- Windows 12 apunta a un sistema más modular (CoreOS), seguro y optimizado para distintos tipos de hardware, especialmente ARM y Copilot+ PC.
- La Inteligencia Artificial estará mucho más integrada en todo el sistema, con énfasis en funciones prácticas y, cuando sea posible, ejecutadas en local.
- Se esperan requisitos más exigentes (al menos 8 GB de RAM y TPM 2.0), coincidencia temporal con el fin de soporte de Windows 10 y actualización gratuita desde Windows 11.
- La interfaz podría recibir una fuerte renovación con barra de tareas flotante, más opciones de personalización y mejoras en integración con móviles y escritorios virtuales.

Windows 11 lleva ya un buen tiempo en el mercado y se ha consolidado como el relevo oficial de Windows 10, pero todas las miradas apuntan ya a la próxima gran versión del sistema de Microsoft, el popularmente conocido como Windows 12. Aunque la compañía todavía no ha presentado de forma oficial esta entrega, sí hay un buen puñado de rumores, filtraciones, cambios de estrategia y pistas en eventos como Build y artículos sobre las funciones ocultas de Windows 11 que permiten hacerse una idea bastante clara de por dónde van los tiros.
La gran clave de este futuro Windows es que no se trata de una simple actualización menor, sino de un paso importante hacia un sistema más modular, más preparado para la Inteligencia Artificial y mejor optimizado para nuevos tipos de hardware como los PC con procesadores ARM y los llamados IA PC o Copilot+ PC. Sobre la mesa hay cambios profundos de arquitectura, posibles modificaciones de interfaz muy visibles y decisiones polémicas de compatibilidad y requisitos que, como ya ocurrió con Windows 11, dejarán a muchos ordenadores más antiguos fuera del corte oficial.
Qué es Windows 12 y cuál será el próximo sistema de Microsoft
La primera gran duda es si el próximo sistema se llamará realmente Windows 12 o si Microsoft seguirá explotando la marca de Windows 11 con grandes actualizaciones anuales, como la ya confirmada Windows 11 24H2. Durante años la compañía jugó con la idea de que Windows 10 fuera “el último Windows”, pero el lanzamiento de Windows 11 dejó claro que el número de versión sigue siendo una poderosa herramienta de marketing.
Actualmente, el escenario más probable es una nueva generación de Windows que internamente se conoce como “Next Valley” y que, a efectos prácticos, sería el sucesor de Windows 11, aunque el nombre comercial pueda variar. Se ha barajado que Microsoft opte por etiquetas del estilo “Windows 11 2024” o “Windows 11 2025” para mantener la marca, pero en el sector y entre los usuarios se ha impuesto el término Windows 12 para referirse a esa gran evolución que llegará tras el ciclo de versiones 22H2 y 24H2.
El contexto que empuja a este nuevo sistema operativo es muy potente: el soporte oficial de Windows 10 termina en octubre de 2025, Windows 11 no termina de despegar en cuota de mercado como esperaba Microsoft, y la apuesta por los Copilot+ PC y la IA local exige un sistema mejor adaptado y optimizado para nuevo hardware y funciones inteligentes. Ese cóctel hace que un “Windows 12” en torno a 2025 tenga bastante sentido para renovar el parque de equipos y dar un impulso al mercado del PC.
Al mismo tiempo, Microsoft tiene todavía a sus espaldas una enorme carga de legado que procede incluso de épocas como Windows 95, con componentes Win32 y una gran variedad de capas que dificultan una ruptura radical. Ese equilibrio entre la compatibilidad con décadas de software y la necesidad de modernizar de verdad la plataforma es uno de los grandes retos que marcarán la próxima versión.
Fecha de lanzamiento y relación con el fin de Windows 10
Microsoft cambió hace un tiempo su calendario de desarrollo de sistemas y volvió a un ciclo de tres años para las grandes versiones de Windows, muy parecido al que se siguió con Windows 7 y que se complementaba con grandes paquetes de mejora (antes llamados Service Pack, ahora “Momentos”). Si se siguiera esa pauta estrictamente, tocaría una nueva edición mayor en el entorno de 2024 o 2025.
Sin embargo, la compañía ha introducido una excepción clara a ese plan al priorizar Windows 11 24H2, una actualización de gran calado centrada en Copilot+ e IA, que ocupará la ventana de 2024. Eso sitúa al sucesor real de Windows 11 en una fecha posterior, con 2025 como año que más se repite en los rumores, coincidiendo prácticamente con el fin del soporte de Windows 10.
