- Microsoft Edge sustituye a Internet Explorer ofreciendo un navegador moderno, seguro y rápido, con actualizaciones frecuentes.
- El modo IE de Edge mantiene la compatibilidad con aplicaciones heredadas usando el motor clásico, pero de forma controlada y más segura.
- Edge integra tecnologías de protección avanzadas como SmartScreen, aislamiento por sitio y mitigaciones basadas en hardware.
- La combinación de rendimiento, compatibilidad y seguridad hace que seguir usando IE directamente ya no tenga sentido práctico.
Si todavía tienes por ahí algún equipo con Internet Explorer instalado y en uso diario, es muy probable que estés arrastrando más problemas de los que imaginas: agujeros de seguridad, falta de compatibilidad con webs modernas y un navegador que Microsoft ha mandado ya al baúl de los recuerdos. En el lado opuesto está Microsoft Edge, el sucesor moderno pensado para aprovechar al máximo Windows 10 y Windows 11, pero también para seguir abriendo esas aplicaciones antiguas que solo funcionaban en IE.
Lo interesante es que Edge no solo viene a sustituir a Internet Explorer, sino que lo hace ofreciendo un modo de compatibilidad IE integrado, más seguro y controlado. Es decir, puedes seguir usando tus aplicaciones heredadas críticas para el negocio sin renunciar a las protecciones modernas del navegador. Vamos a ver, con calma y con ejemplos claros, todas las ventajas de Microsoft Edge frente a Internet Explorer y por qué merece la pena dar el salto cuanto antes, sobre todo en entornos profesionales.
De Internet Explorer a Microsoft Edge: cambio de era

Durante años, Internet Explorer fue el rey absoluto de la navegación. Llegó preinstalado con Windows, se usaba en empresas, administraciones públicas y hogares, y muchos sitios se diseñaban casi en exclusiva pensando en él. Pero el panorama cambió: la web se hizo más compleja, aparecieron estándares modernos, nuevos lenguajes y, sobre todo, navegadores más rápidos y seguros como el navegador Google Chrome y Firefox. IE fue quedándose atrás hasta convertirse en un lastre para el propio Microsoft.
Para intentar corregir el rumbo, Microsoft lanzó en 2015 Microsoft Edge como nuevo navegador predeterminado en Windows 10. La idea era clara: romper con la mala fama de IE y ofrecer un navegador moderno, ligero y con mejor compatibilidad. La realidad es que Edge tardó en ganar tracción, pero a nivel técnico supuso un salto enorme: motor de renderizado renovado, soporte de extensiones, mayor rendimiento y mejor integración con Windows.
Aun así, Internet Explorer se mantuvo instalado por motivos de compatibilidad. Muchísimas aplicaciones internas de empresa, intranets y portales antiguos dependían de tecnologías como ActiveX o de modos de documento específicos de IE. Esto hacía imposible cortarlo de raíz sin romper procesos críticos y obligaba a muchas organizaciones a usar varios navegadores. De ahí nace el enfoque actual: Edge como navegador principal y modo Internet Explorer dentro de Edge para conservar esa compatibilidad de forma controlada.
Hoy el futuro está ya decidido: IE 11 de escritorio está retirado en muchas versiones de Windows 10 y su lugar lo ocupa Edge con modo IE. Para el usuario convencional, esto significa navegar siempre con un navegador moderno. Para las organizaciones, significa poder seguir usando webs antiguas pero reduciendo al mínimo la exposición a amenazas.
¿Qué es exactamente el modo Internet Explorer en Microsoft Edge?

El corazón de la estrategia de Microsoft es el llamado modo IE dentro de Microsoft Edge. No es un navegador aparte, sino un modo especial de Edge que permite cargar determinadas páginas usando el motor clásico de Internet Explorer (Trident / MSHTML) pero encapsulado dentro de una pestaña de Edge. Para el usuario, todo ocurre en el mismo navegador.
Este modo funciona como un sistema de doble motor de renderizado. Para las webs modernas, Edge utiliza el motor basado en Chromium, rápido y seguro. Para aplicaciones heredadas que lo necesiten, puede cambiar automáticamente al motor de IE 11. Ambas experiencias conviven en la misma ventana, pero controladas por políticas de TI y listas de sitios aprobados.
Cuando un sitio se abre en modo IE, aparece un pequeño icono con el logotipo de Internet Explorer en el lado izquierdo de la barra de direcciones. Si haces doble clic en ese icono, Edge muestra más información sobre cómo se está cargando la página y el modo de compatibilidad activo. Así queda claro cuándo estás usando la parte “vieja” del navegador y cuándo la moderna.
