Tutoriales de redes de cable: guía completa para montar cables de red

Última actualización: 18 de abril de 2026
  • Montar cables de red a medida permite ahorrar dinero y adaptar la longitud exacta a cada instalación.
  • Solo se necesitan pocos materiales básicos: cable de par trenzado, conectores RJ-45, crimpadora y tijeras.
  • La clave está en respetar el orden correcto de los hilos y crimpar bien el conector para asegurar el contacto.
  • Con algo de práctica, fabricar cables fiables se vuelve un proceso rápido y casi automático.

Tutoriales de redes de cable

Si necesitas cablear una habitación, montar tu propia red doméstica o simplemente conectar varios equipos sin dejarte un dineral en cables prefabricados, crear tus propios cables de red es una solución muy interesante. A mucha gente le impone respeto el tema de las redes, pero la realidad es que fabricar un cable Ethernet a medida es un proceso bastante sencillo, rápido y que no exige conocimientos técnicos avanzados.

Con unas pocas herramientas básicas, algo de paciencia y siguiendo el orden correcto de los hilos en el conector RJ-45, podrás montar cables de la longitud exacta que necesites, pagar mucho menos que en las grandes superficies y, además, entenderás mejor cómo funciona el cableado de tu casa u oficina. En esta guía completa vamos a recorrer todo el proceso paso a paso, desde las nociones básicas hasta los pequeños trucos que marcan la diferencia cuando quieres que un cable funcione a la primera.

Por qué hacer tus propios cables de red

Hay varias razones de peso para que te plantees fabricar cables de red a medida en lugar de comprarlos hechos. Más allá del ahorro económico, hay ventajas prácticas y de rendimiento que merece la pena tener en cuenta.

En primer lugar, el precio: los cables Ethernet vendidos en tiendas físicas suelen tener un sobreprecio considerable en comparación con el coste real del material. Si necesitas varios cables o longitudes poco habituales (por ejemplo, 3,7 metros en lugar de 3 o 5), es fácil que termines pagando bastante más de lo necesario.

En segundo lugar, la flexibilidad: al hacerlos tú mismo, puedes ajustar la longitud al centímetro, evitando sobrantes que luego se enredan detrás de los muebles o se convierten en un caos de cables. Esto es especialmente útil cuando quieres que la instalación quede limpia y ordenada.

Por último, está el factor control: al crimpar tus propios conectores sabes exactamente qué tipo de cable estás usando (categoría, calidad, blindaje) y cómo está montado. Si alguna vez algo falla, podrás detectar y corregir el problema con mucha más facilidad que si dependes de un cable fabricado en serie.

Para la mayoría de instalaciones domésticas o de pequeña oficina, vas a utilizar un cable directo, que es el tipo estándar para conectar un ordenador, consola o Smart TV a un router, switch o punto de acceso. El proceso para crear un cable cruzado es casi idéntico, únicamente cambia el orden de los hilos en uno de los extremos.

Herramientas para montar cables de red

Herramientas y materiales imprescindibles

Para empezar a montar tus propios cables Ethernet vas a necesitar una lista muy corta de herramientas y componentes. La mayoría se pueden encontrar fácilmente en cualquier tienda online de electrónica o informática.

Estos son los elementos básicos:

  • Cable de red (par trenzado): suele ser cable UTP o FTP de categorías como Cat5e, Cat6 o superiores.
  • Crimpadora para RJ-45: herramienta específica para fijar los conectores al cable.
  • Tijeras o cortacables: para pelar y cortar el cable con precisión.
  • Conectores RJ-45 (dos por cada cable que quieras fabricar).

El componente más “especial” es la crimpadora. Es una herramienta que sirve para prensar o crimpar el conector RJ-45 sobre la funda del cable y los hilos internos, de forma que queden firmemente sujetos y hagan buen contacto con los pines metálicos del conector.

