- Los procesadores Snapdragon para PC abarcan varias generaciones, desde 7c/8cx hasta las potentes series Snapdragon X1 y X2 con núcleos Oryon.
- Su gran baza es la eficiencia: portátiles muy ligeros, silenciosos y con autonomías reales que superan ampliamente a muchos equipos x86.
- Las NPUs de hasta 80 TOPS los convierten en una referencia para IA en local y para los nuevos Copilot+ PC basados en Windows en ARM.
- Las principales limitaciones actuales son la compatibilidad total con el ecosistema x86 y una GPU integrada aún justa para juegos exigentes.
Desde que Apple dio el golpe en la mesa con sus chips M basados en ARM, cada vez más usuarios miran con otros ojos a esta arquitectura para ordenadores portátiles y de sobremesa. Qualcomm, con sus procesadores Snapdragon para PC, se ha propuesto ser la gran alternativa a los clásicos Intel y AMD, ofreciendo una mezcla muy peculiar de potencia, autonomía brutal y capacidades de inteligencia artificial en local.
Si te estás planteando comprar un portátil con estos chips o simplemente quieres entender qué pintan los Snapdragon en el mundo del PC, qué modelos hay y en qué se diferencian, aquí te lo desgrano con calma. Vamos a repasar las distintas generaciones, sus ventajas, sus limitaciones reales y cómo compiten frente a x86, tanto en rendimiento “puro y duro” como en compatibilidad de software, juegos, NPU y experiencia del día a día.
Qué aporta ARM y por qué Snapdragon quiere colarse en tu próximo portátil

La clave para entender los Snapdragon en PC está en la arquitectura ARM frente a x86. ARM se basa en un diseño RISC muy eficiente, pensado de origen para móviles, donde lo importante es consumir muy poca energía manteniendo una buena velocidad, mientras que x86 (Intel y AMD) parte de un enfoque CISC, con instrucciones más complejas y un historial muy largo en ordenadores de sobremesa y gaming.
En la práctica, los chips de Qualcomm se parecen más a lo que llevas en el móvil que a un procesador clásico de sobremesa, pero con esteroides. Su punto fuerte es la eficiencia: muchas horas de batería, equipos delgados, poco calor y un rendimiento sostenido incluso cuando no estás enchufado al cargador, algo que encaja muy bien con los nuevos PC Copilot+ que priorizan la IA en local.
Junto a la CPU y la GPU, estos SoC integran una NPU (unidad de procesamiento neuronal) muy potente dedicada a tareas de IA. Esto permite ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente en el portátil sin mandar datos a la nube: desde resumir textos o transcribir audio hasta mejorar la imagen de la webcam en videollamadas o aplicar filtros inteligentes en foto y vídeo.
El giro de mercado es claro: ya no es solo subir MHz o núcleos, sino poder mantener el rendimiento fluido mientras trabajas todo el día, con la pantalla encendida, conexión constante y funciones de IA siempre activas. Ahí es donde Qualcomm presume de dar más rendimiento por vatio que muchos Intel Core y Apple M de generaciones recientes, con especial foco en portátiles finos, ligeros y silenciosos.
Panorama general de procesadores Snapdragon para PC (Mobile Compute)
Qualcomm lleva años experimentando con PCs Windows basados en ARM, no solo con las nuevas series X Elite y X2. Bajo el paraguas “Mobile Compute” han ido lanzando varias familias de chips Snapdragon adaptadas a portátiles y convertibles, desde modelos muy modestos para equipos baratos hasta soluciones bastante avanzadas.
No todos estos procesadores siguen vigentes en nuevos lanzamientos, pero entenderlos ayuda mucho a ver la evolución que ha tenido Qualcomm en este terreno. Vamos a recorrer las principales series, de las más antiguas a las más actuales, y qué tipo de portátiles apuntaba cada una.
Snapdragon 835 y 850: los primeros pasos de ARM en Windows
Los Snapdragon 835 y 850 fueron los pioneros en la aventura de llevar ARM a portátiles Windows “siempre conectados”. El Snapdragon 835 (MSM8998) estaba fabricado en 10 nm por Samsung y montaba 8 núcleos Kryo 280 hasta 2,45 GHz, con GPU Adreno 540, DSP Hexagon 682, ISP Spectra 180 y soporte de memoria LPDDR4X-1866.
