- Ubuntu 26.04 LTS introduce kernel 7.0, GNOME 50 solo en Wayland y utilidades críticas reescritas en Rust para mejorar seguridad y rendimiento.
- La versión refuerza la seguridad con cifrado de disco respaldado por TPM estable, criptografía postcuántica por defecto y un nuevo Security Center centralizado.
- Incluye soporte nativo para AMD ROCm y NVIDIA CUDA, nuevas aplicaciones por defecto y una gestión de software más integrada a través del App Center.
- Conviene esperar a Ubuntu 26.04.1 para actualizaciones LTS→LTS en equipos críticos, planificando copias de seguridad y pruebas previas en entornos de prueba.

Actualizar a Ubuntu 26.04 LTS se ha convertido en una de las decisiones más importantes para cualquiera que use la distro de Canonical a diario, ya sea en su PC personal, en un portátil con doble arranque o en servidores de producción. No hablamos de una simple versión más: esta edición LTS marca un cambio de etapa en el ecosistema Ubuntu, con nuevas tecnologías, un giro decidido hacia Wayland, más seguridad y un soporte que puede alargarse hasta los 15 años.
Qué es Ubuntu 26.04 LTS y cuánto dura su soporte
Ubuntu 26.04 LTS, nombre en clave “Resolute Raccoon”, es la nueva versión de soporte a largo plazo de Canonical. Mantiene la filosofía de las LTS: estabilidad, seguridad y un entorno consistente durante años, dejando la experimentación más agresiva a las versiones intermedias.
Canonical ofrece para esta edición 5 años de soporte estándar (actualizaciones de seguridad y mantenimiento hasta abril de 2031) y, gracias al programa Ubuntu Pro, otros 5 años adicionales de parches para paquetes del universo y repositorios ampliados. Además, con el complemento “Legacy” para entornos empresariales se puede estirar el soporte hasta 15 años en total, lo que la convierte en una base muy sólida para infraestructuras críticas.
Como es habitual, las actualizaciones directas desde Ubuntu 24.04 LTS no se habilitarán de forma oficial en el gestor de actualizaciones hasta la llegada de Ubuntu 26.04.1, prevista para agosto de 2026. Hasta ese momento, quien quiera actualizar tendrá que forzar el proceso con parámetros especiales, asumiendo más riesgo de fallos.
El ciclo de desarrollo ha seguido el esquema clásico: varias instantáneas de prueba, congelación de características, beta pública y lanzamiento estable en abril. Aunque los números de versión (por ejemplo, kernel 7.0) puedan parecer un salto brutal, en realidad responden más a decisiones de numeración que a una ruptura total con la arquitectura anterior.
Principales novedades técnicas de Ubuntu 26.04 LTS
Ubuntu 26.04 LTS acumula dos años de trabajo desde la 24.04, así que llega cargada de cambios en todas las capas: kernel, escritorio, seguridad, gestión de software, cifrado y soporte de hardware moderno.
En primer lugar, el sistema estrena Linux kernel 7.0, que sustituye al 6.8 de la LTS anterior. Aunque el número impresiona, la realidad es que Torvalds ha seguido su costumbre de “reiniciar” el número mayor cuando el menor se acerca a 20, igual que ocurrió con las transiciones 2.6→3.0, 3.x→4.0 y 5.x→6.0. Aun así, el núcleo 7.0 trae mejoras muy relevantes.
Entre los cambios del kernel destaca el soporte para nuevas generaciones de CPUs como Intel Nova Lake y AMD Zen 6, soporte inicial para plataformas ARM modernas como Qualcomm Snapdragon X2 y mejoras sustanciales en sistemas de ficheros como EXT4, exFAT o F2FS. Todo ello se traduce en mejor compatibilidad con hardware actual y más estabilidad en almacenamiento.
Un punto técnico a tener en cuenta es el nuevo mecanismo de extensión de intervalos de tiempo en el planificador. Permite que ciertas aplicaciones (por ejemplo, juegos o software de audio en tiempo real) pidan al kernel una pequeña prórroga de CPU cuando están en medio de una operación sensible, minimizando tirones y cortes. En servidores el impacto es pequeño, pero en escritorio supone una mejora notable en la sensación de fluidez.