Una crimpadora decente se puede conseguir por alrededor de 15 euros en tiendas online. Si no tienes intención de hacer cables con frecuencia, quizá te compense preguntar a algún amigo, familiar o compañero de trabajo si te puede prestar una. Muchas personas que han montado una red en casa ya tienen una y apenas la usan.

En el mercado hay crimpadoras “multiformato” que permiten trabajar tanto con conectores RJ-45 (red) como RJ-11 (teléfono). Si sabes que no vas a tocar cable telefónico, puedes optar sin problema por un modelo sencillo centrado en RJ-45, que suele ser más económico y suficiente para un uso doméstico o de pequeña oficina.

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Respecto al cable, lo habitual es usar cable de par trenzado de categoría al menos Cat5e para redes de 1 Gbps. Si estás preparando una instalación más exigente, puedes irte a Cat6 o Cat6a. Asegúrate de que compras cable por metros o en bobina, y que viene sin conectores en los extremos, ya que la idea es montarlos tú mismo.

Conociendo el cable de red: pares trenzados y conectores

Antes de ponerte manos a la obra conviene entender mínimamente qué hay dentro de un cable de red y cómo funciona un conector RJ-45. No hace falta un máster en telecomunicaciones, pero sí visualizar qué estás manipulando.

Dentro del cable encontrarás cuatro pares de hilos, cada par formado por dos cables finos trenzados entre sí. De ahí viene el nombre de “par trenzado”. Cada hilo tiene un color o combinación de colores, normalmente siguiendo un estándar internacional. Los más habituales son: blanco-naranja, naranja, blanco-verde, verde, blanco-azul, azul, blanco-marrón y marrón.

El conector RJ-45 dispone de ocho pequeñas ranuras frontales donde se alinean esos ocho hilos. En la parte interior del conector hay unas láminas metálicas que, al crimpar, se clavan ligeramente en el cobre de cada hilo, asegurando el contacto eléctrico.

En la instalación típica de un cable directo, los hilos se colocan siguiendo un esquema de colores concreto (por ejemplo, T568B en ambos extremos). Este orden no es arbitrario: se ha definido para minimizar interferencias, garantizar el rendimiento y asegurar la compatibilidad con todo tipo de equipos de red.

Cuando miras el conector RJ-45 con la pestaña hacia abajo y la boca hacia ti, el pin 1 es el de la izquierda del todo. A partir de ahí se numeran hasta el pin 8, a la derecha. Tener clara esa orientación mental es clave para no liarte con el orden de los hilos.

Conector RJ45 y cable de red

Paso 1: pelar la cubierta del cable con cuidado

El primer paso físico consiste en retirar la funda exterior de plástico del cable en uno de sus extremos, dejando a la vista los pares de hilos internos. Es una operación sencilla, pero conviene hacerla con mimo para no dañar nada.

Lo ideal es pelar aproximadamente unos 3 centímetros de cubierta. Si quitas menos, te costará maniobrar y ordenar los hilos dentro del conector; si quitas mucho más, perderás estabilidad mecánica y aumentarás la posibilidad de interferencias, ya que los pares trenzados quedarán demasiado expuestos.

Puedes utilizar la cuchilla que suele venir integrada en muchas crimpadoras, diseñada precisamente para marcar la funda sin cortar los hilos interiores. Sin embargo, mucha gente se apaña mejor con unas tijeras normales, siempre que se haga con suavidad.

La técnica consiste en rodear el cable con las hojas de la tijera, ejercer una presión ligera para marcar la funda y después tirar suavemente con los dedos para separar el plástico y retirarlo. No se trata de serrar ni clavar la tijera, sino de hacer una hendidura superficial en la cubierta.

Si al retirar la funda ves que algún hilo interno está mellado, cortado o con el cobre al descubierto, lo mejor es cortar ese tramo de cable y repetir el proceso. Es preferible perder unos centímetros que montar un cable que luego dará fallos intermitentes difíciles de diagnosticar.

