Pantalla negra al iniciar Windows: causas y soluciones paso a paso

Última actualización: 17 de febrero de 2026
  • La pantalla negra al iniciar Windows suele deberse a una mezcla de drivers, actualizaciones fallidas, aplicaciones de inicio y problemas de hardware o malware.
  • Es clave seguir un orden: revisar cables y monitores, usar atajos de teclado, entrar en WinRE y modo seguro y actuar sobre controladores y apps de inicio.
  • Restablecer BIOS/UEFI, usar Reparación de inicio y Restaurar sistema permite corregir muchos errores de arranque sin perder archivos personales.
  • Si el problema viene de explorer.exe, del shell o del perfil de usuario, se puede corregir desde el Administrador de tareas y el registro, evitando reinstalar todo el sistema.

Error de pantalla negra al iniciar Windows

Ver cómo el PC arranca, llegas a la ventana de inicio de sesión de Windows y de pronto todo se queda en negro con solo el cursor moviéndose es una de esas cosas que ponen los nervios de punta. A veces, tras esperar un buen rato, el escritorio termina cargando, pero aparecen otros fallos como que la barra de búsqueda no funciona, algunas apps no abren o el equipo va lentísimo. Aunque la primera reacción suele ser pensar que el ordenador ha muerto, en la mayoría de casos tiene arreglo desde casa.

La famosa pantalla negra al iniciar Windows suele estar provocada por una mezcla de problemas de drivers, actualizaciones con errores, configuraciones raras, software defectuoso o incluso malware. En este artículo tienes una guía muy completa, en español de España y con explicaciones “de la calle”, para entender qué está pasando y qué pasos seguir, desde las comprobaciones más básicas hasta las soluciones avanzadas con herramientas del propio sistema.

Qué es realmente la “pantalla negra” en Windows y cuándo aparece

Lo primero es aclarar de qué estamos hablando. Mucha gente la llama “pantalla negra de la muerte”, igual que los clásicos pantallazos azules, pero en este caso el síntoma típico es que la pantalla se queda totalmente negra, a veces solo con el cursor o el logo de Windows, sin mensajes de error claros.

Este fallo puede aparecer en varios momentos distintos: antes de la pantalla de inicio de sesión, justo después de poner la contraseña, en mitad del uso normal, tras una actualización o al salir del modo reposo. Dependiendo de cuándo se produzca, la causa suele ser distinta: drivers de vídeo, errores con el perfil de usuario, aplicaciones de inicio, actualizaciones conflictivas, golpes en la pantalla o incluso sobrecalentamiento.

Desde el punto de vista técnico, hablamos de un error crítico que impide que Windows dibuje el escritorio o muestre correctamente la señal de vídeo. El sistema en muchos casos sigue “vivo” por detrás (escuchas ventiladores, disco, incluso puedes abrir el Administrador de tareas), pero la interfaz gráfica no termina de cargar o se cuelga.

Las causas más habituales que recogen las guías oficiales y especializadas incluyen controladores de dispositivo dañados u obsoletos, problemas de hardware (gráfica, monitor, cables, RAM, disco), fallos en actualizaciones de Windows, conflictos con software de terceros, malware o errores de configuración en la BIOS/UEFI y el registro.

Causas frecuentes de la pantalla negra al iniciar Windows

Causas de pantalla negra en Windows

Antes de meternos a tocar nada, viene bien tener en mente el abanico de posibles culpables. Aunque el síntoma sea siempre el mismo (la pantalla negra), el origen del problema puede variar muchísimo de un equipo a otro.