Su sucesor, el Snapdragon 850, también en 10 nm, subió un escalón en rendimiento manteniendo la idea de ultra-movilidad. Ofrecía 8 núcleos Kryo 385 a 2,96 GHz, junto a una GPU Adreno 630, DSP Hexagon 685 e ISP Spectra 280, con el mismo tipo de memoria LPDDR4X-1866. Eran chips claramente orientados a autonomía extrema y conexiones 4G/5G integradas, más que a potencia bruta.
Snapdragon 7c y 7c+ Gen 3: gama de entrada para portátiles asequibles
Para equipos baratos, Chromebooks y portátiles Windows de entrada, Qualcomm creó la serie 7c. El Snapdragon 7c (SC7180) llegó con proceso de 8 nm, 8 núcleos Kryo 468 hasta 2,4 GHz y GPU Adreno 619, acompañado del DSP Hexagon 692, ISP Spectra 350 y soporte de memoria LPDDR4X-2133.
Poco después apareció el Snapdragon 7c Gen 2 (SC7180A), que fue básicamente una revisión menor. Mantiene los 8 núcleos Kryo 468 pero sube ligeramente la frecuencia hasta 2,55 GHz, conservando la misma GPU Adreno 619, el mismo DSP y el mismo ISP, así como soporte LPDDR4X-2133, con el foco puesto en dar algo más de chispa sin disparar consumo ni coste.
El salto más interesante llegó con el Snapdragon 7c+ Gen 3 (SC7285), ya en 6 nm, con diseño híbrido de 8 núcleos (4 de alto rendimiento y 4 de alta eficiencia). Este chip incorpora una GPU Adreno 643 más capaz, DSP Hexagon 696 e ISP Spectra 355, manteniendo soporte para LPDDR4X-2133 y mejorando claramente la respuesta general en tareas cotidianas y algo de multimedia.
Snapdragon 8c: un paso más en rendimiento
Para portátiles algo más serios sin llegar a la gama más alta, Qualcomm lanzó el Snapdragon 8c. El Snapdragon 8c (SC8180X) en 7 nm integra 8 núcleos Kryo 490 a 2,45 GHz, además de la GPU Adreno 675, DSP Hexagon 695 e ISP Spectra 390, con memoria LPDDR4X-2133. Este chip ya apuntaba a un rendimiento más cercano a procesadores x86 de gama media baja, manteniendo la filosofía de autonomía larga.
Snapdragon 8cx (Gen 1, Gen 2 y Gen 3): los primeros “PC-first”
Cuando Qualcomm se puso seria con el PC, nacieron los Snapdragon 8cx, diseñados explícitamente para ordenadores portátiles Windows. El Snapdragon 8cx Gen 1 (SC8180XP), en 7 nm, ofrece 8 núcleos Kryo 495 a 2,85 GHz, junto a GPU Adreno 680, DSP Hexagon 686 y ISP Spectra 390, con soporte de memoria LPDDR4X-2133.
La segunda iteración, Snapdragon 8cx Gen 2 (SC8180HP), siguió en 7 nm pero afinó algo el rendimiento. Mantiene los 8 núcleos Kryo 495 pero eleva la frecuencia hasta 3,15 GHz, con la misma GPU Adreno 680, DSP Hexagon 686 e ISP Spectra 390, apuntando a portátiles ultra delgados, siempre conectados y con Windows en ARM todavía algo verde en compatibilidad.
El gran salto vino con el Snapdragon 8cx Gen 3 (SC8280), ya en 5 nm y con arquitectura híbrida. Integra 8 núcleos Kryo 670 (4 de rendimiento y 4 eficientes) a 3,0 GHz, una GPU Adreno 690 mucho más potente, DSP Hexagon 785 e ISP Spectra 570, y por primera vez soporte de memoria LPDDR4X y LPDDR5 (hasta 6400 MT/s en LPDDR5), lo que marcó un punto de inflexión en rendimiento y en capacidades de IA.
Microsoft SQ1, SQ2 y SQ3: variantes a medida para Surface
Paralelamente, Microsoft colaboró con Qualcomm para lanzar sus propios chips “tuneados” para la gama Surface. El Microsoft SQ1, basado en el 8cx Gen 1 y fabricado en 7 nm, monta 8 núcleos Kryo 495 a 3,0 GHz, una GPU Adreno personalizada con más margen térmico, DSP Hexagon 686 e ISP Spectra 390, con memoria LPDDR4X-2133.