Junto a esto, Ubuntu 26.04 LTS refuerza el soporte gráfico con una pila actualizada: Mesa 26, mejor integración con juegos gracias a NTSYNC (que potencia el rendimiento de títulos de Windows ejecutados mediante Wine o Proton) y una coordinación más fina con Wayland para HDR, VRR y escalado fraccional.
GNOME 50, Wayland obligatorio y cambios en el escritorio
El cambio más llamativo para el usuario de escritorio es la llegada de GNOME 50 como entorno predeterminado y, sobre todo, la eliminación de la sesión GNOME sobre X11. A partir de Ubuntu 26.04 LTS, si usas la edición principal de Ubuntu, tu sesión gráfica será exclusivamente Wayland, con XWayland haciendo de capa de compatibilidad para aplicaciones antiguas que sigan dependiendo de X11.
Este movimiento cierra casi cuatro décadas de historia de X11 como sistema de ventanas predominante en Linux. Wayland ofrece una arquitectura más moderna, con menos capas heredadas, mejor seguridad (impide que una app pueda “espiar” el contenido de otra con tanta facilidad) y menor latencia. En la práctica, se gana en estabilidad visual, soporte para monitores con altas tasas de refresco y mejor gestión de pantallas múltiples.
Si tu flujo de trabajo todavía depende fuertemente de X11 (por ejemplo, herramientas de captura, streaming o aplicaciones que no van finas en Wayland), tienes varias opciones: seguir en Ubuntu 24.04 LTS durante un tiempo, utilizar sabores como Kubuntu, Xubuntu o MATE que siguen ofreciendo sesiones X11, o instalar manualmente componentes X11 adicionales si te ves con ganas de pelearte un poco.
GNOME 50 añade además la posibilidad de guardar y restaurar la sesión: al reiniciar, el sistema intenta reabrir ventanas y apps donde estaban, algo muy cómodo para quienes trabajan con montones de aplicaciones a la vez. Nautilus (el gestor de archivos) ha sido optimizado de forma agresiva: la apertura de carpetas es varias veces más rápida y la generación de miniaturas se acelera de forma muy notable.
Visualmente también hay cambios: tema Yaru retocado, nuevos iconos de carpetas, animaciones de GNOME Shell más pulidas, un fondo de pantalla renovado y una pantalla de inicio de sesión con mayor contraste. Además, desde la pantalla de bloqueo se puede controlar la reproducción multimedia, algo práctico si sueles escuchar música mientras trabajas.
Ubuntu 26.04 LTS renueva además varias aplicaciones por defecto. Entran en escena Papers (visor y anotador de PDF reconstruido en GTK4 y parcialmente en Rust), Loupe (nuevo visor de imágenes también en Rust), Resources (monitor de sistema más visual y moderno), Ptyxis (terminal con aceleración por GPU), Showtime como reproductor de vídeo en la instalación extendida, Security Center para unificar ajustes de seguridad y cifrado, y Sysprof para análisis de rendimiento.
Rust en el corazón del sistema: sudo-rs y uutils
Uno de los movimientos más comentados de esta LTS es que Ubuntu 26.04 sustituye el sudo clásico (escrito en C) por sudo-rs, una reimplementación en Rust, y adopta uutils como reemplazo de muchas herramientas básicas de coreutils (ls, cp, mv, cat, etc.), también escritas en Rust.
La razón de fondo es la seguridad de memoria. Vulnerabilidades históricas como la célebre CVE-2021-3156 (un desbordamiento de búfer en sudo que permitió escalar privilegios durante casi una década sin ser detectado) se apoyan precisamente en errores típicos del C. Rust, por diseño, evita este tipo de fallos en tiempo de compilación, lo que reduce un montón la superficie de ataque en componentes tan sensibles.
Para el usuario medio, la transición será casi invisible: los comandos siguen funcionando igual, con la misma sintaxis y comportamiento esperado. Internamente, no obstante, es un giro importante: Ubuntu se convierte en una de las primeras grandes distribuciones en tratar la seguridad de memoria como requisito básico para las utilidades fundamentales.
Conviene saber que, si surge algún caso raro de incompatibilidad, las versiones clásicas de GNU coreutils siguen en los repositorios y pueden instalarse si hace falta para algún entorno muy específico. Aun así, uutils ya supera en torno al 80‑90% de las pruebas de compatibilidad con GNU coreutils, por lo que en la mayoría de situaciones no notarás diferencias.