  • Actualización fallida o “bugueada” de Windows: una actualización de sistema que se queda colgada, se instala a medias o trae un bug puede dejar el equipo arrancando a pantalla negra.
  • Controladores de gráfica, sonido o red corruptos o incompatibles: drivers viejos, mal instalados o no compatibles con la versión actual de Windows son una fuente clásica de pantallas negras, sobre todo los de vídeo.
  • Aplicaciones de inicio defectuosas: programas que se cargan automáticamente al iniciar sesión (antivirus de terceros, herramientas de personalización, utilidades de fabricante, clientes torrent, etc.) pueden bloquear el escritorio.
  • Problemas entre PC y monitor: cables HDMI/DVI/DisplayPort sueltos o cascados, resoluciones incompatibles con el monitor o una pantalla configurada en la entrada equivocada provocan negro total aunque el PC arranque bien.
  • Fallos de hardware: tarjeta gráfica tocada, memoria RAM problemática, disco con sectores dañados, fuente de alimentación que no da la talla o incluso la propia pantalla rota.
  • Malware o software “tuneado” de mala calidad: virus, adware, cracks y apps pirata pueden modificar archivos del sistema, el registro o el shell de Windows y terminar en negro.
  • Sobrecarga o sobrecalentamiento: equipos exprimidos al máximo con juegos, edición de vídeo u overclock agresivo pueden generar cuelgues gráficos y pantallas negras, sobre todo si la refrigeración no está fina.

Además, en muchos casos hay un detonante claro: has instalado hace poco un programa, has actualizado drivers de la GPU, has enchufado un dispositivo USB nuevo o acabas de actualizar Windows. Siempre merece la pena pensar “¿qué he tocado justo antes de que empezara a pasar esto?” porque ahí suele estar la pista.

También es importante diferenciar: si la pantalla se queda negra antes de ver la pantalla de login suele apuntar a drivers o hardware; si el negro llega después de poner la contraseña, suele estar más relacionado con Windows, el perfil de usuario, el explorer.exe o alguna aplicación de inicio.

Comprobaciones básicas que deberías hacer siempre

Antes de liarte con modos seguros y editores del registro, conviene descartar lo obvio y revisar el mantenimiento de periféricos. Parece de chiste, pero muchas pantallas negras se arreglan con un cable bien enchufado o un simple reinicio a lo bruto.

Empieza por lo más rápido:

  • Reinicia completamente el equipo: mantén el botón de encendido pulsado unos 10-15 segundos hasta que se apague del todo. Desconecta el cable de corriente (y la batería si es extraíble), espera unos segundos y vuelve a enchufar y encender.
  • Mueve el ratón y toca teclas: asegúrate de que no es simplemente la pantalla o el sistema en reposo. Algunos portátiles tienen también teclas rápidas para subir el brillo, por si acaso lo tienes al mínimo.
  • Desconecta todos los dispositivos USB y periféricos innecesarios: deja solo teclado, ratón y monitor. Pendrives, discos externos, cascos de realidad virtual, impresoras o adaptadores USB pueden bloquear el arranque.
  • Revisa conexiones de vídeo: comprueba que el cable HDMI/DVI/DisplayPort esté bien encajado tanto en el PC como en el monitor. Si puedes, prueba con otro cable o con otra pantalla (o con la tele).
  • Si usas varios monitores o un casco VR, prueba a alternar la salida pulsando Windows + P y eligiendo “Solo pantalla del PC”, aunque lo tengas que hacer “a ciegas”.
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Si con esto no hay suerte, pero notas que el sistema “está ahí” por detrás (se oye disco, ventiladores, incluso responde a Ctrl + Alt + Supr), entonces toca ir subiendo de nivel y atacar las posibles causas de software y configuración.

Atajos de teclado clave para revivir la pantalla

Windows tiene unas cuantas combinaciones de teclas pensadas justo para estos casos en los que la pantalla se queda negra pero el sistema no está completamente muerto. Merece la pena probarlas todas porque son rápidas, no rompen nada y a veces sacan la gráfica del bloqueo.