Después llegaría el Microsoft SQ2, derivado del 8cx Gen 2. También cuenta con 8 núcleos Kryo 495 a 3,15 GHz, GPU Adreno personalizada, mismo DSP e ISP y soporte LPDDR4X-2133. Son chips diseñados para integrarse finamente con Windows y ofrecer un plus de experiencia “premium” en dispositivos Surface.
El Microsoft SQ3 es el más avanzado, ya sobre la base del 8cx Gen 3 en 5 nm. Utiliza 8 núcleos Kryo 670 con diseño híbrido (4P + 4E), GPU Adreno 690 y una NPU integrada dentro del DSP Hexagon 785, además del ISP Spectra 570 y compatibilidad con memoria LPDDR4X/5 hasta 6400 MT/s, pensados para portátiles siempre conectados con un fuerte enfoque en IA.
Serie Snapdragon X (Oryon): la apuesta fuerte para competir con Intel, AMD y Apple
Con toda esta experiencia previa, Qualcomm ha pasado al ataque con una nueva generación mucho más ambiciosa: la familia Snapdragon X basada en núcleos Oryon. Aquí el objetivo ya no es solo la batería, sino plantar cara de tú a tú a Apple M, Intel Core Ultra y Ryzen de última generación, tanto en rendimiento sostenido como en capacidades de IA.
Los Snapdragon X llegan en dos grandes líneas: la primera generación X1 y la segunda, X2, ambas con distintas variantes según consumo, número de núcleos y frecuencias. En todos los casos hablamos de SoC diseñados para portátiles Windows Copilot+ con NPU muy potente y conectividad de última hornada (5G, WiFi 7, Bluetooth 5.4).
Snapdragon X1 Series: primera hornada Oryon
Los Snapdragon X1 se fabrican en 4 nm y su gran novedad es la CPU Oryon de alto rendimiento y muy buena eficiencia. En la gama más alta está el X1E-84-100, un chip de 12 núcleos Oryon a 3,8 GHz con Boost dual-core hasta 4,2 GHz, GPU Adreno X1-85 con unos 4,6 TFLOPS de potencia, NPU Hexagon de 45 TOPS e ISP Spectra con soporte hasta 64 MP, junto a memoria LPDDR5X-8448.
Por debajo encontramos el X1E-80-100, también de 12 núcleos Oryon en 4 nm, pero con frecuencias algo más comedidas. Este modelo trabaja a 3,4 GHz con Boost hasta 4,0 GHz, integra una GPU Adreno X1-80 de 3,8 TFLOPS y mantiene la NPU de 45 TOPS y el soporte LPDDR5X-8448, enfocándose en portátiles de alto rendimiento pero algo más eficientes y frescos.
Cerrando esta primera serie está el X1P-82-100, que podríamos considerar el escalón “Plus”. Cuenta con 10 núcleos Oryon a 3,4 GHz, una GPU Adreno X1-80 de 3,8 TFLOPS y la misma NPU de 45 TOPS, con soporte de memoria LPDDR5X-8448. Es el chip pensado para equipos que priorizan algo más la autonomía sin renunciar a una buena pegada.
Snapdragon X2 Series: salto a 3 nm y enfoque total en IA
La segunda generación llega con la serie Snapdragon X2, donde Qualcomm sube claramente la apuesta en núcleos y NPU. Estos chips se fabrican en 3 nm y combinan hasta 18 núcleos Oryon con frecuencias muy elevadas, NPU de 80 TOPS y GPU Adreno más eficiente y potente que la generación X1.
En lo más alto está el Snapdragon X2E-96-100, conocido como Elite Extreme. Ofrece 18 núcleos Oryon a 4,0 GHz con Boost de hasta 4,7 GHz (y se espera que algunos modelos lleguen a 5,0 GHz), GPU Adreno X2-90 y una NPU Hexagon con 80 TOPS, soporte de memoria LPDDR5X-8448 con potencial de hasta 9523 MT/s y conectividad de última generación. Es, sobre el papel, el rival directo de los Apple M más potentes y de los Core Ultra tope de gama.