El fin de ciclo de Windows 10 en octubre de 2025 es un hito clave, porque todavía conserva una cuota de mercado enorme debido, entre otros motivos, a los requisitos restrictivos de Windows 11 (TPM 2.0, CPUs soportadas) y a la percepción de estabilidad y madurez de Windows 10 tras años de uso. Un Windows 12 fuerte lanzado en esa época sería el gancho perfecto para convencer a quienes se resisten a dar el salto.
De momento, no hay una fecha oficial ni un mes marcado en el calendario, y es posible que antes veamos versiones preliminares a través del programa Windows Insider, tanto en el canal Dev como en el Canary. En cualquier caso, todo indica que Microsoft no tiene prisa por sacar un nombre nuevo al mercado mientras pueda seguir capitalizando Windows 11 con grandes actualizaciones de características.
Novedades y nuevas características de Windows 12
Las filtraciones y rumores apuntan a un Windows centrado en tres grandes pilares: una arquitectura mucho más modular tipo CoreOS, una apuesta decidida por la Inteligencia Artificial local y en la nube, y una interfaz renovada con cambios visibles en la barra de tareas, el menú de inicio y otros elementos del escritorio.
Uno de los conceptos más repetidos es el de un Windows mucho más modular, reconstruido prácticamente desde cero para adaptarse mejor a diferentes tipos de dispositivos: sobremesas, portátiles, convertibles, consolas portátiles con hardware de PC, equipos ARM, etc. La idea es dejar atrás la sensación de sistema gigantesco y pesado y pasar a una base más ligera a la que se vayan añadiendo sólo los componentes necesarios en función del dispositivo.
Esta modularidad está muy ligada a lo que se ha venido llamando CoreOS, un enfoque por el cual el sistema se separa en distintas particiones o “estados” bien aislados entre sí. La instalación principal del sistema, los datos del usuario y otros componentes críticos residirían en unidades diferenciadas, con zonas a las que el usuario no tendría acceso directo. Eso permitiría actualizaciones mucho más rápidas y seguras, restauraciones de fábrica limpias y una mejor protección frente a errores y malware.
Otro frente fundamental será la optimización para distintos tipos de chips. Microsoft está trabajando en una versión “silicon-optimized” del sistema, es decir, un Windows especialmente ajustado para los SoC concretos que monten los PC, siguiendo un camino similar al que Apple ha recorrido con Apple Silicon. Esto será especialmente importante de cara a los equipos ARM y a las nuevas generaciones de procesadores con NPU (unidades de procesamiento neuronal) para IA.
En el ámbito del diseño e interfaz también se esperan cambios visibles. Una de las pistas más comentadas es la posible barra de tareas flotante, inspirada en cierta medida en el dock de macOS, situada ligeramente separada del borde inferior de la pantalla. Junto a esto, se ha hablado de iconos del sistema recolocados en la parte superior derecha y de un cuadro de búsqueda flotante en la zona central, así como de un botón de inicio con un diseño renovado en tonos grises o plateados.
La personalización del sistema es otro apartado en el que Windows va por detrás de sistemas como algunas distribuciones Linux, y no son pocos los usuarios que reclaman mayor libertad para ajustar la barra de tareas, el menú de inicio, tamaños de bordes, aumentar el tamaño de letra, fuentes, iconos y otros detalles visuales sin tener que recurrir a herramientas de terceros. Windows 12 tiene la oportunidad de mejorar ese aspecto, con más controles integrados y sin necesidad de toquetear el registro.
En el ámbito de la IA y Copilot+ en la nueva versión
La gran protagonista del próximo Windows va a ser, sin duda, la Inteligencia Artificial. Microsoft ya ha ido calentando el terreno con la integración de ChatGPT en Bing, el asistente Copilot en Windows 11, mejoras en Microsoft Edge y, sobre todo, con la plataforma Copilot+ PC, que se apoya en hardware con NPU para mover modelos de IA de forma local.
En Windows 12 se espera que la IA esté mucho más integrada en todo el sistema, no sólo en el buscador o en el navegador. Podrían llegar funciones avanzadas de asistencia en la configuración, recomendaciones de rendimiento adaptadas al uso del usuario, optimizaciones automáticas para diferentes perfiles (juegos, productividad, creación de contenido, vídeo, etc.) y herramientas creativas como grabadores y editores de pódcast o soluciones sencillas para hacer retransmisiones en directo.
