- WhatsApp esconde multitud de funciones avanzadas para ordenar chats, dar formato a los mensajes y gestionar mejor fotos, vídeos y notas de voz.
- Los ajustes de privacidad y seguridad permiten controlar quién ve tu información, bloquear la app con biometría y activar mensajes y archivos efímeros.
- El uso en varios dispositivos, los Estados, encuestas y canales convierten WhatsApp en una plataforma de comunicación y contenido mucho más completa.
- Configurando bien el almacenamiento, el consumo de datos y las herramientas extra, se puede adaptar la app a un uso más seguro, eficiente y productivo.
WhatsApp se ha colado en nuestra rutina hasta el punto de que, para muchos, ya es la principal vía de comunicación. Sin embargo, la mayoría de usuarios solo aprovecha una parte muy pequeña de todo lo que ofrece la app: funciones ocultas, ajustes avanzados y pequeños trucos que pueden ahorrar tiempo, mejorar la privacidad o convertir la aplicación en una auténtica herramienta de productividad.
Si llevas años usando la aplicación y sigues limitándote a enviar mensajes, fotos y audios, estás dejando escapar un montón de posibilidades. A lo largo de esta guía vamos a repasar las mejores novedades y trucos de WhatsApp que siguen vigentes hoy, explicados paso a paso y con ejemplos prácticos, para que puedas exprimir al máximo la app tanto en el móvil como en el ordenador.
Trucos para enviar mensajes y organizar tus chats
Una de las claves para sacarle partido a WhatsApp es aprender a gestionar bien las conversaciones, sobre todo cuando recibes mensajes de decenas de grupos y contactos. Con los siguientes trucos podrás escribir más rápido, ordenar tus chats y tener siempre a mano lo importante.
La función de listas de difusión te permite mandar el mismo mensaje a varias personas a la vez sin crear un grupo. En Android se activa desde el menú de los tres puntos con la opción “Nueva difusión” y en iPhone desde el icono de “Listas de difusión”. Al añadir contactos, se abre una conversación especial en la que cualquier mensaje se envía de forma individual a todos los números seleccionados, sin que ellos sepan quién más lo ha recibido. Solo funciona con contactos que te tengan guardado en su agenda.
Si tienes ciertos chats que consultas a todas horas, puedes fijarlos para no perderlos en mitad de la lista. En Android basta con mantener pulsado el chat y tocar el icono de la chincheta; en iPhone, desliza la conversación hacia la derecha y pulsa en “Fijar”. Así se colocan en la parte superior y siempre aparecen visibles, aunque entren nuevos mensajes de otros contactos. El límite son tres conversaciones ancladas.
Para dejar una conversación de grupo sin montar un drama, puedes “desaparecer” sin salir oficialmente. Lo más práctico es silenciar el grupo de forma indefinida y archivarlo después. Una vez archivado, no volverá a la lista principal aunque entren mensajes nuevos (si activas la opción de mantener archivados los chats), de modo que para ti dejará de existir a efectos prácticos, pero seguirás dentro por si algún día quieres volver.
Otra opción muy útil es marcar como no leído un chat que ya has abierto pero al que no puedes contestar todavía. Este truco crea un recordatorio visual, ya que el hilo aparece resaltado como si tuviera mensajes pendientes, pero no modifica el estado del doble check azul para el remitente. En Android se hace manteniendo pulsado el chat y eligiendo “Marcar como no leído”; en iPhone, deslizando de izquierda a derecha y pulsando esa misma opción.
WhatsApp también permite usar la app como una especie de libreta personal. Tienes dos formas sencillas: puedes crear un grupo contigo mismo añadiendo a un contacto temporal y expulsándolo después o, si tu número aparece en tu agenda, abrir directamente un chat con tu propio contacto. Ahí podrás guardar notas, enlaces, documentos, listas o cualquier cosa que quieras tener siempre a mano y sincronizada entre dispositivos.
Escritura, formatos de texto y notas de voz avanzadas
Los mensajes de WhatsApp no tienen por qué ser un bloque de texto plano sin más. Con unos cuantos atajos y funciones poco visibles puedes hacer que tus mensajes sean más claros, fáciles de leer y mucho más expresivos, incluyendo tanto texto como notas de voz.
