsistente, esta limpieza manual suele desbloquear errores de descarga o de preparación de la instalación sin necesidad de medidas más agresivas.

El papel del antivirus y otros programas en los errores de actualización

Los antivirus de terceros y algunas utilidades “milagrosas” para limpiar o optimizar Windows son responsables de muchísimos problemas con Windows Update. Aunque Microsoft intenta evitar conflictos, ciertos motores de seguridad, firewalls y programas de limpieza bloquean conexiones, modifican permisos o meten mano en el registro de formas que impiden que las actualizaciones se procesen bien.

Si usas una solución de seguridad distinta a Windows Defender, una buena prueba es desactivarla temporalmente (o incluso desinstalarla) y dejar que sea Defender quien proteja el equipo mientras intentas actualizar de nuevo. Si de repente Windows Update vuelve a funcionar, sabrás que el conflicto viene de ahí y podrás contactar con el fabricante o cambiar de antivirus.

Además, hay que tener cuidado con programas que añaden drivers o controladores poco habituales, como ciertas herramientas de cifrado o soluciones empresariales de seguridad. Un ejemplo reciente es el controlador “sprotect.sys” de SenseShield Technology, que ha obligado a Microsoft a bloquear actualizaciones a Windows 11 24H2 en equipos que lo utilizan, porque provocaba fallos graves.

Del mismo modo, drivers antiguos de gráficas (sobre todo NVIDIA), audio (Conexant, Synaptics), Bluetooth o almacenamiento (Parity Storage Spaces, etc.) pueden causar bloqueos o pantallas azules al actualizar. Mantener los controladores al día desde el Administrador de dispositivos o desde la web oficial del fabricante reduce bastante estos problemas.

Restaurar sistema y desinstalar actualizaciones problemáticas

Cuando el fallo aparece después de instalar una actualización concreta o tras añadir un programa que no se lleva bien con Windows, una solución muy eficaz es volver atrás usando los puntos de restauración del sistema o desinstalar la actualización conflictiva.

Windows crea puntos de restauración de forma automática antes de cambios importantes (instalación de software, grandes actualizaciones, etc.). Desde la utilidad “Crear punto de restauración” puedes acceder a la pestaña Protección del sistema, pulsar en Restaurar sistema y elegir un punto anterior a la fecha en la que empezaron los problemas.

Este proceso no borra tus archivos personales, solo devuelve configuraciones de sistema, drivers y componentes a como estaban en ese momento. Lo ideal es seleccionar un punto de restauración justo anterior a la instalación de la actualización o aplicación sospechosa, y dejar que Windows rehaga el entorno.

  Formato de Mantenimiento Correctivo: ¿Qué es y cómo utilizarlo?

Si lo que quieres es desinstalar una actualización concreta, puedes entrar en Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update, revisar el historial de actualizaciones e ir a la opción de desinstalar. Localiza el parche (por ejemplo KB5051987 o el que aparezca en tu equipo) y elimínalo; al reiniciar, en muchos casos desaparecen bloqueos del Explorador de archivos, cámaras, Bluetooth o errores concretos asociados a ese paquete.

Windows 11 24H2: errores frecuentes y cómo afrontarlos

Windows 11, especialmente la versión 24H2, ha llegado acompañada de un buen repertorio de problemas que han sufrido muchos usuarios. Las actualizaciones acumulativas y de seguridad recientes han provocado desde fallos menores hasta equipos casi inutilizables.

Uno de los errores que más ruido ha generado es la desaparición del puntero del ratón en aplicaciones basadas en Chromium, como Google Chrome o Microsoft Edge, tras actualizar a 24H2. A esto se suma la creación de una gigantesca caché de actualización de más de 8 GB que algunos usuarios no conseguían borrar ni con el liberador de espacio en disco ni con SFC, obligando a realizar instalaciones limpias para recuperar espacio.

El parche de seguridad KB5051987, por su parte, se ganó fama por romper el Explorador de archivos. Muchos equipos dejaban de abrir el explorador, o se quedaba colgado mientras el proceso explorer.exe seguía activo en segundo plano. En otros casos, la instalación de la actualización se quedaba bloqueada en porcentajes muy altos (98‑99 %) y Windows se veía obligado a revertir los cambios.

También ha habido un buen número de usuarios que han sufrido pantallas azules, problemas de arranque y caídas de rendimiento tras actualizar. Códigos como 0x800f0993, 0x800F081F, 0x80070032 o 0xC004F211 se han vuelto relativamente habituales en foros y redes sociales, muchas veces ligados a drivers incompatibles o a ese controlador “sprotect.sys” que ha obligado a Microsoft a bloquear la actualización en ciertos dispositivos.

No se quedan ahí las incidencias: se han reportado fallos de conectividad Bluetooth con auriculares, cámaras web externas e incluso monitores con cámara integrada, que dejan de funcionar pese a tener controlador instalado. A eso se añaden problemas con el atajo Ctrl+Alt+Supr, con el Administrador de tareas, con juegos como Fortnite o Assassin’s Creed y con Smart App Control bloqueando aplicaciones legítimas, incluso componentes de WSL.