Más allá de sudo y las coreutils, otras utilidades críticas del sistema también se están reescribiendo paulatinamente en Rust, con la idea de eliminar familias enteras de bugs difíciles de detectar. Canonical está apostando claro por esta dirección para afianzar Ubuntu como plataforma segura de largo recorrido.
Seguridad reforzada: cifrado TPM y criptografía postcuántica
En el terreno de la seguridad, Ubuntu 26.04 LTS da varios pasos importantes que afectan tanto al usuario doméstico como a quienes despliegan servidores o portátiles corporativos.
Por un lado, el cifrado de disco completo con soporte TPM 2.0 deja de ser una opción experimental para convertirse en una funcionalidad plenamente soportada y lista para uso en producción. El instalador aprovecha el TPM del equipo para vincular las claves de cifrado al hardware y al estado de arranque seguro, de forma que, si alguien extrae el disco e intenta montarlo en otro sistema, el descifrado falle.
Desde el nuevo Security Center podrás gestionar aspectos como añadir o eliminar un PIN de desbloqueo, revisar advertencias sobre compatibilidad de módulos del kernel y, en algunos casos, incluso re‑cifrar el disco sin reinstalar todo el sistema, algo muy cómodo para no tener que empezar de cero cuando se cambian políticas de seguridad.
El otro gran pilar es la adopción por defecto de criptografía postcuántica en componentes clave. OpenSSH utiliza ahora un esquema híbrido como mlkem768x25519-sha256, combinando algoritmos clásicos con mecanismos resistentes a ataques cuánticos, y OpenSSL aplica esquemas similares (X25519+ML‑KEM) para conexiones TLS. La idea es adelantarse al escenario en el que ordenadores cuánticos suficientemente potentes puedan romper algoritmos actuales.
Además, se han activado avisos de permisos para aplicaciones Snap, de forma que cuando una app instalada desde la Snap Store intenta acceder a la cámara, micrófono o partes sensibles del sistema de archivos, el usuario recibe un aviso y puede aceptar o rechazar. En el lado del kernel, llega soporte para tecnologías como Intel TDX, que facilitan máquinas virtuales aisladas por hardware para entornos de nube confidenciales.
Cambios en gestión de software y el adiós parcial a “Programas y actualizaciones”
Otro frente delicado de Ubuntu 26.04 LTS es la reorganización de la gestión de software. Una de las decisiones de Canonical ha sido retirar de las instalaciones nuevas la herramienta gráfica “Programas y actualizaciones” como parte del set básico de apps.
Esto no quiere decir que desaparezca del todo: la utilidad sigue en los repositorios y se puede instalar con apt si la necesitas. Sin embargo, deja de considerarse componente “esencial” para el usuario medio. Canonical intenta así simplificar y agrupar funciones que antes estaban repartidas entre varias herramientas poco cohesionadas.
La idea es que la gestión de repositorios de software se integre ahora dentro del Centro de aplicaciones (App Center/Snap Store), mientras que la selección de controladores propietarios (sobre todo NVIDIA) se gestiona desde la herramienta de Actualización de software. La parte de suscripción a Ubuntu Pro se desplaza, a su vez, al nuevo Security Center.
El problema, y aquí muchos usuarios veteranos son bastante críticos, es que la experiencia de gestión de software en Ubuntu lleva años siendo irregular. App Center/Snap Store no siempre ha brillado por su rendimiento ni por su fiabilidad, y el hecho de depender de dos vías de actualización (según procedan de repos deb o snaps) sigue generando confusión.
A su favor, esta LTS da un paso en dirección correcta: el Centro de Aplicaciones ya puede gestionar paquetes deb además de snaps, mostrar qué apps están instaladas y, en algunos casos, permitir actualizaciones de paquetes tradicionales desde la interfaz gráfica. Las notificaciones de actualización también se han pulido, con un icono dedicado en el panel para avisar de parches pendientes.
En cualquier caso, si echas de menos la gestión clásica de repos y PPAs, o la forma tradicional de seleccionar drivers, puedes seguir usando “Programas y actualizaciones” instalándola manualmente. Y, por supuesto, la vía de la terminal con apt no va a desaparecer, afortunadamente.