Algo por debajo se sitúa el X2E-88-100, también con 18 núcleos Oryon en 3 nm. Este modelo trabaja a 3,6 GHz con Boost hasta 4,5 GHz, mantiene la NPU de 80 TOPS y el soporte para memoria LPDDR5X-8448, pensado para portátiles muy delgados pero con músculo de sobra tanto en CPU como en IA.
La variante de menor consumo es el X2P-86-100, enfocada a equipos más equilibrados. Integra 14 núcleos Oryon a 3,2 GHz con Boost hasta 4,0 GHz, una GPU Adreno X2-85 y la misma NPU de 80 TOPS, manteniendo memoria LPDDR5X-8448. Es un chip destinado a portátiles ligeros que necesitan horas y horas de batería con muy buen rendimiento general.
Además de estos modelos, Qualcomm suele lanzar variantes por binning con menos núcleos activos o frecuencias recortadas, pero la referencia siempre son estos tope de gama. En todos los casos el objetivo es combinar potencia sostenida con una autonomía que deje en evidencia a muchos portátiles x86, sin sacrificar las funciones avanzadas de IA de Copilot+ PC.
Comparativa técnica: Snapdragon X Elite / X2 frente a Intel, AMD y Apple
Sobre el papel, los Snapdragon X Elite y X2 pintan muy bien, pero toca ponerlos en contexto frente a los rivales de x86 y a Apple. Qualcomm presume de ofrecer hasta un 75 % más de rendimiento de CPU a igual potencia frente a la competencia y una mejora del 2,3x en rendimiento/vatio de la GPU respecto a su propia generación anterior.
En pruebas sintéticas como Cinebench 2024, Qualcomm sitúa los X Elite en un rango de 1140-1200 puntos en multihilo. Estos valores superan a CPUs como el Ryzen 9 5900X y se colocan por delante de Intel Core i5-13500 y Core i7-12700KF en escenarios concretos, aunque siempre conviene coger los números del fabricante con cierta cautela hasta ver más benchmarks independientes.
En GPU, la cosa es más matizada. La Adreno integrada en los X1E-84-100 ronda los 4,6 TFLOPS, similar a una Intel Arc 100 interna de un Core Ultra 9 185H y algo por debajo de una Radeon 780M (que tiene truco por su diseño RDNA Dual-Issue). En la serie X2, Qualcomm habla de hasta 2,3 veces mejor rendimiento por vatio en comparación con la generación anterior, aunque todavía no se han popularizado números exactos de TFLOPS.
Frente a Apple, Qualcomm asegura que sus Snapdragon X van por delante de algunos M2 Max en eficiencia y rendimiento, al menos en las pruebas que han mostrado. En tareas de IA, los 45 TOPS de NPU de los X1 y los 80 TOPS de los X2 los colocan claramente por encima de muchos Core Ultra actuales, y les permite ejecutar modelos con hasta 13.000 millones de parámetros en local, sin necesidad de GPU dedicada ni de la nube.
En la práctica, los primeros análisis de portátiles comerciales con Snapdragon X Series muestran que el rendimiento de CPU es muy sólido para multitarea, productividad avanzada y creación de contenido ligera y media. La GPU integrada se defiende bien para la interfaz, multimedia y algo de edición, pero sigue lejos de lo que ofrece una gráfica dedicada o las iGPU más fuertes de Intel y AMD para gaming serio, un punto que Qualcomm deberá pulir en próximas generaciones.
Experiencia real con portátiles Snapdragon X: batería, fluidez y compatibilidad
Más allá de las especificaciones, lo que importa de verdad es cómo se comportan estos equipos en el día a día. En pruebas de uso real con portátiles como el ASUS ZenBook A14 o el VivoBook S 15 equipados con Snapdragon X y X Plus, las sensaciones son bastante positivas. Lo primero que llama la atención es la autonomía: hablamos de jornadas largas sin preocuparte apenas por el cargador, con cifras reales de unas 18 horas en uso mixto frente a las 30+ horas teóricas que anuncian algunos fabricantes.
La configuración inicial de Windows es idéntica a la de un portátil x86, y en cuanto empiezas a instalar programas llegan las sorpresas agradables. Cada vez más desarrolladores ofrecen versiones nativas para ARM de sus aplicaciones, desde editores de texto como Calmly Writer hasta herramientas de edición de imagen tipo Paint.NET o Photoshop, además de Microsoft Office, navegadores y todo el kit básico para trabajo y estudio.