La clave es que no todos los sitios pueden usar el motor heredado. Solo aquellos que el administrador haya configurado mediante directivas de grupo o una lista XML de modo empresarial. Todo lo que no esté en esa lista se abrirá, sí o sí, con el motor moderno de Edge, reduciendo en gran medida la superficie de ataque y evitando que los usuarios usen IE para todo sin darse cuenta.
En entornos gestionados, además, se puede activar la política de “Enviar todos los sitios de intranet a Internet Explorer” (en realidad ahora al modo IE de Edge), lo que ayuda a que las aplicaciones internas sigan funcionando igual que antes pero dentro del nuevo navegador, mientras que Internet en general se visita con el motor moderno.
Qué admite el modo IE… y qué no
Una de las grandes ventajas del modo IE es que hereda gran parte de la compatibilidad de Internet Explorer 11, pero dejando fuera algunas piezas especialmente problemáticas o innecesarias. En concreto, el modo IE soporta:
- Todos los modos de documento y modos de empresa que usaba IE para representar webs antiguas.
- Controles ActiveX (como Java o el ya obsoleto Silverlight), algo que muchos portales corporativos siguen utilizando.
- Objetos auxiliares del explorador (BHO) que algunas soluciones heredadas aún requieren.
- Configuraciones y directivas de grupo de IE relacionadas con zonas de seguridad y modo protegido.
- Herramientas F12 de desarrollo de IE cuando se lanzan con IEChooser, útil para depurar aplicaciones heredadas.
- Extensiones modernas de Edge (con la salvedad de que no pueden interactuar directamente con el contenido propio del motor IE).
Dicho de otro modo, si tienes una aplicación interna que aún depende de ActiveX, BHOs o de un modo de documento antiguo, es muy probable que funcione en Edge usando el modo IE sin tocar una sola línea de código. Esto es oro puro para organizaciones que no pueden migrar todo de golpe.
Ahora bien, para reforzar la seguridad y simplificar la experiencia, el modo IE recorta algunas funciones:
- No se admiten las barras de herramientas clásicas de Internet Explorer, que han sido un vector recurrente de malware y adware.
- No se aplican las directivas de menú de navegación de IE que controlaban, por ejemplo, la barra de menús o enlaces específicos.
- No se pueden usar directamente las herramientas F12 de Edge sobre el contenido IE; la depuración de ese contenido sigue dependiendo de las herramientas de IE lanzadas aparte.
Con este equilibrio, Microsoft logra que la mayor parte de las aplicaciones heredadas sigan funcionando, pero al mismo tiempo elimina componentes claramente peligrosos o desfasados, reduciendo la probabilidad de que el navegador se convierta en un coladero de amenazas.
Razones de peso para abandonar Internet Explorer y pasar a Edge
Más allá de la compatibilidad, hay varias razones técnicas y de seguridad que explican por qué tiene mucho más sentido usar Microsoft Edge que seguir anclado a Internet Explorer, aunque sea solo para algunas tareas.
Arquitectura moderna frente a un diseño de hace 25 años
Internet Explorer arrastra una arquitectura de proceso único o muy poco segmentado, pensada en una época en la que la web era mucho más simple. Esto implica menos aislamiento entre pestañas y una superficie de ataque mucho más extensa. Una vulnerabilidad en una pestaña puede tener consecuencias muy amplias en todo el proceso del navegador.
Los navegadores modernos, incluido Microsoft Edge, están diseñados siguiendo un modelo multiproceso y de aislamiento por sitio. Cada sitio (o grupo de sitios) se ejecuta en procesos separados, de manera que una brecha en una página no compromete tan fácilmente al resto. Además, Edge integra mitigaciones de seguridad basadas en hardware, como la tecnología Control-flow Enforcement Technology (CET) de Intel, que dificulta muchísimo la explotación de ciertas vulnerabilidades.
Estas protecciones no están disponibles en IE. El resultado práctico es que una vulnerabilidad simple en Internet Explorer puede convertirse más fácilmente en una ejecución remota de código, mientras que en Edge suele ser necesario encadenar varios fallos y saltarse bastantes capas de defensa.
Edge es más difícil de explotar que Internet Explorer
Por todo lo anterior, para un atacante es mucho más sencillo encontrar y explotar un fallo grave en IE que en Edge. Además, el soporte de IE para tecnologías ya superadas como ActiveX o ciertos BHOs multiplica los puntos débiles potenciales. Muchos de estos componentes se han convertido con el tiempo en un quebradero de cabeza de seguridad.