Una reclamación importante de los usuarios es que esa IA sea realmente útil y práctica, no una simple moda que añada consumo de recursos sin aportar demasiado. Además, existe una fuerte preocupación por la privacidad, alimentada por polémicas como Recall en Copilot+ PC, que generó bastante rechazo por la forma de registrar y tratar información sensible. El siguiente Windows tendrá que hilar muy fino si no quiere ser percibido como una plataforma de telemetría constante.
El enfoque ideal, según muchos analistas, pasa por una IA que funcione en local siempre que sea posible, apoyándose en la NPU del equipo para minimizar la dependencia de la nube. Funciones como reconocimiento de patrones en documentos, resúmenes de contenido que tenemos en el PC, búsquedas inteligentes o ayudas en tareas ofimáticas podrían ejecutarse sin salir del dispositivo, reduciendo así el envío de datos a servidores externos.
Para explotar bien todas esas funciones de IA avanzada, Microsoft tendrá que subir el listón del hardware, y esto se reflejará tanto en los requisitos mínimos de Windows 12 como en la aparición de configuraciones recomendadas para sacarle partido a todo el potencial inteligente del sistema.
Requisitos mínimos de Windows 12 y hardware recomendado
En el terreno del hardware, Windows 11 ya supuso un salto polémico al exigir TPM 2.0, arranque seguro UEFI y una lista relativamente corta de procesadores oficialmente soportados. Aunque existían métodos para instalarlo en máquinas no compatibles, Microsoft dejó claro que fuera de los requisitos no garantizaba actualizaciones ni soporte.
Los requisitos mínimos de Windows 11, que sirven como referencia de partida, son: procesador de 64 bits (ARM o x86) a partir de 1 GHz, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, firmware UEFI con Secure Boot, módulo TPM 2.0, pantalla de al menos 9 pulgadas con resolución mínima de 1366 x 768, GPU compatible con DirectX 12 y conexión a Internet (además de cuenta de Microsoft en la mayoría de ediciones domésticas).
Para Windows 12 se espera que estos requisitos aumenten ligeramente, sobre todo en memoria y quizá en almacenamiento base. Hay filtraciones que apuntan a que el mínimo de RAM podría pasar de 4 GB a 8 GB, algo bastante coherente si se quiere mover con soltura un sistema cargado de servicios de IA en segundo plano. También se ha hablado de una CPU de 4 o más núcleos como referencia realista para un buen rendimiento.
Una lista aproximada de requisitos que se baraja para el nuevo sistema sería la siguiente:
- Procesador de 1 GHz o superior, con 4 o más núcleos, compatible con 64 bits (x86-64 o ARM64).
- Memoria RAM de al menos 8 GB.
- Almacenamiento disponible de 100 GB o más.
- Firmware UEFI con soporte de arranque seguro.
- TPM 2.0 activado.
- Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
- Pantalla con resolución mínima Full HD (1080p).
- Conexión a Internet estable y cuenta de Microsoft para algunas funciones.
- NPU opcional para exprimir las capacidades de Inteligencia Artificial más avanzadas.
Es importante subrayar que estos requisitos más agresivos no están confirmados oficialmente, pero encajan bien con la tendencia del mercado y con el movimiento de otros fabricantes como Apple, que obligan a compilar aplicaciones en 64 bits y dejan atrás arquitecturas antiguas; si necesitas liberar espacio en tu equipo, existen guías prácticas para hacerlo y ganar rendimiento.
Todo esto significa que muchos equipos actuales podrán seguir funcionando, especialmente los vendidos a partir de 2017 que ya cuentan con TPM 2.0, pero también que una parte importante del parque de PCs antiguos no tendrá un soporte oficial y tendrá que quedarse en Windows 10 u 11, o plantearse alternativas.
Interfaz, diseño y experiencia de uso
La interfaz de Windows ha sido objeto de debate desde hace años, y tanto el menú de inicio como la barra de tareas han pasado por cambios que no siempre han gustado a los usuarios. Muchos consideran que el pico de usabilidad estuvo en Windows 7 y que, desde entonces, se han ido añadiendo capas estéticas pero perdiendo opciones de personalización.
En Windows 11 ya vimos un menú de inicio centrado y una barra de tareas renovada, pero con ciertas limitaciones que han obligado a muchos a recurrir a herramientas de terceros para recuperar funciones clásicas. Windows 12 tiene sobre la mesa la posibilidad de retomar lo mejor de diseños anteriores, modernizarlos y, sobre todo, permitir que el usuario elija entre distintos estilos sin tener que hackear el sistema.