Los atajos más útiles son:

  • Windows + Ctrl + Mayús + B: reinicia el controlador de vídeo. Si funciona, oirás un pitido y verás un pequeño parpadeo en la pantalla. Es ideal cuando el negro aparece justo antes de iniciar sesión o nada más entrar en el escritorio.
  • Ctrl + Alt + Supr: si al pulsarlo aparece la pantalla azul con opciones (Bloquear, Cambiar de usuario, Administrador de tareas…), el sistema sigue respondiendo. Desde ahí puedes llegar al Administrador de tareas, reiniciar o cerrar sesión.
  • Ctrl + Mayús + Esc: abre directamente el Administrador de tareas. Es muy útil cuando la pantalla está en negro con solo el cursor, porque desde ahí puedes arrancar procesos como explorer.exe o matar aplicaciones que se han quedado colgadas.
  • Windows + P: abre el menú de proyección (Solo pantalla del PC, Duplicar, Extender, Solo segunda pantalla). Si Windows cree que debe sacar la imagen por un monitor apagado, este atajo te permite devolverla al principal.

Si con estos atajos consigues ver algo de interfaz (menú azul, Administrador de tareas o similar), es buena señal: significa que Windows no está completamente roto y que probablemente bastará con tocar drivers, explorer.exe, apps de inicio o ajustes de registro.

Revisar cables, monitores y conexiones de hardware

Puede parecer una tontería, pero una parte sorprendente de los casos de pantalla negra se debe a problemas físicos bastante sencillos: cables dañados, puertos sucios, conectores flojos o monitores configurados en la entrada equivocada.

Pasos recomendados para descartar este tipo de fallos:

  • Desenchufa y vuelve a enchufar los cables de vídeo (HDMI, DisplayPort, DVI, VGA). Aprovecha para soplar ligeramente en los puertos y retirar polvo.
  • Prueba con otro cable que sepas que funciona, aunque sea el que usas para la tele. Si de repente aparece imagen, el culpable estaba claro: cable nuevo.
  • Prueba con otra pantalla: conecta el PC a otro monitor o a una televisión con HDMI. Si ahí ves el escritorio sin problemas, seguramente tu monitor original o su entrada específica se han estropeado.
  • Cambia de salida de vídeo en el PC: si tu torre tiene gráfica integrada en placa y además una dedicada, prueba en una y en otra. Si con la integrada se ve y con la dedicada no, la tarjeta gráfica puede estar dañada o mal asentada.
  • En ordenadores de sobremesa, revisa que la tarjeta gráfica esté bien insertada en la ranura PCIe y que cuente con sus cables de alimentación conectados. Un mal contacto puede generar negro total.

En portátiles, las comprobaciones cambian un poco: asegúrate de que la tapa está completamente abierta, revisa que el equipo tenga batería o alimentación suficiente y, si es posible, retira y vuelve a colocar la batería. Y si tiene salida HDMI, conéctalo a una tele para ver si al menos da imagen externa; si ahí se ve bien, el panel interno puede estar dañado.

Qué hacer cuando la pantalla se queda negra antes de iniciar sesión

Si encendemos el PC y la pantalla se queda en negro incluso antes de ver la petición de contraseña, casi seguro que estamos ante un problema de drivers, del orden de arranque, de hardware o de alguna opción de BIOS/UEFI. Aquí las acciones recomendadas cambian un poco respecto a cuando el fallo aparece después del login.

Las medidas más efectivas en este escenario suelen ser:

  • Optimizar y reducir las aplicaciones de inicio (cuando logres arrancar en modo seguro o tras una restauración). Cuantas menos cosas cargue Windows, menos papeletas de que algo lo bloquee a oscuras.
  • Desconectar accesorios innecesarios (USB, discos externos, adaptadores, etc.) por si están interfiriendo en el arranque.
  • Restablecer la BIOS/UEFI y revisar el orden de arranque para que el sistema siempre inicie desde el disco correcto y con la configuración de fábrica.
  • Disparar la Reparación de inicio de Windows o una Restauración del sistema a un punto anterior a los problemas.

Todo esto suele hacerse combinando arranques forzados repetidos, acceso al entorno de recuperación (WinRE), modo seguro y, si hace falta, un USB de instalación de Windows 10 u 11. Puede sonar engorroso, pero el propio sistema guía bastante durante el proceso.

Restablecer BIOS/UEFI y comprobar el orden de arranque

La BIOS o UEFI controla cómo se inicializa el hardware y desde qué dispositivo intenta arrancar Windows. Una opción mal cambiada, una actualización de firmware con problemas o toquetear parámetros para hacer overclock pueden acabar dejando el PC intentando arrancar desde donde no debe o con la GPU mal configurada.