Para dar formato al texto tienes cuatro estilos principales: negrita, cursiva, tachado y monoespaciado. Se aplican añadiendo símbolos especiales antes y después de la palabra o frase: asteriscos para negrita, guiones bajos para cursiva, virgulillas para tachado y tres acentos graves para monoespaciado. Si no recuerdas los símbolos, en muchos móviles puedes seleccionar el texto y elegir el formato desde el menú contextual que aparece sobre el teclado.
Este tipo de formato es perfecto para resaltar ideas importantes, hacer aclaraciones o diferenciar fragmentos de código o datos. Por ejemplo, puedes resaltar una fecha clave en negrita, añadir comentarios en cursiva o tachar algo que ya no sea válido. Además, combinar estos estilos hace que los mensajes largos sean mucho más fáciles de seguir, sobre todo en grupos muy activos.
Las notas de voz también han mejorado bastante. Desde hace tiempo puedes bloquear la grabación deslizando hacia arriba el icono del micrófono, sin mantenerlo pulsado. De este modo, puedes grabar con las manos libres y pausar el audio cuando quieras. Antes de enviarlo, verás un botón de reproducción que te permite escucharlo y borrarlo si no te convence, evitándote audios eternos llenos de silencios o errores.
Otra función interesante relacionada con los audios es la transcripción. Dependiendo de la versión y el sistema, puedes activar en Ajustes la opción de convertir los mensajes de voz en texto para leerlos cuando no puedes escucharlos, por ejemplo, en el trabajo o en transporte público. Tras descargar el paquete de idioma, solo hay que mantener pulsado el audio y elegir la opción de transcribir, si la tienes disponible.
Si te interesa destacar todavía más tus mensajes, WhatsApp también ha ido integrando funciones extra como la creación de encuestas directamente en los chats. Con ellas puedes plantear preguntas y ofrecer varias respuestas para que el resto de participantes vote, ya sea para decidir una fecha, un plan o cualquier detalle sin tener que usar otra aplicación.
Gestión de archivos, fotos, vídeos y GIF
Una de las razones por las que WhatsApp devora memoria en los móviles es el envío constante de fotos, vídeos, documentos y audios. Por suerte, la app incluye varias herramientas para controlar qué se guarda, en qué calidad y cuánto espacio está ocupando cada conversación.
Desde Ajustes > “Almacenamiento y datos” > “Administrar almacenamiento” puedes ver un resumen muy visual del espacio que están consumiendo los archivos de la app. Aparecen los elementos que más ocupan (por ejemplo, vídeos de más de 5 MB) y una lista de chats ordenados por tamaño. De esta forma, puedes entrar en cada conversación, seleccionar fotos, vídeos o documentos y eliminarlos sin borrar los mensajes de texto, liberando rápidamente cientos de megas. Si necesitas liberar espacio, aprende a limpiar la caché de WhatsApp Web.
En ese mismo apartado es posible ajustar la descarga automática de archivos. Lo más inteligente es configurar que las fotos, vídeos, audios y documentos solo se descarguen cuando estés conectado a una red Wi-Fi, y dejar desactivada la descarga en datos móviles. Así evitas “quemar” tu tarifa sin darte cuenta. Si inhibes la descarga automática, siempre podrás bajar un archivo concreto tocando sobre él manualmente.
Otra novedad interesante es la posibilidad de elegir la calidad con la que se envían las fotos y vídeos. En los ajustes de almacenamiento puedes priorizar el ahorro de datos o la máxima calidad, y en el momento de adjuntar un archivo gráfico suele aparecer un botón para activar el modo HD. Usándolo, la imagen o el vídeo se envía con menos compresión, conservando más detalle, algo clave cuando compartes fotos importantes o documentos.
Si te gusta comunicarte con GIF animados, no necesitas aplicaciones adicionales. WhatsApp permite crear tus propios GIF a partir de un vídeo que tengas en la galería. Solo tienes que seleccionar el clip, recortarlo a una duración máxima de seis segundos y activar el botón GIF que aparece en la parte superior del editor antes de enviarlo. Si después marcas ese GIF como mensaje destacado, lo tendrás localizado al instante entre tus favoritos.
Además de las fotos y vídeos clásicos, la aplicación incluye un modo de envío efímero para archivos multimedia. Con la opción “Ver una vez” activada (icono de un número 1 en el campo de título), las fotos y vídeos solo pueden abrirse una vez por el destinatario y no quedan guardados en la galería. Es ideal para contenido sensible o que solo tiene sentido durante unos minutos, como una contraseña temporal, un código o la foto de un folleto.