Se habla de una barra de tareas flotante y de un estilo visual más cercano a macOS, con transparencias cuidadas, elementos flotantes, sombras discretas y una integración más coherente entre ventanas y menús. También es probable que veamos un trabajo más profundo en los iconos del sistema, su distribución en la barra superior, y un cuadro de búsqueda más prominente y versátil.
La personalización seguirá siendo una asignatura pendiente si no se amplían las opciones internas. Idealmente, el usuario debería ser capaz de ajustar tamaños de iconos, posición de elementos, colores, esquinas, fuentes e incluso estilos del menú contextual sin entrar en el registro ni instalar utilidades de terceros. La demanda existe y es un campo en el que Microsoft puede lucirse sin comprometer estabilidad.
También hay margen de mejora en los escritorios virtuales. Aunque ya están presentes desde Windows 10 y se mejoraron en Windows 11, siguen sin alcanzar la flexibilidad que ofrecen algunos entornos de escritorio en Linux, por ejemplo. Poder administrar mejor los escritorios desde la barra de tareas, lanzar apps directamente en un escritorio concreto o tener vistas más claras serían mejoras muy agradecidas en productividad.
Modularidad, CoreOS y actualizaciones más rápidas
El concepto CoreOS lleva años rondando en el ecosistema Windows, pero nunca ha terminado de traducirse en un producto masivo. Los intentos de sistemas como Windows 10X o Windows Core OS para dispositivos específicos mostraban la intención de ir hacia una base modular, pero la complejidad del ecosistema y la necesidad de compatibilidad los dejaron en proyectos limitados.
Con Windows 12, la idea es retomar ese enfoque pero de una forma más madura. Dividir el sistema en particiones o capas bien definidas (núcleo del sistema, datos del usuario, componentes de apps, etc.) permitiría algo parecido a lo que ya hace Linux en muchas distribuciones: tener una parte del sistema inmutable o muy controlada, que se actualiza de golpe y minimiza los errores, mientras que otras secciones son más flexibles.
Esta separación de estados traería ventajas claras para las actualizaciones, uno de los grandes dolores de cabeza históricos de Windows. Podrían instalarse en segundo plano de manera más limpia y rápida, con menos posibilidades de dejar el sistema inservible, y con la opción de volver atrás a un estado anterior en caso de fallo grave.
Además, facilitaría las restauraciones de fábrica y el paso de datos a nuevos equipos, algo que Microsoft ya está intentando mejorar con apps como Windows Backup y la integración con OneDrive, pero que sigue lejos de ser perfecto. Un sistema bien particionado permitiría transferir con más precisión configuraciones, archivos y aplicaciones, reduciendo el tiempo de puesta en marcha de un PC nuevo.
Por último, la modularidad es clave para gestionar mejor la compatibilidad entre arquitecturas, especialmente con el empuje de ARM. Poder tener una base común y capas específicas para x86 o ARM, sin multiplicar versiones por doquier, simplificaría tanto el desarrollo como el mantenimiento de las distintas ediciones de Windows.
Compatibilidad ARM, WSA y ecosistema de aplicaciones
Uno de los puntos donde Microsoft está poniendo mucho esfuerzo es en ARM, intentando que Windows sea realmente viable en esa arquitectura para competir con la eficiencia y autonomía que ofrecen dispositivos como los Mac con Apple Silicon. La llegada de los Copilot+ PC ARM es una muestra clara de ese empeño.
En este contexto, se ha confirmado que el próximo gran Windows no soportará aplicaciones Arm32, forzando a los desarrolladores a compilar directamente en 64 bits. Es un movimiento similar al que Apple ya ejecutó hace tiempo y que ayuda a simplificar el ecosistema y a obtener un mejor rendimiento general.
Otra pieza del puzle es la relación de Windows con las apps móviles. Windows 11 trajo el subsistema de Windows para Android (WSA), permitiendo ejecutar apps de Android de forma relativamente integrada. Justo cuando empezaba a ser más usable, Microsoft anunció su retirada argumentando falta de ingresos, lo que dejó a muchos usuarios con la sensación de que se había perdido una gran oportunidad.
Hay voces que reclaman una vuelta de WSA o un sustituto equivalente en Windows 12, precisamente en un momento en el que la integración entre móvil y PC es cada vez más importante. Apple lleva ventaja en ese terreno con la sinergia entre iPhone y Mac, y Microsoft tendría en la mesa un buen factor diferencial si ofreciera de nuevo una experiencia fluida con apps móviles.
Mientras tanto, la aplicación de enlace móvil (antes Your Phone) sigue siendo el puente principal para conectar Android e iOS con Windows. En el futuro sistema se espera que esta integración crezca, con mejores opciones para compartir pantalla con más marcas, usar tablets como segunda pantalla o arrastrar archivos directamente desde el explorador al dispositivo móvil sin necesidad de pasos intermedios.