Los pasos generales (que pueden variar un poco según el fabricante) son:

  1. Apaga completamente el PC y vuelve a encenderlo.
  2. En cuanto aparezca el logo del fabricante, pulsa varias veces la tecla para entrar en la BIOS/UEFI (normalmente F2, Supr, Esc, F10 o F12, depende de la marca).
  3. Una vez dentro, busca una opción tipo “Load defaults”, “Optimized defaults” o “Load Setup Defaults” y aplícala. Eso cargará la configuración de fábrica.
  4. Localiza el apartado de Boot Priority / First Boot Device y asegúrate de que el disco donde está instalado Windows sea el primer dispositivo de arranque (o el USB de instalación, si quieres arrancar desde ahí).
  5. Guarda los cambios con la opción habitual de “Save & Exit” y deja que el equipo reinicie.
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Si estás usando una tarjeta gráfica dedicada, revisa también que la UEFI está usando la GPU correcta y que no está forzada una configuración rara tipo CSM que esté dando guerra. Y si haces overclock a CPU o RAM, conviene anotar tus valores antes de restaurar por si luego quieres reconfigurarlos con calma.

Forzar la Reparación de inicio y usar Restaurar sistema

Cuando Windows detecta varios arranques fallidos seguidos, suele lanzar automáticamente el entorno de recuperación (WinRE) y la herramienta de Reparación de inicio. Si no salta sola, puedes forzarla reiniciando el equipo 2-4 veces seguidas sin dejar que llegue a cargar Windows (apagas con el botón en cuanto veas el logo).

Una vez dentro de ese entorno, normalmente verás algo como “Solucionar problemas > Opciones avanzadas”. Las opciones clave en el contexto de la pantalla negra son:

  • Reparación de inicio: intenta arreglar automáticamente problemas de arranque (archivos esenciales dañados, configuraciones de boot, etc.). No siempre cura todo, pero es obligado probarlo.
  • Restaurar sistema: permite volver a un punto de restauración anterior, de unos días o semanas atrás, en el que el equipo funcionaba bien. Solo afecta a archivos de sistema, drivers y configuración, no a tus documentos.

El flujo típico sería:

  1. Desde WinRE, entra en Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Reparación de inicio y deja que haga su trabajo.
  2. Si no soluciona el asunto, vuelve a Opciones avanzadas > Restaurar sistema, elige un punto de restauración anterior al inicio de los problemas, sigue el asistente y espera a que reinicie.
  3. Si ni así arranca, plantéate crear un USB de instalación de Windows, arrancar desde él y utilizar las mismas herramientas de reparación desde ese medio externo.

En casos muy extremos, cuando ni Reparación de inicio ni Restaurar sistema ni el modo seguro consiguen sacar al equipo del agujero, tocará valorar un restablecimiento de Windows o una reinstalación limpia, mejor con copia de seguridad previa de tus datos usando un disco externo o incluso una distro Linux en modo live para rescatarlos.

Usar el modo seguro para diagnosticar y arreglar

El modo seguro arranca Windows con lo mínimo imprescindible: drivers genéricos, sin aplicaciones de inicio de terceros y con servicios reducidos. Precisamente por eso es una herramienta brutal para saber si el problema viene de software, drivers o cosas que cargan al inicio.

Para entrar en modo seguro desde un arranque problemático, lo habitual es:

  1. Provocar WinRE con varios reinicios forzados seguidos o usando un USB de instalación.
  2. Ir a Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Configuración de inicio y pulsar en Reiniciar.
  3. En la lista que aparecerá, elige la opción 5 (Modo seguro con funciones de red) con el teclado.

Una vez dentro, el escritorio tendrá un aspecto muy básico, pero eso es buena noticia: si en modo seguro no aparece la pantalla negra, casi seguro que el problema está en drivers, aplicaciones de inicio o servicios de terceros.

