- NTFSPLUS ofrece soporte moderno, rápido y con escritura completa para NTFS en Linux, superando a NTFS3 y NTFS-3G en escenarios multiproceso.
- EXT4 sigue siendo el sistema de archivos más equilibrado y recomendado por defecto en la mayoría de distribuciones Linux.
- Para SSD y funciones avanzadas (snapshots, compresión), BtrFS y F2FS aportan ventajas frente a sistemas tradicionales como EXT4.
- En servidores y configuraciones RAID, OpenZFS destaca por su robustez y opciones de redundancia, especialmente en montajes RAIDZ.
Cuando trabajamos con Linux y necesitamos acceder a discos formateados desde Windows, el sistema de archivos NTFS suele ser el invitado incómodo: lo necesitamos sí o sí, pero durante años el soporte en el kernel ha sido, siendo suaves, mejorable. La llegada del nuevo controlador NTFSPLUS cambia por completo este panorama en Linux, y merece la pena entender qué aporta, de dónde viene y en qué se diferencia de lo que había hasta ahora.
Al mismo tiempo, conviene ponerlo en contexto con el resto de sistemas de archivos que podemos usar en Linux. No todos los formatos sirven para lo mismo ni son igual de recomendables según el uso: no es lo mismo montar un SSD para el sistema, que un NAS con RAID o un disco externo que vamos a compartir con Windows. Vamos a ver con calma qué es NTFSPLUS, qué problemas viene a solucionar frente a NTFS3 y NTFS-3G, y cómo encaja dentro del ecosistema de sistemas de archivos como EXT4, XFS, F2FS, BtrFS u OpenZFS.
Qué es NTFSPLUS y por qué es tan importante en Linux
En el ecosistema Linux ha aparecido recientemente un nuevo controlador para trabajar con NTFS llamado NTFSPLUS, una implementación moderna y de alto rendimiento pensada para integrarse en el kernel. Su objetivo principal es ofrecer soporte completo de lectura y escritura sobre particiones NTFS, mejorando tanto la estabilidad como la velocidad frente a soluciones anteriores.
El desarrollo de este controlador corre a cargo de Namjae Jeong, un ingeniero con amplio historial en sistemas de archivos en Linux. Es el mismo desarrollador que adaptó el controlador exFAT para integrarlo en el kernel y que mantiene el módulo de servidor SMB en espacio de kernel (KSMBD). Su experiencia previa con sistemas de archivos de Microsoft le ha permitido abordar NTFS desde una base muy sólida.
La motivación para crear NTFSPLUS viene de una situación bastante particular: el viejo controlador NTFS de solo lectura del kernel había sido eliminado, y el hueco principal lo ocupaba NTFS3, un controlador aportado por Paragon Software con soporte de lectura y escritura. En teoría NTFS3 iba a ser la solución definitiva, pero según el propio Jeong y parte de la comunidad, su mantenimiento, calidad y estabilidad no han estado a la altura de lo esperado.
Mientras tanto, muchas distribuciones seguían tirando de NTFS-3G, un controlador en espacio de usuario basado en FUSE. Aunque es bastante robusto, su rendimiento es menor al de un controlador dentro del kernel y añade cierta latencia, algo que se nota especialmente en escrituras intensivas o en operaciones con muchos hilos.
Para solucionar todo esto, NTFSPLUS se ha construido a partir del antiguo controlador NTFS de solo lectura del kernel, conocido por su código limpio y bien documentado. A partir de esa base clara y fácil de mantener, se ha añadido soporte completo de escritura y una serie de mejoras técnicas muy actuales que lo convierten en una alternativa muy seria a NTFS3.
Características técnicas clave de NTFSPLUS
NTFSPLUS no es un simple “parche” para añadir escritura a un controlador viejo; es una reimplementación profunda que incorpora las tecnologías modernas de gestión de bloques en el kernel. Una de las piezas clave es el uso de iomap, una infraestructura del kernel que simplifica la forma en que los sistemas de archivos gestionan la asignación de bloques en disco.
Además, se ha trabajado en la eliminación de buffer head, una estructura heredada que limitaba el rendimiento en escenarios con gran carga de E/S. En su lugar, NTFSPLUS se apoya en mecanismos más recientes del kernel, lo que permite reducir cuellos de botella y aprovechar mejor los recursos de hardware actuales, especialmente en sistemas con varios núcleos.