Qué hacer si Windows 11 24H2 da problemas al actualizar

Frente a este panorama, hay varios caminos que puedes seguir para devolver el sistema a la normalidad si Windows 11 24H2 te está dando quebraderos de cabeza: algunos rápidos, otros más drásticos.

Lo más sencillo es recurrir a la solución de problemas de Windows Update integrada en el sistema, tal y como hemos visto antes. En Inicio > Configuración > Sistema > Solucionar problemas > Otros solucionadores de problemas, ejecuta Windows Update y deja que intente corregir errores de base de datos, servicios o configuraciones de seguridad que haya roto la última actualización.

Si la actualización concreta (por ejemplo KB5051987) es la que está causando el desastre, la maniobra más rápida suele ser desinstalar ese parche desde Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update > Historial de actualizaciones > Desinstalar actualizaciones, localizar la KB en cuestión y eliminarla para ver si el sistema recupera el comportamiento normal.

Otra opción muy útil es recurrir a un punto de restauración anterior a 24H2 o anterior a la instalación del parche conflictivo. Desde “Crear punto de restauración” podrás seleccionar el más reciente previo al problema y restaurar todo el entorno de sistema, manteniendo tus archivos pero devolviendo drivers y componentes a un estado estable.

Si los fallos son profundos, existen herramientas de terceros respetadas como Reset Windows Update Tool, una utilidad gratuita y de código abierto que automatiza el proceso de restaurar componentes de Windows Update, limpiar cachés, revisar servicios, etc. Ejecutando wureset.exe como administrador y eligiendo la opción de restaurar componentes de Windows Update, muchos usuarios han conseguido arreglar instalaciones muy dañadas.

Como último cartucho, puedes desactivar temporalmente las actualizaciones automáticas, pausando Windows Update desde la propia configuración, para evitar que el sistema se reinstale una y otra vez el mismo parche problemático mientras Microsoft prepara una corrección. Y si nada funciona, siempre queda la solución radical: reinstalar Windows 11 desde cero, eso sí, solo después de tener una copia de seguridad completa de tus datos.

Cuando Windows Update no se abre, no busca o no aparece la última versión

En ocasiones el problema no es un error de instalación concreto, sino que Windows Update no parece hacer nada: no busca nuevas versiones, no muestra actualizaciones recientes o directamente parece “congelado”. Esto puede deberse a bloqueos previos o ajustes que ya no recuerdas haber cambiado.

Lo primero es comprobar en Configuración > Windows Update si tienes activada la opción de pausar actualizaciones. Si en algún momento bloqueaste Windows Update y lo olvidaste, el sistema no te mostrará nuevas descargas hasta que desactives esa pausa y pulses en Buscar actualizaciones otra vez.

También es frecuente que la acumulación de archivos temporales corruptos esté impidiendo que Windows detecte o muestre correctamente las actualizaciones. Un simple reinicio puede limpiar algunos de esos temporales, pero si el problema se mantiene, puede ser necesario usar el liberador de espacio en disco y, si hace falta, las herramientas DISM y SFC para sanear el sistema.

En entornos donde se manipularon políticas de grupo, scripts o ajustes de registro para bloquear Windows Update, puede que tengas que restablecer las claves de registro relacionadas usando scripts oficiales de Microsoft o herramientas específicas de reinicio de Windows Update, para devolver todo a su configuración por defecto.

Requisitos de hardware y motivos para no poder actualizar a Windows 11

Otra causa de dolores de cabeza con las actualizaciones, en especial con el paso de Windows 10 a Windows 11, son los requisitos de hardware que impone Microsoft. A veces el asistente simplemente se niega a continuar sin dar mucha pista, o Windows Update no ofrece la actualización pese a que crees que tu equipo es compatible.

Windows 11 exige, como base, un procesador compatible (lista oficial de CPUs admitidas), al menos 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento o más, una tarjeta gráfica compatible con DirectX 12 y controlador WDDM 2.0, y muy especialmente un módulo de seguridad TPM 2.0 habilitado. Si tu equipo no cumple uno solo de estos puntos, pueden aparecer errores o la actualización simplemente no se ofrecerá.

  Cómo actualizar a Windows 11 25H2: guía definitiva

En algunos casos el chip TPM 2.0 está presente pero desactivado en la BIOS, por lo que conviene entrar en la configuración de firmware del equipo al arrancar y revisar las opciones de seguridad para activar el módulo. Eso sí, si has instalado Windows 11 saltándote los requisitos mediante trucos o scripts, es bastante probable que a la larga tengas problemas para recibir actualizaciones de forma normal.

Cuando la actualización de características a una nueva versión de Windows falla, los motivos más comunes suelen ser drivers antiguos, hardware incompatible o configuraciones especiales: tarjetas gráficas integradas antiguas, controladores Realtek para dispositivos Bluetooth, drivers de audio de Conexant o Synaptics, ficheros como aksfridge.sys o aksdf.sys, configuraciones de almacenamiento especiales, programas no compatibles, etc.