Desde aquí tus prioridades deberían ser:

  • Actualizar o revertir drivers problemáticos (sobre todo de gráfica, red y sonido) desde el Administrador de dispositivos.
  • Desinstalar aplicaciones sospechosas que hayas instalado justo antes de que empezara el problema (antivirus extra, herramientas de “limpieza”, apps de personalización, clientes torrent, etc.).
  • Desactivar todos los elementos de inicio en la pestaña Inicio del Administrador de tareas para que Windows arranque “limpio”. Luego puedes ir reactivando uno a uno para detectar el culpable.
  • Pasar herramientas como SFC y DISM desde el símbolo del sistema con permisos de administrador para reparar archivos de sistema dañados.

Al terminar, reinicia en modo normal y comprueba si la pantalla negra ha desaparecido. Si ya no aparece, ve revirtiendo los cambios (activando tareas de inicio, instalando programas, etc.) uno a uno para identificar exactamente qué estaba provocando el fallo.

Actualizar, desinstalar o revertir controladores de dispositivo

Los controladores son el pegamento entre Windows y el hardware. Cuando uno se corrompe, queda obsoleto o no es compatible con tu versión de Windows, te puedes encontrar desde pequeños glitches hasta la pantalla negra más absoluta, especialmente si hablamos de la GPU.

Para gestionar los drivers en modo seguro o en un arranque que medio funcione:

  1. Haz clic derecho sobre el botón de Inicio y elige Administrador de dispositivos.
  2. Despliega categorías críticas como Adaptadores de pantalla, Adaptadores de red y Controladoras de sonido, vídeo y juegos.
  3. Haz doble clic en el dispositivo que sospeches (por ejemplo, tu NVIDIA/AMD/Intel) y ve a la pestaña Controlador.
  4. Si la opción está disponible, pulsa “Revertir al controlador anterior” para volver a la versión que tenías antes de la última actualización.
  5. Si no se puede revertir o no arregla nada, selecciona Desinstalar dispositivo y reinicia; Windows intentará instalar un driver genérico o podrás instalar tú manualmente el adecuado desde la web del fabricante.

A la larga, conviene tener todos los drivers importantes al día, pero es mejor instalar siempre versiones oficiales y evitar paquetes dudosos o “actualizadores mágicos” de procedencia extraña. Algunos optimizadores serios de drivers pueden ayudar, pero es mejor usarlos con cabeza.

Pantalla negra después de iniciar sesión: explorer.exe, apps de inicio y shell

Un caso muy típico: introduces tu PIN o contraseña, parece que va a cargar el escritorio… y se queda todo en negro con el cursor moviéndose. Aquí el sospechoso número uno es explorer.exe (el Explorador de Windows), que es quien dibuja el escritorio, la barra de tareas, el menú Inicio y los iconos.

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Lo que suele ocurrir es que explorer.exe no llega a arrancar, se cierra nada más abrirse o está mal configurado como shell en el registro. También puede que alguna aplicación que se ejecuta automáticamente al iniciar sesión lo bloquee, se quede colgada y arrastre al resto del sistema.

Pasos básicos para atacar este problema:

  • Probar a iniciar explorer.exe manualmente desde el Administrador de tareas.
  • Desactivar temporalmente todas las aplicaciones de inicio automático y ver si el escritorio carga bien.
  • Comprobar en el registro que el shell configurado sea explorer.exe y no otra cosa rara (o directamente malware).

Si tras lanzar explorer.exe desde el Administrador de tareas el escritorio aparece, habrás confirmado que el problema está en que el Explorador de Windows no se está iniciando correctamente por sí mismo, y tocará ajustar registro, limpiar software problemático o revisar el perfil de usuario.

Arrancar manualmente explorer.exe y corregir el shell en el registro

Para levantar a mano el Explorador de Windows cuando solo ves negro y cursor:

  1. Pulsa Ctrl + Alt + Supr y elige Administrador de tareas (o usa Ctrl + Mayús + Esc directamente).
  2. En la ventana del Administrador de tareas, ve a Archivo > Ejecutar nueva tarea.
  3. Escribe explorer.exe y pulsa Aceptar.