Privacidad, seguridad y modo oculto
Según vas usando más WhatsApp, es normal que te preocupe quién puede ver tu información, tus últimos accesos o el contenido de tus chats. La aplicación incluye un buen puñado de opciones para blindar tu privacidad y controlar mejor qué muestras y qué ocultas.
Uno de los ajustes más conocidos es la desactivación de las confirmaciones de lectura. En Ajustes > “Privacidad” puedes apagar la casilla de “Confirmaciones de lectura” para que desaparezcan las marcas azules en los chats individuales. Ten en cuenta que, al hacerlo, tú tampoco verás el doble check azul de los demás. En los grupos, las confirmaciones de lectura siguen apareciendo aunque desactives esta opción.
En ese mismo menú es posible decidir quién ve tu foto de perfil, tu información, tu estado y tu última hora de conexión. Puedes elegir entre “Todos”, “Mis contactos” o restringirlo aún más con listas específicas. De esta forma, puedes mostrar tu imagen y tus datos solo a la gente de confianza y ocultarlos a desconocidos o a quienes no quieras dar demasiadas pistas. Es una forma sencilla de mantener tu identidad más protegida.
Si quieres ir un paso más allá, WhatsApp permite proteger el acceso a la app con métodos biométricos. En Android puedes usar la huella dactilar y en iPhone, Face ID. Desde la sección de privacidad, en “Bloqueo de aplicación” o “Bloqueo con huella dactilar”, puedes activar el sistema y elegir cuándo se debe pedir ese desbloqueo: de inmediato, después de un minuto, de un cuarto de hora o tras una hora. Cuanto menor sea el tiempo, mayor será la seguridad.
Otro aspecto importante es el cifrado de extremo a extremo. Cada chat tiene un código de seguridad propio que puede cambiar si tú o tu contacto cambiáis de móvil o reinstaláis la app. En el menú de cuenta > “Notificaciones de seguridad” puedes activar avisos para que WhatsApp te informe cada vez que cambie el número de seguridad de un chat, lo cual añade una capa extra de tranquilidad contra posibles usos indebidos.
Hay quien prefiere “cotillear” mensajes sin aparecer en línea ni activar el doble check azul. Un truco sencillo es usar las notificaciones del móvil para leer parte del contenido sin abrir la app, expandiendo la alerta para ver más texto. También se puede recurrir a activar el modo avión antes de abrir WhatsApp, leer los mensajes, cerrar la app por completo y luego desactivar el modo avión. Eso sí, en cuanto vuelvas a conectarte, la lectura quedará reflejada, así que no es un método perfecto para usar todo el tiempo.
Por último, muchos usuarios no saben que pueden bloquear chats concretos con contraseña, huella o rostro. Algunas versiones de WhatsApp ya permiten cerrar determinados hilos para que solo sean accesibles mediante un código secreto o autenticación biométrica. Es útil cuando compartes el móvil o cuando tienes conversaciones especialmente sensibles que no quieres que cualquiera vea si coge tu teléfono.
Uso de WhatsApp en ordenador y varios dispositivos
WhatsApp ya no es solo una app de móvil. La posibilidad de usarlo en ordenadores, tabletas e incluso en más de un teléfono a la vez hace que sea mucho más cómodo contestar mientras trabajas o cuando alternas entre varios dispositivos en tu día a día.
Para usar WhatsApp en el ordenador tienes varias opciones. La clásica es usar WhatsApp en la web: entra en web.whatsapp.com y escanea el código QR desde tu móvil, en la sección de “Dispositivos vinculados”. También existen apps oficiales para Windows y macOS que permiten tener la app anclada en el escritorio con notificaciones nativas, algo muy cómodo si pasas muchas horas ante el PC.
En los últimos años, Meta ha ido ampliando la función de dispositivos vinculados para que puedas conectar tu cuenta de WhatsApp en más de un dispositivo a la vez, incluso en otro móvil. Tras escanear el código QR desde el nuevo terminal, tu cuenta se sincroniza sin necesidad de que el teléfono principal esté siempre encendido o conectado. Esto facilita mucho separar la parte personal y profesional usando diferentes teléfonos, o tener la app también en una tablet.