Otra mejora relevante es la transición completa a folios para manejar las páginas de memoria asociadas a los archivos. Este cambio encaja con la dirección actual del desarrollo del kernel de Linux y facilita una mejor gestión de la memoria, lo que se traduce en mayor estabilidad y eficiencia cuando se trabaja con archivos grandes o con muchos accesos simultáneos.
En cuanto a funcionalidades, NTFSPLUS ofrece montaje con mapeo de ID, algo muy útil cuando se comparten volúmenes NTFS entre Windows y Linux y se quiere alinear correctamente los identificadores de usuario y grupo. También implementa asignación retrasada de bloques, una técnica que permite agrupar escrituras y reducir la fragmentación, mejorando el rendimiento general del sistema de archivos.
El controlador viene acompañado de utilidades de línea de comandos específicas, incluyendo herramientas tipo fsck para comprobar y reparar la integridad del sistema de archivos NTFS gestionado por NTFSPLUS. Este punto es fundamental para poder confiar en él en escenarios de producción o cuando se manejan datos importantes.
Rendimiento y ventajas frente a NTFS3 y NTFS-3G
Uno de los aspectos donde NTFSPLUS realmente destaca es en el rendimiento bajo carga de trabajo multiproceso. Las pruebas presentadas muestran que, con múltiples hilos de escritura, NTFSPLUS supera claramente a NTFS3 en velocidad, aprovechando mejor los recursos del sistema. Esto es especialmente relevante en servidores, equipos de trabajo intensivo o situaciones en las que se copian muchos archivos de manera concurrente.
En escenarios de acceso monohilo, el salto no es tan espectacular, pero aun así se aprecian mejoras moderadas respecto a NTFS3. En cuanto a la lectura pura, las cifras de rendimiento de ambos controladores tienden a estar en un nivel muy similar, por lo que la gran diferencia se nota de verdad cuando el sistema escribe mucho y al mismo tiempo.
Si comparamos con NTFS-3G, la cosa es aún más clara: NTFSPLUS, al funcionar íntegramente en el espacio de kernel, reduce la latencia y mejora notablemente las operaciones de E/S. NTFS-3G sigue siendo una opción válida en términos de compatibilidad, pero su naturaleza basada en FUSE hace que se quede atrás en rendimiento frente a un controlador moderno en el kernel.
Otro punto delicado es el soporte de journaling. En NTFS3 se anunciaba soporte de registro de cambios, pero en la práctica no está plenamente implementado. Esto genera desconfianza en parte de la comunidad, porque el journaling es clave para evitar pérdida de datos en cortes de energía o apagados bruscos. NTFSPLUS, por su parte, ya contempla el journaling en su hoja de ruta y lo incluye de manera explícita entre sus objetivos de desarrollo.
Además, la forma en que se distribuye NTFSPLUS también es un punto a favor: el código se ha publicado como una serie abierta de parches que suman más de 34 000 líneas, algo que facilita la revisión por parte de otros desarrolladores del kernel. Esta transparencia permite detectar problemas antes de que lleguen a producción y crea una base de confianza mucho mayor que la de un controlador con mantenimiento poco claro.
Estado del proyecto y adopción en el kernel de Linux
A día de hoy, NTFSPLUS todavía no forma parte de la rama principal del kernel de Linux, pero la comunidad ya ha mostrado un interés significativo en el proyecto. El hecho de que esté impulsado por un desarrollador con trayectoria y que se haya trabajado con el código abierto desde el principio aumenta las posibilidades de que termine integrándose de forma oficial.
Su adopción supondría un cambio importante para cualquiera que necesite trabajar a menudo con unidades formateadas en Windows. Hasta ahora, el soporte de NTFS en Linux era un compromiso entre rendimiento, estabilidad y facilidad de mantenimiento, y ningún controlador acababa de brillar en los tres frentes a la vez. NTFSPLUS apunta a cubrir ese hueco ofreciendo un equilibrio más sólido.
Mientras no se incluya en el kernel principal, es probable que algunas distribuciones ofrezcan NTFSPLUS como módulo opcional o a través de repositorios adicionales, especialmente las más orientadas a usuarios avanzados o a entornos de servidor. En cualquier caso, la presión de la comunidad y los beneficios evidentes en rendimiento juegan a su favor.
Si NTFSPLUS se consolida, podríamos ver un desplazamiento progresivo de NTFS3 como controlador de referencia para NTFS en Linux. Esto también aliviaría la dependencia de NTFS-3G para determinados casos de uso, reservándolo quizá para escenarios muy concretos o para compatibilidades específicas donde FUSE tenga alguna ventaja.