Cuando no hay versión ARM, entras en terreno de emulación con Windows 11 en ARM. La buena noticia es que muchas apps x86 se instalan y funcionan sin dramas, incluyendo software pesado como Adobe Premiere, que aún no cuenta con versión ARM nativa pero se ejecuta en emulación con un rendimiento más que aceptable para proyectos modestos.
En tareas cotidianas de ofimática, navegación, mensajería, algo de edición de foto y vídeo ligera y consumo multimedia, la experiencia es muy similar a la de un portátil x86 moderno. El sistema responde rápido, los cambios entre modos de energía son fluidos y el equipo suele funcionar de manera muy silenciosa, gracias en parte a la eficiencia de la arquitectura y a la menor necesidad de ventilación agresiva.
También destaca que, a diferencia de muchos portátiles x86, no necesitas estar enchufado para sacar todo el rendimiento. Los Snapdragon X pueden correr al máximo incluso tirando solo de batería, y en algunos modelos se incluye un modo de “Velocidad Total” o similar que no requiere conectar el cargador para liberar toda la potencia térmica disponible.
Limitaciones actuales: compatibilidad, drivers, virtualización y GPU
No todo es perfecto, eso sí. La gran piedra en el zapato de los Snapdragon para PC sigue siendo la compatibilidad con todo el ecosistema x86, que lleva décadas madurando. Aunque la mayoría de aplicaciones típicas de usuario funcionan bien gracias a la emulación mejorada en Windows 11, hay casos específicos que siguen dando guerra.
Por un lado, hay software antiguo, herramientas profesionales muy específicas o aplicaciones con drivers muy particulares que pueden no arrancar o sufrir pérdidas importantes de rendimiento al emularse. La virtualización también es un punto delicado: hoy por hoy no puedes ejecutar máquinas virtuales x86 con Hyper-V sobre ARM de forma directa, lo que limita a quienes dependen de entornos virtualizados intensivos.
En el apartado de drivers y periféricos, la mayoría de dispositivos habituales funcionan como en cualquier otro PC: ratones USB o Bluetooth, unidades de almacenamiento externas, lectores de tarjetas, e incluso impresoras de red se reconocen sin problemas. Sin embargo, hay casos concretos, como algunos lectores de DNI electrónico o ciertos sistemas WiFi Mesh, que han mostrado incompatibilidades o comportamientos erráticos acompañados de errores puntuales.
También se han detectado situaciones aisladas de caída de rendimiento severa bajo carga intensa, hasta el punto de hacer difícil mover el cursor o forzar reinicios y apagados forzosos. Son problemas ocasionales, pero recuerdan que esta plataforma Windows en ARM todavía está en una fase de madurez inferior a la de x86, y que Microsoft y Qualcomm aún tienen trabajo por delante afinando drivers y firmware.
Donde más se resienten estos portátiles es en los juegos. La GPU Adreno integrada cumple sobradamente para la interfaz, vídeo y algunas tareas de aceleración, pero se queda corta cuando quieres jugar en local con cierta calidad. Títulos sencillos como Minecraft son jugables, pero obligan a recortar bastante la distancia de renderizado, detalle gráfico y FPS para lograr una experiencia medianamente fluida.
Rendimiento gráfico y juegos: el talón de Aquiles actual
Si lo tuyo es el gaming, hay que ser claro: ahora mismo los Snapdragon X no están pensados para sustituir a un portátil con iGPU potente tipo Intel Arc, Radeon 780M/890M o con gráfica dedicada. La potencia de la Adreno integrada permite defenderse en juegos ligeros o títulos competitivos con ajustes bajos, pero todavía está lejos de ofrecer una experiencia “de consola” en portátiles.
Las pruebas con Minecraft son bastante ilustrativas. Con distancia de render muy baja (por ejemplo 12 chunks), detalle al mínimo, limitación a 50 FPS y priorizando rendimiento, se puede jugar, sí, pero es un uso muy alejado de lo que permiten otras GPUs integradas modernas, tanto de Intel como de AMD, que ya permiten jugar con una calidad bastante decente sin necesidad de gráfica dedicada.
En benchmarks como 3DMark Wild Life Extreme, Qualcomm ha mostrado cifras de unos 41,9-44 FPS para ciertas configuraciones de Snapdragon X Elite. Es un rendimiento aceptable que deja la puerta abierta a juegos poco exigentes tipo Fortnite, Dota 2 o similares con ajustes reducidos, pero no convierte a estos portátiles en máquinas de gaming al uso.