El ecosistema de la aplicación se ha expandido también a plataformas como iPad y Apple Watch, con versiones específicas y soporte para recibir notificaciones, contestar mensajes rápidos o revisar chats sin depender tanto del móvil. El comportamiento es similar al de la versión para navegador, pero ganas comodidad al integrarla mejor con cada sistema operativo y sus funciones propias.
Si sueles usar la versión de escritorio, conviene mantenerla actualizada porque de vez en cuando aparecen fallos de seguridad críticos. Cuando se anuncia un agujero o un parche importante, lo más recomendable es actualizar la aplicación o cerrar sesión en los dispositivos vinculados que no reconozcas, para evitar accesos no autorizados a tus conversaciones.
WhatsApp ha evolucionado mucho más allá de los simples chats uno a uno. La pestaña de Estados, las encuestas, los canales y otras novedades demuestran que Meta quiere convertir la app en una plataforma de contenido y comunidad más completa, sin abandonar la esencia de la mensajería.
Los Estados funcionan de manera similar a las Historias de Instagram: se trata de publicaciones de foto, vídeo o texto que desaparecen a las 24 horas. Desde la pestaña correspondiente puedes ver los de tus contactos y crear los tuyos. Tienes dos opciones principales: usar el icono de la cámara para un estado con imagen o el icono del lápiz para un estado solo de texto, con fondos de colores y distintos estilos tipográficos.
Dentro de la gestión de privacidad, puedes decidir quién ve tus Estados desde el menú de Ajustes > “Privacidad” > “Estado”. Allí es posible limitar la audiencia a todos los contactos, un grupo reducido o excluir a personas concretas. Esta flexibilidad viene genial cuando compartes algo más personal que no quieres que vean clientes, jefes o contactos con los que no tienes tanta confianza.
Entre las novedades recientes están las reacciones rápidas a Estados, que permiten responder con un simple icono en lugar de escribir. Además, WhatsApp está introduciendo la opción de elegir “Mejores amigos” para compartir ciertos Estados solo con un grupo muy reducido de personas, al estilo de otras redes sociales, y trabaja en funciones para añadir música a los Estados o compartirla de forma más visible.
Otra pata importante de esa faceta más social son los canales, espacios unidireccionales donde una persona, marca o medio de comunicación puede enviar mensajes a muchos seguidores sin que estos puedan responder en el mismo hilo. WhatsApp va añadiendo herramientas para que los administradores puedan hacer sus canales más dinámicos y menos monótonos, desde encuestas hasta nuevos formatos de contenido.
Paralelamente, la aplicación experimenta con funciones como los eventos dentro de los chats, que permiten crear recordatorios y citas directamente desde una conversación, o integraciones más estrechas con otras redes de Meta, de forma que puedas enlazar tus perfiles de Facebook e Instagram en tu ficha de usuario de WhatsApp para que tus contactos accedan fácilmente.
Ajustes avanzados, productividad y extras curiosos
Más allá de lo básico, WhatsApp incluye varias opciones avanzadas que pocos tocan, pero que pueden marcar la diferencia en el día a día. Desde cambiar el número sin perder nada hasta usar la app como una especie de diario personal o incluso como calculadora, hay muchas funciones escondidas detrás de los menús de configuración.
Si en algún momento cambias de número de teléfono, no es necesario empezar de cero. En los ajustes de cuenta puedes utilizar la herramienta de cambio de número para migrar tus chats y archivos al nuevo número manteniendo el historial. Después solo tendrás que avisar a tus contactos del cambio, pero no perderás años de conversaciones por el camino.
Otra curiosidad es el uso de WhatsApp como diario privado. Creando un grupo contigo mismo (añadiendo a otra persona al principio y expulsándola después) puedes tener un chat completamente personal donde escribir tus pensamientos, adjuntar fotos, audios y documentos como si fuera un cuaderno digital. La ventaja es que siempre lo llevarás contigo, incluso cuando no tengas conexión.
En el terreno profesional, WhatsApp Business y sus listas permiten segmentar contactos y gestionar mejor la comunicación con clientes. Aunque se centre en el ámbito empresarial, muchas funciones acaban llegando a la app normal, como la posibilidad de crear tarjetas de visita virtuales con tus datos o compartir enlaces directos a tus perfiles de otras redes sociales desde tu perfil de WhatsApp.