Paso 2: separar, destrenzar y estirar los hilos

Una vez pelada la cubierta, verás claramente los cuatro pares trenzados de hilos de colores. El siguiente paso es separar esos pares entre sí, destrenzarlos y dejarlos lo más rectos posible.

Ve trabajando par a par, sujetando con una mano la base del tramo pelado y, con la otra, girando los hilos en sentido contrario al trenzado para que se suelten. No hace falta que deshagas demasiados centímetros, únicamente la porción que ha quedado sin funda.

A medida que vayas destrenzando, aprovecha para alisar los hilos con los dedos, quitando pequeñas ondulaciones o curvas. Cuanto más rectos queden, más fácil será después alinearlos en el orden correcto y meterlos en el conector RJ-45 sin que se crucen.

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Otro truco útil es ir separando ligeramente los hilos por colores, formando una especie de abanico. Esto te ayudará en el siguiente paso, cuando tengas que colocarlos en la secuencia adecuada según el estándar elegido.

Intenta no pasarte destrenzando más allá de esos 3 centímetros aproximados. El trenzado de los pares está ahí para reducir interferencias y ruido electromagnético, y cuanto más respetes esa estructura cerca del conector, mejor comportamiento tendrás en velocidades altas.

Paso 3: ordenar los hilos según el estándar de cable directo

Con los hilos ya rectos y separados, toca la parte clave: disponerlos en el orden correcto antes de cortarlos e introducirlos en el conector. Este es el momento en el que más errores se suelen cometer, así que tómate un segundo para revisar cada color.

Para un cable directo típico que vaya a conectar un PC, consola o dispositivo de red a un router o switch, lo habitual es usar el estándar T568B en ambos extremos. La disposición de colores, de izquierda a derecha con la pestaña del conector hacia abajo, sería: blanco-naranja, naranja, blanco-verde, azul, blanco-azul, verde, blanco-marrón y marrón.

Lo importante es que los hilos queden perfectamente paralelos, sin cruzarse ni montar uno sobre otro. Sujétalos firmemente entre los dedos pulgar e índice mientras los vas colocando en su sitio, y revisa visualmente el orden un par de veces antes de pasar a cortar.

Si en algún momento te equivocas en la secuencia de colores y crimparas así el conector, el cable probablemente no funcionará, o lo hará de forma inestable. Por eso es preferible ser meticuloso en esta fase que tener que cortar el conector después y repetir el proceso.

En el caso de que quieras fabricar un cable cruzado (menos habitual hoy en día, pero todavía útil en algunos escenarios), el procedimiento mecánico sería el mismo, simplemente varía el orden de los hilos en uno de los extremos siguiendo el esquema correspondiente. El extremo contrario suele mantenerse en T568B.

Paso 4: cortar a la medida e introducir los hilos en el conector RJ-45

Una vez que tienes claros y bien sujetos los ocho hilos en el orden adecuado, llega el momento de recortar la parte sobrante y colocarlos dentro del conector. Aquí es donde se nota si los has estirado bien y si has dejado la longitud justa sin pasarte.

La idea es que desde donde termina la funda exterior del cable hasta la punta de los hilos haya aproximadamente 1,5 centímetros de longitud expuesta. Más tramo al aire puede provocar que el cable quede demasiado frágil en la unión con el conector; menos, y te costará que la funda llegue a la pestaña interna de sujeción del RJ-45.

Con los hilos alineados entre los dedos, utiliza unas tijeras bien afiladas o el cortador de la crimpadora para igualar todos los extremos a la misma altura. Este punto es importante: si algún hilo queda más corto, puede que no llegue a tocar su pin correspondiente dentro del conector y el cable falle.

A continuación, coge el conector RJ-45 con la pestaña hacia abajo y la abertura hacia ti, de modo que el pin 1 quede a tu izquierda. Sin soltar demasiado el abanico de hilos, introdúcelos despacio en las ranuras del conector, asegurándote de que cada uno entra en su canal y no se cruza.