En definitiva, el proyecto se perfila como un paso muy relevante hacia un soporte de NTFS en Linux que sea realmente competitivo, fiable y mantenible a largo plazo, algo que llevaba años siendo una asignatura pendiente tanto para usuarios domésticos como para profesionales.
Otros sistemas de archivos importantes en Linux
Una vez entendido dónde encaja NTFSPLUS, es importante recordar que, para instalar y usar Linux en el día a día, lo habitual es recurrir a sistemas de archivos nativos del propio sistema. No todos sirven para todo: algunos son mejores para SSD, otros brillan en servidores con RAID, y otros priorizan la estabilidad por encima de las funciones avanzadas.
Conviene tener claras las diferencias porque, aunque muchas distribuciones eligen un sistema de archivos por defecto durante la instalación, podemos personalizar este aspecto según nuestras necesidades. Elegir bien desde el principio puede ahorrarnos quebraderos de cabeza, sobre todo en servidores o entornos donde la pérdida de datos no es una opción.
Además, hay que tener muy presente que no todos los sistemas de archivos permiten arrancar una distribución Linux o el propio gestor de arranque. Algunos formatos se usan mejor para datos, copias de seguridad o volúmenes compartidos, pero no para la partición raíz del sistema.
Vamos a repasar los principales sistemas de archivos que ofrece Linux actualmente: EXT4 (junto con sus predecesores EXT2 y EXT3), XFS, F2FS, BtrFS y OpenZFS, comentando de forma clara en qué se diferencian, cuáles son sus ventajas y qué usos se recomiendan para cada uno.
EXT4: el estándar de facto en la mayoría de distribuciones
EXT4, acrónimo de Fourth Extended Filesystem, es el sistema de archivos más utilizado en equipos de escritorio y portátiles con Linux. A grandes rasgos, se suele decir que es “el NTFS de Linux” porque cumple un papel similar: formato por defecto, muy probado, estable y suficiente para la mayoría de usuarios.
EXT4 llegó como evolución de EXT3 e introduce numerosas mejoras en rendimiento, fiabilidad y soporte para unidades modernas como los SSD. Entre sus características más destacadas están el journaling integrado, que ayuda a proteger los datos frente a cortes de energía, y una gestión de extensiones y asignación retrasada que reduce la fragmentación y mejora el rendimiento en el uso diario.
Una de sus grandes ventajas es que forma parte del kernel de Linux desde hace años y está muy bien soportado. No hace falta instalar nada adicional ni realizar configuraciones extrañas: casi cualquier distro es capaz de usarlo de serie, tanto para la partición raíz como para otras particiones de datos.
Además, EXT4 soporta funciones interesantes como TRIM para SSD y la posibilidad de desactivar el journaling si se quiere prolongar la vida útil de unidades flash reduciendo las escrituras. No suele ser necesario para uso normal, pero puede resultar útil en casos muy específicos donde cada ciclo de escritura cuenta.
Su principal “pero” es que, pese a las mejoras, sigue siendo una tecnología con raíces antiguas, heredera de EXT, EXT2 y EXT3. Esto no significa que sea malo, sino que no incorpora de forma nativa ciertas funciones avanzadas que sí ofrecen sistemas más modernos como BtrFS o ZFS, especialmente en cuanto a snapshots o gestión de volúmenes.
XFS: rendimiento extremo en grandes volúmenes
XFS es un sistema de archivos con mucha solera, diseñado originalmente para estaciones de trabajo orientadas al renderizado 3D y cargas de trabajo muy intensivas. A pesar de sus más de tres décadas de historia, sigue siendo una de las opciones favoritas de usuarios avanzados y administradores de sistemas que manejan grandes cantidades de datos.
Está especialmente optimizado para sistemas que realizan muchas lecturas y escrituras de forma constante, manteniendo un rendimiento muy alto incluso en condiciones de máxima carga. Para lograrlo, emplea técnicas avanzadas como inodos asignados dinámicamente, algoritmos específicos para organizar los datos y grupos de almacenamiento (allocation groups) que permiten mejorar el rendimiento cuanto mayor es el volumen.
Al igual que EXT4, XFS se incluye directamente en el kernel de Linux y no requiere configuraciones especiales para empezar a usarlo. Sin embargo, muchas distribuciones no lo ofrecen como opción predeterminada en el instalador, y puede resultar algo más complejo configurarlo correctamente si no se tiene experiencia.