Actualizaciones, instalación y posibles problemas
Actualizar Windows se ha convertido para muchos usuarios en una especie de ruleta rusa. Cada gran parche mensual o actualización de características llega con el miedo a que algo se rompa: drivers que dejan de funcionar, impresoras que desaparecen, problemas de rendimiento, etc. Aunque Microsoft ha reducido el número de grandes versiones anuales para minimizar el riesgo, los fallos siguen apareciendo. Si te preocupa, consulta cómo reparar Windows 11 con métodos efectivos y precauciones clave.
Con un Windows 12 más modular y mejor diseñado para actualizaciones en segundo plano, la idea es que estas transiciones sean más seguras y menos traumáticas. Pero no deja de ser un reto de ingeniería enorme, ya que el sistema tiene que soportar un abanico gigantesco de combinaciones de hardware y software.
Para quienes cumplan los requisitos, lo más normal será poder actualizar desde Windows 11 mediante Windows Update. Igual que en anteriores generaciones, el sistema mostrará un aviso cuando la nueva versión esté disponible para ese equipo, y se podrá descargar e instalar como una actualización más, con la posibilidad de programar el reinicio. En caso de fallos puntuales, iniciar en modo seguro suele ser una vía de recuperación útil.
También es casi seguro que se mantendrá la opción de instalación limpia, grabando la imagen del sistema en un USB o unidad externa para formatear e instalar desde cero. Esta vía es la preferida por muchos usuarios avanzados y profesionales que quieren evitar arrastrar residuos de instalaciones anteriores.
En cuanto a la fase de instalación, hay ideas interesantes que podrían llegar, como la posibilidad de interactuar con el equipo mientras el sistema se instala en segundo plano (navegar por la web, jugar a algo ligero, etc.), algo que se ha visto en conceptos y que mejoraría la experiencia, aunque no deja de ser un detalle secundario frente a los cambios de fondo.
Licencias, precio y si será gratis actualizar
Otra gran pregunta que se hacen muchos usuarios es cuánto costará Windows 12 y si la actualización será gratuita. La experiencia reciente con el paso de Windows 10 a 11 apunta a que, si ya tienes una licencia válida y activa, podrás actualizar sin pagar de nuevo, al menos durante un periodo largo.
Los rumores coinciden en que el nuevo sistema mantendrá esa política de actualización gratuita para quienes vengan de Windows 11 con licencia legal. En la práctica, bastaría con aceptar la actualización en Windows Update para que la licencia se traspase a la nueva versión.
Para quienes quieran adquirir una licencia desde cero, es de esperar que Microsoft mantenga tarifas similares a las actuales para las ediciones Home y Pro, con posibles ofertas o descuentos para empresas, educación y compras por volumen. No se descarta que haya opciones económicas o promociones especiales para usuarios que ya hayan comprado Windows 10 y 11 anteriormente.
En cualquier caso, el factor precio no será el único decisivo a la hora de actualizar. La compatibilidad del hardware, el grado de estabilidad de las primeras versiones y la relevancia real de las nuevas funciones determinarán si a cada usuario le merece la pena dar el salto o continuar en la generación anterior hasta el final del soporte.
Al final, lo que se perfila es un Windows 12 que aspira a ser más modular, seguro y adaptado a los nuevos tiempos, con una integración mucho más profunda de la Inteligencia Artificial, un empuje claro hacia ARM y los Copilot+ PC, y una serie de cambios visuales y funcionales que algunos recibirán con entusiasmo y otros mirarán con recelo. La decisión de actualizar dependerá de si tu equipo cumple con los requisitos, de cuánto te atraigan las novedades y de lo cómodo que estés con tu sistema actual; mientras tanto, sólo queda seguir de cerca las pruebas, rumores y primeras betas para ver hasta qué punto esta próxima gran versión cumple lo que promete.
Tabla de Contenidos
- Qué es Windows 12 y cuál será el próximo sistema de Microsoft
- Fecha de lanzamiento y relación con el fin de Windows 10
- Novedades y nuevas características de Windows 12
- Requisitos mínimos de Windows 12 y hardware recomendado
- Interfaz, diseño y experiencia de uso
- Modularidad, CoreOS y actualizaciones más rápidas
- Compatibilidad ARM, WSA y ecosistema de aplicaciones
- Actualizaciones, instalación y posibles problemas
- Licencias, precio y si será gratis actualizar