Dependiendo del mensaje de error que muestre el asistente de instalación, puedes optar por desinstalar temporalmente dispositivos problemáticos, actualizar controladores desde el Administrador de dispositivos o, si el error es muy genérico, recurrir a la herramienta de creación de medios y hacer la actualización desde un USB o una ISO oficial en lugar de depender de Windows Update.

Códigos de error de Windows Update más comunes y su significado

En muchas ocasiones Windows Update acompaña el fallo con un código de error que, aunque parezca jeroglífico, da pistas sobre el origen. No siempre son precisos, pero ayudan a orientar el tipo de solución que conviene probar primero.

Por ejemplo, errores como 0x80072EE2 o 80072EFE suelen apuntar a problemas de comunicación con los servidores de Microsoft: firewall bloqueando direcciones, archivo hosts alterado, caché DNS corrupta, problemas con un proxy o VPN, o incluso infecciones de malware que interceptan el tráfico.

Códigos como 0x80070490, 0x80070422 o 0x800700d8 suelen relacionarse con servicios deshabilitados, paquetes corruptos o configuraciones internas que impiden procesar una actualización específica. Otros, como 0x80240035, 0x80246013 o 8020002E, apuntan a fallos de descarga o de procesado de los paquetes en la caché de Windows Update.

Hay códigos ligados claramente a archivos de sistema dañados, como 0x80073712, 0x8e5e03fa, 800F0A13, 0x800f081f o 0x8007371c, que suelen arreglarse con SFC, DISM y, si hace falta, restaurando el equipo a un punto anterior. Otros, como 0xa0000400, 0xc0000017 o 0xca020007, pueden estar relacionados con falta de memoria utilizable, sectores de memoria marcados como defectuosos o ficheros internos de configuración corruptos.

No faltan los errores menos descriptivos (C80003F3, 0x80240023, 0x80246001, 0x80248014, 0x800706b5, 0x80070643, 0x8024A003, entre otros) que Microsoft documenta de forma muy escueta. En casi todos estos casos, las recomendaciones generales pasan por reiniciar, usar el solucionador de problemas, limpiar cachés, ejecutar DISM/SFC y, si procede, descargar e instalar manualmente la actualización desde el Catálogo de Microsoft Update.

Además, existe un bloque de códigos adicionales menos frecuentes (0x802200B, 0x800f0905, 0xc8000247, 0x80070437, 0x8007012a, 0x80070763, 0x80040154, 0x8024a203, 0x80096004, 0x800f0990, 0x80248007, 0x800f020b, 0x80300024…) cuya solución suele ser parecida: revisar la integridad del sistema, restablecer componentes de Windows Update y, si nada funciona, acudir a la instalación manual o a una reinstalación limpia.

Instalaciones manuales, reinstalación limpia y buenas prácticas

Cuando Windows Update falla pero sabes exactamente qué parche necesitas, una buena salida es descargar la actualización a mano desde el Catálogo de Microsoft Update. Allí puedes buscar por el código KB de la actualización, asegurarte de escoger la versión correspondiente a tu edición de Windows (por ejemplo 2004, 21H2, 22H2…) y a tu arquitectura (32 bits, 64 bits, ARM, etc.) e instalar el paquete manualmente.

En el caso de grandes actualizaciones de características, la herramienta oficial de creación de medios y las ISOs de Microsoft te permiten actualizar o reinstalar el sistema sin depender de Windows Update. Puedes lanzar una actualización “in‑place” que conserva tus archivos y programas, o bien optar por una instalación limpia si el estado del sistema es demasiado problemático.

La instalación limpia de Windows 10 u 11 es el recurso más radical, pero también el que elimina de golpe toda la basura acumulada, drivers conflictivos y configuraciones corruptas. Antes de dar ese paso, es fundamental contar con copias de seguridad actualizadas (en unidad externa, NAS o nube) y, si el equipo ya no arranca correctamente, utilizar herramientas de recuperación de datos especializadas para rescatar la información crítica.

A medio y largo plazo, reducir la probabilidad de errores de Windows Update pasa por aplicar una serie de buenas prácticas: mantener el sistema activado y licenciado, actualizar con regularidad los drivers, evitar programas que modifiquen agresivamente Windows, disponer siempre de suficiente espacio en disco, no interrumpir las actualizaciones apagando el equipo a medias y crear copias de seguridad o puntos de restauración antes de los cambios más importantes.

Si prestas atención a estas recomendaciones, conoces las herramientas de reparación (solucionadores, SFC, DISM, limpieza de cachés) y entiendes mejor lo que significan los códigos de error más típicos, tendrás muchas más opciones de dominar los fallos de Windows Update en lugar de que ellos manden sobre ti, manteniendo tu Windows 10 u 11 al día, más seguro y con menos sustos en cada parche nuevo.

actualizaciones seguridad software
Related article:
Actualizaciones de seguridad de software: guía completa para proteger tus sistemas