Snap, PipeWire en Snap y el impacto en el usuario de escritorio
Canonical continúa empujando con fuerza su ecosistema de paquetes Snap. En Ubuntu 26.04 LTS uno de los pasos más sonados es que PipeWire, el componente de audio y vídeo moderno que sustituye a PulseAudio en muchos entornos, se suministrará como paquete Snap.
Esto implica una consecuencia práctica: si decides eliminar snapd por completo del sistema, puedes quedarte sin audio. En la práctica, Ubuntu 24.04 LTS fue la última LTS que permitía “desengancharse” del ecosistema Snap sin perder funcionalidades básicas importantes.
La motivación de Canonical es clara: unificar la gestión de aplicaciones y que todo pase por App Center, independientemente de que un programa se distribuya como deb o como Snap. Pero para una parte de la comunidad, que lleva años recelando de los tiempos de carga, el consumo de disco o ciertos problemas de sandbox de snaps, este movimiento puede ser la gota que les haga mirar a otros sabores o incluso a otras distribuciones.
En el entorno de servidores, los Snap tienen un impacto mucho menor, ya que la mayoría de servicios clave siguen empaquetados como deb tradicionales. Para escritorio, sin embargo, es importante que valores si te sientes cómodo con este enfoque o si prefieres alternativas como Kubuntu o Xubuntu, donde el peso de Snap en la experiencia diaria es menor.
ROCm y CUDA nativos: Ubuntu 26.04 como base para IA y GPU computing
Si trabajas con aprendizaje automático, ciencia de datos o cómputo acelerado por GPU, Ubuntu 26.04 LTS resulta especialmente interesante. Canonical ha incorporado de forma oficial tanto AMD ROCm como NVIDIA CUDA en los repositorios de la distribución.
Hasta ahora, instalar ROCm solía ser un pequeño infierno: repositorios externos de AMD, claves de firma, dependencias a mano… Con esta LTS, basta un simple comando como sudo apt install rocm para tener la pila instalada, mantenida y actualizada a través de apt. Canonical incluso ha formado un equipo específico para mantener estos paquetes con soporte de hasta 15 años en entornos LTS.
Con CUDA la situación es similar: desde 2025 se anunció la inclusión de CUDA en el catálogo oficial de Ubuntu, lo que simplifica de forma enorme la vida de quienes despliegan clústeres de entrenamiento, nodos de cómputo o estaciones de trabajo de IA. Unido al soporte para arquitecturas como NVIDIA Vera Rubin NVL72, Ubuntu 26.04 se coloca como una de las plataformas más cómodas para infraestructuras de inteligencia artificial.
En el escritorio doméstico esto se traduce también en mejoras al jugar o usar aplicaciones que aprovechan la GPU, ya que la integración de drivers y librerías es más limpia y las actualizaciones llegan de forma más ordenada.
Requisitos de hardware y rendimiento real
Una de las polémicas alrededor de Ubuntu 26.04 LTS es el aumento de la RAM recomendada. Canonical ha pasado de sugerir 4 GB en LTS anteriores a recomendar ahora 6 GB de memoria para disfrutar de la experiencia completa con el escritorio GNOME y las aplicaciones modernas.
Los requisitos oficiales se sitúan en torno a CPU de doble núcleo a 2 GHz, 6 GB de RAM y 25 GB de espacio en disco para la edición de escritorio. En servidor, los mínimos siguen siendo mucho más modestos: alrededor de 1,5 GB de RAM y 5 GB de disco para un sistema básico sin entorno gráfico. Si quieres contrastar estos valores con recomendaciones más amplias, consulta los y funciones de Ubuntu.
Es importante entender que este cambio no significa que Ubuntu 26.04 “trague” de repente muchos más recursos que su predecesor, sino que Canonical está ajustando la recomendación al uso real que hacemos hoy: navegadores llenos de pestañas, escritorios exigentes, multitarea con varias apps pesadas… Con 4 GB se puede instalar y usar el sistema, pero el rendimiento se resentirá y es fácil que la SWAP eche humo.
Si tu equipo tiene 4 GB o menos de RAM, la sugerencia sensata es mirar hacia sabores más ligeros como Lubuntu o Xubuntu, que se llevan mucho mejor con hardware modesto. En cualquier caso, ha quedado demostrado que es posible instalar Ubuntu 26.04 en equipos con 4 GB (o incluso algo menos), pero conviene saber que estarás en el límite.