Si el escritorio vuelve a la vida, el problema está claro: explorer.exe no se estaba cargando automáticamente al iniciar sesión. Para que no tengas que hacerlo a mano cada vez, conviene revisar la configuración en el registro:

  1. Pulsa Windows + R, escribe regedit y pulsa Enter para abrir el Editor del Registro.
  2. Navega hasta HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\Winlogon.
  3. En el panel derecho, haz doble clic en el valor Shell y comprueba que en “Información del valor” solo ponga explorer.exe.
  4. Si está vacío o aparece otro nombre, cámbialo a explorer.exe, guarda y reinicia.

En el caso de que aparezca otro ejecutable extraño en el valor Shell, es muy posible que se trate de malware o de alguna aplicación de terceros que ha sustituido el shell de Windows. En ese punto lo sensato es copiar ese nombre, buscar información y pasar un buen análisis antivirus y antimalware antes de nada.

Desactivar aplicaciones de inicio y hacer un arranque limpio

Cuando una pantalla negra aparece justo después de iniciar sesión, el motivo más frecuente es que alguna aplicación que se carga automáticamente al arrancar Windows esté dando guerra. Puede ser un antivirus, un programa de sincronización, una utilidad del fabricante o cualquier software pesado.

Para desactivar de golpe todas las apps de inicio desde el propio sistema:

  1. Pulsa Ctrl + Alt + Supr y entra en el Administrador de tareas.
  2. Ve a la pestaña Inicio (si no la ves, pincha en “Más detalles”).
  3. Haz clic derecho en cada elemento y selecciona Deshabilitar para dejarlos todos desactivados.
  4. Reinicia el ordenador y comprueba si el problema de la pantalla negra desaparece.

Si con esto arranca perfecto, está claro que el origen estaba en una de esas apps. El siguiente paso es ir habilitándolas de una en una y reiniciando hasta identificar cuál es la culpable. Es un poco pesado, pero muy efectivo.

Si quieres ir un paso más allá, puedes hacer un inicio limpio desde “msconfig”, deshabilitando todos los servicios no-Microsoft y todas las entradas de inicio. Esto deja a Windows prácticamente “pelado” a nivel de software de terceros y ayuda a aislar problemas de compatibilidad que a veces son difíciles de ver de otra manera.

Temperaturas, sobrecalentamiento y hardware al límite

No todo son drivers y actualizaciones. En equipos muy exprimidos para jugar o editar vídeo, es bastante habitual que un sobrecalentamiento de CPU o GPU provoque cuelgues, reinicios en seco o pantallas negras a media sesión. Si la torre hace mucho ruido, se calienta demasiado o has tocado overclock, conviene vigilar este punto.

Para comprobarlo, basta con instalar alguna herramienta de monitorización de temperatura (hay muchas gratuitas) y revisar en el apartado de sensores cómo están CPU, GPU y otros componentes mientras trabajas o juegas. Si ves temperaturas exageradamente altas, probablemente haya un problema de disipador, pasta térmica, ventilación de la caja o configuración de ventiladores.

En ese caso lo mejor es bajar el ritmo: quitar overclock, limpiar polvo del interior, revisar ventiladores y, si no te ves con confianza, acudir a un técnico. Un hardware sobrecalentado no solo da pantallazos negros, también acorta la vida útil del equipo.

Con todo lo anterior, tienes un recorrido muy completo desde los pasos más simples hasta los métodos avanzados para identificar si la pantalla negra al iniciar Windows viene de un cable suelto, de un driver rebelde, de una actualización rota, de un explorer.exe que no arranca o de un hardware que está diciendo basta. Siguiendo un orden lógico (revisar conexiones, probar atajos, usar WinRE, entrar en modo seguro, revisar drivers, limpiar inicio y, solo al final, plantear restauraciones o reinstalaciones) es raro que te quedes sin al menos poder arrancar el sistema y salvar tus datos, y en muchísimos casos podrás devolver el PC a la vida sin tener que pasar por el servicio técnico.

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