Edge, en cambio, se beneficia de un ecosistema de seguridad vivo y activo gracias a Chromium. Cualquier fallo importante descubierto y corregido en Chromium termina repercutiendo también en Microsoft Edge, que además añade sus propias capas de protección, tanto a nivel de navegador como de integración con Windows y Microsoft 365.
El modo IE dentro de Edge intenta limitar al máximo esa exposición: el contenido de confianza se abre con el motor heredado, pero el resto se fuerza al motor moderno. Esto significa que, aunque sigas dependiendo de alguna aplicación antigua, el día a día de navegación general se realiza con la tecnología más protegida disponible.
Actualizaciones de seguridad mucho más rápidas
Otro factor clave es la cadencia de actualización. Internet Explorer está muy vinculado al ciclo de actualizaciones del propio sistema operativo Windows. Eso implica que los parches de seguridad pueden tardar semanas o meses en llegar, sobre todo si están ligados a grandes paquetes acumulativos.
Microsoft Edge, por el contrario, cuenta con un actualizador propio e independiente. Esto permite desplegar correcciones de seguridad en cuestión de días y, en ocasiones, incluso horas. En un entorno en el que las amenazas evolucionan muy rápido, recortar al máximo la ventana de exposición marca una diferencia real.
En la práctica, esto significa que Edge se mantiene mucho más alineado con las vulnerabilidades descubiertas por la comunidad de investigadores y por el propio equipo de seguridad de Microsoft, mientras que IE se queda cada vez más atrás y recibe solo mantenimiento mínimo.
Ecosistema de investigación y programas de recompensas
La seguridad real de un navegador no depende solo de lo que haga el fabricante, sino también del ecosistema de investigadores externos e independientes que someten el software a pruebas constantes. Aquí, de nuevo, Edge parte con clara ventaja frente a IE.
Microsoft Edge forma parte de programas de recompensas (bug bounty) que incentivan a investigadores de todo el mundo a encontrar y reportar fallos de seguridad. Además, al estar basado en Chromium, se beneficia de toda la comunidad de seguridad que gira en torno a este proyecto de código abierto. Cada vulnerabilidad hallada en Chrome o en otros navegadores Chromium ayuda, en cierto modo, a reforzar también Edge.
Internet Explorer, en cambio, no cuenta con este nivel de atención ni con un programa de recompensas comparable. El resultado es un flujo de mejoras de seguridad muy limitado, justo en un momento en el que los atacantes son cada vez más sofisticados y persistentes.
Protección anti-phishing SmartScreen integrada
Otra ventaja distintiva de Edge frente a IE (y frente a otros navegadores) es su integración total con Microsoft Defender SmartScreen, la tecnología de Microsoft para bloquear sitios de phishing y descargas maliciosas.
Según análisis independientes de CyberRatings.org, SmartScreen bloquea más intentos de phishing y malware que la navegación segura de Google Chrome. Microsoft Edge aprovecha esta protección de forma nativa y completa, mientras que Internet Explorer solo puede integrarla de forma parcial debido a sus limitaciones arquitectónicas.
En el día a día, esto se traduce en que Edge tiene más capacidad para detectar y cortar al vuelo enlaces sospechosos, descargas peligrosas y páginas fraudulentas, especialmente en entornos empresariales donde se complementa con políticas, listas administradas y otros controles.
Hasta ahora hemos hablado sobre todo de seguridad y compatibilidad, pero merece la pena recordar que Edge, a diferencia de IE, es un navegador plenamente preparado para la web actual. No solo puede abrir cualquier sitio moderno, sino que lo hace con buen rendimiento y una batería de funciones avanzadas.
Para empezar, Edge está disponible en prácticamente todas las plataformas habituales: Windows, macOS, iOS, Android e incluso Linux. Esto permite sincronizar favoritos, historial, contraseñas y pestañas abiertas entre dispositivos, con una experiencia similar a la de Chrome o Firefox.
En cuanto a motor, Edge utiliza ahora la base de Chromium, lo que supone compatibilidad prácticamente total con las webs actuales y acceso a una enorme cantidad de extensiones. Es más, el propio navegador te permite instalar extensiones tanto de la Microsoft Edge Add-ons Store como de la Chrome Web Store, ampliando de golpe las posibilidades de personalización.
Microsoft también ha hecho hincapié en funciones prácticas orientadas al uso cotidiano, como:
- Lectura de archivos PDF integrada, con opciones de anotación.
- Soporte para formato EPUB y lectura más cómoda de contenido largo.