En pruebas prácticas de uso intensivo (un par de días como sistema principal), Ubuntu 26.04 LTS se siente más ágil que 24.04 en multitud de tareas diarias: apertura de ventanas, cambio entre escritorios, gestión de varias aplicaciones abiertas… GNOME 50 parece haber afinado mejor el uso de recursos, aunque el consumo de RAM sea un pelín superior, algo esperable por las nuevas funcionalidades.
En compatibilidad, la experiencia general es positiva: navegadores, suites ofimáticas, herramientas de desarrollo y apps multimedia funcionan sin sorpresas. Donde pueden aparecer roces es en herramientas que aún dependen de X11 (como algunas utilidades de captura/streaming tipo OBS con ciertas gráficas NVIDIA), que a veces no se comportan del todo fino bajo Wayland. No son fallos catastróficos, pero conviene tenerlo presente si te juegas el trabajo con ese software.
Cómo actualizar desde Ubuntu 24.04 LTS a 26.04 LTS paso a paso
Si vienes de Ubuntu 24.04 LTS y estás valorando dar el salto, lo más prudente es esperar a que Canonical libere la actualización oficial LTS→LTS tras 26.04.1. Aun así, es posible forzarla antes bajo tu propia responsabilidad. Sea como sea, hay una serie de pasos que conviene seguir sí o sí.
Lo primero, antes de tocar nada, es hacer una copia de seguridad completa de tus datos importantes (y, si puedes, una imagen del sistema o de la partición). Si algo se tuerce, querrás poder volver atrás sin dramas. A partir de ahí, lo ideal es asegurarse de que la instalación actual está completamente al día.
Abre una terminal y ejecuta:
sudo apt update && sudo apt full-upgrade -y
Con eso dejas Ubuntu 24.04 LTS totalmente actualizado. Después, asegúrate de tener instalado el componente necesario para actualizaciones de versión:
sudo apt install update-manager-core
Una vez listo, en condiciones normales (cuando Canonical habilite la ruta oficial desde 24.04 a 26.04 tras la 26.04.1) bastará con lanzar:
sudo do-release-upgrade
Si decides actualizar antes de que se libere la 26.04.1, tendrás que forzarlo con la opción de desarrollo:
sudo do-release-upgrade -d
El asistente descargará los paquetes necesarios, te avisará de los cambios, posibles paquetes obsoletos, PPAs que se van a desactivar y, en algunos puntos, te preguntará qué hacer con ciertos archivos de configuración. El proceso puede tardar entre media hora y 45 minutos (o más si tu conexión es floja), y al terminar te pedirá reiniciar el sistema.
Después del reinicio, puedes comprobar tu versión con:
lsb_release -a
Si todo ha salido bien, verás que el sistema ya reporta Ubuntu 26.04 LTS. En caso de errores raros durante la actualización (como instalaciones interrumpidas, respuestas equivocadas a ciertos diálogos o cortes de energía), las consecuencias pueden ir desde pequeños fallos gráficos hasta un sistema que no arranca bien, por lo que la copia de seguridad previa no es opcional, es casi obligatorio.
Experiencias reales de actualización y problemas típicos
Algunos usuarios que han intentado forzar la actualización a versiones nuevas antes de tiempo (por ejemplo, usando sudo do-release-upgrade -d o respondiendo de forma errónea a preguntas críticas durante el proceso) se han encontrado con situaciones bastante desagradables.
Hay casos de instalaciones donde, tras un error a mitad del proceso (por ejemplo, responder “N” cuando se tenía que haber aceptado un cambio en un fichero clave), el escritorio empieza a comportarse de forma errática, se corta la sesión o el sistema termina mostrando pantallas de error del tipo “Oh no, algo ha ido mal” al intentar iniciar sesión en GNOME.
En situaciones extremas, algunos usuarios han tenido que borrar la partición de Ubuntu desde Windows y reinstalar completamente desde cero (por ejemplo, volviendo a 22.04 LTS desde USB, actualizando después a 24.04 LTS y repitiendo el proceso con más cuidado). Son escenarios límite, pero sirven para ilustrar por qué Canonical prefiere retrasar la ruta oficial de 24.04 a 26.04 hasta la 26.04.1: necesitan tiempo para pulir los fallos iniciales.