La parte positiva es que la plataforma soporta servicios de juego en la nube, donde la GPU pasa a segundo plano. Opciones como Xbox Cloud Gaming, NVIDIA GeForce Now o Amazon Luna funcionan muy bien en estos equipos, siempre que tengas una buena conexión a internet, y permiten jugar a títulos modernos delegando el trabajo gráfico en los servidores remotos.
De cara al futuro, hay margen para que Qualcomm refuerce mucho la GPU integrada en próximas generaciones, pero hoy por hoy el mensaje es claro: si quieres un portátil para juego serio, la plataforma x86 con buenas iGPU o GPU dedicada sigue siendo la elección lógica, mientras que los Snapdragon X brillan más en uso ofimático, multimedia, IA y movilidad extrema.
Copilot+, NPU y el papel de la IA en los Snapdragon para PC
Uno de los grandes argumentos comerciales de Qualcomm y Microsoft es el papel de la IA en los Copilot+ PC. Los Snapdragon X Elite y X2 están diseñados para exprimir al máximo las nuevas funciones de IA en Windows 11 y las futuras versiones del sistema, gracias a sus NPU de 45 y 80 TOPS respectivamente.
Estas NPUs, en combinación con Microsoft Mu, se encargan de todo lo que sería demasiado ineficiente para la CPU o la GPU. Desde traducción de idiomas en tiempo real, mejora inteligente de imagen y sonido en videollamadas, hasta generación y edición asistida de contenido, pasando por herramientas de productividad que analizan, resumen o reorganizan información en segundo plano sin fundir la batería.
El enfoque “on-device” tiene varias ventajas claras: menor latencia, menos consumo de datos y un plus importante de privacidad, ya que no necesitas subir constantemente tu información a la nube para obtener resultados inteligentes. Qualcomm lleva años jugando en este terreno gracias a su experiencia en móviles, y eso se nota en lo afinada que está la gestión de energía en estas tareas.
Además, el ecosistema Copilot+ está pensado para que estas capacidades de IA no sean un extra aislado, sino parte del propio flujo de trabajo diario. Funciones como recuperar lo que estabas haciendo tiempo atrás, filtrar contenido por contexto o mejorar automáticamente fotos y vídeos se apoyan en esa combinación de CPU, GPU y NPU, con la NPU como protagonista a nivel de eficiencia.
Fabricantes como ASUS ya han empezado a lanzar equipos específicos con Snapdragon X Elite, X Plus y variantes, como los ZenBook A14, Vivobook S14/S15/S16, Vivobook 14/16 y el ProArt PZ13 orientado a creativos. Todos ellos explotan esta sinergia entre hardware especializado en IA y el ecosistema Copilot+, posicionándose como portátiles “preparados para el futuro” de la informática personal.
Los procesadores Snapdragon para PC han pasado de ser una curiosidad experimental a convertirse en una alternativa muy seria para quienes valoran la autonomía, el silencio, la conectividad constante y la ejecución de IA en local por encima del gaming puro. Los Snapdragon X Elite y X2 ponen sobre la mesa un rendimiento de CPU muy competitivo, NPUs descomunales y una experiencia de usuario que, salvo por algunos flecos de compatibilidad y una GPU integrada aún modesta para juegos, se siente tan sólida como en muchos portátiles x86; si buscas un equipo para trabajo ofimático, multimedia, creatividad ligera y largas jornadas lejos del enchufe, merece la pena tenerlos muy en cuenta frente a los Intel, AMD y Apple tradicionales.
Tabla de Contenidos
- Qué aporta ARM y por qué Snapdragon quiere colarse en tu próximo portátil
- Panorama general de procesadores Snapdragon para PC (Mobile Compute)
- Serie Snapdragon X (Oryon): la apuesta fuerte para competir con Intel, AMD y Apple
- Comparativa técnica: Snapdragon X Elite / X2 frente a Intel, AMD y Apple
- Experiencia real con portátiles Snapdragon X: batería, fluidez y compatibilidad
- Limitaciones actuales: compatibilidad, drivers, virtualización y GPU
- Rendimiento gráfico y juegos: el talón de Aquiles actual
- Copilot+, NPU y el papel de la IA en los Snapdragon para PC