Antes de empujar hasta el fondo, haz una pausa y vuelve a revisar el orden de los colores que ves a través del plástico transparente. Si todo coincide con el esquema elegido, termina de presionar hasta notar que los hilos hacen tope en la parte frontal interna del conector.

Es fundamental comprobar también que la funda exterior del cable (la de color sólido que recubre todos los pares) entra unos milímetros dentro del conector, hasta la zona donde una pequeña pestaña plástica lo sujetará cuando crimples. Esto es lo que dará resistencia mecánica al conjunto, evitando que un tirón acabe arrancando los hilos.

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Paso 5: fijar el conector con la crimpadora

Con el conector ya colocado y los hilos bien insertados, llega el momento de crimpar, es decir, fijar de manera definitiva el RJ-45 al cable. A partir de aquí, si algo está mal, no podrás deshacerlo sin cortar el conector y empezar de nuevo, así que asegúrate de que todo está correcto.

Introduce el conector en la cavidad correspondiente de la crimpadora (normalmente marcada como 8P8C o RJ-45), con la pestaña en la posición adecuada tal y como indica la herramienta. Asegúrate de que entra hasta el fondo y que no se ha doblado ningún hilo al hacerlo.

Ciérrala con decisión pero sin hacer fuerza excesiva. Notarás cómo, al llegar al punto de presión necesario, las patillas metálicas internas del conector se clavan en los hilos de cobre y la pestaña de sujeción de la funda se cierra sobre el plástico exterior del cable.

Muchas crimpadoras emiten un pequeño clic o tienen un mecanismo de carraca que te indica que ya has ejercido la presión mínima correcta. Cuando llegues a ese punto, puedes abrir la herramienta y sacar el conector, que debería quedar firmemente anclado y sin holguras.

Revisa visualmente el resultado: comprueba que todos los hilos llegan bien adelante, que no hay ninguno claramente más corto, que la funda exterior está atrapada por la pestaña interna y que el conector no se mueve lateralmente respecto al cable.

Paso 6: repetir en el otro extremo y comprobar el cable

Ahora que ya tienes un extremo terminado, toca repetir todo el proceso en el otro lado del cable. La mecánica es exactamente la misma: pelar unos 3 cm de funda, destrenzar y estirar pares, ordenar los colores, recortar a 1,5 cm, introducir en el conector y crimpar.

Si quieres un cable directo estándar para conectar un dispositivo a un router, deberás seguir el mismo esquema de colores (por ejemplo, T568B) en ambos extremos. Eso asegura que el cable esté “recto” y sea compatible con la inmensa mayoría de equipos de red actuales.

Una vez montados los dos extremos, es momento de probar el cable. La forma más sencilla es conectarlo entre un ordenador y un router o switch que ya sepas que funcionan correctamente. Si se encienden los LEDs de enlace en ambos equipos y tienes conectividad, es una muy buena señal.

Si no se enciende ningún indicador o la conexión es intermitente, es bastante probable que el fallo esté en el orden de los hilos o en que alguno no ha llegado bien al fondo del conector. No pasa nada: lo normal es cometer algún error las primeras veces.

En ese caso, lo que se suele hacer es cortar el conector defectuoso y repetir el proceso en ese extremo. Los conectores RJ-45 son baratos, así que no tiene sentido pelearse con uno que ha quedado mal. Con un poco de práctica verás que, después de montar dos o tres cables, el proceso se vuelve casi automático.

Al final, fabricar tus propios cables de red combina ahorro, flexibilidad y cierto punto de satisfacción personal: saber que la red de tu casa o de tu despacho está cableada por ti mismo y que entiendes qué hay dentro de cada conector te da un control difícil de conseguir cuando dependes solo de cables prefabricados. Una vez dominada la técnica, podrás adaptar cualquier instalación a tus necesidades sin esperar a nadie ni pagar de más.

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