También hay pequeños trucos muy prácticos, como la creación de accesos directos a chats concretos en la pantalla de inicio de Android. Desde la lista de conversaciones, si mantienes pulsado un chat y usas el menú de tres puntos, puedes generar un icono independiente que te lleve directamente a esa conversación. Va de maravilla si hablas todo el día con las mismas dos o tres personas o con un grupo de trabajo.
Entre las funcionalidades más curiosas se ha colado incluso un modo “calculadora” dentro de la app: aprovechando ciertas integraciones, puedes hacer operaciones sencillas escribiendo expresiones numéricas en un chat específico, que algunas versiones de la app o integraciones de IA interpretan y resuelven. No sustituye a una calculadora científica, pero puede sacarte de un apuro cuando necesitas un cálculo rápido en mitad de una conversación.
Consumo de datos, llamadas, ubicación y funciones especiales
Al final, WhatsApp no solo sirve para enviar mensajes; también es una herramienta muy potente para hacer llamadas, compartir ubicación o mantener conversaciones más efímeras. Saber dónde están esos ajustes te ayudará a controlar mejor el consumo de datos y mejorar tu experiencia de uso general.
En “Almacenamiento y datos” no solo puedes ver cuánto ocupa la app, sino también revisar el consumo de la red móvil. Ahí se desglosan los megas gastados en mensajes, llamadas, estados y copias de seguridad. Activando la opción de usar menos datos en llamadas de voz y videollamadas y restringiendo las copias de seguridad a Wi-Fi, reducirás bastante el impacto en tu tarifa.
Las llamadas y videollamadas de WhatsApp utilizan la conexión a Internet, de modo que, en redes Wi-Fi, no suponen un coste extra como una llamada tradicional. En el extranjero, si te conectas por datos móviles (consulta qué es la itinerancia de datos), sí consumirán parte de tu bono, por lo que suele ser mejor usar siempre redes inalámbricas gratuitas o de hotel para evitar sorpresas en la factura.
Compartir tu ubicación en tiempo real es otro de esos trucos muy infrautilizados. Desde el icono de adjuntar en un chat puedes elegir “Ubicación” y después “Ubicación en tiempo real” para mostrar en un mapa dónde estás durante 15 minutos, 1 hora u 8 horas. Es especialmente útil cuando vas de camino a una cita, para que la otra persona pueda seguir tu progreso sin que tengas que ir enviando mensajes constantes.
Si te preocupa la exposición de ciertos contenidos, existen opciones para ocultar imágenes potencialmente sensibles dentro de las conversaciones, evitando que se muestren en miniatura o que aparezcan en la galería general del móvil. Combinado con los mensajes temporales, que hacen que un chat se borre automáticamente después de 24 horas, 7 o 90 días, puedes mantener tus conversaciones mucho más limpias y con menos rastro.
Por último, conviene estar al tanto de las nuevas capas que WhatsApp va añadiendo, como la integración progresiva de inteligencia artificial de Meta para responder preguntas dentro de la app, las traducciones automáticas de mensajes o los cambios constantes en seguridad y regulación en Europa. Estar pendiente de las actualizaciones oficiales y de las opciones de privacidad te ayudará a aprovechar las novedades que sí te interesan y desactivar las que no encajen con tu forma de usar la aplicación, y también a experimentar con herramientas como crear stickers con ChatGPT para personalizar tus mensajes.
Como ves, lo que empezó siendo una app sencilla para mandar mensajes rápidos se ha convertido en una herramienta muy completa que combina mensajería, llamadas, contenido efímero, funciones sociales y hasta opciones de productividad. Conociendo y poniendo en práctica estos trucos, es mucho más fácil adaptar WhatsApp a tu propio estilo de vida, manteniendo el control sobre tu privacidad, cuidando el almacenamiento y sacando partido a cada una de sus funciones sin volverte loco entre tantos menús.
Tabla de Contenidos
- Trucos para enviar mensajes y organizar tus chats
- Escritura, formatos de texto y notas de voz avanzadas
- Gestión de archivos, fotos, vídeos y GIF
- Privacidad, seguridad y modo oculto
- Uso de WhatsApp en ordenador y varios dispositivos
- Estados, encuestas, canales y nuevas funciones sociales
- Ajustes avanzados, productividad y extras curiosos
- Consumo de datos, llamadas, ubicación y funciones especiales