Si te ocurre que, tras intentar actualizar, no ves cambios pero apt no reporta errores (todo sale “limpio”, salvo algún paquete en fase de despliegue gradual), puede que simplemente aún no se haya habilitado la actualización para tu sistema o que la ruta esté bloqueada por motivos de estabilidad. En esos casos, insistir una y otra vez con los mismos comandos no suele arreglar nada: lo recomendable es leer la documentación oficial, revisar los logs de /var/log/dist-upgrade y valorar si merece la pena esperar.
Cuando el sistema se rompe de verdad y ni siquiera llega al escritorio, en muchos casos la opción más rápida y menos dolorosa es un rescate desde live USB para recuperar datos y, después, una instalación limpia. De ahí la insistencia en las copias de seguridad antes de saltar de una LTS a otra, especialmente si llevas encima muchas personalizaciones, PPAs o controladores no estándar.
¿Actualizar ahora a Ubuntu 26.04 LTS o esperar?
La gran pregunta para casi todo el mundo es: ¿merece la pena actualizar ya mismo a Ubuntu 26.04 LTS? La respuesta depende mucho de tu perfil y de tu situación actual.
Si eres usuario de escritorio con hardware moderno, no dependes de X11 para nada crítico y te atraen las mejoras de Wayland, GNOME 50, el mejor soporte de juegos y las nuevas apps, el salto tiene mucho sentido, especialmente si vienes de la 24.04 LTS o incluso de una versión anterior. Eso sí, lo más prudente es esperar a la llegada de Ubuntu 26.04.1, que corrige los bugs gordos de juventud.
Si eres totalmente nuevo en Linux y acabas de instalar Ubuntu 24.04 LTS hace unos días, no tienes ninguna prisa. Es mejor que te dediques a aprender lo básico, a configurar tu entorno y a familiarizarte con la terminal, particiones y copias de seguridad antes de meterte en una actualización mayor. Para un novato, es mucho más sano quedarse un tiempo en la versión que ya funciona y lanzarse a una LTS nueva cuando el ecosistema esté algo más maduro.
Para servidores en producción, la recomendación clásica no cambia: no hay ninguna necesidad de correr. Ubuntu 24.04 LTS tiene soporte hasta 2029, y la migración a 26.04 debería planificarse con calma: probar en entornos de staging, validar compatibilidades (especialmente si utilizas software que interactúa con el kernel, drivers especiales, contenedores, etc.) y solo entonces programar la migración. Muchos administradores optan por empezar a usar la nueva LTS en proyectos nuevos, dejando la infraestructura existente en la LTS anterior hasta que todo esté validado.
En el caso de que uses GNOME con X11 por requisitos de trabajo (por ejemplo, cierto software de captura, herramientas gráficas que se llevan fatal con Wayland o flujos de streaming muy concretos), merece la pena valorar quedarse en 24.04, cambiar a un sabor con X11 o incluso estudiar otras distros si tu caso de uso es especialmente sensible.
En definitiva, Ubuntu 26.04 LTS apunta a convertirse en una de las versiones más relevantes del ecosistema Ubuntu en años: consolida Wayland, mete Rust en el corazón de las utilidades, prepara el terreno para la era postcuántica, refuerza el cifrado con TPM y convierte a la distro en una plataforma especialmente atractiva para IA y GPU computing. Tomarse un poco de tiempo para decidir cuándo y cómo actualizar es la mejor forma de aprovechar todo eso sin convertir tu máquina en un campo de pruebas accidental.
Tabla de Contenidos
- Qué es Ubuntu 26.04 LTS y cuánto dura su soporte
- Principales novedades técnicas de Ubuntu 26.04 LTS
- GNOME 50, Wayland obligatorio y cambios en el escritorio
- Rust en el corazón del sistema: sudo-rs y uutils
- Seguridad reforzada: cifrado TPM y criptografía postcuántica
- Cambios en gestión de software y el adiós parcial a “Programas y actualizaciones”
- Snap, PipeWire en Snap y el impacto en el usuario de escritorio
- ROCm y CUDA nativos: Ubuntu 26.04 como base para IA y GPU computing
- Requisitos de hardware y rendimiento real
- Cómo actualizar desde Ubuntu 24.04 LTS a 26.04 LTS paso a paso
- Experiencias reales de actualización y problemas típicos
- ¿Actualizar ahora a Ubuntu 26.04 LTS o esperar?