- Modo de lectura para limpiar distracciones en artículos extensos.
- Integración con herramientas de compra online, comparadores de precios y cupones automáticos.
- Gestión avanzada de perfiles y sincronización para separar trabajo y uso personal.
En el terreno del rendimiento, Edge ha ido puliendo consumo de memoria y eficiencia energética, especialmente en portátiles. Y aunque siempre habrá debate sobre si es más rápido que Chrome o Firefox en determinadas pruebas, lo que sí está claro es que IE no compite ya en esa liga: es mucho más lento en la carga de páginas complejas y no está optimizado para los estándares modernos.
Privacidad y control: rastreadores, certificados y configuración
En materia de privacidad, Edge ofrece un panel de opciones bastante completo, incluido un bloqueador de rastreadores configurable en varios niveles (básico, equilibrado y estricto). El modo más agresivo corta una buena parte de los rastreadores de terceros, lo que reduce el seguimiento publicitario, aunque puede provocar que algunas webs no funcionen perfectamente.
También permite navegar con perfiles separados, usar ventanas InPrivate para sesiones sin historial local y controlar con bastante precisión qué sitios pueden usar cookies, geolocalización u otros permisos sensibles. Todo ello desde una interfaz más clara y actual que la maraña de cuadros de diálogo de IE.
Es cierto que, comparado con Chrome, Edge ofrece algunas diferencias en la visualización detallada de certificados TLS. En IE o Chrome era habitual ver información bastante extensa sobre el certificado, fechas de validez y cadena de confianza. En Edge, al pulsar sobre el candado, la interfaz prioriza una vista más simple y directa: quién emite el certificado y si la dirección es segura. Para la mayoría de usuarios esto resulta suficiente, pero para perfiles muy técnicos puede parecer un paso atrás respecto al nivel de detalle de antes.
Aun con esa matización, el salto desde IE a Edge en términos de seguridad TLS, soporte de protocolos modernos y gestión de cifrado es muy grande, y la navegación es mucho más robusta frente a ataques dirigidos a conexiones inseguras.
Cómo aprovechar de verdad el cambio a Microsoft Edge
Si vienes de Internet Explorer o simplemente quieres darle una oportunidad seria a Edge, hay varias formas de sacarle partido desde el primer día:
- Habilitar el uso de extensiones de otras tiendas: en la configuración de extensiones, puedes permitir añadir complementos de la Chrome Web Store, ampliando brutalmente lo que puedes hacer con el navegador.
- Cambiar el motor de búsqueda predeterminado: si no te convence Bing, puedes configurar Google, DuckDuckGo u otro motor en unos pocos clics.
- Sincronizar tu cuenta: iniciar sesión con tu cuenta Microsoft permite guardar favoritos, contraseñas y ajustes en la nube, para recuperarlos en cualquier dispositivo.
- Activar el bloqueo de rastreadores en el nivel que mejor encaje con tu uso. Si priorizas privacidad por encima de todo, el nivel estricto es una opción interesante.
- Configurar, si lo necesitas, el modo IE para aplicaciones concretas: en empresas, esto se hace por política de grupo. En uso doméstico en versiones recientes de Edge, puedes añadir manualmente páginas que deban abrirse en modo IE para mantener compatibilidad.
Con estos ajustes, pasas de usar Edge como “el navegador que viene con Windows” a tener una herramienta bastante afinada para tu manera de trabajar y navegar, sin perder las ventajas de seguridad y rendimiento que lo distinguen de IE.
El escenario actual es claro: Internet Explorer ha quedado relegado a ser una capa de compatibilidad encapsulada dentro de Microsoft Edge. El navegador que tiene sentido usar a diario, tanto en casa como en la oficina, es Edge: más seguro, más rápido, con actualizaciones frecuentes, mejor integración con Windows 10/11 y con un modo IE que permite seguir dependiendo de aplicaciones antiguas mientras se gana en protección frente a amenazas modernas. Quien siga navegando “a pelo” con IE no solo se está perdiendo mejoras importantes, sino que se expone innecesariamente a un riesgo que ya no compensa.
Tabla de Contenidos
- De Internet Explorer a Microsoft Edge: cambio de era
- ¿Qué es exactamente el modo Internet Explorer en Microsoft Edge?
- Qué admite el modo IE… y qué no
- Razones de peso para abandonar Internet Explorer y pasar a Edge
- Edge como navegador moderno: rendimiento, funciones y uso diario
- Privacidad y control: rastreadores, certificados y configuración
- Cómo aprovechar de verdad el cambio a Microsoft Edge