Entre sus ventajas destacan el gran rendimiento en unidades o conjuntos de unidades muy grandes y su optimización para SSD, incluyendo soporte para TRIM y funciones que reducen la fragmentación. Es especialmente potente cuando se gestiona almacenamiento de gran capacidad o sistemas con múltiples discos.
La parte negativa es que, por defecto, XFS utiliza journaling y no permite desactivarlo. Además, su complejidad hace que no sea el sistema de archivos más amigable para usuarios novatos. Se suele recomendar para servidores, estaciones de trabajo profesionales o sistemas donde se prioriza el rendimiento por encima de la sencillez.
F2FS: pensado desde cero para memorias flash
F2FS (Flash-Friendly File System) fue diseñado por Samsung con una idea clara: aprovechar al máximo el potencial de las unidades basadas en NAND, como memorias USB, tarjetas de memoria y, sobre todo, SSD. En lugar de adaptar un sistema de archivos clásico, se creó uno nuevo pensando directamente en las características de este tipo de almacenamiento.
Su estrategia consiste en dividir la unidad en segmentos pequeños para distribuir las escrituras y evitar machacar siempre los mismos bloques. De este modo, se reparte el desgaste y se alarga la vida útil del dispositivo. Además, F2FS incluye soporte para tecnologías específicas de SSD como TRIM y FITRIM, que ayudan al sistema operativo a gestionar mejor los bloques libres.
Muchas distribuciones ofrecen soporte para F2FS, pero no todas lo incluyen de serie ni lo muestran como opción en los instaladores. Suele estar más presente en entornos específicos, como dispositivos móviles, sistemas embebidos o instalaciones personalizadas de usuarios avanzados que quieren exprimir al máximo un SSD concreto.
Sus puntos fuertes son claros: está especialmente adaptado a la tecnología flash, es moderno y sigue evolucionando. En escenarios adecuados puede ofrecer un comportamiento muy equilibrado entre rendimiento y durabilidad de la unidad.
Sin embargo, si lo comparamos con alternativas como EXT4 o BtrFS, no suele destacar de forma abrumadora ni en velocidad pura ni en seguridad de datos. Tampoco es la mejor opción para discos mecánicos, donde sus ventajas pierden sentido. Por ello, su uso se recomienda sobre todo en SSD y dispositivos flash donde se busque una optimización muy específica.
BtrFS: funciones avanzadas y enfoque moderno
BtrFS, abreviatura de B-tree File System, fue creado por Oracle con la intención de convertirse en el sucesor natural de EXT. Aunque aún no ha logrado desbancarlo como estándar por defecto, sí ha ganado una cuota importante en entornos donde se necesitan funciones avanzadas de gestión de datos.
Una de sus grandes bazas es la capacidad de ofrecer desfragmentación avanzada, compresión transparente y snapshots (instantáneas) de los datos. Estas instantáneas permiten replicar información, migrarla entre unidades o crear copias de seguridad incrementales de forma muy eficiente, algo muy apreciado en servidores y estaciones de trabajo críticas.
BtrFS es compatible con configuraciones RAID, aunque no está especialmente afinado para montajes RAID muy complejos. Aun así, muchos usuarios lo eligen para SSD porque, a diferencia de otros sistemas de archivos, no activa journaling de la forma tradicional y prioriza otras estrategias de protección de datos, además de soportar TRIM y técnicas de desfragmentación pensadas para unidades de estado sólido.
En la práctica, la mayoría de distribuciones modernas incluyen soporte para BtrFS, y algunas, como OpenSUSE, incluso lo usan como sistema de archivos por defecto para la instalación. Esto refleja la confianza creciente en su madurez, aunque todavía se considera una opción más orientada a usuarios que sepan lo que están haciendo.
Entre sus ventajas encontramos un diseño moderno, en constante desarrollo, y un conjunto de herramientas muy potente para gestionar datos y copias de seguridad. Sin embargo, también arrastra algunos puntos débiles: se le acusa de cierta inestabilidad en escenarios límite y, si se producen bloqueos graves, existe riesgo de pérdida de datos. Además, algunas funciones mal configuradas pueden llegar a perjudicar la vida útil de los SSD.
OpenZFS: el rey del RAID y los grandes volúmenes
OpenZFS es un fork comunitario de ZFS (Zettabyte File System), originalmente desarrollado por Sun Microsystems. Tras los problemas de licencias que impedían integrar ZFS directamente en el kernel de Linux, la comunidad impulsó OpenZFS como alternativa abierta, y desde 2010 el proyecto ha crecido hasta tener soporte directo en muchas distribuciones, incluyendo Ubuntu desde 2016.
Su gran especialidad es el trabajo con sistemas RAID complejos y volúmenes de almacenamiento muy grandes. OpenZFS es compatible con prácticamente todas las configuraciones RAID habituales y añade su propia variante, RAIDZ, que mejora la redundancia y reduce el riesgo de pérdida de datos ante cortes de energía o fallos de discos.
OpenZFS no está pensado para el usuario casual: su configuración es compleja, consume bastantes recursos de RAM y CPU, y exige entender bien cómo se organizan los pools, datasets y snapshots. Cuando se usa correctamente, ofrece un nivel de seguridad y control sobre los datos que pocos sistemas de archivos pueden igualar.
Entre sus ventajas destacan la robustez en configuraciones RAID, las múltiples opciones de redundancia y verificación de integridad y un rendimiento excelente cuando se maneja mucho volumen de datos de forma constante. Es muy apreciado en NAS profesionales, servidores de backup y entornos donde la integridad de la información es crítica.
El gran inconveniente es que, fuera de configuraciones RAIDZ bien diseñadas, puede ser más propenso a pérdidas de datos en caso de apagones o fallos eléctricos. También resulta excesivo para un simple equipo de escritorio y, en general, no se recomienda a usuarios sin experiencia en administración de sistemas.
Cómo elegir el mejor sistema de archivos según tu caso
Después de ver todas estas opciones, la gran duda es evidente: ¿qué sistema de archivos conviene usar en cada situación? No hay una respuesta única válida para todo el mundo, pero sí algunas recomendaciones bastante claras que pueden servir como guía práctica.
Si lo que buscas es ir sobre seguro, sin complicarte la vida, EXT4 sigue siendo la apuesta más razonable para la mayoría de usuarios. Es el formato recomendado por defecto en muchas distribuciones, ofrece una mezcla muy equilibrada de estabilidad, rendimiento y sencillez, y funciona bien tanto en discos mecánicos como en SSD.
Cuando el objetivo es exprimir un SSD y alargar al máximo su vida útil, merece la pena valorar opciones más modernas como BtrFS o F2FS. BtrFS ofrece un plus en funciones avanzadas (snapshots, compresión, etc.), mientras que F2FS se centra más en optimizar la escritura para memorias flash. Aquí entra en juego el tipo de uso y el nivel de conocimientos del usuario.
En servidores, NAS caseros o equipos donde se vaya a configurar un RAID con varios discos, OpenZFS suele ser la opción preferente cuando se quiere el máximo nivel de seguridad y control. Formatear los volúmenes con ZFS u OpenZFS y montar las unidades en RAIDZ permite lograr un equilibrio muy potente entre rendimiento, redundancia y capacidad de recuperación ante fallos.
En paralelo, si en ese entorno se necesita acceder a datos de particiones NTFS, NTFSPLUS se perfila como el complemento ideal dentro de Linux para tratar discos procedentes de Windows. Al ofrecer un soporte moderno, rápido y con hoja de ruta clara para el journaling, puede convertirse en la pieza que faltaba para trabajar de forma fluida entre ambos mundos sin resignarse a un rendimiento pobre o a controladores de calidad dudosa.
Al final, la clave está en combinar de forma inteligente las distintas piezas: usar sistemas de archivos nativos de Linux (EXT4, XFS, BtrFS, F2FS, OpenZFS) para el sistema y los datos principales, y recurrir a controladores como NTFSPLUS cuando sea imprescindible convivir con unidades de Windows. Con esa estrategia, se aprovechan las fortalezas de cada tecnología y se minimizan sus puntos débiles, logrando un entorno Linux mucho más robusto, eficiente y cómodo de usar en el día a día.
Tabla de Contenidos
- Qué es NTFSPLUS y por qué es tan importante en Linux
- Características técnicas clave de NTFSPLUS
- Rendimiento y ventajas frente a NTFS3 y NTFS-3G
- Estado del proyecto y adopción en el kernel de Linux
- Otros sistemas de archivos importantes en Linux
- EXT4: el estándar de facto en la mayoría de distribuciones
- XFS: rendimiento extremo en grandes volúmenes
- F2FS: pensado desde cero para memorias flash
- BtrFS: funciones avanzadas y enfoque moderno
- OpenZFS: el rey del RAID y los grandes volúmenes
- Cómo elegir el mejor sistema de archivos según tu caso